Hola, hola mis queridas lectoras y amigas, ¿Cómo han estado? Espero que muy bien. El día de hoy les traigo el capítulo número nueve de este fic y oki, espero les guste.
En el capítulo pasado recibí muchos comentarios de su parte y eso, ¡me emocionó mucho! Muchas gracias y aunque todas tengan sus puntos de vista sobre lo que pasó con Lita con Andrew, algunas de ustedes la apoyan, otras de ustedes mínimo hicieron cara de: What the fuck? Mientras leían, es que sí, su actitud puede llegar a ser confusa, yo entiendo pero oki, lo que les quería decir. Me encanta el punto de vista de cada una de ustedes y como siempre y con todo lo que hago, lo respeto y lo acepto.
Antes de pasar al capítulo me gustaría responder los comentarios de las chicas que no tienen cuenta.
Fer: Hola Fer, antes de empezar a responder tu extenso y amable comentario me gustaría darte las gracias por haber leído y haber comentado esta segunda parte de la historia, te lo agradezco muchísimo. Bueno, empecemos por lo primero. Esos deseos tuyos de acabar con los Black, jajaja, al igual que muchas de las chicas que leen el fic, pues me encanta :D Me divierte mucho ver lo que puedo lograr despertar en cada una de ustedes y, sé que lo digo mucho pero no es más que la verdad, no saben lo mucho que agradezco sus comentarios porque aprecio mucho el tiempo que dedican a la lectura y dejarlos. Mi única intención con todo lo que hago es divertirme y divertirlas a ustedes, que todas podamos pasar un buen rato. Con respecto a lo que me dices de Serena y Darien, pues sí, en esta segunda parte decidí como no darles tan duro pero nena, pues en toda historia, tanto en la vida creo, debe haber equilibrio. Así que como ellos la han estado pasando bueno… pues es necesario que haya drama por otro lado, en este caso lo que son Amy, Mina, Taiki y Yaten y ah, sí, un poquito el papacito de Seiya. (Con todo el respeto que me mereces por si no eres fan de su personaje, a mí la verdad pue si me gusta) Y bueno, lo de Lita y lo de Andrew, jajaja, sí. Como yo soy la autora de ese mierdero de relación que tuvieron ellos dos, pues creo que me corresponde a mí explicar qué era lo que yo quería que ustedes vieran con todo eso que creé. Mi idea era hacer esta Lita menos, ¿Cómo decirlo sin que suene feo? ¿Cómo menos dependiente, buscona y enamorada de lo que nos mostraron en la serie? Sí, creo que eso era lo que yo quería. Yo quería crear una Lita que buscara una relación no muy seria, como lo que ella le pedía a Andrew y lo que él nunca entendió. Ella quería que ellos salieran, se vieran y, lo hicieran hasta el cansancio ;) jajaja, sin ningún tipo de compromiso emocional y muy serio; los típicos: "Te amo" y esas ridiculeces que, le hicieron tanto daño a ella en el pasado… Por eso pasó lo que pasó con ellos, porque ella quería una relación des complicada y Andrew, lo queria todo con ella. Ella sí se enamoró de Andrew, y quería estar con él pero sus miedos y sus dudas terminaron por alejarlo… Entonces diré para concluir con ese par que tienes toda la razón, para regarla siempre hacen falta dos… Muchas gracias por leer y comentar y de todo corazón, espero seguirte leyendo por aquí. Besos y abarzos, nos estamos leyendo Fer.
Vicky2016: Hola che y pues, muchas gracias por seguir leyendo y comentando. Y lo que me decis de Zafiro, ah, pues esperemos a ver qué se le ocurre a mi dañada y sadica mente, juajuajua ;) Besos y abrazos, hasta un próximo review nena.
