VUÉLVEME A QUERER
(Por Flor McCarty O'shea)
Edward y Bella fueron novios durante su temprana adolescencia. La diferencia de edad y los problemas relacionados con el sexo hicieron que su relación terminara. Dos años después, Edward cree que nunca más volverá a sentir algo por ella... pero se equivoca. Sólo que ahora, Bella no está sola.
DISCLAIMER: LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, CLARAMENTE SON CREACIONES DE LA MARAVILLOSA STEPHENIE MEYER. Yo sólo me adjudico a la trama y el ambiente en que esta se desarrolla.
NO SUELO HACER ESTO, PERO POR FAVOR PIDO QUE LEAN MI NOTA AL PIE AL FINAL DEL CAPÍTULO. MUCHAS GRACIAS!
CAPÍTULO 8: PLEASED TO MEET YOU - JAMES
La joven de cabellos rizados me miraba expectante a que yo respondiera algo. Pero no podía. Sus ojos me tenían hipnotizado como idiota. Volvió otra vez a mí la horrible situación que había vivido con ella:
- Martha – gemí cuando sentí su rodilla acariciar mi pene por encima de mi pantalón.
- Es Maggie – dijo con vos entrecortada… y justo en ese momento, la chica abrió los ojos y mi mundo se derrumbó.
- ¿Edward? - volvió a llamarme, pasando su mano una y otra vez por delante de mi rostro, para hacerme reaccionar.
- Yo... lo siento. Hola Maggie - respondí con una sonrisa incómoda.
- Vaya vaya, veo que finalmente pudiste recordar mi nombre - rodó los ojos a modo de broma. Si realmente supiera por qué me acordaba cómo se llamaba, quizás no le resultaría tan chistoso...
- ¿Cómo me encontraste? - pregunté deseando con todas mis fuerzas que no fuera una de esas locas psicópatas que conocen a un tipo una noche y comienzan a hacer más invstigaciones que el FBI, creyendo que podrán llegar a algo más.
- En realidad jamás te busqué, no estaba esperando encontrarte Señor Ombligo del Mundo- volvió a bromear y ésta vez no pude evitar reirme. La alegría de la chica era realmente contagiosa y eso que acabada de conocerla, o mejor dicho, de entablar conversación, por lo que recordaba-. Acabamos de mudarnos con mi abuela.
- ¿La señora Cope es tu abuela? - pregunté confundido. Jamás la había visto a ella en el vecindario.
- Así es - sonrió de oreja a oreja. No podía creer que ser nieta de esa horrible mujer la entusiasmara, más porque la señora Cope era una vieja quejona y amargada que le veía el lado negativo a todo. Además olía mal y me miraba raro.
- ¿Y cómo es que jamás te vi? He vivido en este barrio toda mi vida.
- Oh, es que nos mudamos desde Nueva York, estuvimos un par de semanas en un hotel y tuvimos que volver otro par de semanas a mi antiguo hogar, ya que hubo algunos problemas con la mudanza. Llegué a Phoenix aquel día en que nos conocimos, si es que lo recuerdas...
- Sí, algo así - respondí nervioso, pero ella continuó hablando como si nada.
- Solíamos vivir cerca de aquí cuando era niña así que tenía algunos amigos de la infancia que me convencieron para salir y pues bien...
- ... aquí estamos.
- Aquí estamos - asintió-. Y como llegamos ésta mañana para instalarnos definitivamente se me ocurrió que podía pasar a conocer a los nuevos vecinos.
- ¿Por qué me suena como algo que tú no harías? - la miré enarcando una ceja.
- No me conoces, Edward.
- Lo sé, pero dime: ¿cuántos adolescentes van a conocer a los nuevos vecinos por motivación propia?
- De acuerdo - suspiró rendida-. Me atrapaste. Mis padres me enviaron - la observé con cara de "lo sabía" y ambos explotamos en carcajadas. Una vez que ambos volvimos a respirar normalmente, me di cuenta que aún seguíamos en la puerta, y yo estaba semidesnudo.
- Oh, soy un tonto, ¿quieres pasar un rato? Tengo un par de cervezas en el refrigerador.
