Hola a todos mis lectores..! jaja bueno, lamento tardarme tanto en actualizar, pero es que ya inicié clases y con todas las tareas y demás es un poco mas difícil tener el tiempo para escribir…espero que les guste esta actualización! Ah y si quieren pueden seguirme en twitter: (arroba) RebeMorales14

Asi podemos estar en contacto, ahí les daré mas info sobre mi fanpage en Facebook!

Continuación:

- Oh Arnold…espero que aún te acuerdes de mí – dijo finalmente para después caminar de regreso a su cama y quedar ahí profundamente dormida.

Mientras tanto, unas calles mas lejos de aquella casa Pataki, un chico cabeza de balón regresaba un tanto frustrado a su casa de huéspedes…

- Buenas Noches Arnold – dijo el señor Hiun al verlo entrar

- Buenas noches – contestó con la mirada baja

- ¿Qué te sucede Arnold?

- No es nada – lo miró con una sonrisa – creo que el vuelo de Gerald se retrasó o algo así

Lentamente, pensativo, subió las escaleras hasta llegar a su cuarto, donde se recostó en su cama mirando las estrellas a través de ese genial techo de cristal, de pronto pensó en algo y rápidamente se levantó de su cama, saltando hasta la puerta y saliendo disparado de su cuarto.

Abrió la puerta de la casa de huéspedes, no sin antes dejar que todos los animales salieran de ella, para luego cerrarla y caminar a paso apresurado por las calles de Hillwood.

Finalmente, luego de tanto caminar, llegó a esa casa, esa casa a la que no había ido hace mucho, la casa que le traía uno que otro recuerdo…se paró en la puerta, dio un largo respiro y tocó levemente.

- No compraremos nada – dijo un señor al abrir la puerta

- ¿señor Pataki? – contestó Arnold ignorando lo que él había dicho previamente

- Si?…aah tu eres ese niño con la extraña cabeza de balón amiguito de la niña ¿no?

- Así es… - pensó – solo quería saber si…de casualidad…¿Helga se encontraba en casa?

- ¡MIRIAM! – gritó Bob Pataki al interior de la casa

- ¿Qué? – se escuchó desde lejos

- ¿OLGA ESTA DESPIERTA?

- Soy Helga Papá! – se oyó la voz de la chica desde su habitación – bajo en un momento

- Bah! – respondió el señor serio – pasa – indicándole a Arnold que entrara a la morada.

El chico entró, con sus manos metidas en sus bolsillos mientras en su mente se preguntaba una y otra vez que rayos hacía ahí…sin embargo, ya se encontraba en la casa, sería muy cobarde el que se retirara…así que decidió esperar a que la chica bajara, pero…había algo que no había pensado… ¿Qué diría?... ¿cuáles eran sus razones para llegar a plena noche a su casa…?

Pronto se escuchó como alguien bajaba las escaleras, quizás se encontraba adormitada, ya que los pasos eran pausados, a cada paso, el corazón del cabeza de balón se apresuraba y sudor frío caía por su frente, su estómago se revolvía sin compasión y su garganta se secaba cada vez más, sin dejarle ninguna oportunidad de hablar, no sabía cómo haría para articular alguna palabra.

Como un reflejo involuntario, el chico se acobardó y antes de que ella llegara abajo, él ya había salido por donde entró.

- Bob! – dijo ella al llegar - ¿para que me llamaban?

- Un niño vino a verte – contestó su padre viendo televisión

- ¿Quién era?

- …un rubio, yo que se! Quizás quería vender galletas

La chica se quedó pensativa, luego abrió la puerta para espiar la calle, estaba totalmente desolada… se resignó y cerró la puerta para luego regresar a su habitación y dormir un poco.

El rubio cabeza de balón estaba cobardemente escondido en unos matorrales cerca de la casa de la chica, finalmente se pudo asegurar que Helga G. Pataki había regresado…en su interior pensaba en qué hubiera pasado si no hubiera salido de la casa…quizás al fin podría aclarar las cosas con ella, pero bueno, ese no era el momento para hacerlo…una ligera luz de esperanza calentó su corazón…. Y si…¿aun me ama?

La chica entró en su habitación, la cerró con un poco de cansancio y bostezó, luego se asomó por la ventana… quería ver la bella luna antes de soñar de nuevo. Por cosas del destino, desvió su mirada hacia la calle donde vio a un cabeza de balón saliendo entre las enredadas hojas de un matorral…

¡ARNOLD! – dijo lo suficientemente fuerte para que él, en el silencio de la noche, la escuchara

Él la observó, mirándola en lo alto en aquella ventana, no sabía ni que decir…ni que hacer, solo sonrió involuntariamente y movió su mano en señal de saludo…ella, por su parte hizo lo mismo, para luego indicarle con la mano que esperara un momento.

- ¿Qué hace Arnold aquí? – dijo para si misma

Se colocó un suéter y remojó un poco su cara para que no se notara que se encontraba dormida, luego bajó hasta salir de su casa…la emoción al verlo era tan grande que había olvidado el hecho de que él, ahora, ya conocía el gran secreto…el amor que ella le solía profesar….¿le solía?

- ¡Helga! – dijo Arnold con una gran sonrisa – mucho tiempo de no verte

- Lo mismo digo – contestó con una sonrisa mas grande, luego, dudando un poco si abrazarlo o no, desvió su mirada a otro lado buscando no topar con la de él en ningún momento

- quisiera que me contaras todo sobre Inglaterra – dijo de pronto - ¿tienes tiempo ahorita?

- Claro – sonrió – cabeza de balón – dijo con un poco de pena

- Hace mucho que no escuchaba eso – rió

Era un tanto incómodo para ambos, Helga intentaba con todas sus fuerzas no decir algo que dejara en sospechas lo que aun sentía por él, mientras que Arnold trataba de no decir algo torpe o algo que lo avergonzara

- quieres… - dijo dudoso – ir al Che Paris?

- Me encantaría – contestó con una sonrisa

- ¡Vamos!

Ambos emprendieron camino bajo una hermosa luna

CONTINUARAAAA