Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a JoTaKa Rowling, y la historia es una traducción autorizada del fic: "Changing the Future: Reading the Deathly Hallows" de Choice HP.

Summary: Harry Potter se encuentra en su quinto año cuando de repente es absorbido por un hechizo y trasladado hacia una sala (la sala de los menesteres) pero no está solo, Hermione, los Weasley, Remus, Sirius, Tonks, Dumbledore, McGonagall, Severus y Draco, se encuentran con él para leer un libro que ha sido traído desde el futuro por TRL...


Capítulo 9: Un Lugar donde Esconderse

Un Lugar donde Esconderse —Leyó Bill.

El ambiente en la sala se relajó un poco ante el título. Todos tenían la esperanza que esto significara que todo iba a estar bien ya que Harry estaba tratando de encontrar un lugar donde ocultarse. ¿Eso estaría bien, cierto?

Todo parecía confuso, lento. Harry y Hermione saltaron sobre sus pies y esgrimieron sus varitas. Muchas personas se estaban dando cuenta ahora de que algo raro había ocurrido; algunas cabezas todavía se estaban volviendo hacia el gato plateado cuando desapareció. El silencio se extendió hacia fuera en frías ondas desde el lugar en que había aparecido el Patronus. Entonces alguien gritó.

— Y empezó el caos —Dijo Draco, pero no con el tono de burla que solía tener, más bien, miraba casi tan preocupado como la mayoría de las personas en la sala.

Harry y Hermione se lanzaron entre la multitud despavorida. Los invitados corrían en todas direcciones; muchos Desaparecían; los encantamientos protectores que había alrededor de la Madriguera se habían roto.

— ¡Eso fue muy rápido! —Molly se quedó boquiabierta.

— No estamos seguros de cuánto tiempo ha pasado desde que esto paso —Dijo Remus, pálido—. No sabemos cuánto tiempo le llevo a Kingsley saber eso… ni el tiempo que le llevo el ponerse en contacto con nosotros.

Molly parecía que ni siquiera lo había escuchado, se mordió el labio nerviosamente. Arthur tenía sus brazos alrededor de ella, tratando de calmarla, aunque él tampoco estaba tan tranquilo.

-¡Ron! -lloró Hermione-. Ron, ¿dónde estás?

Hermione dio un gemido lastimero a eso, ¿Cómo pudo haber dejado a Ron fuera de su vista un momento? ¿Acaso no sabía lo peligroso que eran esos tiempos? Sintió que Ron tomaba su mano y no pudo evitar que su corazón latiera con entusiasmo al contacto, pero alejo ese sentimiento mientras ella le apretaba la mano… Aquello muy importante porque la tranquilizo en ese momento.

Mientras se abrían paso a empujones hasta el otro lado de la pista de baile, Harry vio como unas figuras enmascaradas salían de entre la multitud;

Todos gimieron a eso, pero el gemido que se escuchó más fuerte fue el de Molly.

Luego vio a Lupin y Tonks, con sus varitas levantadas, y escuchó que ambos gritaban, "¡Protego!", grito que resonó por todas partes.

— Bien —Dijeron varios.

- ¡Ron! ¡Ron! -llamó Hermione

Tanto Hermione como Molly se estremecieron a eso. Ron le dio otro apretón de mano, tranquilizándola.

Medio sollozando, al ser envueltos por los aterrorizados invitados. Harry la estaba cogiendo de la mano para asegurarse de que no fueran separados,

— Buen movimiento… al coger su mano —Dijo Tonks, habría añadido que no sería bueno que se separaran más de lo que ya estaban, pero no lo creyó oportuno.

Cuando una línea de la luz zumbó sobre sus cabezas, aunque no supo si era un encantamiento protector o algo más siniestro.

En ese momento apareció Ron.

— Oh, gracias a Merlín —Dijo Hermione rápidamente, Pero Harry y Ron la oyeron.

Cogió el brazo libre de Hermione, y Harry la sintió girar sobre sí misma;

— ¡Te apareciste! —Dijo Arthur, mirándolo un poco pálido.

— Er… eso parece —Dijo Hermione mirándola con confundida— Estoy segura que tengo lic…

— ¡Y te llevaste a ellos! —Continuo Arthur, y varias personas soltaron un: ¡oh!

— Ya… —Dijo Hermione que seguía confundida, había leído poco sobre la aparición, pero aun no entendía porque Arthur se sorprendía por eso.

— Es muy difícil llevar a una sola persona cuando realizas una Aparición —Dijo Percy, mirando a Hermione impresionado pero no sorprendido, y quizás un poco celoso—. La concentración necesaria para aparecerse aumenta exponencialmente con cada persona que llevas. Es muy impresionante que lo hayas hecho con dos personas, sobre todo cuando es posible que hayas aprendido a aparecerte hace solo unos meses atrás.

— Oh —Dijo Hermione, con la sonrisa que siempre tenía cuando la felicitaban, pero trato de mostrarse lo menos presumida posible.

la visión y el sonido se extinguieron mientras la obscuridad se cernía sobre él; todo lo que podía sentir era la mano de Hermione mientras era lanzado a través de espacio y tiempo, lejos de la Madriguera, lejos de los Mortífagos que descendían, lejos, quizás, de Voldemort mismo. . . .

Todos se estremecieron a eso.

— Hm… No estoy seguro que haría una aparición personal —Dijo Dumbledore—.Parece que su mente está ocupada en algo más en este momento y no le gustaría que lo molestaran con una cacería inferior. Aunque yo supongo que el vendría inmediatamente si ellos hubieran visto a Harry.

Una vez más, la tensión en la sala se relajó inmediatamente con lo dicho por Dumbledore.

-¿Dónde estamos? -dijo la voz de Ron.

Harry abrió los ojos. Por un momento, pensó que no habían abandonado la boda, después de todo; todavía parecían estar rodeados de gente.

— ¡Te apareciste en un lugar público! —Severus fue el primero en hablar, negando con la cabeza—. ¿No te diste cuenta que pudieron ser visto? ¡Y si un muggle los hubiera visto habrían avisado al Ministerio! Ellos habrían enviado a un encargado para hacer un obliviate.

— Yo… —Hermione abrió la boca para decir algo, pero no podía pensar en nada. Después de todo aun no sucedía, así que, no tenía una respuesta.

