¿Rivales para quién?

Dos melenas bien oscuras

Y una que otra pinchadura,

Nada que un par de besos no pudieran remendar.

(…)

Y si vos me preguntás hoy

¿Qué carajo es el amor?

Yo te contesto: ¡Miralos a ellos dos!

(Las pastillas del Abuelo)

Esa tarde fue a entrenar más temprano que de costumbre. Se sentía un poco nervioso. Solamente faltaban tres días para el inicio del torneo y su primer encuentro sería con los Tigerdillos y aunque no fueran los actuales campeones, Mako sabía que estaba en las ligas mayores y se enfrentaba a la perspectiva de que esta sería su única oportunidad de participar. Es decir, si Korra debía irse, dudaba seriamente en encontrar a otra persona que estuviera a la altura.

-Ey, hurón, te estoy hablando.

Levantó la cabeza para ubicar a quien le hablaba y se encontró con Tahno, solamente ver aquella sonrisa pedante le hizo fruncir el seño y terminar de arruinar su humor.

-¿Así que "me robaste" a Korra?- continuó el pálido maestro agua acercándose, sus dos compañeros de equipo le secundaban, riéndose de su comentario.

-No podría robarte algo que nunca fue tuyo.- contraatacó, esta vez una pequeña sonrisa de suficiencia apareció en su rostro. A Tahno el comentario pareció no gustarle demasiado, y eso hizo que su sonrisa se ensanchara.

-Todavía me sorprende que ella escoja a un don nadie como tú, en vez de a un campeón, como yo. Pero no te preocupes, el torneo todavía no ha comenzado.- apuntó, mirándose las uñas con fingido desinterés.

-Tú lo has dicho Tahno, el torneo ni siquiera ha comenzado. Cuando esto termine, quedará más que claro que Korra ha hecho una muy buena elección.- dijo simplemente y se disponía a alcanzar su toalla cuando un látigo de agua apartó el género velozmente.

-¿Ya terminaste? Pensé que sería una buena idea un poco de entrenamiento real. Además, así tendrás al menos el honor una vez…- comenzó el pálido joven, entre sus dedos bailaban hilos de agua amenazantes.

Mako frunció el seño y aunque no pretendía luchar, debió defenderse frente al avance de Tahno, quien estiró el brazo en su dirección y soltando un gélido aliento, creó una lluvia de pequeñas estacas que volaron directo hacia el maestro fuego. Rápidamente creó una ráfaga de fuego que derritió las estacas, a la vez que adoptaba postura de combate, pivoteando sobre sus pies se movió hacia un costado e inhaló el aire suficiente como para escupir una gran lengua de fuego en contraataque.

Para su adversario no fue muy difícil esquivar el ataque, parecía una serpiente sobre sus piernas flacas y el agua lo rodeó como un muro protector, impidiendo que los resquicios del ataque llegaran hasta él.

Tahno se rió entre dientes, pero no supo distinguir si se trataba de pedantería o había también nervios allí.

-Oh, vaya, si hasta puedes defenderte y atacar por lo menos una vez.- fue su comentario ponzoñoso.

Mako apretó la mandíbula, podía notar como los dos compañeros del maestro agua adoptaban también sus posturas de combate, aunque se habían alejado unos metros de ellos era obvio que estaban cuidándole la espalda al maldito cobarde por si su tonto juego se les volvía en contra.

El ataque no se hizo esperar y esta vez dos tentáculos de agua intentaron golpearlo, rápidos pero no lo suficientemente certeros, por lo que pudo deslizarse hacia su costado de un salto, aunque uno alcanzó a golpearle la pierna. Sintió con dolor el latigazo a través de la tela de su pantalón, que no era lo suficientemente gruesa como para absorber el ataque, y gruñendo, cayó sobre su espalda. Rápidamente se apoyó en sus brazos y levantó el torso, girando sobre su eje con las piernas extendidas, dos grandes ráfagas de fuego nacieron dirigiéndose hacia su atacante.

Tahno ocultó muy bien la sorpresa y creó un delgado muro de hielo, a pesar de que este no era suficiente para detener el impacto, le dio tiempo de moverse y levantar unos nuevos tentáculos. De todas formas, había algo en la sonrisa engreída que alertó al maestro fuego, pero todo sucedió demasiado rápido como para que poder anticiparlo.

Se estrelló contra la pared con un ruido sordo, había sido golpeado por una gran roca, enviada hacia él a sus espaldas por el compañero de equipo de Tahno. Boqueó para respirar, el golpe le había quitado el aire y sentía una preocupante punzada en el pecho.

-Espero que mi amigo no haya sido demasiado duro…- se burló su contrincante y otra vez las risitas lo secundaron.

