Pesadillas
Trixie apretaba los dientes, completamente concentrada mientras unas gotas de sudor resbalaban por su frente. Tenía los ojos entrecerrados y fijos mientras sus manos se movían entre las largas agujas de tejer hasta que terminó un punto.
-¡Ja!- exclamó, levantando en alto lo que era un intento de gorro de lana de colores cálidos. Y con "intento" significa lo disparejos que estaban los puntos hasta verse deformado.
Trixie lo inclinó hacia Bonbon con una sonrisa de lado y ceja levantada, como encarándole su "obra maestra".
Pero Bonbon sonrió divertida y suspicaz, levantando su gorro, lo que sí era un verdadero honor llamar gorro de lana de color rosado oscuro y cyan. Trixie frunció el ceño y miró con desprecio su malformado gorro.
-¡¿Cómo te atreves a hacer quedar mal a la Gran y Tejedora Trrrixie?!
-Vamos, Trixie, no seas dura contigo mismo- rió Bonbon, viendo a la ilusionista sacudir el gorro, como exigiendo una disculpa de su parte –Para ser el primer gorro que tejes no quedó tan mal. Esperaba lo peor.
-Gracias, ¿no?- dijo sarcástica y levantando una ceja.
Estaban sentadas juntas en un banco en el área de descanso de la escuela. Hacía un buen clima cálido pero con una refrescante brisa que les hacía levantar los cabellos. Bonbon se inclinó hacia Trixie y le colocó el gorro que hizo sobre la cabeza.
-¿Para mí?- preguntó la ilusionista mirándola a lo que Bonbon tiró una risa al ver que le había puesto el gorro hasta cubrir casi sus ojos.
-Sí. Se supone que estamos tejiendo regalos de agradecimiento- le acomodó levemente el gorro –Lo hice para ti. Me gusta dar regalos cuando alguien hace algo lindo por mí. El collar de lira que siempre carga Lyra se la di yo…- no pudo evitar dejar escapar un suspiro, mirando hacia arriba, hacia el despejado cielo.
-¿Cómo te sientes, Bonbon?- le preguntó Trixie con verdadero interés, uno más que por preguntar por cortesía o curiosidad, era por verdadera preocupación hacia ella.
Habían pasado ya un poco más de quince días desde que Bonbon se deshiciera en lágrimas en sus brazos. Pese a esto, al día siguiente de abrir su corazón, Bonbon ignoró a Trixie como siempre, como si nunca hubiera pasado nada. Sin embargo Trixie estaba a la expectativa, almorzando con su grupo, el cual a los pocos días se integró Bic Mac, ya como pareja de Lyra.
El joven había dejado pasar cinco días después de la reconciliación de Lyra y Bonbon y bajo un manzano de su granja se le declaró. Lyra si de por sí tenía siempre una sonrisa en su rostro, ahora era toda una estrella que brillaba fúlgidamente… entre la opaca oscuridad de Bonbon.
Bonbon apartó la mirada del cielo para encarar a Trixie. Al mirarla no pudo evitar sonreír tan agradecida por la repentina aparición de la ilusionista en su vida.
Pasó casi semana y media para que Bonbon al fin aceptara pasar una tarde con ella, luego de que pasara varias noches reproduciendo el disco con la canción que Lyra le compuso para su cumpleaños, "La Melodía de Bonbon", y llore con pañuelo en mano en posición fetal en su cama en compañía de la oscuridad. Pero antes de eso, Bonbon sentía el calor de preocupación de Trixie y lo atenta que estaba por si volvía a quebrarse.
Bonbon seguía siendo la misma Bonbon que todos conocen, seria hasta inexpresiva, pero excepto Trixie, que sabía que cuando la nueva pareja se mostraba afecto, los ojos de Bonbon se endurecían pero soltaba una sincera sonrisa, porque en serio, estaba feliz de ver tan feliz a Lyra. Aunque a veces la punzada era un poco más fuerte y debía mirar hacia otro lado con tristeza, pero Trixie estaba ahí y le tiraba una mirada cálida que hacía soltar una pequeña sonrisa de agradecimiento en Bonbon. Ahora, como esta mañana se la pasaron para terminar el regalo de agradecimiento, Bonbon sabía que Trixie lo había hecho para despejarle la mente de tanto drama.
Otras veces la ilusionista le decía que la ayudara en su nuevo truco, que le explicara cierto concepto de tal materia, que el sábado se estrenaba una nueva película y "coincidencia" que tenía una entrada extra.
Todo por robarle una sonrisa.
-Como ya te había dicho- empezó Bonbon –no es fácil y aún duele, pero estoy bien, sé que lo estaré y gracias a ti- sonrió ampliamente -. No siento tanta felicidad y confianza con alguien desde hace mucho tiempo y que no sean Lyra y Derpy. Tienes suerte, me ganaste como amiga.
Trixie agrandó los ojos, llena de emoción. "Amiga…" repitió en su cabeza con una mezcla cálida de emociones pero entonces aclaró la garganta.
-La suerte la tienes tú, Bonbon- dijo dejándose hacia atrás el cabello -. Por tener a Trixie como amiga, es un honor que pocos tienen.
-¿Pocos? Ni siquiera tenías amigos antes de mí- se burló para luego ponerse un poco seria. -. Pero en serio, Trixie, ¿no te molesta que yo sea…?
-¡Por favor, Bonbon! Ya hablamos de eso. No tienes que preocuparte por eso, o por mí. Te gustan las chicas, ¿Y?- se encogió de hombros -. Trixie no se complica. Eso no nos impide ser amigas.
Bonbon esbozó una corta pero sincera sonrisa, más tranquila.
-Gracias, Trixie. En serio. Por todo.
-Sí, lo sé, tienes suerte de tener a Trixie- se rió, acariciando el gorro en su cabeza.
