Decisiones Apresuradas
Capitulo 8
¿Porque es tan difícil esto? ¡Ranma, háblame claro!
¿Un sueño? Tenerte. ¿Un beso? Los tuyos. ¿Un deseo? No perderte. ¿Un final? Que no lo haya. ¿Un pensamiento? Te quiero. –Anónimo
—¿Cómo estuvo tu estancia en Tokio? —preguntó Ranma sin interés mirando el periódico. Kodashi se emocionó al ver que había preparado café y puesto unos cuentos panes en la canasta para el desayuno. Dejó las maletas en la puerta, sabía que Ranma las llevaría a la habitación. A pesar de todos sus problemas nunca la había maltratado y sería todo un caballero en ese aspecto.
—Bien, genial diría. ¿Cuándo vamos a regresar? —preguntó astutamente, pero él solo rió abiertamente y sacudió la cabeza con molestia. Desde temprano lo irritaba con sus comentarios fuera de lugar.
—Tú, ¿cómo has pasado estos días?
En el rostro de Ranma se dibujó una pequeña sonrisa. Había pasado genial aquellos días y prefería que ella se marchara de nuevo para poder seguirse moviendo a sus anchas sin ser molestado por Kodashi.
—Bien, lo normal.
—¿Me extrañaste? —preguntó secamente. Por fin Ranma la miró.
—No me hagas mentirte.
Eso fue un golpe bajo, pero Kodashi ya se lo esperaba. Sabía que entre ellos no había ningún tipo de cariño, por lo menos desde el punto de Ranma, porque ella lo amaba como el primer día que lo conoció.
—¿Cómo está mi hermano?
—Creo que anda fuera. Viaje de negocios fue lo que me dijeron en su despacho.
—¿Y la estúpida de Akane? —preguntó con voz rancia. Ranma se desconcertó de aquella pregunta, no entendía porque venía al caso. Kodashi sonrió al ver su desconcierto y tomó por fin lugar en la mesa sirviéndose café.
—No tengo la menor idea de lo que esa muchacha haga.
—Pensé que tal vez la habías visto por ahí. Cuando salgo a la calle siempre me la encuentro. ¡Es insoportable!
Ranma sabía que no estaba usando el doble sentido ni que sospechaba acerca de sus salidas y visitas con Akane. Pues realmente lo preguntó de forma vacía. Ranma supo que ese era su momento para poder actuar y sacar algunas dudas que le estaban comiendo la cabeza. Agradecía que su esposa fuera tan torpe.
—Esa mujer, es extraña, ¿no? —inquirió con interés, pensando cual sería la mejor forma para que Kodashi no se percatara de nada.
—¿Por qué lo dices?
—Bueno, he notado que ustedes se odian a muerte, no hay que ser muy inteligente para saberlo.
Kodashi sonrió. Bebió tranquilamente de aquella taza y no se atrevió a tomar ningún pan de la canasta. Ranma no se extraño, ella siempre se ocupaba de cuidar su línea y nunca rompía su dieta aunque su cuerpo era sumamente hermoso.
—Odio a esa estúpida porque ha hecho infeliz a mi hermano.
—Yo veo a Kuno muy feliz…
—Kuno nunca muestra sus debilidades. Pero sé que no es feliz. Ni siquiera sé como se atrevió a casarse con ella sabiendo lo que le había ocurrido.
—¿Qué fue eso? —preguntó Ranma midiendo su emoción oculta. Kodashi no se podía percatar de su interés por ella. Y no lo hizo.
—Akane sufrió un abuso sexual —dijo al fin.
Ranma sintió algo extraño, miró de forma incrédula a Kodashi que empezó a relatar una historia que no escuchó. Tenía que ser mentira, no podía ser cierto. Recordó la forma en que Akane peleaba y aunque fuera lenta era muy fuerte. La facilidad que había tenido contra ella fue que era un experto, y mucho mejor que Akane. Pero cualquier persona normal sin un entrenamiento como el de él o de otro experto marcial no hubiera podido contra Akane.
—Eso es lo que ella dice, eso es lo que Kuno cree… Pero yo no me trago ni una sola palabra de esa idiota.
—No hagas mucho drama, con todos los años que llevan casados ya debieron…
—Créeme que no amor, lo sé porque su secretaria me lo ha contado todo. Somos amigas y le pago por la información, como es la amante de mi hermano conoce detalles de su vida. Yo digo que no lo hace por el recuerdo de su ex novio.
