Capítulo 9. La primera prueba.

Otro silbido atronador que salía de ninguna parte, marcó la entrada del hocicorto sueco en el cercado y la salida de Cedric de la tienda de los campeones hacia el mismo.

- ¡Aquí tenemos a nuestro primer campeón! ¡Representando al colegio Hogwarts, el señor Cedric Diggory! -dijo Ludo Bagman en tono calmado.

Cedric se mantuvo lo más lejos posible del hocicorto, mientras buscaba con la mirada algo; con la varita levantada y vigilando insistentemente a la dragona, que parecía que aun no se había dado cuenta de su existencia, se acercó hacia una piedra de tamaño medio y empezó a realizar giros con la varita y recitar frenéticamente encantamientos. La piedra empezó a brillar, lo que hizo que la dragona se percatara de la presencia del mago.

Un chorro de fuego surgió de las fauces, lo que provocó que Cedric tuviera que esconderse tras otra roca más grande.

- ¡Ah, que poco ha faltado, que poco...! -exclamó Ludo al ver lo cerca que habían pasado las llamas del mago. Cuando el chorro acabó, Cedric volvió a correr hacia la roca pero no pudo llegar a ella, ya que la dragona le vigilaba férreamente.

- ¡Se esta arriesgando, ya lo creo...! -añadió Bagman, viendo los intentos de Cedric por salir de detrás de la roca que le protegía.

- ¡Accio piedra! -exclamó Cedric en cuanto tuvo un momento de respiro entre llamaradas. La piedra voló mansamente hasta donde estaba el Hufflepuff. El mago aceleró la transformación y, donde había una piedra, surgió un perro labrador de color blanco, que se enseñaba sus colmillos.

Cedric azuzó al perro para que atacara al dragón mediante un conjuro de ira. El perro, con los ojos enrojecidos y ladrando enfurecido, corrió hacia la dragona. Mientras tanto, Cedric se iba moviendo de piedra en piedra, lanzándole conjuros a la dragona para que no chamuscara al perro antes de tiempo. El hocicorto estaba claramente dividido en dos frentes. Mantenía al perro a raya con sus garras para que no se acercara a sus huevos e intentaba estar atento a ese mosquito pesado que le lanzaba hechizos.

Cuando Cedric consiguió alcanzar una roca, lo suficientemente grande como para ocultarse y lo suficientemente cerca de la dragona como para poder desarrollar la segunda parte del plan, dejo de lanzarle hechizos a la dragona. Sabía que ninguno de los anteriores había podido afectar a la bestia, debido a su piel dura, pero el objetivo estaba conseguido. La dragona estaba furiosa.

Sin perder tiempo, lanzó un hechizo amplificador al perro. Esto provocó que los ladridos del animal se escucharan claramente en todo Hogwarts.

- ¡Eso ha sido muy astuto, si señor, lástima que no le haya servido de nada! -comentó Bagman al ver como la dragona, ignorando los estremecedores ladridos del perro, seguía atenta a la roca donde estaba escondido el mago.

Cedric lanzó al cielo una exclamación de decepción que nadie escucho. Sin olvidar la vigilancia de la dragona, Cedric asomó la cabeza para ver la situación. La dragona tenia la cabeza fija en él, pero el cuerpo claramente dirigido hacia el perro que, incansable, seguía ladrando e intentando encontrar un hueco para atacar. El análisis era claro: la dragona necesitaba muy poco para olvidarse de Cedric y atacar al perro.

Tras un par de minutos de reflexión, Cedric volvió a lanzar el conjuro de ira al perro. Funcionó. Esta inyección extra de ira hizo que el perro superara su instinto de autoprotección y atacara a la dragona. Esta, avanzando hacia el perro y olvidándose de sus huevos y del mago, respondió con ferocidad al ataque. Cedric aprovechó la distracción para salir de su escondite y avanzar a toda velocidad hacia el huevo de oro.

