El viaje.

Nota del Autor: No puedo expresar lo agradecida que estoy porque ustedes sigan leyendo mis historias. ¡Espero que disfruten el capítulo!

Descargo de responsabilidad: Es obvio que yo no poseo Teenage Mutant Ninja Turtles. Haría un desastre.


Desafortunadamente, el señor Hans cree que nuestra presencia en la casa servirá para cubrir los pendientes. Esta mañana, después de desayunar, nos envió a los tres al supermercado con una lista más grande que yo. El papel garabateado se enrollaba y extendía muy por debajo de mis pies cuando yo alcé la lista en el aire. Huevos, pan, leche, cereal… blah, blah, blah. La señora Eva insistió en que se estaba comportando muy grosero con "los invitados", pero yo intervine y dije que no sería alguna molestia ir. En ese momento, mi instinto me decía que la señora Eva y el señor Hans eran viejos y probablemente ir al supermercado era una tarea difícil para ellos, así que me ofrecí a ayudar. Eva había sido muy linda con nosotros después de todo. Y nosotros habíamos acabado con la mitad de su despensa habitual, así que era lo menos que podía hacer.

Pero, siendo muy sincera conmigo misma, odio ir al supermercado. Sobre todo al supermercado de esta ciudad, porque hay demasiada gente y el lugar es pequeño y apretado. Y apenas puedo moverme entre los pasillos sin chocar con alguien.

Nadie se ha dado cuenta de que hay unas tortugas mutantes en la tienda, o a nadie le importa. Porque no ha habido comentarios al respecto. Ni siquiera murmullos, lo cual es increíble. Me hace suponer que tal vez la gente de aquí está muy acostumbrada a ver cosas como esa. La verdad es que no quiero averiguarlo.

Mis pies se mueven a través del suelo mientras miro encima de mí a los números de los pasillos y a las etiquetas de los alimentos. ¿Embutidos? No. ¿Área de limpieza? No. Me detengo junto al tercer corredor y miro hacia adentro. ¿Cereales y sopas? Sí.

Me meto dentro de la sección y mi vista hurga a mi alrededor. Según la lista de la señora Eva, ella necesita unos cereales integrales cuya marca nunca he visto en venta. Caja grande, para variar.

Antes de desacomodar los alimentos de las repisas, miro la lista en busca de cosas que faltan. Carne, papas, ajo, limpiador…

—¡Mikey! —me vuelvo hacia mi compañero y lo miro—. ¿Ya encontraste la avena?

Él niega con la cabeza. Sus brazos están enganchados al manubrio del carrito comercial y tararea una canción. Raphael está a su lado revisando las cosas ya empacadas.

—No —me grita Mikey, en respuesta—. Yo estaba buscando la miel, ¿recuerdas? Raph se ocupa de la avena.

Asiento y vuelvo a girarme de espaldas a él. No pienso preguntarle a Raph sobre la avena. Que él se ocupe.

—¿Quieres que lo ayude a buscarla? —me pregunta Mike, detrás.

—Sí, gracias —contesto, sin mirarlo.

La cuestión es que, después de la pequeña discusión entre Raph y yo, hay una pequeña tensión entre ambos. Es decir, él es lo suficientemente obstinado como para no pedirme disculpas, y yo soy lo suficientemente egocéntrica como para admitir que hago un drama por ello.

No voy a mentir y decir que él no lo ha intentado, después de todo. Ayer por la noche, justo al llegar a la casa de la señora Eva y justo después de enterarme que había perdido el auto favorito de mi tía y 200 dólares, él se acercó a mí en la habitación.

"¿April? ¿Podemos hablar? Yo…", "April, yo no quise…", "Oh, vamos. ¿No vas a hablarme?"… Hasta que se hartó y dejó de hablarme también. Ahora gruñe siempre y su ceño fruncido no desaparece. Incluso cuando Mikey cantó una canción de Beyoncé en sueños. No mostró ni una sonrisa. Así que supongo que le amargué la vida.

—¡April! ¡Vamos a ir al siguiente pasillo!

—¡Está bien, Mike!

Empujo mi mano hacia atrás, como si le restara importancia.

Sólovoy a tomar el cereal y…

Beep. Beep. Beep.

Frunzo el ceño ante el sonido. Nunca me he caracterizado por la agudeza en el oído, así que me parece extraño poder escucharlo con su volumen tan insignificante. Me adelanto en el pasillo, intentando escuchar más fuerte. Giro mi cabeza hacia un lado y otro hasta que descubro el origen del sonido.

Me dirijo hacia el final del corredor, y mi mano explora entre las repisas. Las cajas de cereal son empujadas en mi camino y me hago paso para inclinar la cabeza y escuchar.

Beep, beep, beep… Miro con los ojos entrecerrados y la luz roja me destella en el rostro.

