Fingida Actuación.
Deseo.
Tom cerraba los ojos mientras escuchaba los sonidos suaves y lejanos que emitía su guitarra, deslizándolo a un sumiso relajamiento, se sentía tranquilo después de tanto tiempo de inquietud, esto era lo mejor que podía hacer después de tanto desasosiego que se revelaba en su vida.
Seguía tocando dócilmente y sumergiéndose en su relajación, pero su desahogo rescindió cuando escuchó como tocaban su puerta.
Soltó un suspiro de pesadez y se levantó del diván dejando a un lado la guitarra.
Nuevamente tocaron la puerta pero esta vez más prolongado.
Frunció el ceño con pasmo y rápidamente se dirigió a la puerta donde posteriormente la abrió con templanza. Ladeo la cabeza cuando vio a una mujer de aspecto ligero y mirada exasperada situada frente a él.
– ¿Puedo ayudarla?
La mujer no respondió, solo frunció los labios y apretó los puños. Tom ladeo más la cabeza cuando repentinamente el gesto de la mujer se le hizo extrañamente familiar.
La visualizó con moderación.
Su cabello era negro y largo, su frente era tapado por varios flequillos y llevaba puesto unos notables anteojos, también vestía un ligero vestido blanco que le llegaba hasta la rodilla y llevaba consigo un pequeño bolso, era joven, pero aun así, con su rápido chequeo, Tom no supo reconocerla.
– ¿Puedo ayudarla? – preguntó nuevamente. Tampoco respondió solo hizo algo que no esperaba. Aquella mujer entró sin ninguna invitación.
Tom se contrarió – Oiga, ¿Dónde cree que va? – dijo mientras la seguía. La mujer se detuvo en el medio del recibidor, él también lo hizo quedando a pocas distancias de ella. La mujer se volteó e inclinó un poco su torso mirando detrás de él.
– Sera mejor que cierres la puerta.
Tom parpadeo perplejo cuando escuchó esa voz de acento pronunciado y particular que muy bien conocía. Sacudió su cabeza con confusión y preguntó indeciso – ¿Emma?
Ella asintió con seriedad y luego volvió a decir – Cierra la puerta.
Tom titubeante regreso a la entrada y cerró la puerta. ¿Qué hacía Emma aquí?
– ¿Por qué estás aquí? – inquirió sin voltear.
Emma volvió a cerrar los puños – Y todavía lo preguntas – respondió con enfado.
Tom inmediatamente se gira y arruga las cejas de manera abrumada – ¿Lo pregunto?
– Me mentiste Tom…– suelta Emma sin ninguna contemplación, claro que iría directo al grano, se tomó muchas molestias para venir hasta aquí y por ninguna razón dejaría que el tema se desviara a otro lado, tal como ocurrió la última vez. En estos momentos sería directa y escueta, ya es hora de aclarar toda esta situación.
Tom parpadeo liado. – ¿De que estas hablando?
Emma soltó un suspiro de tedio y habló – Dijiste que tú aun tenías una relación con Jade antes y durante de lo que había sucedido entre nosotros.
Cuando Tom escuchó la explicación palideció y agacho su mirada, se había olvidado de ese detalle, nunca pensó que Emma vendría exactamente por eso, algo que para él, pareció insignificante.
– ¿Por qué lo hiciste? – preguntó Emma cruzando sus brazos.
Tom no supo que contestar. ¿Cómo le explicaba que no había razón del porque lo hizo? Que ni siquiera él sabía porque lo dijo, que quizás solo fue por un momento de tensión, o eso era lo que él quería pensar.
– Escucha Emma no sé porque lo hice ¿de acuerdo? Yo no lo pen…
– ¿No lo sabes? – interrumpió la chica con incertidumbre.
Tom negó.
Emma apretó los puños – Es decir que solo lo hiciste sin ninguna razón – ella soltó una risa seca, Tom ni siquiera la miraba – sabes pensé que me darías alguna explicación… pero la verdad no me esperaba a que me dijeras esto, es decir que todo lo que pasé fue en completo vano.
Tom la observó afectado – Emma… fue un momento de impulso no sé porque te mentí discúlpame por eso, de verdad yo estoy…
– No sabes lo que he pasado por tu maldita culpa – ella interrumpió ignorando sus palabras. Sabía que estaba siendo inculta pero todo lo sucedido anteriormente y el estrés que había contenido–en vano–hablaba por ella.
Él se indignó al escuchar sus palabras, ella no sabía por todo el torrente mental que desfiló en su juicio– ¿Tú crees que yo no? Tú tampoco sabes de lo que he pasado – terminó alejándose de la puerta y acercándose a Emma.
Emma frunció los labios e hizo un gesto turbado ¿Había escuchado bien? – ¿Acaso te mentí o hice algo Tom?
