Capítulo 9: La Primera Sesión
A la mañana siguiente, el sol asomaba uno de sus cálidos rayos por la abertura de las cortinas. Morgan despertó y miró el reloj. Eran las 7 menos 20. Reid aún dormía a su lado. Se acercó a su rostro y lo beso, pero sintió algo extraño. Le tocó la frente, tenía un poco de calentura.
-Spencer, ey, despierta. - Trataba de despertarlo con cuidado, para no asustarlo. Poco a poco fue abriendo los ojos...
-Mmmm... buenos días.
-Te sientes bien?
-Mmm... si, eso creo.
-Tienes calentura. Tomaste tus medicamentos ayer?
-Si, claro. Seguro me entró frío, es todo. - Decía el joven mientras se enderezaba. - Mi cita es a las 9:00, y aún debo ir a casa a cambiarme... Tu debes ir a trabajar.
-No te preocupes por eso, yo te acompañaré...
-No... Escucha, te agradezco, pero el equipo no puede estar sin dos de sus miembros.
-Spencer, es tu primer día...
-Yo puedo ir sin problema, cualquier cosa te llamo.
-Pero...
-Además, cómo vas a explicar que estás conmigo cuando te pedí más bien que estuvieras al margen. Descuida, voy a estar bien... fue una gran noche, gracias.
-No seas tonto, no tienes nada que agradecer. Vamos, antes que nos coja tarde.
Faltaban 20 minutos para las 9, cuando Morgan estacionó su auto frente al hospital. - Bien, aquí estamos.
Reid observaba el edificio, sin escuchar a su compañero. Por fin había llegado el día. Sentía un gran vacío en el estómago, su corazón palpitaba con fuerza. Sentía miedo, terror. La cálida mano de Derek tomó la suya, haciéndolo regresar a la realidad. - Oye, Spencer. Aún puedo quedarme, si lo deseas.- El joven sonrió, en ese momento sentía ganas de pedirle que se quedara con él, pues no sentía fuerzas para dar el primer paso al consultorio. - No, Derek. Estaré bien... Gracias.
Morgan acarició su rostro y lo besó. Reid no pudo más y lo abrazó. El mayor sentía como el cuerpo de Reid temblaba. Estaba asustado, lo sabía, pero el joven estaba decidido ha ser fuerte. Se quedaron un par de minutos así, hasta que Reid tomó fuerzas y se separó. Se limpio el rostro y le sonrió. - Bueno, ahí voy... te llamaré. El joven bajó el auto y se dirigió a la puerta. Cuando lo perdió de vista, recostó su cabeza en el asiento y cerró los ojos, mientras se decía así mismo 'todo va a salir bien, él va a estar bien...'
Reid se sentó y esperó. En ese momento varios mensajes llegaron a su móvil.
-Hola, wonderboy... Odio no poder estar contigo, mi terrón de azúcar. Todo saldrá bien, te iré a ver cuando termine el día. ILY, García.
-Todo va a salir bien, si no tenemos algún caso hoy, te iré a ver en el almuerzo. Si necesitas algo, llámame. Cuídate Spence.
-Oye, genio, trata de no enloquecer a los médicos recitándoles todo el manual de Anatomía según Gray :D... Te iré a ver, así que procura cuidarte. Nos vemos, Elle
-Lamento si fui duro contigo ayer. Solo deseo que estés bien. Concéntrate en tu tratamiento. Nos vemos pronto. Hotch
-Ya sabes, cualquier cosa, solo llámame e iré hacia allá de inmediato. Te quiero. Derek
Sonrió al leer el último mensaje, en ese momento sintió una mano sobre su hombro. Al volver a ver, se sorprendió al ver a Gideon detrás suyo. - No pensabas que enfrentarías esto solo, Spencer. - Reid no pudo decir nada se levantó y lo abrazó.
Eran las 10:15 minutos, Reid no había dado señales. Cada uno revisaba constantemente el celular, esperando algún mensaje o llamada perdida del más joven. Estaban preocupados, pero sobre todo, Morgan estaba asustado, y le era difícil ocultarlo. Sabía que sería un tratamiento largo, que cada 15 días tendría que pasar por lo mismo, pero odiaba no poder estar con él.
-Ey, Morgan! - La voz de Elle lo sacó de su letargo. - Oh, si Elle, pasa algo?
-Nada en especial... Escucha, él va a estar bien, no debes preocuparte.
-Pero está ahí solo...
-No lo está...
-Qué quieres decir?