Yssareyes: Hola nena y pues, yo no diría bipolar, yo diría que mi Lita es un tanto complicadita, jajaja ;) Pues no sé si recuerdas que Lita le dijo a Andrew (en la primera temporada) que ella había sufrido mucho a causa de una relación que había tenido, pues bien, gracias a eso su corazón se endureció y no quería volver a tener nada con nadie que incluyera involucrar su corazón de nuevo, ¿me hago entender? Ella solo quería tener compañía pero no quería involucrar sentimientos muy serios pero bueno, creo que tú ya sabes que eso no funciona tan así. Con el tiempo y los muchos detalles que Andrew tuvo con ella, pues ella terminó enamorándose de él pero sus miedos, sus pasadas experiencias y la decisión que había tomado de no dejar entrar a nadie nunca más en su corazón, pues hizo que confundiera al pobre de Andrew que lo único que quería era ser su novio. Pues, nena, no sé qué pienses tú pero, si se supone que uno ama a alguien, ¿se va a meter con otra persona? ¿Tú lo harías? Bueno, él es hombre y uno sabe que no se puede esperar mucho de ellos pero se supone que si tú amas a alguien, no tienes cabeza para nadie más. Era por eso que Lita, muy, muy en el fondo, pensó que si lo llamaba y hablaba con él, había una oportunidad a empezar pero como él decidió seguir con su vida porque estar con ella era algo inestable y confuso, pues ya ves, sus ilusiones se destruyeron definitivamente. Y por lo que me preguntas del plan de Darien para acabar con Zafiro, juajuajua, eso, es un secreto ;) jajaja, muy pronto tú, al igual que las demás, lo sabrán… Besos y abrazos, muchas gracias por seguir la historia y apoyarla con tus siempre amables y lindos comentarios.
A todas las demás como Cindy y Kotipelta, ya les respondí. ¡Besos! Las dejo con el capítulo.
Capítulo 9
Yaten estaba cansado de aquel confinamiento. Entendía que era una orden de Darien pero ya estaba harto, realmente cansado de estar atrapado en aquel rancho y por eso decidió volver a la ciudad sin decirle nada a nadie. Simplemente le dio un par de indicaciones a uno de los trabajadores, lo dejó encargado de supervisar la producción y fue a su habitación a darse un baño; es decir, uno más; era por eso que odiaba trabajar directamente en la producción de la mercancía, le gustaba más ser guardaespaldas. En los ranchos se ensuciaba mucho la ropa, sudaba y Yaten, odiaba eso. A él le gustaba estar bien vestido, limpio y oler bien, como recordaba le gustaba a Mina que él fuera. Mientras se daba una ducha y no podía evitar pensar en ella, en lo mucho que la quería y la extrañaba, Mina pensaba en él...
Yaten se arregló, armó su maleta, se subió a la camioneta y emprendió camino hacia la ciudad. Iba muy contento manejando por aquella despejada pista porque por fin volvería a su departamento después de dos meses sin ir. Estaba tranquilo porque le había dejado las llaves a Taiki para que de vez en cuando fuera, revisara que todo estuviera en orden y para que le pagara a alguien que se lo aseara. Yaten odiaba el polvo y la suciedad. Por eso creo que se pueden hacer a una idea de lo mucho que el pobre sufría cuando le tocaba trabajar en los ranchos, lo odiaba.
Iba a ir a su casa primero antes de ir con su hermano y con Darien pero decidió hacer una pequeña parada. Pensó que de seguro en su departamento no había nada de comer y fue al restaurante de Lita a comprar algunas cosas. Lo que él nunca se imaginó, era con quién se iba a encontrar al llegar ahí. Cuando entró y vio a Mina en una mesa platicando alegremente con Lita y con Amy, se quiso morir. No creía lo que sus claros ojos veían y por eso se los sobó varias veces. Para estar seguro de que era verdad.
— ¿Mina? No, eso no puede ser cierto. Esa no puede ser ella.
Yaten salió tratando de que ellas no notaran su presencia. Y lo primero que hizo fue sacar el celular y llamar a Taiki. Pensó que si alguien sabía que era lo que estaba pasando, era él. Por eso lo primero que hizo cuando Taiki le contestó fue preguntarle muy amablemente…
— ¿Tú sabias que Mina estaba en México y no me dijiste nada Taiki? ¡¿Por qué?!
— Porque fue una orden de Darien y además, ¿Cómo? —Pobre Taiki, le tenía tanto miedo a veces a Yaten cuando se ponía de malas que ni siquiera pensó cuando le contestó la pregunta. Se equivocó y no sabía cómo remediarlo— ¿Cuál Mina? ¿De qué estás hablando?
— ¡No te hagas el idiota que tú mismo me lo acabas de decir tarado!
Le gritó por el teléfono mientras se giraba para ver a Mina.
— La estoy viendo en este mismo momento, está aquí con Amy en el restaurante de Lita. ¿Cómo no fuiste capaz de decirme que Mina estaba aquí, ah? ¿Hace cuánto está en el país?
— Ay Yaten, no mames y…
— ¡¿Hace cuánto con un demonio?!
