Disclaimer: ningún personaje me pertenece son de Stephenie Meyer, y las locas ideas son mías.

Notas de la autora: si lo sé, se que todas están sorprendidas por que halla actualizado, ¿pensaban que las dejaría colgada?, no, simplemente la universidad que me quito todo mi tiempo y no me dejaba actualizar, estuve a punto de jalar un curso y estuve estudiando, recién he entrado de vacacione así que comencé a escribir y acá tienen un nuevo capítulo, por cierto ya comencé a avanzar el próximo y Tortura también. Mis queridas lectoras no me maten, ni quieran quemarme en la hoguera, ahora si voy a tratar de no dejar abandonados mis fics. Sin más disfruten del capítulo, por cierto dedicado a Hope, Sharon; a mis dos hermanitas, y a mi nueva lectora y amiga Tiffany, ella es la que me obliga personalmente a sentarme a escribir, ahora está como una maniaca diciéndome que escriba Tortura, ¿le hago caso?. Las palabras en cursivas son pensamientos que Edward está leyendo.


Tentadoramente, Bella

Chico bueno en la cárcel


- Necesita ayuda – escuché la voz de la dependienta; eso me trajo a la realidad y también a Bella, que se separó completamente de mí; tenía un leve sonrojo en sus mejillas, el cabello algo revoloteado y los labios ligeramente hinchados; Bella me dedicó una mirada, no supe que hacer me reprochaba a mí mismo el no poder controlarme pero aún así el deseo estaba presente; no supe que hacer lo único que atiné es a salir apresuradamente.

- Pervertido – gritó alguien; me volteé lentamente mi mirada se quedó clavada en la anciana que salía del probador del costado, tragué saliva; su mirada era severa y sus pensamientos aún más.

- Ayuda, este muchacho es un pervertido – gritó de nuevo la anciana; yo me quedé paralizado, no sabía que decir. Llegó hasta los probadores uno de los guardia de la tienda; Edward muévete o di algo me decía mi subconsciente, más no podía me encontraba tieso con los ojos mirando directamente a la anciana.

- ¿Sucede algo? – preguntó el guardia, lo miré atento; quise decir algo, defender; más las palabras no salieron de mí boca, el rostro de la anciana me vigilaba, sus pensamientos formaban una sola palabra pervertido.

- Si, yo estaba saliendo del probador, y me encontré con este joven que parecía estar queriendo mirar en los probadores, imagínese que me hubiese demorado un segundo más quizás me hubiese espiado – indicó la anciana, usando algunos gestos exagerados y arrastrando algunas palabras, mis ojos se abrieron de golpe ante tal declaración; era una mentira, más yo no podía decirle al guardia que había estado "ocupado" con mi novia en el probador, Bella también iría a la cárcel; solo agaché mi cabeza, tratando de parecer arrepentido.

- Joven acompáñeme – soltó el guardia – vamos a llevarlo a la oficina central y lo tendremos allí por un momento – agregó el guardia, me sentía aliviado; no iba a pasar la noche en la cárcel y pronto me reuniría con Bella.

- Creo que darle una reprimenda solo causaría burla por parte de este joven – ¿a dónde querría llegar la anciana? – el necesita un correctivo más eficaz – la observé cautelosamente, ¿qué buscaba?, – podría llamar a la comisaría, necesito hacer una denuncia por actos contra el pudor – terminó la anciana, mi boca se abrió ligeramente y mis ojos la observaron directamente; había una mueca de burla en sus ojos, mientras que sus pensamientos decían te lo mereces.

- Señora, pero solo ha sido un pequeño incidente – argumentó el guardia – quizás el joven se equivoco o buscaba a alguien en los probadores.

- Los jóvenes de ahora no son para nada inocentes, como usted quiere creer – espetó la anciana – o quizás, solo quizás usted sea cómplice de este joven y trata de encubrirlo – indicó la anciana señalando al guardia en el pecho.

- Como usted diga – dijo el guardia mientras sacaba su radio y llamaba a la central para que le envíen una patrulla, estaba abrumado, quizás algo nervioso; ¿Bella, me buscaría en la cárcel?, no me imagina a mi novia yendo a buscarme, sería penoso.

