Capitulo 9
Hola chicas.. después de otro largo tiempo de ausencia regreso- T.T ... Una disculpa por no poder publicar antes, surgió un problemilla con mi compu y pues desgraciadamente con el horario que tengo en el trabajo, no puedo salir a un ciber. Y que decir, del teléfono, desde la aplicación de este, no le entiendo muy bien.. En fin , espero sigan acompañándome...
Advertencia, este capitulo tiene escenas de carácter sexual, que espero no ofendan el criterio de nadie .. xD en fin, espero que les agrade el capitulo y que muchas de ustedes sigan acompañándome en lo que sigue de la historia...
Les mando un Saludo y abrazo a todas y prometo en el siguiente capitulo saludarlas a todas como se debe.. Sin mas que decir ,pasensela rico y disfruten de su lectura...
Desde México con mucho cariño para ustedes...
"Mi deseo es que vuelvas"...
Capitulo 9
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La blanca nieve comenzaba nuevamente a caer, apacible en la colina.
La señorita poni estaba en la cocina, preparando la cena con ayuda de algunos niños, mientras la hermana María se encargaba de acomodar y adornar el hermoso árbol que Tom hubo cortado esa mañana, dirigiendo y cuidando que ellos no se lastimaran cuando ponían los ornamentos en las ramas del árbol. Estaba desempolvando la organza que un año atrás el joven Andley le hubo regalado para el adorno, junto con algunas esferas de cristal ..
Ambas estaban un poco preocupadas por Candy, ya que desde un mes atrás no recibían noticias suyas. Sin contar aquella carta que llegó de New York y que re-enviaron días después, un poco renuentes ante el no saber a ciencia cierta, sobre cuál sería la reacción que tendría su pequeña discípula, y a esas alturas, era más que seguro, que Candy ya la hubiese leído..
Se preguntaban internamente ¿cómo podrían dejar de tener ese sentimiento de contrariedad? El no saber nada, era de alguna manera, una prueba que todo ello era por causa de esa carta... Pesadamente dejó escapar un suspiro la hermana María, mientras nuevamente fijaba sus ojos en los pequeños niños, quienes alegres jugaban mientras colocaban los adornos, ajenos a esa situación... Lanzando internamente, una plegaria al cielo por su pequeña...
Por el barullo que tenían los niños, no escucho el motor del auto que se encontraba a las afueras, hasta que el timbre de la puerta se hizo escuchar..
Como siempre una de las pequeñas, la más traviesa en ese momento, la que más le recordaba en forma de ser a Candy, fue quien corrió en dirección a la puerta para poder abrirla... Apenas y le había dado tiempo de bajar al pequeño Julio de la escalinata, para ir en su dirección... Encontrando en ella, en la puerta, la razón de sus preocupaciones, con una gran sonrisa radiante...
-Candy! - Grito de emoción la pequeña niña y la joven mujer con hábito, que fue corriendo a abrazar a su hija... –Candicé...! has vuelto hija, estábamos tan preocupadas por ti... –Apenas esbozo entre el abrazo, alertando a todos los niños que dejaban a un lado lo que estaban haciendo para ir a recibirle -
-Hermana María, disculpe que la haya preocupado... he vuelto- Respondió entre lágrimas - No era mi intención tardarme tanto, es solo...
- ¿Qué sucede?-Preguntó un poco preocupada, la mujer de gafas al salir momentáneamente de otra habitación - Candy! - Gritó la Srta. Pony quien salió rápidamente de la cocina al escuchar el alboroto hecho en la casa... -has vuelto cariño, me da mucho gusto que hayas llegado a tiempo... –Termino de decir al momento que le abrazaba efusivamente...
-Disculpe Srita. Pony, que no le haya avisado que me retrasaría un poco más...
-Eso no importa hija, lo importante es que estés aquí, nos tenías muy preocupadas... - Término por decir la mujer, que soltó a Candy, para limpiar sus gafas que se empañaron por sus lágrimas...
-Candy! Candy ¡! Candy! - Se oía una y otra vez, a lo largo de la sala, provenientes de los niños que también querían abrazar a la joven... –Gracias mis niños... estoy muy feliz de verlos de nuevo...
-Vamos Candy, adornemos el árbol... –Dijo la pequeña Rose, quien tomaba la mano de Candy jalándole al interior..
-No! Yo quiero que me ayude a hacer galletas con la Srita. Pony, dijo el pequeño Andy...
Candy sonrió ante la alegría que mostraban los niños de verla nuevamente, al igual de cómo ellos buscaban de involucrarla en sus actividades... –Claro pequeños enseguida le ayudaré a los dos, solo permítanme presentarles a alguien... Por favor espérenme un momento...—Candy salió de la casa rápidamente, para ayudar un poco a Terry con el equipaje, el cual todavía estaba siendo descargado junto con el chofer que los había llevado...
Por petición de Terry ella entró primero para avisar de su llegada y poder introducir el equipaje necesario en la sala, mientras que los presentes que llevaban para los niños, eran llevados a una habitación adicional...
