Disclimer: Ningun Vocaloid ni Utaloid me pertenece.


Capitulo 9

Len estaba en su cuarto, había pasado una semana de que habían llegado y Rin no le había hablado mucho, sacó su violín y se puso a tocar era viernes a las doce y media, Mafu no estaba así que no le importó tocar fuerte, se sentía frustrado cada vez que volteaba a ver a Rin siempre había algún chico mirándola con ojos deseosos, un gran problema, cada vez que se daba cuenta le daba de golpear a el tipo, su metió tanto en sus pensamientos que no se dio cuenta que Mafu había entrado en su habitación hasta que abrió los ojos, dejó de tocar y frunció el ceño.

-Perdón, es que se escucha el violín. – Mafu sus ojos normalmente eran entre rojos y rosas pero ahora se notaban muy oscuros, tenía las pupilas dilatadas.

-Ah… bueno, dejaré de tocar.

-No, no pasa nada. – Amatsuki se sentó en la cama de Len. – Solo que aproveché que seguías despierto, quería charlar un poco. – Len dejó el violín en el escritorio, acomodó la silla del escritorio cerca de Mafu y se sentó.

-¿Sobre qué?

-Bueno, es robre tu hermana.

-¿Qué pasa con Rilliane?

-Se que no es lo más cuerdo, pero, creo que me gusta, es muy linda y te quería pedir que me contaras más de ella.

-Ni que estuviera loco, no pienso decirte nada sobre ella.

-Anda León, somos buenos amigos ¿no?

-Nada que ver. – Mafu se inclinó hacia Len en pose ofensiva.

-¿Por qué lo dices?

-Por que no tiene nada que ver que seamos "buenos amigos" – Dijo Len marcando las comillas con sus manos. – No pienso decirte nada sobre ella.

-León, me gusta, es linda, no le haré nada malo, a menos que ella quiera.

-Jódete Mafu, lárgate de aquí. – Mafu se levanta lo que le da inseguridad a Len y éste hace lo mismo.

-Solo estoy diciendo la verdad, ¿has visto como la miran los demás? Mejor en confianza ¿no? – Mafu se había acercado a Len lo suficiente como para que el menor se diera cuenta que olía a alcohol.

-Mafu, estás ebrio, lárgate.

-¿Y que si estoy ebrio? ¿Acaso no tengo derecho de divertirme?

-Olvídalo, solo lárgate. – Len empezó a empujar a Mafu hacia la puerta.

-Sabes, no me caes mal. Pero tu carácter es muy estricto, pareces un robot en clase, siempre el chico listo, y en música siempre las chicas se amontonan para ver como tocas, aun que solo escucho la melodía que cualquier otra persona puede tocar, nada especial. – Len estaba harto, empujó una vez más a Mafu y le pegó un puñetazo en la quijada.

-No me vuelvas a decir eso. – Len cerró la puerta con seguro, guardó su violín y se acostó, apretaba los puños y le invadían las ganas de llorar. – Te necesito Rin. Al momento abrió su cortina y la ventana, la luz del cuarto de Rin estaba encendida y se miraba una sombra deambular. Len sacó su teléfono y le llamó, observó que la sombra se detenía y Rin le contestó.

-¿Len? ¿Qué sucede? – La voz de Rin se escuchaba apagada y somnolienta.

-Nada… ¿Qué haces? Te miro con mucho movimiento. – Rin abre la ventana junto con la cortina, le saluda y este hace lo mismo.

-Nada, tratando de dormir, es casi la una de la mañana. – Len vio su reloj y luego volteó de nuevo hacia Rin. – Bueno, sabes que cuentas conmigo para todo.

-¿A qué te refieres?

-Nada, buenas noches.

-Buenas noches Len.

Rin colgó, miró como su hermano cerraba su ventana y apagaba la luz, ella se sentó en la cama y volvió a ver la carta de su madre.

Rilliane.

Primero que nada te he dedicado la carta a ti porque sé que le dirás solo lo necesario a León, ahora, primero que nada, te explicaré el porqué tu padre y yo nos estamos separando. Puede que suene muy cruel pero esta es la verdad.

Cuando nos casamos nos prometimos que no tendríamos hijos, al menos no tan jóvenes, nosotros solo queríamos seguir trabajando y querernos, pero cuando supimos que estaba embarazada cambiamos muchas cosas, cuando ambos nacieron fue una sorpresa, no me había tomado la molestia de hacerme un ultrasonido, fue mucho más difícil de lo que creíamos, fue entonces cuando contratamos a Luka, era apenas una niña, pero no teníamos otra opción, les enseñamos lo más importante de nuestra familia, que era el arte, al ver que les atraía la música fue una gran sorpresa, les enseñamos todo lo que supimos y ustedes solo querían jugar, por lo que, recurrimos a una medida de aprendizaje más estricta, pero seguían sin aprender, hoy en día, no sé cómo es que siguen comportándose igual, como niños engreídos, maleducados e irrespetuosos, yo ya no soporto el estrés que me conlleva tener que estar pendientes de ustedes para saber si están actuando correctamente, así que le he pasado tu custodia legal y la de León a su padre, quien, por tener familia en donde estudian es favorable, en este momento debes estar pensando que soy una pésima madre, y lo admito, lo soy, yo nunca quise más responsabilidades además de las que ya tenía, y menos de dos niños desobedientes, te advertiré algunas cosas.

Si llegas a contar esto con alguna persona, ten en cuenta tu desaparición segura de todo tu mundo.

Sigue cuidando tus espaldas, porque si hacen algo malo, me perjudica.

Si me llaman por algo, que sea lo suficientemente urgente.

Si bajan su rendimiento, me aseguraré de que sean castigados.

Su padre, no debe saber absolutamente nada de esta carta.

No vuelvan a mi casa a menos que tengan mi autorización, sus cosas serán enviadas a casa de su padre en Francia.

Y tienen que seguir las mismas normas que tenían en casa.

Tendré a Luka pendiente de ustedes dos así que ni se les ocurra tramar algo malo, el dinero que está en las tarjetas en el sobre es por su cumpleaños, tómenlo como su último regalo de parte mía en mucho tiempo y úsenlo en algo productivo. No espero una respuesta por esto, Rilliane, ten mucho cuidado, sobre todo tú, estas en la punta de un hilo.

