Internado Forks para Chicos Rebeldes

Capitulo 9

No es como si nosotros...

-Bueno, mi regla es que cada vez que Edward pierda o le toque tomar, debe hacer un body shot con Bella (n/a: un body shot es cuando una persona te lame la sal de alguna parte del cuerpo, se toma el tequila y luego te saca el limón que tu estás sosteniendo en tu boca).

-Te volviste loca!-le gritó Edward.

-Alice! –protesté yo.

-Oh vamos… cuando les toque un 7 pueden sacar la regla –nos dijo y me guiñó un ojo.

-No... No voy a hacerlo –dije cruzándome de brazos.

-Bueno… entonces parece que eres una gallina –dijo Alice al tiempo que Emmet y Jasper empezaban a imitar a una gallina.

-Está bien –escuché decir a Edward y lo miré sorprendida.- a menos que la señorita gallina se rehúse… -y alzó una ceja mientras me miraba. De ninguna manera iba a perder contra Edward.

-Acepto –dije sin sacarle los ojos de encima.

-Perfecto –dijo Alice dando aplausos.- Es tu turno Edward.

El chico estiró la mano y sacó un reluciente 3. Se me paró el corazón en ese instante.

-Creo que saqué mal la carta –dijo poniéndola de nuevo en el mazo.

-Oh no, de ninguna manera! Vamos Edward… Bella está esperando. –dijo Alice quitando la carta del mazo.

Resignado, se paró de su asiento y se dirigió a mi.

-Acuéstate –me ordeno.

-Qué! –Qué tipo de bodyshot era ese!

-Mientras más rápido lo hagamos…

-Está bien, está bien! –dije mientras me recostaba en el piso de la habitación.

-Un minuto –dijo Alice acercándose al estéreo de Emmet y poniéndole play a algún CD.-Ahora si! –dijo mientras empezaba a sonar una canción que no conocía.

You got a body like the devil

and you smell like sex

"oh-oh" pensé mientras me recostaba en el piso. Sentí como Edward ponía sal desde mi clavícula hasta mi cuello. "Genial… primera vez que uso una remera escotada y tiene que pasarme esto" pensé.

-Abre la boca –ordenó.

Le hice caso y puso el pedazo de limón en mi boca. Lo mordí un poco para sostenerlo y el sabor ácido llegó a mi inmediatamente. Fue entonces cuando me di cuenta que Edward estaba encima de mí con sus brazos a los lados de mis hombros y me estaba mirando fijamente.

Se acercó a mi, lentamente y pude sentir su cálido aliento contra mi piel. Cerré los ojos intentando relajarme.

Al momento que su lengua hizo contacto con mi cuerpo sentí el escalofrío más grande que jamás había sentido. Abrí los ojos de golpe y tuve que reprimir un gritito mordiendo más fuerte el limón. Esa de ninguna forma era la lengua de un humano, tenía que ser un Dios. No sabía que demonios era lo que estaba haciendo Edward, pero me estaba volviendo loca y mientras más se acercaba a mi cuello, más hacia que me estremeciera. Al momento que llegó a mi cuello sentí una pequeña risa de su parte y sentí un gran alivio de que alejara de mi.

Lo vi tomar el shot de tequila y tragárselo de un sorbo; luego, velozmente se acercó a mi boca y sentí sus labios a milímetros de los míos cuando sacó el condenado limón.

Cuando todo terminó, yo yacía en el piso, totalmente anonadada y sin aliento. Me tomó algunos segundos volver a respirar con normalidad y sentarme otra vez. Para ese entonces Edward estaba otra vez en su puesto y todos me miraban con cara divertida.

"Bella contrólate… de seguro esto es algún plan de Edward para… no sé dejarte ver mal! El no va a ganarte" me dije a mi misma en mi mente y sacudí la cabeza.

-Sigamos… -dije firmemente.

