Puntual, como siempre (de momento).
Disfrutad de la lectura.
No podemos volver
Ryan y Crow habían salido, pues la pequeña quería ir a la piscina e iban a recoger a Galfore a su casa, después de comer. La joven disfrutaba de un helado de chocolate y su hermano, con gafas de sol y una gorra, caminaba enfrascado en su lectura. Solo levantó la vista cuando distinguió a su hermana dando manotazos al aire, como para espantar una mosca, y frente a ellos apareció Naomi en su tamaño original, de forma repentina. La chica dio un pequeño grito, dejando caer el helado, y él disimuló su sorpresa.
-¿Qué haces a-?
-¡No hay tiempo! ¿Sabéis lo del banco?
-¿El atraco? Algo he oído, pero no he seguido la noticia. Mis padres tenían algo de prisa porque saliésemos de casa.-Se encogió de hombros.
-Ha ido a más, hay rehenes, y la policía no tiene muchas opciones. Nuestros padres no han querido hacer nada al respecto y Héctor está intentando entrar en el edificio por un lateral.
-¿Cómo va a hacerlo? ¡Está rodeado!
-Ya ha entrado en un bloque de la misma manzana, y está perforando las paredes con el guantelete.
-¡Qué idiota!-Ryan guardó el libro en la mochila y dio media vuelta, a paso rápido, hacia el banco. Naomi lo siguió, alterada y Crow dejó de lloriquear por su helado, pues la cosa iba en serio.
-Ya lo sé. Podrían matarle.
-¡No! Les abrirá un camino seguro para fugarse. Necesita refuerzos.
-¡Hablamos de mi hermano! Podría morir.
-Sí, lo sé. Pero tiene que tener un plan si va a hacer esa chorrada, porque no harás que cambie de idea. Héctor es impulsivo, algo bruto, primero actúa y luego piensa.
-Quizá eso sea lo que debían haber hecho nuestros padres.
-No lo pongo en duda, y entiendo lo que siente. Pero tenemos que ayudarlo, ahora ya está metido en esto.
La rubia solo asintió y continuó su carrera. Cuando llegaron al bloque donde Héctor había conseguido colarse, volvió a encogerse, se coló por una ventana y abrió la puerta exterior para que pasasen sin levantar sospechas. Se dirigieron al agujero y vieron a Héctor al fondo, a través del agujero, apuntando a alguien con el cañón. Su mochila estaba tras la pared que había perforado y en ella estaba su ropa. El chico llevaba sus pantalones negros, una camiseta blanca con las mangas azules y una máscara de plástico con una goma. En ella se reconocía a Cyborg.
-La madre que…-Masculló Naomi, llevándose dos dedos al puente de la nariz, cerrando los ojos con frustración. Crow reprimió una risa, entre nerviosa y divertida y Ryan trató de mantener la calma.
-Crow, quítate la pulsera.
-Pero…
-Ya.-Ryan se quitó el colgante, tirando la gorra al suelo sin darse cuenta. Tenía la vista fija en Héctor, que parecía hablar con los atracadores, con voz ahogada por la máscara.
-Parece que está todo bajo control, ¿no?-Preguntó la pequeña.
-No te fíes. Solo es un robo, pero no sabemos quién hay al otro lado.
Esperaron a ver como se sucedían los acontecimientos, en guardia. Naomi mantuvo su diminuto tamaño para jugar con el factor sorpresa. Crow, con aspecto verde, ya imponía suficiente, aunque esperaba no tener que transformarse, porque aún no sabía. Ryan solo esperaba perder el control si la cosa se ponía fea, rezando para que sus poderes dieran en el blanco. Podían escuchar las voces de la policía por los walkie-talkie, desconcertados, y a uno de los atracadores comentándoles que un supuesto héroe había entrado en el edificio. El hombre parecía tranquilo, a pesar de que su voz era chillona y parecía pensar que todo aquello era una broma. Aquello era lo que a Ryan le ponía los pelos de punta, que el tipo parecía estar tocado de la cabeza.