- Esto... no me gusta beber Edward, gracias de todas formas.
- ¿Por qué no bebes? - pregunté confundido. Nunca jamás alguien me había rechazado una cerveza en mi propia casa.
- No lo sé, simplemente no me gusta hacerlo porque sí.
- Descuida, seguramente habrá refresco o agua también, si te apetece. Te invitaría un café pero no sé prepararlo - noté como luchaba para no reírse-. ¿Qué?
- Tú... ¡no sabes hacer café?
- No...
- Mmm, ¿Té?
- Yo... no, creo que no - abrió los ojos como platos
- ¿Sabes hacer ALGO en la cocina?
- Esto... yo... no - eso fue suficiente para que reventara en risas y me dejara pagando como a un pobre idiota-. No es gracioso...
- Sí, si lo es - volvió a reír-. Vas a tener que ponerte a practicar cosas básicas si el día de mañana quieres conquistar a alguna chica - un solo nombre vino a mi mente y a mi corazón. Dios Santo, tenía que parar de relacionar absolutamente todo con ella.
- Podrías ayudarme comenzando ahora. Estoy siendo caballero al invitarte a pasar y tu no estás cooperando - le seguí la broma, vamos, adelante.
- De acuerdo, con permiso - la guié hasta la sala y le pedí que tome asiento en el sofá-. Bonita casa, muy hogareña
- Gracias, a mi también me gusta, aunque es algo pequeña.
- Ya sabes lo que dicen, no importa el tamaño sino como la uses - al principio pensé que ese chiste con doble sentido iba para mí, pero al parecer me equiovqué. Maggie parecía la típica chica bromista de al lado, y al parecer, ya no tenía interés en mí como aquella noche.
- Ya vengo, voy a ponerme ropa seca y estaré conntigo en un momento.
- Tómate el tiempo que quieras - me dedicó una sonrisa. Fui hasta mi cuarto y me puse unos jeans algo gastados y una sudadera azul común y corriente de mangas cortas. Salí nuevamente al encuentro con mi vecina, que ahora estaba parada de frente a una de mis repisas mirando atentamente las fotos y recuerdos familiares.
- ¿Son tus padres? - señaló un marco con una foto de casamiento.
- Sí
- Son preciosos, de verdad, muy guapos.
- De verdad que lo son. He visto fotos de ellos en la preparatoria y lucían incluso mejor
- Eso quiere decir que están juntos hace mucho... maravilloso. Mis padres también llevan juntos como una eternidad.
- Eso es excelente.
- De verdad que sí - continuó inspeccionando el estante-. ¡Que tierno! Tienen un trofeo de cuando eras pequeño.
- Primer puesto en el show de talentos de la escuela Pública de Phoenix nro 150 - sonreí orgulloso.
- ¿Dónde está tu diploma de graduación? Mis padres tienen los míos de primaria y de secundaria en un cuadro.
- Esto... yo aún no me he graduado - me miró boquiabierta.
- ¿Cuántos años tienes?
- 20
- ¿Planeas terminar?
- Sí, de hecho debo sólo unas asignaturas, que debo rendir en septiembre. Y luego comenzaré a estudiar medicina, o eso creo, por ahora sólo trabajo. ¿Qué hay de tí?
- Estudiaré literatura este año, cumpliré 19 en Diciembre, así que éste será mi primera temporada universitaria - sonrió orgullosa.
- De verdad, te felicito. Iré a buscar una cerveza o algo de eso, ¿quieres algo?
- Sólo agua por favor - asentí y me dirgí a la cocina. Otra vez llegué a la sala con algo para beber y muchas preguntas para hacerle a Maggie. No sé si era su parecido con Bella o qué mierda, pero todo en ella me causaba intriga.
- Así que - dije sentándome en el sillón contiguo y dejando los vasos en la mesa ratona - cuéntame algo de tí.
- ¿Algo como qué?
- No lo sé - me encogí de hombros - ¿Tu apellido es Cope como tu abuela?
