Una hora más y oficialmente Kasumi estaría casada con el Dr. Tofu, pensando en ello terminé de darme los últimos arreglos mientras observaba la venda que cubría mi mano, ¡Maldita fuera Shampoo! Siempre tenía trucos sucios con los cuales lastimarme.

Me había curado la herida del cuchillo aunque sabía que alguien como el Dr. Tofu o Jade lo habría hecho mucho mejor, el corte no era tan profundo pero mi padre armaría un escándalo si notaban la herida, ya bastante stress había con la boda de mi hermana y la llegada de Nabiki y Kuno, para mi buena fortuna en ultimo momento me había puesto unos largos guantes rojos, iguales al qipao que Ranma me había regalado y que usaría para la boda, casi me avergonzaba cada vez que me veía al espejo, e incluso Nabiki me había provocado al decir que esos guantes y ese vestido hacia a su pequeña hermana que ahora solo podía describirse con una palabra: Sensual.

—Hoy celebramos… —empezó a decir el hombre que realizaría la boda entre Kasumi y el nervioso Dr. Tofu.

En el dojo estaban reunidos familiares y amigos, incluso Shampoo estaba ahí con un extraño brillo en la mirada como si esperara a que sucediera algo, pero en ese momento la mirada de la amazona me tenía sin cuidado, era Ranma quién me estaba incomodando, no era justo que el frac negro le sentara tan bien o que sus ojos grises me miraran con aprecio, sentía que mis sentidos y los de él se dirigían de uno para el otro, ¡En la boda de mi hermana!

—Acepto —dijo Kasumi y yo sentí que un nudo me subía a la garganta al verla, hacía cinco años yo pensaba decir las mismas palabras al hombre que me veía igual que años atrás, como si le perteneciera.

HASTA QUE TE CONOCÍ

XIX

POR: GAIASOLE

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Japón, cinco años atrás…

—¿Estas segura que no quieres ir? La película tiene muy buena pinta –me dijo Yuka que intentaba animarme desde el día que Ranma viajo a China y los enemigos repentinamente se esfumaron.

—No gracias, creo que iré a casa a entrenar un poco.

—Bien Akane –me dijo aun indecisa—. ¡Entonces hasta mañana!

Últimamente todos me veían con una lastima que lejos de confortarme solo me causaba irritación, no podía evitar enojarme cada vez que veía a Nabiki buscando nuevas formas de dinero, o a papá y tío Genma lamentándose de la boda cancelada, ¡Pero si incluso el maestro Happosai me miraba con pena! Estaba tan enfadada que tarde en notar las primeras gotas de agua cayendo en mi rostro, la lluvia no medio tregua, en menos de cinco minutos una tormenta se había desatado y yo por desgracias aparte de la mochila no tenía con que cubrirme. En algún punto me detuve y me resigne a no seguir el camino, por primera vez en mi vida, estando en Nerima me encontraba perdida, deprimida y enojada.

¿Cuanto tiempo estuve bajo toda esa agua? Seguramente más del prudente. En algún punto los huesos se me congelaron y era apenas capaz de ver algo, pensé en dejarme vencer y sencillamente perder consciencia, estaba alejada del bien o el mal cuando vi la figura de Ranma acercarse, ¡El había regresado, regreso de China! Estaba tan emocionada que di algunos pasos antes de desvanecerme en sus brazos, en el ultimo pensamiento coherente note unos ojos azules examinándome y entonces me di cuenta de dos cosas, estaba al borde de una pulmonía y ese hombre no era Ranma.

—¿Pero estás seguro que estaba bajo la lluvia? No parece sensato, claro que es guapa así que comprendo que la trajeras a casa.

—Si madre, esa fue la razón justa para traerla conmigo –dijo una voz masculina—. Me parece que está despertando.

—Si eso mismo –dijo la mujer acercándose a mi—. Tienes mejor aspecto, ¿Cómo te llamas niña?