—¿Lo quiere mucho? —preguntó Ranma confuso, había sentido varias veces a Akane temblar bajo sus brazos, sabía que una mujer que hubiera sido ultrajada no respondería de aquella forma y que si sintiera un ciego amor tampoco.
—Quiso, murió unos días antes de graduarse. Por eso Kuno empezó a seguir a Akane. Pero ella le hizo caso unos tres años después de eso. El pobre chico se accidento en un extraño lugar donde se ven los animales y casos más extraños.
—Que dramático —se burló Ranma y continuó con su desayuno. No debía mostrar ningún interés personal en Akane, pues no podía levantar sospechas con Kodashi, sino no habría día en que no lo dejara en santa paz.
Sonreí al ver aquel mensaje de texto en mi celular. Me estiré sobre la cama y tuve que controlar aquella sonrisa estúpida que se dibujó en mi rostro al ver el nombre de "Ranma" me había seguido hablando a lo largo de la noche, pero me ganó el sueño y no pude responderle. No temía que Kuno pudiera ver mis mensajes, para acceder a la bandeja de entrada tenía un código de cuatro números.
"Golgo no me deja en paz, tendré que sacarlo mañana temprano. ¿Nos vemos mañana?"
Una emoción recorrió todo mi estomago, me gustaba que fuera atento conmigo, la noche de las estrellas me había conquistado con sus detalles. Miré el reloj y supe que esa era la hora en donde Ranma paseaba a Golgo, salté de la cama y corrí a mi vestidor, buscando alguna ropa de deporte, generalmente las tenía en el Dojo y sonreía al encontrar un par demasiado ¡Chic! Me veía estupenda y sabía que Ranma se recrearía con la vista de mi trasero. Con aquel conjunto se tornaba redondo y llamativo. Sonreí, por primera vez me estaba arreglando para alguien que no me lo pedía sino que me provocaba hacerlo.
Llegue hasta la zona en donde me había encontrado por primera vez con Ranma y Golgo. Para no parecer desesperada empecé con mis calentamientos típicos y después a correr como si no los estuviera buscando. Mis ojos recorrieron inquietos el lugar, quería verlo, pero no había rastro de él, hasta que escuché un ladrido conocido que me emocionó increíblemente. Me detuve y me giré para encontrarme con el hermoso pastor alemán que corría hacía mí sin descanso. Ranma venía caminando detrás de él con una pequeña sonrisa que me mató.
—¡Proud! —exclamé tal y como me había enseñado Ranma para que Golgo no me derribará cada vez que me veía. Se irguió por completo y fui yo quien me le fui encima. Amaba a ese animal tal como él a mí. Lo abracé con fuerza escuchando un ladrido leve de gusto y acaricie su cabeza con cuidado, notando que le gustaban aquellas caricias suaves porque cerraba sus ojitos con profundo gusto.
—Still —ordenó Ranma a Golgo que se me encimaba emocionado. No le hacía caso, noté su molestia en el rostro y tronó sus dedos de forma impaciente llamando inmediatamente la atención del animal —¡Keep Still Golgo!
Lo obedeció en el acto, apartándose de mí con pesar, fruncí el ceño y lo miré con reproche.
—No me digas nada Akane, es mi perro y tiene que obedecerme, si le digo que se quite se tiene que quitar.
Me incliné de nuevo y llamé al perro, de forma cariñosa notando como movía su rabo emocionado —Ven Golgo, ven —le indiqué y miró a Ranma con temor.
—Still —dijo con autoridad. Me miró de nuevo y sonreí.
—Come, come baby.
¡Gane! Golgo vino conmigo desobedeciendo a Ranma quien rió por eso.
—Eres un torpe Golgo, ¿qué le has echo a mi perro? Caes a los brazos de Akane con solo una palabra de cariño.
Ojala fuera Ranma y no el perro que cae de esa forma a mis brazos, pensé con pesar deseando que en realidad fuera él.
—Antes le entregaba mi vida ciegamente a Golgo, ahora no sé muy bien a quien salvaría, a mi por ser su dueño o tu por ser su amor imposible.
Reí, ese perro me amaba y yo también. Se había ganado mi corazón desde el primer día, gracias a él me había podido acercar a Ranma y se lo agradecía infinitamente. Sabía que Ranma pensaba exactamente lo mismo que yo.