Mako se quedó quieto, mientras intentaba volver a respirar normalmente y lo veía avanzar hacia él, con la mano hacia arriba, sosteniendo un amenazante látigo que serpenteaba a la expectativa. Y esperó, mientras en sus dedos la electricidad estática comenzaba a formarse peligrosamente, comenzaba a ser consciente de su propia furia y estaba comenzando a tambalear su autocontrol.

Habría hecho lo necesario para darle su merecido a Tahno si Korra no hubiera interrumpido.

Sólo le llevó tres o cuatro movimientos para tener a los tres tramposos tirados en el suelo, gimiendo de dolor y vergüenza. Los elementos se habían movido violentamente a su alrededor, violentos látigos de agua, grandes rocas arrojadas y fuego lamiendo el aire en lenguas frenéticas.

Mako agradeció el no haber sido nunca el blanco de la furia de sus elementos y aunque no lo admitiría jamás, tuvo un poco de miedo de esa faceta un tanto descontrolada de la Avatar.

Sin embargo, cuando ella se acercó, pudo notarlo. Estaba furiosa, los ojos le chispeaban con ferocidad y sus labios usualmente rellenos no eran más que una fina línea en su rostro. Se acuclilló al lado de Mako y entonces sus ojos se llenaron de preocupación.

-¿Estás bien?- fue su voz intranquila, y aunque intentó sonreírle para aliviarla, no le salió más que una mueca.

-He estado mejor.- dijo finalmente, respirando lento por el dolor en su costilla.

Detrás de ella, el equipo de los murciélagos murmuró disparejamente, quejándose del dolor y la humillación.

-Eso quizás haya sido demasiado…- murmuró Tahno, frunciendo el ceño mientras se ponía de pie, aunque era obvio que su pie izquierdo le fallaba.-Korra, no era necesario que…

La Avatar se incorporó bruscamente, girando sobre sus talones para enfrentarse al maestro agua. Tahno no pudo evitar encogerse sobre si mismo al ver la expresión que ella llevaba.

-¿Qué, Tahno? ¿Qué fue demasiado? Yo creo que fue lo justo.- siseó peligrosamente, fue fácil notar para todos cómo los charcos de agua vibraban producto del enojo de la mismísima Avatar.-Pero uno contra tres, eso no es justo. Y atacar de esa forma, tampoco.- sentenció y solamente tuvo que amagar a dar un paso para que los tres jóvenes se levantaran rápidamente y corrieran hacia la puerta.

Mako hizo acopio de todo su orgullo y fuerza para ponerse de pie, aunque el dolor en su costilla era realmente espantoso. Vio la figura tensa de Korra todavía de espaldas, intentando controlarse para no ir detrás de los tres idiotas y patearles el trasero esta vez con pies y manos.

-Korra…- murmuró y no sin algo de temor, apoyó una mano en su hombro moreno, dándole un suave apretón.

Ella pareció aflojarse un poco y se giró hacia él, mirándolo con sus ojos azules vidriosos, tragó con dificultad y finalmente tomó una larga respiración.

-Estoy bien, no te preocupes.- dijo, aunque fuera una mentira, y la Avatar negó un par de veces con la cabeza.

-Déjame ver dónde te duele.- le pidió con una suavidad que sorprendió a Mako, aunque no esperó su respuesta y las manos morenas le levantaron la remera hasta el pecho.

Sintió como el rubor se apoderaba de sus mejillas, pero Korra no estaba atenta a aquel detalle, sino que se concentró en, con un extremo cuidado que jamás se hubiera imaginado, palpar la piel sobre sus costillas, en la que comenzaba a verse moretones oscuros.

Tuvo que cerrar los ojos al sentir el tacto frío de sus dedos, y reprimió un escalofrío cuando ella hizo algo muy parecido a una caricia al explorar la zona, apenas presionando para comprobar que no hubiera nada roto.

-Tus huesos son fuertes.- le dijo distraídamente la Avatar.-Temía que hubiera sido peor.

Mako hizo un esfuerzo para encontrar su voz y tuvo que carraspear para que le saliera lo más normal posible:-He pasado por cosas peores…

Notó que la comisura izquierda de Korra se levantaba en una pequeña sonrisa, quizás de alivio. Finalmente, la joven Avatar creó una burbuja de agua en su mano que comenzó a brillar y la instaló sobre sobre las costillas de Mako, haciendo pequeños movimientos circulares.

Contuvo la respiración, de repente sus sentidos se habían aumentado y el corazón le latía hasta en los oídos, rogó internamente que ella no se diera cuenta de los latidos terribles de su corazón, así que se concentró en respirar lento, profundo, tratando de calmarse.

Ella continuó con su labor un par de minutos más antes de levantar el rostro para mirarlo con una sonrisa más aliviada. Sin embargo, la mano morena continuaba sobre sus costillas, y el tacto no era para nada incómodo.

