Disclaimer |©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. La trama de este Fic pertenece a ©Coorp. CharlyLand. Creación sin fines de lucro sólo recreativos.
Advertencia | AU. BL. Riren. Yakuzas.
¡Al Fic!
—Para: Iloveriren—
Un Yakuza, Mi amor
Capitulo
9
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En aquel instante, con las esposas produciendo un sonido hueco de click al ser abiertas, Kenny Ackerman pensó que debería dejar de seguirle el juego de provocaciones a aquel cabrón que había causado le llevarán hasta allí. Pero sucedía que era algo bastante difícil, y es que una vez que empezaban la pulla, o terminaban muertos de risa o con los huesos rotos y rodando por todos lados.
Los enemigos —amigos— de toda la vida son un fastidio, pensó con molestia mientras recibía de mala gana la silla que le ofrecían.
Sentándose con toda la bronca posible se dedicó a agitar el pie, chocándolo de tanto en tanto contra las patas de la silla de metal para producir un sonido chirriante que expresaban su sentir. Molestia e incomodidad. Estaba algo cabreado por estar en aquel lugar, tan fuera de su dominio. Encerrado entre las paredes de la sala de visitas de una estación de policías. Sin embargo, mantenía una expresión de tan control como siempre.
—Se ve bien—los ojos dorados del hombre frente a él brillaron con peculiaridad bajo la luz fluorescente de aquel salón de visitas mientras pasaba una tras otras las fotos por las que se habían agarrado a los puños—. Lindo—susurró antes de alzar la mirada y clavarla sobre su figura—. Que irónica es la vida ¿No?
—Una reverenda porquería—le respondió desviando tan solo un poco la mirada. Odiaba esos ojos burlones sobre su persona.
—Vamos a ser consuegros—canturreó inclinándose lo más que pudo para acercarse a él.
—Te va a tocar dar la charla de la abeja y la flor(1)—le contraatacó pinchándole por donde sabía le dolería.
—Y a ti…—una sonrisita maliciosa curvó la boca del hombre y Kenny sintió un repelús tremendo—…lim-piar cu-los.
—Botellita de Jerez—le sacó la lengua como un niñato, porque en esta situación lo mejor era poner todo en son de burla antes de manera seria, y es que de hacerlo terminarían arrancándose los pelos.
—Con lo mal que me cae tu hijo—resopló dándose aires como si se estuviera ahogando—. Oh, esto debe ser culpa del mal de ojo que me echó el viejo roñoso de mi ex-suegro, sí eso debe ser. ¡Oh, piedad dioses desgraciados! Que mis nietos no le saquen lo enano a ese mounstro o el genio del bastardo frente a mí.
—¡Oye! Eso ofende, viejo. Y si a esa vamos, deberías pedir que no saquen lo chango mugroso que tienes tú. ¡Copia barata del César con deficiencia visual!(2)
—¡Hijo de puta!
—¡No más que tú, cabello de trapeador!
—¡Ja! Pura envida a mi casta Slytherin es lo que sale de tu boca—con las manos en la cadera el hombre agitaba la cabeza vanagloriándose de sus palabras—. Ya quisieras tener mi cabello, tú cretino sangre sucia.
Escupiendo al suelo, Kenny Ackerman apuntó al otro con dedo retador—. Me pasó tu casta Slytherin por los huevos.
Los ojos azules e intensos del hombre frente a él, se abrieron como platos mientras su boca se abría para liberar un jadeo ofendido.
—¿Cómo te atreves? ¿Cómo te atreves a ofender a mi noble y ancestral casa, bastardo descendiente de muggles?
—¡Muggle tu boca de zorra de cincuenta centavos!
Y los primeros golpes llegaron junto a una palabrería inentendible en el que cientos de hebras de cabellos rubios y oscuros, sangre y un diente por allí también hicieron aparición en una danza que no terminó hasta que hartándose de ellos, empezaron a reír como un par de idiotas en el suelo frío de aquella sala.
—¿Quieres ir a verlo? —la voz semi agitada de Kenny fue la primera en romper el silencio.
