Nota de la autora: ¡YA HE VUELTO! yupiiii... uffff... conseguí escribir esta parte y creo que ha sido la más difícil de todo el fic porque se acompasa con los sucesos del libro de S. "Code Verónica" . Espero que os guste el capitulo. n_n

P.D: OMG!!!! El mismísimo Albert Wesker me dejó una review en el capitulo anterior...whuaaaaaaaaaaaa!!!!!!! no me lo creo!!!!!!! *corre histérica por toda su habitación*


Habían pasado 10 días desde el secuestro de Claire y todos estábamos empezando a perder los nervios y la esperanza. La noche del décimo día León nos gritó para que fuésemos a ver algo en el ordenador. ¡Un mensaje de Claire! ¡Estaba viva y bien! En el mensaje nos ponía lo siguiente: Peligro de infección, aproximadamente 37" sur, 12° oeste, como consecuencia del ataque, tal vez desconocido. No quedan malos, creo, pero no puedo moverme ahora. Vigila bien tus movimientos, hermano, conocen la ciudad, aunque no la calle. Intentaré volver a casa pronto.

Después de recibir el mensaje hubo cierto alboroto cuando Chris no quiso que nadie le acompañase a rescatar a Claire.

Sabía que algo así pasaría así que salí a la calle y me metí en el asiento trasero del jeep que Chris tenía alquilado, detrás del asiento del copiloto tapada con una manta negra. Al rato escuché como Chris dejaba cosas en el maletero y nos poníamos en marcha; después de unas dos horas de viaje, Chris paró y empezó a sacar cosas del maletero. Yo decidí salir ya y pude ver que estábamos en un pequeño aeropuerto. Chris me daba la espalda.

- ¡Guau! Qué bien preparadito vas, ¿no?.- le comenté yo mirando por encima de su hombro.

- ¡Reena!.- Chris se giró y su cara pasó del asombro al enfado en cuestión de milésimas.- ¿Qué coño haces aquí?.- me ladró.

- Echarte una mano, cabezón Redfield.- le respondí yo en tono serio.- Vas a necesitar alguien que te cubra las espaldas. Así que vamos.

Chris accedió a regañadientes y unas 10 horas después estábamos en una pequeña balsa, a los pies de un acantilado en la Isla Rockford.

- ¿Qué tal se te da la escalada libre?.- me preguntó él mientras se ajustaba los guantes y aseguraba la mochila.

- Pues lo hago todos los días en mi casa.- le solté irónicamente y él me miró de reojo.- Vale, no lo he hecho nunca… pero tranquilo, tengo talento para aprender rápido.- le dije guiñándole un ojo y ajustándome mi cinturón.

Revisamos que teníamos todo bien sujeto, Chris llevaba una mochila con armamento suplementario y yo llevaba otra mochila con botiquín y un par de cargadores para metralleta, varios cargadores de Beretta y 3 granadas.

- Bueno, mira como voy subiendo yo y tú copias mis movimientos, ¿ok?.- me dijo Chris.- ¡Venga! Vamos a rescatar a mi hermana.

Yo asentí con la cabeza; comenzamos el ascenso. Al cabo de un buen rato vi como Chris perdió el asidero y como algo negro pasaba por mi lado y caía al mar; acto seguido escuché como Chris maldecía en voz alta y soltaba improperios. Yo empecé a reírme en voz baja y eso pareció enfurecerle más pero no lo pude evitar. Seguimos ascendiendo lentamente hasta que encontramos una cueva y nos topamos con Rodrigo, que sabía que Claire estaba viva. Intentamos ayudarle pero apareció una especie de serpiente-gusano y se lo tragó. Tuvimos que correr bastante para que no nos tragase a nosotros también, de repente, Chris hizo una locura: sacó una granada y corrió hacia el monstruo, dejándola en su base ¡BOOM! Fuera monstruo.

- ¡Chris! ¿Eres gilipollas o naciste de culo?.- me puse a gritarle mientras el miraba confuso a los lados, sonriente.- Pudiste haber sido comida de gusano. Así sí que ibas a salvar a Claire,¿no? ¡¡¡Pedazo de imbécil!!!.-le dí una colleja.

