Hola chicas, siento mucho otra vez toda la espera por el capitulo pero la verdad que en tiempo no ha estado a mi favor.

Gracias por todos sus review y las preguntas por twitter que me hacen pensar que no se han olvidado de esta historia.

Las dejo con este nuevo capitulo.

Nota: Los personajes de Glee no me pertenecen.


Capitulo Nueve: "Verdades"

Suponía que Beth iba animada hablándole del tour que Sophie le había dado por el Hospital luego de su chequeo mensual que había salido perfectamente normal. Suponía, porque ciertamente no le había estado poniendo atención a lo que la pequeña le había estado diciendo desde que salieron del Hospital. Su mente seguía pegada en esas tres palabras pronunciadas por Kayle, su mente apoyaba aquellos sonidos consonantes con los recuerdos de ese día. Ese día, hace ya varios años donde la había dejado.

No podía negar que en esos años no había habido momento en que no pensara en ella. Los hubo, en plural, pero nunca quiso pensar en negativo, en la culpa o el resentimiento que podía estar guardando Kayle contra ella. Hasta ahora. Ahora cuando todo le había explotado en el rostro.

-¿Tía San? ¿Me estás escuchando?-Preguntó con el ceño fruncido Beth cuando iban entrando al departamento-.

-Lo siento, Beth-Se disculpó la latina sin siquiera intentar engañar a la pequeña que ya había dado muestras de ser suspicaz-.

-¿Te pasa algo? ¿Es por la rubia otra vez?-Preguntó la niña-.

-No Beth, no es por Britt-Respondió incomoda ante la mirada fija de Beth-.

-¿Entonces?-.

-Beth, hay cosas que no puedo hablar contigo, eres muy pequeña y no las entenderías- Intentó evadir la morena-.

-En unos meses cumpliré diez, no soy pequeña-Rebatió-.

-Tendrías que mínimo tener unos dieciocho, así que ya no insistas- Expresó y le desordeno el cabello a lo que pasaba hacia la cocina-.

La pequeña Fabray se cruzó de brazos frustrada y le dio una mirada ofendida, para luego irse a su dormitorio a ver dibujos animados esperando que llegara su mamá y cenaran las tres juntas como cada día.

Sí logró apelando a la edad, evadir a una Fabray, ese argumento no funcionó con la otra, que durante toda la cena la miró queriendo adivinar qué era lo que la tenía tan ida.

Quinn fue a darle las buenas noches a Beth y supervisar que tuviese todo para ir a la escuela al día siguiente.

-Algo le pasa a tía San-Dijo la niña luego de que su madre le diera su beso en la frente de cada noche-.

-Lo sé, ahora hablaré con ella-Expresó Quinn-.

Beth le dio una sonrisa y se acomodó para que Quinn la arropara bien y así dormirse.

Caminó hasta el salón y se sentó junto a su amiga.

-¿Qué te pasa?-.

-Nada me pasa, no le hagas caso a todo lo que Beth dice- Evadió nuevamente-.

-Eres mi mejor amiga y te conozco ¿Es por Britt?- Insistió mientras se levantaba para buscar dos cervezas dándole tiempo a Santana-.

-Gracias por recordármelo-Murmuró Santana-.

-¿Qué dijiste?-Interrogó la rubia ofreciéndole una cerveza y sentándose nuevamente a su lado-.

-Nada Quinn, no tengo ganas de hablar-Contestó-.

-¿Sabes que me vas a terminar diciendo igual, cierto? Así que, ¿Me lo dices ahora o luego?-.

Santana rodó los ojos y bebió un sorbo de su cerveza.

-Hoy cuando llevé a Beth a su control en el Hospital, me encontré con Kay..Kayle-Rectificó, llamarla como solía hacerlo sería aceptar que esa desconocida chica era su Kay-.

-¿Y?-Preguntó-.

-Y…ella me odia Quinn, me odia-Repitió con la tristeza alojada en sus ojos-.

-¿Otra vez con eso? Pensé que ya lo habían superado…-.

-Parece que nada está superado…-Murmuró-.

-San, si Kayle aún no supera su ruptura no es algo de lo que tengas que sentirte culpable, estás cosas pasan, las relaciones terminan, siempre alguien queda más dañada que la otra, pero eso no significa que se pueda culpar a esa ruptura de las decisiones que uno toma después, eso es totalmente inmaduro…-Expresó la rubia-.

-Yo la deje horas antes de irnos juntas Quinn, fui cobarde hasta el final…-.

-No fuiste cobarde San, al contrario, pudiendo haberte ido con Kayle y la seguridad que eso te daba, preferiste seguir a Britt, dejaste todo atrás sin tener la certeza de si iba a resultar, arriesgaste todo por ser feliz con la mujer que amas…-Tomó un respiro- Eso para mí es lo más valiente que alguien pueda hacer, luchar por la persona que ama-.

Santana la observó y sonrió. Quinn tenía razón, ella había hecho lo que su corazón le dictó en aquél momento y aunque ahora ya no estuviese con Brittany, no se arrepentía de su decisión, no debía dar explicaciones por algo que la hizo feliz por mucho tiempo, por algo que fue y es superior a cualquier razonamiento, lo que ella hizo fue puro corazón.

Se dio cuenta de ese velo de triste nostalgia que nubló los hermosos ojos verdes de su amiga.

-Tú también te mereces alguien que luche por ti así Q, y si Berry no fue capaz de hacerlo, alguien más lo hará- Expresó abrazándola-.

-Quiero creer que es así, S-Respondió-.

Terminaron de beber su cerveza y se fueron a dormir cada una a su habitación, había sido un largo día.


Sophie no se consideraba una persona impaciente, al contrario, siempre había pensado que la paciencia era una de sus grandes virtudes. Sim embargo, ese silencio de Kayle la estaba volviendo loca ¿Cuánto llevaban ya ahí? ¿Veinte minutos? ¿Media hora?, y además de haber pedido su orden y un whisky la cirujana cardiotorácica no había dicho nada más.

-¿Cuánto más voy a tener que esperar?-Le preguntó cuándo ya el camarero retiraba sus platos-.

Kayle la miró a los ojos. Esa era su amiga, la persona que se había mantenido más cerca de ella durante los últimos años, soportando su mal genio habitual y aquellos días peores donde ni ella misma se aguantaba.

-Yo viví mucho tiempo aquí…-Murmuró nerviosa y bebiendo el último trago del tercer vaso de whisky-Lo hice desde que nací hasta los diecisiete años….-.

La pediatra no sabía porque su amiga estaba partiendo así la historia pero decidió que era mejor no interrumpirla.

-Me fui porque pensé que Francis me había engañado, tú la conociste, el día de navidad- Kayle levantó la vista y Sophie afirmó con la cabeza- Ella fue mi novia, nos amábamos, nos amábamos demasiado para algunas personas, me hicieron creer que ella había estado conmigo sólo por mi apellido y que en realidad quería a alguien más y que me había engañado con ese tipo, a quien yo odiaba…-.

-¿Tú apellido?-Preguntó la inglesa sin poder evitarlo-.

Sophie ya se estaba confundiendo, ¿Qué apellido?, o sea Kayle era inteligente y tenía total confianza en que llegaría lejos, pero ahora no tenía demasiado, no había terminado si quiera su especialidad.

-Por favor, déjame seguir…-Le pidió- Quiero contar la historia desde el principio para que puedas entender mis razones-.

-Continúa- Aceptó-.

-Cometí el error de no escucharla, luego hice más de alguna estupidez y mis padres para protegerme me llevaron a Lima, una ciudad pequeña de la que no había oído hablar en mi vida…-Suspiró-Menos de una semana ahí, primer día de clases y la conocí…-.

-Santana-Completó la inglesa-.