Rilliane arrugó la carta y la aventó a una esquina, miró el sobre y había dos tarjetas bancarias, las dejó sobre la cama y se metió a bañar.

Se dejó caer el agua en la cabeza, tenía ganas de llorar, sabía que de cierta forma su madre no les quería como cualquier otra a sus hijos, pero que los tomara por una carga era demasiado, no sabía si su padre pensaba lo mismo, pero eso le dolía, de pequeña pensaba que le pegaban por hacer las cosas mal y que sus padres querían que fuera mejor, pero ahora solo podía contar en que les odiaban y sobre todo a ella, cuando terminó con la rutina de aseo, siguió en el agua, hasta que ésta se enfrió por completo, salió de la regadera y se secó, se puso unos shorts de pijama y una camiseta, desenfundó su violín y empezó a tocar notas al azar, la melodía que iba construyendo se notaba triste y frustrada, hacia un exceso de vibratos, sentía como le goteaba el cabello, tocó una nota larga, se entrecortaba porque el arco rebotaba sobre la cuerda, Rin se detuvo en seco, encendió la tablet y puso unas partituras. Empezó a tocar y la interrumpió Teto.

-¿Te molesté? – Le preguntó a la chica que estaba en pijama con figuritas con diferentes tipos de pan.

-No, solo quería saber si podía escuchar desde adentro. No puedo dormir.

-Ehh… bueno, pasa. – Rin abrió más la puerta, Teto entró y se sentó en la cama.

-Tocaré un soundtrack, se llama Yutaka Yamada, la encontré en internet hace poco.

-Okey.

Rin se posicionó y empezó a tocar, puras notas agudas con el típico toque asiático, jugaba con las notas, tenía tiempo que no la tocaba así que falló un par de veces, Rin cerraba los ojos y fruncía el ceño cada vez que lo hacía como esperando un golpe, pero no, en cambio, se frustraba, porque no le quedaba de otra más que seguir, nunca trabajes sobre el error, las palabras de su madre la torturaban en su mente, el sonido empezó a hacerse más rápido y Rin presionaba innecesariamente el arco contra la cuerda, hasta que terminó, miró a Teto quien sonreía somnolientamente.

-Es muy bonito, aunque cuando estaba lenta era tranquilizante.

-Pero fallé varias veces.

-Casi no se escuchó. – Rin se mordió el labio y frunció el ceño.

-Claro que sí, Teto, te miras con mucho sueño, deberías ir a tu habitación.

-Sí, eso haré, gracias por la canción, y perdón por estar medio dormida.

-No pasa nada, descansa.

-Igualmente Rilliane.

Rin cerró la puerta con seguro y se puso a acomodar su habitación, pues después de haber hecho las áreas no había recogido, se sentía culpable por muchas cosas y lo único que podía recordar eran los golpes de su madre y de su padre, cuando terminó se le cayó un pequeño portalápices.

-Que inútil eres Rilliane, no puedes ni limpiar bien. Es algo muy sencillo. – Se decía mientras recogía los lapiceros, colores, entre otras cosas, cuando se alejó para ver si le faltaba algo, se dio cuenta que debajo del escritorio sobresalía un plástico, lo levantó y era un cúter nuevo, lo sostuvo por unos segundos antes de meterlo en el porta lápices, cuando se iba a dar la vuelta lo volvió a sacar, lo desempacó, se sentó en la silla de escritorio y puso sus rodillas a la altura de su pecho. Observó su piel blanca por unos segundos, se recogió un pequeño mechón de cabello y sacó un poco la navaja. Contó con los dedos cuantas veces se equivocó al ejecutar la pieza y posó el filo de la navaja en la rodilla, presionó un poco e hizo un pequeño corte de alrededor de dos centímetros, éste empezó a sangrar, Rin se quedó viendo como la sangre se acumulaba y como algunas gotitas lograban escurrirse, sacó un pañuelo desechable, limpió con cuidado la sangre tanto de su rodilla como del cúter, prosiguió con otro corte, ésta vez un poco más arriba, limpió y otro más, hasta llegar a seis cortes exactamente del mismo tamaño. No lloraba, pero sentía como ardía, la piel que estaba alrededor de los cortes estaba rosa y seguía saliendo sangre, Rin tenía el ceño fruncido y empezó a hacer pequeños cortes de un centímetro en los espacios entre los que ya había, nombrándolos con cosas malas que había hecho desde que había entrado a la escuela.

-Por gritarle a Lenka, por dudar de Len, por no haberlo esperado para irnos juntos, por hacerlo sentir mal, por estar tan apegada a él, por no dejarle hacer su propia vida, por siempre interferir en sus cosas, por causar que lo lastimen y regañen… por esperar mucho de mí, por creerme buena persona, por haberlo lastimado, por regañarlo, por… por… - Rin empezó a llorar, clavó de nuevo la navaja e hizo un corte largo y profundo. – Por ser tan egoísta, estúpida, engreída, tonta, irresponsable, torpe, irrespetuosa, malagradecida… soy un asco de persona… - La sangre empezaba a gotear en el suelo, dos, tres, cuatro, había un pequeño charquito de sangre, fue entonces que Rin agarró más pañuelos y limpió la sangre de su piel, presionó con fuerza y se agachó para limpiar el charquito, una vez limpio, tiró todo al bote de basura del baño, lavó los cortes con jabón y los limpió, eran muchos y se miraban como una tela aruñada constantemente por un gato, le dolía al mover la pierna, se acostó, puso música instrumental y se quedó dormida, se levantó temprano, se puso unos pants y salió de la habitación con la intención de desayunar. Teto seguía durmiendo, bajó y se encontró con Len.

-¿Vas a desayunar? – Le preguntó Len a Rin, mientras caminaba a su par.

-Sí, eso tenía planeado.

-¿Y si desayunamos en otra parte?

-No traje dinero.

-Yo sí, me lo puedes pagar después.

-Okey, por cierto, necesito hablar.