—Akane –respondí con trabajos, sentía la boca seca—. ¿Puede darme un poco de agua…?

La mujer me seguía sonriendo, fue él hombre el que me acerco el agua, entonces me di cuenta que no era un hombre, era próximo a mi edad y de haberlo visto antes lo habría reconocido, sus facciones eran demasiado llamativas como para pasar desapercibidas, el y la mujer a la que llamaba madre eran igualmente llamativos, ambos usaban ropa China que debía ser todo menor barata. Él me miraba intrigado, unos ojos azules que bajo la lluvia había creído grises, pero por un momento vi a Ranma reflejado en él, incluso tenía el pelo trenzado, pero no era de el color que yo esperaba, era de color negro profundo, más oscuro que las plumas de un cuervo.

—¿A quién debemos avisar que estás enferma Akane? Deberíamos avisar a alguien porque no creo que los próximos dos días puedas levantarte.

—Déjelo –murmure mientras regresaba a una nueva inconsciencia.

El tiempo indicado por la madre del muchacho que me rescato fue justo la correcta, en dos días ya estaba recuperada, estaba segura que había estado grave pero cuando reuní fuerzas suficientes me obligue a mi misma a comer lo que ese chico me ofrecía, fue en ese momento que pregunte su nombre, la mujer se llamaba Jade y su hijo era Qiu.

—¿Por qué no deseas ponerte en contacto con tu familia, de que huyes Akane? –pregunto él.

—De un fantasma, ¿Debería irme ya a casa?

Él negó con la cabeza, no me obligaría irme hasta que yo lo deseara, dijo. A lo que si me forzó fue a enviar un mensaje a mi familia, hice lo que me pidió y desde ese día no regrese al dojo Tendo. Esos primeros días con Jade y Qiu fueron refrescantes, no me trataban como si fuera una mujer deprimida que estuviera a punto de cortarse la venas por el amor perdido, al principio me parecieron una familia normal, madre e hijo fue solo con el correr de los días que me di cuenta que el restaurante que tenían no era más que una fachada, en el lugar nunca había comensales y solo llegaban pocas personas todas ellas llenas de misterios, en algún momento pensé que me había metido en alguna clase de mafia, cuando me atreví a preguntarle a Qiu que clase de negocio turbio tenían él y Jade solo río y me dijo que no había nada ilegal.

No lo creí. Un día lo seguí, Jade por lo regular nunca salía pero ese día lo había hecho, no me di cuenta que desde el principio Qiu sabía que lo seguía, lo vi encontrarse con un hombre que saco un cuchillo y lo ataco, yo salí en su defensa pero él no necesitaba ninguna niñera, de un golpe derribo al hombre y se hizo con el cuchillo mientras me miraba. Regresamos al restaurant que hacía también de casa en completo silencio, Jade no se encontraba cuando aún regresamos.

—¿Por qué te ataco ese hombre? –le pregunté mientras el cocinaba.

—Porque no quería que su información llegara a manos de mi contratista, mira Akane lo que hacemos yo y mi madre es vender información, no somos detectives privados o usamos gabardina pero ese es nuestro negocio, venimos desde China y siempre estamos viajando, no nos quedamos en un solo lugar porque con el correr de los años nuestra fama se ha extendido, todos creen que somos una organización completa pero como ya te habrás dado cuenta yo y mi madre nos bastamos para cerrar negocios, yo busco la información y ella negocia los contratos.

Tenía muchas preguntas, él se sentó frente a mi después de servir un suculento pescado con especies, me miraba a la espera de la respuesta pero en lugar de eso lo sorprendí al preguntar:

—¿Y me investigaste a mi? –por extraño que suene, me sentí tranquila cuando el asintió—. ¿Por eso no me has obligado a regresar a casa?

—Tal vez –musitó.

