Segundo Año...
Hermione había tenido un estupendo verano junto a Harry y Ron. Le había escrito a Theodore y a Adrian tanto como pudo, Crabbe y Goyle iban ocasionalmente a la Mansión Granger para pasar un rato con ella y conversar, más sin embargo, Harry y Ron se quedaban constantemente en su casa, sus padres estaban más que acostumbrados a la presencia del par de chicos, solían reunirse las tres familias para cenar o tomar el té. Para las vacaciones de Navidad estaban considerando realizar un viaje en conjunto a Francia o España, solo el tiempo lo decidiria. La amarga sensación de haber perdido la Copa de las Casas se fue desvaneciendo poco a poco, pero nunca se olvidaría la injusticia, por el momento se dejaría pasar, pero nunca dejarían que los humillaran.
Ahora se encontraba pensando en como sería su proximo año, ya que había llegado su nueva lista de libros, estaba preparada para comenzar un nuevo año junto a sus amigos, y aún más por los acontecimientos que pudiesen pasar.
El día de ayer se había puesto de acuerdo con Harry y Ron para ir juntos al Callejón Diagon a comprar sus nuevas cosas. Este año sería el primero de la hermana de Ron, a Hermione no le agradaba demasiado esa niña y creía firmemente que no sería de utilidad en el futuro. Principalmente porque no solía pensar igual que ellos en la supremacía de los Sangre Puras, todos los Weasley a excepción de ella solían hacerlo, por lo cual resultaba incomoda tanto la relación con su familia como con la de los Potter y los Granger. Desafortunadamente hoy tenia que acompañarlos Ginny a sus compras.
El Señor Weasley los acompañarían durante el día, así que los tres no tendrían que soportar demasiado la presencia de Ginny relativamente.
Hermione venía del brazo de Harry y Ron, siempre era así, podía sentir la mirada de Ginny detrás de ella, más no le importo. Ella siempre tendría la atención de los demás, no había espacio para segundonas, pensó Hermione con una sonrisa arrogante.
- Bueno Chicos, tengo que ir por un pequeño paquete que encargue, así que sería estupendo que comenzarán a comprar sus cosas de inmediato para no perder tiempo. Prometo recompensarlos comprandoles una nueva escoba a cada uno. Harry te dejo a cargo.- Pronunció el mayor viendo fijamente a el chico castaño.
- Pero papá, yo soy tu hijo.- Dijo Ron mirando a su padre con el ceño fruncido.
- Sí y porque soy tu padre se como eres. Así que no te metas en problemas ¿Escuchaste?.- Y seguido de eso el Señor Weasley beso la cabeza de los tres y le dio un asentimiento a su hija para despues retirarse y verlos más tarde.
Los cuatro comenzaron a caminar hacía Flourish y Blotts, para comprar sus libros. La librería estaba atestada de gente gracias una firma de libros que se organizo precisamente ese día. Una media hora más tarde, Hermione arrugó la nariz y se abrió paso entre la multitud mientras cargaba sus libros y buscaba con la mirada a Harry y a Ron.
Mientras se abría paso entre la multitud, Hermione logró divisar a Harry. Él, junto a Ron, parecían observar a alguien en especifico, ya que después se miraron mutuamente y sonrieron con arrogancía.
Hermione de inmediato fue en su encuentro, dejando sus libros en el mostrador para después pagarlos, se dirigió a el encuentro con sus amigos. Ya a unos cuantos pasos de acercarse, pudo divisar con claridad de quien se trataba.
Los tres se detuvieron y miraron al autor que protagonizaba a la firma de libros. El hombre tenía su brazo alrededor de Neville Longbottom, de entre todas las personas, y estaba posando para una fotografía.
El estaba hablando sobre como iba a ser maestro de Neville durante este año, porque había aceptado un puesto en Hogwarts. Inmediatamente al trio se le formo una sonrisa por la vergonzosa situación a la que se sometía Neville.
- Apuesto a que te agrada ser el centro de atención, ¿Cierto Longbottom?.- Dijo Harry arrastrando las palabras una vez que Neville había logrado zafarse de la multitud de admiradores de su proximo profesor.
- Por supuesto Harry, el maravilloso "Niño que vivió", logra causar conmoción en todas partes, estupendo...- Murmuró Hermione de forma sarcástica.