Vimos como el gusano escupía a Rodrigo medio muerto y éste le dio a Chris el mechero de Claire.
Nos pusimos en movimiento tan rápidamente que se me olvidó darle a Chris una pistola, estábamos a punto de girar una esquina cuando Chris se paró y me hizo gesto para que me mantuviese en silencio. ¡Algo no iba bien! Yo me quedé en silencio y pude escuchar como una respiración grande y animal al otro lado de la esquina. Yo miré a Chris y él sacó otra granada mientras retrocedíamos sin hacer ruido. Justo en ese momento escuchamos un aullido aterrador, Chris tiró la granada y… ¡BOOM! Pedacitos de alguna arma biológica de Umbrella llovieron por doquier.

Chris y yo nos metimos en un pequeño laboratorio para investigar, mientras él se dirigía hacia los ordenadores yo me fui hacia una esquina donde había una pequeña pila de documentos. Estuvimos un rato en silencio hasta que sentí como los pelos se me ponían de punta, escuchar un pequeño grito ahogado y una voz profunda, fría y demasiado conocida.

- Chris Redfield, vivito y coleando. ¿Qué es lo que te trae por Rockford? Si no te importa decírmelo, vamos…-le dijo Albert Wesker a Chris mientras lo tenía sujeto por el cuello y lo asfixiaba lentamente.

- Eso…no es…asunto tuyo.-le dijo Chris con dificultad.

- ¿No quieres saber dónde está Claire? ¿Sabes que su avión tomó un desvío inesperado hacia la Antártida?.-le respondió Wesker a Chris.

Wesker no se había percatado de mi presencia y yo no sabía que hacer, estaba aterrorizada pero tenía que moverme o sino Wesker mataría a Chris. Me incorporé lentamente y saqué mi pistola; fui acercándome lo más silenciosamente que pude a Wesker, que me daba la espalda.

- Allí se están llevando a cabo unos cuantos experimentos.- le susurró Wesker con un tono de voz burlón, como si le estuviera contando un secreto muy preciado.- Tengo planeado ir allí a ver si puedo efectuar uno o dos experimentos por mi cuenta. Dime, ¿tu hermana es atractiva? ¿Crees que le interesaría pasarlo bien un rato? Porque, verás, me estoy empalmando como no te puedes hacer ni idea…- Wesker estaba siendo grosero e intentaba cabrear a Chris con esas palabras. Yo sentí furia y asco, le apunté a la cabeza.

- Eres incluso más cerdo de lo que pensaba, Albert.-le dije con sorna, dejando que notara el cañón de mi pistola en su nuca.- ¡Suelta a Chris! ¡Ahora mismo!.-le ordené.

- Reena...- susurró Wesker, por su tono de voz juraría que le había sorprendido.

- ¡No! Soy Santa Claus.-le dije sarcásticamente.- ¡¡¡Te he dicho que lo sueltes!!!.- apreté el gatillo para disparar pero, antes de que la bala saliera de mi pistola, Wesker había lanzado a Chris por los aires y se había apartado de la trayectoria.

No me paré a ver si Chris estaba bien, apunté y disparé siete veces más hasta que un "click" me avisó de que me había quedado sin balas. Miré a Wesker asustada, ni una bala le había rozado y él me miraba con una sonrisa engreída en la cara.

- Me alegro mucho de verte, querida.- me dijo Wesker educadamente.- Aunque parece que no es mutuo.-su voz sonó a reproche.

Él dio un paso hacia mí, yo retrocedí dos pasos y me giré para correr. Pero, Wesker ya estaba enfrente de mí sujetándome la barbilla con su mano izquierda. Yo solté un quejido lastimero, no porque me hiciese daño, sino por miedo. Con su mano derecha Wesker me acarició levemente mi mejilla izquierda, en la que ahora solamente tenía un pequeño moratón.

- Me ha gustado mucho como ha sonado mi nombre en tus labios.- me susurró Wesker a medio milímetro de mí.- ¡Repítelo!

Se escuchó una risa femenina por la habitación, esa voz le dijo a Wesker que fuera a por ella y él pareció ansioso por ir tras ella.

- Temo que nuestro pequeño encuentro se ha acabado por ahora, querida Reena.- me dijo Wesker.- Nos veremos muy pronto.- dicho esto me besó rápidamente en la boca y desapareció.

