Buenos días a todooos! ^-^/

Dentro de poco subiré otro one-shot Saito x OC(entre hoy y mañana, depende cuando se me ocurra un buen título xD), creo que tiene un tinte más… histórico si puede decirse, así que los invito a leerlo pronto.

En fin, dicho esto, les dejo el capítulo de esta semana, gracias a todos por leer y no olviden dejar sus comentarios!

-Esto...-Yukari realmente no sabía qué hacer, obviamente la opción de ser la acompañante de Okita sería más creíble, pero tampoco quería alejarse de Saitou.
Las miradas sugerentes de ambos involucrados tampoco la ayudaban mucho a decidirse, más aun teniendo en cuenta que ambos se le habían declarado anteriormente, y, aunque quería permanecer al lado del zurdo, no deseaba volver a rechazar abiertamente al de ojos verdes.
-Piensa que quieres hacer y mañana lo discutiremos, no hay razón para apresurarse-Dijo Hijikata, quitando la atención de la joven, quien le agradeció mentalmente el gesto.

Yukari se encontraba sentada a la sombra de un árbol, tratando de resguardarse del asfixiante calor de la tarde, y pensando en que decisión tomar. No quería volver a herir los sentimientos de Okita, pero tampoco que Saitou se enfadara con ella, ahora que todo estaba bien entre ellos.
-Yukari-chan, te encuentras bien? Pareces algo triste-Chizuru la vio y se sentó a su lado.
-No...No es nada, no te preocupes- respondió ella, aunque la chica no quedo para nada conforme con su respuesta.
-Sabes? Aunque quizás no sea de mucha ayuda, puedes confiar en mí, haré lo que sea para ayudarte-la castaña le sonrió a la joven, dándole la confianza para consultarle sobre sus disyuntivas.
-Tú que harías si tuvieses que elegir entre la persona que amas o alguien a quien ya heriste y no quieres volver a lastimar? Vale más el amor o la amistad?
-Te refieres al asunto entre Saitou-san y Okita-san, no?-Yukari la miró con incredulidad.
-Cómo sabes lo de Okita-san?
-Lo imagine, cada vez que Okita-san te veía con Saitou-san, parecía querer matarlo, literalmente, y siempre estuvo mirándote mucho, además de que lucía muy triste cuando te fuiste con Kazama-san-explicó Chizuru-Ahora, creo que es algo complicado, escojas lo que escojas, alguno de los dos va a resultar herido, ambos son muy orgullosos y te quieren mucho.
-Y qué hago entonces? No quiero que Saitou se enoje conmigo, pero tampoco quiero que Okita-san lo haga...-dijo Yukari, frustrada.
-Pienso que deberías de escuchar a tu corazón, y decidir quién es más importante para ti, y luego hablarlo con quien sea que no escojas seguir, creo ambos sabrán comprender y respetar tu decisión.
-Gracias Chizuru, eres la mejor!-Yukari, ahora más animada, abrazó efusivamente a la otra castaña, y ambas se quedaron allí, riendo y hablando sobre nimiedades hasta entrada la noche.