Mis pensamientos se encontraban en como el haría Bella al buscarme en la cárcel, no me imaginaba a mi novia yendo un lugar como ese; y todo por culpa mía, por no contenerme, por desearla; hacía que mí Bella, pasará momentos muy malos, definidamente solo pensaba en mí mismo.

- Joven, suba – la voz del guardia me sacó de mis pensamientos, el coche patrulla se encontraba estacionado esperando que subiera.

- No, debería tratarlo bien, cuando es un completo pervertido – sugirió la señora, mientras subía elegantemente al coche patrulla, suspiré; para luego subir y sentarme en el asiento trasero del auto, definitivamente esto sería cómico para Emmett y Jasper.

El trayecto no fue largo, al menos así esperaba no demorarme mucho; convencer a los guardias y lograr ir a buscar a Bella al centro comercial, el auto se estacionó cuidadosamente, la comisaría era un tanto oscura y sucia; en pocas palabras su aspecto era lúgubre.

Descendí del auto lentamente, al menos no me encontraba esposado; como lo pedían los pensamientos de la anciana, entré a la comisaría, algunos guardias conversaban entre ellos, otro tenían los pies subidos en sus escritorios y los demás tomaban café; más cuando la anciana entró al lugar todos se pusieron rectos, algunos no articulaban palabra, inspeccioné sus pensamientos; la mayoría decía lo mismo: pobre chico, de está no se salva; encontrado por Miranda Drucker. Así que la anciana se llamaba Miranda Drucker, y por los pensamientos de los guardias era costumbre que ella trajera a muchachos acusados por actos contra el pudor y les hacía pasar un mal rato, ¿qué me esperaba?, pensé entrando a la oficina del guardia asignado.

- Siéntese – indicó el guardia, se encontraba aburrido – ¿nombre completo? – preguntó mientras comenzaba a llenar unas hojas.

- Edward Anthony Cullen – respondí, la anciana tosió, fruncí el ceño al verla.

- ¿Edad? – interrogó el guardia, suspiré pesadamente; esto llevaría más tiempo de lo que pensaba.

- Diecisiete – contesté, mientras esperaba que el guardia soltará otra pregunta.

- Con diecisiete y cometiendo delitos – soltó la anciana – la juventud de ahora no es como antes, cada vez cae en pecado – quise reírme ante su comentario, si supiera que yo he nacido antes que ella.

- ¿Dónde se encuentran sus padres? – preguntó el guardia, seguramente este muchacho tendrá de padres a dos pervertidos, tosí al ver los pensamientos de la anciana, tenía una mente rara y algo frustrada, ¿sólo podía pensar en la palabra pervertido?

- Están de viaje – indiqué, el guardia solo escribía, mientras que al anciana bufaba levemente, pensado que era un completo mentiroso.

- ¿Podría decirme qué sucedió en la tienda? – la anciana solo pensaba: ¡qué no se lo dije… el muchacho es un pervertido!

- Había ido con mi amiga – dije al pensar en Bella, sabía que no debía decir la palabra novia – ella estaba mirando algunos conjuntos – pervertido, seguro quería mantener relaciones con su novia en un probador, me turbé un poco ante tales pensamientos y supe que si hubiese sido humano me encontraría sonrojado – y de pronto la perdí, la busqué por el local y como no la encontraba, – me sentía más convencido de mi coartada, mientras eso la anciana se convencía más de que yo había estado con alguien en el probador – decidí ver si estaba en los probadores, pero antes de que llegará a ver si mi amiga se encontraba en ese lugar; – pervertido y mentiroso, quería intimar; si es que no lo hizo con esa chica, esos eran los pensamientos de la anciana – la señora salió y comenzó a decir que yo era un pervertido, cuando yo no soy de esa clase de personas – cuando terminé mi relato, sentí que el olor del perfume de Bella llenando la estancia, y luego escuché un suave y tímida voz de mi novia preguntando por mí.

- Este joven es un pervertido – gritó la señora sacándome de mis pensamientos que sólo seguían la voz de Bella, y de pronto mi ángel se materializó ante mí; su cabello castaño se encontraba algo despeinado, sus mejillas estaban completamente sonrojadas, probablemente había corrido, su ojos chocolates expresaban alivio. Me sentí contento al verla pero también sentí que ella no debía estar en un lugar como esté, que yo solucionaría sólo mi problema, me giré cuando sentí la mirada de la anciana clavada en mí; solo destilaba despreció, mas también me percaté que Bella analizaba a la anciana pasando desde su atuendo floreado, hasta sus cabellos y deteniéndose en su mirada, mi novia se estremeció.