-Sí, ella…-Sonrió con nostalgia- Preciosa, de esas que te encandilan, de esas que sabes que en algún momento te van a terminan rompiendo el corazón…no quería, venía de un desastre amoroso y no buscaba otro, menos sabiendo que Santana nunca iba a estar completamente enamorada de mí, yo siempre lo supe…-Dijo en tono de lamento-

-Lo siento…-.

-Se iba a ir conmigo a Nueva York, después de un año y medio de confusiones, Santana había decidido irse conmigo, yo estaba dispuesta a dar todo para hacerla feliz, para que en algún momento pudiera verme a los ojos y decirme que me amaba…pero se arrepintió, cuando la fui a buscar para irnos al aeropuerto estaba destruida, no quería, quería irse con ella y yo la deje…la liberé de su compromiso…-.

Sophie en todos esos años que llevaba siendo amiga de Kayle, nunca la había visto tan expuesta, quizás siempre supo que su amiga no le había contado toda su historia, que había evidentes omisiones, pero como ella, sabía que cuando se había tenido una vida dura, había cosas que era mejor mantener en el pasado.

-No quería ser yo…-Continuo Kay- Quería alejarme lo más que pudiera de todo lo que había sido y lo que se esperara de mí, recorrí muchos países, estuve un año intentando sacarme todo el pasado pero entre más lejos estaba más cerca quería ir, masoquistamente fui a Paris…-.

-Ella…-.

-No, ella no lo sabe, y no tiene por qué saberlo-La detuvo- Luego viajé a Londres y ahí me conociste-.

-Lo recuerdo perfectamente, pero aún siento que hay algo que no me estás diciendo-.

-Has aprendido a conocerme- Dijo sonriendo-.

-¿Qué es Kay?-.

-Hay una razón por la que yo no quería regresar a Nueva York y va más allá de mi fallida relación con Santana, mi familia vive aquí, en esta ciudad aunque quisiera no podría pasar desapercibida…-.

La inglesa la miró frunciendo el ceño.

-Te mentí en algunas cosas, yo podría perfectamente haber pagado un departamento sola, podría haberlo comprado incluso, uno lujoso y en el centro de Boston, podría manejar un Ferrari o un Audi del año como lo hice de adolescente…-.

-Detente ahí…-.

Pero Kayle siguió, porque si no lo hacía ahora sentía que no podría en el futuro.

-Mi familia tiene una de las fortunas más grandes de este país, mi abuelo, James Carpentier es de los hombres más influyentes, también mi padre y se espera lo mismo de mí, que en un futuro próximo esté al mando de la compañía familiar…-.

Kayle la observó, sabía por su expresión que Sophie estaba procesando la información recibida.

-¿Por qué no me lo dijiste?-Le preguntó dolida-.

-Quería dejar todo atrás Soph, quería dejar atrás esas inseguridades que sentía pensando que la gente se acercaba a mí por ser una Carpentier y no por lo que soy…-.

-¿Crees que podría haber sido una de esas?-Interrogó ahora molesta-.

-No quise decir eso…yo…-.

-Claro, como yo no tengo una herencia, porque ni siquiera tengo una familia, pensaste que me iba a aferrar a ti por eso….-.

-Soph no pienso eso de ti…-.

-Yo te he dicho todo sobre mi Kayle, todo, te conté lo que fue la muerte de mis padres, como pasé de orfanato en orfanato hasta que cumplí 18 y con esfuerzo gané una beca para estudiar en Oxford, porque quería salvar vidas…te he dicho cosas que nadie más sabe y tú te has reído de mí en mi cara…-Expresaba totalmente dolida-.

-Eso no es cierto, eres mi amiga…yo-.

-¡Seis jodidos años Carpentier!-Exclamó alzando la voz atrayendo la atención de personas que comían en mesas cercanas-.

-Sophie cálmate-Le pidió-.

-No quiero, no quiero calmarme porque ahora sé, que la creí mi mejor amiga, me ha estado mintiendo acerca de toda su vida…-Le reclamó levantándose de la mesa-.

-Siéntate por favor…déjame seguir hablando- Expresó con su voz suplicante-.

-Creo que ya has dicho suficiente- La doctora tomó su bolso y su chaqueta-Puedes pagar la cuenta, seguro dinero no te falta-Expresó irónica y caminó hacía la salida-.

Kayle la vio salir sin levantarse para perseguirla, la conocía y sabía que si la presionaba para seguir hablando las cosas iban a terminar peor. Así que levantó la mano para pedirle otro Whisky al camarero y se quedó por un tiempo más ahí, ella también debía pensar algunas cosas.


El sonido insistente del timbre interrumpió su lectura nocturna, dejó con cuidado su libro en la mesa del costado de su cama y se levantó. El reloj marcaba pasada la medianoche por lo que miró por la mirilla de la puerta antes de abrirla.

-Hola-Saludó totalmente derrotada-.

-Hola…-Respondió la rubia-.

-Siento llegar así, es muy tarde y seguro te desperté, perdón…-Suspiró bajando la mirada-Creo que no fue buena idea venir…lo siento-.

-Sophie, no hay problema ¿Qué pasa?-Preguntó preocupada tomándole la mano e invitándola a entrar-.

La doctora no hizo mayor esfuerzo por resistirse a Quinn y entró junto a ella hasta el salón, donde se sentó en el sofá doble.

-¿Tú lo sabías?-Interrogó la doctora-.

La rubia alzó una ceja y la vio fijo intentando descifrar el tema del que le estaba hablando la inglesa.

-¿Sabías que Kayle me había estado mintiendo todos estos años?- Repitió ahora dando más antecedentes-.

-Sophie…-.

La doctora bajó la cabeza y sonrió con ironía.

-Claro que lo sabías, tú la conociste de adolescente- Se respondió a si misma-.

-No era yo quien debía decírtelo- Se defendió-.

-Lo sé-.

Ese silencio que de pronto había inundado el salón del departamento, no le gustaba a la rubia. Sabía que no era ella quien debió decirle la verdad a inglesa, sin embargo, al verla así, tan triste, se sintió culpable.

-Es mejor que me vaya, es tarde…-Pronunció la doctora-.

-No-La detuvo sosteniéndola del brazo-No te vayas, quédate conmigo-Le pidió-.

-No soy buena compañía en este momento Quinn-Respondió-.

-Y no espero que lo seas, no espero que estés alegre y positiva cada vez que estamos juntas, entiendo que te sientes engañada, que consideras a Kayle tú mejor amiga y ella te ocultó muchas cosas, tienes todo el derecho a sentirte así, pero no tienes por qué estar sola, déjame estar contigo…-Expresó acariciándole el rostro y sin dejar de mirarla-.

Sophie sonrió y se acercó hasta darle un dulce beso en los labios que fue devuelto e intensificado por Quinn.

-Gracias…-Susurró con los ojos aún cerrados y a una mínima distancia-.

-¿Te vas a quedar?-Le preguntó después de dejar otro beso en sus labios-.

-Mmm… ¿Quizás si me das otro?-Contestó juguetona-.

Quinn le tomó el rostro con ambas manos y comenzó a darle cortos besos en los labios.

-Lo seguiré haciendo hasta que me digas que si…-Bromeo la rubia-.

-Aunque de verdad estoy disfrutando esto, mañana debo estar muy temprano en el Hospital, así que te diré que sí, me quedo-Aceptó la doctora-.

Quinn sonrió triunfante y le dio el último que se extendió por varios minutos interrumpido sólo por la necesidad de tomar aire.

Se dirigieron hacía la habitación donde Quinn le presto algo para que durmiera. La doctora fue al baño a cambiarse y luego se acostó muy cerca de ella.

-Ven aquí- Le susurró para que la abrazara y apoyara la cabeza en su pecho.