Solo fue unos cuantos momentos en los que se ausentó, los cuales para las institutrices era algo normal, ya que siempre que llegaba con el joven Andley hacían algo parecido. Más después de unos momentos, eso les pareció extraño ya que días atrás habían tenido la visita del Sr. Johnson que llevaba los regalos predispuestos para los niños en esas fechas... Saliendo después de unos minutos ellas detrás de la joven rubia para ver el motivo por el cual tardaba, encontrándose con la imagen del afamado actor de frente a ella mientras sutilmente acomodaba el abrigo de Candy de manera cariñosa...
Al ver esa escena, la hermana María, no pudo más que llevarse las manos a la boca, tratando de acallar un pequeño grito de emoción... Era el mismo mozuelo ya convertido en hombre quien años atrás había llegado al hogar, preguntando por Candy... Era el joven quien miraba curioso la estancia y la chimenea mientras tomaba muy despacio la taza de chocolate... El verlo nuevamente hizo volver los recuerdos de ese día, del como hubo reaccionado Candy al saber de su visita, saliendo a toda prisa de la casa, para buscarle a través de la nieve... Entonces comprendió a fondo lo que escondía la sonrisa de Candy, ya que la mirada que en ese momento tenía el joven para ella, estaba llena de amor...
Después de unos segundos, Terry volteo en dirección a la casa, percatandose de las miradas de las institutrices, otorgándoles a ellas una sonrisa...
-Señorita Pony, hermana María quiero presentarles a Terruce Grandchéster, él es...
*-Soy su prometido... – Dijo de manera natural Terry, quien brindaba de manera amable su mano a la mujer mayor, para tomar su mano y llevársela a los labios, haciendo lo mismo con la mujer de hábitos, apenando a ambas mujeres por el desplante de galanura... –Disculpe que llegue sin invitación
-Han pasado varios años desde su visita, joven Terruce que casi no le reconozco -Acotó la mujer mayor, con voz amable, que miraba el gran cambio que tenía el joven, ya que no lo recordaba tan alto al igual que su cabello lucía recortado en ese momento, dándole un aspecto mucho más maduro – ha tardado un poco, pero sépase que a nosotras nos es agradable su visita, así que por favor pase no se quede ahí, está enfriando aquí afuera, siéntase a gusto, que está en su humilde casa...
* -Muchas gracias...
Agradecido por las palabras de la Srta. Pony, Terry tomó las últimas maletas e ingreso junto con ellas al hogar, donde la mayoría de los niños esperaban curiosos en la estancia, la persona quien iba a ser presentada por su jefa Candy...
-Niños, tenemos un invitado que pasará las fiestas con nosotros, por favor saluden amablemente a el señor Terruce Grandchéster, quien es amigo de Candicé... - Alegremente comentó la hermana María, apenas ingresaban a la vivienda, donde les esperaban...
-Por favor llámenme Terry, eso de señor todavía... –Apenas pudo decir antes de que la pequeña Rose se acercara a él y le jalara del abrigo para que le volteara a ver...
-Entonces tú eres el hombre de Candy...?...¿Tienen un amor? - Pregunto la pequeña que le miraba curiosa, con sus grandes ojos cafes..
*-Bueno yo... –El rostro de Terry se pintó de carmín al igual que el de Candy al escuchar a la niña y no saber qué responderle, sin querer busco la mirada de la rubia y las imágenes frescas de las noches pasadas, hicieron que aquel rubor subiera aún mucho más..
-Entonces nuestra jefe Candy, ya no será nuestra jefe? -Preguntó un niño de aproximadamente 5 años a Andy, que miraba enojado al joven... - No!.. Candy es nuestro jefe! No quiero a otro jefe que no sea ella... – Termino por decir Andy que se retiraba la estancia, dejando a todos un poco sorprendidos…
-Espera Andy- La hermana María, quiso detener al pequeño niño, mas la señorita Poni, no le permitió que fuera detras de el-
-Bueno niños—Agregó la señorita Pony tratando de aligerar el ambiente—Hay que seguir con los preparativos de la cena que se nos va hacer tarde y no terminaremos... –alentando a que los niños, volvieron a enfrascarse con los adornos, mientras ella volvería a la cocina para seguir con la cena... – Candy, porque no van a dejar tu equipaje a tu habitación y le enseñas a el señor Grandchéster la habitación de invitados...
-Claro...—Candy asintió rápidamente - Vuelvo enseguida, para ayudar con la cena... –Candy giró hacia su novio y trato de sonreír tranquila, más dentro de sí estaba hecha un mar de nervios - Vamos Terry, es por aquí... – La rubia señaló la dirección, para que él le siguiera a través de la casa...
-Con su permiso... –Terry tomó las maletas para seguir nuevamente a su pecosa...
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Mientras recorría la casa junto a Candy, noto varias diferencias a lo largo de esta... La casa se encontraba mucho más amplia de lo que recordaba, en su primera visita. Los vidrios de los ventanales, parecían recién cambiados al igual de varias columnas y muebles... incluso sintió la calidez que desprendía el hogar a través de las habitaciones...