Y entonces…

Mierda. Es una bomba, ¡es una bomba!

Me echo hacia atrás de forma instintiva y corro hacia el siguiente pasillo. Tengo que ir por Mikey y Raph. Tengo que salvarlos. Tenemos que salir, tenemos-que-salir.

Corro por todo el pasillo, empujando a la gente que se cruza en mi camino. Hago una vuelta en U al llegar al final del corredor y resbalo en mi intento de seguir corriendo rápido. Sin embargo, me levanto al instante y avanzo entre el laberinto de gente, hasta que diviso a los chicos.

—¡Mike! —digo, con aprehensión. Lo tomo de un brazo y tiro de él, alejándolo del carrito. Raph puede seguirnos—. Hay que irnos. Ya.

Él encaja los talones de los pies en el suelo, repentinamente confundido.

—¡April! ¿Conseguiste el cereal? Raph estaba pensando en llevar esas bolitas de queso que…

—¡Mikey! ¡Hay que irnos! ¡YA!

Él alza ambas manos en señal de rendición.

—Está bien, April. No te preocupes. Sólo voy por el carro y…

Él se gira y yo enrosco mi mano alrededor de su brazo y vuelvo a tirar, con todas mis fuerzas. No logro moverlo ni un poco. La gente está mirándonos, y supongo que sí estoy haciendo demasiado escándalo, pero no pienso bajar el volumen de mi voz.

—¡No! ¡Deja el carro! ¡Hay-Que-Irnos-YA!

Tiro de él y deslizo los pies en el suelo.

—¿Qué demonios te pasa, April? —pregunta Raph, con una mueca confundida.

—¡Tú cállate!

Él pone los ojos en blanco.

—Qué madura.

—¡Sí! ¡Soy muy madura! ¡Ahora hay que irnos!

Ambos se quedan en su lugar, de brazos cruzados. Raph tienes esa expresión gruñona en el rostro y Mike no para de mirarme como si me hubiera vuelto loca. Ambos parecen estar viendo a su hija caprichuda, y eso me molesta. ¡No me quiero ir por un estúpido capricho!

—¡No entienden! ¡Hay una…!

¡CRASH!

Los restos de plástico y metal explotan en el aire, junto con los montones de comida y empaques. Hay una voluta de humo y neblina apestosa que no me deja ver nada, u oler nada. Sé que algo me ha golpeado en un costado, porque lo siento picarme, y el impacto es tan fuerte que me ha nublado la visión y me ha dejado un terrible dolor en torno al brazo. Me tambaleo torpemente hacia atrás, caigo al suelo y ruedo unos metros más allá, donde mi capacidad periférica es mínima y no estoy segura de si los chicos están del otro lado de la tienda.

Cierro mis ojos, sumiéndome en el dolor. Algo gotea por el costado de mi rostro y me empapa el pelo. La garganta me pica, así que toso una y otra vez, y disfruto de la agonía de estar acostada en el frío suelo con el humo a mi alrededor y el silencio inerte de las personas. Hay un terrible zumbido en mis oídos y me quedo quieta durante mi horrible pérdida de sangre, así que no puedo deducir cuánto tiempo ha pasado hasta que alguien me mueve suavemente.

—April…

Sé que está hablando. Que cualquier persona que esté intentando arrastrarme del suelo, está hablando. Pero ni siquiera tengo fragmentos, lo único que puedo escuchar es mi nombre y el constante Beep-zzzmm de mis oídos.

Abro los ojos y miro a Raphael. Mi visión sigue borrosa, así que es como si lo viera a través de un vidrio empañado. Las lágrimas cubren los contornos de mis ojos y siento hormigas en todo el cuerpo.

—Raph…—grazno.

No sé lo que contestó, pero pude ver sus labios moverse. Él lleva a Mike inconsciente sobre su hombro y su boca gotea sangre.

No recuerdo qué pasó después, porque mis ojos se cerraron, y lo único que pude hacer es aceptar la oscuridad que me envolvió y el dolor ajeno en mi cuerpo.


N/A: ¡Muy bien! Después de esto va a haber un poco de acción. La historia está por terminar. ¿Qué creen que pase con April y Mike? ¿Raph podrá ayudarlos él solo? ¿Quién habrá puesto la bomba ahí?

Disculpen si es un giro enorme y poco creíble, pero yo ya estaba pensando que ponía muy poco suspenso en la historia. ¡Mañana publico el capítulo siguiente!

Y lamento si el capítulo es corto, originalmente era mucho más largo, pero decidí que quería dejarlo en suspenso y que, si hacía los capítulos más cortos, la historia duraría más. Porque francamente le falta muy poco para terminar.

¡Gracias por leer! ¿Algún review? ¿Fav?

¡Graciaaaaaas!

Los adoro, personitas.