Capítulo 9: Todo va a estar bien.

Esto era algo inesperado; estaban muy entretenidos el uno con el otro y así de pronto, se desmaya. Todo se había salido de su perfecto orden.

- No, te preocupes, todo va a estar bien- le dijo el chico tratando de calmarse así mismo, no muy seguro de si ella podría oírlo, y con la ligera sospecha del porque ella se encontraba en ese estado. Pensándolo bien, el no había tocado su vaso.

Al contrario de ella...

Todos los clientes en el restaurante dejaron de hacer lo que estaban haciendo, se interesaron más en saber que sucedía.

-¿Que pasa?-

-¡Una chica se desmayo!- La gente hacía todo tipo de comentarios allí-

-¿Será la comida?-

Takashi la cargó hasta depositarla en su habitación. La acostó y abrigó procurando hacer el menor ruido y ansiando que despertara.

Solo se quedó allí... observándola.

"Estúpidos jugos de Inui", si le pasaba algo en serio que lo iba a lamentar. Sus amigos y sus locuras le habían echado a perder la cita. Estaba enojado, aunque sabía que lo habían hecho sin mala intención. Más tarde se encargaría de hablar con ellos.

Se acercó a Kohei para verla de cerca, juraría que aún con los ojos cerrados se veía bella.

Esa cara, como la de un ángel. Ese pelo, ese que quisiera tener entre sus manos. Esa figura. Simplemente…perfecta. Y…esa mirada…impactante como ninguna, cálida y que mostraba decisión y cariño.

Un momento.... ¿Mirada?

-¡Kohei despertaste!-exclamó el chico, lo más bajo que pudo, para no alterarla, ella simplemente se limitó a sonreír.- Te desmayaste ¿Cómo te sientes?

- Creo que bien- le dijo la chica con los ojos entreabiertos.

Kawamura soltó un suspiro de alivio. Llevaba rato esperando a que despertase.

-¿Estuve mucho tiempo así?- le pregunta la chica a la vez que trata de incorporarse.

-Un tiempo-le respondió el chico, ya que para él, esos pocos minutos, fueron más bien años-

Kohei miró su reloj de pulsera. Ya era tarde, hora de irse. Observo a Takashi y le aviso que debía marcharse, él no discutió, sabía que lo mejor era que llegara a su casa. Aunque hubiese preferido que se quedara consigo.

De pronto mientras ambos se ponían de pie, Kawamura miró a la peli azulada detenidamente a los ojos, esos ojos azules tan llenos de sentimiento, ojos que podían reflejar desde miedo e inseguridad, hasta ternura y felicidad. Kohei sintió de un momento que algo había faltado. Recordó la propuesta de Takashi y su respuesta a ésta, recordó que ahora era su novia. ¿Por qué sentía que algo faltaba?

Ambos se miraron fijamente por unos minutos y sintieron el mismo impulso simultáneamente. El castaño lentamente se fue acercando a ella; no sabía o que estaba haciendo, simplemente hacia lo que tanto él como su corazón querían:

Un beso.

La besó. Suavemente, sintiendo la ternura en sus labios. Kohei no podía creer lo que estaba pasando, pero poco a poco se fue dejando llevar por el sabor a Takashi. Fue un largo beso, uno muy dulce y lleno de sentimiento, uno en el que sacaron todas sus ganas con cada roce de sus labios. Era como explorar un universo alterno, uno en el que solo ellos existían. Kawamura, siempre ahí para ella, un muchacho tranquilo, fiel, de buenos sentimientos, de esos que son tan difíciles de encontrar, pero que cuando lo encuentras, se vuelve el amor de tu vida; y Kohei, su persona especial, a la que protegería con ambos brazos incluidos los pies, su todo; en fin era su Novia. Kohei llevo sus brazos para entrelazarlos al cuello del castaño, buscando profundizar el beso.

Deseando que no terminara nunca.

Pero lamentablemente son humanos, y necesitan del oxigeno para vivir. Fueron separando sus labios hasta que solo quedaron unidas sus narices y frentes.

Solo él podía sacar la verdadera Kohei, no la muchacha decidida y prepotente que se desplayaba en el campo de juego, sino la chica insegura, que no sabía qué usar, la que necesitaba un chico en su vida que la amara como a nadie en el mundo, alguien a quien no tuviera que ver como la competencia en la cancha de tenis, si no como un compañero para pasar los mejores momentos.

-Debo irme...- le susurro al oído suavemente la peli azulada, separándose de Takashi y rompiendo su abrazo. Este no dijo nada y la acompañó hacia la salida.

Kohei sintió que ahora nada le faltaba.

Mientras tanto en el piso bajo...

-Inui, ¿Qué vamos a hacer?, ¡Taka-san va a matarnos!- Eiji tenía todo un drama ahí abajo. Pensó que Kawamura estaría muy enojado por haberle arruinado la cita. Es decir, ¿Cómo no estaría enojado?, ¡le habían envenenado a la novia!

-Tranquilo Eiji, hay un 95% de probabilidades de que Kawamura no se enoje- Sadaharu empezó a realizar sus acostumbrados cálculos. El pelirrojo estaba empezando a sentirse mejor, jamás había visto al castaño MUY enojado (como él pensaba), así como tampoco había sentido sus puños; tomando en cuenta su increíble fuerza. Creyó que se había salvado de una grande hasta que escucho la continuación de Inui.

-Estaremos bien... siempre y cuando no tenga una raqueta o algo parecido en mano.-

Claro, eso sí que era reconfortante.

A los pocos segundos vieron bajar a la joven pareja. Tomados de la mano y muy sonrojados. Kikumaru se pregunto el porqué, mientras Inui simplemente anotaba la preciada información.

-Lamento mucho todo esto- Sadaharu quiso sonar arrepentido, pero ya el fondo estaba más que complacido con los resultados. Había obtenido muy buena data.

-También yo, nya.- Eiji a diferencia de Inui si lamentaba lo que había pasado. Después de todo fue él quien llamo a Inui para que le ayudara.

La peli azul les afirmo que todo estaba bien, pensó que se veían lindos vestidos con esos mandriles. Ella y Taka-san atravesaron la puerta luego de despedirse de los falsos meseros. Fuera del lugar le espera un auto, con su chofer.

-Lamento todo lo que pasó-se disculpó el chico.

-No te preocupes, la pasé de lo mejor -le dijo la peli azul a modo de despedida

-Cuídate mucho, ¿sí?- por alguna razón sentía que no le vería en un buen tiempo.

-Tú también, nos vemos pronto.

Esas fueron sus últimas palabras de la noche. La chica abordó el auto para llegar a casa.

Ya ansiaba contarle todo a Yohei. Incluso la parte del desmayo.

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¡Waaaa, Que cursi! XD, demasiada azúcar para nosotras, jajá!

Solo esperamos que le haya gustado, no olviden comentar.

Y ahora si nos disculpan, ambas necesitamos nuestra dosis de Insulina. XD

Hasta luego!