-JJ me dijo que Gideon fue al hospital a acompañarlo, así que despreocúpate. Terminemos esto para irnos temprano, quieres?
Saber que Gideon lo acompañaba lo tranquilizaba. Aún así, deseaba ser él quien estuviera a su lado.
Después de una hora la enfermera le dijo a Gideon que podía pasar. En una habitación Reid descansaba. Gideon se preocupó. Se veía sudoroso, sonrojado y tenía la respiración entrecortada. En ese momento, el Dr Smith entró.
-Buenas, soy el Dr Smith, usted es familiar de Spencer?
-Si, soy su amigo, Jason. Él no se ve bien...
-Me temo que así es... Vino con un cuadro de fiebre, probablemente una infección. Durante la administración de la radioterapia tuvimos algunas complicaciones, nada grave, pero vamos a tenerlo en observación las próximas horas, no creo que sea necesario internarlo, pero debemos observar como va reaccionando. También necesitamos hacerle exámenes de sangre para ubicar el foco de la infección.
-Puedo quedarme con él?
-Lo siento, pero las políticas del hospital no lo permiten. Sin embargo, puedo darle unos minutos con él.
-Gracias, doctor.
-Cómo está Jack?
-Pues, te diré, parece que olvidó que estuvo enfermo hace 2 días. Quiere jugar, comer, está feliz.
-Qué alivio! Pensaba que podríamos ir a algún lugar este fin de semana, al parque o al zoológico...
-Aaron, esos son lugares abiertos, y está haciendo frío, no lo hará bien a Jack...
-Oh...
-No es necesario que salgamos, podemos quedarnos en casa, disfrutar en familia, él estará feliz, y yo también...
-Haley... yo...
-Lamento lo que te dije hace días, fui injusta...
-No, no lo fuiste. Estás prácticamente criando a Jack sola, tenías razón de estar molesta, quisiera estar más tiempo, pero...
-Escucha, te amo por quien eres, por tus ideales, tu honestidad y porque se el gran ser humano que hay detrás de esa máscara de hombre frío que te pones todos los días en BAU. Cuando nos casamos, me casé también con tu profesión, solo que a veces me olvido de eso.
-Te prometo que te recompensaré, este fin de semana seré todo tuyo... Oh, debo dejarte, te amo y dale a Jack un beso de mi parte.
-Lo haré, cuídate.
En ese momento, vuelve a escuchar que tocan la puerta. -Pase... Morgan, siéntate, qué necesitas?
-Disculpa la interrupción Hotch. Si no tenemos algún caso, podría irme más temprano, quisiera ver a Reid.
-Entiendo, pero no debes preocuparte, Gideon está con él.
-Si, Elle me lo dijo, pero aún así... sabes, mejor olvídalo, tienes razón. Él no está solo...
-Espera...- En ese momento el celular de Hotch suena.. -Es Gideon, aún no te vayas... Jason, cómo va todo?...- Morgan empezó a preocuparse cuando el ceño de Hotch empezó a arrugarse, pero esperaba en vano que dijera alguna cosa.
-Qué dijo el médico?... Entiendo, regresa entonces, veremos más tarde que hacemos... Adios.
-Pasó algo?
-Reid tiene fiebre, el médico no sabe a ciencia cierta si es por el tratamiento o por alguna infección, le tomó muestras sangre y ahora está durmiendo.
-Lo van a internar?
-Esperan que no sea necesario, están esperando a ver como reacciona en las próximas horas. La visita es a las 4, si no hay nada urgente, puedes ir a verlo.
-Gracias Hotch.
Eran las 2 de la tarde, cuando Reid despertó. Tenía un IV y una venda en su brazo. Llamó a la enfermera, no tenía idea de cuánto había dormido.
-Hola, gracias por venir. Quería saber si ya puedo irme.
-Por el momento no, llamaré al Dr Smith...
-Pasó algo, es que lo último que recuerdo es estar recostado en la máquina.
-Es lo último que recuerda? Entiendo, quédese recostado, llamaré al doctor.
Morgan volvió a su escritorio y miró el lugar de Reid. Él había amanecido con calentura, pero no le dieron mayor importancia. Quizás fue por haber salido de noche, el frío, la chimenea no los había calentado lo suficiente, quizás volvió al trabajo demasiado rápido, esta semana había sido muy complicada, o...
-Morgan! Te estoy hablando! Qué te pasa hoy?
-Disculpa Elle.
-Qué pasa?