-En Tottenham Court Road -jadeó Hermione-. Camina, simplemente camina, tenemos que encontrar un sitio para puedan cambiarse.

Harry hizo lo que le decía. Medio anduvieron medio corrieron subiendo la amplia y oscura calle, atestada de trasnochadores y llena de tiendas cerradas, mientras las estrellas brillaban sobre ellos.

Un autobús de dos pisos rugió al pasar y un grupo de parroquianos alegres se los comieron con los ojos cuando pasaron; Harry y Ron todavía llevaban sus túnicas de etiqueta.

— ¡Están mal! ¡Eso es definitivamente malo! —Dijo Sirius— ¡Están saliendo demasiado!

-Hermione, no tenemos nada para cambiarnos, -dijo Ron, cuando una mujer joven se echó a reír tontamente al verle.

— Bueno no hay nada extraño —Dijo Fred intentando traer humor a eso.

— Ron siempre inspira a la gente a reír —Agrego George.

-¿Por qué no me habré asegurado de traerme la capa de invisibilidad?

— ¡Dios mío, no tuviste tiempo de llevarte nada! —Gimió Molly— ¡No tienen nada más que la ropa que traen puesta! ¡Van a morir de hambre…!

— Shhh… Molly —Dijo Arthur, cortando su inquietud. Ella no dijo nada después de eso, pero ella enterró la cabeza en el hombro de su esposo y empezó a sollozar.

-dijo Harry, maldiciendo interiormente su propia estupidez-. Todo el año pasado la llevé encima y…

— ¿Por qué iba hacer eso? —Harry reflexiono brevemente, pero en realidad eso no era tan importante.

-Está bien, tengo la capa, tengo ropa para los dos - dijo Hermione

— Mira querida, Hermione se está haciendo cargo de ellos —Susurro Arthur a su esposa y los sollozos de ella se suavizaron un poco. No quería pensar en ellos tres tratando de cuidarse así mismo por su propia cuenta, pero fue reconfortante que al menos contaran con Hermione para las cosas que iban a necesitar.

-. Sólo tratad de actuar con naturalidad hasta… esto servirá.

Los condujo a una calle lateral, y luego a la protección de un callejón sombrío.

-Cuando dices que tienes la capa, y la ropa... -dijo Harry, frunciendo el ceño a Hermione, que no llevaba nada salvo su pequeño bolso bordado, en el que rebuscaba en ese momento.

Algunas cejas se alzaron a eso, pero nadie dijo nada.

-Sí, aquí están -dijo Hermione, y para absoluto asombro de Harry y Ron, sacó un par de vaqueros, una camiseta gruesa, algunos calcetines granates, y finalmente la plateada capa de invisibilidad.

— Wow, un encantamiento de extensión —Dijo Fleur. Ella miro a Hermione, muy impresionada. Después de todo no la conocía muy bien, pero ella sabía que este era su quinto año y estaría por entrar a su séptimo en el libro, pero aún seguía siendo impresionante—. No creo que lo enseñen en Hogwarts… sé que no lo enseñan en Beauxbatons.

— Debo de haberme dado cuenta que lo íbamos a necesitar —Hermione se encogió de hombros, y "tratando de no ser petulante" le devolvió la sonrisa.

— Sí, lo entiendo, Mione es increíble en todo, pero podemos seguir adelante —Se quejó Ron, aunque en realidad no parecía demasiado molesto con la conversación.

-¿Cómo demonios…?"

-Encantamiento de Extensión Indetectable -dijo Hermione-. Difícil, pero creo que lo he hecho bien; en cualquier caso, me las arreglé para meter aquí todo lo que necesitamos. -Dio una pequeña sacudida a la aparentemente frágil bolsa, que resonó como si fuera un cargamento con varios objetos pesados rodando dentro.

-Oh, maldición, eso deben ser los libros -dijo, mirándolo con atención-. Y los tenía todos apilados por tema

Los gemelos, Ron, Ginny, Harry y Sirius rieron a eso.

... En fin... Harry, es mejor que cojas tú la capa de invisibilidad. Ron, date prisa y cámbiate...

-¿Cuándo hiciste todo esto? - preguntó Harry mientras Ron se desvestía.

— Apuesto a que no podías quitar tus ojos de él, eh Hermione —Dijo Fred en broma y Hermione y Ron se pusieron rojos.

Hermione abrió la boca para defenderse, pero se dio cuenta que no podía, no si quería que se siguieran riendo como lo estaban haciendo ahora.

-Te lo dije en la Madriguera, he llevado encima lo esencial preparado durante días, ya sabes, por si acaso tuviéramos que huir rápidamente. Hice tu mochila esta mañana, Harry, después de que te cambiaras, y la puse aquí... Tenía un presentimiento...

— ¡Sabias que esto iba a pasar! —Dijo Molly mirándola casi enojada por eso, como diciéndole, ¿Por qué no me avisaste de esto?

— Mama, también a Mione le gusta estar preparada para todo… con mucha antelación —Dijo Ron.

— Y parece que fue algo muy bueno en esta ocasión —Agrego Harry.

Molly asintió con la cabeza, avergonzada, pero ella estaba tan preocupada no solo por la seguridad del trio, sino de todos. Todo el mundo estaba en peligro en ese libro, y ella lo sabía.

-Eres asombrosa, de verdad que sí, -dijo Ron, pasándole su túnica enrollada.

-Gracias -dijo Hermione, con una pequeña sonrisa, mientras empujaba las túnicas en la bolsa-. ¡Por favor, Harry, ponte esa capa!

— Honestamente Potter, ¿no te das cuenta de lo reconocible que eres? —Dijo Draco.

— ¿Estas preocupado por mí, Malfoy? —Dijo Harry, mirándolo perplejo y empezando a reírse de la cara de disgusto que Draco tenía en ese momento.

—Sí, claro— se burló Draco, aunque tenía una extraña sensación que Harry no estaba equivocado con su pregunta, esto hizo que se enojara consigo mismo—. Solo pensé que alguien debería destacar lo lento que eres.

Harry se lanzó la Capa de Invisibilidad alrededor de los hombros y la reafirmó sobre su cabeza, desapareciendo de la vista. Estaba empezando a darse cuenta de lo que había ocurrido en ese momento.