- Déjenlo en paz.- Habló Ginny, mirando a Harry y Hermione.- Él no quería nada de eso.
- Ginny no te metas.- Hablo Ron mirando severamente a su hermana.
- ¿Por qué no le haces caso a tu hermana Weasley y dejas de molestar?.- Interrumpió Blaise apareciendo detrás de Harry junto a Draco y colocándose al lado de Neville.- ¿Qué no pueden pasar ni un segundo sin dejar de acosar a Neville?.- Dijo Blaise mirando al trio con una sonrisa burlona.
- En realidad, no me había percatado de que ustedes estuviesen aquí.- Dijo Harry.- Pero si estoy un poco sorprendido de verte Zabinni ¿Tu familia estuvo sin comida durante meses para poder pagar tus artículos escolares?.- Preguntó pareciendo sorprendido, haciendo reír a Hermione y a Ron, Ginny por supuesto no le agrado la broma.
- ¡Blaise!.- Un corpulento hombre moreno se acercó, vestía un tipo de ropa vieja y holgada. Este venía acompañado de un hombre de cabello Rubio, alto y con vestimenta de origen muggle.- ¿Qué está sucediendo aquí?.- Pregunto ahora el hombre rubio, colocándose detrás de Draco.
El Trio de Slytherin de pronto se vio intimidado por la intervención de los adultos mayores, era el típico miedo de una reprimenda, así que a causa de ese temor Hermione retrocedio un poco, hasta que sintió una mano en su hombro. Mirando detrás de ella, vio al señor Weasley, acompañado de su Padre, el intimidable Hamilton Granger, quien tenía una mano descansando sobre Harry y otra sobre Ron. Se volvió hacia las personas frente a ella, una sonrisa de confianza de nuevo en su rostro.
- Pero miren que tenemos aquí, a Neville Longbottom y a Draco Malfoy.- Murmuró el Padre de Hermione observando con detenimiento al par de chicos.- Señor Malfoy, me han contado bastante de usted, sus padres, ¿Muggles verdad?.- Comentó observando con despreció al hombre Rubio que estaba detrás del chico.- Pero que maravilla.
- Pero que modales, Buen día Señor Zabinni.- Comenzo a hablar Arthur, el padre de Ron arrastrando las palabras.- Me sorprende que tenga tiempo para llevar a su muchacho de compras con lo ocupado que ha estado en el Ministerio. Todas esas redadas. Espero que al menos te estén pagando las horas extras.- Observando con detenimiento los libros de Blaise negando con la cabeza.- Evidentemente no.- Suspiró.- Si vas a ser una desgracia para la magia al menos te deberían de pagar bien por ello.
- Tenemos muy diferentes ideas de lo que significa ser una desgracia.- Contestó el Señor Zabinni.
- Eso parece.- El Señor Weasley miró los libros con lo que parecía ser verdadera lástima.- Yo evidentemente sí puedo permitirme ciertos lujos.- Murmuró Arthur, entregandole a su hija lo que parecía ser un cuaderno de cuero bastante lujoso.- Para mis hijos lo mejor.- Terminó con una sonrisa.
Hermione miro el regalo con recelo, con lo que llevaba conociendo a Ginny podía garantizar que Arthur la quería mas a ella que a su propia hija y solía obsequiarle diversos presente tanto a ella como a Harry. De inmediato volteo a ver a su padre, pero este solo la miro severamente para que no preguntará el por qué del obsequio. Ella ya lo averiguaría más tarde.
- Vamonos niños. Compremos sus libros y luego, creo que despues podriamos comprar una escoba para cada uno. De paso podríamos comprar también un helado o lo que quieran.- Hizo una pausa Arthur Weasley.- Mi querida Mione, tu eres una excelente voladora, estaría mas que encantado de hacerte algunas recomendaciones en cuanto a tu elección.
- Se lo agradezco Señor, estaría fascinada con sus recomendaciones. Estoy pensando en entrar al equipo este año y resultaría una desagradable experiencia el tener que usar a las escobas de la escuela.
- Cualquier persona sensata odiaría volar si se viera obligada a utilizar esas miserias.- Hamilton Granger se había apartado de los demás para poner especial atención en su preciada hija.- Son una vergüenza y además son peligrosas. No, Hermione, ninguno de ustedes usara esos estropajos. Si dejo que regresen a la escuela sin una escoba excelente, jamás me lo perdonaría. Es muy importante su seguridad para nosotros.