-Claro. – Una vez llegando a la cafetería pidieron unos capuccinos y unos aperitivos. – Te miras triste… ¿Qué sucede?

-Bueno, lo que decía la carta de mamá. Me dijo porque se separó de papá, que tendría a Luka al tanto de nosotros y que teníamos que respetar las mismas reglas, porque…

-La haríamos quedar mal. – Rin agachó la cabeza.

-Sí, dijo que… nunca quiso tener hijos, y que solo se hizo cargo de nosotros por cuestiones morales y legales… y que no quería que volviéramos a casa sin preguntar antes, nos dejó esto por nuestro cumpleaños número quince. – Rin le entrega una de las tarjetas a Len. – No sé cuanto tenga, pero me advirtió que debíamos usarlo para algo útil.

-Yo no sé que quiero comprar, en ese caso lo guardaré para después. – Len no mencionó nada sobre su madre.

-Yo quiero un clavicordio para mi habitación, extraño tocar lo que se me venga en gana.

-Vamos a comprarlo tenemos todo el día.

-De acuerdo.

Ambos gemelos terminaron y Len pagó la cuenta, le llamaron a Dell para que los llevara a alguna tienda de música, pero antes al banco a ver cuánto dinero tenia la dichosa tarjeta, Len acompañó a Rin al cajero automático, y checaron el saldo de cada tarjeta, como era de esperarse tenían los mismos cinco ceros, les alcanzaba para comprarse un buen clavicordio eléctrico, cuando llegaron a la tienda, Rin recorrió cada centímetro, no era muy grande, pero tenía todo tipo de instrumentos y de todos colores, habían violines azules, rosas, naranjas, amarillos, negros, rojos, verdes, bicolores, trompetas, contrabajos, violonchelos, baterías, guitarras, y en un cuarto especial y a parecer sonorizado habían tres pianos de cola, unos rojo, uno negro y uno blanco, los tres tan brillantes y bellos, los rubios no pudieron evitar sentarse y abrir la tapa, Rin tocó una tecla y el piano emitió una exquisita nota, Len, sin el permiso del cuidador de la tienda empezó a tocar, y Rin también tocó lo mismo, los clientes que estaban dentro se fueron acumulando al igual que los empleados, Dell se puso entre los dos por si acaso, cuando Rin y Len terminaron se vieron entre sí y sonrieron, se levantaron y al ver a las personas se inclinaron un poco, el gerente se les acercó.

-¿Desean comprarlo?

-No venimos por algo tan grande, ¿en donde se encuentran los clavicordios?

-Síganme.

EL hombre de avanzada edad los dirigió a unos estantes donde había gran variedad de estos instrumentos, Rin posó la mirada en uno, miró la etiqueta donde venia la imagen estando ya montado, la base era negro brilloso con pedales plateados, miró el precio y le pareció justo.

-Quiere éste.

-Buena elección, en un segundo se le dará el papeleo.

-Gracias.

Cuando Rin llegó al mostrador, habían unos papeles, cuando llegó el hombre, le hizo poner la dirección de la escuela, la habitación pues, lo llevarían hasta allí, Rin se fue contenta, decidieron ir a casa de sus primos a pasar el rato. Lenka y Rilliane se encerraron en el cuarto de la primera a charlar mientras que Rinto le enseñaba a Len a jugar videojuegos.

-¿Podemos pasar la noche aquí? Es frustrante estar encerrada.

-Claro, te puedo prestar ropa.

-Gracias.

Los cuatro jóvenes siguieron charlando, vieron películas con chucherías y alrededor de las doce de la noche se fueron a acostar.

-Toma, espero te quede.

-Ok.

Lenka le había entregado unos shorts y una camiseta a Rin, cuando se los puso se sintió cómoda, pero cuando se dio cuenta de que el short estaba lo suficientemente corto para mostrar las cicatrices de los cortes, se lo bajó un poco y abrió un poco la puerta.

-Lenka, ¿no tienes un pantalón? Soy de piernas frías.

-Oh, claro.

Lenka entró sin fijarse en Rin, sacó un pantalón para dormir y lo dejó en la cama, se escuchó cuando Rinto le llamó a Lenka así que esta volvió a salir, Rin se cambió lo más rápido que pudo y dejó el short en la cama, salió de la habitación y se fue directo a la habitación, se encontró a Len poniéndose un jersey que le quedaba dos tallas más grande, cuando se terminó de bajar la camisa se acostó, Rin apagó la luz e hizo lo mismo mientras se tapaba con una cobija, sus pies estaban fríos así que los puso sobre Len, quien, a pesar de la oscuridad, frunció el ceño y Rin se dio cuenta, ésta en cuento cerró los ojos se quedó dormida, dejando a Len despierto, le miraba con una sonrisa, le acomodó algunos mechones sueltos, y posó su mano en la mejilla de Rin, la deslizó hasta donde se le había partido el labio, se mordió el suyo en la misma parte, Rin se movió un poco y abrió la boca para respirar mejor, Len alcanzaba a oler el dentífrico de su aliento, estaba nervioso, se dio la vuelta y se levantó, salió de la habitación y bajó a tomar agua, cuando volvió a subir escuchó movimiento en una de las habitaciones, era la de Lenka, se pegó a la puerta para escuchar mejor.

-Rin… to, Rinto, León y Rilliane están a lado, por favor… mhhh, Nos pueden escuchar.

-No estamos haciendo nada malo. – Se escuchó un beso. – Podemos decir que. – Otro beso. – Que tenías algo en el odio. – Uno más.

-No son tontos.

-Tampoco es algo que ellos no hayan pensado nunca, son aun más unidos que nosotros, seguramente han tenido algún pensamiento entre ellos.

-Pero aun así. – Rinto la interrumpió con otro beso. Len ya no pudo escuchar otra cosa así que regresó al cuarto, se volvió a acostar y miró a Rin, sus delgados labios, sus mejillas, las pestañas rizadas.