Cuando tenía agarrado el huevo entre las manos, un cegador brillo azulado le hizo girarse. Una inmensa llamarada se acercaba a toda velocidad hacia él. Cedric se agachó... pero no fue lo suficientemente rápido. Las llamas le alcanzaron una buena porción del rostro quemándole la piel. Aguantando el palpitante dolor, Cedric siguió corriendo con el huevo de oro entre las manos, saliendo del cercado.

Un bramido estremecedor salió de la garganta de todos los que estaban en la grada, seguido de una cerrada ovación. David aumentó su altura a petición de Ginny y Hermione, intentando adivinar cual era el estado de Cedric.

- No parece grave. -comentó David a sus compañeras cuando todos se volvieron a sentar.- No he visto a Cedric, pero los profesores no parecían muy preocupados.

- Debe ser una quemadura superficial. -razonó Hermione, intentando calmar sus manos temblorosas.

- ¿Qué tienes aquí? -dijo Ginny, señalando un bulto cuadrado en el bolsillo de la túnica del metamorfomago. David la miró desconcertado, mientras metía la mano en el bolsillo.

- ¡Anda! ¡Si es mi lente! -exclamó en cuanto extrajo una pequeña caja de color negro del bolsillo. Abrió la caja, se puso la lente en el ojo ante la mirada curiosa de Ginny y miró hacia la zona de los dragones.

- Hermione, veo un dragón verde, uno rojo y uno de color negro. -apuntó David.- El negro es más grande que el resto y tiene unos pinchos en la cola, como mi dedo de largos.

- Gales verde, bola de fuego chino y colacuerno húngaro. -apuntó la chica en tono muy bajo.

- Tu siempre haces los deberes, por lo que veo. -apuntó Ginny, que miraba hacia el jurado.- Van a dar las puntuaciones.

Todos los presentes en las gradas se giraron hacia donde se situaban los miembros del jurado. La primera en dar su nota fue Madame Máxime que mostró un bello lazo en forma de ocho. También el señor Crouch, Bagman y Dumbledore se decantaron por la misma nota. Karkarov puso la nota discordante, puntuando la actuación de Cedric con un, a todas luces, injusto seis. El abucheo por parte de la grada fue ensordecedor y prácticamente unánime, con la lógica excepción de los alumnos de Durmstrang.

- ¡Menudo tarugo! -se oyó exclamar a Lee Jordan, que parecía tener la extraña habilidad de decir lo que todo el mundo piensa en voz alta.

- La verdad es que Lee tiene razón. -razonó Ginny.- Cedric lo ha hecho muy bien, sólo se le pueden restar puntos por lo de la quemadura y por haber tardado tanto.

- Burlar a un dragón no es moco de pavo, Ginny. -objetó Hermione.- Requiere tiempo.

- Lo se, Hermione. Sólo intentaba pensar como los jueces. -explicó la pelirroja.

La conversación entre las dos féminas fue implacablemente ahogada por la aparición del gales verde y el refulgente brillo del segundo huevo dorado cuando la dragona movió una de sus patas.

- ¡Miembros del jurado y alumnos, permítanme presentarles a la campeona de la Escuela Beauxbatons, la señorita Fleur Delacour! -exclamó Ludo Bagman entusiasmado.

Fleur salió al cercado emitiendo una extraña mezcla de nerviosismo y seguridad en si misma. Tenía firmemente agarrada la varita pero sus movimientos no poseían su gracia y fluidez natural. En cuanto, apareció por el campo de visión de la dragona, esta soltó un rugido estremecedor y movió su inmenso cuerpo de tal forma que era imposible para Fleur alcanzar el huevo de oro sin que la dragona la viera.

La francesa alzó la varita y lanzó un hechizo de color morado que impactó en el cuello de la dragona. Esta respondió con una espectacular llamarada que hizo que Fleur se escondiera tras una piedra.

- ¡Ah, no estoy seguro de que eso fuera una buena idea! -dijo Bagman entusiasmado.

Fleur salió de su escondite y comenzó a moverse de lado a lado de la cerca. La dragona seguía sus movimientos girando su largo cuello y emitiendo un ronroneo amenazador. Probó otra vez con el mismo hechizo, pero la dragona usó una de sus alas como escudo.