El juego siguió y con Edward tuvimos que repetir lo del tequila a lo mínimo 3 veces más. Era imposible negar que cada una de las veces fue peor que la otra. Era como si supiera exactamente donde tocar (o lamer en este caso) para volverme loca, a lo que yo solo podía responder con gemidos ahogados y apretando los puños.

"Emmet en bikini, Rosalie con un mohicano azul, Jasper vestido de Tarzán, Alice disfrazada de duende, Emmet en bikini, Rosalie con un …" era todo lo que repetía en mi mente mientras Edward hacía lo suyo.

Cuando ya no podía aguantar más bodyshots y eran eso de las 3 am decidimos cada uno volver a su habitación. Yo, increíblemente, estaba sobria… creo que los ataques de adrenalina de los bodyshots con el ojiverde no me daban tiempo para emborracharme, a diferencia de Edward quien estaba visiblemente ebrio.

-Yo voy a quedarme donde Jazz –me dijo Alice.

-Quién es la pervertida ahora, eh? –le dije con una sonrisa picarona en al cara. –NO un minuto, entonces voy a tener que subir al borracho yo! –protesté.

-Se lo debes –me dijo recordándome lo de hacia dos o tres sábados atrás. Inhalé hondo.

-Si… tienes razón. –busqué a Edward con la mirada. Estaba intentando explicarle a Jasper algo de una explosión con una teoría que solo un borracho inventaría. Fui a su lado y lo tiré del brazo.-Nos vamos hombre ebrio, y no hagas ruido a menos que quieras otra… detención –dije recordando al ultima vez.

Subir las escaleras fue todo un desafío. Para que Edward no se tropezara tuve que hacerlo contar todos los escalones que subíamos, de otra forma, perdía la concentración y se tropezaba.

Lo dejé acostado en su cama y tuve que sacarle las zapatillas ya que sinceramente el no era capaz.

Se quedó dormido en un segundo… se veía calmado, no sé… como en paz. Quise verlo más de cerca y me puse en cuclillas al lado de su cama. Realmente estaba en paz cuando dormía. Ni rastro del chico que era mi eterno rival. Porque eso era el… mi rival, y no iba a permitir que me ganara en nada.

En ese minuto un impulso me recorrió todo el cuerpo. Me acerqué a sus labios… me pregunté si alguna vez habían besado a una chica con amor real y no solo con lujuria…

No me estaba dando cuenta, pero cada vez estaba más cerca de ellos. Cerré mis ojos… y recordé lo del tequila. Me puse roja como un tomate. Sentí mis mejillas ardiéndome y abrí los ojos de golpe. Me retiré en un segundo, e incluso choqué con una repisa que estaba colgada en su habitación.

Me sentí realmente estúpida en ese minuto.

-A veces eres una completa idiota Isabella Swan –dije para mi misma en voz alta y salí de su habitación en dirección a la mía.

El domingo fue un día aburrido. Hice los deberes en la mañana, luego almorzamos todos juntos y en la tarde fuimos yo y Rose a ver una película donde Alice.

Me acosté temprano y el lunes me levanté temprano… todo un milagro para mi. Estaba de buen humor así que baje a desayunar a la hora. Encontré nuestra típica mesa con todos ahí.

Los saludé y me senté a comer un tazón con frutas.

-No lo vamos a entregar en una carpeta rosada Alice! Todo el mundo va a creer que soy gay o algo así.- discutía Emmet.

-Pero le da estilo! Además, déjame recordarte que la que hizo todo el trabajo fui yo! –le respondió Alice y lo golpeó con un montón de papeles en la cabeza.

-Angela y yo lo terminamos hace muchos días… nos quedó maravilloso! De verdad espero aprobar! Biología no es lo mío… -dijo Rosalie.

-Qué tal su informe chicos? –dijo Jasper mirándome.

-Qué informe? –le pregunté yo mientras estaba a punto de echarme un pedazo de melón a la boca.

-El de biología… de mitosis y meiosis…

Me quedé con la boca abierta y el melón a mitad de camino. Alcé mis ojos hasta Edward.

-Porque… si lo hicieron verdad? –preguntó Alice que nos estaba mirando a ambos.