- No, en realidad ese es su nombre de soltera. El mío y el de mi padre es Burns. Mi abuela dejó de usarlo cuando Nono murió antes que yo naciera. Creo que la pone triste. ¿Cómo es el tuyo?
- ¿No lo sabes?
- No en realidad. Lo único que me dijiste la vez que te vi después de que me preesenté en la barra y tú quisiste invitarme un tequila fue: "Hola soy Edward y me gusta el alcohol" - no pude evitar reír-. Y bueno, el resto es historia - de repente, me entró el pánico, ¿qué si lo nuestro no había sido sólo lo que recordaba?
- Tu y yo... sólo nos besamos, ¿cierto?
- No - respondió tajante- en realidad, no estoy aquí por casualidad - tomó aire y continuó hablando-. La verdad es que estoy embarazada luego de haber tenido una noche de sexo desenfrenado contigo y he venido para que te hagas cargo - mi quijada hubiese quedado por el piso si no hubiese sido por las estruendosas carcajadas que emanaron de su garganta el revolcarse en el sillón como poseída, ¿tan feliz y humorista podía ser una persona? Su alegría de a ratos me frustraba, aunque tenía que admitir que en lo que iba del tiempo que llevaba en casa, ya había logrado sacarme más de una sonrisa.
- Chistosa...
- Oh vamos Edward, ¿no te sientes preparado para criar un bebé?
- ¿QUÉ? - en ese momento la puerta de entrada se abrió de golpe mostrando a mi madre completamente aterrada. Que te hagan una broma tan pesada justo en el instante en que tu madre llega a casa es tener MUY mala suerte-. ¿Vas a tener un hijo con una muchacha que ni siquiera conoces? - Parecía que en cualquier mometno se desmayaría. Su bolso de mano ahora estaba en el piso y sus ojos iban de mi vecina a mí una y otra vez. Iba a intentar explicar todo, pero Maggie se metió antes y se lo agradecí internamente.
- Oh, lo siento señora, sólo estaba bromeando con Edward, soy nueva en la ciudad y cuando vine a presentarme me encontré con su hijo a quien ya conocía.
- Dios Santo, que susto me han dado - mi madre se relajó y suspiró aliviada-. Soy Esme Cullen, un placer conocerte querida - mi madre se acercó con una sonrisa y le dio un beso en la mejilla.
- Ahora sé tu apellido, y ahora que tu madre lo menciona, creo haberlo oído antes-. Dijo mirándome directamente a mí-. Es un gusto conocerla, mi nombre en Maggie Burns - mi madre la miró sorprendida.
- ¿Eres algo de Eleazar?
- Soy su hija - Esme se llevó ambas manos a la boca.
- ¡La pequeña Margareth! - se acercó y le dio un abrazo-. Seguro no te acuerdas de mí. Mi esposo Carlisle y yo hemos sido amigos de tus padres por años, cuando aún tu padre vivía aquí junto, ¿cuando regresaron?
- Hace un par de semanas, pero recién hoy comenzamos a mudarnos con la abuela.
- Esto es increíble, no veo a Carmen y a Eleazar desde que ustedes dos eran pequeños - dijo completamente emocionada. Claramente el mundo era un pañuelo. Costaba creer que me había manoseado con la hija de los amigos de mis padres, a quien probablemente le habría jalado el cabello o arrojado barro siendo un niñito-. ¿Están aquí al lado?
- Sí, creo que siguen organizando su cuarto. Me enviaron a inspeccionar el barrio mientras ellos terminaban de instalarnos.
- ¡Entonces iré a invitarlos a cenar esta noche!
- De hecho, Sra. Cullen
- Llámame Esme, corazón.
- De acuerdo - sonrió-, Esme, mejor déjame eso a mí. Les diré que conocí a una pareja que también es nueva en el barrio y que nos han invitado a cenar. No les diré que son ustedes, así se llevarán una sorpresa, ¿qué opinas?
- ¡Me fascina la idea!
- Entonces voy a irme ahora. Tengo que descargar unas cajas aún y debo pegarme una ducha también. Se está haciendo tarde. ¿Te parece bien que estemos aquí alrededor de las nueve?
