Gracias a todos por sus comentyarios.

jos Black: Las cosas son complicadas, para todos. En esta historia nadie sabe lo que quiere, puedo asegurarte que hasta Luna con bebe y esposo tendrá en algún momento un mínimo (pero realmente pequeño) momento de duda. Gracias por tus comentarios, siempre son importantes para mí.

Atenea92: Hay algunas interacciones de los personajes en este cap. Pero en realidad las historias que se están tejiendo en el fic en su mayoría son de dos personajes. Por supuesto, todas están entrelazadas y llegará el punto que una coexistirá con la otra. Solo espero que para entonces aun te cuente entre mis lectoras. Gracias por tus comentarios eres un primor. Saludes.

angie41: Hola, bueno Doly es un mote, es un personaje algo misterioso y digamos que es quien esta detrás de la trampa de Neville. Ya lo conocerás más adelante. En cuanto a como sucedió todo… pues el mismo Draco se lo contará a Hermione. Algún día. Cuando esté seguro que ella no le matará o al menos cuando el golpe no duela tanto. Gracias por el review.

Sealiah: Si yo me encontrara en medio de serpientes te juro que moriría de miedo. Pero Hermione ha estado en situaciones peores. Te aseguro que le ocurrirá todo lo contrario, la presencia de los Slytherin solo logrará… bueno tendrás que leer aunque te advierto que la interacción entre estos cinco será muy breve…. Por ahora. Gracias por leer y dejar tus aportes.

Ariadi Potter: Hola y bienvenida. Que bueno que esta historia haya captado tu atención. Bueno estoy segura que más de uno recibirá su lección, estoy personajes o en su mayoría tienen demasiadas convicciones arraigadas en su carácter y además son muy orgullosos (Sobre todo los Slytherin) ya veremos que pasa con ellos más adelante. Espero que este capi te guste. Suerte y gracias por dejar tu review.

Desposorios: jajaja, pues como dicen por halla, creo que la trama de esta historia se "hilvanará" más con este capitulo y bueno con el siguiente también. Son muchas dudas las que tienes me imagino y yo también. Una de ellas es cuantos capítulos me tomará escribir esta historia. Como notarás los hago muy largos, pero si los escribiera cortos creo que por lo menos ya habrían unos treinta…. En fin. Espero que te guste el capi y bueno no dudes que estaré pendiente de tu nuevo comentario para saber que te pareció. ¿Se "hilvanó" más la historia? Gracias por tu fidelidad al fic.

RociRadcliffe: gracias por tu review y bueno siento haber demorado el capi. Pero creo que a estas alturas ya todos sabrán que me toma más o menos quince días en escribir un nuevo capi. Así que pues espero de verdad que este te guste. La verdad escribo gracias a ustedes.

Abril: Lo de Ron y Hermione tendrá su tiempo cuando escriba lo de navidad. Ya sabes que Hermione se muere por ver a sus amigos… Digamos que allí ellos cruzarán algunas palabras. No te preocupes no demoraré en eso. Y en cuanto a Pansy, Theo y Blaise… pues…. Solo lee el capitulo siguiente, te va a instruir mucho en el tema…. Gracias por tu review. Te envió saludos.

Embercita: hola Ember, gracias por tu review (me encantan por que son largos). En cuanto a Astoria, pues esta chica es realmente buena, el sentimiento más ruin que alberga en su corazón es el resentimiento que siente por Draco… Muchos me han preguntado por Pansy – Theo – Blaise, bueno en este capitulo queda un poco más embolata esta relación… ya leerás. La historia de los padres de Neville aparece en el quinto libro, (creo) cuando el padre de Ron es atacado por Nagini, en cuanto a su posible mejoría, yo lo dudo, lo de ellos es irremediable. Lo siento mucho por Neville. Creo que es peor que la del mismo Harry. Después de todo es más difícil tener a tus padres vivos, poder verlos pero que ellos no te reconozcan es terrible. Doly no es el sobrenombre de Blaise. Mas adelante Luna hablará con Blaise y lo hará porque ella así lo desea. Luna seguirá apareciendo no lo dudes… Y en cuanto al pobre Draco… ese hombre ya no sabe como hacer las cosas pero… creo que a última hora lo asaltará la astucia de las serpientes para enredar a sus victimas. En cuanto a Fatales consecuencias II, ya vi que actualizaste, tienes que esperar mi review voy por el capitulo cinco pero ya casi llego. Nuevamente gracias por tu comentario…Estaré pendiente del siguiente. Un beso.

Giselle Lestrange; Hola Araceli que bien por ti y tu nueva cuenta. Bueno es cierto que dada la profesión de Marié, fuese imposible que ella rechazara a un hombre… pero como ella misma dice o mejor dicho lo que ella piensa es que esta en el mundo para ayudar a los hombres con casos desesperados… (ejemplo Blaise y Draco) Theo no es uno de ellos, a él simplemente le pareció una mujer atractiva y no quiso desaprovechar la oportunidad, pero a Marié no le interesaba y no le va a interesar… a menos claro esta que Theo se encuentre desesperado… ¡Y quien sabe si algún día lo este! Este chico es un mujeriego empedernido, claro que a este mujeriego… le llegará su cuarto de hora. Espero haber satisfecho tu duda y gracias por el review.

Nerea; hola Nerea, gracias por tu fidelidad al fic, siempre dejas tus comentarios así se han pequeños. Te lo agradezco infinitamente. Un saludo.

Rossy Adamantis: gracias por tus comentarios, tenias algo que decir de todas las situaciones. Ron aun guarda un poco de cariño por Hermione, ella es algo así como su alma gemela, pero el problema es que no se complementan en todo. Ron busca a otra chica y quizás la encuentre en su compañera de equipo. Astoria es una chica muy noble, demasiado para mi gusto. Estoy segura que llegará alguien a su vida que la despierte de su largo letargo, ella también merece ser feliz. Theo, si le va a llegar alguien, y esa persona lo hará sufrir como nunca lo ha hecho. Luna, Doly y los demás, ya poco a poco se contaran sus historias. Saludos.

Tailesin: Gracias por tu comentarios. Bueno por lo general demoró quince días en actualizar, a veces me lleva todo este tiempo en escribir, otras tantas lo escribo todo de un solo tirón. Este capi también es largo, muy largo. No me gustan cortos si he de ser sincera. Espero que te guste. Un saludo sincero.

Zareth Malfoy: Doly es…. Alguien muy particular. Ayudó a Neville con su trampa y bueno ya lo conocerás más adelante. Cuídate y gracias por dejar review.

patricilla21: gracias por interesarte en este fic y por dejar tus opiniones. Este capi esta largo pero espero que lo disfrutes. Un saludo enorme.

Rosana: bienvenida al fic. Me alegra un montón que haya logrado captar tu atención. Bueno si, Draco esta bastante obsesionado por Hermione y me temo que por ahora solo quiere llevarla a la cama… ya veremos que pasa, además Hermione no parece muy interesada en él ¿no crees?. Si, Luna ayudó a Neville con la trampa, ella es realmente muy inteligente aunque la verdad sea dicha ella fue quien contacto a Neville con la persona que realmente lo ayudo (Doly). Doly es mote, ya lo conocerás más adelante. Gracias por dejar review. Un saludo.

Alexoxo: Gracias por tu review. En cuanto tus dudas. 1) y 2) Si, a Hermione los besos de Draco se le hacen familiares por aquella vez que se hizo pasar por Ron… pero es que esta experiencia fue tan intensa para ella y tan importante que desafortunadamente la llevó a darse cuenta de algo que después se convirtió en una de las causas de su rompimiento con Ron, aunque en realidad fue Ron quien rompió con ella. Espero que este capi te guste. Un saludo enorme.

Fantyhp: Bienvenida a este fic. Que bueno que te haya gustado y pues generalmente demoro quince días en subir una publicación, a veces ocho días, lo que pasa es que los capítulos son largos y me gusta leerlos muchas veces hasta quedar más o menos satisfecha con lo que voy a publicar. Espero que te guste. Un beso y gracias por el review.

Cirene: se que seria lo lógico pero Astoria no esta en esta historia para ayudar o molestar a Draco – Hermione, en el siguiente capitulo te enteraras porque he metido a Astoria en este fic. Por ahora espero que este capi te guste, y que te puedo decir más que mis más sinceras gracias por tus review. Un saludo.

Eterna-romantica03: primero que todo me da mucho gusto contarte entre las lectoras del fic, así que bienvenida. Gracias por tus comentarios con respecto a la narración y las descripciones. No te preocupes, no pienso abandonar este fic, lo que pasa es que yo actualizó mas o menos cada quince días y casi siempre los días sábado. En cuanto a si Hermione se convertirá en una "pusilánime enamorada"…. Lo dudo, de verdad. Draco tendrá que hacer malabares para que esto ocurra y ciertamente ocurrirá por algo es un Dramion, pero yo al igual que tú, admiro muchísimo el personaje de Hermione Granger y no quiero verla como una "pusilánime enamorada". Si, todo comenzó por una calentura, pero después se convirtió en obsesión o al menos eso creo. Es difícil para un hombre contenerse, y más teniendo en cuenta que de verdad en aquella época, Draco tenia muchos problemas, más de los que un chico de su edad puede afrontar, si a todo eso sumamos la notable tensión sexual que sentía… pues no le quedó de otra que librarse de su estrés como mejor le pareció… Déjame decirte que me encantan tus review, analizas muy bien lo que lees y eso me pone muy contenta desde el punto de vista de "escritora". Si, se que el apellido de Luna es Lovegood, pero el bendito computador lo cambia a Loveggod, y no tengo ni puñetera idea del porque. Espero que este capi te guste y por supuesto no dudes que estaré pendiente te tu review. Un saludo enorme y gracias por tus review.

Diana: espero que tu bebé se encuentre de maravilla, nuevamente extrañé tu review. Pero aquí estoy dejándote un saludo y mis mejores deseos. Cuídate.

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Capitulo 9. Slytherin

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-¿Qué hacen todos ustedes aquí?

-Esa no es forma correcta de recibir a tus amigos – replicó Pansy observando a Draco mientras este bajaba por las escaleras – ¿Ya olvidaste las formas básicas de protocolo?