Sophie no tardó en hacer lo que la rubia quería.

-Yo quería decírtelo, pero no quería provocar un problema entre tú y Kayle, ella era la que debía ser honesta contigo…-Dijo acariciándole en cabello con cariño-.

-Lo sé y no estoy molesta contigo por no habérmelo dicho, estoy dolida con ella por haberme ocultado cosas y por mentirme por tantos años…yo siempre fui sincera, quizás me aferré demasiado… -Se detuvo- No debí haberlo hecho, pero cuando has pasado la mayor parte de tú vida sola y pasa que conoces a alguien que sientes necesita ese mismo cariño y contención, te aferras-.

Quinn seguía acariciándola en silencio, pensando que en realidad no sabía demasiado sobre la vida de Sophie.

-Perdí a mis padres cuando tenía diez años, accidente automovilístico…-.

-No tienes que hablar de eso ahora…-Expresó la rubia al escuchar lo quebrada de la voz de Sophie-.

-Quiero hacerlo…-Le dijo aferrándose un poco más a ella- Mi familia eran ellos así que terminé en un orfanato, los médicos hicieron todo para salvarlos, y me permitieron quedarme unos días mientras mi madre luchaba por su vida… Mi padre había muerto instantáneamente…-Hizo otra pausa porque de pronto se vio abrumada por los recuerdos- Desde ahí supe que iba a ser como ellos, que iba a luchar por salvar vidas…aunque no hayan podido salvar la de mi mamá…-.

Quinn estaba totalmente conmovida por el relato de Sophie.

-Cuando vi a Beth me recordó a mí de pequeña, circunstancias tan parecidas, sólo que ella no estaba sola, ella te tenía a ti…Me dije a mi misma que no iba a permitir que nada malo le pasara, que ella iba a salir bien de ese Hospital-.

-Tú hiciste eso posible y de paso cuidaste también de mí…tuvimos mucha suerte de haberte encontrado-.

-No-Dijo levantándose para verla a los ojos- Fui yo la que tuvo suerte, la que está agradecida de la vida por haberlas puesto frente a mí, si tu no hubieses aparecido yo ahora estaría sola, como antes de Kayle, sola…-.

-No vas a volver a estar sola Sophie-Le prometió- Me tienes a mí y a Beth ahora y nosotras cuidaremos de ti…-.

La inglesa se quedó prendada de eso ojos verdes que consideraba mágicos. Ella nunca se había sentido así por alguien, siempre se había concentrado tanto en su carrera, en ser la mejor, en ayudar a otros que en un punto olvido sus propias necesidades. Pero eso estaba cambiando, desde que ese maravilloso par había entrado en su vida, no había otra cosa en la que pensara.

-Eres maravillosa- Le dijo la inglesa y le dio un beso-.

-Tú también lo eres-.

Sophie se acomodó otra vez en el pecho de Quinn y cerró los ojos, había sido un día agotador, pero estaba terminando de una manera que no podría ser mejor. La rubia no se durmió de inmediato, siguió en su labor de acariciarla lentamente mientras procesaba toda la historia de Sophie. Ella siempre había pensado que había tenido una vida difícil, embarazarse a los dieciséis años, dar a su bebé en adopción, alejarse de Rachel, sentirse tan sola y miserable. Sólo que en realidad nunca había estado totalmente sola, nunca como esa mujer que descansaba en sus brazos, siempre había tenido a alguien cuidando su espalda, apoyándola. De pronto un sentimiento de admiración se despertó en ella, y abrazó con más fuerza a la doctora, no iba a dejarla ir. Iba a cumplir su promesa de nunca dejarla sola.

Cuando Quinn despertó sintió de inmediato un delicioso aroma, se levantó y se dirigió a la cocina. Sonrió al ver a su chica de lo más concentrada preparándole unas tortitas para el desayuno.

-Buenos días- La saludó rodeándola con sus brazos y dejándole un beso en la mejilla-.

-Buenos días, hermosa, me desperté con ganas de preparar algo rico y así comiences bien tú día-Expresó pasándole una humeante taza de café-.

-Gracias- Dijo dándole su beso de buenos días-.

-Yo también quiero una de esas-Expresó Santana interrumpiendo la tierna escena-.

-Buenos días Santana-Saludó alegre la inglesa-.

-Buenos días a ti también-Respondió recibiendo otra taza de café- Podrías pasar más tiempo acá, así no tendría que ser yo quien se levanté todos los días a preparar el desayuno-.

En eso la pequeña Beth se había levantado.

-Miren quien despertó sola hoy para ir a la escuela-Dijo la latina-.

Beth se venía restregando los ojitos sin mucho ánimo de ir a la escuela.

-¿Puedo quedarme en casa hoy?-Le preguntó la pequeña a su madre-.

-Beth, no puedes faltar cada vez que quieras a la escuela-Respondió Quinn-.

-Sophie…tía San-Expresó buscando ayuda la pequeña-.

La doctora se acercó a ella.

-Tú madre tiene razón, debes ir a la escuela, pero quieres que hoy te vaya a dejar yo…podríamos pasar a comprar a ese local donde venden tus chocolates favoritos-Le susurró en plan secreto-.

-Está bien-Aceptó-.

Quinn sonrió y giró la cabeza en negación, Sophie y Santana estaban consintiendo demasiado a su pequeña.

Beth tomó su desayuno y se fue a su habitación para prepararse para su día de escuela, en la cocina quedaron las tres adultas.

-¿No vas a contestar?-Preguntó Santana al escuchar el insistente sonido del celular de la inglesa-.

-No-Respondió cortando otra llamada más-.

-¿No sé supone que cuando eres médico debes contestar siempre las llamadas?-Insistió la morena-.

-Santana-Intentó detenerla Quinn que sabía quién estaba llamando-.

-No es del Hospital, es Carpentier y no quiero hablar con ella, no quiero que eche a perder este hermoso comienzo de día que he tenido-Explicó-.

Santana se sorprendió con aquello, se supone que eran mejores amigas.

-Antes que preguntes, sí, discutimos, porque ahora sé todo lo que me ha estado ocultando, me lo dijo anoche-.

La latina intercambió miradas con Quinn, quien silenciosamente le pidió que no la presionara para que siguiera hablando.

-Si quieres le contesto yo, así seguro comenzaría muy mal su día-Bromeo-

Sophie sonrió y soltó una pequeña carcajada.

-Ya estoy lista-Expresó Beth-.

Quinn y Santana se acercaron para darle un beso de despedida y desearle que tuviera un buen día.

-Gracias por llevarla a la escuela hoy-Le dijo Quinn a Sophie-.

-Gracias a ti, me hizo muy bien quedarme contigo-.

-Siempre que quieras puedes quedarte acá, me encanta que lo hagas-Susurró más cerca para que ni su hija ni Santana la escucharan-.

-Lo haré más seguido entonces-Respondió acercándose para besarla-.

Cuando ya iban en el auto, con Beth disfrutando de sus chocolates favoritos, la doctora se dio cuenta que la pequeña la comenzó a mirar muy fijamente.

-¿Pasa algo princesa?-Le preguntó-.

-¿Cuándo vas a pedirle a mamá que sea tú novia?-Interrogó de sorpresa-.

Sophie la miró por segundos y volvió su vista a la vía.

-No lo sé-Respondió-.

-¿Por qué no lo sabes? En año nuevo me dijiste que la querías, que nos querías a ambas, ¿Acaso ya no nos quieres?-Le preguntó con preocupación-.

-Claro que las quiero princesa, de hecho cada día las quiero un poco más-Contestó apresurada-.

-¿Entonces cuando lo harás?-La presionó-.

La inglesa botó el aire, esa pequeña e inteligente rubia tenía razón, estaba dejando pasar el tiempo y no tenía ninguna razón para hacerlo. Ella quería a Quinn como su novia, las quería a ambas en su vida.

