Capítulo IX

Reunión de los Clanes

El viaje estuvo tranquilo, estaba en mi camarote, alguien toco era Albert entro y le dije pasa, hay una salita todo bien. Albert me dijo

-Porque te escondes de todos, tu padre y tu hermano te buscan, le dije

- No sé, me vieron enojada, peleando, mamá ya les habrá explicado, que me siento incómoda, lo que pasa es que Ann dice que no soy una dama cuando me enojo, nos reímos. Me dijo

– No quiero que seas una dama cuando te enojes, defiéndete como sea, porque estaré orgulloso de ti. Que seas valiente, que te respeten eso es importante para mí. Lo bese, me abrazó, ese beso ahora estaba mucho mejor, sentía su cuerpo más cerca, sentí que me amaba, que no le importaba nadie más, sentía su corazón agitarse, pasamos a mi camarote nuevamente, lo encerré y sonrío, lo amo tanto, lo siento tan mío, me siento tan de él que de solo pensarlo, sus caricias, me tocaba y me estremecía, quería tocarlo, lo besaba , con él me relajaba, me sentía como otra mujer, cuando terminamos de hacer el amor, nos acomodábamos la ropa, le dije,

-Ya me siento mucho mejor, el sonreía, acariciándome me dijo

– Candy te gustaría que nos casáramos aquí en el barco, me reí mucho,

- ¿Cuál es la prisa? le dije. Me contestó

- Te amo tanto que me gustaría que fueras mi esposa. Me reía y baje mi cabeza, me daba pena, no sabía que decir, creo que lo noto, agregó

—Candy mírame, lo vi y sonreía, - Te amo, eres muy importante para mí, es en el matrimonio, donde realmente nos podemos conocer mejor. Quiero estar contigo, que estés conmigo, que nadie te haga daño y que ambos nos cuidemos.

– Albert, no quiero separarme de mi familia, no quiero dejarlos solos, que alguien les haga daño, no sé cómo voy a lograr esto, si me caso ahora.

– Bueno como jefe de los clanes, debemos protegerlos, no creo que sea necesario alejarte de ellos, realmente podemos protegerlos si lo deseas, pero tal vez ellos quieran cuidarte a ti, y no los dejas. Nos reímos,

- Albert, me cuidan mucho, siento querer cuidarlos también. Nos besamos y lo abrace, el dijo

– No es bueno que este aquí, estamos solos, no estamos con los demás.

– Eres mi prometido.

– Con más razón por eso debemos casarnos para no tener que dar explicaciones. Nos reímos y le dije

- ¡Tramposo! Nos reíamos más después dijo

– Candy si nos casamos, tu familia puede vivir con nosotros, sin sentirse mal. O desear irse.

– Esta bien, eso me gustó más, vamos a casarnos, pero que no debes hablar con… los Mc Arthur. Con Tom... Peter... Alex… Anthony…Terry y nos reíamos más,

-Ahora hay que pedirles permiso a todos, dijo Albert nos reíamos.

-Creo que debes hablar con tu padre y tu hermano, no es justo que les hayas salvado la vida y vengas a esconderte como si hubieras hecho algo malo, sabes los reuniré a todos, haremos un brindis antes de transbordar, ¿te parece, bien?,

-Si. Fui a buscar a mamá, estaba mi padre a su lado,

- Me dio pena y me di la vuelta, di unos pasos, en eso me topo con Daniel

- ¿A dónde vas?,

- A tomar aire.

–Para que no te regañen, no necesitas tomar aire, me abrazó y me levantó, necesitas que este contigo, eso es lo que necesitas, un hermano que te diga que no va a pasar nada malo.

Mis Padres se acercaron sonrientes, mamá se reía y dijo

– Daniel, deja a tu hermana, los demás se van a enojar de que tú si la abraces Tom, Peter y Alex se reían, tu hermana, es hermana de ellos, la han visto crecer, no la pueden dejar, Daniel dijo

– No hay problema, nunca quise ser hijo único, haber como le van a hacer cuando se enoje Papá. Que también alcancen algo, veras como saldrán corriendo. Se reían todos. Por mi espalda llegó mi padre y me dijo

–Mi princesa no me quiere ver, también le doy miedo, le conteste

– Pensé que me tendría miedo usted cuando me vio como me enoje. Baje la cabeza, dijo

– Más bien sentí como verme a mí enojado, la verdad estoy muy orgulloso de ti, tu hermano no es como tu Estefanía, tiene razón tu madre al decir que no me extraño, si te tenía con ella, me di le vuelta y lo vi de frente sus ojos eran verdes, es un hombre muy guapo, muy alto y muy sonriente, como que es un enojón, están mal, el es un buen hombre, me acerque, me abrazó, muy fuerte, no como Albert, el me quería muy cerca de él, me abrazaba como para no soltarme nunca y tomaba mis cabellos me decía,