-Los demás… toda la gente de la boda…

-No podemos preocuparnos por eso ahora -cuchicheó Hermione-. Van tras de ti, Harry, y si volvemos lo único que conseguiremos será ponerlos a todos aún en más peligro.

— Muy cierto, no tienen que preocuparse por nosotros —Dijo Arthur.

— A pesar que eso sea verdad, no voy a dejar de preocuparme —Murmuro Harry.

-Tiene razón - dijo Ron, que parecía saber que Harry estaba a punto de discutir, incluso sin poderle ver la cara

— Bueno, a veces eres predecible —Dijo Ron

-. La mayor parte de la Orden estaba allí, cuidarán de todos.

Harry asintió con la cabeza, luego recordó que no podían verlo y dijo.

-Sí.

Pero pensó en Ginny, y el miedo burbujeó como ácido en su estómago.

— Siento que te estoy dando una indigestión, Harry —Dijo Ginny tristemente y varias personas rieron Harry entre ellos.

—Supongo que me puedes perdonar por esta vez—Sonrió Harry.

-Vamos, creo que deberíamos mantenernos en movimiento - dijo Hermione.

Retrocedieron por la calle lateral y de nuevo por la carretera principal, donde un grupo de hombres cantaba y ondeaban los brazos en la acera de enfrente.

-¿Sólo por curiosidad, por qué Tottenham Court Road? -preguntó Ron a Hermione.

-No tengo ni idea, fue lo primero que me vino a mi cabeza, pero estoy segura de que estaremos más seguros en el mundo muggle, donde no esperarán que estemos.

— Eso es verdad —concedió Severus, a pesar que aún estaba enojado con ellos por aparecerse en una calle llena de gente.

-Es cierto -dijo Ron, mirando a su alrededor-. Pero ¿tú no te sientes un poco… expuesta?

-¿Dónde más podríamos ir? -preguntó Hermione, encogiéndose cuando los hombres del otro lado de la calle empezaron a aullarle como lobos

Ron fulmino con la mirada al libro, haciendo que sus hermanos se rían.

-. Difícilmente podemos reservar habitaciones en el Caldero Chorreante, ¿no? Y Grimmauld Place está descartado, ya que Snape puede ir allí. . . . Supongo que podríamos probar en casa de mis padres, pero creo que hay una posibilidad de que lo comprueben.

. . . Oh, ¡por qué no se callarán!

-¿Y bien, querida? -el más borracho de los hombres del otro lado estaba gritando- . ¿Quieres un trago? ¡Abandona al pelirrojo y ven y tómate un trago con nosotros!

-Vamos a sentarnos en algún sitio -dijo Hermione apresuradamente cuando Ron abrió la boca para responder gritando al otro lado de la calle.

— Ew —Hermione hizo una mueca y Ron intensifico la mirada, se le podía ver que estaba apretando los dientes para no decir algo.

— Ah… tenía la esperanza que por lo menos íbamos a escuchar a Ron decir algo a esos imbéciles —Suspiro Fred, y casi todos rieron. Aunque estaba claro que los hermanos de Ron se divirtieron acerca de esto, todos se sentían protectores de Hermione y no les gusto que esos borrachos fueran hablar con ella… no les hubiera importado que Ron hiciera algo contra ellos.

Mirad, ¡esto servirá, entrad aquí!

Era un café nocturno pequeño y gastado. Una ligera capa de grasa yacía sobre todas las mesas acabadas en formica, pero por lo menos estaba vacío. Harry entró a un reservado, y Ron se sentó junto a él, frente a Hermione, que quedó de espaldas a la entrada, lo que no pareció gustarle; echaba vistazos por encima del hombro tan frecuentemente parecía tener un tic. A Harry no le gustaba que estuvieran quietos; caminar les había dado la ilusión de que tener un objetivo.

— Eso puede ser cierto, pero estar ahí puede darles un tiempo para pensar a donde pueden ir —Dijo Remus—. Yo me sentiría mucho mejor si hubiera algún refugio en estos momentos.

Debajo de la capa podía sentir los últimos vestigios de la Poción Multijugo abandonándole, sus manos regresaban a su forma y longitud acostumbrada. Sacó las gafas del bolsillo y se las puso otra vez.

Después de uno o dos minutos, Ron dijo: -Saben, no estamos lejos del Caldero Chorreante, está en Charing Cross…

— ¡No! —gritaron varios.

— ¡No quiero que estén por ese lugar! —Dijo Molly.

— ¡No sería seguro! —añadió Tonks

— Entiendo — se quejó Ron, él no estaba realmente seguro de porque sugirió eso en primer lugar, Él sabía que no estarían a salvo.

-¡Ron, no podemos! -dijo Hermione inmediatamente.

-No digo quedarnos allí, ¡pero sí averiguar qué está ocurriendo!

-¡Sabemos qué está ocurriendo! Voldemort ha tomado el Ministerio, ¿qué más necesitamos saber?

-Vale, vale, ¡era sólo una idea! -Cayeron en un silencio espinoso. La camarera, que masticaba chicle, les atendió, y Hermione pidió dos capuchinos: como Harry era invisible, podría haber parecido raro pedirle uno. Un par de obreros fornidos entraron en el café y se metieron en el reservado de al lado.

— ¡No me gusta eso! —Dijo Molly preocupada, y los pensamientos de varios se hicieron eco a esa declaración. ¿Por qué entraron unos obreros? Y lo más importante, ¿Por qué habría que mencionarlo en este libro, si eso no era algo fuera de lo normal?

Hermione redujo su voz a un susurro.

-Yo digo que encontremos un lugar tranquilo para Desaparecernos y dirigirnos hacia el campo. En cuanto estamos allí, podremos enviar un mensaje a la Orden.

-¿Entonces puedes hacer un Patronus de esos que hablan? -preguntó Ron.

-He estado practicando, y creo que sí -dijo Hermione.

— Lo que más o menos significa que lo puede hacer —Dijeron Ron y Ginny, al mismo tiempo.

— Me pregunto si eso significa que ya puedo hacer el encantamiento patronus… que mencionaste y nos enseñaras cuando regresaras —Dijo Hermione mirando a Harry.

— Bien, estoy seguro que si se los enseño, lo vas a entender en un abrir y cerrar de ojos.