- Claro que sí, hasta luego cielo.
- Hasta luego, Adiós Edward - nos sonrió a ambos tímidamente.
- Nos vemos, Maggie - la saludé con la mano desde el sofá. Extrañamente, comencé a tener ganas de que dieran las nueve.
El rato, para mi sorpresa, se pasó volando, y en menos de lo que canta un gallo, los padres de Maggie cayeron en mi casa sorprendidos y felices de encontrarse con sus viejos amigos de la adolescencia. Rápidamente fuimos a cenar y a medida que la charla se fue dando pude notar la mezcla de la pareja en su hija. Sus rasgos, sus gestos... ella era una combinación perfecta del amor de ambos.
- ¡Cómo has crecido! Y que bella que estás Maggie, me recuerdas mucho a tu madre cuando era una adolescente - Carlisle miró a su antigua compañera y sonrió.
- No es la primera vez que lo dicen - Carmen le devolvió el gesto-, sin embargo, creo que también tiene mucho de Eleazar, sobre todo en cuanto a la personalidad, terca como su padre - bromeó.
- ¡No soy terca mamá! - frunció el ceño
- Yo tampoco lo soy, Carmencita - su marido bufó y todos estallamos en carcajadas por su acento español. La verdad que la familia de Maggie me gustaba mucho. Acababa de conocerlos y ya me parecían muy unidos y sobre todo, felices.
Continuamos todos hablando por un largo rato de cosas vanales y al azar, pasando por mi rendimiento de mierda en la preparatoria, hasta por qué Carmen decidió volver a su color de cabello natural después de haber sido rubia platinada por una década. Para mi sorpresa, no estaba aburrido ni nada por el estilo, cualquier conversación era animada. Mi madre ya había ido dos veces a la cocina por más café, pero no fue hasta la tercera que acoto algo que preferí no haber escuchado.
- Oh, Edward, casi lo olvido - acotó cuando dejó la bandeja en la mesa ratona y comenzó a servir las tazas otra vez.
- ¿Qué ocurrió? - pregunté mientras tomaba la mía y le daba un sorbo largo a mi café.
- Me encontré con Bella esta tarde - no pude evitar escupir todo el líquido como si tuviera ocho años. Todos me miraron sorprendidos. Limpié mi boca con una servilleta y un poco la mesa para no quedar como un asqueroso e intenté mantener la compostura y sonar calmado.
- ¿De verdad? - la voz me salió más histérica de lo normal, mandando todo mi intento de simulación al carajo.
- Sí - sonrió embelesada. Sabía que iba a empezar a alabarla como siempre lo hacía. Ahí íbamos de nuevo-. Estaba en la cafetería del aeropuerto cuando fuimos a despedir al señor Berty y a su esposa esta tarde. Luce preciosa, ¿cuántos años tiene ya? ¿18, 19? No puedo recordarlo.
- Aún no cumple 17
- ¡Por Dios! - Me miró sorprendida -, parece mucho más adulta.
- Lo sé - suspiré. ¿Era necesario realmente hablar de ello delante de todos en la sala?
- Estaba con un muchacho muy apuesto - ¡Bingo! Lo que me faltaba - era rubio, de grandes ojos azules, ¿lo conoces? Creo que se llamaba Allan...
- Es Alex - dije de mala gana-. Su novio.
- ¡Oh! Debí suponerlo, él no la soltó en ningún momento, hacían una pareja muy bonita - tenía que estar bromeando-. Me alegro mucho por ella. Por cierto, me preguntó por tí- el corazón dio un brinco y los ojos seguramente me brillaban.
- ¿Qué te dijo?
- Me contó que están reuniéndose todos otra vez, como en los viejos tiempos, ¿por qué no me contaste?
- Supongo que lo olvidé- mi padre abrió la boca para hablar y creí que de verdad me salvaría.
- Me gusta mucho que se hayan reencontrado todos hijo, ¿pero que dice Tanya a todo esto? - preguntó intrigado y la cagó más de lo que ya estaba. La charla se estaba volviendo demasiado bizarra para mi gusto, y si la familia Burns no entendía nada antes, ahora deberían estar completamente perdidos.