- Buenas noches – saludó Bella, mientras entraba a la estancia lenta y torpemente, la miré, tratando de expresarle mis sentimientos, tratando de decirle que se fuera.

- ¿Usted, quién es señorita? – preguntó la anciana, me sorprendí de cómo podía cambiar su estado de ánimo tan rápidamente; le hablaba a mi novia como si fuera su propia nieta, tan dulcemente que cualquiera se tragaría el cuento que era una dulce ancianita, mi novia le sonrió.

- Soy Isabella Swan – contestó mi novia, tratando de sonar firme – pero puede decirme Bella – indicó, algo más segura.

- Mucho gusto pequeña – se presentó la anciana, sus cambios de comportamientos eran espeluznantes pensé – soy la señora Miranda Drucker - ¿a qué habrá venido esta niña?, pero de lo que estoy casi segura es que conoce al pervertido, por sus pensamientos deduje que quizás le hacía pasar un mal rato a Bella, - por cierto ¿qué deseas? – interrogó.

- Vine a ver a mi amigo – contestó mi novia mientras movía sus manos nerviosamente, me percaté que lo había pensado antes de dar la respuesta, que había descartado la palabras novio, quizás para no crear problemas; también logré percatarme que se sentía aliviada luego de haber respondido.

- ¿Cómo puede tener un amigo que es pervertido? – preguntó la anciana mientras me dirigía una mirada despectiva casi al igual que sus pensamientos; seguro que están confabulados, los dos son unos pervertidos, adelantados; probablemente se la hayan montado en alguno de los probadores.

- Bueno – inició su relato mi novia – el estaba conmigo en el centro comercial, para ser más exactos en la tienda Escala – mi novia removía sus manos, claro signo de nerviosismo – y creo que me perdí, soy un poco torpe – el sonrojo de sus mejillas hizo que me pareciera demasiado adorable – y como él es como mi hermano, aparte que soy su responsabilidad mientras mis padres están de viaje – Bella se encontraba muy nerviosa – y creo que fue a buscarme a los probadores, no fue porque es un pervertido – terminó su relato, mientras suspiraba.

- Dices que el joven te estuvo buscando en los probadores, ¿no pudo mandar alguna dependienta para que te buscará? – pequeña mentirosa, veremos cuál es tu siguiente salida.

- Es algo tímido – murmuró mi novia, señalándome – no habla mucho, hasta que conoce lo suficiente de la persona – al respuesta había salido clara y automática, me sorprendí ay que tenía mucho de verdad; antes sólo para con mis hermanos, era difícil que me relacionará con humanos hasta que Bella llegó a mi vida.

- En parte tiene razón – este muchacho sólo ha negado que es un pervertido, pero no ha argumentado más cosas, como los demás muchachos a los cuales acuso de pervertidos – hasta ahora no ha dicho nada para defenderse, ha aceptado todo los gritos y que lo trajéramos acá sin decir ninguna palabra; otros jóvenes se defienden como si la vida se les fuera en ello – le dirigí una pequeña sonrisa a mi novia – pero niña, porque vienes a buscarlo tú; ¿y sus padres? – espero que con está pregunta caiga en contradicciones, está niña mentirosa.

- Bueno, sus padres están de luna de miel, y sus hermanos están de viaje – respiré hondo mi novia había dicho la verdad, y se asemejaba bastante a mi versión.

- ¿Puedes darnos el teléfono de su casa? – preguntó la anciana con una extraña amabilidad, par de mentirosos; creen que me tragaré ese cuento.

- Es 91412352 – contestó mi novia más nerviosa de lo normal.

- ¿Puede llamar? – preguntó la anciana al policía, mi novia estaba atónita, sorprendida; probablemente porque la anciana no había creído en ella. Observé como el oficial marcó el número y le paso el teléfono a la Señora Drucker, la mueca de fastidio se extendió por su rostro, quise reírme, sabía que nadie contestaría el teléfono, al final nadie se encontraba en casa.

- ¿Lo comprobó? – preguntó mi Bella tímidamente.

