- ¡Haz algo maldita sea!- gritaba Scorpius a Albus, estaban en la casa del bosque, los mortífagos les habían perseguido pero Jace les había conseguido despistar.

- Vulnera Sanen Tur, Vulnera Sanen Tur...- repetía Albus apuntando a todos los cortes del cuerpo de Rose.

- ¡Funciona!- decía Rachel que estaba al lado de su "madre" congiendola de la mano.- ¡Parece que para de sangrar!

- Rose... ¡Rose!- decía Scorpius acariciándo la cara de la Weasley, había dejado de sangrar, tenía unas cicatrices muy feas, pero seguía inconsciente.

- Necesita una poción, si no se le volverán a abrir las cicatrices.- dijo Albus preocupado.

- ¿Qué poción?- preguntó Scorpius.- ¡Dásela!

- ¡Si pudiera lo haría!- exclamó Al- Pero aquí no la tengo...

- Dime los ingredientes, saldré a buscarlos- respondió Scorpius.

- Si sales de la casa te encontrarán los mortífagos- dijo Jace que estaba en el marco de la ventana observando el exterior.

- ¡Si no salgo ella va a morir!- gritó Scorpius dirigiéndose a la puerta.

- ¡Y si sales tu morirás!- respondió Jace cortándole el paso- Y revelarás nuestra posición, ¡y todos moriremos!

- Tu no lo has pensado verdad...- dijo Scorpius riéndose tristemente- si ella muere, tú mueres, tú y tus hermanos, no habrá futuro, no podrá engendraros, no podrá pariros, ¡si ella muere desaparécereis!

- Jace... tiene razón- afirmó Albus, Scorpius le dió las gracias- sin embargo Scorpius, Jace también la tiene, si sales los mortífagos te encontrarán, nos están buscando por todos lados y la casa es el único lugar seguro.

- ¿Entonces que propones?- preguntó Scorpius desesperado mirando el cuerpo lleno de magulladuras de Rose, si salía de la casa estaban muertos y si se quedaba resguardado en ella Rose morirá por no conseguir la pocima.

- Podeis intentar volver al pasado.- soltó Rachel, Albus recordó como su hermana pequeña, de apenas 11 años a veces daba respuestas a las preguntas más difíciles.

- ¿Tenéis un giratiempo o algo por el estilo?- preguntó extrañado Scorpius, eran objetos rarísimos.

- No, se destruyeron todos en la Batalla del 96.- respondió Albus- ahora que lo pienso, ¿cómo habeis llegado aquí?

Scorpius le contó la historia, desde el principio, desde la noche que su abuela murió, había pasado sólo tres días y parecía una eternidad. Le contó como se refugiaron en aquella habitación y como Rose hizo ese conjuro de aquél libro. Albus vaciló, corrió escaleras arriba y trajo un libro entre sus manos.

- ¿Era un libro como este?- preguntó él.

- Si… me parece que sí, la mayoría de conjuros estaban en latín.- recordó Scorpius observándole.

- Creo que puedo crear un portal y mandaros de vuelta a vuestro tiempo.

- ¿Lo dices en serio?- preguntó Scorpius- pe-pero necesitais nuestra ayuda, para derrotar a Orion, no descansará hasta mataros.

- Creo que es más importante que volvais a vuestro tiempo, papi.- dijo Albus- Haber estado en la cárcel tanto tiempo sólo me ha dejado tiempo para pensar, tenía mis sospechas y hoy cuando nos hemos enfrentado a Orion se han confirmado.

- ¿De qué estás hablando Al?- preguntó Jace.

- Es inmortal- respondió él.

- Eso es imposible...- contestó Jace- nadie es inmortal, la piedra filosofal lleva desaparecía años y...

- Jace, le lancé un avada kedavra que le impactó en el pecho y no pasó nada.- explicó Al.

- Bueno... Harry Potter también sobrevivió a la maldición asesina.- dijo Scorpius.

- ¿Y cómo explicas que su madre, Bellatrix Lestrange, estuviera allí?- preguntó él.- Mamá nos explicó una vez como nuestra bisabuela acabó con ella...

- Albus, ¿a dónde quieres llegar?- preguntó Jace frustrado, ¡nunca entendería el cerebro de su hermano.

- Es el Señor de la muerte.- desveló finalmente él.

-¿Qué?- preguntaron a la vez Jace y Scorpius, más por ignorancia que por asombro.

- El Señor de la muerte, aquel que domina las tres Reliquias de los hermanos Peverell.- explicó Al, Jace se rió.

- Es un cuento de niños...- dijo Jace.

- No… no lo es- respondió Rose, estaba consciente en la cama, todos hicieron un círculo alrededor de ella, se la notaba débil- Malfoy...cuando Orion vino a La Madriguera quería la capa invisible...

- Y la piedra de la resurrección explicaría por qué estaba allí Bellatrix Lestrange- explicó Albus- además, Orion fue quién mató a Harry Potter y poca gente lo sabe, pero él era el último poseedor de La Varita de Sauco.

- ¿Entonces es verdad el cuento?- preguntó Rachel inocentemente.