— Hace como dos meses. Deja de gritarme y además, ¿tú que demonios haces en el restaurante de Lita si deberías estar es en el rancho? ¿Sabes lo que va a decir Darien cuando…?
— Me importa muy poco y dime, ¿Dónde carajos estas tú y mejor, el infeliz de Darien?
— Oye, oye, no le digas así al jefe que él no tiene la culpa de nada. No seas atrevido imbécil.
— ¿Ah no? ¿Cómo de que no si me dijiste que fue una orden de él? ¿Al fin qué? ¿Fue o no fue él el que te ordenó que no me dijeras nada?
— Pues sí pero…
— No más de esta mierda. Yo necesito tener todo muy claro antes de ir con Mina y hablar con ella.
— ¡No! ¡¿Estás loco?! Lo primero que me pidió Serena fue que no….
— ¿Ves? No podemos seguir hablando de esto por teléfono. ¿Qué tiene que ver la mujer de Darien en todo esto? ¿Dónde estás?
— Aquí en la ciudad, en la mansión de Darien.
— Ya voy para allá.
.
.
Serena dormía muy plácidamente sobre el lampiño, bronceado y tonificado pecho de su amor, dormía con una linda sonrisa y tranquilamente sobre Darien. Siendo las once de la mañana y relajada porque estaba en su día de descanso, no se quería levantar pero cuando escuchó aquellos gritos (los mismos que despertaron a Darien) se despertó. Levantándose al igual que lo hacia Darien, lo miró y le preguntó sin estar muy convencida…
— ¿Me parece o esa es la voz de Yaten, amor?
— Sí, ese parece Yaten y no se oye de muy buen genio que digamos; mínimo ya se dio cuenta de que Mina está aquí y eso es lo que lo debe tener así, que se muere de la ira. Ya regreso, no tardare.
— Espera, espera Darien. — Se levantó de la cama para salir con él— Yo voy contigo.
— Primero, no quiero que nadie, que no sea yo por supuesto…
Le regaló una de esas sonrisas que a Serena (y, ¿para qué nos decimos mentiras? a nosotras también) la derretían. Le dio una blanca sonrisa muy seductora y luego una mirada de arriba abajo súper sexy.
—…te vea. Y segundo, Yaten de mal genio es muy grosero y no quiero tener problemas con él; es decir, uno más grave del que seguro vamos a tener por lo que pasó.
— Pero amor, yo también tengo mucho que ver y…
— En donde él se atreva a levantarte la voz, tan siquiera un poco Serena, sería capaz de matarlo y no, él es mi amigo y no quisiera tener que hacer algo como eso. Por favor espérame aquí y no vayas a salir escuches lo que escuches, te lo ruego.
— Esta bien, como digas. —Hizo un mohín y se sentó al borde de la cama con una de las levantadoras de Darien medio abierta.
— Mas tarde nos vamos de compras porque aunque mi ropa se ve mucho mejor en ti que en mí, no creo que te sientas cómoda con ella.
— Pero eso no es necesario. Yo puedo traer algunas cosas de las que ya tengo y dejarlas aquí.
— Déjame consentirte. —Le sonrió con la mano en el pomo de la puerta— Si los bobos de mis primos pueden consentir a sus esposas, que no te haces una idea de cuánto se gastan en ellas, ¿yo por qué no puedo consentir a la mía?
— Hay un pequeño detalle que estas olvidando, señor consentidor. —Dijo Serena mientras se acostaba en la cama y abrazaba una almohada— Tú mismo lo acabas de decir mi amor. Ellas son sus esposas, yo no soy tu esposa Darien. Es completamente diferente amor.
— ¡Eso no es excusa para que ustedes me….!
— Ese Yaten esta como bien cabreado. — Sonrió— Mejor me voy antes de que le dé por golpear a Taiki y, Serena…
— ¿Si amor, que pasó?
— Tú eres mía, mi todo. Para mí tú eres mi esposa, mi novia, mi amiga, mi amante… simplemente lo eres todo y quiero dártelo todo.
— ¿Ah sí? —Le sonrió con picardía mientras se abría la levantadora por el pecho y le dejaba ver un poco— ¿Quieres dármelo todo, Darien?
— Deja que me deshaga del pesado de Yaten y te lo demuestro. No tardo, te lo prometo.
Darien salió muy apresurado a calmar a Yaten porque se moría por estar con Serena. Era muy pocas las veces que podía estar con ella. Era por eso que cuando estaban juntos aprovechaba cada minuto, cada segundo a su lado.