— ¿Realmente les vas a enseñar hacer un patronus? —Cuestiono Remus—, Harry, es un hechizo muy difícil, como estoy seguro que te acuerdas…

— Sé que es difícil, pero creo que no voy a obtener un dementor o boggart- dementor, por lo que las lecciones serán diferentes —Dijo Harry.

-Bueno, mientras eso no les cause problemas, aunque deben haber sido arrestados ya. Dios, esto está asqueroso -añadió Ron después de dar un sorbo al espumoso café grisáceo. La camarera le había oído; le echó a Ron una mirada rencorosa mientras se dirigía a atender a los nuevos clientes. El más grande de los dos obreros, que era rubio e inmenso, ahora que Harry lo miraba, la apartó.

Ella le miró fijamente, ofendida.

— ¡No es bueno! ¡Esto no es bueno! —Molly coreaba a sí misma, ellos nuevamente habían sido mencionados, reforzando su miedo.

-Vámonos entonces, no quiero beberme esta mugre -dijo Ron-. Hermione, ¿tienes dinero Muggle para pagar esto?

-Sí, saqué todos mis ahorros antes de ir a la Madriguera.

— Lo siento Hermione —Harry frunció el ceño, no le gustaba que ella tomara todos sus ahorros.

— Yo solo te pido que me reembolses todo después que esto termine —Sonrió Hermione y Harry rio entre dientes.

Apuesto a que todo el dinero suelto está en la parte de abajo -se quejó Hermione, cogiendo su bolso bordado.

Los dos obreros hicieron idénticos movimientos, y Harry los imitó inconscientemente: los tres esgrimieron sus varitas.

— ¡NO! —gritaron varias personas, no les gusto que sus temores sean confirmados. Molly mantuvo el canturreo mientras Bill leía con voz tensa.

Ron, que tardó unos segundos en darse cuenta de lo qué estaba pasando, arremetió hacia al otro lado de la mesa, empujando a Hermione al otro lado de su banco.

Ron se sintió aliviado acerca de eso, aunque él deseaba no haber tardado en reaccionar. Se sentía mejor al saber que estaba haciendo algo por proteger a Hermione.

Los impactos de los hechizos de los mortifagos hicieron añicos el mosaico de la pared justo donde había estado la cabeza de Ron, mientras Harry, todavía invisible, gritó,

-¡Desmaius!

El enorme mortífago rubio fue golpeado en la cara por un rayo de la luz roja: se desplomó lateralmente, inconsciente. Su compañero, incapaz de ver quién había lanzado el hechizo, disparó otro a Ron: brillantes cuerdas negras volaron de su varita y ataron a Ron de pies a cabeza. La camarera gritó y corrió hacia la puerta. Harry envió otro Hechizo Aturdidor al mortífago de la cara torcida

Bill leyó esto con desprecio, porque reconoció fácilmente al hombre que había matado a sus tíos. Los ojos de Molly parpadearon con furia tan solo al oír esto, pero su corazón latía dolorosamente en el pecho al pensar en el trio enfrentándose a ese hombre… ese hombre de alta peligrosidad.

que había atado a Ron, pero el hechizo falló, rebotó en la ventana y golpeó a la camarera, que se desplomó delante de la puerta.

-¡Expulso! -gritó el mortífago, y la mesa detrás de la que estaba Harry explotó. La fuerza de la explosión le hizo golpearse contra la pared y sintió como la varita caía de su mano mientras se le soltaba la capa.

-¡Petrificus Totalus! -gritó Hermione desde fuera de su campo de visión, y el

mortífago se desplomó como una estatua con un ruido sordo sobre los restos de loza, mesa, y café.

— Me alegro que lo hayas logrado, ¿Pero no crees que deberías usar un hechizo más fuerte que eso? —Pregunto Sirius.

— Probablemente fue el primer hechizo que tenía en la mente —Dijo Hermione—. La velocidad es más importante… además está incapacitado ahora.

Hermione salió gateando de debajo del banco, sacudiéndose del pelo los restos de cristal de un cenicero y temblando entera.

-D… diffindo, -dijo, apuntando su varita hacia Ron, que bramó de dolor cuando le cortó la rodilla de los vaqueros, dejando una profundo corte. -Oh, lo siento tanto, Ron, ¡me tiembla la mano! ¡Diffindo!

— ¡Así que volviste a decir el hechizo de nuevo! —Se quejó Ron y Hermione rodo los ojos.

Las cuerdas cayeron, cortadas. Ron se puso en pie, agitando los brazos para recuperar la sensibilidad. Harry recogió su varita y trepó sobre los escombros hacia el lugar donde el enorme mortífago rubio se había desplomado al otro lado del banco.

-Debería haberlo reconocido, estaba allí la noche en que Dumbledore murió - dijo. Giró al mortífago moreno con el pie; los ojos del hombre se movían rápidamente de Harry y Ron a Hermione rápidamente.

— ¡No hables delante de él! —Dijo Sirius— Todavía puede oír cada palabra que dices.

-Éste es Dolohov" -dijo Ron-. Lo reconozco de los antiguos carteles de "Se busca". Creo que el grande es Thorfinn Rowle.

-¡No importa cómo se llamen! -dijo Hermione un poco histéricamente-. Lo realmente importante es ¿Cómo nos encontraron? Y ¿Qué vamos a hacer?

— ¡Merlín esa es una buena pregunta! —Dijo Fred— ¿Cómo los encontró?

— Tal vez fue lo que dijo Snape —Dijo Charlie—. Que un muggle los vio y aviso al Ministerio...

— No estoy tan seguro de eso —interrumpió Severus—. Eso no explica porque los mortifagos sabían que se encontraban en ese café. No tiene sentido que irían allí.

— Entonces, ¿Qué paso? —Pregunto Sirius, mirando a su ahijado con recelo— ¿Por qué demonios ellos aparecieron ahí?

Nadie parecía tener una respuesta para eso.

De algún modo su pánico pareció despejar la cabeza de Harry.

— Bien, me alegro de poder ayudar —Hermione le fulmino con la mirada sin mucho entusiasmo, ella estaba demasiado nerviosa para lograrlo correctamente.

-Cierra con llave la puerta -le dijo- Y Ron, tú apaga las luces.

Miró al paralizado Dolohov, pensando rápidamente mientras la cerradura hacía clic y Ron usaba el Desiluminador para dejar el café sumido en la obscuridad. Harry podía escuchar a los hombres que habían piropeado a Hermione gritar a otra chica en la distancia.