—No pareces sorprendido de verme.
—Cuando Golgo corrió hacia aquí supe que se trataba de ti, estaba rastreando algo casi con desespero. Era tu aroma claramente.
—Por lo menos él si tiene buenos modales al saludarme —apunté y noté que los ojos de Ranma brillaron por una extraña razón. Se acercó a mí y besó mi mejilla rozando la comisura de mis labios, causando un escalofrío profundo en mí.
—No me tientes, Akane —me susurró y me congelé, quería arrojarme ahí mismo entre sus brazos y besar de nuevo aquellos labios que me había provocado una adicción desde el mismo instante en que los probé. Pero no podía ceder tan fácil. Cómo me decía, no podía perder todo por nada. —Recuerda que un beso es una mordida que aprendió educación, creo que los míos no han aprendido educación aún.
¡Maldito estúpido! ¿Por qué me decía aquello? Si supiera cuantas emociones corrían dentro de mí al escuchar sus palabras apasionadas de aquella forma. Cuando se separó de mi oído sentí que me mareaba. Debió de haber sido así porque extrañaba su cercanía.
—¿Quieres comer algo? —me preguntó. Cómo había acertado, apenas y podía verme el rostro. Sabía que aquella ropa resaltaba mis curas, por eso casi nunca me la ponía, pues no me interesaba despertar algún tipo de deseo extra en Kuno que apenas y se controlaba. Sus ojos me recorrían fugazmente, sin poder detenerse en los detalles que hubiera deseado, y yo disfrutaba de aquello inmensamente, sabiendo que le estaba jugando malas pasadas como él había hecho conmigo.
—Bien, me muero de hambre, salte mi desayuno por venir a entrenar —mentí, era cierto que no había desayunado, pero todo eso había sido por verlo en el parque, me sonrió y me indicó que caminara. Recordé algo y empecé a buscar en mi bolso de tirantes que llevaba en la espalda, lo encontré y sonreí.
—Es un regalo para Golgo, lo vi la semana pasada y no me pude resistir a comprarlo. Espero que no te moleste…
Dudé, tal vez me estaba metiendo demasiado en su vida, pero sonrió soberbiamente y sacudió su cabeza, disfrutando el hecho de que me había acordado de él. Extraje una figura de cebolla con enormes ojos y sonrisa estúpida de buen tamaño y de contextura suave. Lo apreté y chilló, haciendo que Golgo ladrara emocionado.
—¿Te gusta, bonito?
—Que bajo has caído, Golgo —dijo Ranma admirando la forma enamorada con que su perro jugaba conmigo. Golgo bailó siguiendo el muñeco que le lancé. Lo aprisionó con sus filosos dientes y con brava expresión empezó a jugar con él.
—Has quebrantado todas las reglas de macho que Golgo tenía.
—Me gusta romper las reglas —dije de forma coqueta, utilizando el doble sentido que él entendió a la perfección. Era claro que estábamos rompiendo reglas. Pero parecía que a ninguno de los dos nos interesaba realmente.
Fuimos a una pequeña cafetería que estaba de camino. Golgo tuvo que quedarse fuera, por eso pedimos una mesa en aquella terraza que estaba abarrotada de personas. Esperamos cerca de veinte minutos por la mesa y cuando el mesero nos dijo que estaba libre noté como Ranma me indicaba que pasara primero. Pude sentir sus ojos clavados en todo mi cuerpo cuando lo hice. Pedí un batido y unas frutas frescas, mientras que Ranma se conformó con un café negro.
—¿Cómo ha estado tu semana? —pregunté mientras apoyaba mis manos sobre mi pierna cruzada, Ranma me miró con una extraña contradicción, había algo que tenía dentro y no podía decirme, pero tampoco podía adivinar de que se trataba.
—Kodashi regreso esta mañana.
Eso me provocó un nudo extraño en el estomago que jamás pensé sentir al escuchar esas palabras. Me entristecí, intenté que no me afectara, pero fue imposible. Con Ranma no era sencillo mentir y me costaba hacerlo, así que se percató de inmediato.
—¿Qué tienes?
—Nada —dije de inmediato, notando como mi voz se tornaba extraña. Pose mis codos sobre la mesa, sabiendo que estaba rompiendo con algunas reglas de etiqueta y equilibrio femenino, pero no me importo realmente.