- Totalmente cierto- respondió Rose desde la cama.- lo que significa...

- Que no podemos matarle, al menos en ésta época- dijo Albus, a Rose le daba miedo, ella iba a decir exactamente lo mismo, debía de ser cierto eso de que aquellos eran sus hijos.

- ¿Entonces?

- Os enviaré de vuelta a vuestro tiempo, tenéis que conseguir matarlo antes de que se haga con los tres objetos- respondió Albus leyendo el libro y yendo a por los elementos necesario para crear un portal.- además en vuestra época tendreis que conseguir la poción para Rose- le susurró Al a Scorpius- no le queda mucho tiempo.

Albus lo preparó todo exactamente igual a como lo hizo Rose, dibujó una estrella encerrada en un círculo y puso velas en sus extremos.

- Al, ¡date prisa!- gritaba Rachel desde el salón, las heridas de Rose parecían que se abrían de nuevo.

- ¡Si nos envías a la habitación en la que estabamos podré curarla, había un armario que te daba todo lo que pedías!- dijo Scorpius, ¡tenía que llegar a su época!

- Ya está- dijo Albus- ¡Jace tráela aquí!

Jace apareció con Rose en brazos, seguía consciente pero comenzaba a sangrar, Al escribió algo en un trozo de papel- A lo mejor lo necesitas- se lo dió a Scorpius- colocaros en el centro del círculo.

- ¡Espera!- dijo Rachel que se quería despedir de sus "padres" antes de que volvieran a su época.- ¡Os quiero!- dijo dándoles un gran abrazo, pobre niña, ella nunca los conoció.

- Adiós amor.- dijo Scorpius dándole un beso en la mejilla, Rose estaba tan débil que no podía hablar, pero su mirada de ternura lo decía todo.

- Gracias Albus, estoy orgulloso de tí- dijo Scorpius dándole un gran abrazo.- Y tú, ¡procura no meterte en muchos líos!

- ¡Ya claro!- dijo Jace- Rachel se mete en la boca del lobo y le das besitos, Albus ha estado en la cárcel y estás orgulloso de él, pero yo os salvo la vida unas diez veces estos últimos días, ¡y soy una mala influencia!

- Cuídate Jace- dijo Scorpius riéndo, ese Jace era un capullo que se dejaba querer.

- Arreglaremos todo esto...- dijo Rose guiñándoles un ojo a sus futuros hijos.

Se pusieron en el centro del círculo y Albus pronunció un conjuro en latín, lo tuvo que leer unas cuantas veces hasta que Scorpius, que llevaba a Rose en brazos, sintió como temblaba el suelo y como derrepente este se abrió, y fue como si la tierra les tragara.

Scorpius se vió flotando en una enorme espiral. Se aferró al cuerpo de Rose, que cada vez sangraba más y más, todo daba vueltas, era parecido a la aparición, y derrepente frenaron. Una sala se materializó. Scorpius no dudó ni un segundo, el conjuro de Albus les había llevado a la habitación-refugio de los pasadizos. Sin tiempo para más, Scorpius dejó a Rose en la cama más cercana y corrió hacia el armario-botiquín, Albus le había explicado cual era la poción, él revolvió todos los cajones pensando en ella y entonces se materializó, la cogió y se la dió de beber a Rose que por aquel momento estaba en estado de shock. Scorpius se asustó, ¿y si no funcionaba? ¿Y si era demasiado tarde?

Pero funcionó, porque las heridas de Rose se cerraron y ya ni siquiera había cicatrices, su piel volvía a ser suave y blanca como siempre, esta inconsciente pero al menos estaba curada. Scorpius se tiró a su regazo y comenzó a llorar, ¡por un momento había pensado que la había perdido! Perdido para siempre, con lo que todo eso significaba, creía que ya no existiría Albus, ni Jace, ni la pequeña Rachel. Creía que ya no volvería a discutir con aquella niñata, creía que no volvería a contemplar su sonrisa, creía que ya no podría besar nunca jamás aquellos labios...

- ¿Scorpius?- preguntó una voz desde la oscuridad. Scorpius se giró, no había tenido tiempo para observar la sala, estaba absolutamente vacia, salvo por tres figuras: Lily, Hugo y la voz, que era de Albus.- ¡Qué os ha pasado!- dijo acercándose a ellos corriendo.

- ¡Chicos!- dijo Scorpius secándose las lágrimas, nadie podía saber que había llorado, ¡y menos por la Weasley!

- ¿Dónde os habéis metido?- preguntó Lily- ¿Dónde están Vic y Teddy?

- ¿Vic y Ted?- preguntó Scorpius extrañado.

- Se metieron en ese agujero detrás de vosotros.- explicó Lily.-¿A dónde os ha llevado?

- Es una larga historia...- dijo Scorpius no muy seguro de querer revelar la verdad- pero os aseguro que allí no estaban Ted y Victorie. ¿Y aquí dónde está todo el mundo? ¿Qué os ha pasado a vosotros?

Albus, Lily y Hugo se miraron tristemente, lo suyo también era una larga historia.