—No quiero regresar, prefiero quedarme con ustedes pero te advierto que no se hacer prácticamente nada, tengo mal carácter y cocino tan mal que… —me interrumpí al escucharlo reír—. Cuando pruebes mi comida no seguirás riendo –advertí.

Cinco años en total me quede con ellos, forme una nueva familia y le envía algunas misivas a la que había dejado atrás, a veces olvidaba todo sobre el apellido Tendo pero en cambio el rostro de Ranma persistía. Gracias a Qiu y Jade aprendí la habilidades de pelear y conseguir información, él no me entrenaba con suave tacto y yo tampoco se lo pedía, estaba decidida a ser una gran luchadora y si alguna vez corrí peligra fue él quién me ayudo. Ninguno de los dos planeo enamorarse el uno del otro y yo no pensaba regresar a Nerima hasta que él se marchó.

✩ — ✩

Nerima. Tiempo Actual.

—Akane –me llamó Nabiki aunque con el ruido de la fiesta poco alcanzaba a escucharle—. ¿Estás segura que puedes beber tanto? Está es tu tercer copa, si es por Ukyo o Shampoo no tienes de que preocuparte, Ranma no puede quitar la vista de ti.

Yo asentí, no tenía idea de que estaba hablando mi hermana. Mire a mi alrededor y no evite fijarme en Shampoo rogando la atención de Ranma, Ukyo hacia lo propia cada una a cada lado de él, era un espectáculo conocido.

—Casi no te reconocí –dijo una voz a mi lado, con alegría reconocí a Ryoga.

—Yo tampoco me reconozco a veces, ¿Cuánto tiempo sin vernos Ryoga?

—Casi dos años, la última vez nos encontramos en Tokyo en verdad pensé que ese día regresarías conmigo a Nerima, tú familia había estado preocupada y yo pensé en regresarte a ellos.

—Lo recuerdo –no pude evitar reír al recordar que había esperado por él casi tres horas—. ¿Pero no encontraste el camino de regreso verdad?

Ryoga se sonrojo, nuestro encuentro había sido casual y Qiu había sido muy atento al invitar a mi viejo amigo a comer, él y yo hablamos de muchas cosas excepto de Ranma, ese era un tema tabú entre nosotros.

—¿Cuándo regresaste a Nerima Ryoga?

—Hace un año, me quede con Ukyo para ayudarle con su restaurant.

Yo asentí aunque me empezaba a sentir mal, los parpados me empezaban a pesar pero en ese momento era hora de que los novios se marcharan, me acerco a despedir a mi hermana, el Dr. Tofu había salido antes que la novia, raro pero en el estado del buen doctor era una situación normal.

—¡Doctor debe esperar por su novia! –le llamó Nabiki mientras todos reímos.

Cansancio, empezaba a sentirlo mientras todos los demás se ocupaban de su propia asunto, yo me deslice por las escaleras hasta mi habitación, me descalce las zapatillas y me senté en la cama con escalofríos recorriendo mi cuerpo, no escuche a Ranma seguirme por eso me sorprendí tanto cuando lo vi frente a mi.

—¿Qué tanto hablabas con Ryoga? –preguntó.

—Le preguntaba cuando regreso a Nerima –mire a la ventana que estaba abierta—. ¿Puedes cerrarla? De repente tengo mucho frio.

Él la cerro y luego se acero a mi, exclame algo al sentir como me levantaba y se inclinaba para besarme con fuerza, ahora de frio había pasado a un tremendo calor al sentir como pasaba sus brazos por mi cintura mientras reclamaba más de mis labios, en algún momento su enojo paso a ser puro arrebato, sentía sus manos por todo mi cuerpo y sentí mi propio frenesí aumentar al pasarle las manos por el cuello. Lo sentí separarse y empezar a besar mi cuello, mordiendo y saboreando hasta llegar a mi oreja.

—Esta noche estabas hermosa y aún así ni una vez pude hablar contigo.

