"Porque el valor del oro se prueba en el fuego, y el valor de los hombres en el horno del sufrimiento".
Eclesiástico: Capítulo 2 versículo 5.
Trixie Lulamoon siempre sintió una gran predilección por las artes mágicas, aún cuando en el mundo humano no eran más que trucos e ilusiones, eso no le importaba al menos era algo cercano a la magia verdadera, aunque algo dentro de ella deseaba fuertemente que esto se volviera realidad.
Y entonces todo cambio desde que la Twilight de ese otro mundo llegó y pasaron todos los eventos del baile escolar y luego lo de "La batalla de las Bandas" y finalmente todo lo que pasó en "Los Juegos de la Amistad", la Twilight de su mundo y su asombroso regreso y que ahora estaba allí en su escuela.
Todo eso confirmaba su más grande anhelo, que la magia era real y no solo eso, se había dado un "despertar", ella lo sentía, su presencia se hacía cada vez más fuerte en el mundo humano.
Una tarde después de la escuela se dio a la tarea de comprobarlo, estando sola en su cuarto tomo un mazo de cartas y las extendió sobre su escritorio, entonces posó sus manos por encima de las cartas y se concentró en hacerlas levitar.
Lo intento una y otra vez pero no funciono, apretó los puños y soltó un resoplido frustrada.
-Trixie no se rendirá tan fácilmente, Trixie siente que algo hace falta, ¿pero que es? -dijo para sí misma mientras se rascaba la cabeza.
Entonces un extraño susurro llegó a su mente y palabras inspiradoras le dijeron que hacer:
-"Dejate sentir el poder, recuerda la sensación que has tenido cada vez que has estado en presencia de la magia.
-¡Recuerda!
Tras esas palabras algo despertó en ella, sentía como fluía en todo su ser, entonces volvió a concentrarse sobre las cartas y un aura de energía emergió de sus manos y parte de ella se dirigió a los naipes y estos comenzaron a moverse.
Trixie sintió una inmensa alegría y una enorme sonrisa se dibujo en su rostro, pero sin perder la concentración en lo que hacía hizo "danzar" las cartas en círculos y luego las organizo según su símbolo y su valor o sea del uno al diez, luego el "Jack", la "Reina" y finalmente el "Rey", empezando por los de corazones, luego los de diamantes, después los de picas y finalmente los de tréboles.
-Trixie lo sabía, todo este tiempo siempre sintió un "llamado", ahora la magia también vive en mí -exclamo triunfante.
Para celebrarlo la chica de cabello blanco se preparó un sándwich de mantequilla de maní y jalea de fresa, que de hecho lo hizo también con su magia a modo de práctica y con mucho cuidado, no quería que se desperdiciara tan "sabroso manjar" por un descuido suyo.
En los días siguientes continuo practicando y ya no solo con los naipes, sino también con otros de sus artículos que usaba en sus trucos de "magia". Le cambiaba el color a pequeñas pelotas de goma, se liberaba de unas esposas puestas en sus manos manipulando el cerrojo con su magia, algo de lo cual ya tenía práctica, usando en el pasado horquillas para tal tarea, lanzaba dardos con una puntería medianamente aceptable y también empezaba a transferir objetos a un sombrero para luego sacarlos.
Todos aquellos objetos solía usarlos en los shows de talento de la escuela desde hacia años y también algunas veces en fiestas infantiles donde la contrataban, la paga no estaba mal, aunque era más fácil impresionar a los niños pequeños, que a los que ya eran mayores de diez años, pues estos últimos eran más exigentes por así decirlo y era algo estresante hacer un espectáculo que los tuviera contentos.
Se podría decir que la "Gran y Poderosa Trixie" al conseguir controlar sus nuevos poderes, se hubiera puesto a alardear y presumir de ellos, pero la verdad es que la chica de piel azul claro se había decidido a ser prudente en ese asunto.