Más tarde, ese día, Celestia impartía clases de Historia en el curso de Las Rainbooms. Tenía un libro abierto de par en par sobre una mano mientras con la otra sostenía un marcador, explicando entre algunas caras somnolientas (como las de Rainbow y la propia Trixie), otras atentas (Rarity, Applejack y Fluttershy), algunas que dividían su atención (como Pinkie que inflaba un gorro a la vez que anotaba apuntes y Lyra que silbaba mirando a la ventana con Bonbon tirándola bolitas de papel para que preste atención y su amiga le repitiera lo que hace cinco segundos dijo Celestia para comprobar que sí aprestaba atención) y otras que…
-¡LO SIENTO PRINCESA CELESTIA!
La voz de Sunset Shimmer hizo brincar de sorpresa y del susto a sus compañeros. Celestia se volteó a ver a la joven que sudaba en frío, agitada y ojos sobresaltados para después colorear sus mejillas de rojo por la vergüenza de haberse quedado dormida y despertar de esa manera.
-Emmm, ok, Sunset, te perdono por dormirte en mi clase por cuarta vez en lo que va en mis horas pero diciéndome "princesa" no te abstendrá del castigo. Ve a lavarte la cara y regresa.
Aún avergonzada, Sunset se puso en pie y salió del aula hacia el baño. Una vez frente al espejo, suspiró sin sorpresa al verse el rostro tan agotado, con bolsas negras bajo sus ojos, los cuales estaban levemente rojos. Parpadeaba, caminaba y reaccionaba más lento de lo normal. Cerró los ojos y se mojó el rostro para retornar la clase.
Cuando el timbre sonó, Celestia llamó a Sunset a acercarse. La joven caminó hacia ella arrastrando los pies y parpadeando lerdamente.
-Sunset, estoy preocupada por ti- dijo sin preámbulo y una vez que todos los alumnos salieran del aula.
-No…s-sólo no dormí bien…a…anoche.
-Eso me dijiste ayer, y anteayer, y el fin de semana, y el martes pasado…
-Princesa…- se sobresaltó abriendo de golpe los ojos -. Digo, directora Celestia, estoy bien, sólo son nervios por los exámenes…
-No me engañes, Sunset- se la quedó mirando -. ¿Tienes pesadillas?- la joven la miró fijo -. ¿Que sueñas, mi alumna? ¿Te metiste en problemas? ¿Es algo de tu pasado? ¿Qué te preocupa? Sabes que puedes hablar conmigo.
-Lo sé- musitó, abriendo y cerrando los ojos con lentitud, cosa que ya ponía nerviosa a Celestia. -. Ya le dije, pasan los exámenes y estaré bien.
-Insistiré más tarde- se aclaró la garganta -. Como dije, estás castigada, así que después de clases cambias las bolsas de basura de las aulas del segundo y tercer piso.
-Uhum- asintió con los ojos cerrados y levemente tambaleándose a los lados.
-Sunset…- murmuró Celestia acongojada y frustrada.
Sunset salió del aula con los ojos cerrados, casi zombie que apenas pudo escuchar el drama de Rarity, quien la arrastró hacia los baños y la hizo sentar sobre los lavabos. Se sobresaltó abriendo grande sus ojos irritados cuando Rarity empezó a pasarle maquillaje por la cara.
-¡Querida, mírate nomás! No te ofendas pero nunca te vi tan…emm, ¿cómo decirlo sin ofender?
-¿Adormitada?- la ayudó Fluttershy quien la acompañaba.
-¡Eso es! Adormitada- y le pasó un polvo encima que la hizo toser. -. No es suficiente. Falta cubrir esas enormes ojeras- y le pasó una brocha por debajo de sus ojos -. Querida, dinos, ¿Qué cosa no te deja dormir? ¿No ves cómo afecta eso en la belleza?
-Ignoraré que me acabas de decir fea- se sonrió Sunset, con los ojos cerrados de nuevo y su rostro se relajó borrando la sonrisa.
-Creo que se ve un poco mejor- dijo Fluttershy mirando a Sunset fijamente.
-Querida, ya puedes bajarte… ¿Querida?- le empujó levemente y esta se movió como muñeca a un lado -. ¿Sunset?
-¿Se quedó dormida…en esa posición?- dudó Fluttershy enarcando una ceja.
-Sunset…- volvió a llamar Rarity y esta vez la empujó un poco más fuerte que le hizo perder su en sí delicado equilibro y se fue adelante, hacia Fluttershy y antes de que pudiera reaccionar a tiempo, cayó sobre ella, derribándose ambas al piso como saco de papas.
-¡¿Pero qué…?!- jadeó con dolor Sunset sobre la pobre Fluttershy.
-Ayuda…- musitó adolorida la joven de pelo rosa pálido y Rarity enseguida las ayudó a levantar.
-Lo siento mucho, Fluttershy- dijo Sunset una vez de pie, parpadeando primero un ojo y después el otro.
-¡Bueno, esto ya es demasiado!- bramó Rarity -. Querida, esta noche duermes bien porque duermes bien. Vendrás a mi casa y te haré toda una sesión de relajación tipo spa con el que de seguro caerás en un dulce sueño de belleza.
-¡¿Escuché pijamada?!- celebró Pinkie Pie pateando una puerta del cubículo del baño, haciendo sobresaltar a las tres amigas que hizo a Fluttershy abrazar a Sunset.
-En realidad, Pinkie…- quiso hablar Rarity.
-¡Claro que escuché pijamada!- interrumpió, sacando su celular y escribiendo tan rápido que apenas un segundo después dejó el aparato sonriendo enormemente hacia ellas -. ¡Listo! Les avisé a Rainbow Dash y Applejack que habrá pijamada hoy en casa de Rarity- y abrazó a la modista hasta levantarla.
-¡Pero Pinkie Pie! No es tiempo para tus locas pijamadas- recalcó y Pinkie la soltó para prestarle atención -. Debe ser una muy relajante y silenciosa, para que Sunset pueda dormir. Si haces tu pijamada tipo fiesta, sólo la mantendrás despierta, cosa que es lo que queremos evitar.
-Ya, ya, te pinkieprometo que me portaré lo más relajada y silenciosa, ¿Oki Doki Loki?
