.-.-. Cambio de escena
- Pensamientos -
— Dialogos —
" Narracion en primera persona"
Factor Dulce
Dejo que su mente se acostumbrara al momento, no estaba segura de el porque de la tensión pero aquello le estaba llevando al borde del aguante que tenia. Que no era mucho, por cierto. Desvió su mirada de la ventana hacia Kikyo, quien habiaba con Hakudoshi, un hombre de cabellos lila tan palidos que rondaban el plateado al igual que sus ojos. Ambos estaban aclarando algunos términos. Por otro lado, Magatsuhi no muy distinto al primero, otro de los hombres que acompañaban a Naraku, conversaba de manera muy defensiva hacia Sesshomaru. Un suspiro salio de sus labios, como si ella y Naraku solo fuesen espectadores de aquellas conversaciones. Y su atención regreso a Naraku, el hombre que la observaba desde el otro lado de la gran mesa de juntas con una sonrisa bastante aterradora que aparentaba cordialidad. Noto que Sesshomaru se desviaba brevemente hacia Naraku por momentos. Pero eso no ayudaba a evitar el escalofrió que aquel hombre le provocaba.
Ya lo había pensado, Naraku poseía mucha soberbia encima, pero lo que mas destacaba era esa sensación de depredador que desprendía. Y no era algo agradable de sentir. ¿Que habia pasado con el breve momento de gentileza ahi abajo en el ascensor?. Naraku parecía devorarla con la mirada sin ningún tipo de vergüenza.
Sesshomaru había tenido razón en decirle que no se le acercara. Aquel hombre, Naraku. Era como una extraña arma de doble filo y no sabia exactamente porque. Pero tenia aquel presentimiento desde que entro momentos antes a la sala de juntas y lo vio sentado. Con una mirada que le decía claramente sus intenciones.
Si la mirada de Sesshomaru había sido claramente abrumadora cuando lo conoció. La de Naraku era aun peor.
¿Porque diablos de un tiempo para acá los hombres que conocía tenían esa maldita aura de soberbia, egocentrismo, pedantería y acecho? Kikyo dejo de hablar por un momento y centro su atención en ella. Aquello la desvió de sus actuales pensamientos. Sabia que Kikyo le habia preguntado algo, pero estaba tan concentrada en sus pensamientos que aquella pregunta escapo de su cabeza tan rápidamente como entro.
— Disculpa. ¿A que te refieres? — Trato de aparentar que no habia perdido el hilo de la conversación.
Kikyo capto rápidamente y se aclaro la garganta con un suave carraspeo.
— ¿Deberíamos crear publicidad autónoma para la promoción de nuestra nueva linea de joyeria? El consejo de Naraku es bastante bueno. Asi no tendríamos que depender solamente de quien patrocinamos a gran escala. Podríamos asociarnos con la agencia de modelos Lucielf y seria un pro-ganar ganar para la compañía.—
Kagome vacilo en sus pensamientos por un momento. Ya habia escuchado el nombre de aquella agencia en algun momento. — ¿Lucielf? ¿Hablas de «esa» agencia?.
Kikyo asintió levemente con una sonrisilla culpable muy leve en su rostro.
Kagome sintió calor en sus mejillas.
Durante sus primeros años en la preparatoria había trabajado de manera eventual en aquella agencia, antes de ingresar a la compañia con el rol de segunda al mando. Pero aquello no era lo que causaba bochorno. Si no el porque de haber trabajado ahi, o mas bien, el rol que tomo en la agencia aquel año. Era una adolescente aun, con sueños y aspiraciones muy diferentes a los que tenia en la actualidad.
Por aquella época sus padres aun vivos, viajaban de manera constante dejando la compañía central en manos de Kikyo, la mayor. La favorita al punto de vista que tenia Kagome en ese entonces. Ella era la menor por supuesto y para los padres, el segundo hijo suele ser el mas ignorado. Y venga, ella no quería ser ignorada.
Una Kagome de quince años no era algo que deberían dejar a la deriva. No en plena adolescencia, mucho menos con el carácter que tenia.