-¿No deberíamos…? No sé… ¿Taparnos la cara?-Preguntó Crow, algo nerviosa.
-Quizá Naomi debería. Mi aspecto es distinto ahora, y el tuyo mucho más. Igualmente, usaré la capucha para cubrirme.
La chica se escondió antes de volver a su estado normal y rebuscar entre sus cosas. Ryan, que incluso en los días de más calor solía llevar prendas con capucha y a veces incluso de manga larga porque odiaba el sol, cubrió su rostro en las sombras de su oscura capucha y vio a Naomi sacar unas gafas de su mochila, extrañado.
-¿Qué? Tengo que llevarlas para soldar. Si mis herramientas van conmigo, esto también.-Explicó ella, colocándose los googles sobre los ojos. Volvió a encogerse.
Algo pasó dentro del banco, en apenas segundos: una explosión medianamente pequeña, Héctor saliendo despedido hacia atrás, los rehenes gritando. Crow chilló también y Ryan ahogó un grito. Cuando quisieron darse cuenta, Naomi había entrado para socorrer a Héctor, y sí se habían llevado una sorpresa al verla crecer por arte de magia, pero los villanos ya escapaban, y solo Ryan y Crow estaban frente a ellos. El mayor trató de controlar la situación y pensar en un plan lo más rápido posible, que incluso Crow pudiese seguirlo sin entrar en detalles, pero algo le heló la sangre. Frente a ellos no estaba otro que el Joker, riendo a carcajadas.
-¿Pero qué tenemos aquí? ¡Los Teen Titans han reaparecido!-Su tono era de júbilo, pero estaba claro que era solo porque estaba chalado. Ryan sabía que era el villano más temido de Gotham, y encima llevaba junto a él a un extraño séquito con máscaras de payaso.
-¿Qué haces tú aquí?-Espetó Ryan, preparado para pelear, aunque no sabía muy bien cómo. Estaba aterrado.
-Creí que estaba claro que estaba robando el banco.-Se encogió de hombros, con una amplia sonrisa.
-¿No te queda un poco lejos de Gotham?
-¿No es esta la única ciudad sin héroes?-Sus risotadas eran de burla, claramente los tomaba por idiotas. Crow podría empezar a llorar en cualquier momento, y no la culparía nadie.
-Ya ves que no.-Respondió Naomi desde su espalda, sosteniendo a Héctor.
-¿Y vosotros sois…?-Se interesó, burlándose de no conocerlos como héroes.
-Eso no te importa.
-Ni siquiera tenéis nombre.-Dio una palmada y rio, seguía con su tono burlón. Ryan pensó que explotaría si volvía a reírse.-Bueno, no tengo todo el día. Tengo que llevar este dinero a mi guarida secreta- les estaba hablando como si solo fueran niños jugando a ser héroes, y él solo interpretase el papel de villano, pero a fin de cuentas, solo eran unos críos sin control sobre sus poderes-, y esquivar a Batman, que me estará siguiendo la pista. Bye, bye, amigos míos.-Lanzó una granada de humo y pasó junto a ellos, empujándolos. Sus secuaces no parecían estar al corriente del nuevo plan de fuga, y el Joker se largaba con todo el dinero frente a sus narices, entre carcajadas.
No fue difícil reducir a los pocos que quedaban atrás, y como no tenían con qué atarlos, los dejaron inconscientes, tendidos en el suelo. Era su opción más fiable para poder seguir al Joker. Mientras escuchaban como los rehenes abrían las puertas para salir al exterior, ellos optaron por recoger sus cosas y seguir el rastro del payaso.
-¿Estás bien?-Preguntaba Naomi a Héctor, sin soltarlo.
-Claro que lo estoy. No ha sido para tanto.-Se quejó y ella terminó por soltarlo y alcanzar a Crow y Ryan, que iban en cabeza.
-Naomi, búscalo desde arriba si puedes.
-Crow sería mejor para ese papel.
-¡Crow no sabe transformarse aún! Necesito que lo hagas tú.