-Como si eso fuera posible…- murmuró cuando Pinkie se pegó nariz con nariz sobre ella.
-Cuando Pinkie hace una pinkiepromesa….ella cumple.
-Bien, pero deja de violar mi espacio personal.
-¡Oki, doki, Loki!- la soltó sonriente y brincando fuera del baño. -. ¡Pijamada silenciosa hoy!- celebró mientras se iba brincando.
-Bueno- suspiró Rarity -, vamos chicas, Fluttershy, Sunset…- sintió algo en su hombro y miró tras su hombro -¿Sunset?
-¿Se quedó dormida de pie?- se sorprendió Fluttershy, mirando a Sunset soplar un leve ronquido con un rostro realmente agotado apoyando su frente en el hombro de Rarity.
-Esto es peor de lo que pensé…- jadeó Rarity compartiendo miradas de preocupación con Fluttershy.
Durante el almuerzo, Sunset intentó comer pese el débil movimiento de su brazo, llevándose por tercera vez la cuchara vacía a la boca al no haber apuntado bien hacia la comida. Ignoraba el plan de sus amigas de hacer de esta pijamada, todo un ritual para hacerle pasar el mejor sueño posible.
Después, para la hora de gimnasia, Rainbow Dash entraba abriendo la puerta de golpe con Lyra a su lado. Ambas vociferaban por empezar ya la clase de deportes.
-¡Vamos, todos, formen filas, ya saben, una de mujeres y otra de hombres!- mandó el entrenador mirando la lista de alumnos. -. Muy bien, hoy jugaremos volleyball. Las capitanas para el primer equipo serán Rainbow Dash…
-¡Oooobvio!- celebró la joven haciendo reverencias.
-Y la otra será Trixie Lulamoon.
Rainbow no pudo evitar detener su celebración y mirar a una tensa Trixie que también la miraba. Pese las disculpas, no se habían vuelto a dirigir la palabra. No quedaron como amigas y peor como rivales, así que no sabrían qué esperar una de la otra.
-¡¿Y yo?!- reclamó Lyra con puchero y parpadeando con inocencia -. ¡Yo siempre soy la otra capitana! ¡No es justo!- y fingió un llanto, apoyando su frente en el hombro de Bonbon. Su amiga se limitó en rodar los ojos.
-Ya, Lyra, déjale los dramas a Rarity.
-¿Disculpa?- reclamó Rarity, con un rostro marcado exageradamente de indignación - ¡Yo no soy ninguna dramática, hum!- dijo cruzándose de brazos y levantando la barbilla.
-¿Lo ves? Déjaselos a ella- sonrió divertida Bonbon, pero se le enfriaron las manos y debió retroceder la cabeza a la vez que retenía un sonrojo al ver que Lyra levantaba la cara tan cerca a la de ella con aquella expresión tierna de decepción. Bonbon le colocó una mano sobre su rostro y la apartó de golpe -. Deja de ser una niñita y terminemos esto de una vez- y caminó hacia las capitanas como los demás.
-Tú, siempre tan dulce conmigo- murmuró sarcástica tras suyo. –Y auch- se quejó, sobándose la nariz.
Los equipos ya estaban hechos. Del lado de Trixie estaban Bonbon, Lyra, Derpy, Roseluck y Colgate. Rainbow Dash tenía a sus cinco amigas de siempre, dudando enteramente como de costumbre de Rarity y Fluttershy. De la primera por su siempre temor de "sudar y apestar" aunque haya ducha después de cada clase, y de Fluttershy… por sus nervios de ser golpeada por el balón.
Pero en esta ocasión dudaba de Sunset Shimmer, ya que ésta se hallaba más en el mundo de los sueños que en el presente. La miró de reojo, tragando saliva al verla apoyada en la pared, cabeceando del sueño.
-Capitanas, dense la mano- exclamó el entrenador.
Rainbow Dash y Trixie Lulamoon se miraron fijos. Caminaron hacia el centro de la pequeña cancha y se estrecharon la mano.
-Aún estoy recelosa. Debes de demostrar que has cambiado- le dijo Rainbow con su semblante serio.
-Lo-lo sé- se aclaró la garganta para decir más firme: -. Lo sé.
Soltaron sus manos y se dieron la espalda, para tomar sus lugares. Trixie dejó escapar un suspiro, curvando las cejas. "Esto será difícil" y miró las chicas de su equipo que la miraban igual de recelosas a excepción de Bonbon y Lyra. Más atrás, otros alumnos le lanzaban la misma expresión con sus ojos. "Muy difícil", se repitió.
El entrenador hizo sonar el silbato y el partido empezó. Todo inició bien. Como siempre Rarity se "esforzaba por no esforzarse" y Fluttershy aunque dubitativa, lograba pasar el balón a Pinkie Pie que enérgica, lo golpeó con violencia bruta hacia el otro lado que Colgate y Bonbon se separaron temerosas del balón pero Lyra alcanzó pasárselo a Trixie y ella a Las Rainboom con misma fuerza y destreza, haciendo que ninguna logre alcanzarlo y ganaran el primer punto.
-¡Nada se le escapa a la Gran y Poderosa Trrrixie!- gritó triunfante y chocando los cinco con una también entusiasmada Lyra. -¡Y claro, a la igual talentosa Lyra Hearstrings!
-¡Ya rugiste, nena!- celebró, dándole un caderazo que la hizo disparar hasta casi caer que debió ser atrapada por Bonbon mientras la chica de ojos dorados vociferó: -. ¡Quiero ver sangre, SANGRE!- y todas se la quedaron mirando con una ceja levantada -. Es decir… ¡Buen partido, chicas, sigamos!
-¿Soy sólo yo o Lyra es peor que Rainbow Dash de competitiva?- comentó Applejack a Rarity.
-Recuerda querida que Rainbow no es del todo de ella desde lo de Soarin aunque ella diga lo contrario.
-Ouh. Sí.