Mientras bajaba las escaleras se daba cuenta de que calmar a Yaten no iba a estar tan fácil como creía. Se veía que estaba que mataba y comía del muerto, de muy mal genio...
— ¡…yo soy tu hermano Taiki, tu hermano! ¡Tú más que nadie sabía cómo estaba yo cuando ella se fue como se fue! ¡Cuando se largó y me dejó tirado como un perro! ¡¿Cómo no me…?!
— Yaten, por favor. Baja la voz y cálmate que Darien está con…
— Estaba Taiki. —Dijo Darien mientras se ajustaba más las levantadora azul turquí de fina seda y terminaba de bajar las elegantes escaleras—Estaba durmiendo muy plácidamente con Serena hasta que llegaste tú a despertarnos con tus gritos, Yaten. ¿Qué es lo que te pasa? ¿Cuál es tu problema? O mejor aún, ¿tú no deberías es estar en el rancho supervisando la producción? ¿Qué haces aquí?
— Me da mucha pena con usted señor pero, estaba cansado. Dejé encargado a Juan de todo porque estaba harto de ese maldito rancho.
— Ya…entiendo. ¿Si te haces a una idea del problema en el que me vas a meter con mi hermana por eso que hiciste, no es cierto?
— Sé que…
— Yo sé que tienes motivos, y de sobra, para estar furioso con nosotros pero Yaten, todo tiene una explicación. Si te calmas con mucho gusto podemos…
— ¿Y qué es lo que me van a decir? ¿Qué me mandaron a la mierda para que no me le acercara a Mina? ¡Ustedes sabían! ¡Ustedes mejor que nadie sabían lo mucho que yo quería…!
— Todo lo que hicimos lo hicimos por el bienestar de Amy, Yaten.
Dijo Serena apoyada sobre el barandal de las escaleras. Luego empezó a bajarlas (mientras Darien le daba una reprobatoria mirada) y decía…
— Para que Mina pudiera hacerse cargo del tratamiento de Amy, ella debía estar tranquila. En otras palabras, debía estar lo más lejos que le fuera posible de ti porque tú, tu presencia Yaten, la altera.
— Serena… ¿en qué habíamos quedado tú y yo? Te pedí que…
— Sé perfectamente lo que me dijiste Darien pero no. Yo sabía que tú no ibas a hacer capaz de decirle las cosas como son a Yaten y te ibas a empezar a echar la culpa; lo que no me parece justo desde luego.
— ¿Y cómo son las cosas, si se puede saber?
Preguntó Yaten pero midiendo el tono de su voz. Estaba de mal genio pero no era idiota. Sabía que Darien amaba más a esa mujer que respirar y no iba a hacer nada que pudiera hacerlo enojar. Como tratar mal a su mujer por ejemplo.
— Perdóneme si la desperté con mis gritos, Serena. No era mi intención.
— Tranquilo Yaten y no te preocupes que si alguien entiende, —fue con Darien y lo abrazó por la cintura— esos somos nosotros. De verdad discúlpanos por no habértelo dicho antes pero si no lo hicimos fue porque Mina así lo quiso.
— ¿Qué? No entiendo.
— Es simple. Mina sigue enamorada de ti pero no quiere verte. Está tratando de dejarte atrás pero creo que más que querer dejarte a ti y a lo que aun siente por ti, es a tu vida. Ella no puede aceptar que tú seas, que tú seas…
— ¿Un delincuente? ¿Era eso lo que iba a decir?
Serena asintió.
— Lo siento mucho Yaten pero…
— No se preocupe, entiendo. Perdónenme por el escándalo y con permiso, nos vemos después.
— Oye no Yaten, espera. ¿Para dónde crees que…?
Cuando Serena le explicó las cosas como eran se calmó. Entendió que no era culpa de Darien por haberle dado la orden a Taiki de que no le dijera nada. Comprendió que no se trataba de que Taiki no le hubiera dicho por orden de su jefe. Se dio cuenta de que no era culpa de nadie sino de él mismo. Mina no estaba con él no por culpa de Darien, de Taiki o de Serena. Nadie tenía la culpa de que Mina no quisiera estar a su lado porque él era un delincuente. Un hombre que se movía en el bajo mundo del narcotráfico y peor, del sicariato. Nadie tenía la culpa de que ella le tuviera miedo, que hubiera perdido la confianza en él. Por eso mientras subía a la camioneta y Taiki con él, decidió no ir a buscarla. Si bien era cierto que se moría por verla, por abrazarla y, ¿Por qué no aceptarlo y ser honesto con él mismo? Besarla, no lo haría. Quería ir hasta donde sea que se estuviera quedando para verla y hablar con ella pero pensó que no era buena idea.