-Mierda! –exclamamos Edward y yo a la vez.

Nos paramos del asiento. Habíamos olvidado pro completo el estúpido trabajo! Por supuesto que ninguno había hecho su parte… que idea tan estúpida era esa! Bien hecho Bella!

-Qué vamos a hacer! –le pregunté cuando estuvimos en el pasillo.

-Podríamos… no. Y si!... no. Bueno talvez… no.- decía.

-Está bien… le diremos que… ambos morimos y que revivimos mágicamente hoy. –dije. De repente su rostro pareció iluminarse.

-Déjamelo a mi –me dijo- pero no entres a clases hoy.

-Qué?

-Nada, solo espérame afuera de tu clase de Historia! No vayas a entrar por nada del mundo –me dijo mientras corría hacia nuestro edificio.

Perfecto… mi pareja había huido, ahora tendría que dar explicaciones yo. Aunque, biología era la ultima clase… talvez lograría hacer un informe mediocre para esa hora. Aunque, el señor Molina se había desgastado diciéndonos que este informe valía el 50% de no se qué nota y ARGH! Estaba perdida.

Me fui directo al aula de historia. Me disponía a entrar cuando una mano fuerte me tomó del brazo y me arrastro hacia un armario. Me taparon la boca y me presionaron contra la pared.

Con la respiración entrecortada intenté ver quien era.

-Shhh! Ya tengo al solución –me dijo una voz familiar- pero debemos ser rápidos.

-Mmm! –emití.

-Ah si, lo siento… -dijo sacándome la mano de la boca.

-Qué vamos a hacer?

-Hay un chico en Forks que vende los trabajos e informes… lo llamé y me dijo que ya tenía un informe así. Es simple… nos saltamos la reja, tomamos pedimos aventón hasta Forks, buscamos el informe y volvemos para biología. Alcé una ceja y pareció verla en la oscuridad.- Vamos… cómo crees que entrego todos los trabajos?

Bueno… era el plan más razonable que teníamos. Además ya había hecho eso antes en Phoenix, pero mi escuela no tenía rejas y estaba EN la cuidad.

-Hagámoslo. –le dije.

Esperamos a que no se oyeran pasos en los pasillos y corrimos hacia la parte de atrás de la escuela.

-Y ahora? –le dije.

-Por aquí. –y me mostró donde la reja se volvía un poco más oxidada y faltaba un barrote. El pasó sin ningún problema, pero yo era una chica… es decir, tenía bubis. Tuve que sostener la respiración y aplastarme totalmente para pasar.

Corrimos por un camino hasta que por fin llegamos a la carretera.

-Fue más fácil de lo que creí … -dije.

-Esta es la parte difícil –dijo el estirando su brazo y sacado su pulgar para pedir aventón.

Después de una hora sin respuesta, empezaba a cansarme.

-Talvez deberíamos caminar… -bufé.

-Vamos Bella! Usa tus encantos femeninos! –me dijo.

-Estoy usando pantalones idiota! Solo funciona cuando usas falda… -dije.- Aunque talvez… - Miré mi camisa a cuadros. Abrí los primeros dos botones me acomodé el brassiere. –Ningún viejo se resiste a eso…

Y tenía razón. En dos minutos estuvimos en un auto camino a Forks. Se suponía que nos encontraríamos con el chico en la esquina del restaurant que tenía un gracioso oso de madera afuera.

A eso de las 11 de la mañana se nos acercó un muchacho, con una chaqueta negra y unos gruesos lentes. Tenía pinta de ser un nerd que se saltaba las reglas.

-Edward… -dijo a modo de saludo y sin mirar a Edward sino que a todos lados.

-Greg… ella es Bella, mi compañera. -El chico subió un poco la cabeza para saludarme.-Tienes lo que te pedí?

-Si –dijo el chico y sacó un cd de datos de su bolsillo.-Son 20 dólares.

-VEINTE DOLARES!

-SHHH! –me gritaron ambos.