Yukari se dirigía a su habitación a dormir luego de cenar, cuando sintió que algo jalaba de su brazo, cubrían su boca y la arrastraban a Dios sabe dónde.
-Yukari-chan, no seas tan inquieta-Okita susurró en su oído, causando que la chica dejara de agitarse.
-Okita-san? Qué hacemos aquí?-Yukari miró a su alrededor, pero el lugar era tan oscuro que no podía distinguir muy bien donde estaba.
-Solo no quiero que nos interrumpan, Yukari-chan-dijo, abrazándola fuertemente-Aun me gustas... Incluso ahora más que antes, quiero que seas mía-dijo, respirando en su cuello y causándole un escalofrió que heló la sangre de la chica.
-O...Okita-san...Pero yo...-ella trató de librarse del agarre, pero, inesperadamente, el joven la besó.
Yukari tardó unos segundos en reaccionar, y solo atino a darle una bofetada, para luego empujarlo lejos de ella, cubriéndose la boca.
-No... No vuelvas...a hacer eso-con los ojos llenos de lágrimas por el susto, salió corriendo de allí.
Cómo iba a decirle a Saitou que había besado a Okita? No lo sabía, aun si había sido forzada, pensó que debía de haber huido en un primer momento.
Estaba tan perdida en sus pensamientos que terminó por chocarse con alguien, cayendo ambos al piso.
-Yukari? Estás bien? Por qué lloras?-preguntó un Saitou preocupado al verla.
La aludida lo vio y trató de calmarse, le contaría lo ocurrido antes de que se enterase por otros medios y fuera peor.
-Saitou.. Yo...Hice... Algo terrible-la joven hablaba entre sollozos-Yo... Be...be...-dio una mirada a los zafiros preocupados que se enfocaban hacia ella-Besé a Okita-san-se cubrió la cara con las manos y lloró aún más-Lo siento... Lo siento mucho...
Una mueca de tristeza, dolor y decepción ocupó el rostro del hombre. Levantó bruscamente a la chica por el brazo y la llevo a su habitación, cerrando violentamente la puerta tras el luego de entrar.
-Quiero que me expliques exactamente qué fue lo que ocurrió-sus ojos brillaban fríos, inexpresivos, asustando bastante a la chica, que, entre hipos y lágrimas, contó lo sucedido, incluyendo la antigua confesión de Okita.
-Y no hiciste nada para evitarlo?-la voz del pelimorado sonaba tan fría como el mismo hielo
-No imaginé que iba a pasar algo así... Pensé que todo había quedado claro la primera vez que lo rechacé, lo lamento.
-Sé que no tienes la culpa, pero no puedo evitar sentirme molesto... Rompiste tu promesa... Prometiste que serias solamente mía...-el capitán se acercó a ella y levantó su barbilla con una de sus manos-Me amas?-Yukari sintió que sus ojos excavaban cada rincón de su alma, en busca de algún atisbo de mentira en su respuesta.
-Si...Te amo-susurró ella.
-Dilo más fuerte-ordenó él, rozando su nariz con la ajena.
-Sí, te amo-repitió, un poco más alto.
-Dilo de nuevo-el aliento cálido del joven chocaba contra los labios de la chica. Ella se alejó un poco de él, tomando coraje para lo que seguía.
-TE AMO!-la chica levantó aún más la voz, totalmente sonrojada-Te amo, Saitou-la castaña clavó su avergonzada mirada en el piso, hasta que Saitou empujó ligeramente su rostro hacia arriba y la besó posesivamente, enredando su brazo libre en su cintura, mientras ella se aferraba con una mano a su abrigo negro, y con la otra, acariciaba los violáceos cabellos.
Se separaron cuando el oxígeno comenzo a faltarles, ambos pares de océanos se fundieron en uno solo. Yukari sonrió. Jamás hubiese pensado que Saitou Hajime era una persona tan posesiva y celosa.
-Ya decidiste que harás?-preguntó él. Aunque sabía la respuesta, quería escucharlo de Yukari.
-Me quedaré contigo, ahora y siempre- Yukari acarició con sus dedos las hebras masculinas, apartando el cabello de su rostro.
-Sabes? Me encantan tus ojos, no sé porque, pero hay algo especial en ellos-Yukari sonrió. Él solo la imitó como respuesta, pero para ella era suficiente.
De repente, un enorme estruendo se escuchó fuera de la habitación, alarmándolos a ambos, Saitou tomó inmediatamente su espada, y Yukari maldijo no cargar la suya en ese momento.
Ambos salieron para encontrarse con un enfurecido Kazama matando a dos reclutas que intentaron detenerlo.
-Yui! Maldita traidora-escupió con odio al ver a su hermana-Regresa inmediatamente o te mataré a ti y a todos estos mugrosos humanos.
-Atrévete a tocarla y será lo último que hagas-Saitou se interpuso entre ambos onis, apuntando con su arma al rubio.
-Así que fue por este débil humano que rechazaste a todo tu clan? Realmente me decepcionas, Yui.
-Kazama Yui ya no existe... Murió hace 17 años, yo no soy tu hermana, tampoco un oni...Yo soy Hayashi Yukari, miembro del Shinsengumi y humana...y amo serlo-La expresión de la joven denotaba la seriedad en sus palabras.
-Si ese es el caso, no tengo más opción que eliminarte, Hayashi Yukari-masculló Kazama, indignado.
-Tendrás que matarme a mi primero-Saitou apretó el agarre de su espada.
-Saitou...-Yukari lo tomó del brazo, mirándolo.
-No te preocupes, todo va a estar bien-la tranquilizó, pero sin dejar de observar a su oponente.
Yukari suspiró.
-Confió en ti.
Inmediatamente, la batalla entre ambos hombres comenzó. Un minuto después, aparecieron Hijikata y los demás.
Heisuke quiso ir en su ayuda, pero la misma Yukari lo detuvo.
-Él me ha dejado fuera de esto incluso a mí, quiere luchar esta batalla solo, se enfadará si interferimos.
-Pero...-Heisuke intentó decir, pero la chica aumentó la presión en el brazo del chico, quien notó que ella temblaba, su flequillo cubría su expresión y su mandíbula y puños estaban apretados con fuerza.
La contienda era demasiado intensa. Ambos habían tenido que recurrir a sus poderes, y a cada segundo, Yukari se preocupaba más. Cada instante que pasaba acortaba más la vida de Saitou.
Respiro hondo. Después de todo, ella también era parte de esto. Iba a dejar que él se encargara de todo, que cargara semejante peso sobre sus hombros, mientras ella solo se quedaba a mirar? Por supuesto que no, así no era ella.
Kazama arremetió contra el zurdo, hiriéndolo en su brazo izquierdo, causando que soltara su espada. Un segundo más y la vida de Saitou acabaría.
Yukari quitó a Heisuke su espada, y desenvainándola, interceptó el golpe dirigido a Saitou, recibiendo un pequeño corte en la mejilla.
-Lo lamento, pero no voy a permitir que mi pasado me quite a alguien más sin hacer nada para evitarlo-dijo con decisión al tiempo que sus cabellos se tornaban blancos, sus ojos color avellana y aparecían un par de pequeños cuernos en su frente.
-Kazama, tendrás el mismo destino que ella si sigues involucrándote con humanos, ha sido su elección, no podemos hacer nada por ella...El clan Satsuma me ha enviado a buscarte-Amagiri apareció, separando a los hermanos.
Kazama bufó molesto.
-Esto ni termina aquí, para ninguno de los dos-Miró con asco a Yukari y Saitou, mientras desaparecía con su compañero.
Inmediatamente, la chica se volteó para ver al pelimorado muy malherido, mientras ella volvía a su estado normal.
-Saitou!-la chica se dirigió hacia él, que había caído de rodillas, probablemente por el dolor y la sangre que había perdido.
El hombre, con lentitud, llevó su mano hasta el rostro de la mujer ante él, tocando suavemente la herida que había en su pómulo.
-Lo siento...-sus ojos se cerraron y se desmayó en los brazos de Yukari.