-Es aquí... –La voz cantarina de Candy, le trajo de vuelta de sus cavilaciones - Espero que te sea confortable... - Termino por decir la rubia tratado de no mirar la cama individual, donde esa noche dormiría solo...—Yo.. Bueno, mi habitación está del otro lado junto con la de la hermana María y la Señorita Pony.. - Susurro despacio, tratando de calmar el rubor que estaba segura cubría su cara, de solo recordar que esas noches no dormirían juntos...
*- Entiendo... – Contestó con la voz modulada, haciendo que la piel de ella se erizase... –Aun así... creo que debo decirte que estoy feliz de estar aquí contigo... –Susurro a su oído, al momento que la jalo hacia su pecho para poder enterrarla entre sus brazos, antes de ella le dejara ordenando sus cosas ... –Dentro de poco ya no tendremos que dormir separados, mi amor pecoso... te lo prometo... – Terry sonrió de vuelta, para luego guiñar un ojo...
-Pero ¡! - La cara de Candy se tornó de color carmín, ante ese comentario... -¿Podría ser que se le notaba en la cara el pesar de no poder dormir junto a él?- pensó rápidamente, tratando de borrar esa sonrisa burlona de su rostro... –Terry! No es como si yo... –iba a decir más, pero al mirar sus ojos sus palabras menguaron... ¿Cómo podía poner de la nada esa cara tan tierna? Haciendo que el pequeño enojo quedará reducido en segundos, dejando en ella otro tipo de sensación..
*-Entonces, eso significa que no me extrañaras?... –Dijo haciendo un mohín, mientras por dentro contenía la risa, ante el espectro de colores que se iban dibujando en su novia.. –Porque yo sí te extrañare... y mucho...
-Terry!... –Contestó escondiendo su rostro en su pecho, conteniendo así un poco el rubor de su rostro - Yo también te extrañare ... – Dijo mientras sus manos también le envolvieron, para disfrutar de sus cercanía, la cual disfrutaba tanto... - Pero hasta ese momento yo... - ella siguió el juego auto impuesto por Terry, susurrando casi en sus labios para antojarle la sensación de sentir sus labios en los suyos... con un pequeño roce, antes de darle un beso lento, muy lento haciéndole estremecer , despertando en él, las ansias de desposarla rápidamente y sentirla siempre cerca en donde fuera... –No me alejare de ti... –Termino por decir...
Era tan frustrante para él después de lo ocurrido, el dormir nuevamente separados.. Más, no podía ser de otra manera al menos estando ahí, sin estar casados.
Las manos de Candy en su pecho aun temblaban cada vez que se posaban en su torno, mientras sus labios tímidos al igual que hambrientos, se entregaban a los suyos desde el primer roce... Más el beso fue rápidamente deshecho, ante la premura que tenía ella de alejarse para calmar un poco el latir desbocado de su corazón, dejando a que Terry, arreglara también su semblante antes de volver a la estancia con los demás ...
-Flash Back-
Estaban tan cerca el uno del otro, que podía sentir su respiración trabajada, de cómo levemente temblaba ante su toque... .
El sabor dulce que solo en ellos podía encontrar, se volvía adictivo al paso de los minutos, en los cuales, gustosa bebía de él...
Uno...
Dos besos..
Las manos de Terry bajaron por su talle amoldando su cuerpo, dibujándole encima de la ropa, que parecía en ese momento tan estorbosa, privándole de su nívea piel. Enfebrecido le cargo y ella le encerró con sus piernas respondiendo a sus besos más febriles, más ansiosos. Mientras torpemente chocaban con los muebles cayendo de alguna manera en el sofá...
"Debo de parar... aun... No es el tiempo"- Se decía internamente que sentía derretirse ante el toque dulce de sus manos en su espalda. "Como era posible que afuera una tormenta de nieve comenzara, mientras ahí, en ese departamento lejos estaba de sentir los estragos del clima" -Con el calor sofocante que había despertado su pecosa en él. La habitación parecía que se había convertido en una sauna, ya que sentía su temperatura hasta el límite, si seguía esto así, dudaba mucho de poder seguir manteniendo, las maneras de un caballero dejando intacta su virtud.
Con toda la resolución y con la poca cordura que le quedaba, fue bajando la intensidad de sus besos, tratando de contener a raya la necesidad de romper aquel vestido y saborear lentamente cada fragmento de su piel.- Oh! Qué diablos!- maldijo a sus adentros mientras recordaba todas las veces que hubo fantaseado con ello, con escuchar aquellos susurros delirantes, provenientes de sus labios... El cómo, el suave murmullo de su voz a su oído... Lo hacía estremecer de placer, pidiendo más...
*-Candy… - En un susurro, la voz suave y aterciopelada de Terry cortaba el silencio, mientras dejaba un beso en su clavícula haciéndole estremecer -Por favor cariño... Pídeme que pare pecosa… Dime que me detenga en este momento, porque si no lo haces, no dudare en tomarte y reclamarte como mía…. mi dulce pecosa. Si no lo haces…. Candy… no podre asegurarte el que no ocurra nada…
El susurro de la voz de Terry a su oído, lejos de calmar un poco el calor que dentro de ella estaba despertando, lo avivo mucho más... Estaba pérdida entre la sensación cálida de sus manos aferrándose a su cintura y su boca pegada a su cuello, que dejaba pequeños besos... Con las pupilas dilatadas por el deseo se apartó un poco de su pecho para poder mirarlo a los ojos. Quería abandonarse a su amor, y probar de una vez por todas lo que el destino, años atrás se le hubo negado...Su respiración trabajosa, estaba lejos de calmarse... Acariciándole mejilla, nuevamente le miraba hechizada, ya que el cabello rebelde del castaño, por partes se pegaba a su sien...