Me quedé de piedra mirando al aire donde segundos antes estaba Wesker, escuché como Chris tosía y volví a la realidad. Me giré para ayudarle y ví que él tenía cara de estar flipándolo.

- ¿Wesker acaba de besarte o ha sido una alucinación mía causada por la falta de oxígeno?.- me preguntó Chris sorprendido.

Yo no dije nada ni siquiera le miré. Chris lanzó un suspiro de derrota y me puso una mano en el hombro.

- Está bien, Reena. No hace falta que me digas nada.-dijo Chris tranquilamente, aunque su voz sonaba como el graznido de un cuervo y tenía una fea marca roja alrededor del cuello.

- Si Claire está en la Antártida, ya sabemos cuál es nuestro próximo destino.- le dije yo a Chris, cambiando de tema.- Tendremos que encontrar algo con lo que ir hasta allí, ¿no ?

Conseguimos llegar hasta el aeropuerto subterráneo de Rockford y coger un jet a reacción para dos personas, era lo único disponible. Ahora íbamos camino a la Antártida a descubrir qué nuevas sorpresas y trampas nos aguardaban allí. Eso nos daba igual, lo que más nos importaba en esos momentos era rescatar a Claire.

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Desde el preciso instante que aterrizamos en las instalaciones de Umbrella en la Antártida supimos que algo iba mal, era extraño sentir como nos conducían hacia donde querían.
Chris y yo estábamos frente a una lujosísima mansión a varios metros por debajo de la superficie glacial. Nos daba miedo pensar lo que podríamos encontrar dentro pero si Claire estaba ahí, merecería la pena.
Entramos en la mansión y vi como Chris se quedaba todavía más sorprendido.

- ¿Qué ocurre?.-le pregunté yo.

- Este sitio es igual a la mansión Spencer.-dijo Chris y vi como se estremecía.

Estábamos investigando la estancia cuando volvimos a escuchar aquella horrible risa de mujer, la misma de Rockford. Nos dimos la vuelta y… ¡Allí estaba Claire! Parecía inconsciente y fuimos corriendo hacia ella.

- ¡CLAIRE! ¡DESPIERTA!.-le gritó Chris mientras la cogía en brazos.

Vimos como ella abría lentamente los ojos y se despertaba completamente al ver a su hermano.

Nos dijo que se había encontrado con Wesker, un escalofrío me recorrió el cuerpo y Chris me miró de reojo, también nos dijo que teníamos que encontrar a un tal Steve así que nos pusimos en marcha. Yo iba delante de ellos y, justo al pasar una puerta, ésta se cerró; separándome de ellos.

- ¡Genial!.- murmuré sarcásticamente.- ¡CHRIS! ¡CLAIRE! BUSCAD AL CHICO, ¿VALE?.- grité yo a través de la gruesa puerta.

No escuché respuesta alguna así que suspiré, cargué mi pistola y me aventuré por el largo pasillo altamente decorado en un estilo rococó. Me acerqué a una puerta e intenté abrirla pero estaba cerrada; me ocurrió lo mismo con otras 3 puertas. En la siguiente puerta giré el pomo y escuché un "clack", me quedé sorprendida así que abrí un poco y me asomé.

- Mmmnnhhhh.- un zombie al otro lado de la habitación se giró y gimió dirigiéndose a mí.

- Psé… ¡qué bien! Tenemos zombies incluidos.-solté un bufido y entré en la habitación.

El zombie se estaba encaminando hacia mi con sus podridas manos señalándome y buscando comida fresca. Apunté a su cabeza, disparé y el zombie cayó re-muerto al suelo; di una vuelta por la habitación, me fijé que en una estantería había una escopeta Remington pero no la cogí, ya sabía de las trampas que Umbrella solía tener dispersas por ahí.

En la habitación había también dos puertas más aparte de por la que había entrado, me dirigí a la que tenía más cerca pero estaba cerrada. Pensé en liarme a tiros con la cerradura pero respiré profundamente un par de veces y me calmé. Dios, este lugar me estaba sacando de quicio aparte de que hacía bastante frío incluso ahí dentro.
Me encaminé hacia la otra puerta de la habitación, giré el pomo y la abrí con cuidado, nada a la vista. La puerta daba a una amplia estancia con forma de "L", enfrente de mi había una gran mesa de madera con capacidad para unos 20 comensales y detrás había otra puerta. Clack. ¡Uys! Eso no me ha gustado nada de nada. El sonido provenía de un lugar que no podía ver detrás de la esquina. Clack-clack. Oh, oh. Por la esquina aparecieron 3 perros zombie gruñendo.