-Eres una princesa muy valiente, te quiero mucho hija mía. A ti y a tu madre, pensé todo pero no me imaginé jamás, que algún día salvarías a Daniel, eso me hace ser el padre más orgulloso del mundo. Que bella es mi hija, ahora sé porque tengo tantos hijos aquí, que bueno que no me van a pedir tu mano, en eso Albert estaba detrás de él, dijo

–Se equivoca en eso Sir Stefan Mc Arthur, Candy yo nos casamos mañana. Debo pedir su mano. Abrí los ojos, mordí mis labios, metí mi dedo en mis dientes, todos me miraban, mamá dijo

–Candy les dijo que está comprometida con Sir William, amor. Daniel dijo

– Tan pronto, apenas la acabamos de recuperar, que le tienes miedo al Jefe, vamos Cameron, que no tiemblen los ánimos, di que no se la damos y ya. Candy contesto

– Ah te vas a poner en mi contra, ahora verás, donde dejaste el látigo, haber de que cuero salen más correas, todos se reían. Mirando a Candy y Peter dijo,

-Te vas a poner contra Sansón a las patadas. Todos se reían. Sir Stefan dijo

– Vamos hija te casas mañana aquí en el barco, que bueno, así nadie sabe nada, eres mejor que tu madre y yo para escondernos, hay algún plan que no nos hayas dicho, porque todavía faltan entregar a los más bravos de los clanes y de verdad viene lo mejor, espera que juntes a los Gordon con los Farquharson y a estos con los Ferguson y veras donde van a salir más correas. No conoces lo gruñones que son los Farquharson, los meticulosos de los Ferguson y menos a los especiales Gordon eso va a estar muy bien.

Alex abrazó a Candy dijo,- no te fallaré, ya veras, solo espero que no sean como me los han platicado, sonreía. Peter dijo, -vamos como que soy un gruñón si tu hermano le tiene miedo a tu padre, no creo que al mío. Sir Stefan dijo—Temblarás cuando veas a Sir Peter, temblarás hijo, lo sé. Todos nos reíamos.

Al día siguiente estábamos casándonos Albert y yo se unió Tom y Ángela también se casaban, nos divertíamos, estábamos en privado todos mamá estaba sentada con mi madrina Lucía y decían ahora los Andrew son los rápidos, se reían, ellos siempre tan formales, elegantes, ahora escondidos, que bien, mi hija ya no correrá riesgos, mi hijo tendrá una buena esposa Romina, eso es lo mejor.

En otra sección estaba Archie con Karen y Ann, ambas platicaban muy amenas, Karen noto que Archie tenía mucha compatibilidad con Ann, se retiró dejándolos solos, se ponía a platicar con Terry y este le preguntó a Karen,

- Archie va a cortejar a Ann,

- No lo sé, está muy interesado desde que la conoció pero no le dice que la quiere cortejar, no lo entiendo son muy amenos, se ve muy interesado en ella, pero nada de nada, le preguntó a Ann me dice, no me ha dicho que me quiere cortejar, ni creas que voy a estar insinuándole nada, el es un caballero, si no está interesado en cortejarme, no me interesa a mi tampoco.

Terry recordó cuando la beso y en la escena del musical, como le brillaban sus ojos cerró los de él y se reía lo vio Karen le dijo

– Terry el que solo se ríe de sus maldades se acuerda y él dijo – si, Karen – Sigues enamorado de la esposa de Sir William, le dijo – claro que no, estaba interesado en conocerla, pero de ahí a faltarle el respeto estas mal Karen. Ann estaba detrás, lo escuchaba, se reía se acercó, dijo

– Que tal el viaje, se ve que será muy largo, Terry sorprendido sonrío, dijo

– Ann, pensé que estarías con Archie el romántico de los Andrew se ve muy interesado en ti.

– Crees eso Terry, sonrió. Karen se reía, dijo

– Como que le falta un empuje Ann dijo

—No Karen a un hombre que necesita que lo empujen, no es necesario que se acerquen conmigo, mejor así, total, mi familia puede que tenga un matrimonio arreglado y no lo sepa, así que no Karen, estaré mejor, no soy una mujer que se ofrece a que la cortejen. Terry la escucho, se puso serio.

Definitivamente ella era la dama que dijo Peter. Ella sería capaz de acceder a un matrimonio arreglado, él recordó a su padre que también le dijo que le arreglaría un buen matrimonio porque sería el Duque de Grandchester.

