Capitulo nueve

El misterio de la dama desaparecida

- Oh señorita Candy, pense que se quedaría mas tiempo en la fiesta –dijo la criada que trabajaba con las pelirrojas

- Casi Rocío, pero sentí ganas de irme¿cómo ha seguido Zillah?

- ¡Ay señorita, no se imagina lo que ha ocurrido!

- ¿Zillah empeoró?

- No, tampoco así, mire lo que ocurrió fue que…- la criada titubeo

- ¿Que...?

- ¡Ay señorita Candy, la señorita Zillah se fue!

- ¿A donde?

- No lo sé, después que ustedes se marcharon, ella se levantó luego la vi arreglarse y no estaba nada enferma, luego tomo una maleta que al parecer ya tenia lista y se marchó

- ¿Alguien vino a buscarla?

- Creo que sí

- Ay ¿en que líos andará metida, y si no viene como haré para seguir haciéndome pasar por ella? esta noche era por ser un baile de mascaras

- Bueno mañana domingo ni lunes hay función, solo hasta el martes

- Que bien, así podré ganar tiempo y encontrarla

- Señorita Candy ¿va a quedarse a dormir aquí?

- Si, dormiré en la cama de Zillah

- Le preparare un té

- Gracias Rocío

Al día siguiente Candy había regresado muy temprano a la casa de Madame Delibe muy preocupada.

- Buenos días Madame

- Vaya Candy te levantaste temprano

- Es que no pase la noche aquí¿no se dio cuenta Madame?

- No cherie y eso …¿porque no pasaste la noche aquí?

- Me quedé en casa de las pelirrojas

- ¿Fuiste a ver a Zillah?

- No exactamente, pero debo contarle algo

- ¿No me digas que te fuiste con Terry? Vi que te pediste y luego lo vi perderse a él

- No Madame –dijo Candy pero se le colorearon las mejillas al recordar los besos de la noche que tuvo con él

- ¿Entonces?

- Mire le contaré lo que ocurrió desde el inicio… - y así Candy le contó desde que salió de la casa del gobernador hasta cuando llegó a la residencia de las pelirrojas

- ¡Oh mon dieu cherie que aventura la tuya de esta noche!

- Si, pero no paso nada entre Terry y yo

- Lastima, lo que sí me preocupa es Zillah¿a donde rayos se ha metido?

- Lo ignoro Madame

- ¡Muchachita esa ya me oirá!

- Madame ¿cree que este saliendo con un hombre casado?

- Me temo que si

- Buenos días tengan mis mas bellas damas –dijo Phillipe

- Se te ve muy contento Phillipe

- Si, ayer estuve cerquita de mi dama del tren

- No me habías dicho que la habías vuelto a ver– dijo la Madame

- Si la vi –dijo el rubio con una gran sonrisa

- Pero ¿ella no está saliendo con Terry? –comentó Candy

- Me dijo que eran amigos

- Vaya –dijo Candy- "pero aun sigue siendo un mujeriego mira que besarme y tocarme como lo hizo anoche sin siquiera saber quien era yo, maldito infiel" – pensó Candy

- Lo que si no sabia es que mi dama del tren era su sobrina

- ¿De que hablas? - pregunto la Madame

- Madame, del descubrimiento del siglo

- ¿Como?

- Si como usted no frecuenta a sus sobrinas y yo solo las conocía de nombre jamas me imagine que mi dama del tren y Jude fueran la misma persona

- ¿Cuéntame bien eso?

- Si que le contaré – y así Phillipe prosiguió a contarle

- Mira que cosas tiene la vida, de haberlo sabido la hubiese mandado a llamar desde hace mucho, pero te advierto no le hagas daño, eres un mujeriego y ella es una buena chica

- Yo la amo tía, como a nadie

- ¿No te importa su defecto?

- ¿Que defecto? para mí ella es perfectamente imperfecta

- Vaya Phillipe tu siempre con tus composiciones –dijo Candy

- ¿Y a ti como te fue?

- Bien

- Estuviste estupenda, deberías formar parte del elenco de Las Alegres Pelirrojas

- No, eso no es posible amigo

- Pero no quedará de otra Zillah esta desaparecida y no puedes dejar a las chicas solas –dijo Madame

. ¿Como que Zillah esta desaparecida?

- Ay cherie ven que te contaremos

En Chicago Albert paseaba por el hogar de Ponny esperando encontrarse con Karla, no tuvo que esperar mucho cuando la vio caminado junto a su socio Erick, hacían tan buena pareja que el rubio sintió celos. Sabia que no estaba bien, se había enamorado de la novia de su socio pero que podía hacer. Era un juego muy sucio quitársela, pero sin ella sabia que no sería un hombre feliz.

- Albert amigo –dijo Erick

- Hola Erick, hola señorita Karla

- Buenos días señor Albert

- ¿Paseando?

- Si señor Albert paseando y esperando que Karla acepte ir conmigo a la feria del pueblo se va a divertir mucho

- ay Erick no lo se todavía tengo que corregir varios exámenes de los chicos y…

- no hay excusa Karla no todo tiene que ser trabajo. Y tu Albert que te trae por acá

- tu sabes el Hogar, ando supervisando la obra, adema ya empezaron la construcción del hospital

- ¿Hospital? –pregunto Karla

- si además de agrandar el hogar tendemos cerca un hospital no solo para los niños si no para todos los del pueblo

- wao será genial –dijo Karla entusiasmada

- si la fundación Andley ha hecho cosas muy buenas por el estado –dijo Erick- tengo entendido que tiene varios socios

- si, han sido de mucha ayuda

- bien Karla te dejo, pero te vendré a buscar el sábado, no hay excusa

- de acuerdo –dijo la joven con desgano

- ¿Te pasa algo Karla? –preguntó Albert una vez que Erick se hubo marchado

- Ay señor Albert lo que ocurre es que…ay no disculpe no debo contarle cosas personales

- Primero que todo Karla, no me llames señor, solo llámame Albert por favor

- De acuerdo

- Segundo quiero que confíes en mí

- Gracias Albert

- Ahora ¿me contaras?

- Pues…la verdad es que …Erick me agrada

- Ahí vamos –penso Albert "ahora me dirá que espera que se le declare , vaya suerte la mía"

- Pero no lo amo

- ¡No lo amas! –dijo Albert sorprendido

- No, lo quiero como a un buen amigo, nada más

- ¿Y estas enamorada de alguien más?

- Bueno…- se le quedo mirando fijamente- …no, lo único que me interesa por ahora es mi trabajo

- Ah ya veo "que lastima" pensó

- Bueno mejor me voy con los chicos no quiero molestarlo con mis problemas

- Karla nunca me vas a molestar –dijo tomándole la mano y dándole un beso cosa que hizo que Karla se sonrojara

- Gracias Albert –dijo y se marcho

Terry no podía sacar de su mente a aquella extraña mujer. La dama del antifaz, como era posible que no se hubiese querido dejar ver la cara de él, cuando todo New York ya le ha visto el rostro, tendría algo en la cara justamente ese día…pensaba Terry.