Y más si tomaba en cuenta los peligros a los que esas copias de "Sailor Moon" (refiriendose claro a Sunset Shimmer y su grupo), tenían que enfrentar, además no olvidaba la mala jugada que le hicieron las sirenas para manipularla y ponerla contra las Rainbooms.
-Por ahora me mantendré al margen, Trixie seguirá su propio camino en la magia.
-Además esas santurronas de seguro terminarán haciéndose demasiadas preguntas y creerán que me robé este poder y luego seré impactada por un rayo arcoiris o cualquier otro poder que pareciera sacado de un animé de "magical girls" -senteció Trixie.
Durante el siguiente mes continuó puliendo sus habilidades mágicas, incluso desarrolló una especie de ataque especial que consistía en cargar las cartas de su baraja con magia y que estas cortaran como dagas de acero al lanzarlas contra un objetivo.
Y también ahora lograba que todo su público se sorprendiera con sus trucos en las fiestas a las que era contratada, sin duda el poder usar magia verdadera en ellos, era estar en otro nivel.
Su vida en la escuela continuó sin ningún contratiempo, manteniendo al menos ahí un perfil bajo con su magia y asistiendo al club de "Juegos de Rol" que tanto le gustaba y que en cierto modo le servía para intentar nuevos hechizos, basados en esos juegos.
Uno de los primeros que quizó poner en práctica fue un hechizo básico elemental de fuego, se trataba del "Inflamare".
Junto un montón de hojas secas en una cubeta de metal y concentrándose dijo el hechizo varias veces, a la vez que hacía movimientos circulares con la palma de su mano, entonces un montón de chispas emergieron de las hojas y pequeñas flamas comenzaron a tomar fuerza consumiéndolo todo en no más de un minuto.
Tan satisfecha quedó con el resultado, que en los siguientes días práctico hasta manipular de tal modo aquel hechizo, que logró producir llamaradas de tamaño mediano en sus manos y sin que estas le quemarán.
Incluso una vez después de clases y asegurándose que ya no hubiera nadie, se adentró en los jardines y se dispuso a practicar algo del arte de la teletransportación, aunque esa vez las cosas no le salieron tan bien que digamos.
Pues ya fuera que no se concentró adecuadamente en el lugar donde quería teletransportarse o quizás era que necesitaba un mayor "nivel" de su magia o más poder en esa habilidad, que terminó colgada boca arriba del arco que formaba una gruesa rama, dejando al descubierto su ropa interior.
Era de color blanco, sin encaje y sin ninguna clase de estampado, bragas simples de algodón. Para su fortuna, nadie vio eso, avergonzada y algo asustada por estar colgando de un árbol, instintivamente volvió a teletransportarse, esa vez termino recostada sobre una banca cercana, se reincorporó y se sacudió el polvo de su sudadera y su falda, para luego irse.
Una tarde después de haber realizado una función para el cumpleaños de niños mayores de doce años, a los cuales logró impresionar con sus nuevos "trucos", Trixie caminaba tranquila por un parque, cargando un pequeño maletín con ruedas, donde llevaba toda su parafernalia mágica, llevaba puesto un bonito vestido azul oscuro, capa negra y sombrero de copa alta de mago.
Decidió sentarse en una banca cercana, no sin antes beber un poco de agua de los bebederos, luego sacó algo de uno de los compartimientos de su maletín, era un paquete de su bocadillo favorito: galletas de mantequilla de maní.
-¡Que delicia! -dijo mientras se relamía los dedos.
-Este parque, se ve demasiado tranquilo para ser un fin de semana, de hecho no he visto a nadie hasta ahora -razono algo extrañada.
-El sol se esta ocultando será mejor que me vaya.
Trixie no se equivocaba al presentir algo raro con el lugar, pues unos minutos después de haberse puesto en marcha, le pareció que el parque se había hecho más grande, solo veía árboles a su alrededor y ninguna salida a la vista, además notó preocupada que el camino ya no estaba pavimentado, sino que era de tierra y estaba cubierto de hojas, hierbas silvestres y musgo que recubría los troncos de los árboles.