- Si, - y si los padres salieron algún lado y no de viaje, esos muchachos tienen que aprender a mentir – pero queda la duda de que sus padres y sus hermanos se hallan ido a cenar - creo que los atrape su mentira es de niños – en realidad su mentira es demasiado infantil – soltó, mi novia quedó atónita ante tales palabras, sólo pude mirar enfadado a la anciana.

- Señora, yo no tengo la necesidad de mentirle – dijo Bella pausadamente, se encontraba apretando los puños, la ancana había enfadado a mi novia, me sorprendí un poco, ¿cómo reaccionaría mi novia?

- Si la razón fuese que tú y el joven han estado haciendo cosas indebidas en una de los probadores – la mandíbula de mi novia se desencajo y sus mejillas ardieron. La anciana sólo pensó: bingo, así que mis sospechas eran ciertas y está muchacha ha estado haciendo quién sabe que cosa con el pervertido.

- Eso es imposible – negó mi novia cuando se recuperó del comentario, algo un poco tarde ya que los pensamientos de la anciana eran cada vez peores.

- Muchos jóvenes de ahora hacen eso – sugirió la anciana, mi novia se quedó completamente estática en su sitio, simplemente me dediqué a mirarla; y no necesite ser Jasper para darme cuenta que la furia de Bella aumentaba.

- Pero somos como hermanos – replicó mi novia mirando a la anciana fijamente, chica tonta tu misma lo has dicho son como hermanos; por el deseo hasta los hermanos cometen incesto.

- Señorita – comenzó a decir la anciana con tono altanero, - ahora se le dicen a los novios hermanos – mi novia la miró enfada – antes se le decían amigos, primos; pero a fin de cuentas son novios – me percaté que mi novia hacía intentos para no reírse.

- Señora, es imposible que Edward llegué a estar conmigo, - indicó mi novia, si como no, por un rato de sexo su amigo puede sentir atracción momentánea – ni siquiera le atraigo; él las prefiere rubias o pelirrojas con ojos azules o verdes – pero por un momento de lujuria pueden gustarle las castañas con ojos chocolates, Bella trataba de no reír ante tal mentira, también tuve que contenerme ante tal afirmación ya que muchachas con esas características habían tratado de conquistarme; pero sólo Bella había llegado a mi corazón.

- Niña, los jóvenes de ahora ni siquiera se fijan en el rostro, sólo les importa el sexo – soltó la anciana, mi novia se quedó estupefacta, ¿qué creías muchacha?, que este joven te quería, ¡bah!, este joven lleno de hormonas revueltas; sólo busca y buscará: ¡Sexo!

- Señora con todo respeto que se merece, - los ojos de Bella solo destilaban furia y peligrosidad – a usted que le importa mi vida sexual – el gritó de mi novia me dio a entender que se encontraba furiosa y enfadada, y que por supuesto la paciencia se le había agotado; el guardia la miraba curioso, mientras yo solo podía cerrar mi boca y pestañar.

- ¡Que malos modales tienes! – soltó la anciana mirando reprobadoramente a mi novia, mocosa insolente, que se ha creído; gritando a diestra y siniestra, cuando lo único que hago es preocuparme por su integridad.

- ¿Señora va a levantar cargos? – preguntó tímidamente un oficial, suspiré, a estas alturas Bella y la anciana podían decirse unos cuantos insultos.

- Por supuesto, un degenerado de este tipo no debería andar suelto en las calles – mi novia apretó fuertemente sus puños logrando contenerse, mas cuando los chocolates se encontraron con mis ojos, sentí que se calmaba un poco.

Hicieron el papeleo, odiaba la mirada de esa anciana petulante y llena de suficiencia, sabía que mi Bella quería borrar esa mirada y no lo podía negar a mi también me encantaría, así pasaron mi novia y la anciana hasta que el reloj marcó las dos de la mañana; a la hora que la señora se retiró, no sin antes dedicarnos una sonrisa de satisfacción y unos lindos pensamientos de despedida: adiós pervertido, adiós muchacha estúpido; espero que hallan pasado el peor rato de sus vidas.

- Disculpe, ¿puedo pagar la fianza? – preguntó mi novia, cuando la anciana ya había desaparecido de nuestras vidas.

