Disclaimers: Judai Yuki, Asuka Tenjouin y todos los personajes de Yu-Gi-Oh! Gx son propiedad de su respectivo dueño.

Aclaraciones: En este fanfic, quizás haya algunas partes, actitudes de personajes que estén fuera de su rol propio, pero espero los cambios sean entendibles para el desarrollo de la historia, por tanto espero sea de su agrado.

Capítulo 8- Defiéndeme

"Defender al culpable es darle una bofetada al inocente" Carlos de Jesús

Ya muy entrada la noche exprimiendo al máximo la hora de visita tuvieron que retirarse, el joven de pelo azul verdoso iba a quedarse a dormir con su hermano en el sofá de la habitación, no quería despegarse de él, concediéndole un permiso especial para permanecer en la habitación, los otros tres jóvenes se retiraron prometiendo regresar apenas terminara las clases. El joven castaño miraba preocupado a la joven rubia que caminaba junto a su mejor amigo, ya era muy tarde, era peligroso que ella se fuera sola.

-Amm… Asuka…-dijo suavemente con un tono de nerviosismo cuando la joven se giró a verlo al igual que su amigo- ya es muy tarde, y es peligroso que andes sola, podría…digo, ¿podríamos acompañarte a tu casa?

Tras un breve momento mientras Johan le sonreía con aprobación y orgullo, le giñaba un ojo gentilmente, la joven se sonrojo levemente mientras una suave ventisca ondeo su cabellera, nerviosamente trato de encontrar su mirada.

-Eres muy amable, pero Ryo llamó a mi hermano, debe estar esperándome en la puerta- se disculpó suavemente, parecía muy avergonzada

-Entonces te acompañaremos hasta la puerta- le sonrió el joven castaño mientras la miraba comprensivamente.

Recorriendo el hospital, un poco más silencioso que antes mientras el joven de ojos verdes trataba de entablar conversación sobre qué medidas creía la joven que se aplicarían desde mañana en el instituto.

-Gracias a la declaración de Judai sabemos ahora de los puntos ciegos de las cámaras, es la primera medida que se tomará, entre lo otro, solo puedo especular.

Sintiendo con más fuerza que había hecho lo correcto al confesar todo lo que hace mucho tiempo había estado pasando, empezó a imaginar la reacción de sus compañeros, aunque sabia que el director le había prometido completa confidencialidad y anonimato, estaba más que seguro que a estas alturas todo el instituto sabía todo lo ocurrido, con algunos detalles extras.

Girando hacia la entrada vieron a un joven de pelo castaño casi idéntico al estilo de peinado Ryo Marufuji, la gran diferencia era esa mirada amable y alegre que les dirigía, sonriendo abiertamente se acercó directamente a la joven rubia.

-¿Cómo esta Ryo?- preguntó mientras miraba a la joven con algo de preocupación

-Muy preocupado, sus padres no van a venir hasta finales de mes, tienen asuntos pendientes- respondió la joven con algo de enojo

-Vendré mañana a hacerle compañía, no quiero dejar a mi mejor amigo solo- levantado la vista para ver a Johan y Judai que parecían algo desconcertados– ¿Y ustedes son?

-Lo siento, chicos él es mi hermano Fubuki Tenjouin, ellos son los amigos de Sho, Johan Anderson y Judai Yuki

Judai sintió como si la mirada del joven castaño se hubiera fijado en él y trataba de analizarlo, ¿acaso Asuka lo había mencionado en frente de su hermano?, le pareció que sonrió por un instante mientras les extendía la mano.

-Así que tú eras quien protegía a Sho, Ryo siempre hablaba de ti

Sintiendo una punzada de alivio el joven castaño miro a Asuka que le pareció que respiraba aliviada, tras unas breves cortesías se despidieron, mientras ambos jóvenes caminaban a su casa con un breve silencio entre ambos, notando la calle algo vacía bajaron sus patinetas subiéndose en las mismas. Tras unos breves momentos el joven de ojos verdes inició la conversación.

-Mañana será un día difícil, viste los ojos de Ryo y Asuka, nos miraron como si… fuera la última vez que nos verían… saben algo, y no quieren decirnos

Hasta ahora no había pensado en eso, pero ahora que lo mencionaba tenía razón, y no solo ellos dos, el hermano de Asuka también parecía que lo había mirado así, esa mirada que se le lanza a un ser querido cuando sabes que su fin llega.

-No le estaba dando importancia, sabíamos que pasaría cuando confesáramos- llegando a su casa se dirigió a la cocina.

- ¿Has pensado en defenderte?- sugirió Johan mientras llamaba a una pizzería pidiendo 4 pizzas sin dejar de ver a su amigo que tomaba un poco de agua

-Se defenderme- continuó tomando su agua sin levantar la vista del vaso

-Entonces ¿Por qué nunca te defendiste?- pensando un momento mientras miraba a su amigo inmóvil- Por Sho ¿verdad?