De repente escucho el ulular de un búho, esto solo la inquieto más, haciéndole acelerar el paso.
Después de andar sin rumbo por un rato, escucho algo que le erizo la piel, el inconfundible aullido de un lobo. Y como si eso no fuera suficiente, muchos mas corearon aquel primer aullido.
El miedo la paralizó y un sudor frío recorrió su frente, sentía el inminente peligro acechándola.
Y no se equivocaba, pues al volver escucho como los arbustos se movían agitadamente y luego un grupo de cinco lobos emergía gruñendole.
Más estos lobos no eran nada parecido a los que había en su mundo, su cuerpo parecía estar formado por una gran cantidad de ramas secas y frescas, pues en algunas sobresalían hojas verdes, sin embargo sus colmillos y garras eran de afilado hueso y sus ojos eran de una brillante luz esmeralda.
Aquello era una visión impactante, pero pese a que el miedo la invadía, su instinto de supervivencia pareció activarse, pues aún con las manos temblandolé, hizo el esfuerzo por sacar algo de su maletín con cuidado, para que los lobos no reaccionaran de inmediato y se lanzarán a atacarla.
Pero en cuanto tuvo lo que buscaba, que de hecho era nada menos que sus naipes, uno de los lobos de aquel grupo volvió a aullar haciendo que los otros se dirigieran peligrosamente a la chica azul.
-Más vale que esto funcione -pensó.
Y entonces hizo una combinación de sus hechizos, pues comenzó a levitar sus cartas, para luego imbuirlas de fuego mágico, los lobos de madera se quedaron extrañados al ver eso y antes de que pudieran reaccionar, Trixie lanzó su ataque sobre los dos más cercanos a ella.
Varias cartas incendiarias se clavaron en ellos, haciéndoles aullar de dolor y acto seguido el fuego se expandió rápidamente en sus cuerpos y comenzó a devorarlos, sus compañeros retrocedieron asustados, pero el que parecía el líder de aquel grupo estaba furioso y aunque al principio retrocedió igual que los otros, este se lanzó contra Trixie.
Los lobos envueltos en llamas, se habían echado al suelo y giraban revolcándose desesperados, tratando de apagar el fuego de sus cuerpos, de repente sintieron como una fuerza desconocida los levantaba y los arrojaba contra otro de los suyos.
Trixie había interceptado a aquel lobo arrojando a sus compañeros, fue una jugada desesperada pero efectiva, ahora los tres eran consumidos por las llamas, sin duda los cuerpos de aquellas criaturas eran altamente inflamables.
Los dos lobos restantes huyeron asustados al ver como caían sus compañeros, pero sobre todo por la amenaza del fuego.
Entonces Trixie también lo hizo, viendo una oportunidad para escapar de aquella situación, corrió lo más rápido que pudo, agarrando apresuradamente su maletín; quería encontrar una salida lo más pronto posible y alejarse de ese lugar maldito.
De pronto se encontró en un espacio abierto, había pocos árboles y varias rocas de buen tamaño se asomaban a lo lejos. La luz de una luna llena, iluminaba su camino en la oscuridad.
Sus pasos terminaron conduciéndole a un claro rodeado de formaciones rocosas, varias de ellas parecían dar a una serie de cuevas subterráneas.
-Trixie se pregunta ¡¿Donde diablos esta?!
Cientos de aullidos respondieron a su pregunta. Y luego uno más poderoso y gutural opaco a los demás, era el Alfa de aquella manada, quien emergía imponente de una cueva central, medía poco más del doble de los otros lobos y además su cuerpo estaba constituido por una mezcla de ramas y gruesos troncos donde una vasta capa de musgo gris los recubría.
Toda la manada rodeó a Trixie con su Alfa en el medio, literalmente había caído en la "boca del lobo". Al ver aquello Trixie cayó de rodillas al suelo y gruesas lágrimas inundaban su rostro.
Entonces escucho como aquellos seres comenzaban a reir perversamente y una revelación ocurrió en su mente.