Bastaron tres eternos segundos para que Mako se aventurara a besarla, uniendo sus labios con tranquilidad y lleno de gratitud sincera. La mano de Korra viajó hasta su espalda abrazándolo y la otra fue directo a la mejilla del maestro fuego, quién la acercó a sí envolviéndola con sus brazos por la cintura.

Atrapó el labio inferior de la morena entre los suyos y tiró, pidiendo permiso para profundizar el beso. Ella lo permitió y la lengua del maestro fuego exploró tentativamente, encontrándose con que la de ella también estaba dispuesta a participar. El beso no fue brusco ni excesivamente pasional, pero la intensidad del momento bastó para dejarlo un poco mareado y sentía la necesidad de enviciarse con ella.

Sus labios pasaron entonces a su cuello, mientras la abrazaba con más fuerza, sorprendido de lo cómodo que era tenerla tan cerca. Dejó pequeños besos hasta llegar a su clavícula y mordisqueó suavemente, fascinado al sentir la respiración pesada de Korra golpeándole el oído.

Supo que debía detenerse cuando escuchó el sonido de la puerta a punto de abrirse y aunque reacio, levantó la cabeza para mirar a la ojiazul con una pequeña sonrisa. A ella le brillaban los ojos y su respiración parecía atrapada en su pecho, incapaz de salir entre los labios entreabierto e hinchados por los besos.

-Gracias.- le dijo despacio.

-Creí que lo anterior era tu forma de darme las gracias.- musitó la joven Avatar con una sonrisa burlona.

Escucharon a alguien aclarándose la garganta y se encontraron con Bolin, que los miraba arqueando una ceja, con los brazos en jarra. Estaba vestido con su equipo deportivo, con el bolso colgándole del hombro.

-¿Puedo saber qué ha ocurrido aquí? Parece que un huracán de elementos destrozó el gimnasio.- dijo, mientras sus ojos escaneaban el lugar.

Mako hizo lo mismo, sorprendiéndose una vez más, y sintió que Korra se encogía de hombros, todavía entre sus brazos.

-Sólo una pelea estúpida contra unos tramposos.- respondió la joven Avatar con indiferencia.

No dijo nada. Estaba muy inmerso en sus pensamientos, rememorando lo que había sucedido.

Korra era un huracán humano, poderoso y sin comparación. Una sensación extraña se instaló en su pecho al llegar a la conclusión de que, en ese momento, ella era como una suave brisa entre sus brazos.

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Era de noche otra vez, noche de jueves, más precisamente, y apenas un par de luces de la casa de Tenzin continuaban encendidas, la calle era iluminada suavemente por los focos amarillos. Se metió las manos en los bolsillos, dejando escapar un poco su aliento que se evaporó en la inesperadamente fría temperatura, apoyó la espalda en la pared detrás de él y mantuvo los ojos fijos en la puerta de madera oscura. Y para su sorpresa, una silueta oscura salió del costado de la casa, justo por el pasillo que llevaba al patio trasero, y sólo hizo falta que ésta llegara hasta donde el farol alcanzaba a iluminar para comprobar que se trataba de Korra.

-¿No era más fácil salir por la puerta de entrada?- le preguntó cuando ella estaba a un par de metros de distancia y vio que una sonrisa divertida se formó en los labios de la morena.

-Tenzin insistía en que siguiera la pelea por la radio, porque mañana temprano tenemos escuela…- comenzó livianamente, encogiéndose de hombros.-Así que le dije que eso haría, prendí la radio…y salte por la ventana.

Mako sólo pudo dejar escapar un gruñido desaprobatorio, negó con la cabeza y no opuso resistencia cuando Korra pasó el brazo por su cintura, atrayéndolo con una sonrisa socarrona. Lo siguiente que supo es que se estaban besando y que ella lo había empujado fuera del radio de la luz de los faroles.

-¿Dónde está Bolin?- preguntó la Avatar luego de unos minutos en los que se habían perdido en los labios del otro, notando por primera vez la ausencia del maestro tierra.

-Él se adelantó, dijo que no conseguiríamos entradas si llegábamos tarde. Habrá muchísima gente…- le explicó, mientras comenzaban a caminar y las palabras quedaron allí ya que ella asintió en comprensión. Se ajustaron la ropa mejor, intentando ocultar sus rostros lo mejor posible entre las bufandas y debajo de los gorros.

Ya le había comenzado a molestar el tener que estar siempre ocultándose para no ser víctima de los acosos de los paparazzis. Ya los habían catalogado como la pareja número uno del torneo y hasta había visto ridículos posters de ellos dos, rodeados de corazones con sus nombres entrelazados. Realmente empalagoso.

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-¡Damas y caballeros! ¡Bienvenidos a la primera batalla del círculo profesional de pro-bending!

