Por cierto, el mundo y los personajes de Digimon no me pertenecen, por el momento. Solo las personalidades y nombres de los pequeños hijos de los elegidos.


Pequeñas historias

~ Descanso ~

Se acomodó nuevamente sobre el colchón, sintiéndose terriblemente incómoda al contemplar las figuras que proyectaban las sombras en los otros sectores de la habitación. Nunca le había tenido miedo a la oscuridad, según recordaba... Aunque bueno, dicen que es el miedo más común de las personas. La oscuridad encierra misterio... Y lo desconocido.

Como su padre se había ido a dormir y ella no tenía nada que hacer. A la vez que el autor de sus días había insistido en que ella debía descansar también, pese a que no tenía que hacer nada al día siguiente, tuvo que hacerlo.

Por supuesto, accedió.

Es que había muy pocas cosas que ella podría negarle a su papá cuando la miraba con esa expresión tan cansada. Seguramente estaba teniendo problemas en su trabajo. ¡Ser investigador, científico y técnico en computadoras no era nada sencillo!

Y ella no pensaba agobiarlo mucho más. Su pobre y querido papá

Desvió la mirada hacia la computadora portátil que descansaba en su escritorio, luego hacia la biblioteca y finalmente, hacia la mesita de noche que estaba al lado de su cama.

El D-T11, la última versión en ordenadores de pequeños tamaños, descansaba allí mismo.

Ozamu debería estar durmiendo ya. Su mejor amigo sabría que decirle en momentos así, de incertidumbre. Siempre tenía una palabra adecuada —a veces estaba callado mucho tiempo por eso era admirable que supiera que decir y en que momento hacerlo— para cada situación. Y la miraba con comprensión… Con calidez…

No como cierto americano que solía exasperarla hasta el cansancio y…

Y… ¡A quién le importaba el americano!

No podía llamar a Taiyo, tampoco, y decirle que había tenido una pesadilla porque su adorado hermano le diría que no molestase a esas horas por un sueño absurdo. Ya oía sus quejas en la mente. Ah, él no era gruñón, pero no estaba de buen humor en los últimos días, así que era mejor no presionarlo. Siempre le ocurría lo mismo en esas fechas… no podía decir que lo entendía —eso lo hacia cierta chica rubia— pero lo respetaba con todas sus manías. ¿Para que estaban los amigos, sino?

Saori también estaba fuera de la opción. Su mejor amiga estaba bastante triste últimamente y aunque sabia que no se negaría a ayudarla, pensaba que no quería ser una molestia para ella… Además, eran las dos de la mañana. No era cualquier detalle...

No. De hecho, ya eran las dos de la mañana, con treinta y tres minutos.

Ofuscada, se tapó completamente con el edredón y vio que todo era oscuridad bajo aquel refugio improvisado. Le recordó a su sueño…

Oscuridad, oscuridad, oscuridad.

A Yuko Izumi le molestaba no poder dormir, sí, pero lo que más le molestaba era no comprender el motivo por el cual no podía hacerlo.

Se giró hacia un lado, mientras consideraba que su comportamiento era muy tonto.

¿Por qué se sentía tan inquieta con aquel sueño? En si mismo, solo eran ella y Makoto Kido hablando en medio de una inmensa oscuridad… Era raro, porque jamás había vivido algo así y, podía jurarlo, en ese sueño Makoto tenía la apariencia de un niño de once años. Diez, tal vez.

Que curioso. ¿Por qué habría soñado eso? ¿Qué significaba? Tal vez no era nada, porque… ¿Algo tiene lógica en los sueños?

De hecho, apenas y había tenido contacto —en su vida— con el menor de los gemelos Kido. Sí, todas sus familias eran cercanas pero ella solo era amiga de Taiyo, Ozamu y Saori —todos de su edad, más o menos.

Y, no, no pensaba incluir a Washington.

Suspiró quedamente y volvió a girarse en la cama, estaba vez quedandose boca arriba sobre el colchón. Una de sus manos viajó hasta su frente y se quedó allí, mientras ella se esforzaba en recordar un poco más…

Los ojos se quedaron prendados en el techo de madera mientras intentaba ver que más podría recordar de ese sueño, esa pesadilla… ¿Qué era lo que le decía Makoto? Hablaba de…

Y tus miedos, tus miedos son parte de ti. Solo tienes que aceptarlos y superarlos. Recuerda que no estás sola…

¿Sus miedos?

Quiso cubrirse el rostro con la almohada y quejarse pero, entonces, un sonido muy suave la hizo volverse hacia la puerta.

Una figura pequeña se recortaba gracias a la luz proveniendte desde el living de la casa y Yuko fue capaz de ver el rostro preocupado de su hermanita de cuatro años.

Chika Izumi.

Llevaba su pijama de color morado y el pelo en dos coletas que le llegaban más allá de la espalda.