Me estremecí, odiaba a los perros sobretodo a ESE tipo de perros. Uno de ellos gruñó más amenazadoramente y se dispuso a saltar pero no le di oportunidad. BANG. El perro cayó al suelo con un tiro en su alargado cráneo. Los otros dos atacaron inmediatamente, me moví hacia atrás y hacia la derecha para esquivarlos. BANG-BANG. Otro cayó, solamente quedaba uno más. El perro saltó, yo di un paso hacia atrás y tropecé con una silla; no me dio tiempo a disparar y el perro se abalanzó sobre mí. Lo paré como pude con mis manos, intentando evitar que me mordiera pero era difícil, su tacto me daba repulsión y asco. Lo agarré del podrido cuello con ambas manos y dí un golpe seco. Crack. El perro cayó inerte encima de mi, yo me lo sacudí rápidamente y me limpié las manos lo mejor que pude. DIOS!!! QUE PUTO ASCOOOOOOO!!! Recogí mi pistola del suelo y volví a cargar; solamente me quedaban 3 cargadores más. Me encaminé hacia la esquina y eché un vistazo. Grité del susto, había justo un zombie en la esquina y ni me había fijado en él; el zombie gimió asquerosamente. Le metí el cañón de mi pistola en la boca y disparé, no pude evitar hacer una mueca del asco mientras limpiaba los restos de materia cerebral que habían quedado en mi pistola.

Suspiré pesadamente, me dispuse a darme la vuelta pero me quedé quieta al notar un cañón de pistola en mi cabeza. Levanté lentamente las manos en señal de no amenaza y observé como una mano muy rápida me quitaba mi pistola y la tiraba hacia un lado. ¿¡QUÉ COÑO!? MIERDA... QUE NO SEA ÉL, QUE NO SEA ÉL. Imploré mentalmente, aunque ya sabía que sí era él. Seguramente había entrado por la puerta que dejé atrás o por la que yo misma había entrado.

- Vaya, vaya….- dijo Wesker con un tono de voz divertido.- mira que suculento regalo tenemos aquí delante.

- Ya sé que los zombies son tu tipo pero permíteme decirte que tienes el gusto en el culo, Wesker.- le respondí yo con sarcasmo.

Escuché como él se rió entre dientes pero otra persona también se había reído a la vez. Delante de nosotros apareció una mujer rubia que ya conocía yo por su risa, era la misma de Rockford.

- Alexia Ashford.- dijo Wesker, su voz sonó tremendamente fría; como si intentase amenazar o dar miedo solamente con su voz.- Soy Albert Wesker y estoy interesado en el virus T-Verónica.

- Y yo no estoy interesada en ti.- respondió Alexia con burla y seguía apuntándome así que no me moví, me fijé directamente en ella. ¡Dios! Podía oír sus pensamientos perfectamente pero no podía entender nada, era como escuchar 7 radios distintas a la vez. Ella me miró fijamente y sonrió.- Pero sin embargo sí que lo estoy en ti.- me dijo ella.- Tienes un cerebro muy interesante y unas capacidades muy poco comunes. Vamos a ver cómo puedo aprovecharme de eso.

Dicho esto noté como ella se introducía en mi cabeza, como hurgaba en todo e intenté cerrar mi mente ante su intromisión pero era muy fuerte. De repente, me sentí extraña y la voz de Alexia Ashford apareció en mi cabeza. "Creo que voy a jugar un rato" me dijo. Vi como Alexia Ashford se iba por una puerta.

- Espera.- dijo Wesker y fue a encaminarse hacia donde ella se había ido pero mi mano le cogió del brazo. ¿Mi mano? ¿Qué pasa aquí? ¿Por qué mi cuerpo no me responde?

