Erwer: Tras un largo tiempo de espera, un nuevo capitulo ha llegado.
Raven: Ya era hora... Pensé que te habias olvidado de mi grandiosa historia.
Rena: Si sigues siendo asi de egocentrico menos razones les das para escribir.
Raven: Lo siento... *se averguenza*
Erwer: Aun asi prefiero asegurarme, por lo que... ELSWORD, ADD, CHUNG... !DO THE THING!
Elsword/Add/Chung: *toman a Raven y lo esposan a un tubo tapandole la boca con una cinta*
Erwer: Mucho mejor... Ahora sin mas preambulos... Corre video.
El Orfanato del Zorro Blanco
Capitulo 8: Ataque
La gigantesca nave cubría la visión aérea del edificio que albergaba a un centenar de guardias junto con los miembros del Consejo Real de Velder, en su interior, una cantidad muy superior de guerreros dispuestos a dar sus vidas por obtener justicia y venganza por las negligencias que ha cometido el consejo debido a los actos impuros de uno de sus miembros, mejor dicho, su líder. Las Tropas Mercenarias Cuervo observan el azul del cielo y las nubes como si fuera la última vez que sintieran en aire fresco del día, y los helados vientos provocados por las masas de algodón aéreas. En efecto, para muchos será la última vez.
Raven levanta su brazo Nasod para que la aeronave comience a descender, y llegando a un punto en que la esta es vista en su totalidad por todas las personas al interior del edificio más los guardias de las afueras y los muros, el jefe de las tropas desenvaina su arma. Los minutos siguientes, fueron vividos por todos en cámara lenta, tomando una gran bocanada de aire que llene sus pulmones Raven da un ensordecedor grito y los centenares de guerreros se lanzan en los muros del consejo sobre los poco preparados guardias que no esperaban un ataque en lo que parecía ser un normal día de vigilancia. Gracias a unas botas propulsoras que diseño la brigada de ciencia y tecnología de las Tropas Mercenarias Cuervo, todos los guerreros que aterrizan en los muros salen completamente ilesos, masacrando a todo guardia que se encuentre en su camino.
Rena observaba como las espadas y cuchillas atravesaban cuerpos como su fueran hojas de papel y como la sangre teñía de rojo los ladrillos que componían la enorme edificación, dando gracias a la Diosa de El que sus niños no están viendo tales escenas. Los pequeños se quedaron, como Raven dijo, dentro de la nave específicamente en el cuarto del capitán. Raven por su parte, observa como dos de sus combatientes son dados de baja por un grupo de cinco arqueros y dos lanceros, y lleno de rabia se lanza al combate junto con sus compañeros aterrizando al medio de los siete guardias. Tras una mirada a cada uno de los individuos, no lograron reaccionar y en menos de un segundo Raven ya había aniquilado a los cinco arqueros.
"Es... Muy rápido." Dice Rena para si misma impresionada con las habilidades del líder, y quien no lo estaría, si antes que los lanceros pensaran siquiera en escapar fueron reducidos a cadáveres al igual que los arqueros. La aeronave aterriza por completo, y de la abierta compuerta sale otro centenar de guerreros los cuales tienen la actual misión de entrar en el enorme edificio y matar a todo aquel que se interponga en su camino con excepción de los miembros del consejo. La puerta principal es abierta encontrándose el enorme grupo de gente, mas Rena, frente a los sobrevivientes del primer ataque y su líder. Raven apunto fuertemente su espada al interior del edificio para que al igual que perros hambrientos a los cuales les ponen un trozo de carne frente a ellos corran como locos por su presa, que en este caso se trata de los guardias de la edificación.
"¡Raven!" Grita Rena para llamar la atención del chico, pero antes de poder decir cualquier cosa Raven toma su brazo y la guía al interior de la sangrienta batalla.
En pocos minutos, el suelo de la entrada principal ya presentaba sus primeros cadáveres. Mientas ambos caminaban por los pasillos escuchando gritos de gente perdiendo sus vidas de manera macabra para los ojos de la chica, por lo que dejo el sufrimiento para sus oídos cubriendo sus ojos con las manos, pero ni eso le ayudo a quitar de su mente las imágenes que ya había capturado en aquellos pocos segundos de pelea. Además, dichos gritos no ayudaban mucho a generar una visión gentil, pacifica ni mucho menos hermosa de la situación que ocurre en estos momentos. Su mano tiene sostenida la de Raven, el cual guía su cuerpo de manera ciega cada vez más en el interior. A veces siente como su mano se mueve para un determinado lado al mismo tiempo que escucha un alarido de dolor, por lo que su mente procesa la imagen de Raven asesinando a alguien que posiblemente tenga que soportar un empleo que no es gustoso para el solo con el fin de mantener una familia, al igual que mucha gente que está perdiendo la vida en estos minutos.