-No esperaba esta visita – se defendió Draco.

-Sabemos que no quieres ser molestado pero… ¡Que rayos te sucedió!

Draco observó a Theo con el entrecejo fruncido ¿A que se refería exactamente?

-¿Quién te golpeó? – Preguntó Pansy observando preocupadamente la nariz del blondo.

-¡Golpear!

-¡Tu nariz! – Señaló Pansy – Esta algo amoratada.

Draco trató de disfrazar su sorpresa. No tenía ni la menor idea que el golpe de Granger había dejado secuelas sobre su piel - ¡Ah!, solo fue un accidente – exclamó fingiendo despreocupación.

-¿Acaso estuviste bebiendo? – Preguntó Blaise curvando sus pobladas cejas oscuras – Porque solo ebrio eres capaz de cometer semejante estupidez.

-¡Ya basta! – Bramó Draco enojado – Ya he dicho que fue un accidente ¿Por qué y para que han venido?

Todos lo observaron con sospecha pero prefirieron cambiar de tema.

-¿Has visto el Profeta? – agregó Pansy tendiéndole el periódico con la edición de ese día.

-Si te refieres a Goyle… Si, de hecho me acabo de enterar.

-Queremos intervenir, Draco. Claro, si a ti te parece bien – dijo Theo con seriedad.

-No creo que nos dejen verlo de momento.

-No, no lo permitirán… – confirmó Blaise - …nos hemos comunicado con Parker, ya sabes el chico de Slytherin que es Auror, me ha dicho que ha visto a Goyle…. Pero que no le permitirán ninguna concesión hasta que sea interrogado. Mencionó que utilizarían veritaserum y hasta Legeremancia.

Draco frunció el entrecejo. La posición de la gente del ministerio era totalmente estricta y hermética. No estaban dispuestos a tener ningún tipo de consideración con magos que muestren interés por la magia oscura…. No querían otro Lord Voldemort en la historia de la comunidad mágica.

-Puedo conseguir un permiso para esta misma semana. Lo mas seguro es que lo lleven a Azkaban una vez terminen los…

Blaise guardó silencio cuando detrás de Draco apareció la delgada figura de Hermione Granger observándolos con sus grandes e impresionados ojos cafés. Pansy y Blaise siguieron el rumbo de su mirada y después Draco también miró en aquella dirección encontrándose con una pálida joven que los miraba incomoda.

-¡Granger! Tanto tiempo – Theo fue el primero en abrir la boca.

Hermione inclinó levemente la cabeza a manera de saludo pero no agregó nada. Tampoco quería hacerlo, de hecho en ese mismo instante se estaba preguntando porque diablos había bajado, no tenía nada que hacer en aquella sala y la verdad era que la mirada que le dirigía Theodore Nott en esos momentos conseguía intimidarla.

-Déjala en paz Theo – le advirtió Draco con el cejo fruncido uno vez se hubo percatado del asunto.

-Veo que la falta de educación no te ha abandonado, Granger. Dime algo, ¿En tu casa nunca te enseñaron a saludar?

Hermione la fulminó con la mirada antes de decir – Quien llega de visita, sobre todo sin ser anunciado, es quien tiene la obligación de saludar.

Blaise tuvo que contenerse para no reír a carcajadas. Draco y Theo hicieron otro tanto. Sin duda alguna la situación era divertida. Pansy jamás había hecho el menor esfuerzo por tolerar a Hermione, de hecho parecía que la detestaba y al parecer el paso de los años no había cambiado en nada ese aspecto. En Hogwarts nunca pudo acusarla de haber hecho algo en su contra, sin embargo, siempre tenia una excusa a la orden para tratar de justificar sus actos que en su mayoría iban dirigidos en contra de la entonces Premio Anual.

Tantos ojos observando incomodaron a Hermione. Los cuatro estaban de pie en medio del vestíbulo. Pansy Parkinson vestía de muggle (lo cual la impresionó) lucia un magnifico abrigo de gasa negra que le hacia ver altiva y seductora. Theodore Nott iba engalanado con una túnica marrón y Blaise Zabini iba de azul. Los observó a los tres en silencio. Ya en Hogwarts eran un grupo muy pintoresco, pero ahora se debía sumar que sin duda llamaban mucho más la atención por sus formas casi perfectas y su aire se de fina coquetería.

-Has estado solo unos días y ya te crees la dueña de esta casa.

A Hermione le temblaron las ventanillas de la nariz de puro enojo. Tenia que admitir que no había pensado en ello antes, pero estaba casi segura que los amigos de Malfoy sabían perfectamente bajo que condiciones estaba en aquella casa. Las palabras de Parkinson así se lo demostraban ¡Estúpidas serpientes! Todos ellos eran iguales, todos se comportaban de la misma manera.

Hermione observó a Draco con la mirada brillante de furia. El blondo no estuvo seguro de porque en ese momento sintió como un extraño escalofrío le recorría todo el cuerpo.

-Malfoy, ¿Puedo hablar contigo un momento?

-Tengo visitas por atender Granger. Podemos hablar mas tarde – dijo Draco haciendo entrever su superioridad.

Pero Hermione no estaba dispuesta a cederle ese derecho, no se luciría ante sus amigos a costa de ella. - No – refutó tratando de no perder los estribos – Lo que tengo que decirte no tiene espera…, – lo observó de manera siniestra – …por favor

La joven no esperó una respuesta cuando ya se encaminaba hacia la biblioteca, tampoco comprobó si él la seguía o no. Sin embargo, estaba segura que el lo haría. Draco cerró la puerta tras de sí al entrar detrás de ella.

Hermione no titubeo para preguntar -¿Saben ellos por que estoy aquí?

-No – mintió Draco sin el menor titubeo.

-¿Quieres decir que no saben lo de Neville?

-No lo saben.

-Ni nada sobre el estúpido acuerdo que tenemos.

-¿Te refieres al que no has cumplido? No, tampoco lo saben.

-¡Mentiroso! – Exclamó Hermione con tono atronador – Nunca dejarás de mentirme Malfoy. Eres una rata… traes a tus amigos aquí para que se burlen de mi.

-Ni siquiera sabía porque están aquí – se defendió Draco.

-No importa. De cualquier manera te encargaste de que tuvieran una diversión a costa mía. ¡Eres un maldito!

-Pues has sido tu quien me ha avergonzado. Ves esto – Draco señalaba su nariz sin llegar a tocarla -¿Lo ves? Mira lo que hiciste. Ellos se han dado cuenta y estoy seguro que no me creyeron la excusa que les di.

-¡Y ahora menos te creerán!, estás gritando y no esperes que no te estén escuchando. Además ese golpe te lo ganaste con creses ¡Pervertido!

-¡Ya me estoy cansando de tus insultos, Granger! – argumentó Draco ignorando el último comentario.

-¡Pues que bueno! A ver si de una vez dejas que me marche.

-Puedes hacer toda la pataleta que quieras pero no te iras de aquí hasta que se cumpla el mes que pactamos.

Hermione lo observó con los ojos entrecerrados y mirada furibunda –Te odio.

-Ya lo se, pero pronto empezaras a adorarme.

La castaña azotó la puerta de la biblioteca al salir, y sin detenerse a pensar en su comportamiento pasó de largo frente a los tres ex – slytherin y subió rápidamente las escaleras. Abajo se escuchó el estruendo que causó la puerta de su habitación al cerrarse.

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Theodore Nott era cínico por naturaleza, no era adepto a respetar las reglas y mucho menos a mantener la boca cerrada. A veces se dejaba llevar por su impulsividad y por ello solía incurrir en la imprudencia que tantos dolores de cabeza le había causado. Sin embargo, Blaise Zabini era harina de otro costal, el simplemente actuaba de acuerdo a las circunstancia y por ello no podía catalogársele como bueno o malo. Para Blaise Zabini lo importante era actuar según la dirección de las aguas, él seguía el rumbo que más le conviniera, algunas veces expresaba abiertamente sus ideas y otras tantas prefería callarlas. Era simplemente impredecible.

Pero cuando Theodore Nott y Blaise Zabini encontraban un blanco común muchos solían amedrentarse. Por supuesto este no era el caso de Draco Malfoy, ya que, según sus propias palabras, podía jactarse de ser el único que conseguía batallar contra ellos y salir completamente ileso. Sabia perfectamente lo que se venia encima y en silencio agradecía que Pansy estuviese presente por que ella siempre actuaba a su favor.

Blaise y Theo utilizaban esos momentos gloriosos donde podían aprovechar la guardia baja de su amigo para deleitarse con intensas batallas verbales. Las pocas veces que esto ocurría, Draco sentía como si de un momento a otro ellos fuesen a saltar sobre él para tratar de morderle la yugular y de paso disfrutar haciéndolo. Porque cuando sus dos "amigos" unían fuerzas en su contra lograban soltar comentarios tan despectivos que lograban acabar con su paciencia pero que al menos no lo arrinconaban al límite de la locura como había ocurrido con otros contendientes.

Y aunque en ese instante Draco no deseaba hablar de su "problema salido de las manos" y sospechaba que ellos tampoco habían venido hasta allí para eso, era algo totalmente absurdo esperar que los comentarios desdeñosos de sus amigos no llegasen como tormenta. Así lo pronosticaban sus caras jocosas y su expresión de burla extrema. ¡Malditos, canallas! Nunca habían tenido problema para obtener a la mujer que habían querido y ahora venían a jactarse de ello frente a su cara y lo peor, en su propia casa.

-Si quieres puedo darte un par de concejos más.

Draco abrió los ojos como platos y observó a Pansy como si quisiera sellarle la boca a base de plegarias. De todos, había sido precisamente ella quien había hablado primero y con ello conseguido que el otro par de idiotas estallara en severas carcajadas de burla.

-No necesito ayuda de nadie… gracias – dijo con los dientes fuertemente apretados lejos estaba de mostrar la tranquilidad que deseaba transmitir.

-¡Ah! ¿No? – Intervino Theo - Debes estar un poco ciego y además tonto amigo, esa fiera te tiene totalmente domado.