—No va a afectar en nada, si es lo que te preocupa…
—¿En que sentido lo dices? —pregunté. Parecía que estaba abatido, preocupado, inquieto por mi reacción.
—Quiero seguir viéndote Akane. No quiero que esto te distancie.
Eso me dejaba fría. No entendía que estaba pasando ni porque lo estaba haciendo. Ranma era el esposo de la hermana de mi esposo. Era cierto que Kuno y yo teníamos una relación ficticia, fantasiosa, pero de Ranma solo sabía lo que él me contaba. ¿Qué pasaba si me estaba mintiendo, si solo quería pasar el rato? Desde la muerte de Shinnosuke cerré todas las puertas y aunque había conocido a otros hombres ninguno me había cautivado ni gustado como Ranma.
—Ranma…
—Quiero preguntarte algo Akane, en realidad son muchas cosas.
Estaba nerviosa. Ranma conocía las dos partes de mi vida. La que seguramente Kodashi le había contado en algunas ocasiones como Kuno me contaba de Ranma y las veces que había salido con él, donde me había mostrando prácticamente sincera.
—¿Podrás contestarme?
—Depende.
—Quiero un si o un no, sino mejor no pregunto.
Estaba serio, eso me inquietaba cada vez más. No había seña de burla o mofa. Respiré hondo, notando como mis pulmones se hinchaban por contener tanto aire, incluso los ojos traviesos de Golgo estaban serios, pues sentía la presión en el ambiente.
—Depende.
—¿Abusaron de ti? —preguntó en seco. No me tomó mucho por sorpresa, suponía que Sasuke, el psicólogo falso trabajaba para ambos hermanos y que le entregaba la misma información que le daba a Kuno.
—¿Kodashi te lo dijo?
—Sí.
¡Estúpida! —pensé rabiosa, y estúpido psicólogo falso.
—Tuve un novio, su nombre era Shinnosuke. Lo quería como no tienes idea, antes de graduarnos murió. Fue algo que no había podido superar o que creía que no lo había echo desde hace un tiempo —eso fue desde que empecé a hablar y al tener aquellos roces con él, pero los omitiría de mi detalle, pues no quería que notara lo loca que estaba por él, o por lo menos que no lo supiera tan abiertamente y que solo lo sospechara —, me case con Kuno y esa fue la única excusa que se me ocurrió para que no me tocara —noté que se extrañaba ante mi respuesta y sabía que no podía darle tanta información de mi intimidad, entonces maquille aquella patética faceta de mi vida —hasta que asimilara lo de Shinnosuke.
—¿Por qué no te separas de él? Sino lo quieres…
—Hay algunas cosas que no se pueden romper o algunas estupideces que no se pueden corregir.
—¿Tomaste una decisión apresurada? —me preguntó con una irónica sonrisa que sabía que respondía a una de las preguntas que seguramente él se había hecho a si mismo.
—Definitivamente, sabes que soy de decisiones apresuradas. —Lo noté extraño, distante, pensativo y me inquietó. Talvez se había molestado por aquella mentira que le había lanzado a Kuno, o talvez no creía que fuera capaz de algo tan bajo.
—¿Te molesta?
—¿Qué? —preguntó mientras clavaba sus ojos en mí.
—Que le haya mentido a Kuno de esa forma.
—Por supuesto que no. Es tu vida y tienes todo el derecho a hacerlo. Es más, me sorprende que me lo hayas contado tan abiertamente. Quiero decir, no cualquiera lo haría.
—Es extraño. Pero no puedo mentir cuando estoy contigo —sonreí, estaba siendo sincera sin tener en cuenta que podía traicionarme o usarlo en mi contra. Aunque realmente no lo creía —, es algo extraño y estúpido.
—Si tuvieras una idea todo lo que estás provocando con esas simples palabras. No tienes una idea —dijo, pero parecía que estaba hablando consigo mismo y no conmigo, estaba aturdido, inquieto, confuso.
—¿Te sientes bien?
—¿Qué sientes por Kuno? —me preguntó desconcertándome ahora. ¿No era obvio lo que sentía por él?
—Nada —me sonrió.
—No hablo exactamente de sentimientos agradables. Dime que sientes por él.