-Tómalo o déjalo. Es totalmente completo, solo debes imprimirlo.- miré al chico con desconfianza. Edward se metió la mano al bolsillo y sacó dos billetes de 10 dólares.

-Más te vale que sea bueno… sino te mato –dijo Edward al momento que se metía el cd con su cajita al bolsillo. El chico hizo un rápido signo de despedida y se fue. Alcé las cejas.

-Por qué tan trásfugo…? Parecía más como si traficara droga… -dije.

-También lo hace a veces… es hijo de alguien con un alto cargo en la alcaldía. Si lo descubren se viene abajo todo el sistema.

-Arriesgado… me gusta. –dije.

Tomamos un taxi que decidimos pagarlo entre los dos. Después de todo ya le debía la mitad de la compra del trabajo.

Llegamos al internado a las 1 ya que nos detuvimos a comprar chucherías en una tienda para no morir de hambre. Teníamos una hora antes de biología y decidimos que imprimirlo en mi habitación sería lo mejor porque estaba más cerca de las escaleras en caso de que tuviéramos que correr.

Entrar al internado fue un poco más difícil. Tuvimos que subirnos a un árbol y saltarnos la reja ya que el taxi nos dejó en el otro lado.

Corrimos a través del campo y nos escabullimos por la parte de atrás del edificio de los dormitorios. Subimos a toda velocidad por las escaleras hasta el cuarto piso donde estaba mi habitación.

Entramos y cerré la puerta tras nosotros.

-Perfecto. –dije y prendí la computadora para poder imprimir de una vez el condenado documento. Se demoró un poco, pero lo logró. Edward permanecía apoyado en mi pared.

Inserté el cd; un excelente informe de biología se abrió.

-Vaya… el tipo es bueno –dije mientras apretaba imprimir.

-Oh si… -dijo Edward y me di vuelta para hablarle pero conseguí encontrarme con el chico más cerca mío de lo que esperaba.

Se me paró el corazón en el momento que lo sentí cerca. Imágenes de nosotros sin remera en el campo de golf, recuerdos de la noche del sábado donde Emmet. Sentí el calor subir por mis mejillas, pero en vez de apartarme seguí sumida ante sus penetrantes ojos verdes.

"Piensa en… Emmet en bikini, Rose con un… mohicano azul… Alice…" me decía a mi misma mientras la distancia entre los dos se estaba acortando. Sabía que me iba a arrepentir de esto, pero hasta que eso pasara era mejor seguir el impulso.

Me recorrió un escalofrío al momento que nuestros labios chocaron torpemente y me sorprendí a misma al comenzar a abrazarlo por el cuello firmemente y entreabriendo mis labios para poder entrar en su boca.

El beso fue lento, delicado, como si ambos estuviéramos saboreándolo a cada minuto. Sentí sus manos temblar mientras me sostenía de la cintura. Nuestras respiraciones acompasadas eran lo único que se escuchaba en la habitación… era como estar en el cielo. Su boca tenía sabor a lo prohibido, lo que me incitaba a seguir besándolo.

"Bella… qué estás haciendo? Es Edward Cullen… vas a terminar perdiendo. Por qué estás haciendo esto? Tu lo detestas." Me decía una vocecita en mi cabeza, y como si el peso de la realidad hubiese caído sobre mi en ese instante, comencé a escuchar el ruido de la impresora, del roce de nuestras ropas, de los pájaros afuera. Y abrí los ojos para darme cuenta que en realidad estaba besándolo.

Lo aparté de mí empujándolo bruscamente y lo miré aterrada cuando nos separamos.

-Qué… demonios acaba de pasar? –pregunté aun aterrada. El chico parecía igual de desconcertado que yo.

-Nosotros… Ok, nosotros estamos muy cansados… y perdimos la concentración… y luego…-dijo moviendo las manos en el aire como tratando de convencerse a si mismo de lo que había pasado.

-Si, si… cosas como estas pasan… y… -dije tratando de relajarme a mi misma.