Esta vez Pansy también rió con ganas y Draco aprovechó para mirarlos con odio contenido, odiaba realmente que se burlaran de él. ¿Dónde rayos estaba el Draco Malfoy al que todos temían? ¿Dónde estaba aquel chico que con el peso de sus palabras podría callar a todos en la sala de Slytherin? ¡Ah, claro! Había madurado a la fuerza, se había hecho amigo de sus aliados y socio de sus amigos y por si fuera poco les había permitido inmiscuirse en sus asuntos privados ¿Y todavía quieres que te respeten? Draco lanzó un bufido mental por su completa estupidez.

-Pero es que, mira como te dejó Draco – dijo Pansy mientras acariciaba suavemente la piel amoratada entorno a su nariz.

-No se porque creen que fue ella. Ya les dije que fue un accidente – repitió furioso.

-Por supuesto – agregó Blaise – Y después de presenciar lo que acaba de suceder, tú crees que te vamos a creer.

Ante las nuevas carcajadas, Draco decido dejar de defenderse. De antemano sabia que era inútil intentarlo y que en esa ocasión la batalla estaba perdida. Debía aguantar sus burlas y sus comentarios hasta que se aburrieran de ello o hasta que él mismo logrará desviarlos hacia un nuevo tema.

-¿Por qué no lo aceptas amigo? Granger ha sido tu dolor de cabeza desde hace muchos años, esa chica esta lejos de tu alcance y además si tu te esmeras en hacer todo mal…

Draco se puso en pie como impulsado por un resorte, no había hecho nada mal, por lo contrario había hecho lo humanamente posible para lograr atraer a es mujer y… ella no mostraba el menor signo de interés. En su mirada solo había desprecio y enojo. A pesar de contar con veinticuatro años, Hermione Granger era la misma chica con la que solía toparse en Hogwarts, altiva, egocéntrica, presumida y hasta se atrevería a decir que remilgada. ¿Cómo llevar a la cama a una mujer de semejantes características?

-Tú no sabes lo que dices, Theo.

-Entonces porque no nos comentas que has estado haciendo en esta semana que lo único que has logrado es que la chica te odie cada vez más.

-Quizás podamos ayudarte, amigo –añadió Zabini sin borrar sus burlona sonrisa del rostro.

Draco los observó intensamente por varios segundos. Esos dos… eran notorios casanovas, Blaise, a pesar de todo, había conseguido lo impensable, a Luna Lovegood (las razones por las que después se le había escapado no venían al caso) y Theo… pues Theo era Theo y hasta ahora que el supiese la única mujer que se había negado a sus feroces arremetidas conquistadoras era precisamente la mujer que conocía perfectamente todas las artes de la seducción, Marié Prévost. Por lo tanto esos dos probablemente podrían entenderlo y quizás fuesen capaces de detectar la posible fuente de error. Así que Draco se dejó caer nuevamente en el sofá y dijo:

-No se imaginan cuán grande es el hoyo donde me he metido. Casi me vuelvo loco de lujuria en esta última semana.

Blaise que de los tres era quien conocía perfectamente los detalles de la historia dijo secamente.

-Yo creo que te lo advertí ¿Verdad? Has estado desquiciado todos estos años por esa maldita mujer ¿Y ahora te pones otra vez en un mismo lugar con ella? Inteligente movida ¿No tuviste suficiente en Hogwarts?

-Usssh… -Theo dejo arrastrar un silbido lastimero mientras sacudía su mano en el aire – Este es el día y aun no comprendo como te contuviste.

-No se contuvo – intervino Pansy – Yo lo interrumpí, lo cual es muy diferente.

-Siempre has sido algo impulsivo Draco, te dije que este "plan" podría traerte más problemas que beneficios - añadió Blaise.

-No podías esperar que Granger cayera inmediatamente ¿Verdad? – Pansy bufó desde su asiento – Draco, debes entender que esa chica te odia. ¿Cómo pretendes que una chica como ella, precisamente ella, se acueste contigo sin sentir ni siquiera u poco de atracción?

-Porque creyó que podría seducirla con facilidad y hacerle perder el juicio – declaró Theo serio por segunda vez en la tarde – Pues déjame informarte que te has metido con Miss Racionalismo, la mujer que no se deja llevar por sus instintos.

-Toda mujer se deja llevar por su lujuria si saben tocar las notas adecuadas – afirmó Pansy con seguridad.

Los tres hombres de la habitación la observaron con suspicacia, de un momento a otro Pansy Parkinson se había convertido en una valiosa caja de información a la cual todos querían tener acceso.

-Y las notas ¿Son…? – indagó Draco curioso.

Pansy se encogió de hombros –Depende de cada mujer.

Todos sintieron que habían vuelto al inicio con esa respuesta, es decir, a la nada.

-¿Qué otra alternativa tengo, si no tratar de convencerla durante el tiempo que logre sostener este teatro? Hasta ahora es la única cosa que se me ha ocurrido para tratar de alcanzar mi meta. La deseo a ella y es lo único en lo que puedo pensar.

-Eso, mi estimado amigo, ha sido penosamente evidente – dejo escapar Blaise -Te comportas como un maldito tonto alrededor de ella.

Draco se sobresaltó, aumentando sus defensas. No le gustaba que se refirieran a él en esos términos, aun quedaba mucho del Draco Malfoy prepotente y altivo de antaño. Pero debía admitir que cuando se trata de su obsesión (Hermione Granger) el perdía parte de su carácter altivo o por lo menos eso le había ocurrido en los últimos días.

-¿Crees que no me doy cuenta de eso? – Bramó con enojo contenido - Es por eso que cometí un error la noche anterior. No puedo confiar en mis instintos cuando estoy cerca de ella.

-Me preocupas Draco, suenas como un hombre enamorado – espetó Blaise.

-Yo diría más bien lujurioso – declaró Theo

-¿Te has enamorado de Granger? – preguntó Pansy alarmada.

Draco lanzo un ruidoso bufido y luego los observó con los ojos ensombrecidos por la furia –Nunca duden de mis palabras. Lo único que me interesa de esa chica es llevarla a la cama. Admito que se ha convertido en mi obsesión que incluso es algo enfermizo. Pero no esperen que yo empiece a sentir algo por ella, porque les aseguro que lejos estoy de hacerlo. Es cierto que estos días he sido amable y hasta le he hablado con algo de… candidez pero todo ha sido por tratar de obtenerla…nada más. Entre esa mujer y yo no puede haber nada más allá de un buen revolcón… o más de uno.

-Estoy de acuerdo – dijo Theo - No se puede negar que es una mujer muy llamativa, es bastante atractiva pero…. Sigue siendo… bueno ustedes entienden. Es Granger, solo Granger.

Draco asintió sonriente de que por fin alguien le entendiera.

-En ese caso, creo que estas haciendo todo al revés

Draco levantó las cejas con interés mientras le dedicaba una mirada que parecía decir: "Explícate de una buena vez" a Blaise

-Lo que quiero decir es que no permitas que tu lujuria aleje a Granger, Ella puede despertar tu libido, puede hacerte perder el juicio a ti o a quien quieras pero debes admitir que no parece una mujer muy mundana, si sabes a lo que me refiero.

Draco suspiró.

-De momento lo único que sé es que solo ha mantenido una relación con Weasley

-Probablemente la estas asustando con toda la intensidad que le pones a esto, Draco.

-No me digas eso, Pansy. Fuiste tu quien primero mencionó eso de asediarle, perseguirla y no se cuantas cosas más.

-Y lo sigo sosteniendo, pero creo que deberías ser un poco más… sutil

-¿Sutil?

-¿Necesitas consejos sobre sutileza?, quizás así puedas tener a Granger a tu favor – quiso saber Blaise.

Draco bufó mientras Theo se encogía de hombros.

-Yo no podría ayudarte con eso de la sutileza, me gusta ir directo al grano, sin mentir ni engañar. Ellas saben perfectamente que esperan cuando se meten conmigo.

Pansy frunció el cejo y lo observó con desaprobación. Algunas cosas nunca cambiarían.

-Bien, si estás listo para escuchar esto, supongo que puedo ayudarte en algo- dijo Blaise dirigiéndose a Draco quien detestaba la situación en que se encontraba, no le agradaba ni un poquito que sus "amigos" le diesen consejos para conquistar a una mujer y sobre todo si esa mujer era Granger, con la cual se suponía que no debería gastar mayor esfuerzo.

-Primero que todo debemos saber si ella te ha dado aunque sea una leve indicación que puedes llegar a gustarle, todo lo que tenemos entendido hasta ahora es que mientras más lejos este de ti, mejor se sentirá ella.

Draco torció el gesto, no deseaba responder, le enfurecía admitir que lo único que había logrado obtener de ella había sido a la fuerza y que aunque algunas veces se había sonrojado eso podría atribuirse más al enojo que le producía la situación que a alguna otra cosa

Theo se rió.

-Un sonrojo, como tu mismo dices, no es indicación de nada. Podría ser vergüenza por tu absurda lujuria y más si le has confesado tan abiertamente tus deseos.

-Bien en ese caso, tendrás que recurrir a una seducción sutil pero directa.

-¡Directa! Eso si me gusta – Espetó Theo con alegría.

-Exactamente ¿Qué es lo que estas pensando?—Quiso saber Pansy

-Pues bien. Draco es igual a Theo, está acostumbrado a una conquista rápida y franca con las mujeres, ¿pero en realidad crees que eso funcionaría con esta, cuándo ya tiene tantos puntos en su contra?

-Debes atraparla con la guardia baja. Necesitas buscar sigilosamente en sus emociones, cuando este descuidada o sorprendida o simplemente agotada - añadió Theo.

-Yo prefiero el encanto. Suele funcionar – intervino Pansy con la mirada serena y una naciente sonrisa.

-Una vez que sepas que ella siente algo por ti diferente a esos enormes deseos de matarte, entonces acércate lentamente, reduce sus barreras, que en su caso seguro debe ser muchas .Tómalo con calma, Draco. Recuerda, sutileza.

-Y contacto visual —agregó Pansy—Te sorprendería saber lo que puedes lograr a través de tus ojos. Es lo primero con lo que cuentas para expresar tus emociones ¿Lo sabias? Puedes expresar mucho más con una mirada sensual que con miles de palabras que si no son bien dichas pueden echar todo a perder.