Aquellos lobos no eran parte de la naturaleza, ella no los había creado, fue un poder maligno en una era olvidada el artífice de su creación, ¿conqué propósito?, ella lo ignoraba, pero algo era seguro fue para nada bueno.
-¿Acaso así terminara todo, para la Gran y Poderosa Trixie?
-Ser destrozada y devorada hasta los huesos por lobos malvados -decía aquello con una profunda tristeza.
-Mis padres ya no los volveré a ver ni a abrazar; mi mundo, había tanta cosas que quería hacer... Yo... yo... no, no, ¡no! -Termino exclamando eso último tras reflexionar aquello.
Algo despertó dentro de ella, algo que le negaba a darse por vencida.
Volvió a ponerse de pie inmediatamente y dijo:
-¡Vengan malditos, aunque hoy muera, no lo haré de rodillas!
De repente una luz blanca ilumino su pecho, el Alfa sin inmutarse sonrío arrogantemente y ordenó a una docena de los suyos se lanzaran al ataque.
La luz entonces cubrió a Trixie y repelió a los "Timberwolves", dejándolos aturdidos y ocurrió después una metamorfosis.
Ahora busquen y escuchen el siguiente tema: Digimon Tamers - Sakuyamon Theme.
Sus ropas se transformaron, ahora estaba vestida con un leotardo negro, mallas grises, botas de blanco lustroso, una fina capa de seda roja con el símbolo de una luna creciente de color dorado, un sombrero de hechicera puntiagudo de color azul oscuro y finalmente un antifaz blanco que le cubría la mitad del rostro y la punta de la nariz.
Y finalmente de su pecho salió una parte de energía y esta comenzó a tomar forma, la de una varita mágica de madera de roble de treinta centímetros de longitud y con una pequeña estrella de diamante en la punta.
Al contemplarse, exclamo con júbilo:
-¡Ahora nadie puede negar, que Trixie es grande y poderosa!
El lobo Alfa al ver aquello soltó un potente aullido, que derribó a Trixie y se lanzó al ataque, Trixie sin inmutarse se levantó apresuradamente y con nuevos conocimientos en las artes arcanas, apunto su varita al Alfa y exclamo:
-¡Misiles Arcanos!
Una poderosa ráfaga mágica embistió de lleno a aquel ser hiriéndolo gravemente, al ver esto el resto de la manada se lanzaron furiosos contra la hechicera.
-Acabemos con esto -dijo con una mirada llena de seriedad.
Apuntó con su varita a su maletín y lo envolvió en una burbuja protectora y luego cargo un montón de energía mágica para después alzar su varita y desatar un poderoso hechizo.
-¡Inferno! -Acto seguido, poderosas llamaradas cubrieron todo el terreno y abrasaron a todos sus enemigos reduciéndolos a carbón y cenizas.
El combate había terminado y con ello otra cosa rara volvió a suceder, pues ahora Trixie estaba de vuelta en su mundo, se encontraba en la plaza del centro del parque, cerca de una fuente de agua.
Lágrimas ahora de alegría salían de sus ojos. Quitó el encantamiento de protección a su maletín y desactivó su transformación; había quedado agotada con todo lo sucedido.
Se tiro en el césped y contempló el cielo lleno de estrellas y con la luna en su fase de "Luna Creciente" iluminando el cielo nocturno.
Sin duda la magia había despertado en su mundo, de eso ya no había duda alguna y ello traería consecuencias tanto para bien, como para mal.
Y también la llegada de nuevos campeones, esa noche "Shooting Star Trixie", había surgido.
Y bien aquí les traigo un nuevo capítulo, espero y lo disfruten tanto como yo al escribirlo.
He visto que en la serie original y la de Equestria Girls, el personaje de Trixie suele hablar en tercera persona y a veces un poco de forma normal, decidí usar un poco de ambos en sus diálogos.
Sin más que decir que tengan un buen día y que el Señor les bendiga.