La voz gangosa del relator estalló a través de los parlantes y la multitud se entusiasmó rápidamente, entre gritos, aclamaciones y aplausos.

-¡Como todos los años los dieciséis mejores equipos de la liga competirán por el fabuloso premio de ser coronado como los mejores entre los mejores! Sin mencionar el generoso premio en metálico que los espera con la copa…- continuó hablando, Korra no escuchó más, estaba muy concentrada asesinando con la mirada al equipo que estaba en la arena, estirándose antes del combate.

-¡Y con ustedes… Los Lobosmurciélago!- exclamó la voz de los parlantes con una emoción perfectamente trabajada.-Los actuales campeones abrirán el torneo con el primer combate contra las Red Sands Rabaroos(*)…

Sacándola de sus pensamientos, Mako le apretó apenas la mano, estaba sentado a su costado izquierdo, lo miró y él le arqueó una ceja por toda pregunta. Ella asintió distraídamente, pero le dio una pequeña sonrisa que pretendía transmitir confianza.

-Son unos imbéciles. No les des importancia.- murmuró el joven maestro fuego.

Korra se rió con ganas esta vez, negando con la cabeza.- ¿Eso te dijo la toalla aquella vez cuando la prendiste fuego?- dijo divertida.

Mako se sorprendió por su respuesta y frunciendo el seño, se alejó para prestar atención a la pelea que estaba por comenzar.

La Avatar se quitó el pañuelo del rostro por un segundo para dejar un rápido beso en la mejilla del pelinegro, mientras una gran sonrisa crecía en sus labios al notar como él intentaba reprimir una sonrisa. Repitió el gesto, esta vez dejando un par de besos peligrosamente cerca de su boca. Cuando estaba por hacerlo por tercera vez, Mako fue lo suficientemente rápido como para girar el rostro y atrapar sus labios entre los propios.

-¡Y los Lobosmurciélago ganan la batalla por knock-out!

Ambos se separaron para mirarse con un poco de sorpresa por lo que habían oído.

Sin embargo, Mako habló luego de unos segundos:-No te preocupes, no son rivales para ti.

Ella asintió vagamente, pero no dijo nada.

Había algo extraño en la forma en la que Mako había pronunciado aquellas palabras.

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(*): Tengo serias dudas sobre las traducciones de los equipos, así que opté por ponerlos como los encontré en inglés.

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¡Buenas! Hasta acá llegamos por hoy, espero que les haya gustado, les pediría encarecidamente que si encuentran errores (ya sean de ortografía o coherencia) me avisen… porque escribí esto de un tirón y no pude revisarlo como debería (mil disculpas, ¡agenda apretada!). En fin, un pequeño pantallazo sobre el torneo y para la próxima ya veremos, ¿Qué les parece el tema de que nuestros dos tórtolos hayan sido nombrados como la pareja número uno del torneo? Personalmente, quisiera sacarle un poco más de provecho a esta situación… Pero atentos, espero que hayan notado que ninguno de los dos ha dicho dos palabras muy importantes… pueden imaginarse cuáles serán, ¿no?

Como siempre, muchas gracias a las personas que dejaron sus reviews y dieron sus favoritos. Es importante para mí, se los agradezco de corazón además de la paciencia.

kokoro kokuo: hola! Gracias por el review! En este fic en particular no tengo pensado emparejar a Bolin con nadie, es decir, nadie me convence para él, espero que en las próximas temporadas de la serie aparezca alguien que lo merezca jaja Tomé el concejo y agregué una pelea, como ya habrás visto, espero que haya sido de tu agrado!

Abia: gracias por el review antes que nada, yyyy eso de Tahno besando a Korra está… un poco lejos de los planes, quizás un poco más ahora… ¿sirve igualmente que Tahno haya hecho enfurecer a Korra? Es decir, este es el momento en el que con Mako están comenzando a fijar sus sentimientos, por lo menos antes de la próxima tormenta jeje

Time Death: Apa! Me estás rastreando? Jajaja Bueno, para comenzar, gracias por el review! me alegra que te haya gustado y espero que este también… como verás, es más romanticón entre Mako y Korra (creo que hacía falta un poco más… de acción entre ellos ;) y sí, Bolin continúa siendo inoportuno… en fin, Iroh II está a la vuelta de la esquina (o en el próximo cap) y quizás, dependiendo como mis dedos tengan el capricho de escribir (la historia se escribe sola a veces), haya algún tipo de triángulo amoroso jeje...ah, y quizás Mako no necesite el escudo después de todo… o sí? Ya veremos!

Korra-Mako : Hola! Gracias por el review, me alegra que te guste el fic, gracias por la paciencia!

¡Hasta la próxima! Espero que les haya gustado!