- Si, señorita – contestó, me sentí aliviado, al fin terminaría mi calvario – la señora Drucker ya se retiró, no hay ningún inconveniente para que su "amigo" pueda quedar libre – Bella, hizo una mueca de molestia ante el tono empleado por el guardia.

- ¿Cuánto es? – preguntó Bella inmediatamente, mas miró fastidiada al guardia por la mirada socarrona que le daba, sabía perfectamente que mi novia aún se encontraba furiosa y con ganas de cometer un asesinato, por un momento pensé que Bella era peligrosa.

- Setecientos dólares – dijo.

- ¿Está libre? – volvió a preguntar, mi novia se encontraba impaciente se notaba que quería irse del lugar donde nos encontrábamos.

- Todavía no – Bella bufó, se veía hermosa aún estando enfadada – tiene que esperar unos cuantos minutos, es papeleo necesario para dejarlo libre – le sostuve su mano luego de que se dejará caer abatida en la silla.

Habían pasado las dos horas más largas de mi existencia, y de la de mi novia también ya que a cada momento le echaba una mirada al recinto mientras movía su pie desesperadamente.

- Aquí tiene – dijo el guardia, mientras le entregaba un papel a mi novia, lo leí decía en letras grandes y en negrita: fianza pagada a favor de Edward Cullen; por actos contra el pudor. Mi novia bufó, estaría pensando lo mismo, tanto por un simple papelito.

- ¿Ahora está libre? – preguntó Bella, ansiosa.

- Si – dijo el oficial, un guardia le quitó las esposas a Edward, sonreía mientras corrí a abrazarlo.

Salimos de la comisaría, para luego ir a una cochera cercana donde recogimos el auto, el silencio era incomodo, ninguno hablaba, Bella solo me dirigía miradas cautelosas, quizás se encontraba enfadada o no quería soltar su furia contenida en mí, entré al auto, donde traté de hablarle en repetidas ocasiones, pero las palabras no salían, me vería ridículo, sólo me percaté que Bella se había quedado dormida luego de unos minutos.

Cuando nos encontrábamos cerca de la casa, comencé a moverla suavemente, esperando que se despertará pronto; y mi ángel así lo hizo poco a poco abrió sus grandes ojos; seguí conduciendo cuando despacio mientras mi novia se acomodaba en el asiento, al poco rato mi novia salió del asiento tambaleándose, las bolsas quedaron en el auto, mientras la fianza se encontraba en sus manos, así llegamos a la puerta.

- Gracias Bella – murmuré, mi novia se movió involuntariamente, tenía que agradecerle era mi deber, no sólo por meterla en este lío sino porque no había logrado controlarme. Mi novia no dijo nada, solo se dedicó a caminar pensativa mientras nos introducíamos en la casa y avanza vamos hacia la sala.

- No agradezcas nada, yo te metí en ese problema, era mi deber sacarte – soltó mi novia, me pregunté, ¿por qué siempre tenía que ser así?

- No te culpe – le dije – tú no entraste al probador mientras te estabas cambiando.

- No, Edward, es mi culpa por entrar a esa tienda, cuando tú no querías entrar – replicó Bella, mirándome fijamente.

- No, Bella, si yo supiera controlarme – indiqué, más me sorprendí al sentir que me callaba, poniendo un dedo en mis labios, quería seguir replicándole, pero Bella redujo el espacio que nos separaba, se colocó de puntillas y comenzó a besarme lentamente, haciendo que me olvide de las replicas, rodeé su fina cintura con mis manos; y sin darnos cuenta me percaté que el beso se convirtió en un choque salvaje de labios, donde primaban la necesidad y el deseo, las manos de Bella se enredaron en mis cabellos, y escuché el sonido suave de la fianza cuando cayo, aún así no me detuve.

Guié a Bella por entre los mueble, hasta que caímos en uno, mi novia se encontraba encima de mí, sentí que la calidez de su piel y su olor me llenaban completamente, y pensé que pelearía más seguido si las reconciliaciones se llevarían de esta manera, olvide que había estado preso, olvide que había peleado, llegué a olvidar en donde estábamos y sólo me dediqué a mi ángel, mi otra mitad, mi Bella.

Nos separamos, y fundimos nuestras miradas, tratando de decirnos cuanto nos amábamos, sonreímos y comenzamos a besarnos, como si fuera la primera vez, como si el beso fuese una fuente de vida necesaria.