Se veía tan guapo y cautivador, con esos ojos azules, como el mar cadencioso y oscuro del atlántico, invitándola a sumergirse en el, descifrando con exactitud ese brillo diferente.
-No quiero que te detengas Terry... -Contesto contra su boca, que hambrienta buscaba su beso.
Terry ya no traía su saco, solo el chaleco y la camisa de manga larga que desordenada cubría el torso.
*-Te estás dando cuenta de lo que estás haciendo pecosa..? - Dijo entre sus labios, dejándose seducir ante la exquisita sensación de besarla..
-Si.. Me estoy dando cuenta Terry. –Le dijo mientras tranquilamente tomaba su mano y la posaba en su talle - De que volviste a mi vida, donde te creía un imposible... sin contar el paso del tiempo, que ya no quiero esperar...
Aquellas palabras llegaron tan claras a sus oídos, aturdiéndolo completamente...
En los ojos verdes de Candy no había ninguna duda, ella se estaba entregando a él totalmente...
Ella.. Su pecosa confiaba plenamente en sus sentimientos. - Aquella felicidad que recorría su cuerpo era casi infinita -No.. Eso era más.. - esa convicción llegó tan rápidamente - Candy desde años atrás le había dejado bajo resguardo su alma, al igual que él lo había hecho con ella, mas trato de olvidar que había ocurrido aquello al verla partir esa noche de invierno, porque simplemente no podía ser egoísta , dejando de lado los sentimientos que estaban encerrados en ese sacrificio... -Si solo Susana no hubiera aparecido en su vida.. Si solo ella... – Vino a su mente, torturándose una vez más... Entonces aquella verdad que no quería ser consciente llego...
¿Cómo podía haber sido tan ciego..? ¿Cómo no se dio cuenta sobre las heridas de Candy? Enfrascándose solo en su dolor... Cómo pudo pensar que Candy podía dejarle atrás para ser feliz lejos de él, cuando él mismo vio cómo su mirada le rehuyó esa noche.. Entonces comprendió que era el momento de sanar esas heridas... La amaría siempre... borrando con sus labios a su manera, el dolor de todos esos años...
Ante esa revelación su corazón dio un vuelco... desapareciendo la dudas que aún habitaban dentro de él..
Terry soltó un suspiro, dejándose embelesar ante la estampa de la joven rubia, que esperaba respondiera a su beso...
El rostro de Candy lucía un hermoso color carmín. Las hebras de su cabello largo estaban esparcidas por el sofá, libres enmarcando su rostro que mostraba los efectos de aquella expectativa creciente, ante su respuesta... Entonces sin pensarlo más se dejó llevar, ante ese amor desbordante...
*-Quiero hacerte el amor pecosa... – Susurro en sus labios, recorriendo lentamente, saboreando cada instante... ...
-Fin del Flash Back-
Mirando cómo se alejaba por el pasillo, Terry por un momento se quedó soñando despierto con el recorrer a besos su piel y hacerle delirar de nuevo, repitiendo su nombre. Aún no se había repuesto de lo último, que no sabía si iba a soportar pasar las noches alejado de ella. Su cuerpo se había acostumbrado ya a descansar a su lado, respirando su perfume mientras posaba su cabeza en su pecho...
"Solo era cuestión de tiempo... " – Pensó nuevamente, mientras la veía desaparecer por el pasillo..
...
Antes de llegar a la cocina, soltó un suspiro algo cansado tratando de que nadie en la casa le viera. Debía de calmar rápidamente el latido famélico de su corazón y mostrar en su rostro un poco más de calma ante sus madres, que seguramente aguardaban a que ella les explicase lo que hubo acontecido, en esos días al reencontrarse con Terry.
Al entrar a la cocina, tomó un delantal rápidamente colocándoselo, para asistir a la señorita Pony, que estaba revisando el horno para ingresar el pavo. Mostrándole esta, una gran sonrisa al ver la disposición de Candy en ayudar, más cuando sabía que su pequeña discípula, raramente cocinaba.
Para la señorita Pony, no pasó desapercibida aquella felicidad que la joven enfermera irradiaba, ya que Candy siempre fue tan transparente ante sus ojos desde que era una niña, y aunque hubieron varias ocasiones en que ella trataba de ocultar sus sentimientos queriendo no preocuparla, sin embargo, Candy no era consciente que a través del brillo de su mirada, ella podía descifrarle...
Internamente agradecía al cielo, de que el joven actor nuevamente apareciera en la vida de su hija, ya que estaba segura que Candy estaba llegando a su límite. Sabía perfectamente que lejos de estar bien, Candy poco a poco se estaba consumiendo por la tristeza que parecía estar tatuada en su corazón... Sin contar que ello también aplicaba al joven Grandchéster, ya ambos a su vez eran tan parecidos y a la vez tan distintos.