Draco sintió que aquello era exactamente lo que había hecho con Granger, su enorme bocota nunca había acallado lo que pensaba o deseaba, por eso ella siempre estaba en guardia, lista a repeler cada uno de sus ataques ¡Y vaya si sabia hacerlo bien!

-Pero mantén tus lejos fijos en su mirada… o en algún otra parte que no se han sus pechos - dijo Theo a continuación - Las mujer odian atraparte viéndole los pechos. Las insulta por alguna extraña razón.

-El tiene razón —concordó Blaise – Aunque ni yo mismo lo entiendo, es una de las partes más hermosas de la mujer. Cuando vez ese par de…

-ughm..

El ligero pero sonoro carraspeo de Pansy, obligo a Blaise a alejar la imagen de los pechos perfectos de su mente y concentrarse nuevamente en el sentido original de la conversación.

-Tú tienes una ventaja, Draco – dijo Pansy – Tienes unos hermosos ojos grises. Estoy seguro que te funcionará esa estrategia.

-Yo opino lo contrario – expresó Theo - Vi como la observabas y déjame decirte que ¡Santo Merlín! Granger tiene razón en ser esquiva contigo. No podrás hacer nada si antes no logras controlar es lujuria. Estoy seguro que ella siente ardor en su cuerpo cada vez que la observas con esas dos brazas en las que se convierten tus ojos al mirarla.

Blaise rió ahogadamente.

-Si logras que Granger se ablande y caiga rendida a tus pies antes que la hallas tocado si quiera, la habrás ganado por un buen tiempo.

-Pansy tiene razón, pero para eso necesitaras de tiempo y paciencia…

-No dispongo de mucho tiempo, Blaise. Además Granger no es una mujer que destaque por su paciencia y estoy seguro que tarde temprano se negará a seguir viviendo en esta casa. El chantaje tiene su punto débil y ya lo ha encontrado.

-Ella continua guardándote rencor, no creo que sea fácil para ti conquistarla. Pero eso ya lo sabias mucho antes de traerla aquí.

-Yo quiero darte un consejo que considero realmente importante – dijo de pronto Theo inyectando un deje de dramatismo a sus palabras –Nunca te guíes de las palabras de una mujer, y mucho menos de una mujer como Granger a quien mantienes frecuentemente enfurecida, ella piensa demasiado y es mucho más inteligente que tú. Podrá engañarte fácilmente.

-En lugar de un consejo me has hecho un insulto- masculló Draco

-Tenia que decírtelo - contestó Theo con indiferencia - Pero si yo fuera tú, antes de intentar cualquier cosa, tendría claro que no hay nada más difícil en el mundo que seducir a una mujer que te odia hasta la médula.

-Créeme Theo, eso ya lo se – agregó Draco, frotando suavemente el adolorido puente de su nariz.

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-La verdad, a mi me causa mucha gracia todo el asunto.

Theo, Pansy y Blaise habían llegado a casa del último entre risas y bromas. Después de la larga y fructífera conversación que habían sostenido por el bien de Draco, acordaron conseguir un permiso especial para visitar a Goyle. De eso ya se encargaría Blaise, quien de los tres era el que mejor reputación tenía frente a la gente del ministerio.

-¡Calla! – Replicó Pansy – No seas necio Theo, tarde o temprano estarás en la misma situación.

El aludido bufó y los observó con sorna – Ustedes par de perdedores enamoradizos jamás entenderán la esencia que cubre este bello ejemplar. Los Nott no fuimos hechos para amar a nadie o por lo menos en mi caso solo concibo una sola misión en mi vida. Disfrutarla.

-Lo que digas – espetó Blaise que a fuerza de repetición había terminado por aceptar lo que su amigo les decía.

-¿Vas a comer con nosotros? – preguntó Pansy dejando su abrigo negro sobre el perchero.

-¡Oh, no! Gracias preciosa pero tengo algunos asuntos que me esperan en casa.

-¿La anciana que calienta tu cama? – preguntó Blaise risueño.

Pansy también rió y a Theo no le hizo gracia el asunto.

-¿Saben una cosa? Me voy. Ustedes ya se están poniendo pesados – Sin esperar una sola silaba más, desaparición con un ligero Plof.

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Se dejó caer sobre el enorme sofá en medio de una sala atiborrada de cosas lujosas que entre ellas no combinaban. Había comprobado que la casa se encontraba totalmente vacía, aunque eso lo sabía de antemano. Sophie Higgins, su secretaria, nunca salía de la oficina antes de la seis de la tarde, a menos que el mismo así se lo indicase.

Theo suspiró tratando de darse aliento. Sophie era una mujer bella sin duda alguna. Muy sensual y complaciente pero… era excesivamente caprichosa, un defecto que contrastaba enormemente con su sentido de la responsabilidad.

Paseó la mirada por la estancia, definitivamente la decoración era espantosa y lo pero era que el mismo había comprado todas y cada una de las excentricidades que llenaban el lugar. Tenía que hacerlo o al menos esa era su paga, para tratar de acallar su conciencia, que de vez en cuando se revelaba. Theo sabia que tarde o temprano abandonaría a su amante de turno pero al menos siempre las dejaba "equipadas" en pocas palabras les daba lo que necesitaban.

Querían una casa, Voilá. Un hermoso juego de diamantes Voilá. Un vestido nuevo, una cena costosa, muebles, viajes…. Una vez había salido con una chica muggle que quería aumentarse los pechos, el no entendía como pensaba hacerlo ni porque, pero el caso era que necesitaba una considerable cantidad de ¿Cómo lo llaman los muggles? ¡Ah, sí!... libras… No pudo negársela cuando una noche le dijo que no volverían a verse.

Había habido muchas mujeres en su vida. Viudas, casadas, solteras virginales que eran lo bastante estúpidas para entregarse a él sin ninguna promesa de por medio. Sus amigos solían creer que no le interesaba quien resultase herido cuando se trataba de placeres pero… en realidad nadie conocía la verdad, ni siquiera el mismo porque algunas noches tranquilas lograba preguntarse porque actuaba de la manera en que lo hacia.

Pero nunca hallaba una respuesta que lo satisficiera… tal vez estaba en su naturaleza. No podría amar nunca o quizás Pansy tenia razón… quizás no había llegado la mujer que le hiciera remover los cimientos de sus convicciones.

Pansy Parkinson. El nombre llegó a su mente acompañado de la imagen de aquel beso que le había robado en Hogwarts. Podía jurar que ese había sido uno de los mejores besos que había robado en su vida y eso que había robado muchos. Hurgó frenéticamente entre los laberintos de sus sentimientos para tratar de encontrar alguna señal… algo… que le demostrara que realmente podía amar a alguien. Amar a Pansy, otra vez…….. Pero no encontró absolutamente nada.

Mucho antes que ella desapareciera ya esos sentimientos se hallaban sepultados. No podía negar que había sido interesante vivir aquella experiencia., pero…. Había sido un amor adolescente, nada fuerte ni arraigado, nada que haya podido sobrevivir al paso del tiempo ni de la infinidad de mujeres a las que se había unido a lo largo de los años. No, definitivamente Pansy Parkinson había dejado de ser la niña hermosa e interesante a quien le gustaría probar sus besos a una hermosa niña, bella e interesante a la cual quería proteger de sujetos como el mismo. De los que nada bueno podría esperarse.

-¡Theo!

Sophie gritó su nombre desde el umbral de la puerta y corrió hasta él dejándose caer para llenarlo de besos y caricias.

-¿Hace mucho estas aquí? – preguntó con los ojos brillantes por la emoción

-Algo – respondió Theo mientras acariciaba los rubios cabellos. Algunas veces le impresionaba el infantil comportamiento de aquella mujer.

-¿Quieres algo de beber? O ¿Prefieres que te prepare algo para la cena?

-Una copa de hidromiel estará bien.

Sophie sonrió y se puso de pie en un salto. Prendió con un hechizo la chimenea y luego tomó con suavidad entre sus dedos la botella de hidromiel y la copa, pero alcanzó a Theo la copa en vez de servirla enseguida. Le encantaba provocarlo, la luz que emanaba del fuego le marcaba a tras luz la atractiva silueta y Sophie se sentía poderosa cada vez que llenaba los ojos de Theo con lujuria. El más primitivo pero peligroso de los sentimientos.

-¿Vas a quedarte esta noche? Hace mucho que no lo haces

Theo la observó desde el sillón. La mujer exhibía una costosa túnica de líneas rectas que enmarcaban muy bien su figura, una túnica que sin duda no podría pagar con su sueldo de secretaria pero que si podría pagar fácilmente su amante, su jefe.

-¿Me escuchas, Theo?

-Si – respondió secamente

-Y entonces ¿Qué me dices?

-No lo se, hoy he tenido un día un poco agitado. No creo que tenga las suficientes fuerzas como para…. Quedarme toda la noche.

Sophie frunció el entrecejo mientras dejaba la botella de hidromiel nuevamente sobre la mesa.

-¡Cansado! Hoy solo estuviste un par de horas en la oficina.

-He tenido otras cosas en que… gastar mi tiempo y mis energías.

-¿Tienes otra mujer?

-¿Qué otra mujer?

Sophie contuvo el aliento –No me provoques, Theo

-Y tú no me amenaces – dijo con voz atronadora

Ella fingió no percibir el tono, pero por dentro le temblaba hasta la medula.

-Me estas descuidando…. Eso no me gusta – se quejó ella nuevamente

-¿Y qué? Yo ya me estoy cansando de tu comportamiento e igual he venido a verte

Sophie contó lentamente hasta diez.

-No me gusta tu tono.

Theo se puso en pie y dejo la copa sobre una mesa de té cercana.

-Y yo cada vez aguanto menos tus pataletas…-la encaró - ¿Sabes que? Creo que no debí haber venido.

Sophie lo observó, sabia que estaba perdiendo a su gallina de los huevos de oro. Así que decidió jugarse su última carta. Después de todo a ningún hombre le gustaba que le menospreciaran – Está bien, Theo. Veo que ya no soy lo suficiente importante para ti…. Así que tal vez busque a alguien más

-Que bueno que me lo advertiste a tiempo – agregó el con una sonrisa sardónica.

