¡Es domingo! No es Sábado y tampoco Viernes, pero por lo menos es Domingo... aunque falten 9 minutos para las 12 de la noche. En fin...¡gracias a todos por leer! Y espero que les esté gustando... una cosa, no me acuerdo si lo puse en el primer capítulo...así que lo pongo aquí: Los personajes de Naruto no me pertenecen, tan sólo la trama de éste fic. Ya está...eso era lo que quería poner.
En fin... espero que les guste!
Bye~
LA NOVIA PERFECTA
8- Celebración:
Las ventanas estaban abiertas, haciendo que las cortinas entraran y salieran de forma violenta y descontrolando, desordenando todo lo que pudiera estar a su abasto, y destruyendo cualquier cosa de valor, pero eso carecía de importancia para ella.
El pecho desnudo de Sasuke era como una especie de caligrama por descubrir, las líneas de su abdomen, el camino de sus bellos y aquel pecho cálido y suave era mucho más interesante que todo lo que tenía a su alrededor. Él tan sólo se dejaba observar, cerrando los ojos cuando las manos frías de ella rozaban alguna parte de su cuerpo, haciéndolo estremecer hasta la médula. Pero a pesar de eso, no hacía nada más. Tan sólo disfrutaba del contacto, hasta esperar su turno que se limitaba a delinear la silueta de Hinata con la punta de la nariz, sonriendo cada vez que ella se estremecía o sonreía de forma traviesa. A pesar de aquella tentación, no paso a más. Ninguno de los dos daba el paso, tan sólo sonreían entre felicidad y tristeza para volver a cubrir su cuerpo con las sábanas o con la ropa...
Aquello tan solo era el principio de muchas noches iguales, sin llegar a haber roces o exceso de palabras. Simplemente aquello, que no tenía nombre... pero que tampoco era bueno o malo.
El invierno fue arrastrado por una primavera extraña, las flores florecían pero no tenían aquella luz o fuerza que se suponía que debían tener, al igual que aquellas extrañas noches de observación, que fueron sustituidas por noches de desvelo estudiando. Los exámenes finales llegaban, por lo que todo pensamiento sobre sentimientos, boda, problemas o felicidad fueron aparcados en una pequeña caja, debajo de la cama y olvidadas en algún rincón. No podían pensar en nada más que aprobar, pasar las pruebas y volver a aquellos días extraños pero increíblemente pacíficos...
Esa extraña rutina de estudio fue tomando forma, sentido e incluso diversión para los dos, haciendo que todos los temas anteriores de hablar se convirtieran en enfermedades neurológicas o fármacos para la caída del pelo, por lo que cuando Itachi irrumpió su ritual y comenzó a parlotear de festejos, vestidos y banquetes ambos oyentes soltaron sus plumas y le observaron sin comprender...
- ¿Qué celebración?- preguntó Hinata con el ceño fruncido, tenía dolor de cabeza y aquella repentina noticia extraña hacía que aún le doliera más.
- ¡La nuestra!- ella siguió obsercando a Itachi sin comprender, él suspiró algo irritado y se acercó a ella, le sujetó de la cara y le beso en los labios- en Abril nos casamos.
La palabra boda comenzó a adquirir un extraño matiz en la cabeza de Hinata, haciendo que la razón de su estancia en Tokyo volviera a tener sentido, recordando que las conversaciones anteriores a enfermedades eran de sentimientos, de resolver aquellas noches de observación en actos o volver a elevar aquel muro invisible entre los dos. Involuntariamente miró a Sasuke, que observaba el cuaderno con una expresión vacía en el rostro...¿Qué debo hacer ahora? Susurró a su interior encontrándose entre dos posibles caminos, aunque por mucho que quisiera creer que tenía elección era totalmente imposible. Todo estaba planeado, y el amor que podía sentir, si es que sentía algo por él, era tan sólo un placebo por la falta de atención de su prometido y novio real. Apartó la vista de Sasuke para mirar a Itachi, su rostro era pálido, cansado y ojeroso, parecía que no había dormido en muchos días, sus manos grandes estaban frías y aquellos ojos oscuros parecían carentes de vida...Aquel día Hinata durmió abrazada a Itachi, mientras éste le acariciaba la espalda con una increíble ternura que hacía que ella sufriera mucho más de lo que debía.