"Creo que dentro de poco tendremos una hermosa boda"... -Pensó mientras los miraba a ambos...—Candy tratando de hacer algunas galletas juntos a Andy y otros dos niños, y al joven Grandchéster que hacía poco había regresado a la estancia ayudando a la pequeña Rose, junto a la hermana María y los demás pequeños, quienes colocaban los restantes adornos mientras les llevaba en hombros...
-Y pensar que hace unos años, lejos estaba de imaginarme esto.. – Termino por decir casi para sí la mujer, mientras volvía poner atención en lo que faltaba preparar para la cena...
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La hora de la cena llegó y Candy junto a Terry ayudaron a atender a todos los pequeños. Entre risas compartieron los platillos que la Srta. Pony junto a Candy ya algunos niños prepararon. Pastas, pavo, tartaletas y otros tantos guisos degustaron todos en armonía. Esa era la primera navidad que Terry pasaba en un ambiente tan ameno, ya que desde hacía algunos años, esas festividades las pasaba por lo general solo trabajando. Trato de hacer memoria, mas no encontraba entre sus recuerdos, alguno como esa noche en el hogar de Pony... Cuando la cena terminó, con ayuda de Candy y las hermanas hicieron una pequeña obra de teatro para entretener a los pequeños, que gustosos se quedaron contemplando el espectáculo que el joven actor les proveía...
Fue cerca de la media noche, que la fiesta terminó y los niños ya cansados, fueron a dormir sin poner mucha resistencia, ya que todos iban con la esperanza de encontrar a la mañana siguiente un obsequió dejado para ellos por Santa Claus. Candy junto a la hermana María y Terry fueron acomodando los obsequios, mientras la señorita Pony guardaba los sobrantes de la cena... para luego retirarse a descansar, ya que las actividades al otro día, empezarían muy temprano por la mañana...
Cuando se despidieron en el pasillo, enfrente de las dos mujeres lo hicieron rápidamente, para que ellas no descubrieran al ver sus rostros, la pequeña travesura que tenían en mente. Aún faltaban algunos regalos que colocar debajo del árbol, y estos los pondrían después de que ellas fueran a descansar. Así que esperaron una hora, a que ellas se durmieran para luego encontrarse nuevamente en la sala...
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-Flash back—
El rostro de Candy lucía un hermoso color carmín. Las hebras de su cabello largo estaban esparcidas por el sofá, libres enmarcando su rostro que mostraba los efectos de aquella expectativa creciente, ante su respuesta... Entonces sin pensarlo más se dejó llevar, ante ese amor desbordante...
*-Quiero hacerte el amor pecosa... – Susurro en sus labios, recorriendo lentamente, saboreando cada instante...
Cerrando los ojos, se dejó llevar por la agradable sensación que brindaba su lengua que acariciaba la suya de manera suave y demandante.. Dejando caer un poco más su peso sobre ella, se abocó a recorrer con su manos su cuerpo, delineándolo, pensando seriamente en cómo des hacerse de aquel estorboso vestido..
La pierna de Candy, se había enredado en su cadera encerrándole, haciendo que su anatomía, rozara con ese punto tan sensible, haciendo que gruñera inconscientemente y sus manos viajaron debajo de la tela de su camisa acariciando los músculos de su espalda.
Unos toques a la puerta... Era lo que escuchaba entre la bruma del amor que le estaba consumiendo... Entonces maldijo para sus adentros, al escuchar nuevos llamados a la puerta...Como podrían ser tan inoportunos en ese momento, al molestarlos...
Con desgano deshizo el beso y se levantó ayudando a Candy a que también se levantara del sofá y arreglara un poco su ropa para que pudiera checar para que asunto era requerida..
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Cuando cerró la puerta, soltó un largo suspiro... – "De no haber sido por la intervención de casera, seguramente ella.. ".. –De solo pensarlo, sintió que su rostro se pintó de carmín y su alma caía al piso por su atrevimiento. - "¿Cómo debo de actuar a partir de aquí? " - Pensó tratando de calmar esos sentimientos que estaban desbordándose, sintiendo aún en su piel en el calor de su pecho, sus manos...sus labios recorriendole a besos —Suspiro nuevamente, estaba tan ansiosa...
Como si sus pensamientos fueran escuchados, levantó la vista y noto a Terry tranquilamente dirigirse a la cocina, pasando de ella...
*-Te apetece un poco de té pecosa?—Pregunto, tratando de disolver nuevamente esa atmósfera.
-Yo.. umm! Si me apetece.. ¿Qui- quieres que te ayude a prepararlo?... - Contestó rápidamente, conteniendo dentro de sí aquellos sentimientos...
*-No hace falta, esta vez la cocina quedará esta vez bajo mi cargo.. –Terry comentó con su sonrisa desfachatada como si nada hubiera pasado, mientras por dentro también temblaba de deseo, ante lo que estaba a punto de ocurrir.. Tomo de sus manos el paquete que recién le habían entregado, guiándose al comedor.. –Verás que he progresado en ese ámbito... –Bromeo- mientras ella hizo un mohín al creer que se burlaba de sus aptitudes culinarias -¿Te ha llegado un regalo de navidad?...