-¿Qué vamos a hacer con ellos? -le susurró Ron a Harry en la oscuridad; luego, incluso en voz más baja-, ¿Matarlos? Ellos nos habrían matado. Este es el mejor momento.

Ron miro petrificado a lo que había sugerido, y Harry lo miro con la misma expresión.

—No creo que yo pueda hacer eso compañero— Dijo Harry con voz temblorosa.

—Ellos se lo merecen— Fue Molly la primera en hablar, había un tono sombrío en su voz que nadie estaba acostumbrado a escuchar. Harry la miro más sorprendido de lo que ya estaba.

—Dolohov fue uno de los responsables de… —Remus comenzó hablar, pero Harry recordó uno conversación que tuvo a principios de año con Moody y la foto de la antigua Orden del Fénix.

—Oh…— Dijo Harry mirando a Molly con comprensión, a pesar que ella había enterrado la cabeza en el hombro de Arthur. No importaba lo mucho que quería ver a ese hombre muerto, ella no quería que su hijo y sus amigos se convirtieran en asesinos de sangre fría como él. Una cosa era matar a alguien en una pelea y otra muy distinta es matar a un hombre desarmado, indefenso.

Hermione se estremeció y dio un paso atrás. Harry agitó la cabeza.

-Sólo tenemos que borrar sus memorias -dijo Harry-. Es mejor de ese modo, los dejará fuera de escena. Si los matáramos, sería obvio que hemos estado aquí.

—Yo no creo que puedas evitar que ellos sepan que estaban ahí— Dijo Severus con recelo, aunque no totalmente en desacuerdo con el plan.

-Tú eres el jefe -dijo Ron, que parecía enormemente aliviado-. Pero no he hecho nunca un Encantamiento Desmemorizador.

-Yo tampoco -dijo Hermione-. Pero sé la teoría.

—Se entiende que el conocimiento de la teoría y realizar el hechizo son dos cosas diferentes— Dijo Severus con dureza— Puedes causar graves daños a alguien si se realiza un hechizo de este tipo sin el entrenamiento apropiado.

—Bueno, es mejor si les causan un daño cerebral permanente— señalo Sirius al cabo.

Inspiró hondo para tranquilizarse, luego apuntó su varita mágica a la frente de Dolohov y dijo:

-Obliviate.

Inmediatamente, los ojos de Dolohov se volvieron desenfocados y soñadores.

-¡Brillante! -dijo Harry, dándole una palmada en la espalda-. Ocúpate del otro y de la camarera mientras Ron y yo limpiamos esto.

-¿Limpiar? -dijo Ron, mirando el café en parte destruido-. ¿Por qué?

— ¿Por qué simplemente no puedes hacer las cosas cuando te las dices? —Dijo Ginny en una muy buena imitación de su madre, que hizo que todos los chicos Weasley y otros rieran.

-¿No crees que podrían preguntarse qué puede haber ocurrido si se despiertan y se encuentran en un lugar que parece que acaba de ser bombardeado?

-Oh, es verdad, sí. . .

Ron forcejeó durante un rato antes de conseguir extraer la varita de su bolsillo.

-No es raro que no pueda, Hermione, has escogido mis vaqueros viejos, me aprietan.

— ¿Cómo te atreves hacer eso, Hermione? —Dijo Fred riendo.

—Sí, porque los pantalones ajustados harían que su cu…—Empezó a decir George.

— ¡Cállate! —Hermione susurro a ellos, poniéndose nuevamente roja y varias personas se echaron a reír.

-Oh, lo siento tanto -siseó Hermione, y mientras arrastraba a la camarera fuera de la vista de las ventanas, Harry la escuchó farfullar una sugerencia respecto a dónde se podía guardar la varita Ron.

Hubo más risas a eso.

En cuanto el café fue devuelto a su condición previa, llevaron a los mortífagos de regreso a su reservado y los apoyaron mirándose el uno al otro.

-¿Pero cómo nos encontraron? -preguntó Hermione, mirando de un hombre inerte al otro-. ¿Cómo supieron dónde estábamos?

Se volvió hacia Harry.

-Tu… no crees que lleves todavía el Rastro, ¿no, Harry?

—No eso es imposible— Dijeron varias personas al mismo tiempo.

—No hay manera de mantener el rastro de alguien una vez que uno adquiere la mayoría de edad— Dijo Arthur.

—Podrían haberle puesto un hechizo de seguimiento diferente—Dijo Tonks— pero eso significaría que ellos habrían tenido acceso a él, así que no creo.

-No puede ser -dijo Ron-. El Rastro acaba a los diecisiete, es la Ley Mágica, no se puede poner sobre un adulto.

-Por lo que tú sabes -dijo Hermione-. ¿Y si los mortífagos han encontrado una forma de ponerlo sobre un joven de diecisiete años?

-Pero Harry no ha estado cerca de un mortífago en las últimas veinticuatro horas. ¿Quién se supone que podría haber vuelto a poner un Rastro sobre él?

Hermione no respondió. Harry se sentía contaminado, corrompido;

—Lo siento Harry… No era mi intención que te sintieras de esa manera.

¿Era realmente así cómo les habían encontrado los mortífagos?

-Si no puedo usar magia, y ustedes no pueden usar magia cerca de mí, sin revelar nuestra posición… -empezó.

—Argh— gruñeron varios y luego miraron a Harry.

-¡No nos vamos a separar! -dijo Hermione firmemente.

-Necesitamos un lugar seguro para escondernos -dijo Ron-. Danos tiempo para pensarlo.

-Grimmauld Place -dijo Harry.

Los otros dos se quedaron con la boca abierta.

-¡No seas absurdo, Harry, Snape puede aparecer por allí!

—Pero no creo que otros mortifagos pudieran— Dijo Remus— Lo que significa que solo tu…

—No voy atacar a Potter—Dijo Severus con frialdad.

—Y yo entiendo eso, pero el Harry en el libro no y desde su punto de vista solo hay un límite de personas que pueden ir tras él y eso es algo bueno—Dijo Remus— Especialmente porque hay una sola manera en la que puedes entrar a ese lugar.

-El padre de Ron dijo que habían puesto sortilegios contra él… e incluso aunque no hayan funcionado… - continuó antes de que Hermione empezara a argumentar- ¿qué más da? Les juro, no hay nada que desee tanto como encontrarme a Snape.