- ¿Qué estará intentando? -preguntó Hermione, mientras entrecerraba a causa del intenso calor que producía otra de las llamaradas de la dragona.

- No tengo ni idea. -respondieron David y Ginny a la vez, mientras observaban como Fleur danzaba entre las barreras de roca y lanzaba distintos hechizos.

David se concentró, intentando vislumbrar una posible estrategia. Fleur se limitaba a moverse entre las rocas, lanzando diferentes hechizos; pero... no parecía que hubiera un esquema definido.

- Está analizando a la dragona. -dijo Seamus en la fila de abajo.

- ¿Cómo? -preguntaron a la vez Dean y Parvati sorprendidos.

- Es verdad. -dijo Seamus.- Fijaos bien en lo que hace. Se mueve de un lado para otro de la cerca, lanzando diferentes tipos de hechizos y viendo cual es la reacción de la dragona a cada uno.

- Pero... ¿por qué? -preguntó Dean.

- Eso no lo sé. -reconoció Seamus.

David se fijo en Fleur y comprobó que Seamus tenia razón. Está probando a la dragona, viendo cuanto y como se separaba de los huevos, como se protegía de los hechizos, como contraatacaba...

- Parece que no es tan estúpida como parecía. -reconoció Hermione con algo de veneno en el tono.

- Así no pequeña. Te estas equivocando. -dijo Hermione en la cabeza de David.

- Hermione, no puedes juzgar un libro por su tapa. -dijo el metamorfomago. La chica hizo como si no lo hubiera escuchado.

Fleur esquivó por enésima vez una nueva llamarada de la dragona y se escondió detrás de una de las rocas más grandes. Con la mirada firme y tras haber recuperado el aliento, salió de su escondite y comenzó a lanzar, sin descanso, el mismo hechizo de color naranja. La dragona reaccionó con furia. Se adelantó varios pasos, rugiendo y exhalando fuego sin parar, mientras los hechizos rebotaban en sus duras escamas. En cuanto la dragona paró de emitir fuego por sus fauces; Fleur se agachó, calculó con precisión los próximos movimientos de la dragona y lanzó el hechizo morado con el que había empezado la prueba.

El rayo se elevó el aire como un misil y, dividiéndose en dos cuando llegó a la cima de su recorrido, cayó como un meteoro sobre los ojos de la dragona. El animal, erguido sobre sus patas traseras, dio varios pasos hacia delante, tambaleándose como si estuviera borracha y cayó con estrepito al suelo.

- ¿Lo ha matado? -preguntó una voz en la grada.

- No seas burro. -respondió otra cerca de la primera.- Es un dragón, no un corderillo.

- ¿Qué ves David? -preguntó Ginny, sabiendo que la lente del metamorfomago le permitía ver lo que pasaba con mas claridad.

- La ha dormido. -respondió David, sin dejar de mirar.

- Brillante. -reconoció Hermione.

- Así mejor, pequeña. -dijo complacida la Hermione dentro de David.

Fleur analizó en la distancia el cuerpo dormido de la dragona y emitió un silencioso "¡Merde!" que David pudo leer de sus labios. Y no era para menos. En su caída, el cuerpo de la dragona había bloqueado, casi en su totalidad, el acceso a los huevos; dejando como único resquicio, uno situado justo delante de su cabeza dormida.

Caminando intentando hacer el menor ruido posible para no despertarla, Fleur se dirigió hacia el hueco que le permitiría alcanzar el huevo dorado. De repente, mientras pasaba por delante de la cabeza de la dragona, esta roncó y una pequeña llamarada prendió la falda de la francesa. Fleur saltó hacia atrás asustada y apretó los dientes para no gritar. Rápidamente, hizo surgir agua de su varita y apagó el fuego. Una pequeña ola de comentarios surgió en el publico masculino, al darse cuenta de que el fuego había consumido bastante tela de la falda, dejando al descubierto mas muslo de lo que la francesa hubiera deseado.