Desde hace mucho tiempo ninguna mujer había despertado en él aquellas sensaciones y deseo que ahora sentía, la única había sido Candy y ella…basta no ella era pasado, aunque no sabia porque su corazón le decía que nunca la dejaría de amar. Y ahí estaba esa dama misteriosa, esa Diosa de fuego que vino a tentarlo, aún podía sentir sus labios, su piel y recordaba sus hermosos pechos, los pechos mas hermoso que había visto en su vida, maldición como era posible que deseara tanto a una desconocida, tenía que volver a verla, saber si esto que sentía era solo una obsesión. No la amaba por supuesto pero esa pasión carnal que sentía por ella iba mas allá.

Ya sabia lo que haría, primero contrataría a alguien para que le informara todo sobre Zillah. También había recordado que su amigo Robert ya la había visto, le preguntaría después. Ya vería esa mujer, no se le escaparía tan fácilmente.

- Octavia –dijo llamado a la mucama

- Si señor

- Quiero que mandes a Horacio a un encargo

- Si señor

- Quiero que…

- De manera que ahora el duquecito cree que eres Zillah

- Si

- Uyuyui

- Y si Zillah no aparece y tengo que reemplazarla ¿como hago?, estoy segura de que si aparezco sin mascara todos se darán cuenta que no soy Zillah

- Pero quedarían complacidos eres más hermosa que Zillah

- Pero Terry se daría cuenta y no quiero arriesgarme, la situación con el anoche fue algo bochornosa

- ¿Mas que en tus sueños?

- Oui, ay Madame quiero irme a Chicago, me encantaría volver a ver a mis dos madres y a Albert

- Albert, como me gustaría conocerlo

- Si le encantó Archie, Albert también le gustará

- No lo dudo

- Con permiso Madame –dijo Mimi interrumpiendo- la buscan

- ¿Quien?

- Su sobrina

- Ah que bueno, hazla pasar

- Buenos días –dijo la joven al entrar en la terraza

- Buenos días cherie, en siéntate a mi lado te presento a Candy. Ella es Jude

- Un gusto Candy –dijo Jude con una sonrisa sincera

- Un gusto Jude –dijo Candy

- Me alegra verlas juntas y tu hermana me dijiste que esta Chicago

- Oui Madame –contesto Jude

- Me muero por volver a verla

- Yo también la extraño tanto

- Mis amores hoy iré a La Mansión me encantaría que me acompañaran

- Encantadas –dijeron Jude y Candy

- Bien las dejaré solas mientras voy a cambiarse para salir

- Por supuesto Madame –dijo Candy

Una vez solas entre Jude y Candy se produjo un gran silencio. Ninguna de las dos sabía que hablar.

- Candy me parecía que antes eras rubia –dijo Jude repentinamente

- Ah…este…es que Madame me convenció de cambiar el color de mi cabello –dijo acariciándose el cabello

- Pues te queda muy bien el cambio –dijo Jude

- Gracias –dijo Candy luego hubo un gran silencio

- Candy, desde hace mucho quería conocerte –dijo por fin Jude

- ¿A mí?

- Si, se que eres el tormento de mi mejor amigo

- ¿Que tan amiga eres de Terry?

- Lo suficiente como para quererlo como a un hermano

- Vaya

- No me agrada Susana, ella nunca lo hará feliz, a veces no entiendo a Terry, estuvo años evitando casarse con Susana y ahora de la nada decide casarse con ella, en verdad se volvió loco

- ¿Porque me dices eso?

- Pero que tengo la esperanza de que aun lo ames

- Pero Jude si, él decidió casarse ¿qué puedo hacer?

- Mucho, convencerlo de que no cometa ese error

- Me dijiste que él ha estado evitando casarse estos últimos 7 años, porque hasta ahora

- No lo se, creo que el le gusta autocastigarse

- Vaya y ¿cómo esta Susana?

- Tengo entendido que ahora tiene problemas del corazón, para mí es solo una hipocondríaca, disfruta de andar tirada en un sillón quejándose de sus males

- ¿Tu crees?

- Si, la esta atendiendo el doctor Ian Hasset, es cardiólogo, según él no hay que alterarla, si por mi fuera le diera un susto para que le diera el paro y no molesté más

- Jude, no digas eso

- Me cae mal, es una mujer egoísta, mala, hipócrita, pero por lo visto ni tu ni Terry quieren ver eso

- Pero si esta enferma y lo dice un doctor a de ser cierto

- No lo sé Candy, pero no debes dejar que el se case, si aun lo amas no dejes que el sea infeliz y tu tampoco

Candy quedo en silencio pensando en lo que le decía Jude, recordó la noche anterior, se había percatado de la verdadera naturaleza de Terry, un mujeriego. Maldito cretino, pero a pesar de todo lo amaba con toda su alma. Tenia que averiguar que ocurría realmente con Susana, conocía al doctor Ian y penso en hacerle una visita.

- Candy estas lista para…- dijo Phillipe llegando a la terraza- pero que ven mis ojos, dos ángeles bajaron del cielo y están honrándonos con su presencia –dijo esto mirando a Jude

- Madame ya subió a cambiarse –dijo Candy

- Y usted señorita Lestrange¿como le ha ido¿durmió bien anoche?

- Si gracias –dijo secamente y sin mirarlo

- Mire que yo no podía dormir al principio porque no dejaba de pensar en una belleza que me encontré anoche, luego cuando me dormí soñé con ella

- Me imagino que esa belleza podía bailar con usted esos pasos de baile que tanto le gustan –contesto Jude

- Pues no, la verdad soñé que aceptaba irse conmigo a una isla paradisiaca y vivíamos felices eternamente

Jude reprimió una sonrisa y luego siguió con su aire de seriedad- Madame debe estar lista ya, vamos a esperarla en el vestíbulo –dijo levantándose

- Si vamos –dijo Candy mientras observaba a Jude que caminaba con su bastón y aun así tenia un porte elegante

Una vez en LA MANSIÓN, Candy y sus amigos observaban el maravilloso decorado, parecía un teatro o más bien una mansión antigua pero muy sofisticada. Desde el Lobby hasta los exteriores tenían ese aspecto que se asemejaba al de la antigua corte francesa. En el centro había una gran lampara victoriana, los muebles con el estilo antique junto a grandes cortinas rojas tipo teatro, y los diseños arquitectónicos con detallas dorados en las paredes y en una esquina una hermosa chimenea. Había por supuesto un bar en donde se servirían de todo tipo de bebidas. Una tarima y una pista de danza para las damas que quisiera bailar y cantar, unos salones privados para conversar sin ser molestado y otro salón para jugar a las cartas. El lugar se veía tan hogareño que de seguro aquel club seria todo un éxito.

- Esta hermoso Madame –comento Candy

- Si muy bonito, será un segundo hogar para las futuras clientas – comento Jude

-. Y eso que no sabes que allá arriba hay habitaciones para las que deseen hospedarse –dijo Madame

- Pensaron en todo y la entrada será prohibida a los hombres –pregunto Phillipe

- Por supuesto cherie, tu eres el único privilegiado al haber conocido este lugar antes que nadie

- Me siento honrado –dijo Phillipe con una de sus brillantes sonrisas

- ¿Y cuando inauguran?