—No lo odio —estaba buscando cuales serían las mejores palabras, porque ni siquiera yo sabía que sentía por él. Definitivamente nada cariñoso, pero tampoco lo detestaba —Pero tampoco me agrada. Algunas veces la paso… No tan mal y otras quiero que se aparte de mi camino de inmediato para no convertirme en asesina.
—¿Por eso no lo dejas?
—No lo sé. Sé muy bien que no lo quiero para nada, es como un conocido nada más, ni siquiera es mi amigo… Pero no quiero causar molestias en mi casa, ya sabes mi padre, mis hermanas… Tienen demasiados problemas para soportar uno más.
—No entiendo.
—Yo tampoco. ¿Qué pasaría si lo dejo? Nada, todo sería igual, no le veo mucho sentido.
Ranma tuvo una extraña expresión. Parecía confuso y pensativo. Pero ya sabía que tenía razón, ¿para que dejar a Kuno?
—Mi vida no cambiaría en nada. Todo sería igual y en cierta forma Kuno me da comodidades y seguridad.
—Es por eso, entonces. Te gusta los lujos y las facilidades que tienes con él.
—Es porque no tengo ninguna razón en la vida realmente. Suena deprimente —me reí, porque definitivamente era un comentario algo deprimente —Amo mi vida, pero no tengo un motivo para cambiar lo que tengo ahora. Y no me quejo con lo que él me da.
Eso lo hizo sonreír. No supe buen porque, pero me gustó su gesto. Parecía que se recrea en su mente.
—¿Porqué estas con Kodashi?
Tomó la taza de café que dejó el mesero sobre la mesa al igual que mis frutas y batido y me miró con neutra pero tranquila expresión, pero no la llevó a su boca, sino más bien que se limitó a ver como bailaba el vapor sobre el aire.
—Intereses materiales. Como el Dojo. Me case por esa razón.
Eso fue algo que me sorprendió. Kodashi aunque no me gustara admitirlo era hermosa, tal vez estaba mal de la cabeza pero era capaz de atrapar el deseo y admiración física de cualquier hombre. Pero las palabras de Ranma había resonado en mi interior, causándome una gran sorpresa.
—Mi padre me entreno desde que tengo memoria. Amo las artes marciales y quiero luchar, practicarlas… en fin, impartir clases en un Dojo, vivir tranquilo. Detesto la ciudad.
—Entiendo. Lo que no entiendo es porque Kodashi no ha tomado posesión del Dojo. Quiero decir, es de ambos y bueno Kuno no tiene ningún derecho a no compartirlo. Ni siquiera lo usamos…
—Kuno me detesta, comparto el mismo sentimiento. Kodashi ya lo ha intentado otras veces, pero yo no quiero ese Dojo, sería un deshonor impartir clases en algo que es propiedad de tu esposo.
—Pero no es justo, Kodashi…
—Es una inútil, no permitiré que ese idiota me saque como si fuera un perro, ¿entiendes? Tengo algo que se llama orgullo.
Me gustaba su forma de pensar, parecía que era un vividor con aquella palabras que había empleado al principio, pero ahora lo veía justo.
—¿Solo por esa razón te casaste con Kodashi? —No estaba segura, me parecía casi imposible que esa hubiera sido la razón. Ranma tomó por fin de su café y me miró enarcando una ceja.
—Admito que me gusto, y mucho. Kodashi es hermosa, pero esta loca y bueno, cuando la conocí debo decir que me llego al estomago.
¡Rayos! Eso fue un golpe bajo para mí. Si esa era la puerta para llegar a formar parte de la vida de Ranma llevaba todas las de perder. Jamás en mi vida me había quedado algo bien y sabía que esta vez no sería la excepción. Siempre me habían dicho que hiciera las cosas con amor, pero por más amor que pusiera nunca me quedaban bien.
—Kuno dice que es muy buena su comida.
—¿Jamás la has probado?
—No quiero morir envenenada —espeté escuchando la forma en que se reía.
—También soy hombre de decisiones apresuradas, así que tomé la decisión apresurada más desacertada de mi vida, casarme con Kodashi.
—¿Pero que sientes por ella? —Use la misma pregunta que él me dijo para lo de Kuno, donde no incluía buenos y positivos sentimientos.
—Pena —dijo mirándome fijamente, firmemente —La detesto. Es chantajista, mentirosa y capaz de cualquier bajeza para conseguir lo que quiere. Eso es lo único que me provoca.