-Es Reid. Gideon llamó, él está con fiebre, le están haciendo examenes.
-No debe ser nada grave, Morgan, cálmate.
-Si algo le pasa...
-Deja de ser tan dramático. Eso es normal, ahora trata de pensar en otra cosa, de acuerdo?
El joven se sentía impaciente, se enderezó y intentó ponerse de pie. Pero empezó a sentirse débil, sus pies estaban en el suelo, pero sus rodillas temblaban, así que volvió a sentarse. Se sentía caliente, y era extraño estar soñoliento cuando había dormido tanto.
-Spencer, cómo se siente?
-Algo débil, doctor. Pero fuera de eso estoy bien.
-La enfermera me dijo que no recordaba lo que había pasado en las últimas horas.
-Si, supongo que me dormí durante la radioterapia.
El Dr Smith se sentó a su lado, respiró y empezó. -Spencer, durante la la radioterapia tu pulso bajó, te examinamos, presentabas 99.8°F, así que al terminar te traímos aquí, tomamos muestras de sangre y empezamos a administrarte paracetamol e ibuprofeno para la infección. Sin embargo, durante todo el procedimiento estuviste consciente, el hecho de que no recuerdes puede deberse a la temperatura alta o incluso a una convulsión febril leve.
-Qué sugiere?
-Bueno, la enfermera tomó tu temperatura hace 25 minutos. Ha bajado considerablemente y tu pulso se ha normalizado, así que no veo razón para internarte, pero debes proceder con cuidado estos días. Nada de actividades fuertes ni estrés. Además de la eritropoyetina, te recetaré para combatir la infección. Sientes alguna otra anormalidad?
-Me siento débil, trate de levantarme pero mis piernas no respondieron.
-Es normal, la debilidad, el decaimiento, incluso...
-Doctor, se cuales son los efectos secundarios, es solo que es...
-Lo se, créame que lo entiendo. Quiere que llame a alguien para que venga por usted?
-Está bien, le puede decir a la enfermera que me traiga mi ropa.
-La próxima sesión es en 15 días, pero necesito que venga el lunes, solo para chequear que todo vaya bien...
-Tengo que ir a trabajar...
-Spencer, es importante...
-Ok, doctor, como usted diga.
Después de vestirse, Reid tomó su celular. Pero no llamó a Morgan, ni a JJ, o algún otro del equipo. Mientras marcaba, sentía una fuerte presión en el pecho. Tenía una sensación derrotista. No podía rendirse, no quería rendirse, ya que tenía una razón poderosa para luchar. -Buenas, soy el Dr Spencer Reid, puede comunicarme con mi madre, Diane Reid...
En ese instante, en Quantico...
-Buenas, Derek Morgan?
-Si, soy yo.
-Soy el Dr Smith, le llamo por Spencer...
-Hola mamá, cómo estás?
-Spencer, hijo. Que bueno escucharte, cómo te has sentido?
-Bien mamá. Estoy feliz de oírte.
-Todo está bien hijo, estás seguro?
-Claro mamá, ahora que te escucho, todo está mucho mejor. Leíste el libro que te mandé.
-Si, siempre es un placer leer a Elizabeth Gaskell, su obra es inmejorable. Aunque sería mejor que estuvieras aquí para poder leerlo juntos.
-Lo sé mamá, te prometo que te iré a ver pronto. Tal vez en verano, cuando el clima es cálido.
-Hijo, siempre es caliente en Las Vegas. Te extraño.
-Yo también, gracias por hablar conmigo.
-Cuando quieras amor, cuídate.
Después de hablar con el Dr Smith, Morgan se dirigió a la oficina de Hotch. Pero en ese momento, una figura conocida estaba con él.
-Revisé el informe de desempeño del Dr Reid, debo admitir que hizo un buen trabajo.
-Reid es un miembro comprometido, su enfermedad no es obstáculo para su rendimiento ni lo será.
-Veremos. Dónde está?
-En su primera sesión de radioterapia, tiene licencia...
-Lo se Aaron, lo se, no tiene que decirmelo.
-Es bueno saberlo, Erin. Algo más?
-Por el momento es todo.
Al abrir la puerta, Strauss y Morgan se encontraron frente a frente. Él tenía deseos de decirle muchas cosas, pero no era el momento. Ella notó la molestia del agente, pero no se acobardó, lo vio con dureza sin pestañear.
Hotch inmediatamente notó el extraño ambiente entre ellos. -Morgan, por favor pasa y cierra la puerta.