—Yo no estaría tan ansioso porque yo si fuera tú—Dijo Draco— dudo que durarías menos de un minuto con el profesor Snape.

Severus pareció un poco contento con el halago.

—Me he enfrentado a peores adversarios que Snape—Dijo Harry, recordando el duelo que había tenido el último verano.

—Hm…— Draco no dijo nada a eso, pero estaba mirando a Harry casi con recelo, ahora.

-Pero…

-Hermione, ¿Qué otro sitio hay? Es la mejor elección que tenemos. Snape es un solo mortífago. Si todavía tienen el Rastro sobre mí, tendremos multitudes de ellos sobre nosotros allá donde vayamos.

No podía discutir eso, aunque se notaba que le hubiera gustado hacerlo. Mientras abría la puerta del café, Ron accionó el Desiluminador para dar luz de nuevo al café. Luego, a la cuenta de tres de Harry, deshicieron los hechizos sobre sus tres víctimas, y antes de que la camarera o cualquiera de los mortífagos pudieran hacer nada más que removerse somnolientos, Harry, Ron y Hermione habían salido fuera y desaparecido en la oscuridad otra vez.

En unos segundos Harry dilataba sus pulmones agradecido, y abría los ojos, estaban en medio de una tristona y familiar plaza. Casas altas y ruinosas, los miraban desde todos los lados. El número doce era visible para ellos, puesto que Dumbledore, su Guardián Secreto, les había revelado su existencia, y se encaminaron inmediatamente hacia él, comprobando a cada metro que no les seguía nadie. Subieron los peldaños de piedra, y Harry golpeó la puerta principal una vez con su varita mágica. Escucharon una serie de clics metálicos y el ruido de una cadena, luego la puerta se abrió con un chirrido y se apresuraron a atravesar el umbral.

Cuando Harry cerró la puerta tras ellos, las lámparas de gas, pasadas de moda, volvieron a la vida, lanzando una luz parpadeante a lo largo de todo el pasillo. Era como Harry lo recordaba: extraña, tenebrosa, las filas de cabezas de elfos caseros en la pared lanzando sombras extrañas escaleras arriba. Unas largas cortinas oscuras ocultaban el retrato de la madre de Sirius. Lo único que estaba fuera de lugar era el paragüero con forma de pierna de troll, que estaba estando tendido de lado como si Tonks acabara de chocar con él.

Varias de las personas que habían visto los tropiezos de Tonks resoplaron a eso.

— ¿Cómo sabes que alguien no está allí? —Cuestiono Molly, por lo que todos se pusieron nerviosos como lo estaban en todo el capítulo.

-Creo que alguien ha estado aquí -cuchicheó Hermione, señalándolo con el dedo.

-Eso podía haber ocurrido cuando la orden partió -murmuró Ron en respuesta.

-¿Pero dónde están los sortilegios que pusieron contra Snape? -preguntó Harry.

-A lo mejor solamente se activan si aparece -sugirió Ron.

Todavía seguían los tres sobre el felpudo, con la espalda contra la puerta, temiendo internarse más en la casa.

—El pequeño Potter le tiene miedo a una casa—Se burló Draco

— ¡Cállate muchachito, no te das cuento lo peligroso que es todo esto… algo puede salir mal, nadie está a salvo! —Dijo Molly, comenzado con su histeria, sin embargo, parecía ser incapaz de decir algo más pero sus ojos todavía veían a Draco con una expresión enloquecida.

-Bueno, no podemos quedarnos aquí para siempre- dijo Harry, y dio un paso adelante.

-¿Severus Snape?- susurró la voz de Ojoloco Moody en la oscuridad, haciendo que los tres saltaran hacia atrás aterrados.

-¡No somos Snape!- gruñó Harry, antes de que una especie de aire frío se abalanzara sobre y su lengua se enrollara sobre sí misma, haciéndole imposible hablar. Antes de que tuviera tiempo de sentirla dentro de su boca, sin embargo, su lengua se había desenrollado otra vez.

Los otros dos parecían haber experimentado la misma desagradable sensación. Ron estaba haciendo ruidos de vómito; Hermione dijo tartamudeando,

-¡Esto debe haber sido el Sortilegio de Lengua Atada que preparó Ojoloco para Snape!

Cautelosamente, Harry dio otro paso adelante. Algo se desplazó entre las sombras al fondo del vestíbulo, y antes de que ninguno de ellos pudiera decir una palabra, una figura se alzó de la alfombra, alta, de color polvo, y terrible; Hermione gritó y lo mismo hizo la Señora. Black, sus cortinas que se abrieron; la figura gris planeó hacia ellos, más y más rápido, el pelo, que le llegaba hasta la cintura, flotando tras ella, la cara hundida, sin carne, con las cuencas de los ojos vacías: horriblemente familiar, terriblemente alterada, levantó un brazo descarnado, señalando a Harry.

—Eso si se oye espeluznante—Dijo Fred temblando un poco mientras miraba a Dumbledore, que parecía estar ajeno a todas las miradas que recibía.

-¡No! -gritó Harry, y aunque había levantado su varita no se le ocurrió ningún hechizo-. ¡No! ¡No fuimos nosotros! No te matamos…

Tras la palabra matamos, la figura explotó en una gran nube de polvo.

—Eso debe haber sido la palabra cable que Alastor opto por romper el hechizo—Dijo Dumbledore, y el resto de la sala lo miro incómodo.

Tosiendo, con los ojos llorosos, Harry vio a Hermione agachada en el suelo, junto a la puerta, con los brazos sobre la cabeza, mientras Ron, temblando de pies a cabeza, le masajeaba torpemente la espalda diciendo,

- Todo va bien… se ha ido...

— ¿Por qué le tienes tanto miedo a la figura de un fantasma? —Dijo Draco— ¿Qué podría haber hecho?

—Conociendo a Ojoloco, mucho— Dijo Tonks.

El polvo se arremolinó alrededor de Harry como si fuera niebla, a la luz azul de las lámparas de gas, mientras la Señora Black seguía gritando.

-¡Sangre sucia, mugre, manchas de deshonor, manchas de vergüenza sobre la casa de mis padres…!

—Argh— Gruño Sirius, que prefería no saber eso… un recordatorio de lo que iba a tener cuando regrese después de que termine de leer este libro.