—Tú hijo me matara si pongo un pie en ese lugar. Además, están las implicancias.
—Sí, las implicancias.
El silencio volvió a llenar el aire durante un par de minutos, largos minutos hasta que una risita contenida bailó como anticipación a una travesura.
—Pero él no estará hoy.
—Y cuando el gato no está….
—Sí—la risilla se hizo más aguda y las miradas se encontraron revelando un brillo siniestro que se remató en manos chocando cinco—…los ratones hacemos fiesta.
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Cuando la luz del sol que se filtraba desde las ventanas le indicó que la mañana ya estaba bien entrada, decidió salir de la cama. El sueño hace muchas horas atrás se le había espantado, en la madrugada para ser exacto, en el momento en que su señor había abandonado el lecho con un susurro conciliador:
«Se buen niño. Volveré mañana al amanecer»
Deshaciéndose de las cálidas sábanas, se desperezó. El aire aromatizado por la primavera cercana que entraba burlando las cortinas en la habitación, le inundó los pulmones al bostezar. Revolviéndose el castaño cabello se dirigió al baño, en donde optó por un delicioso baño con agua caliente.
Tan solo tuvo que dejar que la enorme tina se llenará —pues desnudo ya se encontraba. Desde un día completo atrás lo había estado— y asearse un poco antes de sumergirse en las aguas vaporosas que lo recibieron con una caricia.
—¿A dónde habrá ido? —la pregunta brotó de sus labios por si sola, producto de esa espinita de preocupación que pinchaba su corazón cada vez que lo veía irse de su lado. Ciertamente confiaba ciegamente en las habilidades de su señor, pero el mundo que él dominaba era un lugar tan plagado de secretos, peligros y sangre —bien lo sabía él. Él que lo había probado casi de primera mano— que no podía evitar que esa insana ansiedad hiciera mella en su interior mientras él se quedaba a la espera de su regreso.
Perdido en sus pensamientos, todos dirigidos hacia su Señor, permaneció tendido como pescadito muerto dentro de la bañera, y debió de ser mucho tiempo, pues el agua se enfrió en su totalidad, y su piel empezó a protestar cuando se arrugó como pasa madura.
Después de salir envuelto en una mullida toalla, se dedicó a repetir mentalmente todo el proceso que la Señora Kuchel le había enseñado estrictamente para la hora de vestir, y así enfundarse en un hermoso Junihitue(3) compuesto por pesadas capas de tela de seda y algodón, que recreaban una rica paleta de colores que iban desde el dorado moteado en verde, pasando a un rojo tan vivo como la sangre, hasta finalizar en el blanco Mo(4) entretejido en detalles delicados que creaban patrones florales en las que el Kamon de la familia Midori estaba intrincado. Una vez hubo finalizado, se calzó los tabi y los zori que caían a juego con su vestimenta, decidido salir a explorar aquella mansión para mantener su cabeza lejos de los pensamientos molestos sobre los asuntos de su Señor.
Poco rato le tomó para aburrirse de su exploración de aquel lugar repleto de salones y habitación casi tan iguales entre sí, todas sobrias, en un estilo muy minimalista. Y estaba por darse por vencido y regresar al cuarto principal cuando al entrar a una de aquellas habitaciones, la imagen desde los enormes ventanales tan altos como las paredes, causó que sus ojos fueran absorbidos por la belleza de los jardines, llenos de colores dorados, rosas y naranjas.
Sí, se dijo, el jardín era un mejor lugar para visitar.
Devolviendo los gestos de saludos que le hacían los sirvientes al verle pasar, Eren recorrió los pasillos hasta llegar a los enormes jardines. Si bien la mansión estaba más orientada a lo moderno, los jardines eran su contraste absoluto. Un jardín tradicional desde toda raíz. Y Eren se quedó maravillado al contemplarlo.