Antes de ir a buscarla necesitaba tomar decisiones. Decisiones muy importantes.
Diez minutos después y mientras Yaten manejaba en dirección a su casa, Taiki no lo soporto más y le preguntó porque ese silencio lo estaba matando…
— ¿En qué tanto piensas Yaten? ¿Por qué estás tan callado? Sinceramente prefiero escucharte gritar que esto. Esto si me preocupa.
— Yo todavía amo a Mina, Taiki. Sigo enamorado de ella.
— Sí, eso ya lo sé pero, ¿y entonces? ¿Qué es lo que vas a hacer o qué?
— Yo quiero hablar con ella y explicarle que, decirle que yo todavía la quiero pero, no sé qué hacer. Ella me tiene miedo y yo, yo solo sé ser…bueno, lo que soy; es decir, lo que somos.
— Ah, ah, ah, corrección mi querido hermano; lo que eres tú querrás decir porque yo ya no tengo nada que ver con el gran sabio ni con su negocio.
Yaten levantó una ceja con confusión. No podía creer lo que estaba escuchando.
— Así como lo oyes. Yo ahora trabajo como asistente de Darien. Me tuve que meter a hacer un curso y estoy yendo a clases todos los días; y no gano lo que ganaba antes pero…
— ¿Qué? ¿No es una maldita broma verdad, verdad? ¿Cómo es eso de que tú…?
— Yo amo a Amy, Yaten. Estoy haciendo todo lo que estoy haciendo porque quiero estar a su lado. Desde que ella me dejó me siento como, como un rompecabezas al que le falta una pieza. ¿Entiendes lo que trato de decir?
— Si, mejor de lo que crees. En otras palabras te sientes incompleto. Como si te hiciera falta una parte muy importante de ti. ¿Verdad?
— Exactamente. Perdóname por no haberte dicho que Mina estaba aquí Yaten pero, entiéndeme. La única condición que puso Mina para ayudar a Amy, para sacarla de ese estado en el que se encontraba, era que no te dijéramos nada a ti de que ella estaba aquí y yo, sé que fue egoísta de mi parte pero, es solo que la extraño tanto Yaten, tanto… lo que más deseo es que este recuperada del todo para ir con ella y decirle que soy diferente. Que ya no tiene que tener miedo porque el que este conmigo no va a representar un peligro para ella; bueno, tal vez no físico porque económico…
Y se empezó a reír con gusto, Yaten hizo igual mientras llegaban a su apartamento.
—…ese sí. Con ese sueldo tan miserable que me gano, no le puedo invitar ni una soda pero no importa, la tranquilidad no tiene precio. Si con eso consigo tener la mujer que amo a mi lado, bienvenido sea.
— Exacto. Creo que eso es lo que me tiene confundido, no sé qué hacer. Sé que la única manera en la que Mina tal vez, escucha bien, tal vez consideraría volver conmigo, es que yo dejara de ser un criminal.
— ¿Y? ¿Qué es lo que te confunde? Hazlo y ya, asunto arreglado.
— Yo amo a Mina pero también, amo mi comodidad Taiki. Llevo muchos años viviendo bien haciendo lo que hago y no sé si a estas alturas de mi vida pueda cambiar eso. ¿Entiendes?
— Perfectamente. Yo pensaba lo mismo.
— Me da miedo meterme a hacer algo que no sé si vaya a salir bien para que a la larga, no sirva de nada. Me da miedo que ese sacrificio no valga la pena.
.
.
Eran las dos de la tarde y Taiki aún estaba con Yaten en su lujoso, cómodo y limpio departamento. Decidio quedarse con él a almorzar porque primero, Darien había mandado a volar a todo el mundo de la mansión por lo mismo de siempre, por Serena. Había dado la orden de que lo dejaran solo; a duras penas había aceptado que Malachite y Jedite se quedaran en la entrada haciendo guardia, y eso que lo había permitido porque le daba miedo que el gran sabio le cayera de sorpresa y lo encontrara con ella, su amada Serena en un idilio. No podía volver a la mansión con Darien porque él lo había echado y segundo, no quería dejar solo a Yaten así como estaba. De sobra sabía la confusión que atormentaba a su hermano porque él, hacia muy poco tiempo había pasado por lo mismo.