Durante varios años después Kagome se había sentido culpable de la tragedia que asedio a la familia Higurashi. Ella había modelado la suficiente ropa interior como para que su rostro estuviese en las revistas un buen tiempo. Y en cuanto sus padres se enteraron de aquello regresaron enseguida a Japón. Pero, aquello solo habia traído desgracia a la familia. Su padre había muerto en un accidente automovilístico y su madre, embarazada de su pequeño hermano. Cayo en coma perdiendo al bebe de manera inevitable.
Kikyo carraspeo haciéndola volver a la realidad.
Un deje de tristeza asomo su rostro y asintió sin ganas.
— Creo que es una buena idea. Hay muy buenas candidatas en la agencia. — Dijo dejando atrás aquel recuerdo.
Kikyo asintio y regreso su vista hacia los tres hombres a su costado izquierdo.
— Perfecto. Entonces hablaremos con ustedes una vez que este listo al contrato con la agencia. — Hablo Naraku.
Kagome lo vio ponerse de pie junto a los otros dos hombres. Kikyo, Sesshomaru y ella también se pusieron de pie. Kagome se tenso en cuanto Naraku se acerco a ella solamente. Ignorando completamente a Kikyo y a Sesshomaru.
— ¿Le apetece acompañarme a comer?. Hay algunas cosas que me gustaría hablar en especial con usted. — Naraku le beso el dorso de la mano.
Escucho a Sesshomaru gruñir por lo bajo.
Desvió su vista de Naraku hacia Kikyo, quien ya estaba en la entrada de la sala despidiendo a los dos hombres que acompañaban a Naraku.
— Mmm. — Kagome regreso su vista hacia el hombre de mirada aterradora. — Claro. —
Vacilo por un momento. Sentía la mirada de Sesshomaru clavada en su nuca cuando salieron de la sala de juntas. Naraku caminaba a su lado izquierdo y Sesshomaru a su lado derecho. Kikyo, la traidora de su hermana, la había dejado sola para ir a su oficina para atender una llamada.
— Pasare a su oficina pasadas las tres. Hasta entonces. —
Naraku salio del elevador. Hakudoshi y Magatsuhi le esperaban sentados en la sala de espera cerca de las puertas de entrada.
Kagome sintio que podia respirar nuevamente. Sesshomaru a su lado mantenia una mirada que rozaba en lo insensible.
.-.-.
¿Que diablos habia sido todo aquello? Sentía que el estomago le ardía y el pecho le molestaba. Kagome a su lado estaba aun estática tras la partida de Naraku. Aquello solo le hacia empeorar el ardor.
— Te casaras conmigo. Recuerda eso. — Dijo sin pensar, con un tono de voz tan crudo, tan grave y frio que incluso para el le resulto extraño escucharse de esa manera.
Kagome lo observo abriendo mucho los ojos. Y vio como su rostro tomaba un tono rojo brillante hasta las orejas. — ¿Disculpa?
— Ese hombre. No permitas que se acerque a ti. — Dijo antes de comenzar a caminar dejándola atrás.
Estaba furioso y no entendía el porque. O mas bien, no admitía el porque de ello. Kagome se habia colado en su cabeza con una astucia increíble. Estaba celoso. Penso. Aquello era crudo de admitir, pero lo estaba. Naraku tenia algo que atrapaba a la mayoría de las mujeres, pero era algo malo, y el sabia perfectamente el tipo de trato que tenia aquel hombre hacia las mujeres pequeñas he indefensas como Kagome.
La mirada que le habia dedicado a Kagome le habia crispado los nervios, haciendo que los celos salieran a flote demostrándole que aquella chiquilla le importaba. Se sorprendió a si mismo cuando soltó algunos gruñidos molestos en la junta y mucho mas con las palabras que acababa de decirle a la chica azabache, pero era verdad. Ella era suya.
No pensaba compartirla con nadie.
¿Es que acaso, se estaba enamorando? Dejo salir un suspiro frustrado en el momento en que arranco su auto hacia su casa. Habia solo una persona capaz de aclarar todo lo que estaba sintiendo. Estaba seguro que su madre entendía mejor esa clase de sentimentalismos sin sentido.
