Por fin me puse al dia oh si (H

incluí una canción que creí que decia exactamente lo que estaba sucediendo.

muchísimas gracias a aquelllos que se toman su pequeño tiempo para leer este intento de historia interesante, gracias tambien por lo reviews y por el animo, de verdad me alegran mucho n.n en fin, los dejo con el capitulo y ustedes juzgaran.

Advertencia: mencion de palabras un poco fuertes.

Raiting: T

Disclaimer: -man y sus personajes pertenecen a Hoshino Katsura, ni modo ¬¬

Enjoy!


~†» Yo diré adios por los dos «†~

Se encontraba recostado sobre la cama con el Moyashi sobre su pecho, estaba un tanto agitado aun, tenía que admitir que esa tibieza y la sensación de tener cerca al albino lo ponían de muy buen humor, a decir verdad cualquier ser humano se sentiría jovial después de haberse follado a la persona que ama. O eso es lo que él creía el sobre el amor.

De todas formas estaba un tanto perturbado por el comportamiento que tuvo aquel estúpido durante esos días, había tomado la tediosa idea de que solo le usaba, y no habría cosa que lo sacara de ese pensamiento, así mismo también estaba obsesionado con que le dijera que lo amaba, y si, lo hacía, pero para él un "Te amo" expresaba mucho más que un sentimiento.

Si se dedicaba a mirar en retrospectiva, se daría cuenta de que era él el causante del desorden mental repentino del Moyashi; Todo había empezada por aquella vez, no entendía bien porque el mocoso se lo tomaba todo tan a pecho, eran solo palabras, debería estar acostumbrado a ellas, pero no, para ese idiota hasta el mínimo gesto de su cara representaba algo de suma relevancia.

¿Porque tenía que joder todo con sentimentalismos? Le arruinaba la diversión. Y realmente lo hacía, reconocía que sus bromas eran de mal gusto y que no tenía un sentido el humor común o "agradable". Por lo general a él le hacía reír el sufrimiento de la gente o quizás la perversidad, así que no lo culpaba.

Aquella noche se percató de que la presencia del Moyashi en su cama le era necesaria si quería dormir en paz. Se le había hecho costumbre, una linda costumbre. Por eso mismo prácticamente lo había obligado a meterse a la cama con él. Solo por egoísmo, no importaba si el Moyashi le hubiera dicho que no, el lo hubiera obligado.

Descubrió que a partir de ese instante no podría dormir con tranquilidad si no estaba con el molesto chico. Y una vez que sintió aquella molesta presencia en su cama los parpados le pesaron y lentamente se durmió acariciando los suaves cabellos del enano, era una sensación que jamás creyó poder experimentar, calidad humana, había huido durante mucho tiempo de ella y sin embargo esta lo había encontrado, al parecer ahora toda clase de lucha era en vano.

Había estado impune con respecto al amor hasta el momento, el no lo necesitaba, el no lo quería, su meta era una sola, pelear en nombre de otros, destruir. El era un destructor y la idea le elevaba un su ego, solo lo suficiente, porque no era como los demás pensaban, el no era engreído, solo era consciente del hecho de que realmente nadie era como él, pero por motivos diferentes a los que creían.

Esa noche durmió plácidamente, como sabía que lo haría, el albino no se movió en toda la noche, lo cual era algo extraño ya que solía tener que golpearlo incluso mientras que dormía solo para que dejara de removerse, pero esa noche no, lo cual le dio lugar a sueños, no era una persona que soñaba mucho, es decir, su vida era simple, salir de misiones (ahora ni siquiera eso), matar, comer, entrenar, asearse, matar, matar, matar, por lo tanto no había variedad en sus sueños, solo esas molestas flores de loto, ¡a veces las odiaba!

Este sueño era simple, estaba con el Moyashi en una misión, nada importante, todo era nebuloso como suelen ser los sueños, cambios de escena rápidas, imágenes y rostros desconocidos de gente que quizás vio alguna vez. Un cambio repentino de escenografía lo guió directo hacia una habitación en la cual estaban él y el Moyashi, pero veía las cosas de afuera inclusive cuando era el él que estaba jodiendose al chico ahí mismo.

Un sueño húmedo, No era extraño siendo como era, a decir verdad antes de conocer al Moyashi nunca fue una persona que se calentara por cualquier cosa, rara vez se masturbaba, realmente no ponía atención en esos asuntos, no le interesaban y aunque lo hicieran no tenía tiempo para ellos. Pero cuando conoció al enano entrometido su temperatura corporal aumentaba por cualquier clase de gesto mínimamente insinuante (e inconsciente) que el menor hiciera.