Candy estaba nuevamente en su camarote, aislada de todos, pensaba dormir con mi esposo, es la gloria, sientes que se puede caer todo fuera de tu alcance y tu como si nada, esos días veía a Albert, animado, fuerte, relajado, de haberlo sabido me hubiera casado el mismo día de navidad, cuando se lo dije me abrazaba, me decía porque crees que me quede contigo en la sala en Navidad, porque no quiero separarme de ti, aquí todo mundo se siente dueño de mi esposa, lo amo tanto que de solo pensar en el, me quiero devolver otra vez a estar a su lado, tenerlo en nuestra cama, descansar a su lado, que me vea como lo hace.

Los siguientes días pasaban rápido, llegábamos a Escocia. Bajamos, fuimos todos a la villa de los Andrew, nadie sabía bien quienes llegaban, lo cierto es que se convoco a una junta de clanes en la Villa Andrew, los Andrew y otros, revisaban uno a uno de los que entraban.

Los Farquharson no debían faltar, los Ferguson habían llegado junto a nosotros pero no los habíamos visto, los Gordon llegaron primero, estaban en una parte de la mesa juntos, mis hermanos y yo estábamos todos unidos ahí, pero no nos acercábamos mucho, solo observábamos, vieron a Tom, de inmediato estaba en la sección de los Cameron, a los Andrew, a los Mc Carthy, había gente de otros clanes, los Mc Beans también estaban, los Mackenzie, los Campbell, con los Farquharson estaba una mujer, muy hermosa, pero seria, con una tristeza en su cara, una pareja de adultos muy serios tenían razón, el hombre estaba con cara de pocos amigos, pero donde estaba los Ferguson estaba dos damas, un caballero muy finos el rubio de bigote muy elegante, ellas dos damas mayores muy serias una de cabello obscuro y la otra de cabello castaño, con los Gordon estaba un hombre de mucha edad, vestido de Escocés Sir Alexander II sentado, otro menos viejo a su lado Sir Alexander III, otro de edad madura Sir Alexander IV una dama joven muy bonita, de cabello rubio ojos azul claro, muy reservada.

Albert empezó a hablar, dijo -han solicitado que regresen a los niños de Escocia, los hemos buscado, los hemos encontrado, hace unos días fueron atacados nuevamente, quisiera saber si alguno de ustedes tiene algo en contra de otro clan, empezaré con los Farquharson y el hombre dijo

—Fuimos engañados hace un par de meses me trajeron a un supuesto hijo llamado Peter, mi esposa y yo no lo aceptábamos como hijo, si no ha sido por la pequeña Ross, ahora estaríamos muertos, ella nos salvó a pesar de no ser nuestra hija, la hemos amado todo este tiempo, desde que su padre la dio por muerta y la dejo, mi esposa la encontró buscando a mi hijo Joseph y a mí, ella con una herida muy grande, muy grave, mi esposa la salvó y ella no quiso regresar con su familia los Ferguson. En ese momento se pusieron de pie y la vieron, Sir Peter continuo — A mi muchachita, la enseñe a defenderse, le he heredado tal vez mi fuerza y mi carácter, mi esposa la ha cuidado como la hija que nunca tuvimos, ya que nosotros solo varones teníamos, desapareció mi Peter y desapareció un Gordon, el me culpó y yo lo culpé a él, mi Peter no ha regresado, sé que tiene mi genio, no se dejaría que lo retuviera nadie, así que es probable que lo hayan matado, mi hijo es lo único que esperábamos mi esposa y yo, pero Ross se ha encargado, de que todo sea mejor en nuestra vida, bajo la cabeza las lágrimas salieron. Ross se levanto, dijo

- Quien haya robado a Peter juro que los mataremos los Farquharson. Peter que estaba atrás abrió la boca, Ann lo vio muy enojada, Peter dijo – ¿me defiende una Ferguson?, Ann perdiste. Y es que todo este tiempo Ann despreciaba a Peter, decía que no merecía ser un caballero, era el mismo sentimiento que daba por Candy, hacia Peter. La verdad él y Candy se brincaban los protocolos.