Era aquel jardín bastante vasto, con un caminito de gravas rodeado por pinos negros que se enredaban entre tanto y tanto con los arces pintados en supurante ocre que llevaban hasta los bambús que hacían de cuna a la casita de té hasta el final, no sin antes pasar por el puentecillo curvado sobre el estanque cubierto con nenúfares que besaban en su lento vaivén a los tōrō(5) que creaban un singular espectro de islitas. Extrañamente ninguno de esos elementos le llamó tanto la atención como el gigante ginko(6) que bañaba de hojas oro a los bambús y a la casita de madera roja.
Flotando, cayendo, acumulándose en una lluvia cadenciosa de color dorado puro, así caían ante sus ojos y bajo sus pies, y Eren se sintió hipnotizado, transportando a otro lugar, al pasado, a momentos melancólicos y añorados. Y las lágrimas frías recorrieron sus mejillas hasta perderse en su cuello, mucho antes de que él lograra dilucidar el porqué.
Una voz jocosa y conocida lo extrajo de ese lapsus y lo regresó al presente.
—¿Cachorrito está llorando?
Era Kenny, quien a paso lento se acercaba por el caminito de gravas.
—Ah, sí—dijo él con la voz atragantada, regresando la mirada al coloso de sol—. Es dorado, infinitamente dorado—en su interior, la respuesta a su llanto llegó con esa afirmación.
—Sí—empezó Kenny, dudativo—. ¿Y eso te hace llorar?
—Los ojos de mi madre…—un murmullo, así inició. Los recuerdos aguijoneando—…los ojos de mi madre eran de ese color. Tan solo estaba recordando.
—Lo siento—dijo el hombre que parado frente a sí, elevó también los ojos hacia el lugar que el chiquillo veía, sabiendo de antemano, que la mujer de la que hablaba el chiquillo estaba muerta—. ¿Eran así de hermosos, verdad?
—Sí, lo eran.
Estuvieron así durante un buen rato, contemplando casi sin pestañear al árbol, que impasible les regalaba un hermoso espectáculo.
—Hay alguien que te quiero presentar—empezó Kenny, cambiando de pie, acomodándose mejor el sombrero de ala negra que llevaba. Eren volteó a él, ladeando la cabeza, en sus ojos pintaba la desconfianza—. Ya mocoso, es un amigo mío.
—¿El Señor Levi sabe de él?
—Nop—una sonrisa chiquita adornó los labios del mayor—. Por eso vino conmigo.
Eren entrecerró los ojos. No le gustaba la idea de ver a esa persona.
—No me veas así—se hizo el ofendido Kenny. Vaya niño ese, pensó—. Levi y él no se llevan, pero tampoco es alguien que vaya a buscar hacerle daño adrede, mucho menos a ti. Tan solo está muerto de curiosidad por conocer a la persona que le ha robado el corazón a ese muchacho idiota hijo mío.
—¿Es tan impresionante que esté sucediendo?
—Si conocieras el historial de Levi, sabrías que esto equivale a que el Takamagahara(7) esté por abrirse para que Kami-sama mismo venga a juzgarnos.
Eren no pudo contener la risa de parajillo que brotó de su garganta.
—Exagera—susurró entre su risa después de largos segundos en los que sus mofletes se sonrosaron por tal acción.
—No lo hago—dijo el hombre, acompañándolo un momento en su risa—. Ese gnomo es un ser del mal.
—Y usted es igual.
—Vas—se abanicó Kenny medio ofendido aunque en el fondo le causaba ternura el como siempre ese niño saltaba como cascabel por su hijo. Que destino tan puto, pensó—. ¿Entonces?
—¿Qué? —parpadeando lentamente, Eren trató de engancharse nuevamente a la línea de conversación.
—Que si vienes.
—Ah, ya. No creo que sea buena idea.
—No va a pasar nada, ya te dije. Es solo un tipo que yo conozco, no te va a comer. Y si lo intenta le arranca el alma a pedazos.
Eren le vio con una desconfianza infinita, aun así, se acercó a él. No le iba la idea de ver a un desconocido, pero el Señor Kenny tenía un carisma magnético que terminaba por tirar de él, haciéndolo sentir que al final no habría ningún problema.
—Bien—terminó por ceder.
Kenny sonrió y asintió mientras empezaban a andar.