- Este viernes –dijo Madame- eso si la inauguración será el único día en el que entraran hombres a partir del sábado solo entraran mujeres

- Que estrictas

- Ah si y esos clubes de hombres en donde no nos permiten la entrada -.dijo Madame

- Ay pues tiene razón –dijo Phillipe

- Tiene claro lo que le pido –dijo Terry

- Todo acerca de la señorita Zillah la cantante estrella de Las Alegres Pelirrojas

- Así mismo, quiero saber todo, de donde viene, que le gusta, que hace, que no le gusta, todo entendido

- Si señor

- Muy bien

- Hey Terry ¿que haces? –dijo Charlie

- Aquí pues tratando de encontrar a una dama

- La chica del antifaz, me pareció que ella era una de las alegres pelirrojas

- Si, pero puedes creer que nunca se quito en antifaz

- Que extraño en casa del gobernador sus compañeras se las quitaron a las doce, no será que a esa Zillah le ocurrió algo en su cara

- Algo como que

- No se una erupción, tu sabes esos granos horrorosos que suelen salir

- No lo creo

- Puede ser una posibilidad y a lo mejor le daba pena que la vieras así, siendo ella tan aclamada como la mejor de las alegres pelirrojas

- No se, pero mejor la investigo, por ahora ya di el prime paso

- ¿Cual ¿

- Ya lo sabrás

Habían pasado ya los dos días y muy pronto se acercaba el martes, Candy se encontraba en la casa de las pelirrojas

- Chicas aunque quisiera ayudarlas no puedo, ya no puedo usar el antifaz, seria extraño

- Y si lo usamos todas como una nueva modalidad

- No, creo que a los espectadores les guste

- Tienen razón

- Y Zillah ¿no ha dado señales de vida?

- Nada Madame

- Esa niña cuando regrese me va a oír

- Yo no quiero que me reconozcan es demasiado peligroso –dijo Candy

- Entonces que haremos

- Buenas noticias chicas –dijo Rocío entrando en aquella extraña reunión

- ¿Que paso?

- Al parecer el club en el que se presentaban las alegres pelirrojas no podrá abrir mañana

- ¿Y eso?

- Desperfectos en la tarima, un empleado se cayo por suerte no le paso nada así que anunciaron que lo repararan y hasta este sábado no abrirán el Starligth

- Que bueno

- Solo espero que Zillah aparezca el sábado

Afortunadamente para Candy al final de semana apareció Zillah con cara de enamorada y fresca como una lechuga

- Zillah apareciste, por fin, nos tenias preocupado –dijo Candy al verla llegar a la casa de Madame

- Ah tranquila no era nada, yo estoy muy bien, escuche que estuvieron geniales en la fiesta del gobernador

- Si Candy lo hizo muy bien – dijo Phillipe

- De haber sabido me hubiese quedado mas

- Ni pensarlo Zillah – se quejo Candy

- Por suerte esta semana no hemos tenido obras debido a ciertos inconvenientes en el Starligth

- En serio, bueno mejor –dijo con cara soñadora

- Madame quiere que vayas a hablar con ella

- Si mejor vamos a casa de Madame

- Ay no, yo que vine tan feliz

- Zillah

- De acuerdo

Madame esperaba a Zillah en el estudio. Una vez que la chica entro cerro las puertas bajo llave

- ¿Quien era esa chica que entro? – pregunto Jude a Candy, desde hace un tiempo Jude llegaba a la casa y se había convertido en amiga de Candy aunque de vez en cuando visitaba a Terry para no perder la costumbre y por pedido de Candy no le había platicado de la rubia ahora pelirroja.

- Es Zillah

- Ah la recuerdo La Alegre Pelirroja, se ve diferente a como la vi en el show

- Si verdad– a pesar de que Jude se había vuelto su amiga no se había atrevido a confiarle a la misma que ella había suplantado a Zillah y mucho menos lo ocurrido aquella noche con Terry, ya que sabia que era su amiga y podría correr a decírselo, prefirió evitar callando.

Mientras que en el estudio Madame Delibe tomaba una copita de brandy esperando a Zillah, cuando la vio entrar la hizo sentarse.

- A ver Zillah cuéntame ¿cómo te fue con Archibald Cornwell?

- ¿Como sabe que…?

- Lo note desde la primera vez que el te miro. Zillah conozco a los hombres y mas a los casados cansados de sus aburridas esposas

- Madame se que no hice bien, pero…lo amo

- Siempre dices lo mismo, no amas a nadie, amas al amor

- No Madame esta vez es en serio, tan en serio que ya me resigne a perderlo

- Seguro que el se resignara a estar sin ti

- No lo se, pero esta semana fue nuestra ultima vez juntos

- Ya veremos, esos hombres cuando prueban el picante que una mujer sensual como tu les ofrece no lo dejan fácilmente y mas si dicen estar enamorado

- Madame yo…

- Mira cherie, no quiero molestarte, pero sabes que lo que hiciste no estuvo bien

- Porque me juzga si usted también fue amante de hombres casados

- Zillah, yo era viuda, nunca pude tener hijos, crees que no me hubiese gustado tener una familia feliz. No sabes acaso lo sola que queda una mujer que sale con un hombre casado. Mientras el esta con su familia tu te quedaras sola esperando por él. Esperando a que a él le pegue la gana de verte cuando sienta que le pica el deseo

- Madame Archie no es así

- Archie es un buen chico, pero no es para ti, llegaste muy tarde a su vida

Zillah en esos momentos rompió a llorar, Madame tenia razón y ella era una tonta. Pero después de esa semana que había pasado junto a Archie se había jurado no volver a verlo.

- Tiene razón Madame, pero como duele

- Y el ya se fue a Chicago

- Oui –dijo todavía con lagrimas en los ojos

- Cherie se que será difícil, pero debes alegrar esa carita, eres muy hermosa para arruinarla con llantos

- Oui Madame

- Ven acá pequeña - dijo tomándola en sus razos y dejando que Zillah descargara todo su llanto

- Aquí tiene toda la información

- A ver –dijo Terry- Zillah Grey, ciudadana inglesa, de padres músicos, integrante de las Alegres Pelirrojas. Soltera mmmmm- siguió leyendo hasta que llego a un punto interesante -¿ que es esto, que significa esto?

- Según mis investigaciones la señorita Zillah regreso hoy de New Orleans

- ¿Y cuando partió?

- Partió el sábado en la tarde rumbo a New Orleans con un caballero muy elegante y mis informantes de la estación del tren me dijeron que había llegado justo hoy a la ciudad sola

- Pero eso es imposible si el sábado por la noche yo la vi

- Imposible milord, mis informes no se equivocan

- Entonces quien sería esa misteriosa mujer que decía llamarse Zillah. Quiero que me haga un favor

- Diga milord

- Quiero que vigile la casa de las pelirrojas, quiero que me digas todo acerca de ellas, aquí tiene su pago por este informe

- Gracias milord es usted muy generoso –dijo marchándose

- ¿Quien demonios será esa mujer y a quien le he estado enviando rosas?