Pidieron la palabra los Ferguson y Sir Enzo dijo – Es mi hija, ellos tienen a mi hija mayor, ella estaba muerta, me entregaron sus cuerpos, la vi Sir William me la tiene que devolver grito. Las damas que lo acompañaban lloraban, Albert dijo -Lady Ross tiene algo que decir, ella dijo

– Lo que usted escuchó, me dejo tirada. Se levanto su blusa y dijo -Estas son las cicatrices que lo asustaron Ferguson, le tiene miedo a la sangre, a su sangre, pues yo no, sepa usted que prefiero ser una Farquharson a ser una dama inútil que no sabe cuidar una herida, que no sabe ver si alguien aun lo ve y se va corriendo, aventando a su hija de los brazos, dejándome ahí, no señor Ferguson, estoy viva soy una Farquharson y si el verdadero Peter viene y da la cara, se puede quedar con todo menos con mi Padres son míos, los he cuidado y no me los van a asesinar, entendido. Sepa señor Ferguson no soy una dama, como todas las Ferguson dignas de su apellido, soy una Farquharson y si me obliga a ir con usted lo trataré como mi padre me enseño, con el filo de una daga, mientras hablaba saco una daga de su pie, la puso sobre la mesa, haciendo que un guardia la tomara, asombrándose ante la dama.

Todos estaban asustados, pero el que estaba divertido era Peter, le decía a Alex y a Tom, escucharon eso, ella pelea por mis padres pueden creerlo. Esa si es una mujer. Todos sonreían Daniel lo miró y dijo

– Te van a matar en cuanto duermas en tu casa, todos sonreían. James dijo

-Es exageradamente hermosa, Peter voy a pedir la mano de tu hermana. Peter se le quedo mirando feo, seguía la conversación.

Los Ferguson estaban boca abierta, ya no dijeron nada, Peter se divertía por cómo había habido un Peter falso, les decía, -ven alguien se puede hacer pasar por mí, que les dije. Tom recordaba que él lo había advertido de eso.

Fue el turno de los Gordon, Sir Alexander Gordon III hablo, - Nosotros jamás tocamos a Peter, nos quisieron chantajear que si entregábamos a alguien nos darían a Alex , pero mi Padre Alexander II dijo que era mentira que Peter y Alex son niños de Escocia y que no los dejaría jamás, que nos los devolverían pero cada que se tardaban, más se incrementó el problema y una ocasión, con la Señorita Ross y mi nieta, acabamos con dos de los Dullfend, cuando intentaron abusar de mi nieta, ya que ella se puso como señuelo, gracias a la pequeña Ross, nosotros fuimos libres, la madre Farquharson creía en nosotros y mi nieta y Ross se hicieron amigas, juntas planearon eliminar definitivamente a los Dullfend, pues ellos trataron de robar a mi nieta Alexandra y Ross la salvo exponiéndose a un peligro mayor quedando muy mal mi hijo y sin poder recuperar a mi nieto, Alexander Gordon V, mi hijo disparó, cuando usaban de escudo a Alexandra y Ross, ambas, salieron libres de esos animales, ellos nunca nos dijeron nada de Peter y Alexander, pero después de ahí, hicimos las paces los Farquharson y los Gordon. Y más vale que los Ferguson no traten mal a Ross, porque nosotros estamos con los Farquharson.

Ahora Alex estaba boca abierta, Ann los miraba muy molesta, Candy dijo - Me agradan las chicas Gordon y Farquharson, esas chicas son de las mías, Ángela sonreía, Diana se cubría la boca.

Albert dijo aquí están Alexander y Peter, pero no sabemos cómo los vayan a recibir, si alguien los quiera matar, se pararon al frente Anthony y Terry para ver que decían, pidió la palabra Ross y dijo -– Muy guapos y muy bonitos, pero ninguno de ellos es Peter, nada más falta que se pongan a tocar el piano estos delicaditos y digan que es un Farquharson, a nosotros no nos van a volver a engañar esos no son Peter y dudo que sea el hermano de Alexandra ese rubio de ojos azules, pues Alexander no es como él, ese es un Andrew. Y si van a querer engañarnos de una vez digan, saco otra daga de su pierna, la puso sobre la mesa, a lo que Terry y Anthony sonreían.

Por haberles dicho guapos y bonitos, Terry dijo -no somos Peter, mi nombre es Terry Grandchester y gracias por lo de guapo y bonito. Ross se molestó, dijo

- Sir William, contrato usted al teatro ambulante, Peter salto una carcajada a lo que de inmediato se paro su madre, dijo – Ese es mi Peter y Ross lo busco, se levantó Sir Farquharson y dijo

—Entrégame a mi hijo ahora. Todos se asustaron al ver levantarse a Sir Peter con cara de enojo, vaya que temblaron, Peter se paró, dijo

– Disculpe Padre no nos burlamos, hemos sido atacados infinidad de veces, no me burle de usted, sino que lady Ross fue muy amenazante, es una Farquharson completa. Su madre se acercó a él, dijo

—Mi hijo, es muy guapo mi hijo, es mío, es mi hijo Peter. Diciéndole a su esposo, -es mi pequeño Peter, es él, lo abrazó, lo beso, todos estaban boca abierta, Ross lloraba al ver a su madre abrazando a Peter, ella se abrazó de Sir Farquharson dijo, -lo encontramos Padre. Este es tu hijo de verdad.

