Ginny abrazó a Hermione brindándole su apoyo, observando como las velas habían caído al suelo y empezaban a danzar llamas por el lugar, antes de que pudiese decir nada estalló un conjuro sobre sus cabezas que inundó todo el invernadero, para después hacer que el agua se escapase por algún desagüe. Sonrió ante aquello y luego miró a la castaña, empapada de pies a cabeza, pero más que todo eso observó su estado en que se encontraba y rápidamente la cubrió con los restos que quedaban que no eran mucho, pero dejaban tapada una parte de la que en teoría tenía que cubrir toda.
La pelirroja, notaba como quería protegerla de todo mal, y observándola con detenimiento la sonrió y se apartó de ella lentamente, dándole la espalda y colocándose en cuclillas-sube-murmuró ella, y la castaña no se hizo de rogar subiéndose en su espalda.
Sabía que tenía que llevarla a la sala común y que aunque el trayecto fuese largo caminó a paso constante sin detenerse por el peso de la castaña o las fuerzas que tenía, su autocontrol de si misma iba más allá de lo que ella creía y notaba como aunque se cansase seguiría andando sin ceder ante la presión.
A los pocos minutos, llegaron, pese a la hora que era no se toparon con ningún prefecto, cosa que les pareció bien a ambas, notaba como Hermione apoyaba la cabeza en su hombro, de tal manera que su respiración daba contra la nuca de la pelirroja, la cuál se estremecía ante aquello, y mientras se mordía el labio intentando no caer en la tentación que le suponían sus impulsos la subió a su cuarto.
-¿Te traigo algo?-preguntó en un susurro en la oscuridad a lo que la castaña negó con la cabeza.
Sin embargo le quitó los restos que tenía puestos de su uniforme mientras la miraba con dulzura intentando que no se pusiese en tensión o a llorar de nuevo.
-Cámbiate-murmuró guiñándole un ojo mientras se daba media vuelta, tenía unas ganas increíbles de quedarse a su lado, pero su cometido había acabado o al menos eso creía ella, cuando la castaña la tomó del uniforme haciendo que la pelirroja se detuviese.
-Quédate conmigo-murmuró tan confiada que aquello solo hizo que sonriera, para después acercarse a ella y abrazarla con temor de que se fuera de nuevo-No te apartes de mi lado.
La sonrisa de la pelirroja no podía ser más notable en aquella penumbra, donde notaba la fuerza con que la agarraba contra ella, sin querer deshacer ese agarre, pero al final tuvo que hacerlo-Voy a cambiarme y ahora vuelvo-murmuró Ginny, mientras se giraba y le daba un beso en la frente de Hermione-tranquila Hermione.
-No tardes-murmuró antes que se perdiese por la puerta dirigiéndose al pasillo.
En el tiempo que estuvieron separadas ambas se cambiaron de ropa, dado lo empapadas que habían quedado ambas, hacía calor en aquellos días y Ginny decidió ponerse unos pantalones cortos con una camisa de tirantes. Sin darse como ambas se pusieron lo mismo, ya que Hermione llevaba un conjunto igual.
La castaña se sentó en la cama mientras observaba con detenimiento aquella puerta por la que se había marchado, cerró los ojos un momento como si quisiese recordar de nuevo los labios de ella sobre su frente, tan cálidos y a la vez tan húmedos que le habían proporcionado más de una corriente eléctrica. Tragó saliva cuando se imaginó aquel beso que le había dado en la enfermería y se sonrojó, como recordaba esos labios.. se llevó dos dedos a estos como si intentase sentir de nuevo el roce de aquellos labios, que nunca le habían devuelto el gesto.
Sin darse cuenta de todo lo que ocurría la pelirroja entró en la habitación observando como iba vestida la mayor, decididamente hacían buena pareja con esos conjuntos, aunque no sin saber porque se sonrojó ante sus pensamientos.
-He vuelto-susurró sacando a la castaña de su ensoñación
-Ha sido eterno-murmuró la castaña mientras observaba los ojos de la pelirroja en la oscuridad, demasiado intensos para apartar la vista. No podía saber cuando había durado la espera, pero se le había echo una eternidad sin ella a su lado.
Ambas se metieron en la cama, una al lado de la otra, se miraban mientras a pesar de la hora notaban la inquietud, no podían dormir solo miraban a la otra en aquel silencio, en aquel confidente que era la simple oscuridad. Juntaron una de sus manos en un enlace que se hizo notable, Ginny comenzó a acariciar la palma con sus dedos en un intento de calmar a la castaña, lo que no sabía es que la castaña cada vez se ponía más nerviosa. Le gustaba aquello y de que forma, que parecía que esas caricias le quitasen la satisfacción, en un intento de querer más y más..
El sueño se hizo presente en los ojos de la castaña, cuando Ginny paró con las caricias, se quejó con un ligero ronroneo, así que la pelirroja solo sonrió y la acercó a ella abrazándola contra ella, en aquel momento el corazón le palpitaba a mil por hora y temía que Hermione se diese cuenta, ya que tenía la cabeza apoyada en su hombro, demasiado cerca del corazón, cosa que solo lograba ponerla nerviosa. Decidió intentar calmarse y empezar a acariciar el cabello de la castaña, la cual se quedó profundamente dormida en sus brazos, eso solo hizo más que sonreír a la pelirroja, la cual se quedó mirando esos labios que le parecían demasiado tentadores, tragó saliva intentando pensar con claridad, pero por alguna razón necesitaba acercarse hacerlo, besarla.
Se fue acercando lentamente cuando de pronto notó que abría los ojos, demasiado cerca estaban, se inclinó haciendo que sus narices se rozasen lentamente las dos disfrutaron de ello cerrando los ojos, sin embargo por más que las dos tuviesen unas ganas tremendas ninguna de las dos dio un paso más. Demasiadas cosas habían ocurrido en un día y era mejor no pecar de incautas. Así que más que por miedo a ser rechazadas se quedaron las dos así sin separarse hasta que al final cayeron en un profundo sueño..