-¿Dudas que pueda hacerlo? –contestó provocándole. Él sonrió lacónicamente y la recorrió con la mirada.

–No, desde luego que no. Eres una mujer demasiado tentadora como para que un hombre se te niegue. Y demasiado…. Vulgar como para tenerte un poco de respeto.

Sophie le dio la espalda antes de que él pudiera notar cómo le había afectado esa frase - ¿Quieres que vayamos a la cama?

Theo la observó. Sophie se veía tan seductora como siempre, tan encantadora y tan presta a demostrar su pericia en las artes del amor. Pero también había algo diferente, algo que ya había experimentado con anterioridad. Theo, se había aburrido de Sophie, ya no sentía deseos de estar con ella. Tan sencillo como eso. Ya no la deseaba con la misma intensidad

-¿Qué me dices? – preguntó Sophie con voz sensual sobre la boca de Theo. Lo había rodeado con los brazos y ahora sus manos jugueteaban tentadoramente con los bellos de la nuca, su parte más sensible. La joven no era tonta, sospechaba desde algún tiempo que estaba perdiendo interés para Theo. Podía percibir en sus ojos la ausencia del deseo, no total, pero al menos ya no estaba presente con la misma intensidad. Y eso la asustaba.

-No – contestó Theo después de un largo meditar alejando con sus manos el cuerpo de Sophie – Esta noche no…. Y temo…. Que ya no podré verte ninguna otra noche más.

El rostro de Sophie palideció, no entendía exactamente que había pasado. Pero la última frase que Theo había pronunciado la habría dejado fuera de base. – No te entiendo.

Theo se inclinó levemente sobre la mesa para capturar la copa de hidromiel y beberla de un solo sorbo.

-Que ya no quiero verte, Sophie.

-¿Por qué? – preguntó la mujer con voz llorosa desde el sillón donde se había obligado a tomar asiento. Si debía humillarse para evitar que Theo la abandonara…. Pues eso haría.

-Creo que… me he aburrido de ti. Lo siento mucho. Tu no tienes la culpa… soy yo, esta en mi no durar mucho con la misma mujer.

Sophie lloraba estruendosamente y Theo tuvo que levantar la voz para hacerse oír.

-Ya te le había advertido…. Duramos tres meses…. Date por bien servida. ¡Por Merlín deja de llorar! ¿Quieres?

-No tienes corazón Theodore Nott ¿Cómo puedes hacerme esto?

Theo suspiró mientras veía fijamente las gruesas y falsas lágrimas que surcaban el rostro de la joven. Podía distinguir perfectamente las verdaderas, y las que Sophie estaba derramando en ese momento…. No lo eran.

–Theo – Pronunció suavemente el nombre - No quiero que esto termine. ¿A dónde iras cuando necesites compañía?

-Eso es algo que ya no te concierne – dijo con tono mordaz.

-Pero Theo…

-¡Pero nada! – bramó.

Nada enfurecía más a Theodore que una mujer emocionalmente chantajista y nada le daba más placer que mostrar a una mujer que con Theodore Nott no se podía jugar.

En ese momento de su vida se sentía bien, ninguna mujer podía creer tener derecho sobre él. El amor es para los débiles y aunque el lo había sentido una vez eso había sido suficiente para entender cuan destructivo podría llegar a ser.

Sophie seguía llorando y eso hizo que Theo se endureciera aun más.

-¿Te gusta hacer el amor conmigo, Sophie? – preguntó de repente.

La joven levantó el rostro y lo miró con incredulidad. Theo pudo ver como las marcas de las lagrimas laceraban su piel "que buena actriz" Pensó.

-Por supuesto

Mentía, ¡Por Merlín! Siempre mentía y el ya estaba cansado de sus fingidos orgasmos.

Theo se dejó caer a su lado y abrió de un tirón la túnica de Sophie. Suspiró molesto y acarició un redondo pecho bajo el delgado y fino encaje del sostén hasta que Sophie gimió y entonces retiró su mano y se acercó a ella hasta quedar a un palmo de sus labios. Sophie temblaba, la mirada de Theo nunca había sido tan peligrosa.

-Pues yo no – murmuró – Y por eso ya no quiero verte más.

Se levantó de golpe y caminó hacia el centro de la habitación. Sophie había dado un grito de histeria y había exclamado su nombre con voz estridente.

-No te molestes en volver al trabajo – dijo Theo mientras extraía una piedra verde de tamaño considerable (una esmeralda) – Estas despedida.

Dejó la piedra sobre la mesa y luego…… desapareció.

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Aburrido…. No, más bien agobiado. Blaise Zabini había salido de la sala común de Slytherin tratando de encontrar una vía de escape a su tedio… Suspiró cansinamente… no había mucho por hacer… ni gente con quien hablar y mucho menos temas amenos de conversación. Últimamente sus "amigos" se comportaban de manera extraña y molesta. Por un lado Draco parecía cada vez más taciturno y huraño, tenia largos periodos de silencio y casi siempre fruncía el entrecejo, de él no podía esperarse mucho más en realidad. Draco acababa de enterarse que había perdido definitivamente, la antigua Mansión Malfoy y aunque el no sentía mucho apego por aquel lugar, la propiedad había hecho parte de los bienes de la familia desde tiempos ancestrales… perderla representaba un duro golpe a su arrogancia. En lo que a él mismo respecta, creía que lo mejor que pudo pasarle a su amigo era deshacerse de esa casa… aunque primero dejaría que lo colgaran por los…. Que admitirlo en voz alta.

De hecho todos habían perdido algo, el mismo, por no ir muy lejos, casi se encontraba en la más mísera ruina… bueno… no tanto, pero ya no podría continuar con el ritmo de vida a la cual estaba acostumbrado. Sin embargo, dudaba que esa fuese la razón que estuviese atormentando a sus otros dos amigos, Pansy y Theo.

Theo, parecía incluso más molesto que Draco. Blaise no estaba seguro, pero creía que el asunto tenía que ver con Pansy. Cada vez que estos dos se encontraban en la misma habitación Theo lanzaba comentarios agudos y sarcásticos que siempre terminaban por enrabiar a Pansy quien en menos de lo que dura un parpadeo salía huyendo del lugar. Lo más extraño era que Theo salía un segundo después de ella y ya no se le volvía a ver por lo menos en un par de horas. Frunció el ceño, quizás ibas siendo hora de hablar con Theo al respecto.

Blaise suspiró. Definitivamente el ambiente de Slytherin no era el más festivo en aquellos primeros días de febrero y no sobraba decir que la falta de habitantes en la sala común la hacia aun mucho más fría de lo que en realmente era. No le molestaba el frió… pero detestaba el tedio.

Por eso había salido a caminar… no era lo correcto (era casi media noche), pero que más podía hacer. Su habitación estaba vacía, en algún momento del día Draco y Theo habían desaparecido y Pansy… bueno ella no había querido responder a los llamados de su puerta. Además no temía a filch… se jactaba de contar con la suficiente experiencia en excursiones nocturnas para evitar al conserje y a su estúpida gata. No, no habría problema por una inofensiva caminata nocturna.

No se había dado cuenta que ya ascendía por la escalera que conducía a la torre de astronomía. Era, sin duda alguna, el punto más alto de todo el castillo. Además era un lugar agradable para estar, una enorme sala con una terraza un poco más grande que la misma sala, dado que era allí donde la profesora Vector acomodaba la veintena de telescopios para la observación de los astros. Al terminar el tramo de escalera había un par de altas y pesadas puertas de madera, Blaise giró la manilla de hierro forjado, abrió una de ellas y después entró en la amplia sala…

Sin embargo, ninguno de sus músculos respondió ante su deseo de dar un paso más allá del alfeizar, el aire de pronto le pareció más denso y más caliente de lo que en realidad estaba, respiraba porque era vital pero no era conciente que lo estaba haciendo… porque allí unos metros más adelante, pegada a la barandilla de la terraza se hallaba Luna Lovegood, la chica que poco a poco e imperceptiblemente se le había calado en los huesos.

¿Qué hacia allí? Estaba de espalda a la puerta con la vista fija (al parecer) en el espesor oscuro que formaba el bosque prohibido, llevaba la túnica del colegio, guantes, la bufanda característica de Ravenclaw y el pelo graciosamente recogido con lo que parecía ser…. Su varita. Si la sorpresa no lo hubiera paralizado probablemente Blaise hubiese sonreído, Luna siempre lo hacia sonreír con sus excentricidades… era una chica… peculiar y única.

Le tomó poco tiempo recuperarse, Blaise Zabini no era de el tipo de persona que se descontrolaba fácilmente… pero encontrarse con Luna, a esas horas del día (o de la noche) en un lugar como aquel no clasificaba entre situaciones frente a las cuales solía reaccionar controladamente ¡Santo Merlín! ¡Luna estaba allí! ¡Allí! Enfrente de él y por su varita que no iba a perder la oportunidad de hablarle.

Caminó sigilosamente, quería tomarla por sorpresa y con la guardia baja, pero lejos estaba de pensar que el sorprendido iba a se él porque cuando apenas había dado un par de pasos, Luna había vuelto su rostro mirándolo con total tranquilidad, la tranquilidad de saber que la persona desconocida que esta detrás de ti no va ha hacerte ningún daño.

Blaise quedó inmóvil mientras Luna lo observaba casi sin pestañear, no parecía sorprendida, asustada o incomoda ante su presencia, de hecho, ni siquiera se había vuelto totalmente para verle, solo había girado lo suficiente su cintura para que su rostro pudiese divisarlo con facilidad ¡Y Vaya que lo hacia! Luna había detenido por un momento su mirada sobre el rostro de él y luego había recorrido el resto de su cuerpo. Después sorprendentemente se había girado nuevamente hasta quedar con la mirada fija en la inmensidad del bosque prohibido…

No había pronunciado una palabra, no había reflejado ningún tipo de emoción en su rostro, de hecho, Blaise dudaba que realmente lo hubiese visto… pero lo había hecho, ¡Claro que si! El mismo sintió como su cuerpo se sacudía bajo el calor de sus ojos. Y ahora estaba allí, simplemente dándole la espalda, a él, aun perfecto desconocido… bueno no tan desconocido pero si alguien con el que jamás había cruzado palabra alguna y por si fuera poco… ¡Un slytherin!, Nadie se fiaba de un slytherin, nadie le volvía la espalda a una serpiente.