Candy acompaño a Zillah su casa. Al llegar las demás chicas al saber que había llegado la esperaban con verdadera curiosidad

- Zillah apareciste

- Si, pero preferí ir primero a Casa de Madame, solo mande mi equipaje para acá

- Zillah eres todo un misterio –dijo Sisy- te desapareces y no solo eso si no que desde el martes un admirador tuyo te manda ramos de rosas todos los días

- A mí

- Oui

- ¿Quien será? –

- No dice su nombre solo deja iniciales vengan a ver – la joven los guío al cuarto de Zillah y al abrir la puerta esta inundada de ramos y ramos de rosas

- Dices que desde el martes

- Chicas ignoraba esto – dijo Candy

- Es que has estado desaparecida Candy, miren las iniciales son TG

- A ver –salió corriendo Candy tomo la nota y leyó

No he podido olvidar a aquella aventurera

Que cruzo por mi camino

Con su cabello de fuego

Y piel como la seda

Vuelve a mi damisela

A brindarme tus besos

Oh mi dama de antifaz

Tu mas fiel admirador te aclama

T.G

- ¡Oh no!

- ¿Sabes quien es Candy? – pregunto Zillah

- Me temo que sí

- ¿Quien es?

- Es …Terry Granchester

- El actor¿pero porque?

- Es que como yo me hice pasar por ti

- ¿El nunca vio tu rostro?

- Nadie, en la fiesta del gobernador me fui antes para no quitarme el antifaz

- Pero por lo visto lo cautivaste –dijo Lulu

- Si pero el cree que yo soy Zillah

- Bien mañana volveré a mi lugar y ya veremos si continua

- Zillah promete que no le harás caso

- Por supuesto que no Candy. No me digas que estas enamorada de él

.- No …es que el esta comprometido

- Ah ya veo, no te preocupes yo tengo el corazón lastimado y no quiero fijarme en nadie cherie

- Gracias

Terry se encontraba en el teatro ensayando la que seria la próxima obra cuando en eso apareció Robert

- Robert amigo te he estado buscando desde hace días

- He estado ocupado pero aquí estoy, para que soy bueno

- Quería preguntarte ¿cuántas veces has visto el show de las alegres pelirrojas?

- Uyyy cientos de veces, creo que he ido a todas las funciones, son maravillosas

- Perfecto, a ver Robert has visto bien el rostro de Zillah

- La favorita, claro es muy hermosa, nariz pequeña y respingona, una boca sensual, unos -cautivantes ojos dorados y….

- Espera…dijiste ojos dorados

- Si, son ambarinos, unos ojos muy hermosos

- ¿Estas seguro?

- Si

- No puede ser, definitivamente Zillah no era la mujer que se presento el sábado en la obra del gobernador

- ¿Porque lo dices?

- Yo hable con esa supuesta Zillah, la vi de cerca nunca se quito el antifaz pero si podía apreciar sus ojos y eran verdes

- Claro ahí esta el misterio –dijo Robert recordando- recuerdas que te dije que esta vez Zillah había actuado diferente

- Claro que recuerdo

- Era eso yo nunca me equivoco, esta mujer que canto el sábado tenia mejor voz y movimientos mas sensuales, además de que tenia los pechos mas grandes que los de Zillah que de por si son ya bastantes…

- Ya Robert, así que definitivamente era otra mujer, por eso no quería quitarse el antifaz, no quería que supieran del engaño

- Un buen engaño, para los que no se fijan en detalles pero expertos como yo jamas nos equivocamos

- Gracias Robert, que tal si mañana vamos a ver la obra

- Claro quedaste fascinado verdad

- Si la verdad es que si – dijo el joven "iré a ver la obra y al día siguiente le haré una visita, de que te encuentro, júralo que lo hago mi exquisita dama, de Terry Granchester nadie se escapa" penso

- Por cierto tenemos una invitación, hoy en la noche se inaugura La Mansión, un club exclusivo para mujeres

- Si es para mujeres como es que estamos invitados

- Porque hoy será el único dia en que los hombres podrán entrar, a partir de mañana ningún hombre podrá pasar

- Interesante

-. Así que si queremos conocer el refugio de las mujeres debemos asegurarnos de conocer el lugar

- Ire claro que ire

- ¿Estas segura Lulu que con este shampoo se me quitara este tono rojizo?

- Oui Candy aunque es una lastima, te queda tan bien

- Otro día me lo volveré a poner, pero esta noche necesito volver a ser rubia, si Terry me ve pelirroja puede sospechar

- Oh es verdad. Por cierto Candy algún día volverás a ser una alegre pelirroja

- La verdad Lulu, me encanto ser Una alegre pelirroja, pero volveré a serlo cuando nos vayamos de aquí

- Que bueno Candy

- La verdad ser una alegre pelirroja es muy divertido

- Me alegro que te gustará, es una lastima que por ahora no puedas seguir siéndolo

- Si, no quiero arriesgarme con Terry

- Pero que ocurrió con el actor

- Ay Lulu nada malo solo ciertas cosillas que me da pena contar

- Oh cuéntame yo soy una tumba si quieres

- Es que…bueno me prometes no decir a nadie

- Oui

- Bien te contare…- y así Candy le conto a la joven

- Oh mon dieu, ese hombre es el mismisimo demone

- Oui lulu y yo lo deseo

- ¿Candy aun eres virgen?

- Si

- ¿Y no piensas casarte con nadie?

- No hay nadie que me mueva el piso como lo hace él

- Mm y porque no haces el amor con él

- Seria una locura, además el esta comprometido con otra mujer

- Pero si hicieras el amor con el si que se diera cuenta

- ¿De donde sacas eso?

- Sabes Madame tiene muchos libros y hace un tiempo leí la historia de una dama llamada Lady Elf

- Aja

- Y a ella le paso algo como a ti

En serio

- Si pero no era cantante solo que fue a una fiesta disfrazada y se topo con el hombre que le atraía, tenia 25 años y seguía siendo virgen

- Aja

- Ella se beso con aquel hombre que dicho sea de paso era enemigo de su familia

- ¿Como Romeo y Julieta?

- Oui, pero esta historia quedo mejor créeme

- Cuéntame y que hizo Lady Elf

- Bueno, ella como no tenia nadie que le moviera el piso solo aquel guapo caballero enemigo de su familia que además se llevaba mal con ella, decidió que como no pensaba casarse con nadie decidida a su soltería, quiso saber lo que era ser amada por un hombre

- No me digas que decidió entregarse al enemigo de su familia

- Oui, pero eso no fue todo, ella lo que hizo fue ponerse el antifaz ya que así el no la reconocería y lo sedujo, luego hicieron el amor y ella le pidió que la dejara con el antifaz

- ¿Y lo hizo?

- Oh si, el no se entero que era ella cuando le hacia el amor

- Pero que ocurrió después¿nunca se entero de quien era ella?