-Sí, yo era más difícil de alcanzar, pero Sho… siempre lo alcanzaban a él, tenían más razones para molestarlo- recordando brevemente como Sho le había salvado la vida- incluso yo lo subestime, es más valiente de lo que yo fui.

Tras un breve silencio, Johan fue a recoger las pizzas mientras ponía todo en el comedor, encendiendo el televisor viendo las noticias, mientras comían tranquilamente, pensando muchas situaciones en las que hubiera podido defenderse para evitar conflictos le pareció algo complicado, era como tener un arma de doble filo, pero su amigo, a pesar de las consecuencias lo defendió a él.

-Sho siempre fue más valiente que yo- repitió suspirando mientras miraba al joven de ojos verdes que lo miraba- Sho nunca cambio su forma de ser o de actuar por el miedo, ese miedo que me hizo cambiar… creo es momento de hacer honor a su valor ¿no?

-Me imaginó la alegría de Sho al verte hablar de esta manera- sonrió satisfecho tomando otro trozo de pizza- se sentiría muy orgulloso de ti

Terminando las 4 pizzas mientras veían televisión, quedaron anonadados cuando el ataque de Sho había salido en las noticias, ambos jóvenes tenían las manos en la cara tratando de contener la risa; al final tantos detalles habían sido cambiados que no se parecía en nada, habían hecho ver a Sho como un busca líos e inadaptado, a sus agresores como dulces ángeles con problemas de ira un poco severos, al director como un organizador de peleas, sintieron algo de alivio al que no los mencionaran, al ver a las madres de los tres jóvenes llorando, gritando que todo era un error y a sus padres gritando que buscarían a quienes levantaban falsos a sus hijos. Sintiéndose algo asqueados de como gente que ni siquiera estuvo presente contaba la historia y daba su opinión apagaron el televisor.

-Ryo debe estar furioso, hoy ha sido un día horrible, y esta era la cereza sobre el pastel- menciono Johan subiendo a su habitación

-Un día terrible- bostezando y sintiendo el peso del cansancio se despidió de su amigo, cada quien fue a su habitación, disponiéndose a dormir, aunque el joven castaño al quitarse la ropa, vio en la misma la sangre de Sho, salió de su habitación en ropa interior dirigiéndose a el cuarto de lavado, botó toda su ropa a la lavadora apretando sus puños al volver a recordar la escena.

Pasó una hora cuando el joven puso a secar su ropa, ya muy cansado se dejó caer en la cama de manera pesada entregándose a los sueños, habrán sido unas breves horas, pero él sintió que solo fueron unos segundos, solo unos instantes, cuando su amigo de pelo celeste verdoso lo zarandeaba para despertarlo.

-Judai, despierta, vamos a llegar tarde – lo siguió sacudiendo mientras le quitaba la sábana del rostro que el joven castaño agarraba firmemente sobre si mismo.

-Déjame dormir, no quiero ir al instituto- gruño el joven sin soltar la sábana.

-Ahh vamos, hasta hice el desayuno ya planche tu ropa y le di de comer al perro- gritaba Johan jalando la sábana

-Pero si no tenemos perro- respondió Judai soltando la sábana

-Ahhh, caíste- reía el joven de ojos verdes apartando la sabana de su lado, señalándole una jarra de jugo de naranja con dos filas de panques con miel- Vamos a comer, me muero de hambre

A regañadientes el joven de ojos castaños se vistió mientras comía el desayuno que preparo su amigo, recuperando poco a poco ese ánimo alagó a su amigo por su desayuno, en pocos instantes ya estaban ambos jóvenes montados en sus patinetas dirigiéndose al instituto, era raro no detenerse en la casa de Sho como acostumbraba, era raro no ver el auto de Ryo disparado. No podía esperar a que acabaran las clases para volver a ver a su tímido amigo.

Apenas llegaron al instituto, sintieron esa sensación nuevamente, que todos los observaban, todos murmuraban, algunos ni se molestaban en hacerlo en voz baja, uno que otro que pasaba por su lado le daba un empujón con el hombro, el joven castaño que siempre había acostumbrado a bajar la vista, la tuvo muy en alto, algunos murmuraron más alto cuando pasaba ese suceso.

El joven de pelo celeste verdoso mantenía la misma mirada que el amigo que tenía al lado, una mirada de decisión, subiendo hasta su aula hasta que escucharon un ruido de golpe, como de una persona golpeando una pared, un tanto asustados corrieron hacia la fuente del ruido, lo de ayer no podía repetirse.

Escuchando más golpes, se asombraron al ver que mucha gente se alejaba del lugar, ¿no habían aprendido que solo mirar o esquivar el ayudar a alguien los hacia cómplices? Mirando de donde provenía el ruido, quedaron frente a la puerta de su propio salón. Un asustado joven castaño abrió la puerta de un golpe, sintió ese aroma que tanto le fascinaba, vio ese pelo rubio contra la pared, ese rostro de porcelana que parecía algo asustado, y sus ojos llenos de decisión y de miedo, otra joven de pelo rojo muy desordenado con los ojos llenos de furia, había acorralado a la joven contra una pared del aula, parecía se hallaba fuera de sí, tenía en la mano un cuchillo que apretaba contra el cuello de la joven rubia.