Se levantó agitado y con un leve rubor en las mejillas, pero eso no era nada molesto para él, lo que más problemas le causaba era la gran erección que estaba encerrada en su pijama. Trató de respirar profundo y pensar en cosas no-excitantes. Pensó en Marie haciendo pesas, pensó en Lavi mostrándole comida masticada, imaginó a Komui con un traje de mucama y parecía que los pensamientos le estaban dando resultado puesto que su erección bajó de volumen, un poco más y lo lograría (no sin vomitar antes)

Pero de pronto sintió al Moyashi colocársele encima, se asustó, claro que lo haría si de la nada alguien se le tiraba encima con todo su peso y le decía "te mataré" se movía de forma desesperada, realmente le quería hacer daño, pero su profundo sueño solo le permitía moverse como un pez fuera del agua, restregándose con fuerza contra su cuerpo.

Por fin se quitó al enano de encima haciendo que este se quejara un poco y volviera a dormir tranquilamente, pero todo su trabajo mentalizando cosas poco sugerentes había sido en vano ya que el otro se había encargado de despertar nuevamente sus bajos instintos con su roce frenético, así que se dio por vencido, se levantó y tomó unas toallas para luego dirigirse hacia las duchas, no es que no pudiera tocarse ahí mismo, o inclusive despertar al Moyashi para joderselo allí mismo pero consideró que no era el momento indicado.

Caminó hasta toparse con la puerta principal de las duchas compartidas, apoyó la toalla al costado lavabo y se introdujo en una de las regaderas, abrió la canilla de agua fría y dejo que las cosas pasaran solas. El ambiente estaba bastante fresco y aquella agua parecía estar helada, pero de alguna forma no se sentía tan mal, solo dejó su mente en blanco mientras que el agua recorría su cuerpo. Luego de un rato no había rastros de aquella excitación que había aparecido anteriormente, así que cerró la ducha y se secó para luego vestirse nuevamente.

Cuando llegó pudo observar al Moyashi sentado en la cama mirándole con los ojos entrecerrados inclusive aunque fuera muy temprano para que el chiquillo estuviera despierto, se veía extremadamente apetecible así que se acerco hacia el, su intención era devorarle la boca así que se agachó hasta el pero se quedo inmóvil a solo unos milímetros de aquellos labios acaramelados, vio al enano cerrar los ojos esperando el beso pero luego recordó que hacía poco se había dado una ducha helada que le dejó los labios morados solo para controlarse, así que no quiso echar todo a perder, por lo tanto tronó la lengua, se alejó de él y siguió con lo suyo

Ordenó la cama de forma meticulosa y luego se sentó en ella atándose los cordones de los borcegos, hizo el nudo perfectamente amarrado cuando puedo observar de reojo como el Moyashi buscaba algo en el armario, se movía de una forma peculiar, felinamente diría el, balanceando su pequeño trasero. Su sangre le comenzó a hervir nuevamente y esta vez echó todo su esfuerzo a la mierda para tomar al Moyashi y mamársela a pesar de todas las quejas previas.

Luego llegó ese "problema" que había tenido el Moyashi, fue cuando él le dijo "pequeño marica" Desde que pronuncio esas palabras el enano se había alterado de tal forma que había tenido una rabieta enfrente de toda la orden oscura, y en cierta forma le gustó el hecho de que por una vez en su vida había dejado de ser tan hipócrita y había dicho lo que realmente pensaba.

Pero estaba segurísimo que el menor no pensaba lo mismo que él, seguramente había estado pensando en lo mal que se comportó frente a todos sus compañeros. Ok, estuvo de más aquello que le dijo pero tenía que decirlo o dejaría de ser Kanda Yuu. Para él era gracioso mientras que para el otro era hiriente

Esas palabras que dijo le llevaron al Moyashi a desconfiar de él, e incluso a querer terminar con aquello, luego hicieron el amor. Fue gentil con él en una especie de disculpa por todo lo que le había dicho/hecho entregándose el uno al otro, todo eso los llevaba a ese preciso instante en el cual de tanto que había razonado se había quedado profundamente dormido.

·. ·´¯`·. ·_†_·. ·´¯`·. ·

Lo que había oído le congeló la sangre, los habían ejecutado, los habían ejecutado por maricas, estaba segurísimo de aquello, no había misiones en las cuales podría correr riesgo de muerte desde ya hacía meses, entonces venían estos incompetentes y se ponían a llorar la muerte de sus dos compañeros que casualmente eran pareja, porque aquello era tan obvio como que Lavi era un idiota con gusto por el dolor.