- Oui, pero ese era el riesgo que corría, y el se enojo tanto que le quito el habla, casi no quedan juntos

- Oh no

- Pero después de muchas aventuras ellos se reconciliaron y el se dio cuenta de que la amaba y el mismo la busco

- Quisiera leer ese libo

- Búscalo en la biblioteca de la Madame

- Lo haré

- Bien ya estas lista, otra vez rubia, sécate con la toalla

- Gracias Lulu y ya sabes ni una sola palabra

- Oh no, puedes confiar en mi

- Gracias lulu –una vez que la jovencita francesa se hubo ido Candy se quedo pensando en aquella historia que Lulu le había contado. Recordaba que aunque Terry insistía en se quitara el antifaz, nunca se lo quito a la fuerza, si algo tenia Terry es que a pesar de todo era un caballero, rebelde pero caballero al fin. Y si hiciera algo como lo que hizo Lady Elf, podría seducir a Terry, dejar que le hiciera el amor con el antifaz puesto y luego escapar, el nunca se enteraría que era ella. No era una locura, pero… ¿podría funcionar?

Y empezó la fiesta en La Mansión, todo estaba listo tal y como las dos dueñas habían dispuesto. Lleno de lujo y elegancia, lo que se habían propuesto Eleonor Baker y Madame Delibe era justamente llamar la atención y como seria el único día que los caballeros pudieran entrar a ese distinguido club solo para mujeres, dispusieron todo para que se murieran de envidia y se dieran cuenta que las Ladys no tendrían nada que pedirles a sus tontos clubes masculinos. En la entrada dos hermosas chicas daban la bienvenida dándole a cada invitado un recordatorio del lugar, el cual consistía en broche de lujo en forma de una copa de champan dorada en donde decía escrito La Mansión. Todos los presentes habían quedado maravillados con la decoración, era como adentrarse a la corte mas glamorosa de Parías en pleno New York. Daba la impresión que dentro de poco aparecería uno de los reyes mas famosos, tal vez uno de los Luises. La música que ambientaba era melodías francesas y alegres y las bebidas como el vino y el champan se servían por doquier a todos los presentes.

- Este club esta magnific –dijo una invitada de Madame

- Me alegro que os guste Coco

- Gustarme es encantador

- Eleonor me ayudo con la decoración, se lo debo a ella

- Oh eso no fue nada

- Muy buenas noches mis preciosas damas –dijo Terry llegando junto con Charlie y Robert Hattaway

- Buenas noches cariño –dijo Eleonor- ¿que te parece el club?

- Excelente ya hasta siento envidia de todas las mujeres que entraran a divertirse aquí

- Es excelente, la decoración sobre todo – dijo Robert

- Y no solo eso –dijo Madame- el dueño de este local invito a las alegres pelirrojas – dijo omitiendo que las dueñas eran ella y Eleonor

- En serio –dijo Terry- que bien me muero por escucharlas cantar otra vez

- Y así será guapo –dijo Madame

- Buenas noches Madame –dijo Phillipe quien venia del brazo de Candy

- Oh cherie se tardaron mucho en llegar, hola preciosa –dijo la Madame a Candy

- Es que fuimos a buscar a Jude, pero no estaba –dijo Candy

- Que extraño yo le dije que viniera

- La verdad nos asombro no encontrarla

Terry había quedado mudo al ver a su Candy, estaba como siempre bella, pero más mujer, a través de su lindo vestido blanco que se ajustaba a sus voluptuosas curvas podía apreciar a la mujer en la que se había convertido, su cabello rubio brillante lo llevaba casi suelto, y sus pechos parecían que de pronto saldrían de ese vestido, sintió una punzada de celos por verla del brazo de ese músico de pacotilla.

- Calma Terry, nada haces con enojarte de esa manera

- ¡Jude!

- Llegue un poco tarde porque me quede con un enfermo en le hospital ¿cómo has estado?

- No muy bien. Ahí esta Candy, mírala otra vez acompañada con el músico ese

Jude sintió deseos de decirle la verdad a Terry, pero luego penso que lo mejor era no decirle nada aún, tal vez al sentirse celoso el se decidiera por fin a romper su compromiso con Susana

- No tienes porque enojarte así, además tu te vas a casar con Susana dentro de tres meses

- Ni me lo recuerdes

- Entonces porque te vas a casar

- Por idioteces mías

- Mira allá esta la mujer de tu vida, del brazo de ese apuesto caballero, anda arrebátala de sus brazos

- Debería

- ¿Y que te detiene ¿–dijo Jude y Terry se le quedo mirando con el ceño fruncido

- Damas y caballeros –dijo una hermosa dama que hacia de anfitriona- tomen sus lugares que a continuación las Alegres pelirrojas les darán la bienvenida- una lluvia de aplausos prendió el lugar

- Ah que bien Las Alegres pelirrojas justo lo que quería ver –dijo Terry –tomemos asiento Jude

- Si Terry- Jude quedo en silencio no sabia que le ocurría a Terry

Muy al contrario de lo que Jude pensara, Terry se moría de celos, quería llevarse a Candy muy lejos con él, pero no seria justo, el aun estaba comprometido con Susana y el le había prometido a Albert que cuando fuera a buscar a Candy seria siendo un hombre libre de compromisos. Observo a Candy sonreírle a Phillipe y apretó el puño.

Enseguida comenzó el Show de Las Alegres Pelirrojas, las 4 chicas salieron una por una presentándose como era su costumbre. Cuando le toco el turno a Zillah y todos aplaudieron Terry se quedo mirando fijo a aquella mujer, era hermosa con un cuerpo excitante, lindo cabello rojo, pero no era ella…no era la pelirroja con la cual el se cruzo aquella noche, no era esa mujer que logro encender el fuego de su pasión. Diablos se sentía confundido, como era posible que el pudiera amar a Candy y desear tanto a una desconocida. En verdad se sentía confundido.

Zillah bailo entre el publico y se movió como era su costumbre de forma provocativa, pero Terry no logro sentir lo mismo que sintió con aquella mujer del antifaz. Observo sus ojos, eran dorados, definitivamente no era ella.

- La verdad es que esta si es la verdadera Zillah – comento Robert Hattaway- es excelente, pero la de la fiesta del gobernador era mucho mejor ¿quien sería?

- Lo mismo me pregunto –dijo Terry

Mientras que en la mesa de Candy, la rubia acompañada de Phillipe no dejaba de dar ciertas miradas a su rebelde encantador.

- Allí esta tu tormento Candy –señalo Phillipe

- Si lo vi, pero no deja de mirar a Zillah¿crees que le guste?

- Zillah es hermosa, pero tu lo eres más

- Gracias Phillipe, pero no ha dejado de mirarla

- No ha dejado de mirarte a ti y lanzarme miradas asesinas a mí

- No te creo

- Yo lo he estado observando todo el tiempo

- Sabes me pone nerviosa que se de cuenta de que yo era la mujer del antifaz

- Por cierto no me has contado bien esa historia

- Ay no Phillipe ahora no

- Algún tendrás que contármela

- Algún día, por ahora solo guarda el secreto de que fui una Alegre Pelirroja

- Prometido –dijo Phillipe levantando una mano- ¿por cierto nunca más volverás a serlo?

- Claro que si, solo que por ahora no es el momento

- Si tu lo dices

- Como te va con Jude ¿has avanzado algo?

- No, pero se que no le soy indiferente

- Pues allá esta

- Con Terrence, esperare a que se aleje de ellos, si no él me fulminara con la mirada

- ¿Desde cuando le tienes miedo a Terry? –dijo Candy divertida

- No le tengo miedo, pero creo que es bueno que me vea contigo para que sienta celos, a ver si así se decide

- Tiene una novia muy enferma seria muy cruel que la dejara

- ¿Que tiene?

