Capítulo 9.
"Decisiones que matan"
Una conversación bastante delicada se llevaba a cabo en la oficina de cierta pelirroja, luego del suceso que terminó por develar el bello pero indebido sentimiento existente entre dos mujeres que debido a las circunstancias se encontraban completamente negadas la una a la otra. La mejor amiga de la pelirroja escuchaba la delicada confesión que le hacia la rubia, quien aún permanecía angustiada ante su difícil situación, intentando encontrar una solución que impidiera la catástrofe que ese sentimiento significaba.
- Dios mío Elsa… - Fue lo único que Rapunzel pudo decir luego de escuchar a aquella mujer confesar que se había enamorado de su cuñada.
- Lo sé Rapunzel, soy de lo peor, lo sé. – Contestó la Rubia completamente avergonzada por la expresión de horror que mostraba la mujer que la escuchaba.
- No Elsa, no me malinterpretes. Mi expresión no significa que piense que tu seas la peor persona de este mundo por amar a la prometida de tu hermano. Mi expresión se debe a la gravedad de la situación, porque me imagino que ya te has dado cuenta de lo grave que es, ¿verdad?
- Por supuesto que sí, desde el mismo momento en que lo descubrí.
- Ok, ahora respóndeme algo. Debido a lo que acaba de ocurrir, también sabes que tu no eres la única que lo está sintiendo, sabes que Anna está sufriendo igual que tu porque ella tiene ese mismo sentimiento hacía ti. Dime Elsa, ¿Qué piensas hacer frente a eso?
El cuestionamiento de Rapunzel se hizo camino en el pensamiento de la rubia. Era cierto, fue Anna quien dio ese primer paso que la ayudó a descubrir sus sentimientos, ese que le había hecho abrir los ojos haciendo que no pudiera volver a verla de la misma manera, ese que ahora hacía que se desataran en ella mil interrogantes más… ¿Qué tan grande sería el sentimiento de Anna? ¿Igual de grande que lo que ella estaba sintiendo por la pelirroja? ¿Más grande que los sentimientos que tenía hacia Kristoff antes de que ella apareciera en su vida? ¿Hacía el hombre que dentro de poco se convertiría en su esposo?... Y en cuanto a ella… ¿Podrá ser más fuerte el amor que ahora sentía por esa mujer que el amor que ha tenido por su hermano toda su vida? ¿Sería capaz de arruinar la felicidad de su único hermano por seguir ese amor indebido que ahora la agobiaba? ¿Sería capaz de vivir con eso?... Estas últimas preguntas retumbaron con fuerza en el pensamiento de la rubia y un profundo sentimiento de culpa la invadió sintiéndose la persona más detestable del mundo. Había visto como trataba su hermano a esa mujer, había escuchado de su boca lo mucho que él la amaba, lo feliz que le hacía estar a su lado, la ilusión que le hacia el hecho de que dentro de poco se convirtiera en su esposa, la seguridad con que afirmaba que esa era la mujer de su vida… ¿Cómo era posible que lo hubiese siquiera pensado?... Definitivamente no había discusión alguna, ahora tenía muy en claro lo que debía hacer y haría lo que fuera para lograrlo, aunque eso significara su propia autodestrucción.
Se secó las lágrimas que aun invadían su bello rostro y con tono firme se dirigió de nuevo a la rubia que la acompañaba para dar una contundente respuesta a su pregunta.
- Haré hasta lo imposible para que ella y mi hermano sigan juntos su propia felicidad, lo que yo sienta no importa en lo absoluto, antes que nada, está su bienestar.
Rapunzel sintió escalofríos al escuchar la respuesta de Elsa, no dejó de sorprenderle esa seguridad, esa postura fría con la que se refería a una decisión tan trascendental que involucraba y ponía sobre la hoguera sus propios sentimientos.
- ¿De verdad crees poder lograrlo?
- Daré todo de mi para que así sea.
- Pero no has pensado en algo, ¿Qué tal si eso no es lo que Anna desea?