En mi mente escuche la estridente risa de Alexia. "¿Por qué no te olvidas de ella y juegas un poco conmigo?" , escuché la voz de Alexia en mi cabeza y acto seguido esas mismas palabras salieron de mi boca. ¿¿¿¿¿¿¿QUÉ??????? ¡¡¡¡NO!!!! Déjame en paz, zorra asquerosa. ¡Devuélveme el control de mi cuerpo!
Observé como Wesker me miraba con las cejas levemente fruncidas, mi mano estaba ahora apoyada sobre su pecho y lo acariciaba de arriba a abajo. Lentamente mi mano le desabrochó el chaleco antibalas que él llevaba y empezaba con los botones de su camisa negra.

- ¿Qué estás haciendo?.- me preguntó extrañado pero no evitó que siguiera, todo lo contrario, él empezó a quitarme la ropa a mí también.

¿QUÉ? ¡NO! ¡NO! ¡PARA DE UNA VEZ! "Estoy jugando, ¿acaso no te apetece?" igual que antes, la voz de Alexia resonó en mi mente y mi boca lo dijo en voz alta.
Wesker iba a decir algo más pero mi cuerpo se abalanzó sobre el suyo, mis labios cubrieron sus labios y mi lengua se abrió paso por su boca. Mis manos fueron quitándole la ropa rápidamente y él también me desnudó. ¡¡¡POR FAVOR!!! ¡¡¡PARA!!! Mi cuerpo lo empujó y él cayó sentado en una de las sillas, me miraba con una sonrisa maléfica en la cara. Él me cogió una mano y me montó a horcajadas encima de él, me puso sus manos en mi cintura y me empujó hacia abajo, penetrándome. Me dolió un poco pero no tanto como la primera vez, aún así grité mentalmente pero mis labios se mantuvieron silenciosos; él soltó un gemido ronco de placer y mi cuerpo empezó a moverse a un ritmo rápido. Intente obtener el control de mi cuerpo pero ahora no podía, mi cuerpo recibía descargas de placer por lo que estaba haciendo y mi mente esta sufriendo las consecuencias, lo que hacía difícil el pensar y mucho menos intentar controlar un cuerpo que está siendo manipulado por otra persona con un poder mental asombroso.

- Shhh…no hay prisa.- dijo Wesker bajando un poco el ritmo y besándome profundamente.

Mis manos estaban una en su nuca y la otra acariciaba su hombro derecho y su brazo; las manos de Wesker se paseaban por mi espalda y también me agarraban la cadera y la nuca. Mi cuerpo volvió a acelerar el ritmo y Wesker se puso tenso, notaba como él estaba temblando ligeramente; se levantó para ponerme boca arriba encima de la mesa y él se colocó encima de mi cuerpo, siguiendo con su ritmo. Por favor… Mi mente no era capaz de pensar coherentemente y, aunque no controlaba mi cuerpo, sentía que estaba muy cerca de llegar por el placer. Ahora fue Wesker quién aceleró las embestidas y eso me volvió loca, gemí al llegar al orgasmo y Wesker gruñó poco después, cuando él llegó al suyo. ¡Espera! ¿he gemido yo?

- Oh, no.- susurré. ¡MI VOZ! ¡HE HABLADO YO!

Wesker se separó un poco y me miró fijamente a través de sus gafas de sol.

- ¿Ya vuelves a ser tú misma? Que lástima.- dijo Wesker cogiéndome las muñecas.

Yo intenté soltarme pero e intenté que él saliera de mi interior pero me tenía bien sujeta.

- ¡¡¡Suéltame Wesker!!!.- le miré con odio pero él ni se inmutó.

- ¿Os lo habéis pasado bien?.- la voz de Alexia Ashford se escuchó cerca de nosotros.