- Problemas del corazón

- ¿Y como lo sabes?

- En estos días fui a ver al doctor que la atiende, lo conocí desde hace mucho tiempo atrás

- Aja

- Y le pregunte por la salud de Susana y me confirmo lo grave que esta

- ¿Y por ella te sacrificas?

- Me temo que Terrence no se sentirá feliz mientras sienta culpa por ella

- Que tontería

- Yo tampoco sería feliz sabiendo que a costa de mi felicidad alguien sufre

- ¿Y no crees que esa mujer debería saber que a costa de su felicidad dos personas que se amaba sufren por estar separados?

- A lo mejor Terry nunca me amo – dijo Candy "después de todo besa a cualquier desconocida que se le cruza en el camino"

- Si eso es lo que crees

- Si estoy segura

La noche seguía prendida y como el salón principal estaba tan abarrotado de gente Candy prefirió salir un rato cuando en eso se encontró con Charlie

- Hola amigo ¿como estas?

- Candy tiempo sin verte preciosa, un gusto volver a verte –dijo dándole un beso en la mejilla

- ¿A que te dedicas?

- Soy un hombre honrado, tengo una taberna y me esta hiendo bien

- Si, y en donde queda

- En un lugar marginal, no es bueno para ti que te aparezcas por allá

- Uyyyy

- Se llama El gato borracho

- Que buen nombre

- Si verdad, aunque yo no fui quien le puso ese nombre, fue el antiguo dueño

- Y como obtuviste el dinero para comprar esa taberna? Y disculpa mi curiosidad

- Trabajo con Terrence, y el se hizo mi socio

- ¿Sigue frecuentando esos bares de mala muerte?

- Oh no, desde un accidente en donde casi pela el bollo

- ¿Pela el bollo?

- Se muere preciosa, de no ser por un buena amigo de el que pasaba por casualidad por allí, Terry no estuviera con nosotros, así que le prometio a Albert y a Jude que nunca mas volvería

- Albert

- Si, así se llama

- Así que Albert frecuenta a Terry

- ¿Conoces al oxigenado?

- Claro que si es mi mejor amigo

- Vaya otro amigo en común que tienes con el desvergonzado este

- ¿Y como le va con Susana? –se atrevió a preguntar

- Ni me hables de esa zorra no la soporto ni ella a mí, es tan …como te diría…delicada, todo le molesta

- Oh ya veo

- Si y dice que soy una mala influencia para Terry, que se vaya al diablo

- No digas eso, ella esta enferma

- Eso si es verdad, pero de la cabeza, ese cuento de que esta enferma del corazón no me lo trago

- Ay Charlie

- ¿Y tu que tal?

- Bueno soy la dama de compañía de Madame Delibe

- Esa dama es maravillosa, Terry me la presento y para tener la edad que tiene es genial

- Si lo es

- Charlie tienes un encendedor por ahí –dijo Terry saliendo de repente

- Pense que habías dejado de fumar –dijo Candy

- Hola pecosa, tiempo sin verte, tu noviecito te dejo salir a respirar

- El… - pero Candy callo, sabia que era mejor que creyera que Phillipe era su novio- pues si, el es un buen hombre y no me tiene que amarrar porque sabe que yo siempre regreso junto a él

- Ah si, que bueno –dijo secamente

- Yo los dejo

- No es necesario Charlie –dijo Terry en tono arrogante- yo soy el que me marcho

- No me marcho yo –dijo Candy tomando camino a La Mansión

- Pecosa

- Si

- Estas hermosa –dijo repentinamente Terry haciendo que la joven se ruborizara

.- Gra…gracias –dijo dándole la espalda mientras sus mejillas estaban teñidas de rojo tomate

- Candy – se decía Terry cuando ella se hubo marchado- es tan bella y tienes los ojos tan verdes como…no ella jamas podría ser la dama del antifaz, esa mujer tiene los ojos igual de verdes y su cabello es rojo como el fuego así como lo es de dorado el tuyo mi pecosa, además no creo que Candy fuera tan atrevida para salir cantando como las alegres pelirrojas aunque no les estaría mal enseñar sus bonitas piernas –sonrío para sí- ¿Será que la dama del antifaz me gusto porque tienes los ojos tan parecidos a los tuyos?

- ¿Que te ocurre Terry?

- Nada, sabes que tal si nos vamos a Gato Borracho

.- Me parece una buena idea vamos

Candy entro otra vez al club y tomo una copa de champan luego vio que Madame Delibe la llamaba.

- ¿se le ofrece algo Madame?

- oui cherie, te quiero presentar a aun amigo mío, Hercules Poirot, ella es Candy

- oh un gusto conocer a tan hermosa dama –dijo el caballero

- el gusto es mío –dijo Candy sonriéndole aquel caballero, era un señor de unos 40 años algo atractivo de cabellos negros como el ala de un cuervo, tenia un bigote gracioso y sus modales y acento parecían las de un francés, pero luego le dijeron que era Belga. Vivía en Londres y era uno de los investigadores mas famosos de sus tiempos

- Poirot esta de paso se quedara un tiempo y luego regresara a Inglaterra

- Es verdad que cuando usted ronda un lugar es porque va a ocurrir algún asesinato

- Espero que no –dijo Hercules- pero lastimosamente no podemos saber hasta que punto el ser humano puede llegar

- También quiero presentarte a una muy querida amiga ella es Madame Coco Channel

- Hola preciosa, eres una mujer muy bella

- Gracias Madame

- Podrías ser una excelente modelo

- En serio

- Oui –dijo mirándola la dama con detalle haciendo que la rubia se sintiera algo extraña

- Coco es diseñadora cherie y estoy segura que será de las mejores

- Eso espero Henriette –dijo Madame Coco

Al día siguiente Candy se preparaba para su partida a Chicago, viajaría sola y luego la alcanzaría Madame Delibe y Jude ya que esta ultima dijo estar interesada en conocer Chicago. Una vez listo todo y como aun no le tocaba partir si no hasta el domingo salió a despedirse de sus amigas Las pelirrojas.

- Oh buenos días Candy –dijo Sissy

- Vine a despedirme parto a Chicago

- Te extrañaremos amiga –dijo Sissy- pero pasa llamare a las demás chicas

Y así Candy se despido de las cuatro chicas prometiéndoles que volvería algún día a ser una alegre pelirrojas

- Madame Delibe junto con Luis nuestro productor escribieron la obra tal vez se pueda hacer un nuevo personaje que seria para ti

- Si cuando te decidas a actuar con nosotras

- Seria genial chicas, la verdad me encanto bailar y cantar con ustedes

- Permiso –dijo Rocío entrando en la habitación- buscan a la señorita Zillah

- ¿Quien me busca Rocío? – pregunto Zillah

- Un caballero muy apuesto

- En serio –dijo Zillah "será Archie" penso

- Su nombres Terrence Granchester

- Terry aquí OO – grito Candy horrorizada

- El actor

- Yo lo quiero ver, dicen que es guapisimo –dijo Benny

- Anda Zillah ve a atenderlo nosotras espiaremos desde una puerta que tenemos secreta que da hacia la sala –dijo Lulu

- Candy no te preocupes ya me desharé de él

- Gracias Zillah

Zillah se dirigió a la sala y justo allí estaba el hombre más guapo que había visto en su vida, su belleza era casi diabólica. Si no fuera porque le había prometido a Candy no hacerle caso tal vez hubiese buscado refugio en los brazos de ese ser tan sensual, pero no, se engañaba, no podría estar con mas nadie amando como lo hacia a Archie.