El partido retornó, con idas y venidas y en todas, Sunset trataba de mantenerse despierta. Enhorabuena el entrenador estaba inspeccionando los otros equipos formados así que aprovechó en dejar descansar la vista, cerrando los ojos y suspirando, pero de un momento a otro su cuerpo volvió a tambalearse, cayendo más en el sueño perdiéndose de la realidad del momento, pero no lo suficiente como para ignorar el grito de advertencia de Applejack.
-¡Sunset, cuidado!- gritó la vaquera y Sunset se sacudió con violencia, viendo la amenazante bola cayendo con toda su fuerza sobre ella. Sunset cerró los ojos, juntó sus manos y antes de que pudiera reaccionar cualquiera, de su espalda recorrió fuego hasta sus brazos, depositándose todo en sus manos que al golpear el balón, este se incendió en grandes llamaradas anaranjadas.
Las chicas del otro equipo gritaron y se apartaron escapando de la bola de fuego, la cual cayó al piso y empezó a rodar, espantando a los demás equipos. El humo apenas se elevó hizo encender la alarma de incendios y los rociadores dispararon agua sobre sus cabezas, apagando en cuestión de segundos las llamas, dejando una bola carbonizada y el piso con unos dos metros de camino negro.
Mientras eran empapados, todos, hasta el mismo entrenador se quedaron de piedra y boquiabiertos mirando a Sunset Shimmer, que se había quedado en la misma posición con las manos juntas, también igual de desconcertada de lo que acababa de pasar.
-Creo…- balbuceó el entrenador –que es todo por hoy…
-¡Chicas!- gritó Sunset al equipo de Trixie en cuanto entraron a los vestidores empapadas hasta las puntas del cabello -. Yo, lo siento mucho, ¡Cielos! Pude haber lastimado a alguien y no me lo perdonaría nunca, yo…
-Tranquila, Shimmer…- calmó Lyra. -. Sabemos que no fue tu intención.
-¡Claro que no fue su intención!- la defendió Trixie rodeándole con un brazo los hombros y ambas se intercambiaron unas sonrisas.
-Fue un accidente- apoyó Roseluck -. Tranquila.
-Sí, bueno, ¡¿pero qué rayos sucede contigo?!- disparó Bonbon y su grupo la miraron ácidamente -. ¿Qué? Sé que no fue su intención pero debo preguntar por qué de pronto dispara fuego accidentalmente, digo, por nuestra propia seguridad.
-¡Pero Bonbon, no es hora de tus descarados pero razonables comentarios!- le retó Lyra, tomándole la mano para darle golpecitos suaves como le harían a un niñito para reprenderlo. Bonbon la miró frunciendo más el ceño.
-No, ella tiene razón- interrumpió Sunset, separándose de Trixie y retomando la seriedad -. Y contestando la pregunta, no lo sé, Bonbon, son cosas como esas las que no me dejan dor…- calló en seco, abriendo los ojos de más sintiendo el calor de las miradas de sus amigas.
-¡Ajám!- reventó Pinkie, violando su espacio personal y señalándola -. ¡Ya nos revelaste algo de lo que te pasa, tontita!
-¡Pinkie!- retaron las cuatro y Rarity se acercó a Sunset.
-Querida, debes confiar en que no te juzgaremos al decirnos lo que realmente te impide conciliar un buen sueño- la abrazó cariñosamente pese que Sunset no se lo correspondió, escuchándola con atención -. Ya tendremos tiempo para eso después. En la pijamada te haremos sentir lo mejor posible para que amanezcas tranquila y descansada para poder charlar, ¿Está bien?
-Está…bien- dudó pero forzó sonrisa al ver los rostros determinados de las chicas -. Gracias.
...
Horas más tardes, una desanimada y somnolienta Sunset arrastraba un carrito con un enorme tacho de basura mientras los alumnos caminaban sentido contrario a ella para salir de la escuela.
Ni bien sonó el timbre de salida, Shimmer se puso manos a la obra para su castigo. No estaba molesta con Celestia, en realidad sentía que se lo merecía por irrespetar sus clases al dormírsele tan cínicamente. Entró en silencio y calma a cada salón, recogiendo la funda de basura del tacho, botándolo en el grande y colocando una nueva funda. Al subir al siguiente piso, Sunset se dejó caer en un pupitre, dejando su cabeza hacia atrás con los ojos cerrados, tratando de descansar los ojos…cuando sintió algo presionando su cabeza. Levantó la cabeza de golpe, encontrándose con un espejo de mano que sostenía Trixie Lulamoon.
-¡TA-DA!- exclamó radiante y orgullosa la ilusionista mientras Sunset agrandaba los ojos al verse con un extraño gorro de lana en su cabeza -. ¿Te gusta? ¡Es el mejor gorro que le salió a Trixie! ¿Ves sus colores? Son cálidos para que combinaran contigo. Ya sabes. Con tu cabello de fuego y piel dorada.
-¿Qué…por qué…?- balbuceó, mirando su reflejo.
-Es un regalo de agradecimiento- explicó feliz –Bonbon me estuvo dando clases de tejido para hacer algo hecho a mano. Es lo menos que puedo hacer después de que hayas iluminado mi vida.
Sunset apartó la vista del espejo para mirar a una muy sincera Trixie, dejando de contemplar el…intento de gorro. Sí, este tampoco le salió tan bien.
-Bueno, Trixie tiene ahora una amiga- se explicó la joven de pelo azulado, pensando en Bonbon pero entonces se le cruzó Lyra, hasta la propia Derpy y…especialmente Sunset. Sonrió emocionada pero recordó las miradas escépticas de los demás alumnos, lo que le hicieron que la borrara un poco y continuó: -, bueno, algunas, y aunque no haya dejado algunos hábitos me siento mejor, no sé, me siento diferente pero bien, ¿tiene sentido eso?- se encogió de hombros -. La cosa es que si tú pudiste dejar tu pasado donde pertenece para salir adelante y ser mejor, ¡Pues Trixie también!- exclamó, levantando los brazos hacia arriba, triunfante.
-Me alegro por ti, Trix- se tocó el gorro con una sonrisa -. Me encanta tu regalo. Gracias.