- Nada, Tanya no dice nada, papá - rodé los ojos.
- Pero...
- Carlisle - mi madre intentó explicar pero preferí hacerlo yo.
- Ella y yo no estamos más juntos.
- Ah, no lo sabía - dijo con despreocupación. Claramente tampoco le importaba un comino mi ex-novia - así que Maggie - mi padre cambió el rumbo de la conversación - ¿este loco ya te deja tener novio o deberás esperar diez años más para llevar un muchacho a casa? - bromeó codeando a su amigo. A pesar de que Eleazar sonrió, noté como la familia entera se tensó.
- Yo... -dijo la castaña con vos temblorosa - en realidad no tengo interés por nadie aquí aún - intentó sonar despreocupada, sin embargo noté la gran farsa detrás de sus ojos. Sabía lo que era sentirse incómodo si de amor se trataba, así que decidí intervenir.
- Mag, ¿qué te parece si vamos a mi cuarto a escuchar un poco de música? - noté el agradecimiento en su mirada y sin más preábulos prácticamente la arrastré hasta mi habitación. Cerré la puerta con fuerza detrás de mí.
- Mierda, eso si que fue incómodo - suspiró aliviada recostándose en mi cama.
- Dímelo a mí
- Sí, noté que tú tampoco la estabas pasando bien con eso de la tal Tanya - gracias a Dios había pasado por alto lo de Isabella, o sería realmente el infierno.
- No tenías por qué responderle a mi padre - me salí por la tangente. Tampoco quería hablar de mi otra ex- a veces quiere hacerse el adolescente y le sale mal. Por eso te saqué de ese infierno lo más pronto que pude - reí y ella me siguió.
- Gracias
- No es nada, yo también necesitaba escapar, todo estaba volviéndose muy bizarro.
- Sin dudas - volvimos a reír. Con Maggie era todo tan natural, y eso me gustaba mucho. Maldije internamente cuando mi móvil comenzó a vibrar.
- Lo lamento, si quieres puedes buscar algo para oír cuando cuelgue - contempló mi repisa con devoción.
- Guau, tienes mucha música - Miraba los títulos mientras yo abría la tapa de mi teléfono-. Y al parecer buen gusto.
- Gracias - sonreí-. Diga - bufé al ver en la pantalla quien deseaba comunicarse conmigo.
- ¡Hoooooooola primito hermoso! - ¿es que acaso ésta mujer no podía hablar sin chillar?
- ¿Qué necesitas ahora, Alice? - respondí rodando los ojos. Ese tonito alegre y sus halagos constantes solo significaban una cosa: conveniencia.
- Demonios Eedward, eres un amargado de mierda, no voy a pedirte nada.
- ¿Entonces?
- ¿Entonces qué?
- ¿A qué se debe el honor de tu llamada?
- De verdad, eres un imbécil. Te llamé porque estoy en casa de Jasper y hablando con Emmett por Messenger se nos ocurrió que podíamos juntarnos a mirar alguna película, ya que todos están disponibles y el padre de Jazz ya inauguró el proyector en el cuarto de juegos. ¿Vas a venir o prefieres quedarte en tu casa con ese mal humor del carajo que tienes siempre? - OK, claramente a mi prima le estaban dando uno de esos ataques de sinceridad.
- No lo sé, Allie - miré a Maggie, que no me presto atención en lo más mínimo y seguía ajena a la charla, ya que estaba muy entretenida observando mis discos.
- Oh vamos Ed, ¡todos vendrán! Es más, creo que Bella traerá a una amiga, ¿qué dices? Hazlo por mí, estoy cansada de verte con esa cara de culo todo el día - mi corazón dio un vuelco cuando oí SU nombre, y no tardé en responder, mágicamente.
- Cuenta conmigo.
- ¡Aleluya! Entonces somos once, le avisaré a Jazzy - podía imaginarme por el tono de su voz como estaría dando brinquitos por todos lados, y eso me sacó una ligera sonrisa. Por más mal que tratara a Alice, yo la amaba muchísimo. Ella no tenía la culpa de que yo fuera un reverendo hijo de puta cuando me lo proponía.