Estacionó afuera de la escuela de Beth y se giró para verla y darle su completa atención.

-Te prometo que le pediré muy pronto a tu madre que sea mi novia-Expresó con seguridad-.

Beth sonrió satisfecha.

-Creo que es una idea genial, me gustas como novia de mamá, sólo apresúrate, es una mujer hermosa, no se te vaya a adelantar alguien más-Le dijo, para luego darle un beso en la mejilla y bajar del auto en dirección a la escuela.

-No dejaré que eso pase, princesa-Se dijo para sí misma la doctora-.


En otro lugar del país a una castaña le estaba a punto de dar jaqueca con el paseíto incesante y los gritos de su representante, quien no se estaba reprimiendo la molestia que le causaba la decisión de Rachel de haber roto su noviazgo con Brody.

-Ya cálmate que me estás cansando- Expresó la actriz sentada en el cómodo sofá de su departamento y mirándose la uñas con desinterés-.

-¿Sabes que esto puede tener consecuencias en tu carrera cierto?-Inquirió aún molesto- Qué la mayoría de las jovencitas de este país, esas que llenan las salas de cine, tiene un enamoramiento por Weston y que con una entrevista que él dé tan sólo insinuando que tú lo has dejado y que se siente mal por eso, todas te van a odiar…-.

Rachel bufó ya cansada de tanto sermón, ella no iba a estar con alguien simplemente para mantener a George contento.

-Sabes que… ¡Ya basta!-Le exigió- Tú siempre has sabido que yo no estaba enamorada de Brody y que si comencé algo con él fue por seguir nuevamente tus estúpidos consejos que no me han traído más que problemas-.

George era tipo duro, acostumbrado a negociar siempre viendo el bien profesional o económico de sus representados. Con Rachel apenas la vio supo que le esperaba una brillante carrera, lo que por cierto para él, eran significativas cifras en su cuenta corriente. Había un sólo problema cuando conoció a la actriz, uno del que ya se había encargado.

-Sabes que todo lo que te aconsejo es por el bien de tú carrera, que juntos hemos llegado hasta acá haciendo grandes sacrificios, no es justo que lo arruines ahora- Dijo bajando el tono-.

Rachel rio con sarcasmo.

-¿Y me quieres decir que sacrificio has hecho tú?-Interrogó apuntándolo-.

-Yo trabajo mucho por ti, Rachel- Respondió intentando hacerse el ofendido-.´

Pero la diva ya estaba harta de él.

-¿Nunca pensaste probar suerte en la actuación?-Le preguntó irónica- Porque se te da muy bien-.

George vio que no iba a lograr lo que en un principio se había propuesto que era convencer a Rachel de volver con Brody. Como buen hombre de negocios, sabía dónde estaban los límites y se dio cuenta que estaba a punto de sobrepasar el de la actriz, y no iba a ser tan estúpido como para hacerlo, no iba a perder a su clienta estrella por un pequeño desliz que podía ser reparado.

-Lo siento, me excedí, si no quieres volver con él estás en todo tu derecho, eres dueña de en la intimidad estar con quien quieras- Se disculpó falsamente-.

-Claro que sí, y es por eso que ya no quiero que busques ofertas para trabajar acá en Los Ángeles, voy a regresar a Nueva York- Expresó segura-.

-¿Qué?-Eso sí que no se lo esperaba-.

-Escuchaste bien, voy a volver a Nueva York, deje cosas pendientes allá y no quiero pasar más tiempo sin ocuparme de ellas…-.

-¡Te volviste loca!-Exclamó- ¡Tú crees que las actrices que están en Hollywood regresan a Broadway! ¡Eso es retroceder!-Le gritó exaltado-.

-Claro que no, hay muchas actrices y actores que van a Broadway por opción- Dijo relajada-.

-¡Pero no cuando recién se está comenzando a hacer películas!-Siguió gritando-.

-Por si no lo notaste no había ningún tono de preguntas en lo que dije, no es una consulta es una orden, y si no quieres buscarme algún proyecto en Nueva York lo haré lo yo-Agregó con ese mismo tono calmado-.

El tipo alto, corpulento y de piel clara que con el enojo estaba adquiriendo tonos rojizos, comenzó a juntar piezas en su mente.

-Es esa mujercita otra vez ¿cierto?-Le preguntó- Claro, la has vuelto a ver y te convenció de arruinar tu carrera y volver a Nueva York- Escupió con desprecio-.

-No te refieras a ella ni con esas palabras ni con ese tono, te lo advierto- Le exigió la diva alzando la voz por primera vez en la conversación-.

-Cómo no lo supe de inmediato-Se dijo a sí mismo- Supongo que no le dijiste a Brody la verdadera razón, que no le hablaste de ella, porque si es así prepárate porque tu carrera se va a ir a mierda…-.

-No se lo dije, pero tampoco me asusta que se sepa, ya no tengo miedo George, si me voy a Nueva York es para recuperarla y si para convencerla de que ésta vez todo va a ser diferente debo antes declarar públicamente que estoy enamorada de una mujer, lo haré y ni tú ni nadie me hará cambiar de opinión- Expresó con total seguridad y sin dejar lugar a ninguna duda-.

-No hablas en serio…-Murmuró tratando de calmarse- ¡Joder que en realidad te volviste loca! ¡No puedes hacer eso! ¡No puedes mandar todo el trabajo de estos años a la mierda por una jodida mujer! ¿Quieres una mujer? ¡Puedo llamar y traerte las que quieras! ¿Cuántas Rachel? ¿Cuántas te van a sacar las ganas para que luego entres en razón nuevamente?...-.

-George te estás sobrepasando y no lo voy a aguantar…-Le advirtió cruzándose de brazos-.

-¿Dos? ¿Tres? ¿Cuántas? ¡Cuántas necesitas joderte para sacarte de la cabeza a esa insignificante mujer que no…!-

Lo había hecho, había sobrepasado el límite de la actriz quien lo detuvo con una fuerte bofetada.

-Estás despedido-Pronunció fríamente- Llamaré a mi abogado para que se encargue de todo, no quiero volver a verte en la vida-.

-¿Crees que es así de sencillo deshacerte de mí? ¿Con todo lo que yo sé de ti?-Cuestionó jugando su última carta-.

-¿Y qué vas a decir? ¿Qué estoy enamorada de una mujer?, pues dilo, te lo agradecería, así me lo ahorro…-Contestó sin dar marcha atrás en su decisión-.

-Rachel…-.

-Ya sal de mi casa, no te quiero tener ni un minuto más aquí-Lo interrumpió-.

Se abrochó los botones de la chaqueta de su carísimo traje, arregló su corbata y tomó su maletín. Le dio una mirada de odio a la actriz y salió con lo último de dignidad que le quedaba si es que alguien como él conocía lo que era eso.

-Has tomado una muy equivocada decisión Rachel-Le dijo antes de irse-.

-Claro que no-.

Al sentir el portazo que dio George al salir, la invadió una sensación de completa libertad. Lo había hecho. Había dado un gran paso en su plan para volver a Nueva York y recuperar a Quinn. Ya no tenía miedo y se lo iba a demostrar.

-Voy por ti, mi amor- Susurró con una sonrisa completamente sincera-.


En Nueva York, otra chica estaba pasando por una situación muy parecida.

-¿Un año sabático?- Le preguntaba mínimo por tercera vez Lindsay tratando de convencerse-.

-Sí, un año sabático- Afirmaba una cansada Alison-.

-¿Justo ahora?- Insistía caminando de un lado a otro-.

-Sí, justo ahora-Repetía-.

Lindsay detuvo su caminar y se sentó junto a la estrella de la música pop.

