Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Marvel y sus respectivos creadores. Por ahora la historia se basa en el MCU.


Capitulo 9

I

Cuando era niño, Jarvis tenía por costumbre tomar su mano hasta que se quedaba dormido. Su viejo y querido Jarvis, cumplía todas las noches con ese ritual hasta que tuvo once años. No es como si no necesitara de él desde los doce en adelante, pero la vergüenza pujo mucho mas fuerte abriéndose paso con la adolescencia. Igualmente Jarvis primero dejaba de practicar buenos modales, antes de dejar de desearle dulces sueños y besar su frente.

Jarvis sabía lo asustado que siempre había estado de la oscuridad.

«—¡No debiste traer aquí a este hombre!

—¡Necesita ayuda, por favor Padre!

—Tienen a sus doctores, deja que ellos se encarguen.

—Con todo respeto señor, no nos iremos a ninguna parte.

—¡Insolente!

—¡Padre necesitamos ayuda!

—Señor, detecto signos de energía…»

Una corriente de fuego líquido inundó su mente, abandonándose a una explosión que no podía ver. No podía moverse, ni hablar.

Escuchó el silencio y las exclamaciones de horror.

«—Es imposible.»

Tony permanecía sumergido en una oscuridad profunda, encerrado siendo consciente de las voces a su alrededor. Paralizado, cayendo en pesadillas infantiles.

«—¡Tiene que hacer algo!»

Y el miedo feroz le consumía. Jarvis no podía auxiliarle esta vez.

«—No voy a dejarte. Te lo prometo

Un pequeño destello, hizo que sus párpados se abrieran con lentitud lo suficiente para divisar un rostro borroso.

¿Jarvis?

Sin embargo una fuerza superior a todas, robó su conciencia impulsándolo de nuevo a las tinieblas.

II

Steve no había manejado la situación de manera profesional. Claramente.

O al menos eso le dijo Natasha dándole un golpe de lleno en el estomago y susurrando que no perdiera la cabeza. O le volaría los sesos si alguno de los dos no regresaba entero. La pelirroja rusa, adelantándose a sus ideas. El plan sonaba suicida.

Clint se había apartado con Bruce examinándolo a distancia. Ambos calculaban, Banner incluso lucia algo receloso con todo el plan. Pero fue Foster y su comitiva quienes dieron más dinámica a la situación. Por supuesto luego de que Jane abofeteara con una fuerza impensada al semidiós Nórdico que se mantenía firme en medio de su sala.

—¿Por qué regresaste?—Jane tenía la misma mirada de hierro que Peggy. Todo el mundo dió un paso hacia atrás.

—Heimdall registró que el amigo Stark y el Capitán habían desaparecido. Ha estado vigilando los movimientos de los mundos.—Su semblante serio, alertó a todo el grupo.—Existe una amenaza. La alineación de los mundos, es una puerta de entrada a… una guerra.

—¿Qué tipo de guerra?

Natasha le interrogó y Steve sólo podía volver a mirar al castaño que se retorcía afiebrado.

—Es una raza antigua, buscan una sustancia específica… Necesito llevar a Stark a Asgard. Ha tenido contacto con alguna fuente de poder. En su estado, no resistirá sin la atención de los sacerdotes.

—Voy contigo.

—Steve…

—No dejo a nadie atrás.—Y tuvo la entereza de guardar el desgarrador sentimiento, lejos de sus ojos o su voz.—Necesitamos la mayor cantidad de información, y que desde aquí SHIELD tenga preparada una estrategia.

—No puedes ir, necesita-

—No vas a detenerme.

El viaje de ida, le dejó mareos por horas. Pero no se dio el lujo de demostrar el mínimo gesto de malestar. Todo lo que apreciaba corría riesgo. Otra vez.

Y ahí estaba ahora. En un mundo más allá de su imaginación y de cualquier cosa conocida.

Allí estaba Tony, sufriendo sin despertar, rodeado de personas extrañas que no encontraban sentido a lo que veían. Murmuraban entre ellos en lenguas que él no comprendía y daban miradas al cuerpo inerte con gran temor. El pronóstico no lucia favorable. Tampoco aquel termino que comenzaba a llenar la sala como un mal presagio.

"Éter."

Sin embargo Steve no se amedrentó ni un milímetro ante Odín. Ni ante sus despliegues de Rey todopoderoso.

Nadie le movería de ahí. Salvaría a Tony a como dé lugar.

Era una promesa que no estaba dispuesto a romper.

III

Lo primero que pensó Tony cuando apoyo sus manos en las sábanas sedosas, es que por fin estaba muerto y alguien en el cielo (si es que existía) había tomado nota de sus últimos años, permitiéndole entrar… bueno, al paraíso. Valga la redundancia y su caos mental.

Porque era el paraíso. Ósea ver esa espalda a los pies de su cama (¿Su cama?) debía ser parte de su paraíso. Un paraíso oculto en el más profundo de sus secretos íntimos, un pequeño recorte de sentimientos que decidió pasar por arriba. Ese oscuro punto se materializaba en aquellos hombros tensos, en la visión de una nuca y el cabello rubio tan brillante. Era tan real.