- En realidad - volví a mirar a mi vecina- creo que yo también llevaré a alguien, si no les molesta.
- Bien, siempre y cuando no aparezcas con la cara de ardilla... - no pude evitar volver a reír.
- ¡Por supuesto que no! Es una amiga, en un rato la conocerán y les caerá bien, ya verás.
- Si tú lo dices, te creo. See you soon, darling! ¡A las once te quiero aquí!
- De acuerdo, Adiós Al . colgué el teléfono y llamé la atención de mi vecina con un leve carraspeo - ¿Maggie?
- ¿Sí, Edward?
- Mis amigos se juntarán a mirar unas películas y esas cosas dentro de un rato, mi prima acaba de telefonear para avisarme, ¿te gustaría venir?
- ¿Tú crees? ¿No seré así como un sapo de otro pozo o algo? - preguntó algo avergonzada.
- Claro que no, y por supuesto creo que debes venir, todos son geniales, la pasaremos bien - la alenté.
- Está bien - sonrió de oreja a oreja-. Iré sólo por ser tú. Me cuesta relacionarme con la gente
- Sí, seguro - enarqué una ceja mientras recordaba o intentaba hacer memoria de lo ocurrido entre nosotros. Probablemente todo lo que había pasado era difuso en mi mente, pero de algo estaba seguro, y es que antes de aquella vez jamás la había cruzado. Si fuera tan poco sociable no se hubiera besado con un extraño.
- Lo dices como si recordaras algo de ese día... - rodó los ojos interpretando a la perfección mi indirecta.
- Si fueses TAN poco sociable, no te hubieses dejado llevar por un tipo que nunca habías visto.
- Estaba algo ebria Edward, no molestes
- ¿No era que no te gustaba beber?
- Dije que no tomaba alcohol durante el día, no que no me gustara celebrar de vez en cuando - me corrigió con falsa arrogancia.
- ¿Y se puede saber qué celebrabas?
- El reencuentro con mis viejos amigos...
- Sí seguro - continué molestándola-. Ya no mientas, claramente estabas sobria, no habías bebido nada, pero mi hermosa presencia te encandiló y no pudiste resistirte a mis encantos...
- ¡Eres un cerdo! - gritó mientras me arrojaba un cojín de mi cama y explotaba en risas.
- ¡Y tú una mentirosa! - tomé la almohada que me había caído en la cara y esta vez se la arrojé yo.
- ¡EDWARD CULLEN! - los aullidos de mi madre casi nos perforan los tímpanos, y eso que estábamos encerrados aún en el cuarto -. ¡Ven por favor!
Salimos los dos de la habitación aún riéndonos y pegándonos codazos.
- ¿Que hay, Ma?
- ¿Todo bien? - preguntó confundida-. Parecía que estaban peleando.
- Oh, no se preocupe señora Cullen, todo está perfecto Edward y yo sólo bromeabamos.
- Mamá, Maggie tiene 18 y apenas nos conocemos, ¿por qué demonios estaríamos peleando?Ya no somos bebés.
- Lo sé - suspiró Esme resignada-. Soy una boba, lo siento. ¿Quieren postre? Compramos helado.
- De hecho, estábamos de salida.
- Mamá, papá, ¿puedo ir a casa de un amigo de Edward?
- Alice llamó para avisar que se juntarían en lo de Jasper y pensé que sería buena idea llevarla, ¿no crees? - miré a Carlisle con una sonrisa.
- ¡Por supuesto! Me parece una excelente idea, hijo. Además así harás nuevos amigos preciosa, los chicos son excelentes - mi madre le habló directamente a la castaña y ambas se sonrieron.
- No hay problema, sólo mantenme al tanto de lo que vas a hacer - Carmen aprobó a Maggie.
- De acuerdo - asintió-. Hasta pronto, gracias por la cena Carlisle, Esme.
- Ven cuando quieras Cielo. Y tú - se dirigió a mí - cuídala.
- Lo haré, padre - puse los ojos en blanco-. Carmen, Eleazar, nos vemos pronto.