'Acaso... ¿Estará protegiéndome?' Piensa Rena tratando de buscar una razón justificable de por qué esta asesinando a tantas personas en el camino. Se supone que su misión es la de asesinar a quien sea esa persona que está causando tal injusticia por la cual luchan todos hoy en día, por lo que la perdida de los demás bajo sus manos es innecesaria. '¿Son acaso todas estas vidas innecesarias?' Piensa una vez más. 'No creo que existan vidas innecesarias, al fin y al cabo todos estamos aquí para cumplir nuestro deber en la vida. Acaso... ¿Todas estas personas que mueren hoy en día ya cumplieron su deber? ... No... Hay mucha gente que deja este mundo sin haber logrado su cometido primordial. Aunque, también existen personas que logran sus metas una vez fallecen. Pero-'
"¡SEÑORITA RENA!" Los pensamientos de la muchacha son interrumpidos por una voz, quizás femenina, que corre en su dirección. Rena quita sus manos descubriendo sus ojos, revelando ante ellos una imagen de una chica de cabello negro y la típica vestimenta de las Tropas Mercenarias Cuervo, pero su rostro estaba cubierto por la máscara de gas que todos tenían. En sus brazos yace una figura con un reluciente y mortal corte en toda su sección abdominal, la sangre salía de manera alocada y por la desesperación que presento el grito de quien le carga le quedan pocos segundos. "Le pido por favor que cure a mi esposo... No queremos que nuestra pequeña hija quede huérfana de padre tan joven." Dijo la -ahora si confirmada- chica. Las palabras 'esposo' e 'hija' resonaron fuertemente en la cabeza de Rena.
"¿Tienen una hija y aun así vinieron a pelear? Están consientes que pueden perder sus vidas. ¿Y aun así vienen a pelear?" Dijo Rena indignada.
"Tenemos claro que no es la decisión correcta. Pero no está en nuestros planes que ella viva en un mundo donde la injusticia se presenta en el diario vivir de toda la comunidad. Queremos un mundo justo para ella, y mientras podamos hacer algo, seguiremos peleando." Con esa respuesta, Rena quedo sin palabras. "Pero para eso necesito que le cure. Se lo ruego... Por lo que mas-"
"Apártate..." Dice Rena interrumpiendo a su camarada. Ella hace caso dejando a su amado en el suelo y ve como la mitad elfa pone sus manos sobre el herido. La mortal herida poco a poco va tomando forma de cicatriz, y la sangre que antes salía a borbotones dejo de emanar. "Estará bien. Ahora solo necesita descansar." Dice al terminar su trabajo.
"Gracias..." Responde llorando y abrazando a su esposo. "Eres verdaderamente una diosa." Una vez más una palabra tocaba fuerte en el subconsciente de la muchacha: 'diosa'. Se supone que su poder fue brindado con el fin de curar a todas las personas, pero no con este tipo de fines.
'¿Me estaré acaso convirtiendo en una diosa de la guerra que en vez de pelear cumple función de soporte en la batalla' Piensa otra vez. Pero una vez más deja de hacerlo cuando Raven pone su brazo humano en su hombro.
"Sé que no es la mejor situación en la cual utilizar tus poderes, pero..." Raven se tomo una pausa tratando de elegir bien sus palabras, y una vez las tuvo miro a Rena sonriendo. "Gracias a ti más gente de la que teníamos prevista podrá volver sana y salva a sus hogares con su respectiva familia." Esas palabras calmaron en gran medida a la muchacha. Pensar que puede usar su don con el fin de salvar vidas independiente sea el contexto en el cual lo utiliza le hace sentir mucho más tranquil, mas aun tomando en cuenta quien dijo esas palabras.
"¡Señor Raven! Acaban de llegar unas tropas de refuerzo. Perdemos la entrada así que necesitamos un poco de ayuda." Grita un guerrero de las tropas a pocos metros de Rena y Raven. El muchacho mira a su compañera y le hace una propuesta:
"¿Crees poder curar a los heridos para aumentar nuestras defensas?" Dice con seriedad.
"Hare lo mejor que pueda." Responde Rena con determinación. Raven sonríe confiado.