-Esto está mal. – Dijo en un susurro. Siguió observando a Rin, le volvió a acariciar la mejilla y sus dedos se deslizaron hasta su cuello, no pudo aguantar más y la besó suavemente, Rin apenas correspondió y se empezó a despertar, Len se había retirado rápidamente con miedo de que Rin despertara por completo y se asustara, le dio la espalda, se cubrió la boca y la frente con las manos, volteó de nuevo hacia Rin, seguía dormida, volvió a intentarlo, esta vez profundizando aun más, Rin no despertó pero Len se había puesto tan nervioso que se dio la vuelta y se durmió.

Rin fue la primera en despertarse como siempre, se sentó contra la cabecera de la cama y vio su celular. Tenía algunos mensajes. Todos de Amatsuki, le había enviado varias fotos que les había tomado distraídos, en todas aparecían sonriendo y Rin puso de fondo de pantalla una donde está ella sonriendo mientras jugueteaba con su bolsa, al último de todas las fotos Amatsuki dejó una posdata. La vida es bella cuando sonríes… tu eres más bella cuando sonríes. Rin sonrió y una lágrima se resbaló por su mejilla, la limpió y le envió un mensaje de vuelta dándole las gracias por las fotos y por regalarles un buen día. Len empezaba a despertarse, cuando se volteó hacia Rin la miró un instante y se le volvió a la mente el recuerdo del beso, abrió los ojos y salió de la habitación dejando a Rin confundida. Lenka salió un poco adormilada y al ver a Len sentado al pie de la puerta se sentó a su lado.

-¿Qué sucede? Te miras confundido.

-Es que, creo que hice algo malo, algo que no es correcto.

-SI es algo que normalmente les prohíben, no te preocupes, tenemos derecho a hacer muchas cosas, solo tenemos la oportunidad de vivir una vez, o al menos en el mismo cuerpo, no sabes si mañana podrías morir o perder a alguien especial, no te arrepientas de nada León. Además, no hay nada que no tenga solución, a menos que busques una y te digas que no la tiene.

-Tienes algo de razón, Lenka…

-¿Si?

-Anoche… - Lenka abrió más los ojos y puso toda su atención a Len. – Los escuché…

-León, tienes que prometer que no le dirás ni a Rilliane, por favor. – Lenka estaba rojísima.

-De acuerdo, solo…

-¿Decirme qué? – Rin abrió la puerta sin previo aviso y miró despectivamente a su hermano y a su prima. Lenka se quedó sin palabras.

-Nada Rin.

-¿Qué escuchaste hermanito? – Rin sonreía maliciosamente. Len frunció el ceño y cerró los ojos por un momento.

-Rilliane, escuché lo que le tenían planeado a tía Neru por navidad, una pintura ¿no Lenka?

-Sí, pero Rilliane, no digas nada, es ultra mega secreto.

-No diré nada. – Rilliane bajó las escaleras y se sentó en el sillón. En la parte de arriba Lenka le dio las gracias a Len con las manos y se metió al baño, Len bajó y se sentó al lado de Rin.

-¿Por qué estás enojada?

-No estoy enojada, solo que, te comportas raro y ni siquiera saludaste en la mañana.

-Perdón, soñé un poco raro y me quería lavar la cara.

-¿Qué soñaste? – Len se quedó sin palabras. – Mientes, no sé que estés planeando, pero, estás cambiando. – Rin se levantó y volvió a la habitación, al escuchar que Len iba detrás de ella cerró con seguro.

-Rin no seas así. – Len se quedó parado afuera de la puerta.

-Voy a cambiarme.

-De acuerdo. – Se escucharon los pasos de Len alejándose.

Rin se desvistió y al sentarse en la cama notó las cicatrices, las rozó con los dedos y se acomodó un mechón de cabello.

-¿Por qué no es él mismo? ¿Por qué no me tiene la misma confianza? ¿Por qué? – Rin empezó a arrancar las costras con las uñas, empezaban a brotar pequeñas gotitas de sangre y cuando se dio cuenta que no había con qué limpiarse empezó a recoger la sangre con los dedos y el dorso de la mano, cuando dejó de sangrar se puso los pantalones de mezclilla y su blusa, abriendo la puerta con los antebrazos corrió hasta el baño y se lavó las manos llenas de sangre, aplicó jabón un par de veces y después las secó, se peinó y regresó a la habitación, se acostó en la cama y se dedicó a su celular, a eliminar de sus contactos a su madre, a cambiar algunas configuraciones, eliminar imágenes que ya no le servían, jugó por un rato el simulador de piano que tenia, y le dio las doce del día, Len tocó la puerta y Rin le dejó pasar.

-No desayunaste… ¿tienes hambre?

-No, esperaré hasta la comida. La verdad es que ya me gustaría regresar.

-Ok, le diré a Dell que nos venga a recoger después de la comida.

-Me parece bien.

-¿Te sientes bien?

-Sí, simplemente estoy agotada, sabes que no me gusta que me interrumpan cuando estoy en el celular.

-Claro… deberías bajar, después de todo venimos a visitar.

-En un rato, estoy un poco ocupada.

-Okey… solo… solo baja… - Len cerró la puerta. Aún seguía en pijamas.

-Seguimos teniendo las mismas reglas, no podemos modificar nada. – Se dijo Rin a sí misma, si no alcanzaba a comer a la hora indicada se tenía que esperar hasta la siguiente comida sin comer ningún aperitivo, y solo había sucedido un par de veces, cuando se entusiasmaba ensayando.

Siguió con su celular pero ésta vez mirando sus redes sociales, aun que no conviviera mucho con otras personas tenía muchas solicitudes de amistad de los hijos de sus padres, de vez en cuando aceptaba a algunos, y en cierta aplicación le llegaban al menos tres preguntas al día, últimamente había estado ocupada y tenía poco más de quinientas preguntas acumuladas, contestaba algunas pero después de un rato se aburría, se acostó en la cama y se volvió a dormir. Lo que al parecer fueron diez minutos en realidad fueron dos horas, se arregló el cabello y bajó, todos estaban charlando, Rin se sentó en el sillón vacío, Rinto recibió un mensaje y suspiró.

-Mamá no va a poder venir, no hay nada en el refrigerador, podemos comprar algo a unas cuantas cuadras de aquí, venden sushi.

-Por mí sí. – Se adelantó a decir Lenka. - ¿Están de acuerdo chicos?

-Sí. – Contestó Rin.