En la sala con él y después de haber almorzado, se estaban tomando un par de whiskies cuando de la nada sonó su celular. Taiki lo contestó pensando que se trataba de cualquiera, menos de ella. Sencillamente no lo podía creer.
— ¿Amy?
— Ho, hola Taiki. ¿Interrumpo? ¿Estás trabajando o…?
— No, no interrumpes porque, no sé si sabias pero, —dijo mientras se levantaba del sillón negro de cuero de Yaten e iba hacia una ventana mientras Yaten, se levantaba para darle privacidad. — yo ya no trabajo para el señor Shields; es decir, ya no como su guardaespaldas.
— Oye, ¿Cómo está eso?
— Trabajo para él como su asistente en Moon, en su empresa. Tuve que meterme a estudiar y no gano muy bien pero bueno, todo sea por ti Amy.
— ¿Por mí? ¿Yo que tengo que ver con tu cambio de trabajo Taiki?
— Todo Amy, tú lo tienes que ver todo en mi vida porque Amy, mi reina, yo todavía te amo…
— Taiki…
— Yo por ti sería capaz de hacer cualquier cosa, lo que tuviera que hacer. Pero dime, ¿a qué debo esta llamada? ¿Puedo preguntarte cómo has estado? ¿Qué tal van las terapias con Mina?
— De hecho me ha ayudado mucho a…oye, oye, espera un momento. ¿Y tú cómo sabes que Mina me ha estado dando terapia?
— Yo lo sé todo de ti; ¿no creías que me iba a desaparecer de tu vida así como así, o si?
— Okay, stalker alert… — Reía Amy.
— Es tan lindo escucharte reír otra vez… Amy, te extraño. No sabes la falta que me haces y lo que más deseo es que…
— ¿Podemos vernos? Me gustaría hablar contigo personalmente.
— Claro, claro que sí. ¿Dónde y cuándo?
— Estoy en el hospital pero ya estoy saliendo. Nos vemos en mi casa en, ¿media hora puede ser?
— Muy bien, nos vemos.
— Hasta pronto.
— Nos vemos en tu casa y Amy.
— ¿Si Taiki? ¿Qué pasa?
— ¿Quieres que te lleve algo en especial? No sé, ¿quieres que te lleve flores, dulces o…?
Amy sonrió.
— Eres tan caballeroso como siempre; al parecer hay cosas que nunca cambian. No, no es necesario que traigas nada Taiki. Muchas gracias.
— Okay. ¿Pero no te molestaría que llevará algo, verdad?
Amy reia de nuevo.
— No, no me molestaría.
— Nos vemos entonces en media hora.
Taiki colgó y estaba muy nervioso. Guardando el teléfono en la chaqueta y girándose para buscar la salida, se encontró de frente con Yaten que le preguntó sin ninguna delicadeza…
— ¿Era Amy?
— Sí, era ella Yaten y me llamó porque quiere que nos veamos. Me tengo que ir porque quedamos de vernos en su casa en media hora y…
— De todo corazón deseo que todo salga bien. — Sonrió y se tomó de un solo golpe el trago que sostenía en la mano— Sé que has sufrido mucho con todo esto que ha pasado y espero que pueda perdonarte.
— Gracias Yaten. — Sonrió igualmente mientras sacaba las llaves de su chaqueta y se disponía a ir a la puerta— Yo también espero lo mismo.
— Que te vaya bien y te digo tanto como esto, si a ti te va bien, si Amy te perdona y decide regresar contigo, me cae que hago lo mismo que hiciste tú sin pensarlo dos veces.
— ¿Hacer qué Yaten?
— Cambiar de vida. — Sonrió mientras Taiki abría la puerta, salía y se detenía en el umbral de la puerta para escucharlo. — Si ella es capaz de volver contigo, de perdonarte después de todo lo que pasó y todo porque decidiste convertirte en un pobre diablo miserable que…
— Gracias eh. Eso es bastante amable de tu parte.
Rieron ambos.
— Si ella es capaz de darte otra oportunidad y todo por eso, porque decidiste dejar tu vida de maleante atrás, pues yo haría lo mismo. Ya vete y que te vaya bien.
— Gracias Yaten. Adiós. Nos vemos después.