-¡Cállate! -bramó Harry, apuntándola con su varita, y con un golpe y una ráfaga de chispas rojas, las cortinas se cerraron otra vez, silenciándola.

-Eso... Eso ha sido... -gimió Hermione, mientras Ron la ayudaba a ponerse en pie.

-Sí -dijo Harry-, Pero no era realmente él, ¿no? Sólo algo para asustar a Snape.

Severus frunció el ceño a eso… la vista de algo así no lo asustaría y estaba de acuerdo con Tonks, debe haber habido más que el encantamiento.

¿Hubiera funcionado?, se preguntó Harry, ¿o habría afrontado Snape a la horrible figura tan tranquilamente como había acabado con el verdadero Dumbledore? Con los nervios todavía hormigueando, llevó a los otros dos hasta el final del pasillo, medio esperando a que un nuevo terror se revelara, pero nada se movió, salvo un ratón que pasó rozando el rodapié.

-Antes de que vayamos más lejos, creo que es mejor que comprobemos - cuchicheó Hermione, y levantó su varita, diciendo revelio.

Nada ocurrió.

—Oh, gracias a Merlín por pensar en eso— Dijo Molly, sonando muy aliviada.

-Bueno, acabas de sufrir un gran shock -dijo Ron generosamente-. ¿Qué se supone que debería haber hecho eso?

Varias personas se rieron a eso.

— ¿Qué? —Cuestiono Ron.

—Todo funciono exactamente como debía— Dijo Bill a su hermano pequeño. Ron suspiro, a Hermione no le agradaría que él hubiera sugerido que no pudo hacer un hechizo correctamente.

-¡Ha hecho lo que le he dicho que hiciera! -dijo Hermione algo enojada-. ¡Era un hechizo para revelar la presencia humana, y no hay nadie aquí excepto nosotros!

-Y el viejo Polvoriento, -dijo Ron, echando una mirada a la mancha en la alfombra de la que el espectro se había levantado.

-Subamos -dijo Hermione, mirando asustada la misma mancha, y encabezó la marcha por las chirriantes escaleras hasta el salón del primer piso. Hermione agitó su varita para encender las viejas lámparas de gas, luego, tiritando ligeramente en la fría habitación, se sentó sobre el sofá, rodeándose fuertemente con los brazos. Ron cruzó hasta la ventana y abrió las pesadas cortinas de terciopelo unos centímetros.

-No veo a nadie ahí fuera -informó-. Y uno pensaría que si Harry tuviera todavía un Rastro sobre él, nos habrían seguido hasta aquí. Sé que no pueden entrar en la casa,

— Eso es verdad —Dijo Tonks— por lo que definitivamente no tienen pista de ti.

—Bueno, eso es reconfortante, pero aun así seguimos preguntándonos como demonios los mortifagos encontraron a Harry en el primer lugar—Dijo Charlie.

Pero… ¿Qué pasa, Harry?

Harry había dado un grito de dolor, su cicatriz había ardido cuando algo destelló cruzando su mente como una luz brillante sobre el agua. Vio una gran sombra, y sintió una cólera que no era suya liberarse a través de su cuerpo, de forma violenta y breve como una descarga eléctrica.

-¿Qué has visto? -preguntó Ron, avanzando hacia Harry. - ¿Le viste en mi casa?

—Oh, Ron… ¡no digas eso! —Molly gimió y el resto de los Weasley se estremecieron a eso.

-No, sólo sentí su cólera... está realmente enfadado.

-Pero eso podía ser en la Madriguera -dijo Ron en un tono fuerte- ¿Qué más? ¿No viste nada? ¿Estaba maldiciendo a alguien?

— ¡Quieres dejar de decir esas cosas! —Se estremeció Ginny.

—Lo siento— Dijo Ron, con aspecto pálido.

-No, sólo sentí la cólera… No podría decir…

Harry se sentía importunado, confuso, y Hermione no ayudó cuando dijo con voz asustada:

-¿Tu cicatriz, otra vez? ¿Pero qué está ocurriendo? ¡Pensaba que la conexión estaba cerrada!

—Lo siento—Dijo Hermione a Harry, quien se encogió de hombros.

—Yo sé que estas preocupada—Dijo Harry— ambos lo están.

-Lo estuvo, durante un tiempo, -farfulló Harry; la cicatriz todavía le dolía, lo que le hacía difícil concentrarse-. Creo que ha empezado a abrirse otra vez siempre que pierde el control, cómo solía...

Dumbledore alzo una ceja aquí, ciertamente sonaba como si Voldemort estuviera tratando de bloquear su mente de Harry en ese momento.

-¡Pues entonces tienes que cerrar tu mente! -dijo Hermione estridentemente-. Harry, Dumbledore no quería que usaras esa conexión, quería que la cerraras ¡Por eso se supone que tenías que usar la Oclumancia! Si no, Voldemort podría introducir ideas falsas en tu mente, recuerda…

-Sí, recuerdo, gracias, -dijo Harry apretando los dientes; no necesitaba que Hermione le recordara que Voldemort había usado la conexión entre ellos para llevarlo una vez a una trampa, ni que su resultado había sido la muerte de Sirius.

Todos se quedaron sin aliento a esto y Harry bajo la cabeza. Debe haber sabido que por su culpa que Sirius murió… había creído lo que Voldemort le había mostrado y Sirius había muerto a causa de ello.

—Harry— Dijo Sirius, que estaba observando de cerca a su ahijado y no le gusto lo que vio. Se levantó y se sentó junto a él (Ginny le dejo un poco de espacio). Iba a decirle a Harry que él estaba más que dispuesto a dar todo lo que tenía para mantener a su ahijado con vida, pero sabía que Harry no quería escuchar eso. En lugar de eso, dijo: — Es bueno saber eso. Ahora ya saber que si tienes una visión mía no debes creer.

Harry miro a Sirius y asintió con la cabeza. Estaba en lo cierto, ellos tenían el poder de cambiar ese futuro y lo haría— Gracias Sirius.

—Cuando quieras—Dijo Sirius, y tiro de Harry en un abrazo que ambos necesitaban.

Desearía no tener que decirles lo que había visto y sentido; eso hacía a Voldemort más amenazador, como si estuviera presionando contra la ventana de la habitación, y el dolor de su cicatriz persistía y luchó contra él: era como resistir la sensación de estar enfermo.