- Buenos días señor Granchester¿en qué le puedo servir?

- Buenos días señorita Zillah es un gusto conocerla por segunda vez

- ¿A que se refiere?

- ¿A que no recuerda lo que vivimos la otra noche? – dijo acercándosele

- No entiendo

- Cuando me besaste con esa pasión tan ardiente – mas se acercaba mientras Zillah retrocedía

- No se de que habla

- Todavía siento tu piel, tu olor – dijo ya casi cerca

- Señor Granchester le exijo respeto, yo en mi vida lo había visto

- No te niegues a la pasión que sentimos –dijo Terry tomando su rostro y besándola

Mientras que Candy observaba con las otras chicas se revolvía de los celos.

- ¿Que le pasa a ese engreído, imbécil, estúpido? – decía Candy mientras todas las chicas la observaban

- Tranquila Candy

- Y Zillah me dijo que se le alejaría

- Lo esta haciendo mira

Zillah se aparto de Granchester y le dio una cachetada

- Es usted un atrevido –dijo Zillah molesta

- Lo sé, solo lo hice porque quería confirmar una cosa señorita Zillah

- ¿Que cosa?

- Dígame ¿quien era la mujer que la suplanto la noche pasada en la fiesta del gobernador?

- No se de que me habla

- Si lo sabe, yo se muy bien que se fue con un caballero a New Orleans y que regreso una semana después, vamos dígame quien era

- No lo sé

- No me mienta

- No lo se, las chicas me dijeron que me habían hallado un reemplazo nada mas

- Pues llame a las chicas a ver si ellas saben quien era

- No lo haré

- S i lo hará

- ¡No¿y quien se ha creído usted?

- Sabe que si yo quiero puedo saber con quien se fue

- ¿Que?

- Será un hombre casado

- Basta, le diré, la joven se llama…

Candy abrió grande los ojos, Zillah no podía delatarla

- Se llama … Margot…Margot Fontaine

- ¿Esta segura, no me esta engañando?

- No

- ¿Y en donde esta esa mujer?

- Dejó la ciudad

- ¿¿¿Que???

- Si, dejo la ciudad, si quiere puede mandar a sus investigadores que la busquen hasta el ultimo lugar de New York y le aseguro que no la encontrara

- De acuerdo, no se porque siento que no me dice la verdad pero esta bien lo dejare pasar…pero no descansare hasta encontrarla, con permiso –dijo marchándose

Las chicas salieron de su escondite y fueron al encuentro con Zillah

- Candy ¿que hiciste con Terry? –pregunto Benny

- Nada chicas, miren les contare mi historia a ver si así lo entenderán – y así Candy le conto a las chicas su historia con Terry desde el colegio hasta su separación a causa del accidente de Susana y luego lo ocurrido en la fiesta del gobernador

- Oh mon dieu –dijo Sissy- parece una novela de amor

- Yo que tu, se lo quito a la maldita chantajista esa

- Pero que lista fuiste al no dejarte quitar el antifaz, pudiste gozar de sus besos sin que él supiera que eres tu

-Si, pero me confirmo algo

- Que

- El no quiere a nadie, es un mujeriego

- Pero si esta loco por ti

- Pero no lo sabe, cree que soy otra mujer, además beso a Zillah

- Y que labios tan sensuales tiene –dijo Zillah

- Zillah – gritaron todas

- Tranquilas no me causo ningún efecto, no estoy enamorada de ese demonio salvaje

- Zillah ¿porque no quieres que se sepa con quien te fuiste a New Orleans?

- Porque … ay Candy es un hombre casado y no quiero destruir su familia, además ya terminamos

- Esta bien Zillah hiciste lo mejor

- Si lo se–dijo la joven con tristeza

- ¿Y cuando te marchas a Chicago Candy?

- Mañana a las 7 de la mañana, pero saben se me esta ocurriendo una idea

- ¿Cual? –preguntaron las 4 pelirrojas

- Ya que Terry quiere encontrar a su dama del antifaz, que tal si ella misma va a buscarlo

- Te volviste loca Candy

- No, saben es hora de convertirme en otra mujer, es hora de que desaparezca la tierna Candice White y nazca la atrevida Margot Fontaine

- Se me ocurre algo –dijo Lulu- y si te maquillamos diferente hasta podrías salir en publico sin el antifaz

- Como así

- Podemos cubrir tus pecas y maquillar tus ojos y como tu cabello volverá a ser rojo con el maquillaje serás otra completamente. ¿alguna vez Terry te ha visto maquillada?

- Pues no, la verdad uso muy poco maquillaje

- Es porque eres hermosa y no necesitas de eso, pero como esto será un disfraz te haremos parecer una verdadera reina

- De acuerdo, pero eso sí, iré a ver a Terry con el antifaz, maquíllenme por si acaso se le ocurre quitarme el antifaz

- Pues que estamos esperando, manos a la obra

Terry había terminado su ensayo eran ya las 8 de la noche y como era su costumbre subió a la azotea del teatro para admirar la ciudad. Le gustaba tocar su armónica y sentir la brisa revolver su cabello. En eso sintió unos pasos y cuando se dio la vuelta no lo podía creer, estaba allí. Una sensual joven vestida de rosa salmón, con un vestido corto un poco mas arriba de las rodillas y la espalda afuera, subida en unos tacones altos, con el cabello rojo suelto y un antifaz en el rostro lo observaba.

- ¿Eres tu verdad?

- Si soy yo ¿me extrañaste? –dijo Candy cambiando la voz

- Margot ¿ese es tu nombre?

- Si

.- Desde hace muchos días estoy tratando de encontrarte

- ¿Y porque querías saber de mí?

- Porque me resultas fascinante y misteriosa

- ¿Tocas la armónica? –dijo al reconocer el instrumento

- Si, me la regalo alguien muy especial – contesto y se la guardo en el bolsillo

- En serio

- Si¿ahora dejaras que vea tu rostro?

- No

- ¿Por qué?

- No es el momento todavía

- ¿Permitirás que te bese?

- Eso si, pero por favor, no intentes quitarme el antifaz

- A leguas se nota que eres hermosa, no se porque no quieres enseñar tu rostro

- Tengo mis motivos, por favor respétalos

- Por ahora lo haré, pero no descansare hasta verte el rostro

- Cállate ya y bésame –dijo la joven atrayendo a Terry y le dio un apasionado beso. No sabían cuantos minutos u horas habían pasado en esa azotea, los besos eran cada vez mas apasionados. Terry se sentía embriagado con el aroma de esa misteriosa dama y Candy embebida con la fuerza y pasión que ese hombre desbordaba. Pasaron un buen rato explorando la calidez y humedad de sus labios, la suavidad de la piel de la pelirroja y la dureza de los músculos del joven. El viento soplaba como una brisa fresca haciendo que el ambiente fuera agradable para los amantes.