Strauss siguió su camino y Morgan obedeció a su jefe.
-Morgan, que sucede?
-Qué vino a hacer?
-Simplemente conversamos sobre los últimos informes, no pasó nada importante, que necesitas?
-El doctor de Reid me acaba de llamar, sé que me dijiste...
-Descuida, ve con él, Jason está en su oficina, así que puedes ir. Cualquier cosa mantén el celular encendido.
-Lo haré, gracias.
-Señor Reid, ya vinieron por usted. - El genio se sienta en la silla de ruedas, y la enfermera lo lleva a la recepción, mientras su mente divaga. Pensaba en su madre. Ella dependía de él, no podía dejar que esta enfermedad lo destruyera, además, ahora no se sentía solo, sabía que había alguien junto a él.
-Hola Spencer. La voz de Morgan sacó a Reid de su letargo.
-Que hay extraño?
-Así que extraño... vamos, genio, te llevaré a casa.
Minutos después, ambos se acercaban lentamente al auto. Las piernas del más joven temblaban, pero él trataba de controlarse. Toda su energía estaba puesta en evitar tropezarse, mientras Morgan le sujetaba su mano y la cintura al mismo tiempo. Al llegar, Morgan abre la puerta y lo ayuda a montarse.
De camino a casa, Reid fue rindiéndose al sueño. Morgan quitaba su vista de vez en cuando de la vía y observaba al muchacho. Las palabras del doctor Smith cuando llegó al hospital eran tan pesadas como dos bloques de concreto.
-En primer lugar, los exámenes indican una infección renal, similar al que sufrió hace algunos meses. Además, está sufriendo los efectos secundarios de la radioterapia. Por ello lo cite para el lunes.
-No era necesario internarlo?
-Quise evitarle mayor estrés. Escuche, hace algunas semanas usted me aseguró que estaría pendiente de él...
-Y hace será, doctor. Yo estaré con él.
-Bueno, porque la debilidad nos será la única consecuencia de la radioterapia, en las próximas horas él no se sentirá bien, y aunque ahora intenta mantener la compostura, necesitará a alguien cerca.
-Y lo tendrá.
Al llegar al edificio, Morgan lo despertó sutilmente.
-Ey, despierta pretty boy. Ya llegamos.
-Mmm... que bueno, ya quería regresar a mi casa.
-Bueno, aquí estamos. Ahora podrás dormir en tu propia cama. Espera, te ayudaré a salir del auto.
Al entrar, lo primero que hizo Reid fue sentarse en el sofá. Extrañaba su espacio. Morgan se adelantó a la cocina y puso a hacer café. Reid empezó a revisar su celular, tenía varios mensajes de sus amigos. Lo apagó y se recostó. Derek entró a la sala y se acercó.
-Oye, quieres comer algo?
-No tengo hambre.
-Entonces, vamos, te llevaré a la cama.
-No quiero... mejor me quedo aquí contigo.
-Quieres que me quede hoy?
-Si... me gustaría
-Entonces, doctor, vamos a la cama.
Ya estaba oscuro cuando Morgan despertó. Por primera vez, había dormido en la cama de Spencer. El joven seguía durmiendo, así que se acercó y cuidadosamente lo besó en los labios. El genio se movió un poco, pero siguió dormido, así que el mayor se levantó y salio de la habitación. Fue a la cocina y tomó una taza de café. No había sabido nada del resto, así que decidió llamar a Garcia.
-Por todos los cielos! Morgan, donde has estado, cómo está mi 187, porque seguro estás con él, no es así?
-Hola, baby girl. Si, en este momento está durmiendo en su cuarto.
-Oh! Y cómo está? Se ha sentido bien?
-Pues, más o menos, aún tiene calentura y tiene mucha fatiga, pero el médico dijo que era normal.
-Cómo hiciste para que te dejara ir por él? Pensé que no quería involucrarte.
-Si, pero cambio de opinión. Hemos hablado, creo que el problema se solucionó.
-Que bueno, querido. Una preocupación menos. Te dejo, cualquier cosa que necesiten me llaman, de acuerdo.
-Claro, descansa.
A la mañana siguiente, el sonido de la puerta despertó a Morgan. Sin darse cuenta, se quedó dormido en el sofá. Con dificultad se dirigió a la puerta y abrió.
-Buenos días, mi adonis de chocolate!
-García, qué haces aquí! Elle, tu también...