¿Qué Anna no lo deseara?... ¿Pero a que se refería esa mujer?... Si había alguien que mereciera más el amor de Anna, si había alguien que pudiera darle esa felicidad que ella tanto se merecía ese era su hermano Kristoff… ¿Cómo por qué no iba a querer Anna todo eso? ¿Qué podía ella ofrecerle que ese hombre no pudiera?... Nada, absolutamente nada.
- Eso sería absurdo, la felicidad de Anna está al lado de Kristoff, no a mi lado.
- ¿Estás completamente segura?
- Completamente.
- Bueno, si tu lo dices... Sólo espero que de verdad todos logren salir bien librados de esto, porque son los sentimientos de tres personas los que están en juego.
- Créeme que lo que voy a hacer es lo mejor para todos, siento que ahora más que la responsabilidad de una boda tengo en mis manos la felicidad de las personas que más quiero. Así que durante el tiempo que me resta en Vancouver procuraré no arruinar esa felicidad, luego me iré con la tranquilidad de saber que todo habrá valido la pena.
- Me sorprende tu valentía Elsa.
- Sólo hago lo que debo hacer Rapunzel, cometí un grave error al enamorarme de la única persona de la que jamás debí enamorarme, pero aún estoy a tiempo de contrarrestar las terribles consecuencias que ese amor conlleva. Así que si está en mis manos evitarlo, aunque el esfuerzo me destroce, aunque se me vaya la vida en ello, lo haré, créeme que lo haré.
La conversación terminó y Elsa había acabado de tomar la decisión más dolorosa de su vida, había decidido sacrificarse con tal de no arruinar la felicidad de su hermano y de asegurarle a Anna un bello futuro al lado del hombre que la amaba como a su vida misma. Era un enorme sacrificio que la estaba destrozando por dentro, que estaba matando su alma y acribillando su corazón, más sin embargo ella se hacia la fuerte y trataba de soportar el dolor que todo eso le provocaba, estaba dispuesta a todo con tal de no arruinar la vida de las personas que más amaba, sólo le rogaba al cielo que le diera fuerzas, fuerzas para poder soportar el enorme calvario que le aguardaba.
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Luego de aquella conversación, la preocupación de no saber dónde ni como se encontraría Anna no dejaba tranquila a Rapunzel, así que decidió no esperar más y salió de la constructora en busca del paradero de su amiga. Tenía un destino en mente, no sabía si era demasiado obvio como para que esta se encontrara allí, más sin embargo, no perdía nada con averiguarlo.
Mientras tanto, Elsa salía de aquella oficina con las pocas fuerzas que aún le quedaban, se sentía débil, como si mil camiones hubieran pasado sobre ella y le hubieran arrancado el alma, no era un dolor físico, era un dolor mucho más profundo, era un dolor del corazón.
Estaba en la puerta del ascensor esperando a que este se abriera, cuando de repente escuchó una voz que la hizo tambalear, esa voz inconfundible que tenía miedo de enfrentar, la de esa persona que no se sentía capaz de mirar luego de lo que había descubierto, luego de lo que estaba sintiendo, después de lo que había pasado...
- ¡Elsy hermanita, pero si tu estas por aquí!
El corazón de Elsa se aceleró como si quisiera salirse del pecho, no se atrevía a voltear, tenía miedo de mirar cara a cara a su hermano, jamás en su vida se había sentido así. Hasta hace unos instantes y durante toda su vida, la confianza y la relación que tenía con su hermano había sido excelente, ¿Cómo era posible que todo cambiara así, tan de repente?... Respiró profundo y trató de sacar fuerzas de donde no las tenía para poder actuar lo más normal posible, para evitar a toda costa que Kristoff se diera cuenta del estado en el que se encontraba.
- ¡Hermanito!... ¿Cómo estás? - Contestó dándose vuelta y mostrándole una amplia sonrisa a su hermano, sonrisa que por supuesto era completamente irreal.
- Bien, bien, gracias. - Respondió Kristoff dándole un beso en la mejilla a la rubia.
- Me alegro mi Kris.