-Oh! Si el paquete.. –Candy volteo la mirada a donde quedo el paquete, puesto por Terry, que había olvidado al ver de nuevo esa sonrisa arrogante que le recordaba cuando era mucho más joven, ¿Cómo era posible, que él estuviera tan tranquilo, cuando ella apenas y podía coordinar sus ideas? Cuando aún con ese look desaliñado que portaba Terry, se veía tan arrebatador- Por un momento lo olvide -Sonrió de vuelta, tratando de no sentirse mucho más tonta - La casera lo trajo, aún no he revisado el remitente... Pero lo más seguro es que sea de Albert... Termino por decir al momento que se levantaba nuevamente para revisar el paquete ..
*-Que bien ... –Soltó no muy convencido, tratando de que su voz no reflejaran sus celos "Nuevamente Albert" -pensó -"más no dejaré que me robe este momento " - Apenas iba a dar unos pasos del comedor, cuando la detuvo - Los pastelillos que compramos hace un rato, parecen deliciosos ¿No lo crees?- La voz de Terry irrumpía en sus pensamientos haciendo que fijara su mirada en su persona, él había tomado un de los panecillos y le dio a probar , uno que estaba cubierto de crema batida y fresas, haciendo que sus labios se mancharan con la crema, de manera deliberada.. -¿Qué tal está?
-Esta delicioso...! -Contestó apenada tratando de desviar la mirada, al saber que sus labios estaban manchados con la crema batida...
*-De verdad?... –Pregunto, mirando como se sonrojaba nuevamente, y buscaba como limpiarse el excedente de crema batida ...
-Si.. –Candy contestó rápidamente, relamiendo un poco la crema que había quedado en sus labios..
*-Bien entonces, déjame probarlo para darte mi opinión...— Dijo en un murmullo un poco antes de tomar su rostro, probando de sus labios el restante de crema batida que quedó en ellos, de una manera lenta degustando su sabor... La lengua tímida de su pecosa, recorrió la comisura de sus labios, mientras posaba sus pequeñas manos en su pecho.
"No pienses en nadie más.. Solo piensa en mí.. Mírame... estoy aquí... "
Aquella flama que recién fue encendida, estaba muy lejos de apagarse... Ambos estaban tan ansiosos, ambos deseaban poder sentir el calor desbordante, que el otro le proveía.* –Tienes razón... esta delicioso... – Dijo contra sus labios, sin dejar de besar * -Más creo que me sabe exquisito porque lo pruebo de tus labios...
-T—Terry... – Apenas pudo pronunciar debido a toda esa turbación, por el calor apabullante que Terry azuzaba dentro de ella..
* "Me pregunto pecosa ¿Cómo sabes?... toda tú.."
-La mirada de Terry que posaba en ella, calentaba su cuerpo... –Yo... no estoy segura... –Las palabras de Candy, le sorprendieron ya que él en ese momento había dejado atrás todas su dudas... Tal vez él, se estaba apresurando demasiado a tal punto de presionarla -Pensó –
- Yo... creo... que debo de probarlo nuevamente, no estoy ya segura de su sabor... –Termino por decir la rubia rápidamente mientras tomaba el panecillo y le daba a probar, manchando de igual manera sus labios, así como lo había hecho él con ella, tomándolo completamente por sorpresa... Apenas le había dado tiempo de reaccionar, cuando su pecosa invadió su boca nuevamente...
"Amándote como te amo... solo te arrastró a estados complicados.. Mas... ahora más que nunca, no puedo detenerme"
No supo ni cómo dejó caer el panecillo, solo sintió sus manos llegar a su cuello acercándose... Terry gustoso tomaba una y otra vez de sus labios. Su pecho chocó con el de ella, y sus manos cobraron vida, recorriendo su cuerpo dibujando encima de su ropa... mientras ella se aferraba a su espalda, al igual que enroscaba algunos de sus dedos en su cabello..
*-Creo que el té puede esperar... – Comento con la voz enrarecida de manera picara mientras pausaba su beso , apagando rápidamente la hornilla de la estufa, tomando a la chica en brazos dirigiéndose a su habitación, dejando atrás el paquete y la carta recién llegada...
Candy sonrió ante su ocurrencia... dejándose llevar ante el sabor de sus labios...
La puerta de su habitación, recién se había cerrado y ya sobre sus pies, busco la manera de aferrarse a su cuerpo... El calor que nacía a causa de sus caricias, le estaba consumiendo de sobre manera en una tortura lenta, placentera que estaba segura que varias veces quería repetir... Los labios de Terry, dibujaban caminos a través de su cuello, mientras sus manos buscaban la cremallera de su cierre, y poder liberarle de aquel vestido color carmesí, el cual le estaba volviendo loco. La sensación que había imaginado al estar en sus brazos era mil veces mejor, de aquel breve contacto que habían tenido la noche anterior...