-Claro que te encanta, ¡Lo hizo Trixie!- se mordió la lengua -. Lo siento, mal hábito…pero sabes a lo que me refiero- se sentó en el pupitre de al lado y cambió el tema bruscamente: -. Oye, Shimmer, no te ves bien…
Sunset gruñó fastidiada y pegó la frente al pupitre.
-Por favor, ya estoy harta de escuchar eso…
-No has dormido bien en semanas, ¿cierto?- continuó e hizo silencio mientras Sunset levantaba levemente la cabeza, sólo dejando ver sus ojos cyan mirando a la joven. Trixie los sintió cansados y casi vacíos, como si estuviera más allá que acá. La ilusionista apoyó el codo al pupitre y se recargó la cabeza, sosteniéndole la mirada -. ¿Sabes? Trixie no tiene malos hábitos nocturnos- Sunset se sentó recta de golpe, frunciendo el ceño extrañada -. Te hacía caer apropósito.
-¿Qué?- preguntó, parpadeando.
-Lo hice para salvarte.
-¡¿Salvarme?! ¡Me dislocaste un hombro! Pasé cuatro días con el hombro derecho molido.
-No, Sunset- le contestó con suma calma -, lo hice porque me despertaban tus pesadillas.
Sunset miró hacia a un lado, pensativa, mientras Trixie continuaba hablando.
-Tus movimientos de lucha y quejidos despertaban a Trixie. No sabía qué hacer. Trixie estaba preocupaba de verte tan asustada así que te hacía caer para que despertaras y dejes de sufrir- torció la boca -. Trixie no sabía si era buena aconsejando, así que por eso no te decía nada.
-Ya veo…- suspiró, recostándose en el pupitre.
-¿Ya tenías pesadillas antes de esa noche?
-No muchas, eran escasas, pero últimamente son diarias y continuas en una misma noche que prefiero aguantar el sueño a tener que enfrentar otra pesadilla.
-¿Pero…y qué sueñas?
-Eso es lo peor, Trixie- suspiró, tapándose los ojos con ambas manos, frustrada –que al despertar no recuerdo nada del sueño, sólo siento mucho miedo, el corazón me late muy fuerte y estoy sudando. Siento una fuerte impotencia, como si no puedo ganar y detener lo que va hacer inevitable. Yo…yo…sólo tengo miedo de caer.
Trixie se estiró hacia ella y levantó los brazos, descubriéndole el rostro de sus manos. Ahora fue Sunset quien leyó los ojos de Trixie, que mostraban preocupación e impotencia entre sus cejas curvadas.
-No sé qué decirte…aún Trixie no es buena aconsejando…ni siquiera qué tan buena amiga es, pero ¿basta por ahora con decirte que Trixie cree en ti, en tu fuerza de voluntad y que tu destino siempre terminará brillando para ti? No vas a caer, si lo haces, Trixie va a tomar tu mano- sonrió más relajada y apretó las manos de Sunset -. Porque lo vales.
Sunset no quería minimizar el cariño que sentía hacia Las Rainbooms, pero con Trixie, sentía algo diferente, una autoconfianza de abrirse con facilidad, soltar libres las palabras y dejarse abierta, así como Trixie sentía lo mismo con Sunset.
Tal vez era como había dicho la ilusionista. Ambas tenían un pasado del que se arrepienten y aún le pisan los talones, pero se esfuerzan de mirar hacia adelante, ya no hacia atrás, llenas de esperanzas a ser las mejores versiones de sí mismas.
Tenían un vínculo especial y ambas podían sentirlo.
Sunset le devolvió la cálida sonrisa y el apretón de manos. Sintió como un poco el ardor que la molesta dentro suyo, se fue mitigando, no por completo, pero la hizo descansar un rato del dolor.
-Nunca te contesté por qué me interpuse entre la navaja y tú, ¿cierto?- soltó Sunset de pronto y tomó en roja a Trixie, que agrandó los ojos hacia ella -. Porque todos tenemos una luz. Pese que eras una molestia egocéntrica… tenías esa luz. Algo dentro de mí siempre me dijo que podía encontrar una nueva luz para mi vida. Una luz única- sonrió -. Y la encontré en ti-la acercó y la abrazó, cerrando los ojos y compartiendo la cálida emoción que se envolvía entre ellas -. Tú también lo vales.
"¿Qué es esto?" se preguntó Trixie mientras cerraba los ojos, temblándose la barbilla mientras evitaba no llorar de alegría y envolvía a Sunset del cuello. "Esta sensación…es nueva para Trixie. Agradecimiento, paz, felicidad…" abrió los ojos con la sonrisa chueca al retener las lágrimas de una extraña felicidad que se expandía en todo su ser, hasta en su alma. "¿Trixie merece este abrazo, esta amiga…esta sensación?" y sonrió con mayor confianza. "Sí, Trixie lo merece. Trixie merece sentir esperanza otra vez".
...
-¡PIJAMADA!- gritó Pinkie Pie a todo pulmón.
-¡Pinkie Pie!- gritaron todas, ya reunidas y en pijamadas en el cuarto de Rarity.
-¿Qué pinkieprometiste hoy?- le recordó Rarity ceñuda.
-¡Uy, lo olvidé!...pijamada- volvió a celebrar en voz baja. -. ¡Viva!
-Y bueno, ¿Qué haremos primero?- preguntó Sunset, recostada en una silla de brazos cruzados y con un inevitable desanimo. -. ¿Y por qué no me dejaron ponerme mi pijama?
-Porque primero vas a darte una buena ducha con agua caliente- explicó Rarity –Usarás todos los productos que te indicaré sin objetar, ¿oíste?
-¿Cómo? ¿Vas entrar al baño conmigo?
-De pronto te siento más despierta- rió Applejack.
-Me niego- Sunset volvió a cruzarse brazos, ceñuda y desviando la cara.
-¡Oh, vamos, querida! Todas vamos a los vestuarios después de cada clase de gimnasia…
-Pero ella es la mojigata que entra con ropa a la ducha individual para quitársela dentro y se cambia de ropa oculta de las demás- recordó Rainbow.