- ¿Qué haces por estos lares Elsy? ¿Por qué no me avisaste que estabas aquí?
- Ah... Es que vine a traerle los modelos de las invitaciones a Anna para que ella escogiera uno. ¿Si te acuerdas que me pediste que fuera ella quien lo escogiera?
- Ah si, claro que si. Pero me hubieses avisado y yo las habría acompañado, no todos los días tenemos el honor de tu visita en nuestras instalaciones hermanita.
- Es que pensé que a lo mejor te encontrarías ocupado, no quise interrumpirte en tus labores.
- No pues… que haremos con la señorita prudencia.
- Ay Kris, tu sales con unas cosas.
- La próxima vez déjate de tanto formalismo por favor Elsy, tu sabes que eso entre nosotros nada que ver.
- Ok, ok, ya me quedó clarísimo, no te preocupes.
- Eso espero... Oye, ¿Por qué no aprovechamos que estás aquí y nos vamos a almorzar los tres juntos, Anna, tu y yo?
- ¿Anna?... Este… No hermano, ahorita no puedo, tengo que ir a una cita relacionada con los preparativos de la boda, mejor otro día.
- Mmm... Que lastima Elsy. Pero bueno, vamos de una vez y hablemos con Anna para cuadrar una fecha, así ya no tendrás excusas la próxima vez.
- Eh... no, no Kristoff, Anna no...
Elsa no tuvo tiempo de detener a su hermano, en un parpadeo este ya se encontraba abriendo la puerta de la oficina de la pelirroja, dándose cuenta de que esta se encontraba vacía.
- Que raro... ¿Dónde está Anna?... Seguramente Rapunzel lo sabe, iré a buscarla para preguntarle.
- ¡No hermano, espera!... Rapunzel tampoco está, yo… yo sé dónde está Anna.
- ¿Ah sí? ¿Dónde?
- Bueno, ella no se estaba sintiendo muy bien, así que tuvo que irse.
- ¡¿Cómo?! ¡¿Pero qué le pasó?! ¡¿Qué tiene?!
- Tranquilo, es sólo dolor de cabeza, Rapunzel la acompañó para que no se fuera sola.
- Pero, ¿Por qué no me avisó? Yo la habría acompañado.
- Ya te lo dije, pensamos que a lo mejor estarías ocupado.
- El trabajo jamás va a ser más importante que la salud de mi futura esposa.
Al escuchar esa frase, Elsa sintió una presión acumularse en su pecho, allí estaba su hermano otra vez, recordándole que a él le pertenecía la mujer que ella amaba y que en poco tiempo esa mujer sería completamente suya para siempre, suya hasta que la muerte los separara.
- Tampoco es tan grave, es sólo un dolor de cabeza, ya no te preocupes.
Kristoff lo dudó al principio, pero después terminó por hacerle caso a su hermana y se relajó un poco.
- Está bien, luego la llamaré para ver cómo sigue.
- Ok… Ahora si me voy Kris, ya se me está haciendo tarde.
- Listo, que te vaya bien querida hermana.
- Gracias, nos vemos.
Ambos hermanos se despidieron con un beso y la rubia se apresuró en salir cuanto antes de esa constructora. Ya había aguantado demasiado frente a su hermano, necesitaba huir, estar sola, poder desahogar en su soledad toda esa tristeza, todo ese dolor que estaba sintiendo.
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En cierta torre de apartamentos, una rubia de larga cabellera se encontraba en el ascensor dirigiéndose al piso 7, donde quedaba el apartamento de una pelirroja que hace poco tiempo había salido despavorida de su lugar de trabajo sin dejar rastro alguno. Al llegar a su destino, sacó de su bolso una llave que su amiga le había dado para ocasiones de emergencia, a su parecer esta era una de esas ocasiones, así que no dudó en utilizarla. Ingresó a la vivienda y empezó a revisar cada rincón del lugar en busca de su mejor amiga, buscó en la sala, en el balcón, en el comedor, en la cocina, cuando llegó a la recamara principal, allí la vio, estaba sentaba en el suelo con su cabeza recostada en los pieceros de la cama, mirando fijamente a través del ventanal que daba vista a la ciudad. No lloraba ni se movía, tampoco hizo gesto alguno al notar la presencia de la rubia en aquella alcoba, ella simplemente seguía mirando fijamente en una sola dirección sin pronunciar palabra alguna. Rapunzel se acercó y se sentó en el suelo junto a ella, al verla de cerca pudo notar sus ojos hinchados, siendo esta una clara evidencia de las múltiples lagrimas que durante ese tiempo su amiga había derramado.