El parque estaba lleno de árboles florecidos, y en el medio de todo un enorme cerezo, iluminado por sus flores rosadas y dibujando una nube de flores rosas que circulaban entre los canales del viento. La imagen era bella, el aroma delicioso y la compañía extrañamente relajada. Se había olvidado que era salir junto a Itachi, sentir su fuerte mano sobre la suya, su voz susurrando alguna extraña melodía y sus extraños arrebatos de locura, que lo hacían correr por el campo lleno de personas y fingir que eran niños jugando al escondite.
Era extrañamente reconfortante estar con él, como si tuviera una esponja en la mano que hiciera que todas sus preocupaciones fueran absorbidas por éstas, y volviera a ser aquella joven enamorada y que disfrutaba de la presencia de su novio...
- ...te perdono- susurró Itachi mientras apoyaba su espalda en el tronco de el árbol de cerezo y cerraba los ojos disfrutando del paisaje. Hinata le miró sin comprender, esperando a que éste siguiera hablando- que sientas que te hayas enamorado de Sasuke.
- ¿Co...mo?
- Te conozco...- comenzó a hablar, abrió los ojos y estiró la mano esperando a que ella se la sujetara. Así lo hizo y éste le beso en el dorso- ...cuando te gusta alguien tienes esa tonta expresión en el rostro...- su voz era suave, delicada y la risa que dejo escapar era como el cantar de un pájaro- y cuando estar nerviosa tu temperatura cambia, tu postura es diferente... eres otra- dice con sencillez.
Aunque hubiera podido decir algo, y podía, no lo hizo. Tan sólo escuchó como Itachi iba describiendo cada expresión de su rostro, postura de su cuerpo y forma de hablar cuando parecía que alguien le gustaba. La descripción era perfecta, incluso el tono de voz que él intento imitar de ella. Todo. Itachi era un hombre observador, siempre lo había sido, y ese detalle tan importante se le había olvidado. No, más bien había querido olvidarlo para poder pasar tiempo con Sasuke y no sentir aquel agudo dolor en el pecho en ausencia de su prometido.
- Aunque realmente no deberías esperar mi perdón- agrego mientras le apartaba un mechón de pelo de su rostro y lo colocaba con cuidado detrás de su oreja- ...no he estado contigo en mucho tiempo, te mentí e incluso te obligué prácticamente a abandonar tu vida...
- ...igualmente no está bien lo que he hecho- interrumpió ella, no queriendo disculparse o quitarse culpa- estaba enfadada, sola...
- Pero no hiciste nada...nunca hiciste nada...aunque lo hubieras podido...
Era consciente que en un mes no podía olvidar los tres meses de abandono del Uchiha, también que la convivencia durante ese tiempo con él no era la misma que tenían antes, incluso la forma que lo veía era diferente. Aun sabiendo todo eso, sintiendo lo que sentía por Sasuke, y sabiendo que una herida no podía curar tan rápido... delante de ella tenía al mismo hombre que amaba, aquel joven de cabello oscuro y sonrisa sincera que le había pedido matrimonio en un restaurante japonés barato, aquel que se había declarado mojado por el agua de la fuente, y aquel que le hacía el amor con tanta dulzura y amor como la primera vez. A pesar de todo lo que estaba pasando, no podía evitar seguir amándolo. Era algo imposible... y saberlo le dolía.
Por primera vez desde que llegó a Tokyo lloró, de tristeza, de alegría, de rabia, de impotencia, de decepción, de tantas emociones que se había reservado por orgullo. Dejó salir todo aquello que se había vuelto un nudo en su garganta, todo aquello que le había hecho sufrir... sabía que era absurdo llorar en ese momento, pero Itachi era la única persona que era capaz de hacerle sacar todo aquello que le hería. Tan sólo era él...
- Te amo...-dijo entre sollozos- aun te amo, estúpido egocéntrico y orgulloso Itachi...- se tapo la cara con las manos sintiéndose ridícula de decir eso- estúpido, estúpido...