Como siempre, la rubia deslumbraba de alegría. Entró con una bolsa con cosas para el desayuno, mientras la trigueña tenía unas enormes ojeras y una cara de pocos amigos.
-Buenos días Morgan. Ella me obligó a venir...
-Eso veo, pasa... García, oye que haces?
-Pues preparo el desayuno para Reid, por supuesto, no creas que voy a permitir que no se alimente bien.
Mientras García preparaba un desayuno sano, Elle estaba recostada en el marco de la entrada de la cocina, sin mucho interés.
-Ey, Elle. Cómo hizo García para hacer que estuvieras aquí un sábado a las 8 menos 10.
-Mi calefacción se daño, y cometí el error de pedirle asilo. Te juro, si hubiera sabido...
-Ok, esto es casi listo, y mi pequeño.
-En su habitación, iré a verlo.
-No tardes!
-Sabes, entre tu y JJ me van a volver loca!
Al entrar a la habitación, Morgan puro observar con la luz del día los detalles de esta. Un escritorio antiguo, con varios cuadernos y libros. En un rincón varios libros amontonados. El closet entreabierto dejaba ver los trajes y zapatos del joven, y cerca de la ventana, un sofá de una pieza con tapizado antiguo, junto a una pintoresca lámpara de pie. El color verde tierno de las paredes contrastaba con el aire sobrio del resto de los elementos.
Después, volvió su mirada al joven. Se sentó a su lado, pero antes de despertarlo tocó su frente. Aún estaba caliente, pero había bajado la temperatura, ya no se veía sonrojado, de hecho, había retomado su tono pálido característico. En ese momento, el muchacho se despertó.
-Buenos días.
-Buenos días, como te sientes?
-Muy bien, de hecho, demasiado bien. -Reid se enderezó y besó sus labios, pero segundos después, Morgan reaccionó.
-Escucha, Elle y García están aquí.
-Qué! Porqué, es temprano!
-Shhhhh... querían verte, estaban preocupadas. García está haciendo el desayuno y Elle, bueno, aún no se como hizo para subir las escaleras en su estado semi inconsciente.
-Dios! Lo lamento, es que no lo esperaba.
-Lo se, vamos. Vístete y nos acompañas. A menos que te sientas mal...
-No te preocupes, estas horas de sueño me hicieron bien. Ve con ellas, ya te alcanzo.
Después de que Morgan salió de la habitación, Reid se levantó. Intentó quitarse la camisa, pero sintió una molestia. Ya no era la herida del ataque en Las Vegas. Se levantó la camisa y se revisó la espalda en el espejo. Una mancha roja, parecida a una quemadura, de unos 10 centímetros era lo que le molestaba, herida que 24 horas antes no existía. Sabía que tendría yagas, pero no se imaginó que sería tan rápido, decidió no cambiarse, se bajó la camisa y fue a la cocina. No era necesario que sus amigos supieran de eso, quizás Morgan si, pero luego, por ahora, quería disfrutar el rato con ellos.
Después de desayunar, Reid les contó lo que había pasado durante la radioterapia.
-Aún no recuerdas nada?, pregunta Elle, sin quitar su expresión seria.
-Vagamente.
-Mi Dios, debes cuidarte cariño.
-Lo sé, García, creeme que lo estoy haciendo.
-Esta semana te presionaste demasiado.
-No fue así Elle, hice lo que me indicaron, no fallé con la medicación, me alimenté bien, dormí...
-Bueno, te veías un poco cansado después del caso de Eddy Mays, como si no hubieras dormido la noche anterior. Morgan, cómo durmió esa noche?... Morgan?
-Emm... disculpa
-Olvídalo, debiste haberlo visto ayer, Reid. Constantemente se perdía en sus pensamientos ayer.
-No es así, Elle.
-Bueno, Elle, creo que es hora de irnos. Necesitas alguna cosa Reid?
-Descuida, estoy bien, gracias.
-Bueno, cualquier cosa, llámanos... Morgan, me acompañas afuera?
Elle y Morgan salieron. Él se mostraba extrañado, no tenía idea de lo que pretendía su amiga.
-Qué está pasando entre ustedes dos?
-Qué quieres decir?
-Oh, vamos Derek, no soy tonta. Algo sucede con ustedes, hace unos días Reid no te quería cerca, ahora te permite quedarte en su apartamento toda la noche?
-No se sentía bien, apenas si estuvo consciente ayer. Yo dormí en el sofá...
-Si lo se, es solo que están actuando extraño.
-Son ideas tuyas.