- Fue demasiado fácil encontrarte ¿sabes?
- Recuérdame la próxima vez para ir a escabullirme en el mismísimo infierno.
- No le veo la gracia Anna, por favor deja de decir esas cosas tan espantosas.
- Espantoso es lo que yo estoy pasando.
- Sé que lo que estás viviendo no es fácil amiga, pero no estás sola, me tienes aquí contigo.
- Y te lo agradezco, pero la verdad es que en estos momentos soy una pésima compañía.
- ¿Y quién te dijo que esta era una visita social?... No señorita, yo he venido aquí en tu rescate.
- ¿De verdad crees poder rescatarme de esta pena por la que estoy pasando?
- Para eso he venido y tengo fé en poder lograrlo.
- Si lo logras serás mi heroína para toda la vida.
- Bueno, pues manos a la obra entonces. A ver, levántate y vayamos a hacer algo que cambie ese estado tan lamentable en el que te encuentras. Mira esos ojos hinchados Anna, mira ese cabello, un par de horas y mira cómo te pones.
- Lo siento, pero la situación no amerita para más.
- Mmm... ¿Acaso no conoces ese dicho que dice: "primero muerta que sencilla"?... Ese dicho aplica también para catástrofes de índole amoroso amiga.
- Estás loca Rapunzel.
- No, la que está loca eres tu Anna.
- Si, loca por haberme fijado en mi propia cuñada.
- Ciertamente, eso es estar algo loco, pero en este caso no es una locura de la cabeza, es una locura del corazón.
- Yo creo que es un poco de ambas.
- Bueno quien sabe, a lo mejor.
- ¿Cómo pude ser tan idiota amiga? ¿Cómo fui capaz de poner mis ojos en ella?... Dios... ¿Cómo fui capaz de besarla?... ¿Cómo Rapunzel? ¿Cómo?...
- Ay amiga, hay situaciones que uno simplemente no puede controlar.
- ¡Pero es que es mi cuñada Rapunzel, no es cualquier mujer que me haya encontrado por ahí, no! ¡Es nada más y nada menos que mi cuñada!... Solamente el hecho de saber eso debió detenerme. ¿Te imaginas cómo voy hacer ahora para volver a mirar a esa mujer? ¿Para volver a mirar a Kristoff después de lo que hice?
- Pues mirándolos y ya. Será difícil al principio, pero después bah, pan comido.
- ¡Estoy hablando en serio Rapunzel, por favor déjate de bromitas!
- ¡Ay ya!... Sólo intentaba ponerle un poco de humor a la situación.
- La situación no se presta para el humor querida amiga.
- A lo mejor no, pero en estas circunstancias un poco de él no vendría nada mal.
- No sé qué voy a hacer… ¿Qué voy a hacer Rapunzel?
- Mira Anna, creo que lo mejor es que hables con Elsa.
- ¡¿Qué?!... Ahora si te enloqueciste.
- No, estoy más cuerda que nunca querida Anna. Créeme que lo mejor será que hables con ella, hay decisiones importantes que deberán tomar de ahora en adelante.
- Pero si de seguro ella debe estar repudiándome, debe estar pensando lo peor de mí en este momento.
- Yo que tú no estaría tan segura.
- Tú te quedaste con ella en la oficina, dime, ¿Cómo reaccionó? ¿Te dijo algo?
- Bueno este… Si, hablé con ella un poco.