- Tersos y firmes. -comentó Dean, que parecía experto en estas lides.

Un ovación tan entusiasmada como la que recibió Cedric se alzó de entre las gradas. Fleur corrió rápidamente hacia una zona más cubierta y, en pocos segundos, regresó al cercano, tan impecable como antes de empezar la primera prueba, para escuchar las puntuaciones de los jueces.

- ¡Excelente actuación la de la señorita Delacour! ¡Veamos las puntuaciones! -exclamó Ludo Bagman.

Al igual que con Cedric, Madame Máxime fue la primera en mostrar su veredicto. Un espléndido nueve surgió de su varita.

- ¡Lo esperado! -exclamó Ginny al ver la nota flotando.

El señor Crouch que, según parecía. no había cambiado el gesto desde que había empezado la primera prueba, añadió un ocho a la puntuación de Fleur. Dumbledore y Bagman imitaron al Director del Departamento de Cooperación Internacional del Ministerio de Magia y emitieron otro ocho cada uno. Y, para no decepcionar a nadie, Karkarov volvió a desmarcarse con otro patético seis.

- A ver... -dijo Hermione tras un calculo rápido.- treinta y nueve puntos.

- Entonces esta en cabeza. -apuntó Neville, diciendo sus primeras palabras desde que empezó la primera prueba.

- ¡Bien ya hemos visto las esplendidas actuaciones de dos de los campeones! ¡Ahora, pido un fuerte aplauso para el tercer campeón! ¡Representando al Instituto Durmstrang, es una de las grandes estrellas de quidditch mundial! ¡Y aquí aparece, el señor Krum! -una ovación en un tono mucho más grave que las otras, debido al entusiasmo de la grada de Durmstrang, acompañó la entrada de Viktor Krum al cercado.

Al igual que pasó con Fleur, en cuanto Krum entró en el cercado, la dragona fijó sus grandes y protuberantes ojos en él. Casi sin tiempo para que Krum se escondiera, el bola de fuego exhaló una tremenda llamarada carmesí que hizo elevarse rápidamente la temperatura del terreno.

- ¡Va a por él! -exclamo un Ravenclaw cuando vio que la dragona empezaba a avanzar hacia Krum.

- ¿Esto es normal? -pregunté Ginny a Hermione.

- Los bola de fuego son más agresivos que casi todos los dragones... ¡Mierda! -exclamó interrumpiendo su propia explicación.

- ¿Qué ocurre? -preguntó Neville.

- A Harry le toca el colacuerno. -explicó Hermione, apoyando las manos en sus piernas para que no se notara su nerviosismo.- Y es el más peligroso.

De repente, David sintió como Ginny se agarraba a su brazo, temblando ligeramente y algo más pálida de lo normal.

- Ginny, estate tranquila. -dijo David intentando calmarla.- Todo saldrá bien. Además... estamos hablando de Harry, es un experto en salir indemne de los líos.

- No lo entiendes. -dijo Ginny en un susurro.

- Si lo entiendo, Ginny. -susurró el metamorfomago al oído de la pequeña de los Weasley.

- Eh, dejad los secretitos que Krum acaba de hacer algo. -les avisó Hermione. Ambos giraron la cabeza y vieron como la dragona rugía de forma intermitente y se tambaleaba.

- ¿Cómo lo ha hecho? -preguntaron los dos.

- Le ha echado a los ojos un hechizo que no conozco. -respondió Hermione, que no perdía de vista el avance del búlgaro hacia el huevo dorado.

Krum tenía que avanzar con cuidado ya que la dragona, en su tambaleo descontrolado, movía las garras y la cola de forma impredecible.

- ¡Ah... casi! Cuidado ahora... ¡Dios mío, creí que lo iba a coger! -exclamó Bagman. Krum había tocado el huevo con la punta de los dedos, pero tuvo que alejarse ya que, si no se hubiera alejado, la cola de la dragona hubiera impactado violentamente en él.