-¿Por qué? Y quiero la verdad-Le preguntó calmada-.

-Con la presentación en Times Square terminó la gira de mi último disco, necesito un descanso para dedicarme a componer, desde que comencé nunca me he tomado uno…-Argumentó la cantante-.

-Dije que quiero la verdad, Alison- La presionó- Cuando recién llegamos aquí lo único que querías hacer era irte, dejar Nueva York, pero algo pasó que has ido atrasando el viaje de regreso a casa…-.

-Los Ángeles no es mi casa, yo soy de aquí…-La interrumpió-.

-No soy yo la que lo niega-Aceptó la publicista- Sólo quiero saber que te ha hecho cambiar de opinión-.

Alison desvió la mirada de esos penetrantes ojos claros que la habían aprendido a conocer muy bien a lo largo de esos años.

-Yo no te puedo obligar a nada Alison, si tú quieres un año sabático, lo vas a tener, pero me gustaría saber la razón, soy tú publicista y quiero saber cómo manejar esto ante los medios- Suspiró fuerte- Y también quiero saberlo porque me importas, aunque la mayoría de las veces quiera golpearte o fantasee como asfixiarte mientras duermes, llevamos años trabajando juntas y si algo malo te ocurre me gustaría saberlo-Le dijo sincera-.

La pelirroja sonrió, ellas tenían una relación realmente extraña para quien la viera desde afuera. Se peleaban constantemente y Alison ya no recordaba cuantas veces la había despedido, no teniendo ningún otro efecto más que se dejaban de hablar unos días y luego ninguna de las dos mencionaba del tema. Sí, se peleaban, pero también se acompañaban, Lindsay para Alison significaba la única constante en su vida luego de que dejo de ver a Kayle, era esa hermana mayor de quien soportaba gritos, retos y verdades dolorosas, de la única que lo aguantaba, porque sabía que finalmente todo lo que hacía la publicista era por su bien.

-He vuelto a ver a Kayle-Reconoció finalmente-Es médico y aceptó un puesto acá porque quiere comenzar a ver unos asuntos de la compañía de su familia…-.

-Alison…-La intentó detener-.

-Sé lo que vas a decir, no tienes que repetirlo…-.

-Sí esa es la razón, quedarte acá por ella, no estoy de acuerdo…-Continuó-.

-Dijiste que si yo quería poder tener este año de descanso…-.

-Y es cierto, lo que estoy haciendo es darte mi opinión al respecto…-.

-¿Por qué no?-La cuestionó-.

-Lo sabes perfectamente, no quiero que retrocedas Alison, no quiero verte cómo te vi luego de que ella te rechazó, estabas autodestruyéndote-Le recordó-.

-Eso no pasará, las cosas son diferentes ahora…-.

-¿Diferentes? ¿En qué?, Me vas a decir mirándome a los ojos que no quieres quedarte en esta ciudad para intentar otra vez que ella se enamore de ti…-.

-No está ni con Johansen ni con Santana…-Murmuró-.

Lindsay suspiró sonoramente, un tanto cansada de haber repetido tantas veces lo mismo.

-No quiero sonar cruel, pero que ella ya no esté con ninguna de las chicas de las que estuvo enamorada, no significa nada, ella no está enamorada de ti Alison, te lo dijo, fue sincera contigo y reconoció que su historia existió en algún momento, pero ya no iba más…-.

-Las cosas cambian-Se defendió-.

-No te expongas de esa manera, no te humilles así- Le dijo en un tono que era casi de súplica-.

Alison sabía que Lindsay no quería verla destruida otra vez, por lo que tomó aire y comenzó a explicarle, quería que la entendiera y la apoyara en esto.

-Tú no lo entiendes Lindsay, no lo vas a entender hasta que te enamores tanto de alguien que te duela, que duela el sólo hecho de sentir esto en el pecho porque no cabe en el, de no saber que tú corazón podía latir así hasta que la volviste a ver… ella es lo único que he amado con esta intensidad en mi vida y si existe aunque sea una milimétrica posibilidad de tenerla voy a apostar todo lo que tengo a eso…no me voy a callar otra vez-.

La publicista asintió en silencio.

-Me reuniré con el resto del equipo para comunicarles la noticia- Expresó siendo totalmente profesional-.

-Gracias-Dijo la pelirroja-.

-Sólo cuídate…-.

-Lo haré y si en algún momento lo olvido, sé que tengo a ti cuidando mi espalda-Reconoció la cantante regalándole una sonrisa-.

-Sabes que sí, aunque si tengo que volver a ir a buscarte a uno de esos mugrientos bares de strippers porque estás tan borracha que no te puedes el trasero, te exigiré que me subas el salario al doble- Le exigió-.

-Hecho-Aceptó-.


Kayle iba manejando con velocidad su motocicleta por las calles de Nueva York. Desde que se despertó había intentado infructuosamente comunicarse con Sophie, la inglesa parecía no querer nada con ella porque todas sus llamadas terminaban directo al buzón de mensajes. Ya habría tiempo, se dijo. Ahora tenía algo más en mente y se dirigía hacia allá.

Detuvo su moto, se quitó el casco y observó con detención el imponente edificio que tenía al frente.

Su caminar se hizo lento, ya había perdido la costumbre de utilizar su apellido para conseguir cosas. Los nervios se fueron acentuando cuando pasó a la primera secretaria y subió al ascensor rumbo al último piso.

La joven mujer, la miró con recelo cuando al llamar a su jefa, ésta le dijo que dejara pasar de inmediato a la doctora. Eso no ocurría nunca, eran semanas de anticipación con que las personas pedían cita para hablar con ella.

Golpeó la puerta para asegurarse antes de entrar y esperó hasta que escuchó que la invitaban a pasar. Adentro la esperaba una atractiva castaña.

-Creo que alguien echó algún tipo de alucinógeno a mi café hoy, porque de que otra manera estaría viendo a Kayle Carpentier en mi oficina-Expresó-.

Megan Rybner, la presidenta de la compañía que llevaba su apellido, se acercó con su caminar elegante y sensual hacia la doctora para depositar un beso prolongado en su mejilla.

-Hola Megan-Saludó-.

-Buenos días-Respondió sonriente-¿A que debo este honor?-Siguió bromeando-.

Kayle jugaba con el casco de su moto nerviosa, no sabía cómo comenzar esa conversación.

-Pensé que luego del almuerzo de año nuevo de tu familia pasaría tiempo antes de volver a verte-Rompió el silencio la castaña-.

-Necesito hablar contigo sobre algo…- Dijo en tono inseguro-.

La doctora había pensado durante días como volver a entrar a ese círculo cerrado que representaba la elite neoyorquina. Necesitaba ideas y una en particular se le había metido en cabeza por eso estaba ahí, sentada en la oficina de una de las mujeres más importantes en el ambiente empresarial estadounidense.

-¿Me lo vas a decir?-Le preguntó mirándola fijamente, ansiosa, le producía mucha curiosidad la presencia de Kayle en su oficina-.

-Necesito tu ayuda…-Murmuró y desvió la vista-.

-¿Mi ayuda?-Inquirió con una sonrisa- ¿Kayle Carpentier necesita mi ayuda?-.

-Parece que no fue buena idea venir aquí-Expresó molesta por el tono de la empresaria-.

-Pero que poco sentido del humor, Carpentier-Le dijo- Ya siéntate y hablemos-.

La doctora volvió a su posición anterior y se dio el ánimo para explicar el porqué de su visita.

-Tú eres alguien conocida y respetada en el medio, tomaste el puesto de tu padre en la compañía y con mucho éxito por lo que he investigado, has fortalecido…-.

-No creo que hayas venido a hacer un listado de mis logros, así que al punto Carpentier…-La apuró, Megan no era una mujer que manejara muy bien los tiempos de espera cuando quería saber algo-.