Judai le dio una rápida mirada a Johan quien entendiendo salió corriendo por los pasillos, sin pensarlo más se acercó rápidamente hacia la chica, un breve temor le hacía temblar, eran esos momentos en los que respondía a esa pregunta ¿defenderlos o protegerlos? La muchacha al sentir que se acercaba alguien se giró poniendo a la joven rubia delante de él con el cuchillo firmemente en su cuello.

-Acércate más, y la princesita lo lamentará- gritaba la joven mirándolo con rabia- Ustedes fueron quienes metieron a la cárcel a mi novio, lo pagaran muy caro, él saldrá y tú serás el primero en morir.

-Si él se atreve a buscarme sin haber cumplido su castigo se arrepentirá- sin pensarlo dio unos pasos hacia adelante, poniéndola más nerviosa a la joven que apretando más fuerte el cuchillo cortó un poco a la joven que inicio a temblar mientras cerraba sus ojos, el joven castaño se detuvo en seco, un error más por sus emociones y Asuka seria quien lo pagaría- ella no te ha hecho nada.

-No soy estúpida, sé que esta maldita abrió la boca y te ayudó- jalando su pelo con la mano que tenía libre la inclino hacia adelante haciendo que se golpee con uno de los pupitres volviendo a agarrar a una ya llorosa joven de ojos marrones-grises que ponía en alto su cabeza manteniendo la poca firmeza que le quedaba- Yo empezaré con ella

Pasó unos segundos que la joven de pelo rojo distrajo su vista con el pupitre en el que la había golpeado que Judai tomó su mano alejándola del cuello de la joven rubia que rápidamente se refugiaba detrás del joven, sin soltar la mano de la joven que ya no lo miraba con furia sino con miedo.

-No te rebajes a ser como ellos- quitándole el cuchillo lo alejó del lugar, por la puerta entraron corriendo el director Samejima seguido por Johan, levantando la vista al ver que la cámara había sido destruida, bajo la vista a la muy asustada joven de pelo rojo

-Cada día me asombro más de los extremos a los cuales llegan- tomando a la joven de los brazos y la saco del aula, la joven de pelo rojo había pasado de un estado tan agresivo a uno temeroso, temblaba, quizás no planeo el hecho que alguien la enfrentaría.

La joven rubia que lagrimeaba asustada refugiándose en la espalda del joven castaño resbaló hasta quedar de rodillas abrazando las piernas de Judai como si fueran su único apoyo, la sentía débil, giró su cabeza para mirarla, pero la joven no levantaba la vista.

-Gracias- susurró la joven con su voz temblorosa, nunca imagino oír ese tono de voz en ella, sintiéndose conmovido, imaginado que podría haber pasado si se equivocaba, giró hacia la joven, arrodillándose para abrazarla.

Pasaron unos momentos cuando la enfermera entró al aula, Johan y Judai le pasaban todo a la enfermera mientras le curaba la herida a Asuka, de vez en cuando le gritaba a algún curioso que asomaba su cara en el aula, Johan trató por todos los medios de calmarlo mientras lo felicitaba por su oportuna intervención.

-Sho se alegrará mucho de saber esto, imagina su rostro cuando lo visitemos- comentó el joven en una voz baja para que solo lo escuchara él.

Sonrió levemente mirando a la joven rubia que parecía estar más calmada que explicaba cómo había sucedido todo, ellos lo habían ayudado, ahora él los defendería. La puerta del aula se abrió de golpe mientras un joven de pelo negro y tez blanca gritaba como un histérico

-Mi amor ¿Qué te hicieron?

El joven castaño iba a gritarle que se fuera, esperaba que la joven rubia se mostrara molesta o fastidiada y le gritara que no era su amor, la miró pero ella solo bajaba la cabeza.

-Fuera de aquí joven Manjoume, este no es momento para gritar como un loco- exclamó la enfermera mientras seguía limpiando la herida de la joven rubia.

-Pero, mi Asuka… -reclamaba el joven casi haciendo un pequeño berrinche

-Ya la oíste, fuera de aquí- dijo un aburrido joven de ojos verdes que se mostraba algo fastidiado señalándole la puerta

-Cariño, estaré esperándote

El joven de pelo negro se fue, mientras Judai aún no quitaba la vista de la joven, ¿Por qué estaba tan callada? ¿Por qué no lo negaba?... No le gustaba que estuviera en silencio.

Continuará…..

Nota de Autor: Me atrase un día con la entrega del capítulo, lo siento mucho, mil disculpas a todos los lectores, he tenido un fin de semana ocupado, pero no quise atrasarme mucho más n.n espero él capitulo les haya gustado, gracias por los comentarios, me alegra que más personas estén leyendo este fanfiction n.n son los mejores, besitos, actualizare pronto, lo prometo.