- Hasta luego chicos - ambos me sonrieron y siguieron conversando con mis padres como si nada. Yo por mi parte jalé a Maggie del brazo hasta llegar al porche.
- ¿Tomaremos un taxi?
- No - sonreí de oreja a oreja - abrí la puerta del garaje y me introduje en el para sacar dos cascos-. Póntelo - le arrojé uno y lo atrapó en el aire.
- ¿Es esta cosa segura? No me gustan las motos...
- Claro que sí, además iré lento, no hay nada por qué preocuparse, de veras - la animé
- De acuerdo - volvió a sonreír de nuevo. Cada vez que hacía eso, yo también me alegraba. Ella era realmente genial -. Edward, ¿puedo preguntarte algo? - habló mientras se colocaba el casco que había pertenecido a Bella. Una sensación de Deja Vú me invadió, y debo admitir que me dejó bastante afligido.
- Adelante - sonreí mientras ponía en marcha la motocicleta.
- ¿Es esto algo así como una cita? - noté por su voz que estaba algo avergonzada. ¿Era eso una cita? Ni siquiera yo podía responder aquello.
- Será lo que tú quieras que sea - sonreí.
- Entonces - levantó un poco el casco para mirarme directamente a los ojos. Otra vez me estremecí por el contacto - creo que lo es - sonrió y un tono rosado coloreó sus mejillas. Le devolví la sonrisa con cierta nostalgia. Ella no tenía ni idea, pero la situación completa me recordaba a Bella.
Nos subimos y salimos rápidamente del porche de mi casa. Maggie se sujetó con fuerza de mi cintura y emprendimos el viaje qué, más que a la casa de mi amigo, sentía que me transportaba a un pasado, del que no sabía si algún día podría salir.
HAY ALGUIEN POR AHÍ TODAVÍA?
Sé que no tengo perdón de Dios, pero de verdad, espero que sepan comprender, he estado OCUPADÍSIMA y lamentablemente nunca podía encontrar el tiempo ni la inspiración suficientes para darles un capítulo como los que a mi me gusta ofrecer.
Prometo no volver a tardar más el tiempo infinito que tardé en actualizar y es más, quiero decirles que estuve UNA NOCHE ENTERA ARMANDO EL PLANEAMIENTO DE LA HISTORIA, EL RUMBO QUE VA TOMAR, ARMANDO EL PLAYLIST Y LOS TEMAS PARA CADA CAPÍTULO Y PUEDO DECIRLES QUE:
- La historia contará de 29 capítulos OFICIALES, y luego le seguirán 2 o quizás 3 epílogos de temas aún a definir.
- Definitivamente HABRÁ TRIÁNGULO AMOROSO.
- Irán apareciendo más personajes y habrá algunas historias paralelas a la principal
- La trama - creo yo- va a ser muy atrapante y tensa.
- Habrá varios Lemmons, momentos de risa, tensión y llanto.
Y sólo eso por ahora. Espero poder recuperar a mis lectores ya que ustedes son lo más importante para mí, por ustedes es que yo escribo, y sus reviews son mi salario, así que no se olviden de comentar que les pareció esta parte.
CON RESPECTO AL CAPÍTULO: NO HAY NADA DEMASIADO INTERESANTE PARA DECIR, SIMPLEMENTE QUE A PARTIR DE AHORA EL CONFLICTO PRINCIPAL DE LA HISTORIA VA A EMPEZAR A DESARROLLARSE POCO A POCO. MAGGIE VA A CUMPLIR UN PAPEL IMPORTANTE EN LA VIDA DE EDWARD, ¿DE QUE FORMA CREEN QUE SERÁ?
EL PRÓXIMO MINI-LEMMON SERÁ DENTRO DE TRES CAPÍTULOS AUNQUE CABE ACLARAR QUE NO HABRÁ SEXO.
AHORA SÍ ME DESPIDO, PIDO DISCULPAS OTRA VEZ. ESPERO QUE DISFRUTEN.
¿Reviews?
LOS AMA, FLOR
Próximo capítulo: Just want you to know