-Bien, supongo que debe ser cierto...
-Claro que lo es.
En la cocina, García lavaba los platos, mientras Reid acercaba el resto de la vajilla.
-Oye Reid, estoy muy feliz que te sientas mejor.
-Gracias García.- La analista se secó las manos y se acercó a él. -Se que no te gusta preocuparnos, pero sabes que puedes contar con nosotros, sea lo que sea, verdad?
-Lo se, a qué viene eso?
-Te he visto incómodo, no quisiste recostarte en el respaldar de la silla, tienes alguna herida en la espalda por la radioterapia, no es así. -El joven bajó la mirada, y ella levantó su barbilla.
-No me lo tienes que enseñar, pero recuerda que no estás solo en todo esto y no tienes que hacerte el fuerte, al menos no conmigo, no después de lo que vivimos en Las Vegas con tu mamá. Por cierto, has hablado con ella?
-Ayer...
-Le dijiste?
-No, pero hablamos un rato, eso siempre me da fuerzas.
- Que bueno, cariño. Te quiero mucho, Reid. Todos. Por favor, ten confianza en nosotros.
-Descuida, García. Y gracias.
Después de que las muchachas se fueron, Reid le enseñó la espalda a Morgan. Se sentía incómodo, incluso desagradable, pero Morgan se le acercó y le acarició el cuello. Esa marca era simplemente el recordatorio de lo que vendría de ahora en adelante. Reid le respondió con un beso, que se fue prolongando, así como las caricias mutuas.
Ese fin de semana, Morgan no salió del apartamento de Reid. Ya para medio día del sábado, Reid empezó con las náuseas. La herida se puso más roja, y caliente alrededor, y aún se sentía débil. La noche del sábado su temperatura subió, así que tomó una dosis extra de Tylenol y paracetamol. Morgan estuvo al tanto de que tomara sus medicinas y se alimentara. Después de un difícil fin de semana, el lunes, Reid amaneció mucho mejor. Al despertar, encontró a Morgan durmiendo en el sofa junto a la cama. Así que se levantó y fue a la cocina. La herida en la espalda ya no le molestaba y se sentía bien del estómago, así que hizo el desayuno. A diferencia del viernes, que había sentido miedo, ahora, estaba muy animado. Fue un fin de semana duro, pero lo había superado, aunque no lo había hecho solo. Morgan no lo había dejado solo ni un momento, ni siquiera en aquellos momentos en que él mismo le había pedido que lo hiciera. No quería ser mal agradecido, pero necesitaba descansar. Aún así, se mantuvo a su lado, como tantas veces se lo había prometido, no lo dejaría solo.
-Hola, pretty boy. Mmmm... porqué te levantaste tan temprano?
-Hoy es un día ocupado, debo ir al hospital, tu tienes que estar a primera hora en la oficina, y luego debo ir también... Hice el desayuno...
Morgan se acercó a él, lo tomó por la cintura y lo acercó hacia él. -Fue un increíble fin de semana.
-Claro que lo fue, si te gustó tomarme la cabeza mientras vomitaba y dormir incómodo en mi sofá, aunque no entiendo porqué, podías dormir en mi cama, contesta Reid con una risa torcida.
-No quería incomodarte. Vaya, te ves bien hoy, me alegra.
-Bueno, apresúrate a desayunar, tienes que ir a tu casa a cambiarte.
-De acuerdo... mmm... esto se bien...
-Derek...-Su voz se entrecortó. Morgan se extrañó por su cambio de conducta...
-Ey, qué pasa?
-Te amo... y, gracias por estar aquí
-También te amo, y lo selló con un beso final.
El Dr Smith vio mucho mejor a Reid, la infección estaba controlada, pero seguiría con las dosis de antibióticos una semana más.
Esa semana no hubo mucho movimiento, un caso cercano a Washington, con un buen final, informes que llenar, Strauss no había vuelto a escena, y Reid no había tenido más contratiempos con su salud. Morgan y Reid acordaron no quedarse juntos entre semana, para que el joven pudiera descansar. Pero el fin de semana, Reid la pasó con él en su apartamento.
Por varios días, olvidaron la enfermedad y las presiones. Reid intentó disfrutar el momento. De hecho, no había sido tan feliz y pleno en su vida, y Derek disfrutaba estar con el genio. Aunque aún sus divagaciones lo enloquecían un poco, verlo reír lo alegraba.
Se acercaba la segunda sesión de radioterapia, cuando un caso diferente se presentó.