"Traigan la mayor cantidad de heridos a esta posición. Los refuerzos van en camino." Ordena Raven, escuchando de vuelta el típico 'SI SEÑOR'. "Iré a la entrada principal para ayudar a mis camaradas hasta que lleguen los recuperados. Te dejo a cargo de ellos, Rena." Dice Raven. Ella no responde con palabras, pero asiente frunciendo el ceño con una sonrisa. "¡Scarlette! Tu misión ahora es la protección de Rena, protégele y a los heridos que vayan llegando, dile a tu esposo cuando despierte que te ayude en esa tarea."
"¡SI SEÑOR!" Responde la chica a la cual Rena acaba de ayudar. Ella ve como la figura de Raven se aleja valientemente para pelear al lado de sus camaradas. Sus ojos brillan debido al respeto y admiración que en pocas horas logro generar en la chica. "Muy concentrada viendo al señor Raven. ¿O no, señorita Rena?" Dice Scarlette con la intención de molestar a Rena, pero ella parece estar en la dimensión desconocida por lo que no responde. Aun así, la pregunta que llega a su mente una vez baja de las nubes es...
'¿Cómo es posible que sepa el nombre de todos sus camaradas?'
En pocos minutos los alrededores de Rena estaba lleno de heridos los cuales uno a uno iba curando sus heridas con la pequeña excepción de aquellos que llegaban en una condición que ya significaba una muerte segura. Pequeña ya que las bajas en ese momento fueron mínimas, y mientras Raven usaba su fuerza para reducir al ejercito de guardias que llegaba, Rena se encargaba de aumentar el ejercito de las Tropas Mercenarias Cuervo.
Rena desearía que todos los heridos dejados a su cuidado salieran vivos de dicha batalla, pero sus poderes no son lo suficientemente buenos como para traer a los muertos de la vida. Dicha magia es obtenible mediante hechizos de magia negra los cuales son ilegales en todo el continente de Elios, pero gracias a un ya fallecido guerrero de cabellera roja todas esas prácticas fueron abandonadas y erradicadas definitivamente. La última de estas fue destruida mediante el sacrificio del guerrero, el cual no se conocía su identidad además de su apellido: Sieghart. Conocido y denominado como un héroe para todos y al mismo tiempo una inspiración para muchos. Desgraciadamente, no puede ser todo paz en el mundo. Una vez se creó un nuevo balance muchas entidades en busca de poder adquisitivo y político aparecieron, generando problemas de desigualdad en muchas ciudades y pueblos del continente -lejos de los típicos robos generados por la pobreza o los asesinatos generados por el odio entre las demás personas-, situación por la cual se encontraban peleando las Tropas Mercenarias Cuervo en este minuto.
"¡RENA!" Grita Raven para llamar la atención de la curandera en medio del campo de guerreros heridos. "Las tropas están retrocediendo, pero se espera un nuevo ataque de los caballeros rojos de Velder." Dice algo preocupado.
"¿Por quién me tomas?" Dice de manera insolente la muchacha. Pero cuando puede ver su sonrisa y la gran cantidad de guerreros que están a sus espaldas puede ver que, por mucho que se traten de las tropas especiales y el haz bajo la manga del ejército de Velder aun hay posibilidades de triunfar. "Que vengan cuantos quieran, tenemos los refuerzos dentro del mismo edificio." Palabras seguidas de un estruendoso grito de guerra por parte de todos los guerreros. Raven veía con orgullo la manera en que su familia es reconstruida y con afecto a la persona que con mucho esfuerzo logro hacer eso posible. Independiente la situación en la que se encuentren, piensa una vez mas -y seguira pensando- que hizo una muy buena elección.
"Nuevos planes." Dice el líder para que todos juntos escuchen su idea. "Los que ya estén en condiciones para pelear reemplazaran a los que se encuentren en el campo, mientras que ellos serán la segunda línea. Quiero grupos que vigilen cada torre y dos grupos de veinte que se queden fijos en ambos pasillos que conectan la entrada principal con el interior. Quiero a su vez gente que cuide el exterior en caso de ataque aéreo, usaremos sus propias torretas y armamento para armas barricadas en caso de un ataque por la parte superior."
Rena escucha con admiración todas las órdenes dictadas por su momentáneo líder, al mismo tiempo el mueve sus brazos una especie de fondo lleno de flores el cual rodea en un aura de paz al muchacho -todo eso dentro de su cabeza-. Aun así, puede notar que en ningún momento menciono su nombre.
'¿Tendrá otros planes para mí?' Se pregunta para si misma, siendo su duda respondida en el mismo instante.
"... Mientras todos ustedes realizan lo que les dije, Rena y yo nos dirigiremos al salón principal en donde 'EL' se encuentra. Aprovecharemos el tiempo que demoran en llegar la tropa de caballeros rojos para poner fin a todo esto y así exponer nuestras demandas. Terminado todo esto pediremos a los miembros restantes del consejo un cese al ataque. ¿Todos entendieron de manera clara?"