-Si, exacto, no es como si nosotros…

-Si, claro –dije riendo un poco- como si nosotros fuéramos a…

-Si… -dijo Edward riendo también.

Debo haberme vuelto loca, ya que después de dicho eso nos miramos brevemente y como si fuéramos dos polos opuestos nos abalanzamos sobre el otro a besarnos, ya no con ternura; solo había deseo en esos besos.

El chico me condujo hacia la pared y sentí el golpe sordo de cuando me empujo contra ella. El roce de su cuerpo contra el mío me quemaba intensamente, me quitaba la respiración a cada segundo.

En un segundo, lo ayude a quitarse su camiseta y contemplé su torso desnudo. Perfecto… al igual que ese día en el campo de golf. Con fuerza, el abrió todos los botones de mi camisa y por fin pude sentir la sensación de su piel contra la mía. Era exasperante, excitante, el cielo.

-Edward… -gemí al momento que le desordenaba el cabello con mis dos manos.

Era que evidente que ambos estábamos más que excitados, y digo evidente porque a alguien se le notaba más que a mí. Era imposible disimular el bulto bajo su pantalón, aunque creo que en ese minuto a ninguno nos importaba si el otro se daba cuenta de lo caliente de la situación.

Me sentí desfallecer cuando sus dientes mordieron mi lóbulo de la oreja. Había descubierto mi punto débil y esta vez el gemido fue más que evidente; imposible de acallar.

Ese era mi límite. Me importaba un carajo si me arrepentía después de esto. Bajé mis manos en dirección a su cinturón. Tenía que desabrocharlo, aunque sabía que después de eso no había vuelta atrás.

Seguí luchando contra el condenado cinturón hasta que a lo lejos oí unos golpes. Pensé que sería mi corazón bombeando sangre más rápido de lo normal por lo que continué. Edward por otro lado seguía ocupado con mi oreja y mi cuello hasta que tomó una de mis piernas por el muslo y la subió para que rodeara su cadera. Eso iba a complicar más mi lucha con el cinturón.

Los golpes se sentían cada vez más fuertes; debía de verdad estar teniendo un ataque cardíaco o algo así. Pero la vocecilla a través de la puerta se encargó de devolverme a la realidad. Esto no era ni el cielo ni el infierno, era mi habitación y la del otro lado de la puerta era Alice.

-Bella, se que estás ahí, ya te oí! Ábreme, quieres?

Miré a Edward, todavía con las manos en su cinturón. Esta vez si que estábamos en problemas. Alice JAMÁS nos dejaría olvidar esto, y hasta donde yo sabía, solo había sido un estúpido impulso adolescente… por lo menos así quería interpretarlo en ese momento para no causarme un torbellino de dudas en mi mente.

El chico me devolvió otra mirada de asombro y me soltó.

-Qué hacemos ahora! –me preguntó histérico. Yo miré a todos lados buscando alguna respuesta. Estaba el balcón, pero considerando que estábamos en un cuarto piso, no quería que se matara; y estaba el baño.

Tomé su remera del suelo lo empujé hacia el baño.

-Métete en al tina y no salgas hasta que yo te diga –dije arrojándole la camiseta y cerrando la puerta detrás. Me apoyé en la puerta un segundo "Joder! Justo había conseguido desabrochar el cinturón!" y me di un cabezazo contra la puerta.

-Ya voy Alice! Estaba… -dije recogiendo mi blusa y volviendo a ponérmela- duchándome!

Abotoné la blusa lo más rápido que pude, me acomodé el cabello y abrí la puerta.

Al otro lado estaba una Alice mirándome con cara de sospecha.

-Qué te pasó? Donde estuviste todo el día? Y porqué traes mal abrochada la blusa y estás tan colorada? –me preguntó confundida mientras entraba a mi cuarto.

En ese momento divisé la chaqueta con capucha de Edward botada en el piso cerca de la cama. Ni siquiera recordaba habérsela sacado.

-Bueno yo… -Comencé a decir.

"Estoy muerta" pensé.