-Yo necesito que me vean como la siguiente al mando y sé cómo funciona esto, los negocios no se cierran en las oficinas, sino, en los almuerzos, clubes exclusivos y fiestas, así que te quería pedir si puedo acompañarte a algunas…-Bajo el tono de voz al decir esto último-.

Megan puso un dedo en su mentón y mantuvo esa sonrisa en su rostro, por sus ojos vivaces pasaban varias ideas en ese momento.

-¿Quieres ser mi cita permanente?-Le preguntó con una seriedad fingida-.

La doctora respiró profundo, eso se estaba transformando en una situación totalmente incomoda.

-No es lo que quise decir, no es algo en plan romántico ni nada…-.

-¿Entonces sólo piensas utilizarme?-La interrumpió nuevamente jugando con ella un poco más-.

Kayle se molestó ante esa pregunta, Megan podría ser de gran ayuda pero tampoco iba a soportar ese tipo de cosas.

-Definitivamente fue una mala idea venir aquí, olvida lo que te dije-Expresó levantándose y caminando hasta la puerta-.

-Pasa por mí el sábado a las 11 de la mañana, el viejo Kelly organizó un almuerzo en los jardines de su mansión para celebrar el aniversario de su compañía, todos van a estar ahí, le diré a mi secretaría que te envié un mail con los detalles de lo que usaré para que uses algo acorde, demás está decir que odio la impuntualidad-Exclamó para luego volver su atención hacia los importantes documentos que yacían en su escritorio-.

Kayle sonrió, y giró la manilla de la puerta.

-Nos vemos el sábado-Se despidió la doctora-.


Brittany había tenido días de mucho trabajo. Con Ethan habían revisado fichas de postulantes para la obra, inversionistas y proveedores para el vestuario entre otras cosas que necesitaban para poner en marcha el gran proyecto.

Ese día en particular, estaban visitando el teatro que había sido elegido. Era uno de los más grandes de Nueva York y había sido solicitado por Ethan con meses de anticipación.

-Es impresionante-Expresó la bailarina mirando a su alrededor-.

-Lo es, no te imaginas lo que me costó conseguirlo-.

-Pero va a valer la pena, nuestro proyecto hará que este teatro se llene-Dijo emocionada-.

Ethan la miró y sonrió.

-Me gusta escucharte hablar así, siento que estás mejor-.

Brittany bajó la cabeza. Eso en parte era cierto, se había sentido mejor, con todo el trabajo que tenían su mente había encontrado el escape perfecto para evadir la ausencia de Santana. Sin embargo, eso no quería decir que la hubiese borrado de su mente, cualquier detalle traía a su mente a esa latina que tanto extrañaba, sobretodo por las noches, cuando no tenía a quien acariciar hasta cerrar sus ojos.

-Paso a paso-Murmuró la bailarina-.

Siguieron recorriendo el teatro hasta llegar al escenario.

-Voy a envidiar a quien protagonice nuestra obra y se pare justo aquí-Comentó Britt-.

-Aún estás a tiempo-.

-Quiero probar cosas nuevas, tener la oportunidad de coreografiar todo, de estar involucrada en cada parte de proceso- Expresó con un pequeño brillo en sus ojos-.

-Ser artista no es sólo estar sobre el escenario-Agregó el maestro-.

-Lo sé y lo que estoy haciendo ahora, imaginarme cómo va a ser todo desde el primer segundo hasta el último, me llena muchísimo-.

Un señor de mediana edad entró por uno de los costados del escenario, con una carpeta con documentos.

-Señor Rafferty me acompañaría a mi oficina-Le pidió-.

Ethan le dio una mirada a Brittany y le dijo que volvería en unos minutos. La bailarina aprovecho para seguir inspeccionando el escenario, era en verdad majestuoso. Comenzó a hacer pequeños pasos de baile, imaginó una lenta melodía y la siguió. Desde que había dejado Paris que no bailaba, su cuerpo naturalmente dispuesto para la danza se había sumergido en un estado de agotamiento, como si se sintiera culpable de haber sido tocado por otra mujer.

Sus largas y fibrosas piernas ejecutaban saltos y volteretas con técnica perfecta, sus brazos y manos ubicadas en el lugar exacto le daban la sensualidad necesaria para componer el suave sonido que se radicaba en su mente. Su cabello parecía otro instrumento más tomado con pinzas y haciendo de ese cuadro de danza una perfecta representación.

-¡Bravo!-Exclamó aplaudiendo con energía y caminando hacia el escenario-.

Brittany detuvo sus accionar inmediatamente y se quedó pasmada ante la imagen que le daban sus ojos.

-Tú…tú…qué…-Tartamudeo-.

-Hola Brittany-Saludó a sólo unos cuantos metros de ella ya sobre el escenario-.

-Aléjate de mí-Dijo retrocediendo-.

-Tenemos una conversación pendiente-Insistió con marcado acento francés y acercándose un poco más a la bailarina que seguía retrocediendo-.

Emma, detuvo su caminar al entender que Britt no quería tenerla cerca, lo que no significaba que se iba a ir sin más. Ellas iban a tener esa conversación, que esperaba significara un acercamiento con la bailarina.

-No tengo nada que hablar contigo-Se negó tajante la rubia- Vete de aquí, no quiero volver a verte en mi vida-.

Si bien la francesa no se esperaba un recibimiento con los brazos abiertos, tampoco esa negativa tan enérgica.

-No me trates así, no me culpes a mí de todo porque yo no te obligué-Se defendió-.

Brittany la miró con un odio que nunca antes había sido irradiado de esos inocentes ojos celestes.

-¡Vete de aquí de una jodida vez!-Exclamó- No me importa cómo me encontraste ni…-.

-El mundo de la danza es pequeño, sólo tuve que hacer algunos llamados para saber que hoy firmaban con el dueño de teatro-La interrumpió- Britt, deje mucho por estar aquí y verte, hablemos…-

Ni ese tono parecido al de la súplica convenció a una dolida Brittany.

-¿Y de que vamos a hablar? ¿De cómo rompiste mi confianza? ¿De lo mucho que necesitaba a mi mejor amiga en ese momento y de cómo te aprovechaste de eso?-Inquirió con rabia-.

-No estás siendo justa, yo siempre te apoyé, pero llegó un momento en que ya no pude aguantarlo más… -.

-¡Y ese momento llegó justo cuando yo estaba borracha y no sabía lo que hacía!-La siguió increpando-.

-Cometí un error, lo acepto-Dijo bajando la cabeza en una actitud que no era típica de la orgullosa francesa- Pero, ya estaba cansada de verte mal por causa de esa idiota que no supo valorarte, yo…-.

-No hables así de Santana, ella…-.

-¡Deja de defenderla! ¡Ella se fue! ¡Te dejó! ¡Y yo siempre estuve ahí para ti!- Respiró para lograr controlarse- Sé que no fue la mejor forma de que pasara, pero no me arrepiento, fuiste mía Brittany, aunque fuera una sola noche y eso ni la estúpida de Santana me lo va a poder quitar…-.

La rubia bailarina cambió su mirada de odio por una de absoluta tristeza. Emma tenía razón en algo, esa noche había ocurrido y aunque quisiera con todas sus fuerza nunca iba a poder borrarla.

-Vete de aquí, antes de que me olvide de que alguna vez fuiste mi amiga y te saque a golpes-Le advirtió-.

-Brittany, sé que aún no lo entiendes, pero piénsalo, si pasó es porque una parte de ti también quería que pasara, tus besos y caricias me lo dijeron, tú también querías…-.

Brittany nunca se había sentido tan fuera de sí, nunca había deseado con tanto ímpetu hacer desaparecer alguien de su vida, no estaba en su esencia ser una persona violenta, no le gustaban los insultos, pero la presencia de Emma le estaba doliendo, le estaba doliendo tanto que su pecho se agitaba fuertemente intentando retener aquél agrio sentimiento.