-¡No soy mojigata!- bramó Sunset.
-Oye, hasta Fluttershy no se pone como tú. ¡Y es Fluttershy!- observó y la chica de pelo rosa pálido levantó una ceja.
-¿Debo ofenderme?- le preguntó a Pinkie y su amiga rió.
-¡Vamos, Sunset!- insistió Rarity -. No es que te veré desnuda. Sólo estaré afuera indicándote cómo usar cada producto, no es que vaya a ponértelo yo.
Sunset gruñó mostrando los dientes y de mala gana se inclinó para quitarse las botas, tirarlas al aire con patadas y se levantó haciendo los hombros hacia atrás para quitarse la chaqueta.
-¡Streap Tease!- gritó Rainbow y Sunset le tiró una mirada molesta -. ¡Vamos, mucha ropa, mucha ropa!- se carcajeó.
Sunset rodó los ojos, se sonrió de lado y le siguió el juego. Dejó hacia atrás su cabeza, despojándose lentamente de la chaqueta, la elevó sobre su cabeza y la hizo girar con un movimiento circular con la mano mientras giraba sobre sí misma moviendo sus caderas para lanzarla hacia ellas guiñando el ojo. Las chicas se carcajearon hasta dolerles el estómago mientras Pinkie Pie saltó y agarró la chaqueta al aire.
-Terminemos esto de una vez- le dijo Sunset a Rarity.
-¿Eso es todo? ¡Boooo! Regresó la mojigata- abucheó Rainbow Dash burlesca tirándole un cojín mientras Pinkie se colocaba la chaqueta.
-Me veo más ruda, ¿eh?- comentó Pinkie, frunciendo el ceño y gruñendo haciendo reír a las amigas mientras una de nuevo malhumorada Sunset se dejaba guiar de Rarity.
-Ya el mal sueño te está poniendo un poco insoportable, ¿eh?- comentó Rarity cerca de la puerta del baño hasta escuchar el chorro del agua.
-Ya puedes entrar- avisó Sunset con misma voz gruñona.
Rarity empezó a pasarle a través de la cortina un shampoo, luego un acondicionador que le explicó cómo darse un masaje mientras se lo colocaba. Sunset obedecía con mala gana pero entonces el masaje comenzó dar efecto, suavizándole el rostro al sentirse relajada. Luego le pasó un jabón líquido con un olor exquisito, una crema que se usa durante el baño y después una esponja rosa con una loción.
Debía admitirlo, el contacto con esos suaves productos de buen olor y pasarse la esponja con cuidado por el cuerpo la hizo ablandarse completamente. El agua a la temperatura que Rarity había acomodado era perfecta, que se quedó en el chorro por un rato más. El sueño le vino de golpe, empezándose a tambalear mientras el único sonido del agua caer al piso de losa la acurrucaba. Más en los brazos de los sueños y con los ojos cerrados, Sunset hecha una zombie cerró la ducha con los brazos débiles y abrió de golpe la cortina…olvidando que Rarity estaba en el baño.
-¡Sunset!- advirtió Rarity roja y dándose la vuelta enseguida.
-¡Oh, Dios mío, RARITY!- bramó ella roja de vergüenza y cerró de golpe la cortina.
Aunque siendo una pony de Equestria sólo se vestían para ocasiones especiales y pasaban la mayor parte del tiempo desnudos, en este mundo su anatomía era más comprometedora que siendo pony, por lo que Sunset se sentía casi abusada al mostrarse tal como vino al mundo.
-¡PÁSAME LA TOALLA AHORA!- exclamó.
-¡Yo no tengo la culpa!- se defendió, con los ojos cerrados tanteando la toalla y pasándosela -. No me digas que te estabas quedando dormida y me olvidaste.
-No…- respondió sin convencimiento y abrió la cortina, esta vez envuelta en toalla, aún con la vergüenza en pleno centro del estómago y las mejillas fuertemente sonrojadas. -. ¿Pu-puedes darme privacidad ahora, por favor?
-Oh, pero aún no termino…
Sunset se enrojeció más.
-¡¿Ahora me vas a vestir?!- bramó ceñuda.
-Algo por el estilo- contestó y a ciegas tanteaba buscando algo por la mesa del lavabo.
-Rarity…- suspiró, más relajada -. Ya puedes abrir los ojos.
La joven los abrió lentamente hasta parpadear normalmente. Suspiró y ocultó su boca con una mano al tirar risitas divertidas al ver a Sunset Shimmer con su cabello ondulado de fuego, lacio, pegado a su rostro haciéndole ver más largo de lo que es y escurriendo gordas gotas de agua en las puntas. Tenía grabado el ceño fruncido y aún con un bajo tono rosa coloreando sus mejillas.
-Ustedes, los ponys, son más vergonzosos, ¿eh?- se burló y Sunset frunció más el ceño.
-No es eso. Allá no usamos ropa y no sentimos vergüenza porque nuestros cuerpos no son tan…- no pudo evitar que la vergüenza recorriera su ser al recordar cada parte de su cuerpo humana y su sangre se acumulara más a su rostro –reveladores…con razón ustedes sienten la necesidad de usar siempre ropa…- sacudió la cabeza -No me acostumbro del todo a esta anatomía, es todo. Punto- miró hacia a un lado mientras cerraba más la toalla alrededor de su cuerpo.
Rarity sonrió, tomó unas prendas para pasárselas y por el bien de una avergonzada Sunset Shimmer cambió de tema.
-Hice esta pijama lo más rápido que pude. Es uno de los diseños más simples que he hecho por el corto tiempo pero el objetivo es que está hecho de una tela muy suave- y se llevó la blusa, llevándosela hacia el rostro de Sunset para acariciarle la mejilla.
-Oh, es cierto…- aprobó, impresionada con su suavidad.
-Ahora sí…- dijo, entregándole la ropa -. Me voy.
-¡Al fin!- soltó una risa pero después recordó algo -. Espera- la detuvo -. No…viste… ¿Hay algo que quieras preguntarme?