Dio la espalda a Ron y Hermione, fingiendo examinar el viejo tapiz con el árbol genealógico de los Black de la pared.

—Como si no supiera lo que estaba haciendo— murmuro Hermione rodando los ojos.

Entonces Hermione chilló. Harry empuñó su varita de nuevo y dio media vuelta para ver un Patronus de plata pasar a través de la ventana de salón y aterrizar sobre el suelo enfrente de ellos, donde se solidificó en una comadreja que hablaba con la voz del padre de Ron.

-La familia está a salvo, no contesten, nos vigilan.

—Estamos a salvo— Dijo Molly, aliviada y dejándose caer en los brazos de Arthur, aunque ella podría haber prescindido de eso, estamos siendo vigilados, guarnecer, esto era lo mejor que ella podía esperar en este momento.

El Patronus se disolvió en la nada. Ron soltó un ruido entre un gemido y un quejido y se dejó caer en el sofá. Hermione se reunió con él, cogiéndole del brazo.

-Están bien, están todos bien -murmuró, y Ron medio se rió y la abrazó.

-Harry, -dijo por encima del hombro de Hermione-, Yo…

-No pasa nada -dijo Harry, asqueado por el dolor de cabeza-. Es tu familia, luego estabas preocupado. Yo me habría sentido igual. -Pensó en Ginny y corrigió-. Yo me siento igual.

—Hmph, ¿eso quiere decir que no te preocupas por el resto de nosotros? —Dijo Fred indignado.

—Si— Dijo Harry impasible.

El dolor en su cicatriz estaba llegando a un máximo, quemando como lo había hecho en el jardín de la Madriguera. Escuchó débilmente a Hermione decir,

-No quiero parecer egoísta pero, ¿podríamos usar los sacos de dormir que he traído y acampar aquí esta noche?

Escuchó a Ron mostrar su acuerdo. No podía luchar contra el dolor mucho más tiempo. Tuvo que sucumbir.

-Voy al…..Baño -farfulló, y dejó la habitación tan rápido como pudo sin correr.

Apenas lo consiguió: cerró con cerrojo la puerta detrás de él con las manos temblando, se agarró la palpitante cabeza y cayó al suelo, entonces, en una explosión de agonía, sintió la rabia que no le pertenecía poseer su alma,

Harry y los demás se estremecieron ante la descripción.

vio una habitación larga iluminada solamente por un fuego, y al enorme mortífago rubio en el suelo, gritando y retorciéndose, y una figura más pequeña estaba de pie sobre él, con la varita extendida, mientras Harry hablaba en una voz alta, fría y despiadada.

-Más, Rowle, ¿o terminamos ya y alimentas a Nagini? Lord Voldemort no está seguro de perdonar esta vez... ¿Me devuelves la llamada para esto, para decirme que Harry Potter se ha escapado otra vez? Draco, dale a Rowle otra muestra de nuestro desagrado...

Todas las miradas estaban puesta en el blondo, que se veía algo pálido ante la idea de estar en la misma habitación que Voldemort y torturando a alguien. A él nunca le importo burlarse de alguien… torturando con sus palabras hasta que ellos se quebraran (aunque no le gustaba que se quebraran mucho porque generalmente luego el terminaría lastimado) El no parecía preocuparse por la maldición, pero nunca había usado una maldición en serio con nadie. Y no sería capaz de dañar como él sabía que Voldemort quería que dañara a este tipo Rowle. Se le revolvió el estómago y supo que no tenía ganas de hacer algo como eso… no a ese chico… ni siquiera imaginar hacer algo así contra Potter, a quien realmente odiaba más que nadie.

¡Hazlo, o siente tú mi ira!"

Un tronco cayó al fuego, las llamas crecieron, y arrojaron luz sobre una cara blanca aterrorizada y puntiaguda… con la sensación de emerger de debajo del agua, Harry respiró profundamente y abrió los ojos.

Estaba despatarrado sobre el frío suelo de mármol negro, su nariz a centímetros de la cola de una de las serpientes plateadas que servían de soporte a la bañera grande. Se incorporó. La cara petrificada y demacrada de Malfoy parecía grabada a fuego en el interior de sus ojos. Harry se sentía asqueado por lo que había visto, por el uso que Voldemort estaba dando a Draco.

Draco miro hacia el piso, nuevamente perdido en sus pensamientos. ¿Acaso él no quería hacerlo? Ser un mortifago como su padre. Para ganarse el respeto de la gente como Voldemort… como su papa. Eso es lo que siempre quiso. Sin embargo al oír esto, sabiendo lo que tendría que hacer para ser un auténtico mortifago lo hacía sentirse incómodo.

Sonó un agudo golpe en la puerta, y Harry saltó cuando la voz de Hermione resonó.

-Harry, ¿quieres tu cepillo de dientes? Lo tengo aquí.

-Sí, genial, gracias, -dijo, luchando por mantener un tono informal mientras se levantaba para dejarla entrar.

—Ese fue el final del capítulo— Dijo Bill— ¿Quién quiere leer?

—Yo lo haré—Dijo Ron.

—No… ¡No puede ser! —Dijo Fred.

—Ronnie tiene ganas de leer—Exclamo George.

Ron lo les hizo caso lo mejor que pudo y comenzó a leer el capítulo siguiente.


N/A: Lamento el retraso pero este mes estoy muy ocupada...

justo ahora estoy haciendo un informe, y no estoy en mi laptop, estoy en la compu de mi casa y ahí no tengo los caps, así que tuve que sacarlo de la otra pagina... bueno...

Gracias por los comentarios, chicos... me alegra mucho que les guste la historia.

HermanosKatsura: bueno, como te me adelantaste mucho, jejeje... "El cuento del principe" falta mucho para llegar.

PrincessGryfindor: Claro que la seguire, no te preocupes.

Anddy: Listo! Actualizado...

Fanie Cullen: Ya esta, aunque no creo que sea rápido... pero haré lo posible.

Minako: Me alegro que te guste mucho la manera en que traduzco.

Sharhaliene: Uhm... dime si se sigue viendo, eso de los dos capítulos iguales, porque ya los he corregido... te pido mil disculpas por ese detalle. aun tengo la excusa que no manejo bien lo de publicar esta pagina jejeje...