Pasaron algunos días, pero Saitou seguía sin reaccionar. Habían tenido que cauterizar la herida de su brazo, pero luego de eso, no había mostrado señales de mejoría, no despertaba y la fiebre no bajaba.
Más aun, todos en el cuartel estaban preocupados también por Yukari. La ojiazul no se alejaba del lado del herido, permanecía allí todo el día, sin comer y durmiendo menos de lo debido.

Yukari's POV
La culpa me estaba matando. La persona que amaba estaba a punto de morir por mis inseguridades. Debí haberlo mandado al demonio cuando me pidió que lo dejara pelear solo.
Me sentía impotente, ni siquiera podía hacer que su fiebre bajara. Me sentía débil, soñolienta, pero no tenía hambre, ni sed, ni nada por el estilo. Lo único que quería era que él me mirara de nuevo con esos ojos azules que tanto adoraba.
-Saitou, por favor, regresa... Te extraño... Te lo ruego, no me dejes, no ahora... Me prometiste que estaríamos juntos para siempre-Una a una, las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro. Tomé su mano entre las mías, la besé y la apreté contra mi mejilla, entrelazando mis dedos con los suyos. El sentirlo frio, inerte, me rompía el corazón.
De repente, se me ocurrió una idea. Y si le daba de beber mi sangre? Quizás eso al menos ayudara a curar más rápido sus heridas.
Me corté el brazo con la katana de Saitou, succioné una buena cantidad de sangre y lo besé, dándole el líquido en la boca. Hice lo mismo un par de veces, hasta que mi auto-lesión cerró por completo.
Corrí algunos mechones violáceos de su cara, realmente se veía lindo así, tan tranquilo, sereno. Aunque lo prefería con sus ojos abiertos y sonriéndome, como siempre. Acaricié su mejilla, su piel se sentía suave, sedosa. Volví a llorar, él era todo lo que tenía, si lo perdía, me iría con él, sin lugar a dudas.
En contra de todo pronóstico, él emitió un leve quejido y abrió ligeramente los ojos.
-Yu...ka...ri...-su voz sonaba ronca y débil. Me cubrí la boca para no gritar, mi llanto se intensificó.-No...Llores- con dificultad, elevó su mano hacia mi mejilla, posándola suavemente en ella. Sonreí ante la caricia
-No te sobreesfuerces, todo estará bien, solo estoy feliz de que estés a salvo-sequé mis lágrimas y le sonreí. Mi gesto creo que lo relajó un poco.
-Me siento cansado...
-Duerme un poco, me quedare aquí contigo-enredé mis dedos con los suyos y le acaricié con dulzura el pelo.
-Yukari-dijo mientras dejaba caer sus parpados-Te amo-Sonreí.
-También te amo, Saitou.