-Está bien. – Rinto se levantó y le ofreció la mano a Rin.

-¿Quieres acompañarme? – Rin miró a Len, después a Lenka y asintió.

Cuando iban de camino Rinto fue el primero en sacar conversación. Llevaban un par de cuadras caminando y no habían hablado nada.

-Rilliane, ¿Sucedió algo con León?

-En realidad no, solo, se ha estado comportando raro y siento que no es el mismo.

-Yo también lo pienso, pero, ¿se te ha cruzado por la cabeza de que tal vez está enamorado?

-No, pero tal vez es eso, también es raro, antes nos contábamos hasta lo que soñábamos en cuanto despertábamos, extraño esa cercanía.

-Ha de ser difícil, no siempre se miran, con Lenka pasó lo mismo cuando quedamos en diferentes institutos, pero al final de cuentas, fue que simplemente aprendió a vivir sin mí, tenía sus propias amigas y empezaba a pensar diferente más sin embargo, nos seguimos llevando muy bien, no te preocupes, todo va a estar bien.

-Si tú lo dices.

Tardaron mucho menos en regresar con la comida, Rin sólo comió medio rollo y un poco de agua, poco después llegó Dell y los llevó al internado.

Cuando llegaron, Rin solo se encerró en su habitación y terminó de hacer sus cosas para el día siguiente. Poco antes de las siete de la noche tocaron la puerta.

-Rilliane, tu hermano está aquí y viene con una caja bastante grande. – Rin abrió y dejó pasar a Len, Teto no se interesó en ayudar o saber que era el objeto así que cerró la puerta.

-Pesa más de lo que aparenta.

-Me imagino.

Ambos rubios empezaron a desempacar y a armar el instrumento, Rin lo acomodó a un lado de la cama, pegado a la pared de alado, pues, ahí quedaba el único enchufe disponible. Cuando terminaron Rin lo acarició con la mano, tocó algunas notas al azar, se sentó en el banquito y empezó a tocar con una sola mano, Len se sentó en la cama y sólo observó a Rin, ella era la que casi siempre elegía el piano, pero también le gustaba el violín, Rin empezó a tocar suavemente con las dos manos y sentía que las lagrimas amenazaban con salir, dejó de tocar y no quiso voltear a ver a su hermano. Cerró la tapa y miró a sus manos.

-Rin, ¿hay algún problema?

-Muchos.

-¿El que te preocupa justo ahora?

-Pues, te siento demasiado relajado, mamá dijo que…

-Pero mamá no está aquí, no vendrá sólo a regañarnos, es más, ahora, ni siquiera estamos bajo su custodia… ahora te preguntaras… ¿Cómo es que te lo tomas a la ligera? Simple y sencillamente la he dejado de ver como alguien conocido para mí, ya no es nadie, trataré de sacar mi verdadero yo, que sé muy bien que no es el que se oculta bajo todas las instrucciones, y tú lo sabes, tu tampoco eres tú, debemos aprender a ser nosotros y no a ser lo que nuestros padres quieren que seamos, por ejemplo, te encanta tocar el piano y ha sido tu decisión comprar esto, esa es una pequeña parte de lo que tú eres. – Len se acercó a Rin y le acarició la mejilla, luego retiró su mano al sentir un pequeño escalofrío al tocarla. – Hay que vivir, hay que sentir, hay que ser nosotros. – Len se agachó frente a ella y pegó su frente con la de ella dejando una muy pequeña brecha entre sus labios. – Te quiero Rinny. – Rin se separó de Len, éste se levanto y le dio un beso en la cabeza a Rin, se quedó ahí un par de segundos y se fue.

Rin se apoyó en la tapa del piano la cual estaba abajo y rompió a llorar, quería ser como Len, poder llevarse las cosas más a la ligera, pero no podía, dentro de ella había una niña impulsiva, que le encantaba gritar y divertirse, pero Rin la tenia encarcelada bajo mucha seguridad, de vez en cuando se rompían unos candados pero siempre había algún suceso que hacia volver a poner los candados y reforzarlos, se desvistió hasta quedar en ropa interior, entrando al baño y buscó los productos para su cabello, cuando los sacó y los puso en el lavabo observó el cúter que había lavado, lo tomó y se sentó en la tapa del retrete, sacó la hoja de la navaja y se mentalizó, empezó a hacer el mismo patrón de líneas en la otra pierna.

-Perdón, pero no puedo ser como tú, más sin embargo, desde hoy seré la persona a la que estoy acostumbrada a ser, al menos hasta que pueda romper los candados.

Rin terminó los cortes, agarró un poco de papel higiénico y secó las heridas, lo envolvió junto a más papel y lo tiró, abrió la regadera y se metió, ahogó un grito al sentir el jabón en las nuevas cortadas, lavó con cuidado y le puso agua de inmediato, terminó con sus tratamientos y se vistió, buscó en su cajón y encontró curitas, se puso varias para que no se infectaran, pues, por accidente, habían sido más profundas de lo que le hubiese gustado. Se sentó de nuevo enfrente del piano, y empezó tocar la misma melodía de antes, pero esta vez acompañada de la otra mano, empezó a tocar más rápido y cerró los ojos, eran notas repetitivas, se imaginaba a Len tocando a su lado, siguió tocando y cada vez que pensaba en Len, en Amatsuki o en sus primos empezaba a moverse, meneaba la espalda de atrás hacia adelante, la melodía suavizaba de vez en cuando pero se recuperaba hasta que escuchó su celular sonando.

-Rilliane Kagamine.

-Rin, hola, ¿te encuentras bien? Te escuchas decaída. – Habló una voz que reconocería en cualquier parte.

-Por ahora, no todo ha estado saliendo muy bien, ¿Qué haces llamando a esta hora? Deberían de ser…

-Las tres de la mañana, no te preocupes, aquí ya iniciamos vacaciones de invierno.

-¿Qué día es hoy?

-Domingo quince de Diciembre.

-Dios, todo ha sido tan… rápido.

-Sí, ¿todavía tienes clases?

-Una semana más.

-Rayos, todavía es temprano ¿no?

-Sí.

-¿Podemos hablar por video llamada?