"¡SI SEÑOR!" Gritan todos los oyentes.
Una vez las órdenes fueron dadas, todos tomaron rápidamente posiciones para enfrentar a las tropas especiales que venían para atacarlos mientras que Raven y Rena se dirigieron al salón principal para poner fin a todo esto. En el trayecto, Raven recordó la traición que lo mantuvo en prisión previo a su encuentro con las criaturas existentes en el otro mundo: sus ancestros. Recordó a sus más fieles camaradas masacrados frente a sus propios ojos, al mismo tiempo que su cuerpo era despedazado y su prometida... Seris... Era arrebatada de sus brazos para encontrarse con sus creadores. Gotas de sudor recorren su frente mientras corre a gran velocidad por los inmensos pasillos de la edificación, tan agudos eran sus deseos de venganza que olvido algo primordial dentro de sus futuros planes.
"¡Raven...! ¡Vas muy rapido!" Grita Rena exhausta unos cuantos metros detrás del impaciente muchacho. Una vez le alcanza toma una pequeña pausa para respirar. "¿Tan angustiado te tiene ese deseo de venganza?" Pregunta Rena con una expresión molesta dentro lo cansada que esta. "¿Acaso no recuerdas tus verdaderas intenciones de esta pelea? No quiero que te dejes llevar por la ira para realizar los actos que vienen a continuación... La ira solo lleva a más sufrimiento por el cual has tenido que pasar, es necesario que olvides tu rabia y veas lo que te espera cuando todo esto termine. Me prometiste volver, recuerda que tienes algo que decirme una vez salgamos de todo esto."
'¿Aun recuerda todo eso?' Piensa Raven para si mismo algo sorprendido. El creyó que con todo esto de la batalla ya se habría olvidado de esa promesa la cual aun piensa cumplir ya esta sea olvidada o no. "Lo siento..." Son las únicas palabras que puede decirle a Rena. El esperaba una especie de reprenda por parte de la mitad elfa, pero lo que recibe a cambio es un... ¿Abrazo? Después de haber teñido el suelo con sangre teniendo en su mente un deseo equivocado de venganza... ¿Recibe un abrazo?
"Tienes que estar tranquilo, Raven. Deja ir todo ese enojo, que simplemente sea polvo en el viento y mostrémosle juntos a Seris que podemos traer una sociedad mejor." Termina de decir sonriendo, y para sorpresa del chico, es primera vez que escucha o recuerda el nombre de Seris sin pensar en la ira o el sufrimiento, si no que recordó los buenos momentos que paso junto a ella y sus amigos. Para luego pensar una vez más en su muerte, con la diferencia que sus recuerdos no acaban ahí... Continúan hasta el momento que se encuentra con Rena, y su vida toma significado una vez más.
"Gracias, Rena." Dice Raven cortando el abrazo y dándole algo que a la muchacha le fascina. Un simple detalle que le pone la piel de gallina y le hace querer llorar de felicidad. Algo que le es difícil dar a Raven... Una sonrisa. "Acabemos con esto juntos." Rena asiente y tras una corta caminata llegan a una gran puerta la cual de un solo golpe por parte del brazo Nasod del chico es abierta por completo. En el interior se encontraban cada uno de los miembros del consejo los cuales fueron abandonando el aula uno por uno... Hasta que solo quedaron en el interior Raven, Rena y el hombre que con tanto furor buscaban.
"Me sorprende que vengas a visitarme después de todo lo que te hice tiempo atrás, Raven."
"No creas que he venido con buenas intenciones. Se tus planes para manejar el gobierno de Velder y que los demás miembros del consejo solo son meros peones dentro de tu juego. Pero todo acabara este día... En nombre del pueblo de Velder el cual pide a gritos un nuevo gobierno y de los miembros asesinados por tu causa de las Tropas Mercenarias Cuervo, he venido a destituirte de tu cargo... Por la fuerza." Dice Raven apuntando su arma en dirección de la figura aun sentada en su sitio.
"¿Crees que un golpe de estado cambiara toda la situación que ya está presente en el reino? Por si no lo has notado, todo este tiempo que has estado ausente he logrado hacerme con el rango más alto dentro del consejo el cual tiene directa y estrecha relación con los reyes de este mugroso reino. Mi influencia ha alcanzado a la realeza y si me asesinas en este momento no harás mas que amplificar los problemas, existiendo mas combates peores que este entre la gente del pueblo la cual no tiene recursos para ir a combatir y los guerreros que defienden la realeza. Los estarás enviando indirectamente a su tumba."