Eso estaba mal, realmente mal, quizás, en otro momento no le hubiera interesado en lo más mínimo, le hubiera resbalado como todo, pero ahora era diferente, sobre todo después de lo que Lenalee le había comentado hacia unas horas en los pasillos, si aquello lo había dejado un tanto perturbado ahora estaba hecho una pelota de preguntas e incertidumbre.

Los terceros exorcistas, siendo él un segundo exorcista estaba más que convencidísimo de que aquel nuevo experimento era una verdadera mierda que se llevaría la vida de muchos inocentes, y estaba más que consciente de que tenían al Moyashi en la mira, por ser el catorceavo, por ser un gran problema el enano estaba siendo observado a través de un microscopio, y cualquier paso en falso seria eliminado del mapa como un mosquito.

Cuando se lo dijo se había preocupado un poco, e incluso dejo que se descargara en su hombro, porque de alguna forma el también lo hacía rodeándola con sus brazos, trató de decirle que estaba bien, que no le pasaría nada al Moyashi, pero las palabras no eran lo suyo así que no emitió sonido.

Creyó que las cosas estarían bien, Lenalee también lo creía en el fondo, porque el Moyashi no estaba haciendo mal, porque a pesar de tener dormido al catorceavo dentro suyo siempre iba a servir a la orden, siempre seria el servil lacayo de esa organización corrupta a la cual él también había vendido su alma, así que mientras que hiciera las cosas de un modo adecuado y no se alejara del camino las cosas iba a ir bien.

Pero Lenalee ignoraba algo, algo que hacia la diferencia ante todo, ahora no solo llevaba a un Noah dormido dentro suyo, sino que también era homosexual, era la excusa perfecta para quitárselo de encima de una vez por todas, de momento el no creyó que eso fuera algo por lo cual podrían eliminarlo o joderles la vida, pero si habían ejecutado a aquellos buscadores entonces, nada decía que no pudieran hacer lo mismo con ellos.

No le interesaba morir eso estaba claro, había tenido una vida digna y hasta creyó encontrar a "aquella persona" pero para el Moyashi no sería lo mismo, tan solo tenía 15 años, y había llevado una vida llena de disgustos, era injusto, totalmente injusto que terminara así, y su egoísmo no le permitía dejarlo morir por ese sentimiento que llevaba dentro suyo. Podían ocultarse, podrían amarse en las sombras, pero eso no duraría mucho, se conocía muy bien y un día haría algo sospechoso frente a la persona menos indicada, y entonces ¡zas! La cabeza de los dos maricas iba a rodar por los suelos.

Así que tomo la decisión más difícil (si es que alguna vez se había encontrado frente a una decisión difícil) que pudo tomar, tendría que alejarse completamente y para siempre del exorcista Allen Walker, inclusive aunque esa decisión lo destruyera por completo. Volvió a la habitación en la cual se encontraba el Moyashi durmiendo y comenzó a vestirse silenciosamente.

Cuando despiertes

Y descubras mañana que me he ido

No pienses que mi intención es herirte

Solamente hice lo que sabíamos que tenía que hacer

Y todo el tiempo que conocimos

El tiempo nunca fue el correcto para nosotros

El tiempo deja este amor atrás

Yo nunca podría dejarte

Si te veo llorar.

No iba a despedirse, esta era una decisión que tomaba impulsivamente, estaba improvisando, ni siquiera sabía que haría de su vida, podría transferirse de sección, pero entonces si Allen se enteraba manipularía el arca y estaría allí en un abrir y cerrar de ojos lleno de preguntas y reclamos de abandono a los cuales debería darle la razón y volver a donde estaban.

Porque sabía que el menor no lo iba a entender, probablemente en la mañana se despertara y todas sus ideas ahora tendrían fundamento y se torturaría creyendo que él lo había abandonado. Como el masoquista que era, nunca entendería sus motivos, si le contaba lo que sucedía en la orden haría un escándalo y luego pondría mil excusas como que "podían superarlo juntos", que "no sucedía nada si nadie lo sabía" y bla bla bla.

Lo peor es que quizás accediera y terminaría siendo persuadido por sus lagrimas, ¿entonces qué clase de persona egoísta seria que estaría de acuerdo con darle ese final a quien dice que ama? No, esto que hacía era la cosa más bondadosa que había hecho en toda su vida, y la primera cosa sentimental por la que no sentía asco.