-¡Te lo advertí!-Exclamó-.

-¡Brittany!-Dijo Ethan alcanzando a sujetarla-¿Tú que haces aquí?-Le preguntó molesto a Emma, tomando una faceta protectora con la bailarina que se había calmado un poco en sus brazos-.

-No te metas en esto Rafferty- Le respondió la bailarina francesa-.

-Sal de aquí Emma, Brittany no quiere tener nada que ver contigo, así que, sí te queda un poco de dignidad después de lo que le hiciste, date la vuelta y vete de aquí-Expresó en un tono duro y refugiando a la rubia en su pecho-.

-Vamos a hablar Brittany, y ahí te vas a dar cuenta que no hay culpables en lo que pasó-Dijo y se dio la media vuelta para comenzar a caminar hacia la salida-.

Ethan reforzó su abrazo en una rubia que de a poco comenzaba a respirar con normalidad.

-Cálmate, ya se fue-Le susurraba despacio mientras le acariciaba el cabello-.

-Tiene razón…-Murmuró con un hilo de voz la bailarina- La culpa no es sólo de ella, yo también quise…-Decía con culpabilidad-.

-No es cierto Britt, ella se aprovechó de una situación en donde estabas vulnerable, donde más necesitabas una amiga-La consolaba-.

Se quedaron así por algunos minutos mientras la rubia se recomponía de la inesperada visita.

-No se va a rendir…-Dijo separándose de su amigo-.

-No pienses en eso ahora…-.

-Pero…-.

-Mírame-Le pidió- Te prometo que no voy a permitir que ella te haga daño otra vez, voy a cuidar de ti, Britt- Le dijo de manera totalmente paternal-.

-Gracias Ethan, pero tengo que aprender a cuidarme sola…-.

El bailarín le sonrió con orgullo.

-Vamos a comer algo, el negocio ya está cerrado, tenemos el teatro ya listo-Le dijo-.

Brittany aceptó afirmando con su cabeza y caminaron algunas calles hasta encontrar un pequeño restaurant para almorzar. Se ubicaron en una mesa cerca de la ventana y sus órdenes no tardaron en llegar.

-No quiero que este episodio te haga retroceder…-.

-No te preocupes tanto por mí, ya te dije que estoy aprendiendo a cuidarme sola, no voy a dejar que me afecte-.

Siguieron comiendo con tranquilidad.

-Tengo ganas de ver a Santana-Dijo de la nada la rubia-.

Ethan levantó la vista de su plato y bebió de su soda porque al parecer casi se atraganta. Tosió de manera disimulada antes de hablar.

-¿Vas a llamarla?-Le preguntó-.

-No sé…me pidió tiempo y no quiero presionarla, pero de verdad la extraño-.

-Creo que deberías llamarla-La incentivó el maestro-.

-Quizás lo haga-Reflexionó la bailarina-.


Santana se movía de un lado a otro dentro del espacioso salón en el departamento de Quinn. Tenía telas dispersas por todo el lugar y en su improvisado escritorio yacían varios diseños que tenía pendientes de realizar.

Habían sido días ocupados, los viajes a Brooklyn visitando al artista que le había recomendado Francis, fueron varios antes de por fin tener las telas que necesitaba, pero se encontraba totalmente conforme con el material, era perfecto para lo que tenía pensado hacer.

Revisaba con atención cada corte en los diseños e iba ordenando las telas en los maniquíes que había comprado. Adquirir todo había significado una gran baja en su cuenta de ahorros, pero era lo mínimo que necesitaba y ya era momento de arriesgarse por su talento.

Sintió el timbre del departamento y miró el reloj, no esperaba a nadie y tampoco era la hora en que llegaba Quinn, quien podría haber olvidado las llaves o algo.

Se acercó y abrió.

-H-hola…-Saludó con expresión de sorpresa la latina-.

Ante ella estaba una nerviosa rubia quien se reprendía internamente por haber sido tan imprudente y no llamar primero.

-Hola…sé que debí haber llamado primero pero…-.

-Pasa-La interrumpió-Lamento el desorden, pero estaba trabajando-Excusó intentando sonar normal-.

-No te preocupes, yo sólo…-.

-¿Quieres algo de beber? ¿Una soda? ¿Un café?-Le interrumpió nuevamente-.

-Una soda está bien gracias-Respondió intuyendo la incomodidad de la latina-.

Santana le dio una media sonrisa y caminó con rapidez a la cocina en busca de la soda. De pronto le costaba respirar con facilidad así que apoyo ambas manos en uno de los muebles y agachó un poco la cabeza.

Sabía que iba a volver a ver a Brittany, la había extrañado eso era innegable, pero no esperaba que ese reencuentro se produjera así, sin tener tiempo siquiera para prepararse. Abrió el refrigerador y agradeció la pequeña brisa fría que le dio de lleno en su rostro. Buscó las sodas y sacó dos.

Cuando volvió al salón, vio que Britt estaba viendo sus diseños muy interesada.

-Toma-Le dijo para captar su atención y entregarle la soda-.

-Gracias-Aceptó una tímida bailarina-Estos son muy buenos-Agregó refiriéndose al trabajo de su ex novia-.

-Es algo en lo que he estado trabajando-.

-Así veo, tienes muchas cosas aquí-Comentó mirando a su alrededor-.

Luego de ese comentario se hizo el silencio entre ambas, ninguna sabía exactamente qué decir, esa conexión de la habían gozado desde siempre ahora parecía verse totalmente afectada.

-Britt…-.

-Lo sé, debí llamar, pero tenía miedo de que no me contestaras y quería verte, quise aguantarme las ganas de verte pero no pude y llegue aquí…no sabía si estarías o no…-Se detuvo al ver la expresión neutra de su morena- Es mejor que me vaya…-.

Santana no había vuelto a pronunciar palabra, simplemente le tomó el brazo con delicadeza.

-Yo también te echaba de menos…-Susurró combinando miradas con esos ojos celestes que brillaban-.

-San…-.

-Pero no estoy lista, necesito algo más de tiempo ¿sí?-Le preguntó acariciándole lentamente el rostro-.

Brittany afirmó entregándose a tan íntima caricia.

-¿Puedo quedarme un poco más?-Le preguntó la rubia-.

Santana afirmó con la cabeza y le comenzó a mostrar sus diseños, mezclaba las telas según cómo lo tenía pensando y le gustaba como la rubia se veía totalmente inmersa en sus palabras, le estaba prestando toda la atención.

-Eres realmente muy buena en lo que haces, estoy segura que te va a ir muy bien-La alabó la bailarina-.

-Gracias-.

La latina vio el reloj nuevamente y se dio cuenta que ya debía salir para ir a buscar a Beth.

-Britt, debo irme, Beth odia que llegue tarde a buscarla, me alza esa ceja Fabray que da miedo cuando me atraso aunque sea un minuto- Explicó-.

La rubia sonrió y se imaginó perfectamente la imagen.

Salieron juntas del departamento y Santana se ofreció a dejar a Brittany hasta su hotel.

-¿No piensas buscar algo más dónde vivir?-Le preguntó la morena faltando unas cuadras para llegar al hotel-.

-No lo sé, Ethan se va a cambiar cuando llegue Claire con André, quizás ahí busque algo más donde vivir…-Respondió alzando los hombros-.

-¿Ethan está en Nueva York?-Le preguntó interesada-.

-Sí, con él es el proyecto del que te hable, viajó solo pero Claire llega en unos días, estaba en Londres viendo el traslado de André a una escuela acá en Nueva York y también lo de su galería-Contestó, era mejor aclarar todo antes de que Santana se hiciera una imagen errada de la situación, la latina siempre había mirado a Ethan con recelo-.