-Claro, solo deja encender mi laptop.

-Lo mismo digo, no cuelgues.

-Ok.

Rin puso el altavoz y encendió rápidamente la laptop, entró a la aplicación y casi de inmediato recibió la llamada, cuando contestó, Amatsuki estaba en pijama, una camiseta con la cara de Elmo y un pantalón de pijama color negro. Rin colgó la llamada del celular y saludo con la mano al chico, éste hizo lo mismo y ambos sonrieron. Rin se puso sus audífonos y se recargó contra la pared mientras estaba sentada en la cama.

-Es bueno verte.

-No tiene mucho que nos vimos en persona.

-Pero son mis amigos, los mejores que tengo, es normal extrañarlos después de un minuto de no verlos. – Rin rió un poco por la expresión del castaño.

-Okey, la verdad es que tú no eres muy normal que digamos. – Primer candado roto.

-Bueno… tal vez no, y esto lo comprueba. – Amatsuki se meta la mano debajo de la playera hasta la altura de la boca del personaje. – Elmo sabe dónde vives. – Dijo imitando a la perfección la voz gangosa del personaje. – Elmo te quiere. – Rin volvió a reír pero esta vez más fuerte. Un candado roto más. – Te lo dije, te miras mejor cuando sonríes.

-Si pudiera hacer algo como eso, te respondería pero… no sé.

-Tranquila, me tomó al menos año y medio lograrlo, la perseverancia es…

-La clave para todo éxito, apuesto que tienes esa frase en algún recorte de algún reportaje de nosotros.

-No, solo lo escuché en una entrevista que le hicieron a tus padres.

-Ah, bueno… ¿Y tu madre? ¿No se enoja por que estés despierto?

-Solo si no hago demasiado ruido, así que por favor, shhhh.

-Claro.

-¿Qué hora son por allá?

-Las nueve y media.

-Aun no me acostumbro a que no estén en los mismos horarios, casi siempre que te quiero enviar un mensaje me detengo a ver si es una hora disponible y cuando llega la noche se me olvida, es un horror.

-Solo envíalos, te responderé en cuanto los mire.

-Eso me parece bien. ¿Eso que tienes atrás es un piano?

-Se puede decir que sí, un regalo de… fue un regalo.

-¿Tocarías algo?

-No sé que tocar.

-Mmm, tu siempre tienes algo que tocar, no sé, ¿estrellita donde estas? – Rin hizo un cara de extrañeza. Amatsuki suspiró y la empezó a tararear.

-Oh, esa.

-¿No la conocías?

-Sí pero, no me la sabia por nombre. Espera. – Rin acomodó la laptop para que viera hacia el piano, se sentó y levantó la tapa, empezó a tocar y cada ciertos segundos volteaba a ver a Amatsuki quien se había puesto sus audífonos, le sonreía o eso parecía, estaba en la oscuridad y lo único que le alumbraba era la luz de la computadora, cuando Rin escuchó el sonido de la puerta, se hincó de hombros y con la mano le hizo una seña a Amatsuki para que la esperara a sabiendas que si le halaba no le escucharía, se levantó y abrió la puerta.

-Rilliane, trato de dormirme temprano, mañana tengo que madrugar, te pido de favor abstenerte a tocar esta noche.

-Claro, perdón Teto.

-Muchas gracias.

Rin cerró la puerta, cerró la tapa de piano y se volvió a sentar en la cama mientras se ponía nuevamente los audífonos.

-Perdón, hice que te regañaran.

-No pasa nada, bueno, y que hacemos, yo no tengo mucho de que charlar.

-Bueno, yo tampoco…

-¿No te dañarás la vista si usas el computador a oscuras?

-Bueno, aparte de que ya estoy casi ciego, no creo, a menos que me deslumbres por tanta perfección. – Amatsuki se acomodó las gafas, y sonrió. – ¿Y tú, usas lentes?

-De vez en cuando, para leer, tengo la vista cansada.

-Entiendo. Cuando empecé a usar lentes los odiaba, pero ahora ya me acostumbre.

-Nunca te he visto sin ellos. ¿Te los puedes quitar un segundo?

-Claro, pero te advierto, no miro absolutamente nada. – Amatsuki se quitó las gafas y se sobó el puente de la nariz, miró hacia Rin y miró un objeto blanco y rectangular en el centro de su cara. – Creo que incluso miro alucinaciones, ¿qué es lo que tienes en tu cara?

-Nada. – Rin rió un poco y le tomo un par de fotos de Amatsuki, cuando éste escuchó el sonido de la cámara se puso de nuevo los lentes y miró a Rin con cara divertida. Ésta le enseño las fotos que tomó.

-Claro, tómame fotos en cuanto me quito los lentes, despeinado y en pijama, es cuando me miro más sexi, anda, envíalas a tus compañeras de piso y muéstrales que conoces alguien tan pero tan sexi hasta en pijamas. No me seria ningún problema ser famosos en tu instituto, después de todo estoy disponible.

-No se la enviaré a nadie.

-Lastima, pero sé que harás un ritual mío en la esquina de tu habitación y rezaras a quien sea que reces para que me enamore de ti, aunque, conociéndome, no es algo que no sienta ahora. – Rin sintió como las mejillas le empezaban a quemar, Amatsuki estaba riendo cerrando los ojos así que trató de tranquilizarse.

-¿Lo dices en serio? – Amatsuki se calmó y miró a Rin con un semblante más calmado.

-La verdad es que sí, me gustas, pero no quería decírtelo, no sabía si me corresponderías y peor aún, como seria esto, a la distancia.

-¿A pesar de cómo soy? ¿De cómo te trate?

-Ya te lo he dicho Rilliane, se que esa no eras tú, yo sé que la verdadera tú, es la que está sentada en su cama riendo por las babosadas de un tipo de lentes que se esfuerza por seguir sus sueños. Esa es la verdadera Rilliane Kagamine, o al menos, la más cercana a su realidad.

Rin se quedó viendo hacia abajo, sonrió un poco, levantó la cabeza, y miró a Amatsuki que le sonreía tiernamente.