—Yo tengo un Dojo —dije pensando en voz alta. Ranma me miró de forma picara.
—¿Es una invitación? —me preguntó con burla, sonreí y lo miré de la misma forma.
—Quieres dar clases, ¿no? Te propongo mi Dojo.
—No lo aceptaré Akane, no quiero que pienses que me he acercado a ti por eso…
—Obviamente te lo cobraría. Así a los dos nos sirve el negocio —dije emocionada, noté como Ranma lo pensaba. No era una mala oferta, él estaba buscando algún Dojo donde pudiera dar clases y yo tenía uno el cual solo usaba para mi pobre y rutinario entrenamiento.
—Tengo ya varias propuestas de otros lugares.
—Por ser tú te haré un buen precio.
Me miró con interés y su hermosa sonrisa me sacudió por completo.
—¿Cuál?
—Que me des clases —dije esperanzada, recordando la primera y última vez que habíamos peleado y era sorprendente. Pero inmediatamente su sonrisa desapareció y sacudió la cabeza.
—Por supuesto que no.
—Ranma, por favor…
—No.
Eso me hirvió la sangre y le gano a todos los detalles que había tenido conmigo, pues ya no contaban y se habían esfumado. Lo miré con rabia, ¿por qué era así?
—¡Maldito machista! —exclamé sorprendiéndome de haber dicho aquellas palabras, incluso los que estaban sentados al lado de nosotros nos miraron con recelo, atentos a lo que pasaba. La situación se tornó incomoda y ambos nos miramos con irritación.
—No empieces Akane…
—¿Qué pasa si llega una mujer a pedirte que la entrenes, le vas a cerrar las puertas en la cara como haces conmigo?
—Eso es diferente.
—¡No! ¡Por machistas como tú hay mujeres que no pueden salir adelante ni cumplir sus sueños! Si una mujer llega a pedir que la entrenes porque…
—Por supuesto que si lo haría.
—¡¿Por qué conmigo no? —exclamé apenas y controlando mi voz para no gritar. Noté como los pequeños y vivaces ojos de Golgo se llenaban de angustia por sentir la pesadez del ambiente.
—Porque eres tú Akane, solo por esa razón.
¡Lo odio! Era un idiota.
—Solo porque sea tu concuña no quiere decir que…
—No es eso, y no uses esa palabra para calificarnos. No me gusta —dijo con molestia.
Estaba sorprendida, ¿porqué había cambiado radicalmente de esa forma?
—No pienso decirle a Kuno, si es lo que no quieres.
—Tampoco me interesa lo que piense ese idiota. Pero no te daré clases Akane.
—Pero…
—Será mejor que nos vayamos. Tengo cosas que hacer —dijo cortándome de un solo, lo miré con rencor, ¡¿Cómo se atrevía a hacerme eso?
—Que tengas buen día, entonces —le dije y me levanté de la mesa sin despedirme ni siquiera de Golgo que ahogó un ladrido por una orden que Ranma le dio mientras se quedaba sentado en la mesa. Sentí nuevamente sus ojos en mi pero me fui apresuradamente, odiando la forma en que me había hablado. Sabía que no era la mejor artista marcial, pero podía aprender y me hablaba como si fuera algo malo lo que le estuviera diciendo, no entendía a Ranma.
NTA: Holaaaaaa!
Chica (0) s! Perdón por no reportarme antes, he tenido una semana… Complicada jajaja bastante atareada y bueno no me gusta mezclar esta actividad tan placentera con los problemas o aspectos negativos de mi vida pero… Estoy soltera! Después de dos años… No tan lamentable a veces las cosas acaban, pero bueno pido una disculpa por haberme demorado y no responder algunos de los mensajes que me mandan al mail! No pasa de nuevo estoy bn animada!
En fin… A lo que importa jajaja me alegra como siempre que les este gustando la historia, ya les había comentado al principio que dudaba un poco si publicarla o no, pues es un AU y la relación de Ranma y Akane no es tan…. Típica pero bueno! Gracias a ustedes que me alientan a seguirle aunque ya llevo varios capis les informó que trabajo en otro proyecto y que por primera vez es un fic normal, nada de AU jaja vamos a ver como sale!
Ya saben que agradezco sus mensajes y comentarios, espero que les guste este capitulo y nos leemos el próximo!
Besos!