Blaise caminó hasta ella repentinamente enfurecido, le molestaba que Luna fuese tan… crédula y buena, le molestaba porque muchos se aprovechaban de eso para molestarle y lastimarla. Esa chica ya no era una niña, bien valía la pena que aprendiese algunas lecciones de la vida y aunque a él no le correspondiera enséñaselas bien podría al menos hacer que notase algunas cosas.

Venia preparado para soltarle un enfurecido "¿Qué te sucede? Pero el escueto "Hola" que ella susurró cuando él estuvo a su altura lo dejó completamente desarmado. No lo había mirado al dar el escuálido saludo pero su voz le sonó tan suavemente aterciopelada que sintió que se lo había susurrado pegada a su oído… y eso lo hizo estremecer.

-Hola – respondió observando su perfil.

Luna no tenía una belleza despampanante pero era una chica realmente bonita, tenia unos hermosos ojos grandes que le daban el aspecto de siempre estar divagando entre dos muchos y su piel (un poco pálida) parecía suave y agradable al tacto (como la de un bebe), Blaise se había sorprendido en más de una ocasión imaginando como se sentiría recorrer aquella piel con sus labios. Pero lo que más le gustaba de Luna era sin duda su cabello.

Luna era una chica descuidada y nunca se arreglaba más allá de lo suficiente, de hecho, había llegado pensar que rara vez se cepillaba el cabello ¡Pero eso no le importaba! El color era único, no había otra chica en Hogwarts que tuviese un color tan hermosamente rubio y mucho menos con un brillo como el que despedía el cabello de Luna… además lo llevaba largo, siempre lo había llevado largo. Algo que a él le encantaba.

-Blaise Zabini ¿Verdad?

El asintió en silencio y ella sonrió a pesar que no lo estaba mirando.

-Luna Lovegood – repuso él y con esto se ganó su mirada, una clara y brillante mirada que le removió los cimientos.

-¡Me sorprendes! – Exclamó con suavidad, aunque se rostro no mostraba atisbo de sorpresa – Conoces mi nombre.

Blaise la observó con extrañeza – Comparto clases con Ravenclaw, casi todas. ¿Cómo no iba a conocer tu nombre?

Luna se encogió de hombros y volvió su mirada al bosque – La mayor parte de mis compañeros de casa lo ignoran y otros, aunque lo saben perfectamente, suelen llamarme Lunática.

Blaise frunció el entrecejo al recordar que precisamente ese asunto era el que lo había molestado tanto segundos atrás.

-¿Qué haces aquí? – preguntó Blaise con un poco de brusquedad.

Luna sacó del bolsillo de su túnica un folleto doblado por la mitad y se lo tendió sin apartar los ojos del bosque.

Blaise lo desdobló, era una especie de guía impresa en papel de pergamino del más barato.

-Es la guía de animales increíbles y como cazarlos publicada la semana pasada por Sir Bastel de Hagistch.

Blaise se pregunto quien rayos era ese hombre pero se preocupó aun más por las ideas, posiblemente absurdas, que había metido en la cabeza de Luna.

-Sir Bastel dice – continuo Luna – que los Buggles rojos sin alas pueden reconocerse fácilmente durante la noche. Ellos no tienen alas como sus primas las hadas ¿Sabias? ¡Pero pueden volar! Todo el mundo se preguntaba como… hasta que Bastel lo descubrió. Los Buggles llenan su cuerpo de Helio y adoptan una forma esférica que los hace flotar, durante el proceso su cuerpo adquiere luminosidad, ellos viven en manadas y Bastel afirma que ver a los Buggles volando es uno de los espectáculos más hermosos que haya visto, parecen como miles de puntos brillantes que se elevan hacia el cielo. Por eso estoy aquí, yo también quiero verlo

Blaise parpadeó sin cesar, nunca había escuchado nada más extraño. No tenia idea de que eran esos Buggles pero estaba seguro que en las millones de incursiones nocturnas que había realizado al bosque prohibido jamás había llegado a ver siquiera algo similar a lo descrito por Luna.

-¿Y crees que puedes verlos desde aquí?

Luna guardó silencio por unos momentos antes de decir – Creo que no – sonrió dulcemente y lo observó – Pero lo intento.

Blaise también desvió su mirada a las inmensidades del bosque, se sentía realmente extraño estar allí, junto a Luna, apoyados en la barandilla de la terraza de la sala de astronomía esperando algo que de antemano sabia que no iba a suceder ¡Claro que se sentía extraño!... y reconfortante, porque el calor que el cuerpo de Luna desprendía traspasaba las hebras de su túnica y se internaba en los poros de su piel. Era agradable, muy agradable, por un momento se preguntó como se sentiría abrazarla, como seria envolver aquel grácil cuerpo con sus brazos… Talvez… se atrevería.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

La voz de Luna lo sacó de sus pensamientos. Inclinó levemente la cabeza y asintió.

-¿Por qué me miras tanto?

De todas las preguntas que esperaba oír (y se le pasaban varias por la cabeza tratándose de Luna) nunca imaginó que hiciera esa.

-¿Perdón?

Luna lo observó de una manera extraña, muy extraña porque a Blaise le pareció que estaba coqueteando.

-No trates de insultar mi inteligencia Blaise Zabini, se perfectamente que lo haces – Luna se volvió para quedar frente a él – y no me molesta pero debo admitir que me intriga.

Una gota de sudor frió descendió por la espalda de Blaise. No esperaba esto, definitivamente no lo esperaba. ¿En que momento la conversación había adquirido tal matiz?, el juraba que no lo había visto venir.

-Da la impresión que me vigilas – continuó Luna algo seria - ¿Me equivoco?

Si hizo algún gesto, no lo percibió. Solo observaba a Luna… ¿Quién era esta chica que tan directamente le estaba hablando? Sabía que Luna no tenía puyas en la lengua para decir lo que pensaba, pero… ¡Maldita sea! Estaba haciendo que perdiera el control, sentía que su lengua se empalaba y que su mente no era capaz de formar una frase correcta para responder sus cuestionamientos. Además Luna no había abandonado el tono dulce de su voz y aquella mirada soñadora que siempre la acompañaba. Blaise creía conocer algunas cosas de Luna pero definitivamente distaba de la verdad, nunca imaginó que Luna pudiese ser… ¿intimidante?... ¿Directa?, No, eso ya lo sabia ¿Acusatoria?... ¡Rayos!

Blaise se obligó a respirar pausada y profundamente. Luna seguía frente a él observándole en silencio y el tuvo que agradecerlo porque así su cuerpo y su mente tendría el tiempo suficiente para regresar a su cause normal. No podría perder el aplomo. No ahora.

-¿Qué más sabes? – le preguntó.

Ella sonrió y se tocó el labio inferior con el índice. A blaise le pareció encantadora.

-Nada en realidad, me intrigas Blaise Zabini ya te lo dije y deseo aprovechar esta oportunidad para saber que es lo que deseas.

-¿Por qué quieres saber?

Luna inclinó la cabeza levemente y lo observó con los ojos entrecerrados – No crees que es lo medianamente razonable que podría hacer.

Ravenclaw. Por algo tenia que pertenecer a aquella casa. Tenia razón en todo lo que estaba diciendo pero… A Blaise siempre le pareció que Luna esa una chica…. Excesivamente inocente, su voz, su mirada, su forma de ser así se lo hacían sentir. Como decirle todo lo que pasaba por su mente en el momento que sus ojos se posaban en ella. Luna parecía inmune a todas estas cosas que normalmente afectaban a los adolescentes, ella simplemente parecía vivir en el mundo de los animales asombrosos y todas aquellas fantasías que rondaban su cabeza. ¿La habrían besado alguna vez? ¿Sabría algo sobre el deseo que un hombre puede llegar a sentir por una mujer? En realidad no lo sabía ¡Por todos los….! Se había enamorada de una chica que parecía más pura que el más fino de los diamantes. ¿Existiría algún tipo de maldad en su cabeza?

-¿Perdiste la lengua?

Blaise nuevamente se obligó a abandonar sus pensamientos. Luna le estaba exigiendo una respuesta y no estaba seguro exactamente que pudiese decirle.

-Suele pasar – Luna se encogió de hombros – Hay quienes la han perdido para siempre… La lengua por supuesto – se apresuró a decir al ver la cara de desconcierto que exhibía Blaise.

¿Se estaría burlando de él?

-Empiezo a pensar que no eres tan astuto como imaginaba… si no quieres darme una respuesta al menos hubieses inventado algo. Prefiero eso a tu silencio

Blaise frunció el entrecejo, le gusta Luna. Si, era un hecho pero eso no era una razón suficiente para permitir que le insultara.

-Eres una chica muy entrometida Luna Lovegood.

Luna se encogió de hombros – Peores insultos me han hecho.

Los dientes de Blaise rechinaron de impaciencia. Se le olvidó la prudencia, se le olvido todas las consideraciones hacia Luna, se olvido de todas sus barreras y dijo:

-Me gustas.

No hubo nada, ni grito de sorpresa, ni ojos agrandados, ni expresiones asombradas…nada. Luna siguió allí observándole de manera escrutadora.

-Me gustas – repitió aun más enojado – Por eso te observo.

Pasaron unos segundos antes que Luna dijera - ¡Vaya! Hermione tenía razón. Parece que no se le escapa nada ¿No crees?

Blaise se sentía desubicado – Luna, no tengo idea de lo que estas hablando.

Luna sacudió su cabeza de un lado a otro – Yo tampoco – admitió.

Silencio, el más absoluto e incomodo silencio. Blaise no tenia ni la más remota idea de porque le había dicho aquello a Luna, pero ya era tarde para arrepentirse ¡Por la barbas Merlín! ¿Podría ser más tonto?

-No… no se exactamente lo que quieres decir con eso que te gusto – Luna rió en medio de su titubeo – Bueno, en realidad se lo que significa pero no lo entiendo… ¿podrías explicármelo?

Blaise parpadeó, nunca imaginó que las cosas pudiesen suceder así, ni en sus más locos sueños lo imaginó de esta forma.