- ¡Por favor dime! ¡¿Qué te dijo?! ¡¿Me odia?! ¡¿Me detesta?!
- Lo que me dijo es algo que no puedo compartir contigo, le prometí que esa conversación quedaría sólo entre nosotras dos. Sólo te puedo asegurar una cosa, ella no te odia Anna.
- ¡Por favor Rapunzel, yo soy tu mejor amiga, no puedes dejarme así!
- Efectivamente eres mi mejor amiga, pero no te diré nada, no faltaré a mi palabra.
- ¡Dios Rapunzel! ¡Vas a hacer que se me estalle la cabeza!
- Ya te lo dije, habla con ella, es necesario que lo hagan.
- Sé que en algún momento tendré que hacerlo, pero no ahora, no me siento preparada para ello.
- Ok, en cuanto lo estés búscala. Tu misma lo has dicho, esa conversación es algo que no podrán evitar.
- OK...
- Bueno, ahora levántate y ve a darte un baño para que arregles esa apariencia nefasta que ahora tienes, yo mientras tanto iré a preparar algo para que almorcemos.
- Si señora, como ordene.
- Señorita por favor. – Contestó Rapunzel lanzándole una pícara sonrisa a su amiga.
Las dos chicas pasaron el resto de la tarde juntas. Gracias a la compañía de su amiga, Anna logró tranquilizarse y pasar un resto de día más ameno, mientras que a quince minutos de allí, cierta rubia no contaba con la misma suerte. Se encontraba encerrada en la soledad de su habitación hecha un mar de lágrimas, lágrimas que necesitaba desahogar para poder soportar la dura tarea que se le avecinaba, terminar de preparar la boda de su hermano y de la mujer que amaba.
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Reviews
De nuevo muchas gracias a todos los que siguen esta historia, es gratificante ver como día a día crece el numero de views y de visitors, sin duda una gran motivación para seguir escribiendo. A los que dejan sus Reviews, el doble de gracias por regalar un pedazo de su tiempo para hacerme saber lo que piensan, de verdad es algo que valoro muchísimo.
Alice: jejeje me gusta el drama, ¿soy muy obvia? :P Pero bueno, también hay que entender a las pobrecitas, tienen los nervios de punta, creo que es comprensible ;)
Guest: La verdad es que este asunto del rating ya lo había pensado antes, por el momento no se me ha hecho necesario cambiarlo, pero mas adelante debido a la misma trama de la historia tal vez tenga que hacerlo. Te agradezco mucho la sugerencia, créeme que la tendré en cuenta. Y me encanta que te guste el Fic ;)
KikiCai94: jejejeje me encanta tu entusiasmo. Y sí, el drama continua n_n
Love Girl: Así es, es muy difícil la situación de estas chicas, la verdad es que yo tampoco quisiera estar en su lugar. Que bueno que te encante mi Fic :D Muchas gracias por comentar! ;)
Caeli18: Wow veo que te tomaste tu tiempo para dejarme reviews, así que de igual forma con gusto me tomo el mio para contestarte:
Primero que nada, tus rewiews no me hartaron en lo absoluto, al contrario, me encantó leerlos. Siempre les hago saber lo importante que es para mi el conocer su opinión, así que te agradezco muchísimo el que me los hayas dejado n_n
Segundo. Muchas gracias por halagar mi forma de narrar, efectivamente este es mi primer Fanfiction y pues creo que me está saliendo bien hasta ahora :P
Tercero. ¿En serio te hizo llorar el ultimo cap?... Ohh... Si es así déjame decirte que me encanta jejeje Eso sólo significa que estoy haciendo las cosas bien :D
Cuarto. Lo siento, lo siento por dejarte tan picada y hacerte sufrir :'c No es mi intención pero es necesario, hay que ponerle un poco de suspenso a la historia, espero me perdones :3
Y por ultimo, ojala y el cap de hoy también te haya gustado, esto se irá poniendo cada vez mas interesante, así que espero seguir contando contigo como fiel lectora de esta historia. Cuídate mucho y hasta la próxima! :)