Yo diré adiós por los dos

Esta noche mientras duermas

Te besare suavemente una última vez

Y diré adiós

Como se que debemos

No hay otro camino

Y no podría resistir ver tu corazón roto

Así que esperaré hasta q te duermas para decir adiós

En ese instante algo que jamás había experimentado se apodero de él, una sensación de desolación, se sentía deshecho en todo sentido, le daría la espalda a toda su vida entera, a lo único en lo cual creía por aquel enano fastidioso, se iría para no joder más las cosas, porque lo amaba, rayos eso se oía tan patético.

Aquello que hacía era totalmente cobarde, se iría de la nada, solo desaparecería de su vida, ni siquiera dejaría una nota, solo se esfumaría de la nada, porque era la mejor forma de hacerlo, jamás creyó querer a alguien de ese modo, al final de cuentas era verdad, lo suyo era algo imposible.

Por favor entiende

Cuan duro es hacer esto

Estoy tratando de hacer esto hasta el final

Decir Adiós tan dulcemente como pueda

Por favor trata y comprende

Este tiempo, no era el correcto para nosotros

Nosotros sabíamos que yo no podría quedarme

Pero, eso no hace que sea más fácil dejarte

Así que mientras pueda encontrar la fuerza

Juntó poco a poco sus cosas del placar intentando no hacer demasiado ruido, trató de no mirar al Moyashi dormir, quería evitar cualquier tipo de contacto con él, porque sabía que lo lastimaría más de lo que ahora estaba lastimándose, estaba comenzando a creer que el también era algo masoquista.

No diría a nadie a donde se iría, nadie era digno de confiar, no tenía a donde ir, eso era verdad, y ni siquiera sabía si se llevaría a mugen, ¿qué haría con ella? La tendría de adorno y se llenaría de polvo, olvidaría como usarla, olvidaría lo que es un akuma, estaría incompleto, eso era verdad, pero el Moyashi estaría feliz.

Quizás… quizás si había algo para hacer, quizás podía seguir a su estúpido maestro de aquí para allá, sin que nada le molestase, trabajando para la orden desde las sombras, o quizás se dedicara a hacer lo que hacía Cross Marian, se dedicaría a beber y dejaría deudas a su maestro y a Marie, eso no estaba nada mal, pero era absurdo, el no se parecía en nada a ese hombre.

Finalmente llegó a la conclusión de que se mudaría de sección y pediría a Komui que no dijera a nadie ni a nada, si el Moyashi no sabía dónde estaba no iría en busca de él, pediría que se lo mantuviera ocupado para que no tuviera tiempo de pensar en lo sucedido. Era absurdo pensar de que le harían caso, pero si le contaba un poco de la situación a Komui y teniendo en cuenta el aprecio que tenían todos allí hacia el menor seguramente lo tuvieran en cuenta

Antes de que tus brazos me abracen

Antes de que tus besos me agarren

Antes de que tus ojos puedan hacer que me quede…

Lo observó removerse un tanto intranquilo en la cama, pudo escuchar como susurraba algunas palabras pero lo ignoró, ya había tomado todas sus cosas solo tenía que cerrar su maleta y retirarse de la habitación, deseo que hacerlo fuera tan fácil como decirlo, estaba tratando de mentalizarse, de abrir la puerta e irse lo más rápido posible, sin mirar atrás, sin pensarlo más ni darle vueltas al asunto.

El Moyashi jamás seria lo suficientemente fuerte como para terminar con eso, el debía hacerlo por ambos, le había tocado la parte difícil, escuchó al albino susurra su nombre entre sueños, y lo que más deseaba era despertarlo para besarlo por última vez, pero entonces lo abrazaría con tanta fuerza que jamás se iría de su lado.

Respiró profundo y echó una última mirada al lugar, acarició por última vez los suaves cabellos del peli plateado y con la melancolía y tristeza que eso implicaba abrió la puerta para irse para siempre, jamás volvería, ya no había vuelta atrás, hubiera querido que aquello fuera un sueño, pero sabía que era la cruda realidad, justo cuando creía que podría cambiar por alguien tenía que volver a ser aquel hijo de puta de mirada fría. Así que se alejó por aquellos interminables pasillos no había retorno.

Cuando despiertes

Y descubras mañana que me he ido

No pienses q mi intención es herirte

Adiós.


Bueno, fue un poco tragico no se los voy a negar, pero creo que Kanda hizo lo que debia u.u Espero que les haya gustado, el nombre de la cancion es I'll say Goodbye for the two of us de la banda expose. cualquier duda o critica sera bienvenida, espero poder subir pronto, en fin, gracias por darme una oportunidad con este fic. y que tengan una buena semana.

saludos!

Meiko!