-No se como puedo explicarte algo como esto.

-Pareces tener más experiencia que yo en el tema. Soy inteligente, de cualquier forma en que me lo expliques estoy segura que lo entenderé.

-Probablemente te besaría.

Luna guardó silencio y se mordió sus labios con inquietud. Después lo observó a los ojos y dijo.

-Entonces hazlo.

Blaise tembló pero incluso antes que Luna pudiese siquiera respirar, la besó. La besó de manera suave y exquisita, la besó como siempre había deseado hacerlo, como siempre soñó que sería. "Mentira" la realidad era mucho mejor que cualquiera de sus sueños.

Con intencionada lentitud, Blaise posó una de sus manos en la espalda de Luna y segundos después aquella misma mano comenzó a acercarla más hacia él. La presión era suave pero persistente, sintió como un calor agradable le inundaba el cuerpo cada vez que la tenia más cerca y de pronto sintió como flamas ardientes se prendían en su interior al sentir todo e largo de su cuerpo apretado contra él.

La boca de Blaise se hizo más apremiante y con la lengua le hizo cosquillas en la comisura de la boca. Su mano subió hasta posarlas en la nuca y luego con mucha delicadeza libró el dorado cabello del agarre de la varita.

-¿Lo entiendes ahora? – pregunto Blaise sobre sus labios.

-No estoy segura – susurró ella con los ojos fuertemente cerrados – Pero me ha gustado mucho lo que has hecho.

Blaise gimió – Deseo acariciarte – susurró él ahuecando la mano en su mejilla, le acarició suavemente la piel con la yema de los dedos y la fue desplazando hasta atrapar la primera hebra de cabello que caía sobre su rostro.

-Me gusta tu cabello.

Luna sonrió.

-Es más suave de lo que imaginé.

De pronto Luna levantó una mano y la posó en su mejilla tenia la mirada hipnotizada y mucho más clara y brillante.

-Yo también quiero acariciarte – dijo de repente

-Es mejor sin guantes – repuso Blaise juguetón

Dedo a dedo Blaise fue halando hasta que logró quitarle el guante y justo después le plantó un suave beso en el centro de la palma de su mano.

Con la mano libre Luna lo tomó del hombro, pero Blaise siguió besando cada trocito de piel descubierta a medida que desplazaba la manga de la túnica hasta que llegó un poco más arriba del codo. Sin haberse percatado Blaise le había quitado la bufanda a Luna y desde el brazo saltó a su cuello para saborear también allí la dulce piel.

-No te importa si me quedo aquí un momento ¿Verdad?

Luna no contestó con palabras, pero soltó un gemido impotente y ladeó su cabeza hacia atrás para darle más espacio a la exploratoria boca de Blaise.

La chica suspiró, un sonido suave y profundo que de alguna manera Blaise sintió en todo el cuerpo, y entonces la volvió a besar y esta vez ella participó activa y entusiasta.

-Luna – murmuro entre besos – No tienes idea, no tienes la menor idea.......... de lo que estoy sintiendo en este momento………

-Blaise….Blaise.

Abrió los ojos confundido, no estaba soñando, estaba recordando. Recordaba el primer beso que le había dado a Luna, solo que esta vez se había metido tanto en el recuerdo que había perdido la noción de cuanto pasaba a su alrededor.

-¿Estas bien?

¿Era Pansy?… Pansy ¡Si era ella!

-Terminé de arreglar la cocina. He tratado de despertarte desde hace un tiempo y no respondías. Es mejor que subas y descanses.

Blaise se incorporó y quedó sentado en el sofá. Pansy estaba frente a él, bonita, cautivadora y…. deseable. De pronto sin divisarlo, sin pensarlo, ni siquiera imaginarlo, Blaise haló de su mano y la dejó sentada sobre sus piernas y después la besó.

La besó de verdad, con los labios ardientes, y la lengua voraz, con toda la pasión y el deseo que se había despertado en su interior producto de aquel recuerdo. Sabía que lo que estaba haciendo no era lo correcto…. Pero no había logrado evitarlo. No había pensado al actual.

Debía estar loco. Si, definitivamente loco por lo que esta haciendo, por lo que estaba pensando y por que le estaba gustando. Y Pansy, ella también debía estar loca, porque lo estaba besando y porque igual que él parecía estar disfrutándolo.

--

No había salido en todo el día. Esa mujer era realmente exasperante, se había disgustado desde la mañana y desde entonces se había encerrado en la habitación. Draco tenía que admitir que había pasado un día realmente aburrido, bueno aburrido desde el mismo momento en que sus amigos se habían marchado. Desde entonces, muchas cosas se le habían metido en la cabeza: Astoria, Goyle, Granger…. Sobre todo Granger. ¡Que mujer y su carácter! ¡Increíble! ¡Deliciosamente belicosa! Sencillamente exquisita.

Ya era la hora de la cena y al parecer no iba a bajar. Draco se encogió de hombros mentalmente…. Mejor, más para él. Después de todo no iba a obligarla a comer… sin embargo y pese a todas sus ideas Hermione bajó y Draco rió en su mente por que seguramente el hambre había vencido al fin su voluntad.

Cuando entró en el comedor, él ya estaba sentado. Cruzó la puerta y pasó por su lado sin decir una sola palabra y después fue a ubicarse justo en el punto más alejado de su asiento, es decir, en la otra punta de la mesa. Draco suspiró, algunas cosas jamás cambiarían y la terquedad de Granger era una de ellas.

La observó de soslayo. Definitivamente había algo extremadamente atractivo en ella, y no era exactamente su belleza. Había altanería, arrogancia y mucha altivez. A Draco se le oscurecieron los ojos ¡Era una tenta­ción!, y aquella tentación aumentaba cada vez que se la imaginaba rendida entre sus brazos.

Llevaba un corto vestido azul grisáceo de tirantes, que gracias a Merlín se pegaba deliciosamente a sus curvas "Nota mental: no olvidar agradecer al comprador". Era el vestido perfecto para encender las llamas del deseo en un hombre, y por supuesto Draco no era la excepción.

La deseaba, eso era algo que tenia claro. Desde hace mucho tiempo formaba imágenes mentales de todo lo que deseaba hacer con aquel cuerpo. Añoraba por el día que pudiera tenerla debajo de él y pudiera penetrarla lentamente y profundamente hasta arrancarle gemidos de placer y gritos donde exclamara su nombre… Se estremeció. Esos pensamientos no podían ser buenos para la salud de hombre.

-Estuve pensando…

-¿En verdad? – Lo interrumpió bruscamente - No sabía que acostumbrabas a ello.

Draco la observó con fiereza, detestaba que lo interrumpieran y aun más si lo hacían para burlarse de él.

-He estado pensando en Astoria – continuó mientras su mirada se posaba en la carne que estaba cortando.

Hermione no dijo nada, disfrazaba su molestia al masticar sus alimentos, así al menos, las normas de educación le obligaban a mantener la boca cerrada.

-Deseo encontrar una solución a todo esto…. Necesito encontrarla – la observó – por mi bienestar mental.

Hermione tragó y lo observó mientras hablaba. Hubiese querido decirle que eso se llamaba conciencia y que le parecía increíble que él tuviera una y también decirle que le importaba muy poco su bienestar mental por que para ella desde hace mucho tiempo que él estaba loco, pero en lugar de eso dijo.

-Si quieres calmar tu conciencia….. Regrésale todo lo que le pertenece. Es la única solución

-Eso es imposible…. La mayoría de las propiedades pertenecen al ministerio – declaró él sin mirarla.

-Es probable que el ministerio haya vendido las propiedades a menos que algunas de ellas estén siendo utilizadas como residencia provisional de funcionarios. Estoy segura que un seguimiento a esas propiedades te arrojará una clara idea de su actual estado

Draco guardó silencio por largo rato y Hermione tampoco agregó nada más. Ya había pensado en esa posibilidad… era solo cuestión de ponerse en contacto con sus abogados y por supuesto… de hablar con Astoria.

La observó nuevamente. Ella masticaba con delicadeza y había vuelto su mirada hacia uno de los ventanales que daba al exterior, parecía ida, parecía pensativa. ¿Qué piensas Hermione Granger?

Ella lo observó intrigada y Draco supo que lo había dicho en voz alta ¡Estúpido!

-No creo que te interese – masculló ella, pero después meditó y agregó – Aunque talvez si, de hecho, creo que te interesa cien por ciento.

Draco espero que siguiera hablando, pero al parecer estaba muy enojada y se había obligado a callar mientras sus ideas se organizaban en su cabeza. Resopló antes de continuar.

-Quiero que me entregues las pruebas que involucran a Neville.

Guardaron silencio, Draco sabía que tarde o temprano se tocaría nuevamente aquel tema, lo que había pasado el día anterior solo fue un pequeño respiro. Y como estaba esperando aquello, ya tenía una respuesta preparada.

-De acuerdo.

Aunque no la veía, podía jurar que los ojos de Granger se habían agrandado a límites insospechados. Casi rió, pero se contuvo.

-¿En serio?

-Por supuesto.

Silencio perpetuo.

-Claro que… tú conoces el trato… tu me das… yo te doy.

Caliente. Puro y físico vapor caliente era lo que despedía el cuerpo de Hermione. Si las miradas mataran y los pensamientos masacraran, la prole Malfoy hubiese dejado de existir hacia mucho tiempo atrás.

-Lo conoces - repitió él.

-Maldito – masculló ella.

-Lo conoces de antemano, tu pides… yo pido.

-¿Qué es lo que quieres? – gritó Hermione botando los cubiertos sobre la mesa.

-A ti – sonrió de forma sesgada.

-Eso no puede ser.

Draco suspiró – Entonces supongo que me puedo conformar con un beso – se encogió de hombros – Prometí que no te tocaría a menos que tu me lo pidieras.

-Creo que es algo tarde para tener eso en consideración – le recordó Hermione refiriéndose a la noche anterior.

-Estaba borracho, además he pagado todas mis culpas. Creo que mi nariz no volverá a ser la misma.

Hermione bufo y se dejó caer sobre el espaldar de la silla.

-Un beso – declaró nuevamente y esta vez la miraba directamente a los ojos.