El vestido poco a poco fue resbalando de su cuerpo, dejando escapar un leve gemido al sentir la boca de Terry centrarse en su pecho arqueandose inconscientemente...
-T..erry.. –escapo de sus labios en un murmullo...
*-Candicé... –Terry contesto igual en un susurro delirante .. –No sé qué poder tienes, pero haces que te amé y te desee como a nadie en este mundo... Con solo besarte me estremezco, convirtiéndome en esclavo de tus labios .. Tu eres mi paraíso... mi libertad... el amor puro... mi todo..
El murmullo de su voz... Sus palabras.. Su cuerpo.. Sus labios... Todo lo que era él le tenía desarmada... dejándole sumida en esa nube llena de placer, de la cual deseaba más.. La boca de Terry se había centrado en su pecho que sensible estaba por el contacto de su lengua, dejando libre un jadeo el cual salido de su boca lo noto tan extraño. Más no pensó en ello... Como pudo, jalo a Terry del cuello de la camisa, para que quedara nuevamente a su altura y no desamparará su boca, mientras con sus manos temblorosas desabotonaba torpemente su camisa, ante la urgencia de sentir su piel desnuda cobijar la suya...
Sus manos comenzaron a detallar su cintura y cadera, lentamente, recorriendo encima de la delgada tela que le separaba de su piel. El calor que despertaron hacia que esta se pegara a su pequeño cuerpo, dejando la tentación a flor de piel. Su mano viajo a donde la pequeña vestimenta terminaba, llenándose de la suavidad de la piel de su muslo, haciendo la caricia aún más posesiva...
No podía parar, su amor era tan egoísta, que solo deseaba tomar posesión de todo lo que ella le podría brindar ...sus miradas llenas de ternura .. Sus labios.. Sus sonrisas... su cuerpo .. Sus caricias ... su vida.. Su alma... su corazón... Ya que él también le estaba entregando todo de igual manera, bajo ese amor desbordante.
Ansioso por más le cargo para poder besarla con más soltura, y disfrutar de la cercanía de su cuerpo, abandonado su boca de vez en cuando, paras besar su cuerpo, queriendo memorizar cada rincón de su pecosa.. El aroma a rosas que desprendía su piel se mezclaba con el suyo a lavanda, nublando sus sentidos cuando al final, de manera torpe llegó a la cama y su cuerpo la aprisiono...
¿Cómo era que una quería sentir más? ¿Que la urgencia de sentirlo aún más cerca podía consumirla? -Se preguntaba al sentir las caricias de Terry subir y bajar en su vientre, y sus labios recorrer su clavícula. Ante las sensaciones tan placenteras que le brindaba, arqueo su cuerpo y su pecho nuevamente roso con la boca caliente y seductora de Terry. Lanzando un gruñido sordo ante La sensación del pecho inhiesto de Candy cerca de su rostro, que fue encerrándose entre sus labios, rodeándolo, lentamente sobre la tela y sus manos de ella se aferraron su cabello, acerándole, aún más.
Los sonidos que ella emitía eran como un hechizo, que le calentaba no solo el corazón. Su entrepierna había despertado, y sentía en ese momento tanta necesidad de hundirse en ella y robar muchos más de esos suspiros, clamando su nombre..
Las manos de Candy, perdieron su fuerza al momento que él tomaba el otro seno y lo atendía como el anterior, más la tela de la camisola le estaba estorbando.. Con cuidado bajó los tirantes de está dejando al descubierto el cuerpo de su pecosa, admirándola por unos segundo, con su mirada oscurecida por el deseo antes de seguir con su juego de seducción.
Entonces desabotono, los botones de sus muñecas y botó la camisa lejos, al igual que se quitó el pantalón y volvió a centrarse en sus labios, en un beso suave pero demandante, bajando un poco el ritmo de la pasión que estaba por escapársele de las manos..
Había llegado el momento, de eso estaba tan segura, al momento en cómo él había cambiado la manera de besarla, la pasión desbordante de Terry estaba mezclada con ternura, y podía sentirlo a través de las caricias de sus manos y en la forma de su beso, su corazón no podía más... su cuerpo ya no le pertenecía, porque este se había abandonado siendo esclavo de las sensaciones que Terry le regalaba.. Reaccionando a sus caricias de las cuales era adicta, erizando su piel, de solo sentir el calor tibio de su aliento..
Entonces Terry abandonó su boca, y fue regando besos en su cuello, en su pecho , en su vientre... acomodándose suavemente entre sus piernas, las cuales comenzó a besar dejando en ella espasmos de placer, que estaba consumiéndose, sentía que ya no podía más si no le tomaba ...
-Tee...rry ... oh! Te-rryyyy...
Él no quería lastimarla, pero el también ya no podía esperar. Con cuidado se deshizo de la ropa faltante que cubría el cuerpo de la rubia al igual que se deshizo también de la suya. Despacio dejó caer su peso en su cuerpo, aprisionando una de sus manos llevándola arriba de su cabeza y con la otra acariciaba su pecho, nuevamente bebiendo de sus labios.
Dejando que su respiración se desbocara, subiendo y bajando su pecho cada vez más rápido. Poco a poco fue entrando en ella, mientras el cuerpo de Candy se tensaba y con su mano libre se aferraba a su espalda, dejando escapar de sus labios un pequeño jadeo...