Media hora y unos cuantos minutos después…
— Hola Taiki, — Sonrió Amy después de abrirle la puerta— ¿Qué raro? ¿Y tus camisas de manga larga y tus corbatas? Te ves muy bien pero es raro no verte con…
Con un pequeño ramos de rosas rojas en las manos y sin poder dejar de mirarla, no pudo soportarlo. Taiki no respondió nada y en cambio la abrazó como llevaba semanas esperándolo. La abrazó con fuerza y con los ojos cerrados, aferrado a ella como si se tratara de un salvavidas, le dijo al oído con un nudo en la garganta y sin poder contener tanta emoción…
— Te he extrañado tanto mi reina, tanto Amy….
— Taiki… yo también. — Trató de soltársele pero no pudo. Taiki la estaba abrazando con todas sus fuerzas— Yo también te he extrañado mucho pero, ¿me haces un favor?
— Sí claro, el que quieras.
Dijo sacando la cabeza de su hombro, pero sin soltarla. Le respondió mirándola a los ojos pero sin dejar de abrazarla.
— ¿Me puedes soltar? La verdad es que me está costando un poco de trabajo respirar y…
— Claro, claro, — La soltó— Pero, si seré bruto. Lo siento mucho Amy pero es que…
— No te preocupes y mejor dime, — Sonrió y se sonrojó un poco mientras daba un paso hacia atrás— ¿Quieres tomar algo? ¿Te gustaría que habláramos aquí o…?
— Antes que nada, ten, son para ti.
— Gracias. —Dijo Amy después de recibir las flores— Están hermosas; voy a ponerlas en un florero ya mismo. ¿Te gustaría acompañarme a la cocina a buscar uno, o prefieres quedarte aquí en la sala mientras voy y…?
— Yo solo estoy aquí porque quiero estar contigo. — Le sonrió, ella hizo igual mientras entraban a la casa— Así que claro, vamos a la cocina a buscar ese florero entonces.
— Muy bien, vamos.
Tras Amy y viendo lo hermosa que se veía en sus acostumbradas faldas de tubo larga y sus blusas manga larga holgadas, estaba feliz de poder estar con ella. Amy le hablaba con tanta naturalidad que casi sentía que no había pasado nada y que no llevaba tanto tiempo lejos de ella. Era tan sonriente como siempre, tan amable y eso le daba esperanzas. Esperanzas de una nueva oportunidad con ella…
Taiki hablaba con Amy en la cocina mientras ella ponía aquellas bellas rosas en un florero y en agua. Yaten no hacía más que tomar y escuchar rancheras tratando de tomar una decisión con respecto a Mina. Darien y Serena no hacían otra cosa que hacer el amor en aquella amplia habitación de esa mansión y Lita, se negaba a aceptar la invitación de Neflyte.
Neflyte estaba en el restaurante de Lita pidiéndole que cerrara temprano y le aceptara una invitación a salir. Dado que Darien también lo había mandado a volar a él, no tenía nada que hacer y pensó, ¿Qué mejor que pasar el resto del día con su bella novia? Fue por eso que sin pensarlo dos veces se fue a buscar a Lita para invitarla a salir pero por más que le insistía, no lo lograba convencerla. Le gustaba que su novia, que la primera novia que tenía en la vida, fuera una mujer tan responsable con su trabajo pero en ese momento esa cualidad no era tan atractiva como al principio. Quería llevársela para su casa y hacerle el amor como sabía a ella le gustaba, rudo y salvajemente, pero no podía convencerla. Ya no sabía qué más hacer.
— Pero, ¿Por qué no?
— Porque no puedo Neflyte, ya te lo explique muchas veces.
— Por un día que cierres temprano no se va a acabar el negocio y mucho menos…
— No quería tener que contarte esto pero, — bajó la mirada y tragó grueso porque aquel nudo en la garganta dolía demasiado— la verdad es que sí. No me puedo dar el lujo de cerrar temprano porque se muere mi negocio amor.
— Oye encanto, ¿Qué pasa?
Le tomó el rostro con delicadeza por la quijada y la obligó a mirarlo.
— ¿Qué es lo que no me estás diciendo eh? ¿Por qué tienes esa cara?
— Es muy vergonzoso para mí tener que decirte esto pero, ya que me estas insistiendo tanto… tengo que decírtelo.
— Sin rodeos Lita. Sabes que me gusta que me digan las cosas claramente, preciosa.