-Creo que deberíamos dejarlo.-Comentó el mayor de todos, mientras Naomi se quedaba atrás para encogerse y enfundarse las alas y Héctor se hacía cargo de su mochila.-Ya se ha escapado. Batman se encargará.
-De eso nada. Si no hubieses entrado a jugar a los héroes, ahora no estaría fuera.
-Mis padres no iban a mover un dedo. ¿Y los tuyos? ¿Saben siquiera dónde estáis?-Pensó que Ryan no contestaría, pero terminó por enfadarse.
-Si hubiese llegado a tiempo, te hubiese sacado a rastras de allí, descerebrado. Pero tuve que ceñirme a un plan de rescate y de refuerzo porque ya estabas allí, disfrazado de tu propio padre, sin tener idea siquiera de qué debe hacer un héroe en una situación así.
-¡Allí!-Gritó Crow, antes de que los dos chicos siguiesen discutiendo. Había visto al Joker colarse en un edificio abandonado, cerca de donde ellos entrenaban.
-Bien, tenemos que entrar tras él, en silencio. Naomi lo esperará arriba, Crow se quedará en la puerta, vigilando. Tú y yo entraremos a por él.-Naomi apareció poco después, junto a ellos.
-¿Qué me he perdido?
-Sube al tejado, apóstate en una salida, impide que se fugue.-Pidió Ryan.
-Ya he causado bastantes problemas. Debería quedarme fuera.-Apuntó el más alto.
-Eres el único de aquí que medianamente controla sus poderes. Necesito que entres conmigo. Sin ti, yo no soy ninguna amenaza.
El chico asintió y entró junto a él a regañadientes. Corrieron escaleras arriba, mientras Crow se quedaba en la puerta, escondida tras unos barriles vacíos. No tardaron en alcanzarlo, cargando el saco del dinero hacia la salida.
-¡No tan rápido, Joker!
-Pero no estoy yendo rápido. Esto pesa una barbaridad.
-Tiene razón.
-No estoy para bromas.-Miró a Héctor, exasperado, y volvió a dirigir su mirada al Joker, apuntándole con un dedo.-Vas a devolver ese dinero por las buenas o por las malas.
-No me gusta ninguna de las dos opciones. Además, mi helicóptero está a punto de llegar.-Se volvió hacia el exterior y salió.
-¡Recogida de payaso exprés!-Anunció una conocida voz, dejándose caer sobre el Joker. Naomi había vuelto a su estado natural estando en el aire y su pesó cayó sobre el hombre de pelo verde.
-Sus frases son mejores que las tuyas.-Dijo Héctor, bajando el cañón.
-Cállate.-Ryan puso los ojos en blanco y se acercó a Naomi y al Joker.
Ella, orgullosa y con los brazos en jarras, retenía al Joker con un solo pie, apoyándolo contra el suelo, de espaldas a ellos.
-Deberíais recoger el dinero y devolverlo.
-O quedarnos una parte.-Todos lo miraron.-Por los servicios prestados.-Se encogió de hombros.
Negaron con la cabeza y esperaron a tomar una decisión. No tardaron mucho en decidirse, pues Crow había subido corriendo y pretendía decir algo.
-L-la… La po… La policía se acerca.
Escucharon las sirenas y vieron las luces azules. Su trabajo había concluido.
-Lo entregaremos y nos iremos a casa. Nadie sabrá jamás que fuimos nosotros.
-Salgan todos con las manos en alto.-Pidió la policía por megafonía. Héctor, aún con la máscara se asomó desde la azotea. Alzó las manos pues le apuntaban con armas.-No haga ningún movimiento brusco, o abriremos fuego.
-No se alarmen, agentes. Tenemos al Joker y vamos a entregárselo.
-Salgan todos, ustedes y su líder.
-¡No es nuestro líder!