Tras protegerse detrás de una roca y, mientras analizaba hacia donde estaba el huevo, un temblor apocalíptico sacudió la tierra. La dragona había caído al suelo, destrozando varios de los huevos reales en el proceso.

¡Es la oportunidad que esperaba el señor Krum! -comentó Bagman.

Como era de esperar, Krum se abalanzó sobre el huevo de oro y, esquivando un latigazo y un par de pequeñas llamaradas, lo agarró firmemente, como con la snitch de la final del Mundial.

- ¡La verdad es que está mostrando valor y, sí señores, acaba de coger el huevo!

La grada rugió aún más fuerte que la dragona y otra sonorísima ovación llenó el cielo de Hogwarts.

- ¡Estupenda actuación del señor Krum! ¡Ya tenemos tres campeones con sus respectivos huevos de oro! ¡Veamos la puntuación de los jueces!

Madame Máxime alzó su varita y proyectó un dorado siete como primera puntuación.

- Le van a penalizar mucho la rotura de los huevos. -apuntó Hermione.- Se suponía que no podía provocar daños.

Otro siete del señor Crouch confirmó las sospechas de Hermione. Dumbledore y Bagman fueron menos estrictos con el detalle de los huevos y añadieron un par de ochos al marcador de Krum.

- Me parece que han puntuado mas el valor que le ha echado. -supusó Seamus.

- Los tiene bien puestos. -afirmó Dean, aún asombrado de la actuación del búlgaro. David sonrió al escuchar la frase de Dean. Demostraba los orígenes muggles del chico. El metamorfomago no creía que muchos sangre pura la usaran.

- ¡Le ha puesto un diez! -exclamó Seamus indignadísimo al ver ondear el diez de Karkarov en el aire.

- ¡Pero será...! ¡La madre que...! -David emitía al aire toda una retahíla de insultos variados que sorprendió y divirtió a Ginny a partes iguales.

- Eh Hermione... creo que en insultos, David sabe mas que tú. -le dijo a Hermione. Esta se alzó de hombros con la cara enrojecida por el enfado.

El cabreo del publico era más que evidente, aunque Karkarov no parecía muy avergonzado por su mas que notable parcialidad.

- ¡Vale, tranquilidad! -dijo Bagman intentando calmar a las masas que seguían pitando y abucheando.- ¡Por favor, guarden sus fuerzas para recibir como se merece al cuarto campeón del Torneo de los Tres Magos! ¡Nuestro paladín más joven, el señor Harry Potter!

Y Harry apareció por la entrada de los campeones del cercado. En ese momento, David notó dos cosas. Primero, el nerviosismo de Harry y, segundo, que empezaba a faltarle riego sanguíneo en el brazo derecho, debido a lo fuerte que se había sujetado Ginny.

- Ginny... afloja un poco, por favor. -dijo mientras movía los dedos de la mano. La chica soltó ligeramente su presa.

- ¡Accio Saeta de Fuego! -se oyó gritar a Harry.

- ¿La escoba? ¿Para qué quiere su escoba? -se preguntaban muchos en la grada.

Y entonces se la oyó atravesando el aire tras Harry. Este se volvió y vio la Saeta de Fuego volar hacia allí por el borde del bosque, descender hasta el cercado y detenerse en el aire, a su lado, esperando que la montara. Sin detenerse un segundo, montó sobre la misma y alzó el vuelo, provocando que cientos de cuellos se levantaran hacia el cielo.

David hizo que su lente mágica, le mostrara el rostro de Harry y, para su sorpresa, estaba sonriendo.

- ¡Está sonriendo! -exclamó el metamorfomago.

Harry descendió en picado. El colacuerno lo seguía con la cabeza. Sabía lo que el dragón iba a hacer, y justo a tiempo frenó su descenso y se elevó en el aire. Llegó un chorro de fuego justo al lugar en que se habría encontrado si no hubiera dado un viraje en el último instante...

- ¡Joder! -exclamó toda la grada de Gryffindor, sin que nadie pudiera decir nada mas.