Saitou's POV
Me dolía horrendamente todo el cuerpo, sentía como si mis músculos pesaran cuatro o cinco veces más de lo normal.
Abrí los ojos con dificultad y la vi. Yukari se encontraba profundamente dormida a mi lado, sosteniendo una de mis manos entre las suyas, de seguro había sido vencida por el sueño mientras velaba el mío.
La observé con más cuidado, y noté que estaba muy delgada y parecía no haber dormido en días. Sentí una punzada de culpa, de seguro había permanecido conmigo desde el comienzo, pero cuántos días había estado inconsciente como para que ella cayera en ese estado?
El solo pensarlo me hacía sentir que realmente no la estaba cuidando como ella se merecía, incluso fue ella quien salvó mi vida.
No podía pensar demasiado, la cabeza me daba vueltas. La miré por un tiempo más hasta que el sueño volvió a consumirme.

Desperté quién sabe cuánto tiempo después, ella seguía dormida, aunque ahora se había acurrucado un poco más cerca de mí. Miré su rostro, era la primera vez que la veía tan tranquila, relajada, sentí que con sólo mirarla me estaba enamorado de ella de nuevo. Realmente está chica había vuelto mi mundo de cabeza, jamás hubiese imaginado que las cosas estarían así, pero no me disgustaba, yo me sentía feliz a su lado, viéndola sonreír.
Aunque se notaba que ella había estado pasándola mal. Su delgadez tan marcada, al igual que sus ojeras, me hicieron pensar que ella había estado sufriendo por mí, seguramente demasiado preocupada.
En ese momento, la vi moverse un poco y abrir sus hermosos ojos azules, soñolientos y brillantes.
-Buenos días-le dije en voz baja, parecía aún no darse cuenta de la situación.
-Buenos días, Saitou- Creo que respondió sin pensarlo, ya que luego de unos segundos, pareció percatarse de nuestra cercanía y se sonrojó furiosamente-Yo... Lo siento.
Se sentó de un tirón en la cama. Quise hacerlo también, pero mi cuerpo no reaccionaba y dolía mortalmente. Con cuidado, ella me ayudó a sentarme, me sentía un poco avergonzado e inútil, la persona a la que se supone que debía proteger estaba atendiéndome como sí de un enfermo se tratara.
-Pasa algo, Saitou? Necesitas alguna cosa?-acarició mi mejilla con delicadeza, sus ojos se llenaron de preocupación. Tiré suavemente de ella en un abrazo, necesitaba sentirla cerca, después de haber temido tanto a perderla.
-Por qué te descuidaste tanto? Estás demasiado delgada, es malo para tu salud, más aún sí tampoco has estado durmiendo.
-Lo siento, debo verme terrible no?-rio- Es que estaba tan preocupada que ni siquiera podía sentir hambre o sueño... Estaba tan asustada, tenía tanto miedo de perderte-comenzó a llorar, la alejé lo suficiente como para verla a la cara. Seque sus lágrimas con mis manos y le besé la frente.
-No seas tonta, no me iré a ningún lado, no voy a morir antes de poder darte la vida que mereces...-dije, aún en contra de su frente. En verdad quería seguir viviendo, sólo para darle la familia que ninguno de los dos pudo tener, quería casarme con ella en este mismo instante. Pero jamás me imaginé la tormenta que se avecinaba.