— El restaurante va mal. No está dando el dinero suficiente para pagar los préstamos que tengo y, es por eso que estoy trabajando más. Necesito que este negocio se recupere Nef y no solamente porque tengo que responderle a los bancos y a los proveedores, es porque también tengo que pagarle a las muchachas y, ay amor…
— Tranquila, tranquila preciosa. — La abrazó porque le dolía mucho verla así, a punto de llorar— No te me pongas así y dime, ¿es solo eso? ¿Lo que te tiene tan esclavizada a este negocio es eso? ¿Los problemas de plata que tienes?
— ¿Y te parece poco? — Levantó su lloroso rostro para mirarlo y preguntarle.
— ¡Claro que sí mujer!
Sonrió.
— Yo si te sentía rara desde hace días y, por un momento llegue a pensar que era culpa mía. De verdad que me duele verte tan triste muñeca pero no sabes lo que me alegra que sea eso y no, yo. Como la semana pasada estuvo ese detective aquí… pensé que…
— No, para nada mi Nef. — Le sonrió con delicadeza— Para mí Andrew quedó en el pasado. No me interesa para nada y, ¿sabes por qué?
— No, ¿Por qué?
—Porque me encanta la relación que tengo contigo. — Sonrió y acto seguido lo abrazó con fuerza— Me das exactamente lo que necesito y cuando lo necesito. Eres justo lo que quería para mi vida Nef.
— Y tú lo que yo quería para la mía preciosa. — Le sonrió igualmente y la separó de su pecho para poder mirarla— Me alegra saber que estas contenta con la relación que tenemos y que no te interesa para nada ese estúpido detective.
Ambos rieron.
— Eso me tranquiliza un poco pero, me preocupa lo otro. ¿Por qué no me habías dicho que tenías problemas de plata? De habérmelo dicho antes, yo habría…
— Tú eres mi, lo que sea, y no tienes por qué hacerte responsable de mis compromisos porque…
— Lita, Lita, Lita, si me vuelves a decir una mamada de esas, vamos a tener serios problemas mujer.
— ¿Qué? ¿Qué fue lo que te dije?
— Nada de: "lo que sea" Yo soy tu novio, tu casi marido mujer, y no me gusta que no lo digas. De aquí en adelante, tu novio o tu marido; por lo menos tu novio. ¿Está claro?
— Sí, sí, como digas amor. — Reía Lita— Como mande el señor pues. Pero pues ya en serio, por eso no puedo cerrar el restaurante tan temprano. No me puedo ir de paseo contigo y mandarlo todo al demonio porque ahora más que nunca necesito trabajar. Para dentro de dos semanas tengo que ponerme al corriente con los pagos y…
— ¿Cuánto es?
— ¿Qué? No, olvídalo Neflyte. — Se cruzó de brazos y lo miró muy seria— Yo no voy a permitir que…
— Vamos a ver quién puede más.
La tomó por las caderas y la acercó hasta él.
— Si tú diciendo que no, o yo diciendo que sí. No me desafíes mujer, no lo hagas…
— Neflyte… eres un patán de lo peor.
— Y bien que te gusta, ¿no? Lo que a ti te hacía falta era un hombre como yo. Alguien que pudiera domarte.
— Nef…
— Me vas a decir cuánta plata es, yo te la voy a dar y san, no quiero escuchar una palabra más al respecto. Por ahora entonces me voy. ¿A qué hora puedo venir por ti para que salgamos esta noche y nos quedemos en mi casa?
— A las siete. Hoy por ti y solo por ti, porque me encanta la idea de que salgamos esta noche y luego nos vayamos para tu casa, mi domador…— rieron— voy a cerrar a las seis. Ya para las siete tendría todo arreglado y estaría libre mi amor.
— Muy bien. Nos vemos A las siete entonces, mi potra salvaje.
Le dio un corto y casto beso.
— Y, tranquilízate encanto, todo saldrá bien. Te lo prometo.
— ¿Lo prometes?
— Te lo juro preciosa; como que me llamo Neflyte Suarez.
En otro lado y mientras Lita trabaja y Neflyte se marchaba…
— Muy bien Taiki, esto es lo que pasa. Te pedí que vinieras y habláramos porque hace parte de mi tratamiento.
— Ya veo pero… ¿solo por eso?
— No, no es solo por eso. — Le esquivó la mirada y se sonrojó, pero luego volvió a mirarlo y le dijo mirándolo fijamente a los ojos…— También era porque quería hacerte una propuesta.
— ¿Una propuesta? Adelante Amy, soy todo oídos…