Después la madre lo acercó a su Padre, este lo abrazó, el Padre lloraba en sus brazos por fin estaba su hijo a quien mucho tiempo dieron por muerto, ahora lo tenían con él. Ross, abrazaba a su madre y la cuidaba con mucho amor. Sonreían ambas. Se soltó de ambos, Peter vio a Ross y le dijo

– Gracias por cuidar a nuestros Padres, la cargo, la giro por todo el salón, ella estaba roja, apenada pues Peter la traía muy feliz por todo el salón, la pesco desprevenida no sabía qué hacer estaba toda ruborizada y la llevo frente a Ann, le dijo

– Ferguson te presento a mi prometida Ross Farquharson. Se quito su insignia, se la puso en su vestido, agregó - ella es una Farquharson definitivamente.

Terry y Anthony sonreían por como los había tratado a todos en el salón. James se quedó con la boca abierta, pues la consideraba su hermana, este le acababa de decir que le pediría su mano, y antes Peter se la ganó frente a todos. La volvió a levantar, la acerco a Sir Peter, le dijo,

-Nadie te la puede quitar madre, ella es tuya si lo desea. Se merece ser una Farquharson, nadie jamás podrá superar lo que defendió a los míos. Lady Alexandra se acercó, dijo

– Felicidades Ross, no podrá reclamarte un Ferguson si te da su apellido, no permitirá que te lastimen y la abrazaba.

Albert bajaba la cabeza, sonreía muy leve, pues sabía el carácter de Peter pero esta mujer les dijo quítense que hay les voy y buscaba con la mirada a Candy y a sus Padres que sonreían, por cómo era Peter.

Los Ferguson solicitaron la palabra, muy tímidamente esperando que Ross no los fuera a exhibir y Peter se sentó junto a sus Padres, tenía a Ross a su lado. Muy callada, ya habían logrado recuperar al verdadero Peter.

Albert le dio la palabra a los Ferguson y dijo – Sir Peter menciono que hay una Ferguson con ustedes, podrían darme a mi hija Ann, ellas son mis hermanas indicando a las damas que lo acompañaban. Ross y Ann son mis hijas, mi esposa murió junto a Ross, si es que también está viva, jamás se comportaría con desprecio como lo hace mi hija Ross ante mí, no tengo varones descendientes, mi hermano fue asesinado, si Ross no lo recuerda, la llevaba en brazos, el día que la dieron por muerta, pues es tío y mi gemelo, jamás dejaría a una hija por muerta, pues trataba de salvar su vida, por ser perseguidos, actualmente si mi pequeña Ross no lo recuerda soy doctor, no le tengo miedo a la sangre como su tío Elmer, tal vez todos estos años se confundió, me aseguraron y me dieron los cuerpos de dos niñas Ross y Ann, pero jamás imaginé que ellas estuvieran vivas.

Albert explico, algunos detalles reforzando sobre su hermano gemelo, todos los escoceses habían sufrido pérdidas irreparables, pero lo que acababan de escuchar era cierto todos sabían que los Ferguson eran gemelos, y que uno había muerto, no sabían cuál había sido, esto lo aclaró Sir William a lo que Ross se levantó, fue con Ferguson y lo abrazó,

- Discúlpeme, mi vida fue muy triste, y Ann tiene una herida en el brazo, la espada que me hirió ella la detuvo con la mano, pero el hombre que me dejo por muerta, se hizo pasar por usted y me aventó, desde entonces te odié y al verle me lo recuerda mucho. Lo siento no sabía o no recordaba que era doctor. Lo abrazó y le pidió perdón, él se desfajo la camisa, le enseño una cicatriz enorme por toda su cintura agregó

– Si eres mi hija, le pedí a mi hermano que se las llevará, porque estaba herido. Ross le toco la cicatriz y luego le dio un beso. Peter se acercó le dio la mano le dijo,

- Solicito formalmente cortejar a su hija. Y al ver a Peter ahí lo abrazó y le dijo,

-No, ya eres su prometido. Ann que escuchaba todo los veía, volteo a ver a Archie, este la veía a ella. Después buscaba a Terry y este se acercó, le dijo

- ¿Que pasa Ann?, ella temblando agregó

—Por favor, le tengo miedo a Ross. Ambos sonrieron.