- ¡Cielo santo, vaya manera de volar! -vociferó Bagman, entre los gritos de la multitud.- ¿Ha visto eso, señor Krum? -David miró hacia Krum que, como todos, seguía sin perderse detalle y con los ojos brillantes de respeto, el desarrollo de la prueba.

Harry se elevó en círculos. El colacuerno seguía siempre su recorrido, girando la cabeza sobre su largo cuello. Se lanzó hacia abajo justo cuando el dragón abría la boca, pero esta vez tuvo menos suerte. Esquivó las llamas, pero la cola de la bestia se alzó hacia él y, al virar a la izquierda, uno de los largos pinchos le raspó el hombro. La túnica quedó desgarrada.

- ¡Eso debe de doler! -exclamó Ginny con las manos blancas de la tensión y apretando mas el brazo del metamorfomago.

- ¿Pero qué está haciendo? -se oyó preguntar a un Hufflepuff unos asientos mas arriba.

- ¡Es quidditch! -exclamó Katie Bell.- Está jugando al quidditch con el dragón. Las llamaradas son como bludgers y el huevo de oro es su snitch.

- ¡Es cierto! -exclamó Angelina Johnson.- Ese último movimiento es un clásico de los buscadores cuando tienen que esquivar una bludger con poco tiempo. Sacrifican estabilidad a cambio de la máxima agilidad y velocidad de reacción sobre la escoba.

El dragón no parecía dispuesto a moverse del sitio: tenía demasiado afán por proteger los huevos. Aunque retorcía la cabeza y plegaba y desplegaba las alas sin apartar de Harry sus terribles ojos amarillos, era evidente que temía apartarse demasiado de sus crías.

- Así no va conseguir nada. -se escuchó decir a alguien.

- Es cierto. -dijo Ginny.- Tiene que provocar al dragón para que se aleje de los huevos.

- ¿Estás de broma? -preguntó Hermione que se apretaba la cara con las manos.

Pero no era una broma. Harry empezó a volar, primero por un lado, luego por el otro, no demasiado cerca para evitar que echara fuego por la boca, pero arriesgándose todo lo necesario para asegurarse de que la bestia no le quitaba los ojos de encima. La cabeza del dragón se balanceaba a un lado y a otro, mirándolo por aquellas pupilas verticales, enseñándole los colmillos...

Remontó un poco el vuelo. La cabeza del dragón se elevó con él, alargando el cuello al máximo y sin dejar de balancearse como una serpiente ante el encantador.

Harry se elevó un par de metros más, y el dragón soltó un bramido de exasperación. Harry era como una mosca para él, una mosca que ansiaba aplastar. Volvió a azotar con la cola, pero Harry estaba demasiado alto para alcanzarlo. Abriendo las fauces, echó una bocanada de fuego... que él consiguió esquivar. La enorme bestia se alzó al fin sobre las patas traseras y extendió las correosas alas

negras, tan anchas como las de una avioneta, y Harry se lanzó en picado. Antes de que el dragón comprendiera lo que Harry estaba haciendo ni dónde se había metido, éste iba hacia el suelo a toda velocidad, hacia los huevos por fin desprotegidos. Soltó las manos de la Saeta de Fuego... y cogió el huevo de oro.

Y escapó acelerando al máximo, remontando sobre las gradas, con el pesado huevo seguro bajo su brazo ileso.

- ¡Lo ha conseguido! -exclamaron todos al unísono, levantándose, abrazándose, aplaudiendo y pitando.

- ¡Miren eso! -gritó Bagman.- ¡Mírenlo! ¡Nuestro paladín más joven ha sido el más rápido en coger el huevo! ¡Bueno, esto aumenta las posibilidades de nuestro amigo Potter!

- ¡Vamos tenemos que verlo! -dijo Ron, arrastrando a Hermione de su mano. David salió tras ellos, dejando a Ginny en la grada, comentando con el resto de Gryffindor la espectacular actuación de Harry. Los alcanzó rápidamente, situándose a la izquierda de Hermione, mientras que Ron ocupaba el lado derecho de la chica.