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Kenny sabía que lo que estaba por hacer le traería un gran problema con su hijo. Sin embargo, no se iba a detener a esperar sus decisiones. Por lealtad a esa única amistad que tenía y por promesa a su difunto amante, debía asegurarse que bajo cualquier medio ese niño no saliera lastimado entre todo ese enredo maquiavélico que le había tocado por vida.
«Que puta la vida» Aquel pensamiento volvió con fuerza mientras veía al mocosito caminar junto a él hacia el salón principal de aquella mansión. Eren era demasiada inocencia para un mundo corrupto como el suyo. Levi, su hijo, era un idiota por querer mantenerlo a su lado. Ese niño solo sufriría en ese camino.
—¿Se conocen de hace mucho? —inquirió el niño girando su rostro hacia el suyo.
—Si. De hace mucho. Es de la misma edad que Levi.
—Ahh—dijo él en suspiro—. ¿Por qué él y el Señor Levi no se llevan?
—Larga historia, pero son cuestiones pasadas. Por ahora, verás que te agradará.
Las grandes puertas de ébano los recibieron en ese momento y Eren se detuvo para que él abriera la puerta. La madera chirrió al hacerlo y un segundo después estaban adentro. De espaldas, su invitado esperaba.
—Eh, Zeke—le llamó y su amigo—enemigo—giró a verlos—. Aquí está.
Kenny lo vio. Los ojos del hombre recorrieron al muchachito de arriba y abajo, y se llenaron de una calidez que él jamás creyó verle en la vida.
—Un gusto, señorita Midori—dijo con voz pausada él, acercándose hasta quedar a menos de un metro e inclinándose en un gesto respetuoso—. Soy Zeke Jeager.
Y si Eren no hubiese sido preparado ante cualquier situación por Kuchel, Kenny juraría que se hubiera desmayado.
«¡Oh, este simio imbécil!»
Fue lo único que pudo pensar mientras veía como Eren palidecía y contenía el aliento mientras el hombre seguía viéndolo con infinito cariño reprimido.
Si. Se había equivocado, se dijo en su fuero interno Kenny. Ese desgraciado no le iba a ayudar en nada. Problemas y más problemas era en lo que lo iba a meter.
Ya se podía dar por muerto.
Nota de la autora:
'Las locas aclaraciones de Carlangas'
(1)La abeja y la flor: Una expresión muy usada para cuando al papá y a la mamá deben explicar de dónde vienen los bebés.
(2)César : Líder de los simios, valga la redundancia, en la película "El Planeta de los Simios". Este Kenny ve mucha tele.
(3)Junihitue: Es un kimono muy elegante y muy complejo que fue usado sólo por las damas de la corte en Japón. Y aún se usa, pero solo para gente pues, bien de la corte Japonesa.
(4)Mo: Es la capa exterior del Junihitue. Es como un delantal en la parte posterior.
(5)Tōrō: Es una linterna de piedra, que suele ponerse en los jardines tradicionales japoneses.
(6)Ginko: Es un árbol muy mono que tiene hojas planas y algo anchas, se pinta de amarilla en cierta época del año.
(7)Takamagahara: En el sintoísmo es el cielo donde reside Kami.
Pasando mis aclaraciones de vocabulario. Bueno, mujeres. Reitero mis disculpas y retiro mis promesas baratas de actualizar rápido. Sepan que no abandonaré el Fic, así que no se desilusionen, sin embargo, no actualizaré a la rápida. Me estoy tomando mi tiempo para crear los escenarios, que no son lo uff, pero quiero que sea una buena historia. He estado algo decepcionada con mis últimos trabajos y por eso no quiero que este se arruine.
Agradecería de todo corazón me digan que les ha aparecido. Sus comentarios siempre me alientan y ayudan a seguir, el de Iloveriren me puso la última planta para actualizar. Gracias mujer.
Este capítulo fue un tanto un guiño a las maravillosas obras de mi ElisaM2331 preciosa. Gracias por siempre estar pendiente.
Un beso enorme y todo mi amor.
Charly*