Sin embargo, no parecían querer escucharle, y Naomi relajó el agarre, de forma que el Joker logró tirarla al suelo y escapar. Héctor se giró rápidamente y los agentes fallaron el tiro, rozándole el hombro. Se agachó para protegerse, mientras Naomi seguía en el suelo y Ryan trataba de alcanzar al payaso, que ya había saltado al edificio contiguo con el dinero y se perdía de la vista.
-¡Mierda!-Se quejó el más mayor.
-¡Estás sangrando!-Naomi se acercó a él, agachada. Su hermano se apoyaba en la pared que tenía detrás. Galfore apareció de la nada y aterrizó junto a ellos.
-¿De dónde sales? Es peligroso.
-Busqué la forma de que nadie me viese volar hasta aquí. Supuse que necesitabais ayuda. Tenemos que irnos ya, porque la policía va a entrar al edificio.
Todos guardaron silencio, y los escucharon tirar la puerta abajo. No tenían escapatoria.
-¿Naomi?
-Las alas se han roto al recuperar mi tamaño normal.-Explicó.
-Maldición.-Masculló por lo bajo el de ojos verdes.-Gal, llévate a Crow. Ya.
-No puedo dejaros aquí. Y Héctor está herido.
-No te preocupes, enano. Vete.
El pelirrojo obedeció y Héctor se puso en pie a toda velocidad, mientras los más jóvenes se alejaban en silencio hacia otro edificio.
-¿Confiáis en mí?-Preguntó, acercándose al borde de la azotea por donde había huido el Joker.
-¡Qué remedio!-Exclamó Ryan, dejando que el castaño los cogiese a él y a Naomi de la cintura y saltase al edificio contiguo. Llegaron por los pelos y corrieron hacia el edificio siguiente.
-¿Estás loco o qué?
-¿Querías acaso quedarte ahí?-Naomi no discutió más y bajó la primera por una tubería adherida a la pared.-Baja tú, resistirá mejor tu peso.
-¿Y tú?
-Naomi, haz un montón justo debajo de mí, con lo que encuentres.-Pidió.
Ryan continuó bajando y Héctor bajó poco después, de un salto, cuando la rubia consiguió arrastrar un contenedor bajo sus pies y dejar que cayese en el interior. Lo ayudaron a salir, escuchando como se quejaba por la herida de bala, superficial pero abierta, y huían entre edificios. Era probable que la policía hubiese visto a Héctor bajar del edificio, por eso no podían detenerse. Se toparon con Crow y Galfore pocos metros después de correr y se unieron a la carrera.
-¿Dónde vamos?
-No podemos ir a casa. No con Héctor herido.
-Lo llevaré al hospital, id a casa.
-De eso nada. Sabrán cómo se la ha hecho. La policía sabe que tenemos un herido, e irán a los hospitales.
-¿Por qué creen que estamos con él?
-Porque se nos ha escapado, tenemos poderes y vamos disfrazados.-Explicó Naomi a Galfore.
-¿Y tu hermana?
-Me vio salir de casa, pero no habría querido venir. Sigue creyendo que es un lastre.-Explicó el pelirrojo, que levitaba para no cansarse.
-Al menos ella está segura.
-No podemos ir a casa.-Dijo Crow de repente. Se detuvo y los demás la miraron con impaciencia.-Si nuestros padres son de verdad quien nosotros creemos ya sabrán por las noticias que un grupo de chavales con poderes consintió que el Joker escapase del banco con varios millones en el bolsillo. ¿No creéis que sabrán de sobra que fuimos nosotros?
Todos guardaron silencio unos momentos, apagados, mirando al suelo. De pronto, una voz los hizo reaccionar. Miraron en todas direcciones y empezaron a escuchar las sirenas de policía a lo lejos.
-¡Pst! ¡Por aquí!-Instó la voz, desde la oscuridad un estrecho callejón cerca de ellos.
Se miraron unos segundos y finalmente fue Naomi la que, tirando del brazo de Héctor, siguió a la persona misteriosa, y guió al resto con ella.
La voz misteriosa es...
La conciencia de Héctor.
Okno.
Sorpresa, sorpresa...
¡Nos leemos!