Rarity captó el mensaje e inconscientemente miró a un lado de su pierna, abrió la boca pero la cerró de golpe.
-No vi nada, si tú no quieres.
-Entonces lo viste- confirmó, bajando la mirada hacia un lado de su pierna -. Es algo que todos en mi mundo tenemos. Se llama Cutie Mark. No es algo que en el suyo es normal así que…
-¿Por eso usas shorts cuando vamos a la piscina?
-Pues…sí- volvió a sonrojarse un poco.
-Oh, Sunset, sobre tu Cutie Mark, no es algo de qué avergonzarse. Es parte de ti.
-Sí, pero llama la atención y no quiero que la gente ande mirando mis piernas cada tanto, ¿no?
-Buen punto. Pero tranquila, si no quieres que nadie más lo sepa, lo entenderé.
Y Sunset recordó que Trixie también ya se lo había visto.
-Da igual- abrazó la pijama-. Gracias por el buen baño y por la pijama.
-De nada, querida- sonrió y salió del baño.
Una vez vestida con tan cómoda prenda, Sunset entró al cuarto siendo recibida por una entusiasmada Pinkie Pie y la hizo acostar en el suelo, sobre su saco de dormir. Sunset aunque dudosa obedeció para acto seguido sentir los pies de alguien sobre su espalda.
-¡Pinkie Pie! ¿Qué haces?- preguntó Rainbow.
-¡Relajando a Sunset, dah!- y empezó a mover los pies en diferentes zonas de su espalda.
-¿Le estás….dando un masaje…con tus pies?- dudó Fluttershy enarcando una ceja.
-¡Sip!- contestó Pinkie alegremente, moviendo cada pie para adelante y atrás, con sus dedos y talones.
-¿Estás bien, Caramelo?- preguntó Applejack, acostándose junto a Sunset, quien tenía el rostro ido de placer al sentir el masaje de Pinkie.
-Sííí…- contestó con voz pastosa y sonriente. Applejack sonrió también.
Tras un buen rato de masaje, Sunset, sumando esto con el baño y la suavidad de la pijama, se sentía revolcando en nubes. Pero aún no era tiempo de dormir. Acomodada en el único pero grande y suave sillón del cuarto, la sentaron, acomodando los cojines, le levantaron las piernas con un pequeño banco y Applejack le entregó una taza grande.
-La sidra caliente especial de la abuela Smith- presentó con orgullo -. Coseché las más recientes manzanas y la abuela misma preparó en su olla de barro al aire libre esta deliciosa bebida que relaja y tumba del sueño a cualquiera.
Sunset tomó un sorbo y se le cerraron los ojos levantando una sonrisa. Miró Applejack tomando otro más.
-Está delicioso. Gracias. ¿Ustedes no beben?
-Está pijamada es para ti, Sunset- le recordó Rarity guiñándole el ojo.
-Así que apenas termines la sidra caliente, vendrá el siguiente paso a la misión "Ayudemos a Sunset Shimmer a tener la mejor noche de sueño del mundo"- exclamó Rainbow Dash.
Tras terminar la taza, Rainbow sentó a Sunset al suelo.
-Tengo un secreto para prepararme antes de entrar a un partido- empezó Rainbow, cruzándose las piernas -. Y es meditar.
-¿Tú, meditar?
-Así es, Shimmer. Tengo muchas facetas que te falta por conocer- sonrió.
La mandó a cerrar los ojos y con la misma forma que estaba sentada, empezó a hablar calmadamente para despejar su cabeza y todas aquellas emociones y sentimientos que le impiden estar tranquila. Sunset se concentró. En serio quería expulsar ese sentimiento extraño de miedo. Inhalaba hasta hinchar su pecho y exhalaba con lentitud hasta vaciarlo. Mientras meditaban, las demás estaban fuera del cuarto para dejarlas tranquilas. Entre la relajación Sunset no pudo evitar sonreír, al sentir como ese punto que la molesta se iba ocultando por los sentimientos de agradecimiento y cariño hacia Las Rainbooms. Esta pijamada era un detalle hermoso hacia ella, su forma de expresarle su preocupación y lo dispuestas que están para estar con ella, tanto en las buenas como las malas. Volvió inhalar, ensanchando más la sonrisa.
Lástima que el sentimiento sólo ocultaba ese miedo, más no lo eliminaba.
Al terminar, las demás entraron e hicieron acostar a Sunset en la cama de Rarity.
-No puedo- se negó -. Esta es tu casa. Tu cuarto. Tu cama.
-Por esta noche no- le dijo Rarity -. Será para ti ya que hasta cambié las sábanas por las más cómodas que tengo- y la hizo acostar.
-Además- se integró Fluttershy abriendo la ventana donde había un árbol cercano –tengo entrenado unas avecillas que cantarán armoniosamente para ti y puedas estar tranquila- y las aves desde la rama del árbol empezaron a cantar.
Ya para esas alturas Sunset no tenía energía para negarse. Se dejó hacer mientras empezaba parpadear débilmente, completamente rendida tras semanas de insomnio, pesadillas que no recuerda y cansada de sentir miedo.
-Chicas…- dijo a media voz mientras Rarity terminaba de arroparla y la acunaban el canto de las aves –yo…jamás podré agradecerles lo maravillosas que han sido conmigo…- se interrumpió para dejar escapar un largo y vago bostezo –soy lo que soy gracias por ustedes…yo…y-yo…- cerró los ojos, relajando el rostro para dejar escapar en un suspiro las últimas palabras antes de derribarse al sueño -…las amo…
Las cinco se miraron conmovidas y se abrazaron entre sí, mirando a una agotada pero pacifica Sunset caer en el sueño.
-También te amamos, Sunset- susurró Fluttershy y las demás asintieron, sin dejar de mirarla.
...
-¡NO!- jadeó Sunset sentándose en la cama de golpe.