- Vaya esto es mucho mejor que en mis sueños, será mi despedida por ahora – Se dijo a si misma Candy

- No se que me ocurre con esta mujer debe ser una obsesión, eso debe ser, cuando la haga mía esa obsesión desaparecerá – penso Terry mientras seguía besando a la joven, luego se separo de ella

- ¿Quieres venir conmigo? –pregunto Terry con voz enronquecida

- No, no puedo

- ¿Por qué? –dijo contrariado Terry

- Tengo que irme, pero te prometo que volveré

- No es justo

- Ni para ti, ni para mí, pero debo irme por favor no mandes a ningún investigador a seguirme, por favor

- Pero…

- Yo regresare te lo prometo

- No es justo que me dejes así –dijo Terry

- Date una ducha fría – dijo la joven con una sensual sonrisa

- Si tan solo pudiera verte el rostro por lo menos podría tener en mi mente la imagen tuya en mis sueños

- Pues no va a ser así- dijo separándose- solo vine a despedirme

- ¿A donde iras?

- No te lo puedo decir

- Pero…

- Adios mon cherie, volveré - dijo separándose de él y bajo las escaleras corriendo. Terry quiso seguirla pero algo lo detuvo

- No, no la seguiré pero Cassidy lo hará –dijo recordando que tenia a un investigador tras la pista de Las alegres pelirrojas

Candy llego a un restaurant en donde Phillipe quien se había vuelto su cómplice en esta locura la esperaba. Candy se sentó en una mesa sola cuando el camarero le hizo llegar una nota. Candy se levanto y se dirgio al tocador. Allí se encontraba una bolsa que le había dejado Phillipe y al abrirla vio que contenía un cambio de ropa y una peluca morena. Candy rápidamente se cambio y salió como si fuera otra mujer.

- Gracias Phillipe, se que debes pensar que estoy loca pero no confío en Terry

- Lo que no entiendo es todo esto del antifaz

- Ya te conté lo de la fiesta –dijo Candy quien le había contado lo ocurrido, claro omitiendo lo que había pasado con Terry en su departamento

- ¿Pero porque insistes en seguir con al mentira?

- Tengo mis motivos

- Por lo visto Madame logro lo que quería convertirte en una dama atrevida

- Phillipe

- Esta bien no diré mas, ahora vamonos que mañana partes

- ¿Iras a Chicago después?

- Claro que si, no voy a dejar que Jude se me escape

- Así se habla amigo

Annie junto con Archie esperaban la llegada de Candy. Habían llegado antes de la hora ya que no la querían hacerla esperar. Pronto el tren que procedía de New York se detuvo en la estación. Archie quedo boquiabierto al ver que una hermosa joven de cabellos largos y rojos bajaba del tren.

- No puede ser- dijo el joven dando un paso hacia la joven- ¿Zillah?

- Archie –dijo Candy sorprendida al notar la confusión del Archie

- ¿Candy, pero que haces con el cabello rojo? –dijo Archie confundido

- Candy amiga –dijo Annie abrazando a su amiga

- Oh Annie amiga tiempo sin verte

- Ese cabello rojo –noto Annie

- ¿Se me ve mal? –pregunto tocándose el cabello

- No, al contrario te sienta bien

- Gracias

- Por cierto Archie ¿porque la llamaste Zillah? – pregunto Annie con recelo

- Es que en New York se esta presentando el Show, Las alegres pelirrojas, y la estrella que es muy amiga mía se llama Zillah, se que te confundiste amigo, no eres el primero, se que mi cabello se parece al de Zillah – se apresuro a decir Candy

- Si…este…pense que las pelirrojas se iban a presentar en Chicago

- Pues la verdad si, me dijeron que harán una gira en toda Norteamérica

- Ah que bueno –dijo Archie disimulando muy bien su emoción

- ¿Y porque te cambiaste el color de cabello? - pregunto Annie aun sorprendida por el color del cabello de la ex rubia

- Fueron cosas de las chicas, dicen que yo seria una muy buena alegre pelirroja

- La verdad la tía abuela se va a morir cuando te vea, estas mas pelirroja de Elisa –dijo Archie

-. Si, mi cabello es de un rojo intenso y el de Elisa de un tono rojo marrón

- Vas a causar sensación jejejeje

- Vamonos ya, me muero por ver a Albert y después quiero ir a El hogar de Ponny

- Ya veras los cambios que tiene, estarás fascinada –dijo Annie

Terry recibía los informes de Cassidy el investigador que había contratado para vigilar a las alegres pelirrojas.

- ¿¿Como es posible que se le perdió aquella mujer??

- En efecto milord, recibieron varias visitas esa tarde una de ellas fue la que usted hizo. Luego deje a mi ayudante apostado en la puerta al ver que una hermosa pelirroja con un antifaz salió del lugar. La joven llego al teatro a las 8 de la noche y salió de allí a las 9, la seguí hasta un restaurant en donde mas nunca la vi salir

- ¡Pero es que acaso se desapareció así no más. Se la trago la tierra!

- Si es lo más extraño, pregunte a uno de los meseros y me dijeron que en efecto allí entro una pelirroja, tomo un chocolate caliente, dejo el dinero en la mesa y se fue al tocador, de ahí no la vieron mas

- Imposible¿pudo haber salido por alguna ventana en el baño?

- Pues la revise y no, no era posible, la ventana tiene una reja de hierro muy difícil de quitar

- Maldición, se volvio a desaparecer

- ¿Quiere que siga vigilando la casa de las pelirrojas?

- Si, ella me dijo que venia a despedirse de seguro andará desaparecida varios días, quiero que me avise si la vuelve a ver, es muy parecida a Zillah pero ya usted sabe que no es ella

- En efecto señor, al señora Zillah es mas delgada y un poco mas alta que la dama del antifaz, por detrás o de lejos se les puede confundir

- Hasta usted pudo notar la diferencia. Me alegro, por favor si la vuelve a ver no dude en avisarme

- Si milord

Terry quedo solo mientras pensaba en aquella misteriosa mujer, no sabía porque, pero esa mujer le aceleraba el pulso, cuando estaba a su lado sentía fuego en sus venas. Maldición por aquella mujer sentía deseo, no amor, mientras que por una rubia pecosa sentía un amor inmenso, recordó lo del libro que había leído recientemente Relatos eróticos de una dama francesa, amor y pasión, no pueden vivir la una sin la otra. Cuando falta no hay amor en realidad. Maldita sea cada día estaba más confundido. Solo descubriendo el misterio que escondía aquella dama, podría solucionar su problema.

Continuara…

Notas de la autora

Espero les este gustando la historia amigas. Por cierto me permití invitar en esta historia a dos personalidades una real y la otra ficticia. Ellos son Madame Coco Chanel que en los años 20 comenzaba a darse a conocer y Monsieur Hercules Poirot personaje original de la celebre escritora Agatha Cristie, solo que lo puse mas joven por la época, espero me perdonen al incluirlos y les sea de su agrado.

Y ya saben sus comentarios buenos, malos escríbanme a