*-Te amo tanto Candy... – Comento contra sus labios, tratando de no moverse – El yo que está aquí ahora, solo te pertenece a ti...
–Sus palabras se ahogaron en su garganta, al sentir el movimiento de su cadera...
-Por favor, no te disculpes... yo .. No quiero que te detengas... contestó en un murmullo jadeante cerca a sus labios, fijando su mirada esmeralda en su rostro.. -Yo soy tuya y tú eres mío...
La mirada de ella calentaba su alma, al igual que le inundaba de ternura con sus palabras que quedaron grabadas en su alma, como era posible no amarla tanto como la amaba... Entonces siguió con su faena, moviéndose suavemente mientras ella se acopló al ritmo que imponía, estaba tan estrecha, que sentía estremecer cada vez que entraba un poco más en ella.
Dejando libre su mano se aferró a sus hombros, llenándola dejándose lentamente llevar por aquella danza dulce que estaba robándole al razón.. Los suspiros de Candy, que llegaban a sus oídos le hacían querer ser más demandante... sintiendole.. Dejando sentir, mientras las gotitas de sudor, recorrían su espalda al igual que liberaba las manos de su pecosa que acariciaron sus músculos hasta llegar a su trasero.
Delirante ante sus labios jadeante que viajaban por su cuerpo y rostro, llevándole a un mundo blanco, donde eran dueños solo ellos dos.. Estando los dos unidos bajo una misma felicidad...
-Fin del flash back-
Las llamas crepitantes se alzaban en la chimenea, iluminado de un color ocre la estancia, junto a árbol con los obsequios. La nieve parecía que no caería en varias horas, ya que afuera, la luna brillaba con intensidad, iluminando la blanca nieve que cubría los árboles y arbustos colindantes. Tenía tiempo que no estaba en un lugar tan tranquilo, que sintió que su espíritu se estaba revitalizando... Esto era efecto de... –Sonrió al pensarlo, enfocando su mirada a la ventana...
Ya tenía esperando un poco por ella, y tratando de calmar un tanto su inquietud, se acercó al ventanal para admirar el panorama que le brindaba esa noche de invierno... Al mirar por la ventana, noto todo tan diferente, no veía la noche tan oscura como antes veía esas noches en años anteriores, ya que sentía viva en su pecho, la flama tibia que calentaba su alma, llama que Candy nuevamente había encendido, reviviendo nuevamente su ser. Más no era aún tiempo para estar conforme, no al menos hasta el hecho de hacerla públicamente su esposa, su mujer.
Haciendo que todos la respetaran por ello, dejando atrás todo el dolor por el que tuvieron que pasar.. –Inconscientemente tocó la bolsa que estaba cercana a su pecho, encontrando en ella un pequeño bulto... había llegado el momento... Entonces, el pequeño ruido de unas pisadas nerviosas, llamó su atención, dejó atrás el paisaje que mostraba el brillo de la luna sobre los árboles de la colina...
*-Veo que ha entrado un atolondrado ladrón pecoso... – Susurró Terry en forma de burla, al momento que la vio aparecer en la estancia.. –Tal vez deba de llamar a la policía... –termino por decir con una sonrisa ladina..
-Terry! - Soltó en un grito ahogado al cubrirse la boca con las manos, al no querer ser descubierta... Después de todo, aun le costaba un poco a acostumbrarse, de escuchar a todas horas el timbre de su voz...
*-Shhhh!.. ¿Acaso este ladrón no sabe guardar sigilo?... –Sigo en tono de burla, acercándome para enterrarla en entre mis brazos...
-Es usted un ladino...! –Trato de decir enojada, más al sentir el calor de sus brazos, no pudo más que abandonarse a disfrutar de aquella atención ..- "¿Cuándo fue que me enamore tanto de él?"- Pensó al sentirse tan protegida entre sus brazos... -¿Quién más, si no tú, podría brindarme tanta felicidad?...
...
Ya no puedo caminar por mi mismo..
El viento del tiempo es demasiado fuerte
Ah! Ya debería haberme acostumbrado al dolor, pero ahora..
…
Abraza mi corazón
Hazlo si crees que en estos tiempos cambiantes
Aún Existe un amor inmutable…
….
¿Sostendrás mi corazón?
Recibirás mis lágrimas?..
…
Todo mi corazón, está destrozado…
…
Amar por siempre
Soñar Por siempre
…
Son solo, los pensamientos que fluyen
Intentan sepultar el pasado
…
Dime porque, veo solo tristeza en mi corazón
¿Te quedarás conmigo hasta que el viento se calme?
…
Por siempre amor..
Por siempre soñando
…
Quédate aquí a mi lado
Abraza mi corazón, que tiembla al amanecer
Quédate conmigo
Eres quien más cerca está de mí
Dime porque… dime la verdad
Enséñame el significado de estar vivo
Hasta que las estaciones brillantes se vuelvan eternidad
Por siempre amor..
Forever Love/ X Japan / Fragmento
...
Continuará...
Sakurai -Alighieri