-Creo que deberías buscar algo, no puedes vivir en un hotel-Opinó-.

Brittany sonrió al sentir que por lo menos lo que pasara con ella le seguía importando a su latina.

-Quizás si alguien me ayudara a buscar algo…-Se giró para ver la reacción de Santana ante la indirecta-Sería más fácil…-.

Santana estacionó el auto sin responder ante eso.

-Llámame cuando decidas cambiarte, ahí veremos si puedo acompañarte o no ¿bueno?-.

Eso era algo, un pequeño paso.

-Está bien-Aceptó- Espero verte pronto- Se despidió dejándole un coqueto beso en la mejilla-.

-También yo Britt…-Susurró la latina cuando la bailarina ya había salido del auto-.


Francis afirmaba con la cabeza y sonreía, volvía a afirmar con la cabeza y estaba vez se esforzaba un poco más para que su sonrisa se viera menos forzada, pero eso no ocurría, lo único que estaba consiguiendo es que le doliera el cuello de tanto afirmar y la mandíbula con tanta sonrisita fingida.

Lo odiaba, odiaba acompañar a Thomas a esas "celebraciones" con puros tipos presumidos vestidos con trajes carísimos y esposas fantasmas que no opinaban de negocios y se limitaban a asentir y sonreír. ¡Joder! que eso no le quedaba, ella era una mujer importante, con carácter y opinión, no podía hacer ese papel de futura esposa abnegada.

-Si me disculpan- Dijo separándose un poco del grupo para ir por una copa-.

Tomó una copa de champagne casi de un sorbo y luego tomó otra para beberla con más moderación. No había ninguna posibilidad de que aguantara todo ese teatro sin alcohol en su sangre.

-Buenos días Francis-La saludó-.

La rubia editora se volteó al reconocer la voz.

-James...-Le dijo sorprendida- H-hola… ¿Cómo estás?-.

-Bastante bien, intentando como tú digerir este circo con una copa, no podía quedarme en casa y darles en el gusto a los que dicen que estoy más muerto que vivo- Respondió con una sonrisa burlesca y bebiendo un whisky-.

-Yo te veo de lo más bien, de hecho para tus años aún eres muy guapo-Bromeo la rubia-.

-Son los genes Carpentier, no se desgastan con el tiempo-Contestó haciéndole un guiño-.

-Claro, los genes Carpentier-Dijo sin poder evitar acordarse de cierta morena-.

-Sabes que…-.

James iba a hablarle obviamente de Kayle, pero el ruido o rugido de un motor que venía entrando a los gigantescos jardines de la mansión de los Kelly, llamó la atención no sólo de ellos, sino que de todos los presentes.

Del Audi negro descapotables se bajó una imponente y hermosa Kayle, que vestía un traje de dos piezas en negro y una blusa de seda del mismo color, usaba unos lentes de sol estilo aviador que le daban un toque rebelde a su elegante atuendo. Se dio la vuelta para abrir la puerta del copiloto ofreciéndole su mano a una despampanante castaña que vestía un ceñido vestido rojo que hacía contraste con el vestuario de su acompañante.

Megan se había prendado del brazo de Kayle, mientras le susurraba algunas cosas que hacían sonreír a la doctora. Avanzaban hacía donde estaban ubicadas las mesas bajo la atenta mirada de los presentes que una vez pasado el shock inicial ya comentaban la triunfal aparición.

Francis la había reconocido de inmediato y no, claramente eso no era para la doctora que aceptaba las presentaciones protocolares, sino de Megan. La rubia de pronto sintió encendida su cara de los puros celos, esa mujer significaba un amargo recuerdo.

-Francis…-Intentó captar su atención James que se veía tan sorprendido como la rubia-

-Debo volver, hablamos luego-Se despidió intentando ser lo más cortes que pudo en ese momento.

Un mozo que se cruzó por el camino de la editora, vio asaltada su bandeja de champagne antes de que pudiera seguir su camino.

-Mi amor, ya te había extrañado-Dijo Thomas con esa sonrisa permanente que no hizo otra cosa que irritarla más-.

Al no escuchar ninguna contestación de la rubia, intentó otra vez para no quedar mal frente a sus compañeros de trabajo.

-Vi que estabas hablando con el viejo Carpentier, ese hombre debería estar ya jubilado, si sigue esperando que su descarriada nieta asuma en la compañía se va a morir en su gran asiento de presidente-Dijo burlesco haciendo reír a los demás tipos y a sus fantasmales esposas-.

A Francis le entraron unas ganas de rebatirle y decirle que nunca más se refiriera de esa manera a James ni a su Kayle. Al instante sacó ese pensamiento de territorialidad, ella hace muchos años que dejó de ser suya, ahora la muy traidora se veía de lo más cómoda con la idiota de Rybner.

-¿Ya viste con quien llegó?, tal para cual-Comentó otro en todo insidioso-.

La rubia no quería que el tema central de esa conversación se basara en su ex novia, pero al parecer eso se hacía imposible.

La miró sin querer hacerlo, la miró reprendiéndose a cada instante mientras lo hacía. Se veía tan hermosa, tan imponente, relacionándose a la perfección, sonriendo, bromeando presumiblemente. Sabía que en fondo debía estar algo nerviosa, ella la conocía, ese no era un mundo que le gustara, muchas veces lo habían hablado de adolescentes, pero si estaba ahí, se podía imaginar perfectamente la razón. Sacando a la imbécil de Rybner del cuadro, por supuesto.

Vio como Kayle se había acercado a James, quien la miraba orgulloso. Esa era su razón, ese hombre que siempre había admirado era el único que podía traerla de vuelta.

Cuando se dio cuenta de que James, Megan y Kayle venían justo hacia ellos, quiso escapar, sacarse sus preciados pero nada prácticos tacones Louis vuitton y correr a toda velocidad hacía un lugar seguro lejos de ahí. Pero ya era tarde, Thomas la sujetaba fuerte por la cadera y Kayle tenía sus ojos verdes fijos en ella.

-Caballeros, muy buenos días-Saludó Megan-.

-Francis…-Expresó Kayle a un volumen más alto del que esperaba que saliera, llamando la atención de todos, especialmente de Thomas, que se daba cuenta como su prometida se perdía en esos ojos verdes-.

Kayle ya la había visto, era imposible no fijar la mirada en la mujer más hermosa de toda esa celebración. La vio cuando llegó y la rubia parecía tener una agradable charla con su abuelo, lo que la hizo sonreír, ignorando completamente lo que Megan le venía diciendo.

-¿Se conocen?-Le preguntó Thomas ante lo notable de la conexión que estaban teniendo, Francis simplemente afirmó con la cabeza-.

-¿Tú quién eres?-Le preguntó la doctora, lo que salió de su boca en tono agresivo al ver el firme agarre que tenía el tipo sobre su ex novia-.

-Soy Thomas Carrigan, el prometido de Francis- Contestó extendiendo su mano y con una marcada sonrisa de superioridad-.

Ignoró el eco que la palabra "prometido" le produjo en su mente, también como su mirada de forma automática se situaba en el anillo que llevaba Francis y la sensación que le produjo el hecho innegable de lo que significaba esa palabra y ese anillo.

-Kayle Carpentier, la ex novia de Francis-Expresó en tono seguro-.

La doctora vio como la sonrisa presuntuosa de Thomas se iba desvaneciendo, cambiándole la expresión por una entre sorprendida y descompuesta. Francis cerró los ojos, eso se venía peor de como lo había pensado en un primer momento.


Espero que les haya gustado y les puedo decir que ya estoy escribiendo el próximo así que nos leemos el otro viernes! Promesa!

Saludos!

twitter: ffdany05