- Oye David, -dijo Ron parándose.- quería pedirte disculpas por como me he comportado estos días. -David se quedó mirando al menor de los varones Weasley y le sonrió afablemente.

- No hay nada que perdonar, Ron. -dijo David acercándose a él.- Pero yo también quería pedirte perdón por lo que ocurrió en el dormitorio. Mi comportamiento fue excesivo, no tenía que haberte petrificado.

- Pero si fue en defensa propia. -replicó Ron.- Yo iba a por ti.

- Lo sé pero eres mi amigo, tenía que haber intentado razonar contigo y no hechizarte a la primera de cambio. ¿Me perdonas?

- Eh David, hazme caso. La culpa fue mía. -reconoció Ron.- Está olvidado. -los dos magos se fundieron en un abrazo y se pusieron a comentar la primera prueba como si nunca hubieran estado enfadados.

Entraron a toda prisa a la carpa donde se había instalado la enfermería.

- David, quédate fuera. -le pidió Hermione en su cabeza.- Esto lo tienen que resolver los tres. -El metamorfomago hizo como que se tenía que atar los cordones para quedarse rezagado.

- ¡Sois tan tontos los dos! - se escuchó gritar a Hermione. David vio como salía corriendo de la tienda con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Cómo se pone! -comentó Ron, negando con la cabeza.- Vamos, Harry, están a punto de darte la puntuación.

- Esta Hermione, menuda exagerada, ¿eh Ron? -dijo David sorprendiéndolos a los dos por detrás.

- ¡David! -exclamó Harry al ver la cara sonriente del metamorfomago.

- Si, ese es mi nombre. No me lo gastes. -bromeó el chico mientras caminaba junto a ellos hacia el cercado.- Como siempre, tienes que enfrentarte a lo mas complicado. ¡Venga! ¡El dragón más grande y más feo!

- Has sido el mejor, ni punto de comparación. -interrumpió Ron.- Cedric hizo una cosa bastante rara: transformó una roca en un perro labrador, para que el dragón atacara al perro y se olvidara de él. La transformación estuvo bastante bien, y al final funcionó, porque consiguió coger el huevo, pero también se llevó una buena quemadura porque el dragón cambió de opinión de repente y decidió que le interesaba más Diggory que el labrador. Escapó por los pelos. Y Fleur intentó un tipo de encantamiento... Creo que quería ponerlo en trance, o algo así. El caso es que funcionó, se quedó como dormido, pero de repente roncó y echó un buen chorro de fuego. Se le prendió la falda. La apagó echando agua por la varita.

- Lo que nos permitió ver algo interesante. -añadió David guiñándole un ojo a Harry.

- ¿Tu también te fijaste? -preguntó Ron.

- Por favor Ron, vas a hacer que me ofenda. -bromeó el metamorfomago.- Luego te cuento, Harry. -dijo al ver la cara de desconcierto de este.

- Bueno, ¿por dónde iba? -preguntó Ron, que había perdido el hilo de la explicación.

- Te falta Krum. -apuntó David.

- Eso. Y en cuanto a Krum... no lo vas a creer, pero no se le ocurrió la posibilidad de volar. Sin embargo, creo que después de ti es el que mejor lo ha hecho. Utilizó algún tipo de embrujo que le lanzó a los ojos. El problema fue que el dragón empezó a tambalearse y aplastó la mitad de los huevos de verdad. Le han quitado puntos por eso, porque se suponía que no tenía que causar ningún daño.

Ron tomó aire al llegar con Harry hasta el cercado. Retirado el colacuerno, Harry fue capaz de ver, por primera vez, dónde estaban sentados los jueces: justo al otro extremo, en elevados asientos forrados de color oro.

- Cada uno da una puntuación sobre diez. -le explicó Ron.

Entornando los ojos, Harry vio a Madame Máxime, la primera del tribunal, levantar la varita, de la que salió lo que parecía una larga cinta de plata que se retorcía formando un ocho.

