Título: Helga en Hogwarts

Resumen: Helga se caracteriza por ser una Slytherin, ellos hacen cualquier cosa para conseguir lo que quieren, y Helga no es la excepción a la regla, hace lo que esta a su alcance para conseguir a cierto Hufflepuff del que lleva enamorada muchos años. Esta historia se trata de las locuras que llega a hacer por el amor o la amistad.

Notas: Los personajes no son míos, ni Hey Arnold, tampoco el mundo de Harry Potter. Solo soy una gran fan, la historia si me pertenece.

Aviso importante: Quiero decirles que me gustaría que me digan que animal creen que concuerde con la personalidad de cada personaje (si, planeo hacer un capitulo con los chicos aprendiendo a hacer su Patronus y no sé qué animales usar) eso es todo. Gracias por leer.

Capítulo 9. Helga y sus habilidades de espionaje

Probablemente ustedes crean que solo se puede ser invisible poseyendo la capa de la invisibilidad. Más, no es así, existe una poción de invisibilidad que dura por un corto periodo de tiempo y también está el encantamiento desilusionador, con el cual tu cuerpo, temporalmente, toma el color de las cosas que hay a su alrededor.

Helga, quien ya tiene por costumbre utilizar para su beneficio las opciones y encantamientos enseñados en clase, ha decidido que hacerlo una vez más no tendría ninguna consecuencia.

Esto tenía que ver, por supuesto, con cierto rubio con cabeza de balón llamado Arnold. Y con cierta cita que tiene con Lila, la señorita perfección.

Si, lo que escucharon, Arnold tenía una especie de cita con Lila, aunque su cita era de estudio. El profesor eligió parejas de a dos, a Helga le toco con Gloria, una Revenclaw que era la versión "bonita" de la mismísima Helga, por eso la odiaba. Hasta si prefería que le tocara con Sheena, la Hufflepuff pacifista que siempre estaba con el perdedor de Eugene, o incluso con la gran Patty, la Gryffindor que en su niñez le causaba (solo un poco) de miedo. Pero no, para el estúpido proyecto le tocaba con Gloria, lo bueno es que podía dejar que esta haga todo el trabajo mientras ella hace cosas más importantes (acosar a Arnold, claro)

Esa tarde, ninguna de las rubias podía reunirse a hacer el trabajo, ambas tenían planes, Gloria se reuniría con su novio, Stinko, mientras que Helga iría a la biblioteca, esta vez no para leer poesía de calidad, si no para espiar al chico de sus sueños y la pelirroja de la que estaba colgado completamente.

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Ahí estaba la joven Slytherin, detrás de un gran estante lleno de libros, veía a través de un hueco en el que tendría que ir un libro a una pecosa chica con aspecto angelical reír con gracia por algo que había dicho un camarón con pelos... SU camarón con pelos. Puso el libro en el mismo lugar que de donde lo saco y entonces se decidió a hacer el encantamiento.

Lo dijo, perfectamente, apuntando su varita a su cabeza, y se mareo un poco, era la primera vez que lo hacía y no tenía idea de que se sentía así, como si un huevo se rompiera en su frente, justo en el punto en el que había apuntado con su varita. A los pocos segundos después, sintió como unos hilos finos y fríos se extendieron por todo su cuerpo, Helga tembló, sorprendida por el efecto, pero realmente se sintió bien, o al menos le agrado. Posteriormente probó su suerte y salió de detrás del estante, cuando se paró justo en medio de ellos, frente la mesa de la biblioteca, ni Arnold ni Lila pudieron notar su presencia y entonces la rubia salto y lanzo un incontenible gritito de emoción, a lo que ambos Hufflepuff reaccionaron.

—¿Escuchaste eso, Lila?

—Sí, sonó extraño.

Ambos miraron al rededor, inconscientemente, Helga se tapó la boca y se quedó estática en su lugar, sin mover un solo pelo hasta que ambos jóvenes se encogieron de hombros y continuaron con sus aburridos estudios.

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Helga casi se arrepentía de haberlos espiado... casi.

Casi, porque su charla fue extremadamente aburrida, casi, solo casi, porque al final paso algo muy interesante.

—Lila... creo... creo que te estoy superando.

A Helga casi se le salen los ojos de la cara, contiene apenas un suspiro o una exclamación. ¿Acaso estaba delirando?

—Ay, Arnold, eso es fantástico—dijo la pelirroja con una sonrisa de esas tan amables.

—Pero antes quisiera saber una cosa... ¿nunca me hubieses dicho que si? ¿Porque no? ¿No soy lo suficientemente interesante?

Helga quería decirle al cabeza de balón que no se sintiera triste, que él era increíble. Quería abrazar y consolar al buen samaritano.

—Mira, Arnold, eres un muchacho dulce y tierno, amable y atento, ¿sabes? Pero... no te veo de otra forma que no sea como un amigo. Además... yo sé de alguien que tiene sentimientos hacia ti, y le soy totalmente fiel a esa persona como amiga.

A Helga se le cortó la respiración.

— ¿Quien?

El muchacho tan curioso, no pudo evitar preguntar, más la joven de pequitas solo sonrió.

—Es un secreto que esperaré que pronto descubras.

Un secreto a voces para todos, para todos menos el mismísimo Arnold.

—¿Helga?

Mierda.

Mierda y diez mil veces mierda.

La rubia ni siquiera había notado que los efectos de la posión ya habían acabado. Por eso mismo al verse descubierta por el chico de sus sueños solo quedo como una idiota al abrir la boca para decir algunas palabras y cerrarla sin saber realmente que decir o como argumentar el hecho de haber "aparecido de la nada" al lado de ambos buenos samaritanos.

—Oh, Helga, ¡no te vimos llegar!—dijo la pelirroja realmente impresionada.

—¿Ah, no? Es que yo iba a saludarlos, pero es que tú y Ar... El cabeza de balón estaban tan ocupados hablando que no quise interrumpir.

Ella habló rápido y sumamente nerviosa, sus nervios solamente empeoraron cuando Arnold la miró con sospecha. Y era obvio que Arnoldo iba a sospechar, él era un denso y un despistado pero no era un total zopenco, por lo menos. Además, ¿Helga no queriendo interrumpir una conversación por sus buenos modales? Era algo muy difícil de creer hasta para la misma rubia.

—Bueno, yo... yo necesito irme.

—¡Espera! Helga, ¿no querías decirnos algo?

—Em... ¡No! Por supuesto que no Arnoldo, esas idioteces que dices...

A paso acelerado, la joven se alejó.

Y ya sabía que iba a hacer, ahora mismo iría corriendo con su mejor amiga y le contaría lo que escuchó (aunque seguramente la asiática la reprocharía por haber espiado una conversación personal) pero después Phoebe la abrazaría y le diría "Es una noticia increíble, Helga, ahora tienes una oportunidad y él se fijara en ti, seguramente" y la rubia se sentiría en serio bien, porque por unos segundos, ella lo creería.