- Lo sé...- sonrió y le arrastró hasta su pecho y abrazó. Ella apoyó su cabeza en el hombro, llorando y repitiendo una y otra vez aquellas palabras.
Fue la primera noche que pasaron como una verdadera pareja, como aquella pareja que fueron hacía tanto tiempo. Ambos arropados en la cama, mirando al techo y hablando acerca de tantas cosas que en cualquier momento uno de los dos podía caer dormido de lo absurdo y aburrido de la conversaciones. Era como si la burbuja de tristeza se hubiera roto, como si todo el tránsito entre Mallorca y Tokyo hubiera pasado y volvieran a ser aquella enamorada pareja. De vez en cuando pensaba en Sasuke, pero los pensamientos sobre él siempre eran aplacados por algún acto o palabra de Itachi. Una persona ajena podría decir que era una forma que utilizaba Itachi para que no pensara en él, pero Hinata sabía que no era así. Para Itachi, Hinata volvía a ser solo suya... y en parte así era.
El libro de fotografías del Palacio de Montuiri era hermoso, forrado en terciopelo marrón y con las letras bordadas en amarillo. Las páginas eran grandes, llenas de color y las fotos de buena calidad, mostrando cada rincón y detalle de las salas del palacio. A medida que iban pasando las páginas Hinata se sentía más emocionada de celebrar su boda ahí. Quería cerrar el libro y volver a el libro de texto que estaba encima de la mesa, al igual que prestar atención al joven pelinegro sentado a su lado estudiando muy concentrado... Sasuke seguía visitándola, siempre con una sonrisa en los labios y felicitándola de que al final su prometido volviera a aparecer. La relación entre los primero era cordial, por lo que la presencia del menor no era nada agresiva para Itachi, que sentado en el sofá observaba como ellos estudiaban en silencio.
Itachi bajó a comprar cuando los dos pudieron hablar al final, quizás fue algo planeado por el mayor, cosa que fue agradecida por ellos con una tímida sonrisa cuando se encontraron nuevamente solos después de tanto tiempo...
- Alégrate de que sea un caballero...-murmuró algo fastidiado Sasuke, mientras pasaba página del libro.
- Y lo agradezco un montón...-contestó ella mirándole con cierta tristeza- ...lo siento de verdad.
- ...no hay nada que disculparse, no había surgido nada del todo serio.
Cuanta mentira y cuanta verdad había en esas palabras, pero ella no quiso descubrir cual era la mentira y cual era la verdad. A veces era mejor la ignorancia, y más cuando dentro de cuatro días debías tomar un vuelo hacia Mallorca para elegir vestido de boda y casarte.
Sasuke suspiró y cerró el libro, estiró los hombros y se levantó, luego abrió los brazos mirándola...
- Abrázame.
No era una petición. Hinata sonrió y le abrazó con todo su corazón, cariño y agradecimiento. En cierto modo no sabía que habría sido de ella y si aquel joven amargado hubiera estado con ella.
El areopuerto estaba vacío cuando ellos llegaron. Hinata arrastraba su pequeña maleta de color caqui, mientras Pongo miraba a todos los costados emocionado y enrredando las patas con la maleta. Más de una vez los prometidos tuvieron que detener el paso para ayudar al perro encarcelado y reprender una vez más la marcha hasta la puerta de embarque. Hinata de vez en cuando miraba para atrás, con el corazón encogido en un puño y un extraño sabor en la boca...
- Vendrá.- aseguró Itachi observando gracioso como Hinata miraba tantas veces para atrás.
- Quizás no quiera...
La boda se iba a celebrar en Mallorca, y todos los invitados Nipones estaban invitados ya con un billete de avión comprado. Hinata había invitado a sus tres amigos y a Sasuke, pero temía que éste no fuera a la boda, aunque sabía que podía faltar si así lo quería.
Una última vez miró para atrás algo inquieta, cuando lo vio aparecer, con aquel aspecto desinteresado pero a la moda, con la sonrisa sínica y divertida, y aquella tranquilidad total. Hinata sonrió encantada al verlo, al igual que su prometido que detuvieron el paso para encontrarlo...ahora si que podían viajar.
El paquete llamado felicidad estaba listo para embarcar.
CONTINUARÁ...