Tragó en seco, al ver sus brazos, hundiendo el colchón. ¿Tenía que poner a funcionar todas las ideas que asaltaban su mente, con ver solo ese movimiento? ¿Se permitiría decir en voz alta, lo que por las noches, esas malditas noches, su mente balbuceaba?

¿Sería posible, siquiera pensar que él…? Oh tan… real.

La luz era cálida, con un resplandor anaranjado que bañaba todo lo que alcanzaba a ver. El aire apenas liviano, fresco, y el rubio inmóvil en su lugar. Tony sintió un escalofrió, descubriendo su pecho desnudo. Su reactor ronroneando como siempre, con su luz rojiza.

Si. Luz roja.

Luz… Oh mierda.

—¿Steve?

Se sorprendió de ver aquella reacción.

El Capitán saltó de la cama como un resorte que permaneció demasiado tiempo bajo presión. Se giró con una mirada incrédula, mientras su boca dejaba salir el aire.

Tony pudo describirlo en su mente, con impresionante detallismo: Steve tenía los ojos azules y húmedos. Y lucia malditamente hermoso.

—Esa manera de quedarse mirando a la gente es de mala educación. Que lo sepas, Cap.

Y se sintió tan pequeño cuando por fin, aquel hombre le sonrió de manera sincera.

—Eres un bastardo.

Tony no pudo tomarse aquello como un insulto.

IV

Steve había perdido a muchas personas a lo largo de la guerra. Aún las pesadillas le acechaban cuando las misiones habían resultado complicadas, o cuando recordaba la mirada de Peggy nombrando a Bucky. No estaba dispuesto a perder a nadie más, en ninguna guerra ni por ningún motivo.

Una vez que Thor le informó que pronto los Elfos Oscuros (Dios Bendito, sean lo que sean) dirigidos por Malekith, irían por Tony... No tuvo que siquiera meditarlo. Menos aún con la amenaza del Padre de Todos, que estaba decidido a encerrar a Stark con tal de que el poder del Éter no llegara al enemigo. No importaba si la vida del genio se consumía. Asgard era la prioridad.

Por suerte, Steve Rogers también tenía la suya.

—¡¿Estás escuchándome?!

El castaño había decidido ignorar todo el plan. Era por sabido que algo como lo que veía no podía ser ignorado por alguien como el genio.

Y el Capitán tampoco podía ignorar la piel de Tony. No después de que ese hombre corriera demasiados riesgos para su salud mental. Pero ese no era el punto.

No ahora.

—Esto es Asgard...

—Tony, no podemos quedarnos.

—No lo entiendes Steve, ¡La cantidad de preguntas, de cosas que podemos descubrir!

—No estás a salvo.

—Tenemos a Thor y su padre, a medio plantel de dioses nórdicos.

Algo de angustia creía dentro del Capitán, mientras el genio se negaba a seguir la vía segura.

—Tony, no hay tiempo. Lo que sea que tengas, esos seres lo quieren.

—¿Qué tipo de energía es? ¿Qué tanto te han dicho?—Giraba por la habitación revolviéndose el pelo, pero sin mostrar la preocupación que ameritaba la situación.—¡Necesito analizarlo por mí mismo!

No. No. Era suficiente. Thor se lo dijo.

—¡Estás muriendo!

El corazón del Capitán América se desgarró al ver la expresión del otro.

—¿Qué?

V

La sola idea de que sea el bastardo de Loki, quien tuviera que ayudarlos a salir de Asgard sin que Odín les detectara, era desagradable.

Tony miró a Steve planeando las distracciones con el resto de los guerreros. Era surrealista. Demasiado. Rogers, siendo una reliquia de los cuarentas, se lo estaba tomando bastante bien. O lo mejor que podía. Esa máscara de héroe se resquebrajaba cuando le echa una mirada. Como sí Tony fuera a desaparecer en cualquier momento.

Por supuesto que razonando y usando la lógica, todo era parte de su lema "Ningún soldado queda atrás". Anthony no podía (nuevamente, rayos) darse el lujo de pensar de otra manera.

—¿Cómo te sientes?

La madre de Thor era una mujer sumamente hermosa. Casi tanto, como lo fue su propia madre. El castaño esbozó una sonrisa confiada.

—Teniendo el respaldo de sus hijos…

—No debes fingir todo el tiempo, querido.—Sus rasgos delicados, examinaron el rostro de Tony.—El Éter es una de las seis gemas del infinito. El poder supremo del universo. Sólo pueden ser usadas por seres de enorme poder, mental y físico. Cualquier mortal habría colapsado con solo tocar una de ellas, o perdido su mente para siempre.

—Con todo respeto, eso no me inspira mucha confianza.

—Es cierto. Pero ya sabes a qué atenerte. Eres un hombre de ciencia, según explicó Thor. Un hombre que tuvo una segunda oportunidad, luego de que Loki casi destruya todo tu mundo. Eres capaz de resistir su poder… y aun así eres solo un hombre.