-Gracias Amatsuki, pero… no sé qué hacer, perdón, este… me tengo que desconectar, hablamos luego. – Y la ventana de la video llamada se cerró con la imagen de Amatsuki tratando de hablar. Rin cerró la laptop y se hizo un ovillo. Sonriendo un poco apretó con fuerza su almohada.

No sabía qué hacer, pensaba mucho en Len y sabia que no era muy sano, Amatsuki era muy bueno con ella, ahora que le había confesados u amor, se daba cuenta de que siempre estaba pendiente de ella, nunca había pensado en él como un prospecto, pero ahora, de solo pensarlo sonreía avergonzada, no quería enamorarse, eso se lo había dicho a si misma desde mucho antes, pero ahora no sabía qué hacer, apagó la luz y se durmió.

Al día siguiente se despertó demasiado temprano, necesitaba hablar con alguien pero no sabía en quien confiar, las chicas sabrían que decirle, pero, quería que alguien en verdad la apoyara, pensó en Lenka, incluso en Rinto pero no les tenía tanta confianza y como última elección pensó en Len. Tal vez no era la mejor opción para pedir algún consejo pero si le ayudaría a calmarse. Le llamó y se quedaron de ver en la habitación de él. Rin se cambió y cuando llegó a la entrada se encontró con él, abrió la puerta y discretamente pasaron por la parte de Mafu, la cual era un desastre con vida, podría jurar que la comida del suelo se movería en cualquier instante, y cuando entró a la de Len, agradeció a que oliera a la combinación de una habitación limpia y un toque de colonia varonil.

-Y bien, ¿querías hablar de algo? – Le preguntó Len a su hermana mientras movía algunas de las cosas de su escritorio notoriamente nervioso.

-Bueno, solo quería saber que vivías en un ambiente limpio, mamá nos enseñó a…

-Por favor deja de mencionar a mamá.

-Pero…

-Por favor.

-Bueno, es sano vivir en un lugar en orden. – Rin se sentó en la cama.

-No creo que para esto hayas venido.

-Pues en sí, no es eso.

-¿Entonces?

-Es sobre Amatsuki.

-¿Qué pasa con él?

-Pues me dijo que ya salieron de vacaciones, anoche platicamos un rato.

-Rin ve al grano.

-No me tienes que hablar así, yo no te estoy molestando ¿o sí? Porque si es así, me puedo ir, solo dímelo.

-No es eso, solo que das demasiado rodeos, tú no eres así, dime lo que sucede de una maldita vez. – Rin miró a Len agredida, se levantó decidida y abrió la puerta.

-No sé qué maldita cosa te hice, pero no tienes ningún puto derecho de hablarme así, yo solo venia a pedirte un consejo pero veo que no tienes nada bueno que brindarme. – Le azotó la puerta a Len haciendo despertar a Mafu, éste se apoyó en los codos y miró a Rin, ésta lo miró y se fue de la habitación. Len se quedó adentro se sentó en la cama y aventó su almohada.

-Joder. ¿Qué rayos me pasa?

Cuando Rin entró a su habitación empezó a llorar, como Teto le había advertido la noche anterior, no estaba, necesitaba hablar con alguien, pero no quería hablarle a Amatsuki hasta poder decirle lo que piensa de él, se limpió las lagrimas y salió de la habitación nuevamente, tocó la puerta donde afuera había un pizarrón de enmarcado naranja con flores que decía Flower & SeeU. Tcó suavemente y le abrió SeeU.

-¿Qué sucede Rilliane? Pasa.

Rin le contó todo, lo de Amatsuki, lo que pasó con Len, como se sentía y le preguntó que debía hacer.

-Rilliane, no sé porque León te haya hablado y tratado así, eso es algo en el que no te puedo ayudar más que diciéndote que simplemente no le hables hasta que te tranquilices y él te explique la situación. Sobre el chico, Amatsuki, pues, muchas personas están enamoradas y no se dan cuenta, si desde un principio te cayó bien, y siempre charlabas con él, no sería nada sorprendente que se enamorara de ti o tu de él, según estudios es casi imposible que dos buenos amigos se enamoren, así que, si en verdad sientes que congenias con él, deberías intentarlo, si en verdad te quiere, no importará que estén a distancia, vas seguido por allá ¿no?

-Sí, pero… no sé, tengo miedo, de lo que vayan a decir, mis padres, mis primos, León, no me gusta que lo sepan.

-Rilliane, no eres una chica tímida, si es lo que piensas, eres… reservada, y eso está bien, si quieres guardártelo para ti, supongo que también está bien, siempre y cuando hayan un par de personas que lo sepan, tampoco vas a estar en una relación a escondidas, no digo que vaya a pasar, pero en programas de televisión, hay chicas que terminan muertas cuando ni siquiera su almohada sabe con quién salen… eso olvídalo, no te quiero aterrorizar.

-Debes de dejar de ver televisión. – Rin sonrió un poco.

-Posiblemente. – SeeU le devolvió la sonrisa a Rin.

-Gracias, es en verdad aliviador hablar con alguien.

-Para esto estamos las amigas. Tranquila.

-Bueno, tengo que hacer tarea y ensayar, nos vemos mañana y gracias.

-Claro, y no es nada, siempre me tienes aquí.

Rilliane salió de la habitación y entró a la suya, no sabía qué hacer, había mentido con lo de sus deberes, volteó a ver la ventana y vio que en la de León se movió la cortina, cerró la suya y se acostó, en ese preciso instante recordó que no había desayunado, eran las doce y media, por lo tanto, ya no le servirían nada, entró a la habitación de Teto y buscó Pan en sus cajones, encontró un poco de pan para sándwich junto a un bote de chocolate liquido, era poco lo que sobraba así que lo tomó y dejó lo equivalente para comprar unos nuevos, se disculpó en voz baja y empezó a comer en su habitación, se sintió mal por eso así que antes de dar un segundo mordisco le envió un mensaje a Teto, está le dijo que estaba bien y que no era necesario el dinero, pero aun así lo dejó ahí. Agarró el cúter y lo sostuvo en su mano. Cuando tiró los envases tocaron la puerta. Rin sin preguntar abrió. En cuanto vio a Len cerró de nuevo.