Los ojos habían heredado un extraño matiz, nada semejante al azabache de su padre pero tampoco el color amatista de su madre. Yoshie Izumi, su abuela, había dicho que Chika tenía los ojos de Yukiko, la madre biologica de su papá.

Su mirada era de un bonito color pardo, terroso.

— ¿Yuko? — Cuestionó la niña, que compartía con ella, el color rojo en su pelo.

Se medio incorporó en la cama y apartó las sábanas de su cuerpo para sentarse sobre el colchón. Chika avanzó en la oscuridad, solamente usando la luz que se filtraba desde la otra habitación como guía.

— Chika, ¿que ocurre? — Inquirió, un tanto preocupada. No era común que su hermana se cambiase de habitación en las noches.

— Tuve un sueño muy malo — Masculló la niña, bajando la cabeza, con tristeza. Yuko contempló la muñeca de trapo que su hermanita tenía entre sus brazos. Se trataba de Aika, su muñeca de cuando era más pequeña — Me dejaban sola…

La mayor de las hermanas sonrió, casi sintiendose mal por Chika, que estaba acostumbrada al amor y al cariño... Y entendía que su mayor temor era perder esa sensación de confort.

Ella también, sí, porque no recordaba mucho de la separación —temporal— que sus padres habían tenido cuando ella era más chica.

De hecho, tenía muy pocos recuerdos claros de esa época…

— ¿Quieres dormir conmigo? — Ofreció, casi sabiendo de antemano la respuesta.

Los ojos ilusionados de su cosanguinea le provocaron una sonrisa. Pese a ser toda una locura cuando estaba en sus días irritables, Chika generalmente despertaba ternura en todo el mundo.

Incluso en los más impensados.

La pelirroja de cuatro años caminó con confianza hacia la mayor y extendió sus bracitos para que Yuko la atrapase.

— ¿Tampoco podías dormir, Yuko? — Quiso saber la pequeña, cuando la mayor las arropó a ambas bajó el edredón.

— Claro, estaba dormida, Chika… — Mintió descaradamente, sin sentirse culpable.

— No quería ir con mamá y papá — Prosiguió la otra. Yuko se sonrió al pensar que Chika no habia hablado hasta los tres años y, a partir de entonces, había sido lioso callarla. Bostezó — Porque su habitación está muy lejos…

Se rió — Muy bien, es hora de dormir…

La más pequeña se abrazó a su cuello cuando tuvo oportunidad y la adolescente tuvo que sonreír, nuevamente.

Su hermanita derramaba demasiada dulzura para su nivel de azúcar, por eso no era extraño que la niña conquistase a cualquiera…

— ¿Yu…?

— ¿Sí? — Cuestionó la mayor, apagando el velador, dejando nuevamente todo en penumbras.

— ¿Le diste el dibujo a Kevin?

"Cuidado con tu hermana, Yuko", había dicho Taiyo cuando él vio como miraba la pequeña al hijo de Mimi el otro día, cuando se encontraron en un parque con ellos dos y la pequeña Yagami de tres años. Claro que se había cerciorado de que nadie más que ella lo escuchase, "Parece que quiere quitarte a tu americano. Bueno, al menos, ya sabes donde tienes competencia"

Estúpido Taiyo. Seguía pensando lo mismo al respecto. ¿Era tonto, acaso? ¿Cómo se le ocurría insinuar que…? ¿Ella y Kevin? ¡Por favor! ¡Que cosa más absurda e insensata! A ella lo único que le importaba de Kevin era como afectaba eso a sus trabajos escolares...

Y bien, divertirse con sus peleas de tanto en tanto...

Aunque estaba segura de que su amigo se defendia porque Yuko conocía a la chica de su corazón...

Sus ojos brillaron con malicia. Ya se vengaría de Taiyo por suponer tal cosa... ¡Y no le importaba que él le devolviese la venganza luego!

— Se lo di a Taiyo. Ya sabes, ellos viven juntos…

Chika asintió, pero era obvio que estaba ya dormida.

Su respiración se volvió pausada, ligera y aunque también aferraba a Aika con sus brazos, la menor de las hermanas fue aflojando su agarre.

Yuko Izumi se relajó, poco a poco y decidió desestimar todas aquellas visiones nocturnas que habían asaltado su sueño…

No tenía sentido preocuparse por sueños extraños… ¿Qué sueños eran normales, después de todo?

Tal vez, esa no era otra noche en vela. Finalmente, se había convertido en una noche de descanso.


N/A: Bueno, un poco más del futuro del futuro. (? Post año 2027. Siguiendo la tradición, podría decir que Chika significa "Sabiduría"

Sobre las pesadillas de Yuko, si tienen alguna duda, son los episodios que ha vivido en DA: Alfa & Omega. Un poco de eso, se verá cuando me dedique a escribir lo que ocurrió después. Sí, haré una secuela n-n e incluiré lo que ha he puesto aquí para que se entienda mejor :D