La reina acarició su cabello, con un aire nostálgico, casi maternal.

—No desperdicies más tiempo. No tienes que esconder el miedo, estúpidamente los hombres y los dioses lo hacen. Y pierden su vida detrás de una armadura.

Había algo en la forma en que hablaba que causaba una gran conmoción en Tony. Como sí la voz de su madre, se filtrara en cada una de las palabras y esos ojos, esos ojos, le atravesarán el alma.

—Lucha hasta el final… y gana. Aún tienes asuntos pendientes.

Se sorprendió cuando la reina de Asgard señaló al Capitán con una sonrisa triste. Sus mejillas tuvieron sus segundos de color, antes de desparecer ante el dolor en su cabeza.

—Todo sería tan diferente.

Pero para entonces Frigga, ya no se dirigía al castaño.

Susurraba plegarias, que Tony no llegó a comprender. El fuego en su interior comenzaba a caldearse.

VI

Los Elfos Oscuros llegaron antes de lo previsto.

Thor decidió quedarse, junto con un puñado pequeño de guerreros para proteger a su pueblo. Steve jamás pensó que acabaría por robar una nave extraterrestre (una de los hostiles) debiendo confiar en Loki para salir de Asgard, mientras Tony apenas se mantenía en pie. La fiebre habría aumentado sin la tenue protección de los médicos reales.

—Veamos, Soldado ¿Qué es lo primero que harás cuando Stark recupere su tono egoísta?

—Mejor que cierres la boca y sólo cumple con tu parte.

Thor había prometido que su condena se revocaría, sí enmendaba parte de su conducta ayudando a extraer el Éter del cuerpo de Stark. La palabra de la Reina, por su parte, resultó más contundente. Ella le pedía que protegiera a su hogar. Un mensaje que habría calado más hondo en el moreno, mientras su madre impartía su voz con promesas de recuperar a su hijo. Al menos una parte, que aún no se perdía en su frío corazón.

O eso creía la Reina.

—Uh~ Eres un cuadro vivo de lo patético de los humanos.

—Púdrete perdedor.

Steve frunció el ceño, preocupado de que en estas circunstancias Anthony Stark, continúe siendo tan rebelde.

—Vaya, vaya, miren quien habla.—Loki se permitió sonreír con malicia.—Eres un desperdicio. Lo que haría en tu lugar, el poder que fluye por tus venas.

—Antes de imaginarlo te destruiría.

Atravesaron el pasaje sin dificultades, viendo como las tropas del enemigo se replegaban sobre sí mismas y un rayo rasgaba el cielo de Asgard.

—Es hora de que demuestres tu gran valía, soldado. ¿Dejaras morir a tu mayor anhelo secreto?

—He dicho que te calles.

—Oh, por supuesto. ¿Cuándo será suficiente sacrificio para ti? Dejarías tu sangre por un montón de seres ignorantes, que jamás cambiaran. Tu vida devorada por el honor, la lealtad. Eres capaz de sacrificar todo, incluso a tus amigos con tal de mantener un orden que nunca prosperará.

—Hablas demasiado bastardo, para alguien que codicia el trono de un reino en el que nadie le tiene ni una gota de respeto.

—Tú…

Fue entonces que Stark se sostuvo de pie, mirando con dureza al semidiós. Su aire oscilando en un extraño destello rojizo.

—No entenderás nunca lo que significa. Morirás como vives Loki. Siendo un perdedor, una ilusión, un prospecto de hombre. Un heredero sin trono a la sombra de su hermano. A la sombra de todo lo que quieres. Porque de aquí, de los tres, eres el único que teme morir y ser olvidado.

Antes que la réplica llegara, una explosión hizo que la nave temblara, precipitándose en picada.

Los habían encontrado.

.


Nota: ¡Buenas, polluelos lindos! Lamento el retraso. Problemas tecnicos y algunas visitas familiares. Y arreglos, sobre editar el capitulo. Bien, estuve pensando mucho y creo que fui algo dura con ustedes. No niego que al parecer, tuvo su efecto... pero no puedo ser tan severa. Así que espero poder subir un capitulo nuevo el proximo sábado a más tardar.

Por supuesto tengo un beso enorme para Danitha. ayame ; ambu780 y un bonito Guest! (Y mi respuesta es: ¡Muchas gracias por tomarte tu tiempo! ;u; Estoy muy feliz que te guste. Y espero no molestar en horarios laborales(?) Un beso para ti! Y gracias por leer!) Además muchisimas gracias gigantes a Mary. chan 906, que se ha tomado el gran trabajo de comentar cada capitulo. ¡Eres una dulzura, en serio, miles de abrazos para tí! :3 (Y fijate en tu inbox, porque estare contestando personalmente los reviews!) En fin. Gracias enormes. Y tambien a una Wiki marvel, que ha refrescado mi memoria y me ayudo con el capitulo XD

¡Muchas gracias por leer y espero leerlos pronto!

Buenas vibras a todxs (ノ*ヮ*)ノ:・゚