—No creo que tus intenciones fueran hablar…

Lo vi sonreír y me sentí tonta por no ser capaz de resistirme a él, nos recostamos juntos sobre la cama, besando y acariciando el uno al otro, lo mire quitarse el saco y el corbatín mientras se abría la camisa dejándome ver ese pecho sobre el que hacía algunas noches yo había dormido, él parecía recordar la misma noche, pero cualquier intento de su parte de detenerse a hablar murió cuando yo deslice el qipao por mi cuerpo y quede en ropa interior, vi como su mirada brillaba y me devoraba de pies a cabeza, yo me encontraba en la misma situación sentí la tensión en aumento pero cuando el se inclino yo en lugar de corresponderle me encontré abrazándole con fuerza.

—Ranma –murmure antes de sentir el calor quemándome—. Ranma…

Pareció sentir me creciente angustia, llevo su mano a mi cabeza y la sintió arder.

—¡Porque no mencionaste que estabas enferma! –ahora estaba enojado—. Debo detener al Dr. Tofu –dijo levantándose con prisa.

—¡No te atrevas! –grite lanzándome a él con enojo, caí sobre sus brazos pero había quedado muy mareada—. Me esta dando vueltas todo…

—¿Estas ebria? –Ranma no se dejo inmutar por mi rostro ofendido—. ¿De que demonios te has enfermado?

Lo pensé un momento antes de gritar ¡Maldita bruja! Con prisas me quite el guante y Ranma y yo vimos el corte, aún débil me acerque a mi escritorio y de una pequeña caja saqué una tarjeta que le entregue a Ranma:

—¡Llévame aquí, aprisa!

Él dudo solo un momento antes de ponerme el saco encima y cargarme para llevarme a dónde le había señalado, llamar al Dr. Tofu estaba fuera de cuestión. Tendría que pedirle a Jade que curara su herida, resuelto el asunto se dejo llevar al restaurante, Ranma miro con extrañeza a la mujer de kimono que los hizo entrar nada más al verlos pasar por la puerta.

—¡Vaya aspecto Akane! Hace mucho no… —la mujer madura dejo su pipa de lado y se acerco hasta Akane, la tomo de la barbilla y la hizo mirarla a la cara—. Tus pupilas están dilatadas.

La chica de ojos castaños parpadeo un poco antes de desvanecerse por completo.

—Tu debes ser Ranma –pronunció la mujer—. ¿Piensas quedarte ahí parado?

Él estaba demasiado confundido como para enfadarse por el tono de la mujer.

—¿Qué le pasa? –preguntó Ranma en cuanto recostó a Akane en el futón que le había indicado la mujer, su ex prometida respiraba con dificultad y él no entendía quien era esa mujer.

—Eso voy averiguar.

Jade quito el vendaje de la mano y estudio las pequeñas venas azules que empezaban a extenderse, conocía los síntomas de envenenamiento, sin explicarle nada a Ranma le pidió que le diera una caja que había sobre la repisa de la pequeña habitación.

—¿Sabes cómo se hizo el corte? –preguntó Jade mientras extraía un poco de sangre.

Ranma le explico la batalla en la pista de hielo mientras recordaba las sonrisas de Shampoo durante la fiesta y la mención de Akane sobre una bruja, empezaba a mirar a su alrededor hasta que dio con una foto que le congelo, en ella se veía a Akane abrazando a un chico y mirándolo de la misma forma que una vez le había visto a él.

Continuará…

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¡Lo prometido es deuda! Y bien, los misterios empiezan a develarse y aunque este capitulo fue narrado casi enteramente por Akane, en el próximo veremos la perspectiva de Ranma, ¡Hasta entonces! :D

:: REVIEW REPLY : Gracias por comentar :)

Lobo De Sombras: Gracias!

allissha: Gracias! Tu review me alegro enormemente jaja, yo también me alegre de poder actualizar. Todas las intrigas se resolverán pronto, saludos :D