Su frente estaba empapada de sudor y el corazón le latía con fuerza. Miró a su alrededor, a todas sus amigas rendidas en el sueño en sus sacos de dormir envueltas en la oscuridad, sólo una tenue luz de luna que provenía de una ventana iluminaba levemente el cuarto. Sunset suspiró y se tumbó de nuevo en la cama, curvando las cejas. "¿Qué rayos sueño?" se preguntó llena de frustración y con una molestia en la boca del estómago. Estiró el brazo a la mesita de noche para ver la hora del despertador. 1:44. Dejó el reloj con otro suspiro de decepción.
-Caramelo…- escuchó la voz de la vaquera quien se levantaba de su saco de dormir restregándose los ojos.
-Lo siento, ¿te desperté? Vuelve a dormir. Yo estaré bien- y se acomodó en la cama, abrazando un cojín en forma de joya.
-Tonterías- exclamó evitando despertar a las demás y se pasó a la cama para sentarse a la orilla -. ¿Te despertó una pesadilla?
Sunset torció la boca y asintió, abrazando más la almohada.
Applejack la veía tan vulnerable. Sin esa chaqueta y botas, verla con esa pijama y aferrada al cojín, con aquel semblante… la vio tan inocente y dulce, como una niña que quiere pasarse a la cama de sus padres. La vaquera le sonrió, se inclinó y le sacudió amistosamente un hombro.
-Tranquila. Applejack está aquí para pelear contra tus pesadillas- se puso seria -. Pero debes volver a dormir.
-Applejack ...
-No hay discusión. No es nada saludable que pases más tiempo sin dormir- y levantó las sábanas, haciéndose espacio.
-¿Qué haces?
-Pues estaré aquí, vigilando y procurando que duermas.
Sunset miró hacia a un lado mientras Applejack se acostaba.
-Me haces sentir tan tonta y débil…
-Vamos, Caramelo. Eso no cambia mi visión de ti de la chica valiente y firme que eres. Hasta los más fuertes tienen su momento de debilidad.
-¿Cuál es el tuyo entonces?
-Oh, bueno…- curvó las cejas -. Es justa tu pregunta.
-Si no quieres decirlo…
-Mis padres, Sunset- disparó y sus ojos verdes se aguaron un poco -. Soy débil porque no puedo mencionarlos sin romperme por dentro. Soy débil porque no puedo hablar de ellos con nadie. Ni con la abuela Smith, Bicmac o Appleboom- suavizó la mirada maternalmente -. Appleboom…la pobre ni siquiera alcanzó a conocerlos- y se le salió una gota de lágrima que recorrió con rapidez su mejilla izquierda que hizo que la vaquera se sobresaltara y se la secó enseguida. Frunció el ceño hacia Shimmer -. No viste eso.
-¿Por qué?- le sonrió cálidamente y hasta divertida-. Eso no cambia mi visión de ti de la chica valiente y firme que eres. Hasta los más fuertes tienen su momento de debilidad- le repitió su frase y Applejack se la quedó mirando.
-Pusiste mi frase contra mí- le sonrió con suspicacia -. No se vale, eh.
Ambas se rieron al mismo tiempo.
-Entonces, ¿Mejor?- preguntó la vaquera.
-Definitivamente- tiró un bostezo -. Gracias a ti.
-Entonces puedes dormir tranquila.
-¿Te vas a quedar aquí?
-¿Te molesta?- se removió en su lado -. Debo admitirlo. Rarity es una molestia de la moda pero tiene buen gusto con las sábanas. Son realmente cómodas. Mi saco de dormir me raspa al moverme.
-La mía también hace eso- dijo Pinkie apareciendo bajo las sábanas entre ellas.
-¡Pinkie!- dejó escapar Sunset, asustada -. ¿De dónde rayos saliste?
-Dah, bajo las sábanas, tontita- se explicó, revolviéndose entre las dos. -. ¿No te molesta que también duerma aquí, cierto?- le sonrió anchamente.
-No me molesta, después de todo no es mi cama- se rió ante un recuerdo -. Sólo prometan no tirarme de la cama si ven que estoy teniendo otra pesadilla.
-¿Por qué rayos haríamos eso?-dudó Applejack levantando una ceja mientras Pinkie ya cerraba los ojos.
-Para salvarme- contestó mientras cerraba los ojos para dormir, recordando la conversación que tuvo con Trixie esta tarde y se le salió una sonrisa, quedándose dormida al instante.
...
Una silueta negra veía fijamente un edificio.
Había pasado demasiado tiempo como un fantasma.
Demasiado haciéndose la idea de que no necesitaba a nadie, porque los seres de este mundo no eran de confiar y debías atacar antes de ser atacada.
¿Pero y qué si ya no quería atacar? ¿Qué si quería arriesgarse? ¿Al menos intentarlo? Si era atacada, al menos lo intentó, ¿no?
Ya pasó lo peor y era aceptar que estaba débil, indefensa y aunque se arme de toda la valentía posible, necesitaba una mano. ¿Este lugar podrían dársela?
Era muy tarde pero las luces estaban encendidas. Puso un pie delante del otro, como si quien caminaba no era ella, sino otra persona que se sorprendió al llegar frente a la puerta.
En cuanto estuvo a punto de tocar la puerta, estirando una pequeña y delgada mano, esta se abrió sola.
Sus ojos se agrandaron, llenos de lágrimas, como suplicando piedad, abrió la boca para caer desplomada al piso.
Como había pensado, estaba débil….
Débil de cuerpo…débil emocionalmente…
Y más aún la acababa…al estar sin magia.
...
Así termina este capítulo.
Gracias por los reviews chicos, y los lectores asiduos. Escribo tanto para mí y con especial cariño y agradecimiento a ustedes ;)
Gracias a ShineARTx por el dibujo inspirado en el capítulo "Punto Débil" en su Deviantart :) del abrazo entre Trixie Lulamoon y Sunset Shimmer.
Ahora, les pregunto, ¿Quieren que publique dos veces por semana? ¿O dejo nomás los miércoles?
Les deseo buen día, hasta el próximo…bueno, despenderá de su respuesta,
Y Sunny Honey fuera.