- ¡No está mal! -dijo Ron mientras la multitud aplaudía.- Supongo que te ha bajado algo por lo del hombro...

A continuación le tocó al señor Crouch, que proyectó en el aire un nueve.

- ¡Qué bien! -gritó Ron, dándole a Harry un golpecito en la espalda. Luego le tocaba a Dumbledore. También él proyectó un nueve, y la multitud vitoreó más fuerte que antes. Ludo Bagman: un diez.

- ¿Un diez? -preguntó Harry extrañado.- ¿Y la herida? ¿Por qué me pone un diez?

- ¡No te quejes, Harry! -exclamó Ron emocionado.

- ¡Calla, que pareces tonto! -añadió David burlón.

Y entonces Karkarov levantó la varita. Se detuvo un momento, y luego proyectó en el aire otro número: un cuatro.

- ¿Qué? -chilló Ron furioso.- ¿Un cuatro? ¡Cerdo partidista y piojoso, a Krum le diste un diez!

- ¿¡Cómo que un cuatro!? -gritó David aun mas alto.- ¡Tramposo! ¡Qué lo quemen vivo! ¡Qué le partan las piernas! –el metamorfomago se giró hacia Ron.- ¡Eh Ron! ¡Llama a tus hermanos! ¡Tenemos que hacer algo con este tipo!

- ¡Eso! ¡Eso! -dijo Ron afirmando con la cabeza.- ¡Será cretino! ¡Mira, si es Charlie! ¡Charlie!

- ¡Estáis empatados en el primer puesto, Harry! ¡Krum y tú! -le dijo Charlie Weasley, precipitándose a su encuentro.- Me voy corriendo. Tengo que llegar para enviarle una lechuza a mamá; le prometí que le contaría lo que había sucedido. ¡Pero es que ha sido increíble! Ah, sí... me ordenaron que te dijera que tienes que esperar unos minutos. Bagman os quiere decir algo en la tienda de los campeones.

- ¡Te esperamos aquí! -dijeron Ron y David a Harry.

- ¡Eh, pequeño cambiante! -se oyó una voz a su espalda.

- Son Fred y George. -dijo Ron, al darse la vuelta.- David tenemos que decirles eso.

- ¿Qué tienes que decirnos, pequeño Ronnie? -preguntó Fred.

- Hay que hacer algo con Karkarov. -replicó Ron.- ¿Habéis visto que puntuaciones?

- Toma David, tus ganancias. -dijo George entregándole nueve galeones al metamorfomago.

- ¿Y eso? -preguntó Ron al ver el intercambio de dinero.

- Aposté por Harry. -explicó David guardándose los galeones en el bolsillo.

- Y se pagaba 9 a 1. -dijo George con cierto fastidio.- Aquí el amigo, se ha llevado una buena parte de nuestras ganancias.

- Os invitaré a algo en la próxima salida a Hogsmeade. -prometió David.

- Por cierto, tenemos que preparar un fiesta sorpresa digna de tan magno éxito. -dijo George en una mas que decente imitación del tono pomposo de Percy.- Así que venga, te necesitamos para saquear las cocinas del colegio.

- Ron, díselo a Harry, ¿vale? -pidió el metamorfomago.

- Sin problemas. -respondió Ron.

Comentarios.

Hola a todos. Bueno, volvemos por aquí con otro capitulo. La verdad es que temía a este capitulo mucho. Intentar describir adecuadamente como lo hicieron Cedric, Fleur y Krum en la primera prueba es un reto dificil. Estoy bastante contento con el resultado, pero el juicio final es el vuestro. Respecto a las puntuaciones que reciben cada uno, excepto los 39 puntos que le doy a Fleur el resto son los reales que se pueden sacar del libro. Le he dado un punto mas a Fleur que a Cedric porque me parece menos grave que se le queme la falda a Fleur que la cara a Cedric. Y ahora agradecimientos.

- A Kristy SR por sus reviews del cuarto año.

- A Miss Lefroy por sus reviews del primer año.

Espero que os guste el capitulo. Un bratzo, xotug.