Wesker se incorporó pero sin salir de mí y sin soltarme las muñecas para mirar a Alexia, ella estaba en el mismo lugar de antes, sonriendo con suficiencia. ¡Esa zorra! Al ver la expresión de su cara sentí ira y furia, ella había jugado con mi cuerpo. Yo sentía como estaba perdiendo el control, pero esta vez no luché en contra de ese lado oscuro, sino que me abracé a él. De un movimiento me solté del agarre de Wesker, le di una patada y salí deslizada por la mesa; me incorporé y me puse en posición de ataque en cuclillas, con mis manos en forma de garra. Mis uñas crecieron hasta ser de unos 5 cm., mi pelo pasó de ser castaño a ser negro y una fina capa de un material parecido al látex negro me cubrió mi desnudez, como un traje/guante.
Gruñí amenazadoramente a Alexia y de reojo vi como Wesker se enderezaba. Salté a por Alexia, ella me esquivó con facilidad pero no se esperaba que yo le diese una patada a la pared para re-impulsarme contra ella así que ésta vez sí que la pillé, caí encima de ella y le arañé toda la espalda desde la base del cuello hasta la cintura, consiguiendo que ella gritase.
Me aparté de ella y me volví a poner en posición de ataque, esta vez con Wesker en mi campo de visión, por si intentaba algo. Me fijé en que él ya se había vestido y estaba mirando asombrado la escena; la risa de Alexia hizo que mi atención volviese a ella.

- ¡Vaya! Parece que has sacado las garras, mujer-gata.- dijo Alexia sonriente.- aunque ese no es tu único poder, ¿verdad? Puedes…

- ¡Cállate zorra!.- gruñí yo, cortándo lo que ella iba a decir.- Me estás hartando puta ñiñata.

Ataqué otra vez pero me volvió a esquivar, ella se empezó a reír estridentemente y se fue corriendo, la herida que le hice se había casi cicatrizado. La seguí corriendo pero la perdí de vista, gruñí de frustración e intenté relajarme pero no lo conseguí, tenía que volver a la otra habitación para recoger mi ropa y mis cosas; suspiré cansinamente y me dirigí de vuelta.

En todo momento mantuve la guardia alta, no me fiaba de este lugar; además Wesker podía estar por ahí. Conseguí llegar al salón de vuelta, no había nadie y me relajé. Noté como mi corazón volvía a latir a velocidad normal, como mis uñas volvían a su longitud original y como yo volví a estar desnuda. Me vestí rápidamente, intentando no recordar nada de lo que pasó con Wesker. Salí del salón otra vez e intenté dirigirme hacia la puerta de la mansión, tenía que encontrar a Chris y a Claire… ¡Oh, Dios! Esperaba que Wesker no se los hubiese encontrado.

Empecé a correr por los pasillos y a llamarlos en voz alta; llegada una puerta escuché un aviso que me puso los pelos de punta: «La secuencia de autodestrucción ha sido activada.-anunció una voz grabada que reverberó por toda la estancia, casi apagando el resto del mensaje-. Quedan cuatro minutos y treinta segundos para alcanzar la distancia mínima de seguridad.» ¿¡QUÉ!?
Seguí corriendo hasta que escuché ruido de disparos y me dirigí hacia ellos, al llegar vi a Chris disparando a… ¿qué coño era eso? Era una especie de mujer-libélula o algo así. Disparé yo también, Chris me miró por un momento.

- Qué alivio verte, Reena.- dijo Chris mientras disparaba.- Vamos a cargarnos a esta puta Ashford.

- ¿Ésta es Alexia?.- pregunté alucinada y miré hacia ese horrendo ser.- ¡Ja! Así estás más guapa, preciosa.- solté sarcásticamente mientras le disparaba a la cabeza.

De repente Chris pareció tener una idea y salió corriendo, solo para volver con un gigantesco lanzagranadas, apuntó y un chorro de luz blanca impactó en Alexia.

Nos dirigimos corriendo hacia donde estaba Claire... "Queda un minuto para alcanzar la distancia de seguridad"... ella debería estar esperándonos en el jet. Entramos en el hangar y allí estaba ella, con cara de estar de los nervios. Subimos al jet y segundos más tarde nos alejábamos de toda aquella pasada pesadilla, vimos la explosión y nos sentimos aliviados de no haber estado dentro. Claire y yo nos quedamos dormidas la una junto a la otra para evitar pensar en lo malo que habíamos pasado.


Nota de la autora: Bueno...otro capitulo más... a partir de ahora no tengo ideas muy claras sobre lo que voy a escribir en el fic con lo que casi se puede decir que ha acabado aquí aunque intentaré darle forma a algunas ideas y si consigo escribir algo decente pues lo actualizaré, de acuerdo? Espero que os haya gustado y también espero conseguir algo de inspiración para continuarlo si os gusta. Un Saludo de Yami Wesker. n_n