Las manos de Bella se perdían por mi torso, por encima de la tela, enviando caricias estremecedoras por todo mi cuerpo, más me sorprendí y llegué a quedarme anonadado cuando Bella comenzó a desabrochar lentamente los botones, logrando dejar a la vista mi pecho; sonreí cuando me percaté que mi novia le dirigía una mirada evaluadora a mi pecho y se mordía suavemente el labio inferior, mas la sonrisa fue borrada por un desesperado beso que inició mi ángel mientras movía sus manos a mi cabello.

Acaricié su vientre, a lo cual mi novia no pudo evitar soltar un suspiro, me dediqué a jugar con la estorbosa tela de la prenda, así como a tocar su pálida piel, poco a poco mis dedos fueron desabrochando los botones de mi blusa, me deleite con la palidez y suavidad de su piel, sintiendo que me adentraba en el infierno, sintiendo que me tortura, que me tentaba, que caía en manos del deseo y perdía todo mi autocontrol; y que sólo me dejaba llevar por la tentación hecha persona, mi Bella.

Nos besamos de nuevo, mientras mis manos sostenían firmemente su cintura, las manos de mi novia jugueteaban con mis cabellos, mas en mi boca se llevaba la más dulce de las batallas, ya que nuestras lenguas jugaban, mientras nuestros labios se separaban y se volvían a unir en un choque casi magnético.

- ¡Estamos de vuelta! – escuché que alguien, anunciaba felizmente; odié a esa voz que trataba de interrumpir nuestro exquisito momento.

- ¡Estamos de vuelta! – repitió la molestosa voz, en ese momento me percaté que no había nadie en la casa aparte mi novia y yo, nos encontrábamos completamente solos; ¿quien más podría estar diciendo eso?, lo comprendía en un instante, mi familia había regresado de sus vacaciones y esa voz no podría ser otra que la de mi querido hermano Emmett.

De la sorpresa, no se que sucedió en ese momento, sólo se que lentamente Bella y yo caímos del sillón, hasta terminar tirados en el suelo, lo que causo un golpe seco y que las miradas de toda mi familia se encontraran sobre nosotros; la expresión de mi novia era avergonzada y arrepentida, yo solo pude cerrar mis ojos y apretar el puente de mi nariz.

Mi novia posó sus ojos en todos los presentes, yo sólo seguí su mirada; encontrándome con las miradas juguetonas y los intentos vanos de ocultar la risa de Jasper y Emmett, hermanito eres nuestro héroe, jugando cosas de adultos, la mirada divertida y desaprobatoria de Rosalie, y así te quejas cuando Emmett y yo estamos juntos, los ojos completamente cegados de alegría de Alice, Edward y Bella juntos, adiós autocontrol, los ojos totalmente abiertos, sorprendidos de Esme, esto definitivamente no es real, y por último mi padre y creador, me sorprendí no encontrar la desaprobación ni decepción en sus ojos, aunque hubiese sido mejor que encontrarme con ese fastidioso vacío, hijo, tarde o temprano iba a suceder, solo ve con cuidado.

Acaricié la mano de Bella, ya que está se encontraba tensa, avergonzada, y con una expresión fúnebre, debería estar pensando casi lo mismo que yo; era terrible que tu familia te encontrará en una situación comprometedora en plena sala, y más aún cuando eres el más responsable de toda la familia, con tu novia.

- ¿Qué es esto? – preguntó inocentemente Emmett, me quedé estático, mientras congelada veía el sobre de la fianza bailar inocentemente en las manos de Emmett, mi día de "buena suerte", ahora si iba a pasar la verdadera vergüenza de mi vida.


¿Qué les pareció?

Me merezco un halago, una crítica o una sugerencia; se aceptan todas.

Chicas pueden mandar sus amenazas para que actualice rápido.

Espero que les guste.

Bye.

Besos.

Pásense si desean por: Return to my

Las hermanas Hale son la mejores amigas de los hermanos Cullen, pero en una noche de lujuria comparten algo más...lo cual hace que las chicas se den cuenta de que siempre los han amado y decidan marcharse; sin un adiós ni un te amo... ¿volverán a estar juntos?

Es un pequeño trabajo de la mano de Sharon.

El link es: h t t p : // w w w . fanfiction . net /s/ 5299993 /1/ Return _ to _ my