-Rilliane, solo… discúlpame… no quería hablarte así.

-Pero aun así lo hiciste, y sin ningún motivo. – Rin se deslizó por la puerta hasta quedar sentada, acercó sus piernas y esperó una respuesta.

-Lo sé, fue muy estúpido.

-Creí que te conocía, pero al parecer no, ocultas muy bien las cosas León. – Rin sacó la punta de la navaja.

-Rin, no sabes por lo que estoy pasando ahora.

-Ha de haber sido una gran molestia tenerme a tu lado siempre, me disculpo por eso. – Rin hundió la punta en su rodilla mientras contenía la respiración para no llorar en alto,

-No, no me estas escuchando, nunca dije eso, Rin, estoy confundido solo, no sabía qué hacer.

-Por favor no me sigas llamando Rin, y si no me odiabas, podías contar conmigo para charlar así como intenté hacerlo contigo, se supone que n nos guardaríamos secretos. Se supone que esta estúpida escuela no nos distanciaría.

-Peor es que es algo que no te lo puedo contar deliberadamente. – Rin deslizó el cúter por toda la extensión de su rodilla.

-No importa, solo vete, no te quiero ni escuchar.

-Pero Rin.

-¡Qué dejes de decirme Rin! – Rin retiró el cúter, escuchó como Len se deslizó por la otra parte de la puerta.

-Rin por favor, no me hagas esto. – Len empezó a llorar.

-Joder, que me dejes de decir así, y eso lo debiste haber pensado antes de gritonearme.

-Pero Rin…

-León Kagamine, si no te largas de aquí ahora mismo llamaré a la dirección para que te saquen.

-Rin… - La voz de Len se escuchaba entre cortada, muchas chicas lo miraban afuera llorando y se preocupaban por él, algunas tuvieron la intención de preguntarle qué pasaba hasta que escuchaban a Rin del otro lado.

-¡Carajo, que se necesita decir para que dejes de llamarme así y te largues de una puta vez por todas! – Rin intentó pararse rápido pero la herida no le dejaba, la sangre le escurría por toda la pierna, le dio un puñetazo a la puerta, se fue a su habitación y cerró de un portazo. Se sentó en la cama y para desquitarse cortó unas cuantas veces más ambas piernas hasta que le empezaron a palpitar las heridas, en ese momento se desvistió y se duchó, la sangre ponía de un color rojo el agua y cuando empezó a arder salió del baño, se cambió con unos shorts para no lastimar más y se acostó, poco a poco se quedó dormida y despertó hasta la madrugada. Se sentó y aun adormilada se sentó a tocar un poco, si hubiese entrado alguien seguramente se hubiese despertado, así que empezó a tocar, minutos después su estomago rugió fuertemente hasta provocarle un pequeño dolor.

-Necesito comprar un mini refrigerador, definitivamente. – Rin se volvió a acostar y se quedó dormida.


Bueno, holaa, tuve que revisar la ortografía y volver a escribir las notas y reviews, ya lo habia hecho pero me tuve que ir a la escuela y dejé suspendida la laptop, cuando la volví a abrir terminé de escribir y justo cuando iba a apretar el botoncito de "save" se traba y se apaga, perdí todo lo que habia corregido, así que si se pasa algo, les ofrezco mis disculpas, por otra parte, gracias a las personitas que han dejado review y poner el fic en favoritos, y en seguir, me suben mucho la moral :') bueno, no recuerdo que habia puesto anteriormente así que hasta aquí llegará.

HERMOSOS Y SENSUALONES REVIEWS

Sychronicity girl : Sobre tu Twincest, hay que esperar un poquito más, de mientras, habrá un poco de AmatsukixRilliane, no queda tan mal ¿o si? Bueno, trata de guardar tu lado asesino, si no vuelvo malo al papá es a la mamá, se nota el amor hacia Liliane. Chau y Cuidate.

m: Bueno, a mi me gusta Biología pero, si dices que mi fic es mejor que eso, es un halago, eso espero, de mientras lo tomaré como uno, así que gracias :D Si, bueno, me gusta cortarle el cabello a las personas,y eso de andar incluyendo la mendiga colita es molesto, aun que amo su coletita 3 Y pues aquí está la actualizacion, trataré de actualizar rápido, así que hay que estar endientes :D

Vocal02Elen: ¡Pobre de tu cabello! Por eso yo no me lo he cortado desde hace ya casi un año, y veremos si Rin se queda con Amatsuki, bueno, gracias por el review y espero que este capitulo tambien te guste.

sorayahikarine: Len es todo un celoso :3 Y bueno, sobre mi edad, se supone que debería ser un secreto, pero bueno, el 18 de octubre cumplo un año más que tú, aunque, para esas fechas puede que tú también tengas la misma edad, hablo en código morse .-. espero y si me entiendas, y bueno, mis amigas me dicen que en verdad estoy loca pero que así me quieren hehe, bueno sobre la lectura, me gustan sobre todo las novelas de romance, también de aventuras, suspenso, y terror, aun que también los clásicos xD y lo de ser pequeña si tiene unas cuantas ventajas aun que todos me hagarran de mula de cargas y me molestan mucho, yo mido 1.64 y me siento un hobbit en comparación de mis mejores amigos que casi llegan al 1.80 e igual me hacen maldades como quitarme las cosas y ponerlas en alto o cuando les agarro sus cosas aprovechan su grandisimo cuerpo para bloquearme y hacerme cosquillas, aun que tambien me tapan del sol huehuehue, ¿tu cuanto mides? y como me gustaria tener un hermano de mi misma edad, creo que por eso me gusta mucho RIn y Len... bueno, espero que el capitulo te haya gustado y nos leemos en el siguiente capitulo.

P.D. Odio a mis profesoras de Español y de Inglés, son unas viejitas cascarrabias...

P.D.2: ¿Soy a la unica que la pagina le hace maldades y se traba infinidad de veces?

P.D.3: Dejen Reviews, no muerdo :3

P.D.4: Denle Like a mi pagina de FB. Tamikafly :3

Dejen reviews que le dan inspiración a la joven loca matriculada de la escritora, se regalan capítulos lo más pronto posible :D

Se despide

Tamikafly