- Bueno, con su permiso Señores.- Se despidió el Padre de Hermione asintiendo con la cabeza.- Nosotros sí tenemos que hacer cosas importantes.- Recalcó lo ultimo con una mueca burlona en sus labios.
- Sí se refiere a cosas importantes el hecho de gastar dinero con cosas irrelevantes, no lo detendremos.- Habló Lucius Malfoy irguiendose y encarandolo.
- Sí me permite Señor Malfoy...- Hamilton Granger se volteo un momento.- Nada es más importante que mi hija y sus amigos, así que sí ellos desean algo, lo que sea, como cualquier padre yo no me detendré hasta conseguirlo. Y sería mejor que guarde sus comentarios para alguien al que le interese realmente, sería bueno que alguien les recuerde su lugar en nuestro mundo.- Mencionó lo ultimo mirando a Hermione rápidamente y saliendo de la librería junto a los niños y Arthur.
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- ¿Cómo que no los expulsaron?.- La exaltación de Hermione era más que evidente.
- Lo que escuchaste.- Mencionó Ron con fastidio.- Snape descubrió que Neville y Blaise no habían llegado en el Expreso de Hogwarts. Y al leer El Profeta, descubrió que ambos habían utilizado el Ford Anglia Volador del padre de Blaise para llegar aquí. Y cuando ellos llegaron y vieron que comenzaba la Ceremonia de Selección, ahí los interceptó Snape. Pero adivina que, su vejestorio defensor no permitió que los expulsaran.
- Que asco, siempre salen bien parados de la situación.- Hermione tomo asiento en los lujosos sillones oscuros de la sala común.- Cambiando de tema, no puedo creer que tu hermana allá sido seleccionada con esos estúpidos leones.- Mencionó lo ultimo con una mueca de asco.
- Es una deshonra para los de nuestra clase.- Interrumpió Harry, el cual había escuchado toda la conversación y tomado lugar al lado de Hermione.- Eso es caer demasiado bajo.
- Tienes razón.- Concordo Ron mientras comia un paquete de grangeas de todos los sabores.- Mis padres estan demasiado decepcionados de ella, creían que estando con nosotros podía cambiar su opinion, pero evidentemente no será así. En fin, creo que debemos de ir a cenar, ya es hora.
Y despues de ese comentario el Trio de Plata fue en dirección al Gran Comedor para disfrutar su cena.
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La profesora Sprout estaba en el centro del invernadero esperando a que todos entraran, detrás de ella había una mesa montada sobre caballetes. Sobre la mesa había unas veinte orejeras para cada uno de los chicos.
Hermione entro, por supuesto acompañada de Vincent y Gregory. Sus amigos ya se encontraban ahí al igual que el Trio de incompetentes de Gryffindor.
- Hoy nos vamos a dedicar a replantar mandrágoras. Veamos, ¿Quien me puede decir qué propiedades tiene una mandrágora? -preguntó la profesora Sprout bastante emocionada.
Draco Malfoy alzo la mano con una rapidez envidiable, asustando a Neville y a Blaise, los cuales se habían colocado al lado del chico.
- La mandrágora, o mandrágula, es un reconstituyente muy eficaz.- Dijo, recordando las palabras exactas del libro.- Se utiliza para volver a su estado original a la gente que ha sido transformada o encantada.
- Muy bien Señor Malfoy, diez puntos para Gryffindor. La mandrágora es un ingrediente esencial en muchos antídotos. Ahora, ¿Quién me puede decir por qué puede resultar en algunas ocasiones peligrosa?
Draco estaba a punto de contestar nuevamente, pero se vio interrumpido por una dulce voz.
- El sonido de la Mandrágora resulta insoportable para quienes lo escuchen.- Respondió Hermione desde su lugar.
- Bien hecho Señorita Granger, diez puntos para Slytherin.- Hermione solo le dirigió una mirada de superioridad a Draco.
- Muy bien, comencemos. Ahora todos tomen unas orejeras para protegerse del terrible llanto que provocan este tipo de plantas.
La profesora Sprout cogió una maceta grande de debajo de la mesa, metió dentro la mandrágora y la cubrió con una tierra abonada, negra y húmeda, hasta que sólo quedaron visibles las hojas. La profesora Sprout se sacudió las manos, levantó el pulgar y se quitó ella las orejeras un momento.