Hermione se inclinó hacia delante y cruzó los brazos a la altura del pecho - ¿Qué tipo de prueba me entregarás?

Draco suspiró, la inteligencia de Granger definitivamente era un arma que jugaba en su contra todo el tiempo.

-Supongo… que puedo empezar por entregarte las calificaciones reales.

Hermione descruzó los brazos y lo observó interesada.

-¿Las tienes?

-Por supuesto – contestó con brusquedad - Como si no te las estoy ofreciendo.

Hermione sopesó y analizó la información, era realmente mucho lo que le estaba dando, demasiado para solo exigir un beso…. No se fiaba de él, definitivamente algo ocultaba y solo habría una forma para descubrir exactamente ¿qué?

-Trato hecho - dijo.

-Bien – agregó él.

Hermione esperó que el se pusiera en pie y caminara hacia ella y luego se inclinara, la besara y se fuera. Pero Malfoy continuaba sentado observándola de manera burlona. Enseguida supo que las cosas no saldrían como ella esperaba.

-No esperarás que yo vaya hacia ti ¿Verdad, Granger?

Ella no esperó a que se lo explicara. En los últimos días había tenido que batallar tantas veces contra la perversa cabeza de Malfoy que ya se imaginaba que algo así podría suceder.

Se levantó y caminó hacia él. Draco permaneció sentado y cruzó los brazos a la altura del pecho. Hermione lo miró desde arriba como si de una cucaracha se tratase. Luego sin detenerse a pensarlo apoyó una de sus manos en el espaldar de la silla que ocupaba Malfoy y la otra sobre la superficie lisa de la mesa, se inclinó y lo besó. Fue un beso rápido, sin pasión y sin entrega, simple y sin sabor. Fue más un roce de labios que otra cosa.

-¡Listo! – exclamó ella esperando que las cosas quedaran así. Pero por supuesto se equivocó.

-No esperarás que te entregue una prueba por tan poca cosa ¿Verdad? – casi había escupido sus palabras y Hermione sintió que se estremecía bajo el fiero de su mirada.

-¿Qué más quieres? – se atrevió a preguntar.

-La entrega de la prueba depende de lo bien que me complazcas.

¡Lo sabia! Esperaba que ella lo sedujera. El muy maldito, sabia perfectamente como mover las fichas de su juego y lo peor era que ella había caído en él fácilmente.

-¿Qué quieres?

Draco sonrió y se puso de pie. Miró la mesa como si la estuviera evaluando y luego la observó a ella.

-Sígueme – dijo mientras salía de la habitación

-¿A dónde?

-A la biblioteca.

Caminó detrás de él y por un momento se le cruzó por la mente que iba hacia un paredón. Cuando entró en la biblioteca Draco se había sentado en el borde de su escritorio, inmóvil y con los brazos cruzados. Hermione advirtió un oscuro humor en él. La llamó con la mano y la observó con intensidad como si quisiera verle el alma.

-Ya sabes lo que tienes que hacer.

Hermione contuvo el aliento. Era un desafío en todo el sentido de la palabra. En sus ojos había burla y provocación. ¿Cuántas mujeres habían cedido a sus pedidos? ¿Cuántas mujeres habrían caído bajo el peso de aquella mirada? Definitivamente ella no iba a ser una de ellas.

Trato de controlar el temblor de sus manos antes de posarlas sobre sus hombros, no quería hacerlo, pero sabia que debía sostenerse para no caer totalmente sobre él. Malfoy se había sentado de una manera que la obligaba a hacerlo y eso no lo podía permitir.

Notó como los sólidos músculos debajo del abrigo se tensaban ante su contacto, músculos que no tenia idea que existiera pues en apariencia Malfoy era un hombre delgado, no débil pero si delgado. Muy suavemente, ella se apoyó en él. Lo observó a los ojos y descubrió que había miles de matices grisáceos bailando alrededor de la pupila, nunca los había visto tan de cerca. Hermione no quiso pensarlo mas y entonces lo besó.

Pero no era lo que había creído. Él no hizo el menor esfuerzo para corresponder el beso. Hermione descansaba sus manos pesadamente sobre sus hombros y los muslos de él le presionaban los costados de sus piernas. Pero por lo demás parecía indiferente. Y eso la molestó.

Determinada a demostrarle que ella no era una inexperta, deslizó sus manos sobre el pecho. Lo acarició lentamente todo el rato, rozándole con sus labios cerrados. A los hombres les gusta el juego de las caricias y los rápidos besos robados, algo que le recordaba sus tiempos más alocados junto a Ron.

Pero pese a todo, Draco no se movió y no respondió y cuando ella se alejó de sus labios y le observó el rostro, se asombró que este se mostraba tan asombrosamente inescrutable que aquello logró perturbarla… ¿Qué estaba pasando? Una burlona sonrisa bailaba en sus labios. Y el humor sardónico que lo caracterizaba se enmarcó en sus ojos

-Si esto es lo mejor que puedes hacer – dijo – creo que no podré entregarte ninguna prueba.

Hermione se enervó – Eres un tramposo Malfoy.

-Nada de eso Granger. Vas a recibir un enorme beneficio a cambio de un beso. Solo me aseguro que este sea lo suficientemente placentero para que valga la pena la perdida. Además fuiste tu quien me prohibió tocarte… así que debes ser tu quien me complazca y no al revés.

-Pues entonces creo que no llegaremos a ninguna parte – declaró Hermione con la mirada altiva.

Draco se puso de pie y se acercó lo suficiente a su rostro como para que su aliento le rozara la piel.

–Escúchame – su voz sonaba serena e intensa – y escúchame bien, porque sólo voy a decirte esto una vez. Vas a poner tu mejor empeño en esto, vas a empezar a cumplir el trato y vas a comportarte como debes según lo acordado. Ya has tenido una semana para acoplarte a la idea y no pienso esperar más. Ha medida que tu cedas, yo cederé y a medida que tu entregues yo entregaré.

Draco arqueó una de sus cejas con la expresión más arrogante que su rostro pudiera adoptar.

–¿Entendido?

Ella lo observó fijamente, no sabia porque pero se sentía incapaz de articular una respuesta en ese momento. Draco se inclinó aun más sobre ella hasta que su nariz quedó a un centímetro de su cara.

–¿Entendido? – repitió con énfasis.

Hermione hizo un gesto afirmativo.

-Ahora, si no tienes nada mejor que mostrarme por esta noche ya te puedes retirar. Tengo asuntos que resolver.

Hermione se sintió humillada y un sabor amargo se instaló en su boca. No había sentido absolutamente nada mientras lo besaba, nada. No podía despertar pasiones si ella misma estaba muerta al respecto. Al menos así se sentía frente a Draco Malfoy. No podía fingir y Hermione sabia de antemano que si ella no sentía nada tampoco podía hacer sentir nada a su acompañante… Ese era uno de los motivos que habían deteriorado su hermosa relación con Ron…. Lo observó molesta, muy molesta. Pero no fue capaz de formar una frase lo suficientemente brillante que lograse opacar la petulancia de Malfoy. Había ganado, por esa noche… solo por esa noche.

La contempló mientras salía hecha una fiera. Y entonces cuando la puerta de la biblioteca se hubo cerrado detrás de ella, se dejó caer en el sofá como si de un peso muerto se tratase. Cerró los ojos y se centró en sus emociones o para ser mas específicos centró todos sus pensamientos en una persona. En Hermione Granger, en su traje ceñido a sus curvas, en la suavidad de sus formas apretadas contra él que aunque había sido poco lo que había podido percibir, por lo menos había sido suficiente para encenderlo, y el suave olor de su perfume. Incluso ahora, el recuerdo de su inexpresivo beso le excitaba.

Porque sabía que había sido inexpresivo. Granger era una chica extraña, a simple vista parece remilgada y demasiado fría, pero cuando el había adoptado la forma de Weasley se había percatado de todo lo contrario, esa chica era fuego. Fuego puro, solo era necesario tocarla en los lugares adecuados…Sonrió para sus adentros, era una excelente táctica la que había ideado a ultima hora. Le exigiría un beso, y no cualquier beso, si no uno que despertara sus propias pasiones y para ello tendría que esmerarse y mucho. Además el espíritu competitivo de Granger jugaba a su favor, nunca le gustaba saberse vencida no importaba si el juego era la seducción.

Pero había un problema o al menos para ella. Granger no se encendería si el no la tocaba y tarde o temprano ella le pediría que lo hiciera, estaba seguro de ello. Muy seguro. Por supuesto, sabia que no iba a ser tan fácil, Granger preferiría una vida de arduo trabajo al lado de los elfos domésticos antes que reconocer que deseaba ser tocada por él. Pero Draco sabía que podía suceder, ya una vez había suplicado sus caricias solo que en aquella ocasión lo había llamado "Ron" y Merlín sabía que aquello casi lo había hecho vomitar.

Necesitaba que las cosas se dieran rápido, muy, muy rápido, él mismo se había condenado a verla todos los días a saborearla y olerla, a imaginarla desnuda y a sentirla lo suficiente para mantener vivo y fuerte su deseo. Desde luego, él tenía la culpa, podría haberse ahorrado esa dolorosa tortura. Pero su mente y su cuerpo parecían no coordinar muy bien por aquellos días.

Suspiró, debía descansar. Había sido un día muy extraño y mañana debía encargase del arreglo de Astoria. Ya tenía pensado hablar con Blaise si Astoria se negaba a recibirlo. Su amigo era un excelente estratagema y muy seguramente con su ayuda podría recuperar las propiedades y devolverlas a su legitima dueña. Y así librarse del maldito problema que lo estaba atormentando, uno menos porque el otro estaba durmiendo en esos momentos justo encima de su cabeza.

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Un poco largo supongo, pero…bueno así ha quedado. Espero que les guste y por supuesto que dejen sus comentarios.

Una nota de escritora: describir la personalidad de Luna se me hizo más difícil de lo que imaginé. Los libros dan muchos detalles sobre su carácter, pero es precisamente estos detalles lo que me dificultan encasillarla en situaciones tan triviales como lo es un beso. En fin, deseo que sea de su agrado todo. Gracias por leer y gracias por dejar REVIEW.

Nos leeremos pronto…

LilythWH.