"Pero esos guerreros aun tienen a un vengador que vela por sus derechos. Además, tenemos pruebas para poner fin a tu influencia tanto dentro del consejo como de la realeza. Admite que es tu fin y entrégate por las buenas, si no, como dije antes iré por ti a la fuerza."
"Mmm... Si dices esas cosas supongo que no tengo mas opción… Que deshacerme de ti." Dice el enemigo de Raven poniéndose de pie. "Aunque creo que tengo una mejor idea... Dejemos que esta conversación entre viejos amigos se convierta en una pelea... Entre viejos amantes." Dice presionando un botón bajo su escritorio el cual abre un muro falso dejando a la vista de los presentes un contenedor de vidrio con una conocida figura en su interior. Rena no tenía idea de quién era, pero la mirada perpleja de Raven le daba una idea.
"I-Imposible... ¿Seris? ¿Eres tú?"Dice el líder sorprendido.
Rena afirmó sus dudas. La figura presente en el contenedor se trataba de Seris, la fallecida prometida de Raven. Una mirada a su físico le hacen darse cuenta que efectivamente tenía un parecido a ella, con la diferencia que su piel es más oscura al igual que su cabello.
"Es increíble lo que puede llegar a hacer la magia oscura cuando se descubren rastros de ella. Resulta que este guerrero que tanto todos anhelan y sacrifico su vida para acabar con el ultimo rastro de los demonios en este continente se olvido de un pequeño detalle, los rastros que este había dejado en el lugar donde se encontraba. El último demonio que quedaba en este continente no era otro más que el Amethyst, bastante débil pero con una facultad que lo hizo vivir muchos años y me refiero a los rastros presentes en el lugar. Tras recolectar dichos rastros me di la libertad de utilizarlos para traer de vuelta a un ser especial para ti. No tienes que darme las gracias, puesto que ella no esta aquí para irse contigo." Presionando otro botón el contenedor fue abierto y la figura de Seris avanzo lentamente en dirección a Raven.
"Seris..." Raven se acerco lentamente a la figura de su ex prometida, y ya frente a frente pudo observar sus ojos que se habian vuelto oscuros al igual que si piel y cabello, en si todo su cuerpo tomo un tono distinto al anterior. "¿Q-Que te han hecho...? Esto es... Imperdonable." Rena miraba desde lejos la escena con muy mala pinta.
'Si el revivió a Seris con la ayuda de un demonio... ¿Por qué se ve tan confiado?' Se pregunta Rena. 'No debería tener el control sobre ella... A menos que...' En ese instante miro al traidor para darse cuenta que estaba moviendo su brazo en dirección a Seris, y pudo ver que susurraba algo con los labios: 'Ataca'. Fue lo que leyó en sus labios.
"¡RAVEN!" Grito Rena al mismo tiempo que el chico salía de su trance y esquiva lo que pudo haber sido una certera patada en su abdomen.
"¿Creíste que me enfrentaría a ustedes sin tener control sobre ella? No solo rastros de este demonio fue lo que encontré en ese asqueroso templo." Dice el traidor mostrando un curioso anillo en su mano derecha. "Este anillo era perteneciente a ese demonio, por lo que tengo un control total sobre toda la energía demoniaca del Amethyst. Incluyendo a Seris." Una espada fue lanzada en direccion a Seris al mismo tiempo que una nueva roden era dada por parte del traidor, orden que genero un nuevo ataque en dirección de Raven y Rena, los cuales se posicionaron para iniciar una nueva y dolorosa batalla para el muchacho.
Erwer: Fin de este capitulo numero 8, espero les haya gustado y me gustaria aclarar unas cosas... Lo primero, no quiero decir el nombre del ex mejor amigo de Raven por dos razones, la primera es porque encuentro que le da un poco mas de dramatismo, y la segunda pero la mas simple... No se como se llama *sonrie*
Elsword: No hace falta explicar tanto, nos sacaste de escena a todos nosotros.
Erwer: Hey, calma. Volveran a aparecer, no me gusta usar personajes que despues voy a desechar asi como asi. Por otra parte, anteriormente a Rena se le habia dado una mascara de gas pero no la utiliza, solo se cambia de atuendo. Otras cosas... Dejare que ustedes. Hasta ahora he recibido buenos reviews y les digo a todos muchas gracias :) No actualizare todo el tiempo pero aun asi les doy las gracias por sus buenos comentarios, y tranquilos, hay historia para mucho rato mas.
R&R si les gusto y nos vemos en el siguiente capitulo.