- Cómo nuestras mandrágoras son sólo pequeñas plantas aún, sus llantos todavía no son mortales.- Dijo ella.- Sin embargo, los dejarían inconscientes durante varias horas, así que les recomiendo que hagan bien su trabajo si no quieren sufrir las consecuencias.
La clase paso sin ningún inconveniente, solo el hecho de que Dean Thomas resulto desmayado en el suelo, pero eso ya se veía venir.
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Hoy era un nuevo día en Hogwarts, Ron y Harry ya se encontraban desayunando, el pelirrojo prácticamente estaba devorando todos los platillos, unos minutos más tarde, Hermione acompañada de Crabbe y Goyle tomo asiento frente a ellos y comenzó a comer un platillo de fruta y cereales. Vestía el uniforme del equipo de Slytherin. Estaba un poco nerviosa, ya que la semana pasada había hecho las audiciones para el equipo, la buena noticia era que había entrado al equipo junto a Harry, Ron aún no quiso hacer las audiciones pero en unos años tal vez y se animaría.
- No deberías de estar nerviosa Hermione.- Interrumpió Ron sus pensamientos.- Me alegro que hayas entrado en el equipo y ten por seguro que iré a verte en cada partido.- Termino guiñandole el ojo.
- Hay que irnos Mione, hoy es nuestro primer entrenamiento con el equipo.- Dijo el castaño terminando su desayuno, el chico también traía su uniforme ya puesto.
Después del desayuno, los chicos salieron al campo de la escuela, Harry y Hermione para reunirse con el resto del equipo y Ron junto a Crabbe y Goyle, para animarlos.
Al salir, se dieron cuenta de que los equipos discutían entre ellos por el horario de entrenamiento, los cinco se detuvieron un momento para escuchar la discusión.
Oliver Wood, capitán del equipo de Slytherin, le reclamaba a Marcus Flint el porque invadía el campo de Quidditch cuando no era su turno.
- Relajate Wood.- Respondió Flint mientras mostraba una nota firmada por el profesor Snape.- Tenemos permiso para entrenar a nuestros nuevos integrantes.
- Así que ya tienes un nuevo Buscador y Cazador. ¿Quién son?.- Pregunto confundido.
Y haciendose paso entre la multitud, entraron Harry y Hermione. Cada uno portaba una mueca de superioridad.
- Harry Potter es mí nuevo cazador y Hermione Granger es mí nueva buscadora.- Respondió señalando a ambos.- Además, el padre de Harry fue muy amable en regalarnos nuevas escobas.- Dijo mientras presumía su nueva posesión.
- ¿Son Nimbus 2001?.- Pregunto Blaise, el cual al ver la discusión corrió junto a Draco para verde que se trataba todo.
- Sí, como he dicho, un pequeño obsequio.- Sonrio Marcus.
- Vaya... el heredero de los Potter y la chica Granger.- Menciono sorprendido Oliver.
- Bueno pues nadie en Gryffindor ha tenido que comprar su acceso.- Habló por primera vez Draco cruzandose de brazos.- Todos entran por su talento.
- Nadie pidió tu opinión, asqueroso Sangre Sucia.- Respondió Hermione mientras lo empujaba levemente, haciéndolo retroceder.
Sus amigos y todo el equipo de Slytherin comenzaron a reír por su comentario, pero de repente Blaise la amenazo con su varita rota.
- Tú, tonta serpiente.- La amenazó.
- ¿Qué harás pobreton?, ¿No eres lo suficiente estúpido para realizar un hechizo?.- Hermione no se inmutó.
- ¡Traga Caracoles!.- Exclamó el moreno, pero al estar rota su varita hizo que el hechizo rebotara maldiciendolo a él y haciendo que comenzara a vomitar caracoles.
- Me lo imagine.- Respondió Hermione sonriendo.
Todos los Slytherins comenzaron a reír nuevamente por la patética actuación de valentía de chico. De inmediato Draco y Neville corrieron en su auxilio, llevandoselo para que pudiesen solucionar su problema.
Al volver la vista al frente, Hermione vio en los ojos de Draco decepción y tristeza, eso causo que algo se removiera en su interior, pero por el momento lo ignorarla. Despues de todo no era algo que importará demasiado.
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Un nuevo capítulo, agradecería sus votos o comentarios. Los espero en la próxima actualización.
Adios