– No… solo…
– Entonces… ¿Cuál es la razón? porque yo no he hecho nada.
Él no respondió, no quería decirle lo vacilante que ha estado después de su conversación, complicaría más las cosas. Además, nuevamente estaba sintiendo algo que crecía en su garganta.
Era ese sentimiento… lo advertía.
Aquel sentimiento inestable que lo había estado atormentado cada día, ese impresión errada donde aún no desenterraba la respuesta del porque lo afligía.
Comenzó a sentirse intranquilo y no pudo evitar soltar las siguientes palabras.
– Será mejor que te vayas.
Tom advirtió la expresión de asombro de Emma cuando liberó esa oración, incluso hasta el mismo se sorprendió por exponerlo, no quiso decirlo con esas palabras pero simplemente estaba perturbado.
– ¿Qué?
Tom se aclaró la garganta y volvió hablar – No tengo nada que decirte… sé que cometí un gran error en no decirte la verdad o quizás varios errores he cometido estos días sin siquiera darme cuenta… y perdón por lo que has pasado pero ya no quiero complicar esto más de lo que está, es mejor que esta conversación llegue hasta aquí, simplemente no puedo más…
Emma no podía creer lo que estaba escuchando, la estaba echando, ¡Tom la estaba echando! No habían pasado ni siquiera diez minutos y ya la estaba corriendo de su casa ¿Era enserio? – ¿Acaso me estas echando? – Preguntó contrariada – No tengo ni diez minutos aquí y ya lo estás haciendo. Vaya que cortes eres Tom, de verdad te desconozco.
– No quiero que lo tomes así, pero como dije… el venir aquí solo complicará más las cosas Emma tienes que enten…
– ¿Complicar las cosas? ¿De que estás hablando?
Él no respondió, solo miró hacia otro lado, esperando a que se marchara.
Emma se sintió dolida, sabía que su relación no era como antes, pero nunca pensó que la echaría, ella recordó que Tom no era de esas personas que dejaban conversaciones a media y sin solventar, siempre fue de esas personas gentiles y sencillas que sabían cómo zanjar cualquier situación y aquellas que nunca te dejan a un lado.
Pero con ella fue la excepción…
Caminó lentamente pasando a su lado, pero se detuvo a dos metros de la salida, se volteó decidida a decirle lo que su mente comenzaba a maquinar por la rabia brotada, no podía irse sin decirle lo que sentía. – Me hiciste sentir culpable todo este tiempo, por tu mentira, incluso creí que por mi culpa tú y jade habían terminado…– Tom se giró pasmado – y ahora de la nada me estas echando, ¿estas jodiendome o qué? ¿Qué te crees que eres ah? – Emma comenzó a bramar, sin duda estaba alterada, y simplemente no podía evitarlo
– No te estoy jodiendo, solo que lo que paso entre nosotros no tuvo que haber sucedido ni la plática ni nada de esto y ahora vienes hasta aquí…
– Yo no estuviera aquí si no hubiese sido por tu culpa – Emma comenzó acercarse, mientras lo señalaba con el dedo – si tan solo me hubieses dicho la verdad, tal vez olvidaría todo y nuestras vidas continuarían distantes e indiferentes y eso a ti por supuesto te hubiese resultado perfecto ¿No? tal como lo hiciste antes y lo estás haciendo, eres perfecto para alejarte de las personas – Tom frunció el ceño considerablemente, pero Emma continuó – y además de eso un mentiroso cobarde que me dice que no tiene ninguna razón particular para aclarar la situación del problema…– hizo una pausa y respiro profundo, – simplemente estás jodido Tom. – Terminó con una sonrisa inicua a pesar que internamente se sentía lastimada, decidió que tenía que irse, giró y se encamino a la puerta rápidamente, la rabia había prorrumpido por ella pero en ese momento no le importaba.
Tom al escuchar sus palabras, solo hizo más que irritarlo, le dolió todo lo que había dicho, él tenía razones por la cual él tuvo que alejarse, pero al parecer ella no lo comprendía.
No pudo pensar a profundidad, porque se dio cuenta que Emma se encaminaba a la puerta. Sabía que era contradictoria de su parte pero no iba a permitir que se fuera después de haberle dicho eso. Fue detrás de ella y la tomo del brazo – Emma espera.
– No me toques – exclamo Emma jalando su brazo pero Tom la sujetó más, pero sin lastimarla.
Era extraño pensar que alguna vez ellos llegarían a ese extremo de discutir arrebatadamente, antes, donde fueron muy amigos no hubo ese tipo de problemas. Pero a veces las cosas cambian y dan un giro precipitado e incomprensible.
– Yo no quise mentirte Emma de verdad y sé que me aleje de tu vida pero tenía razones – Emma se removió inquieta y Tom la sujetó por el hombro para inmovilizarla – tú muy bien y todos saben porque – sus palabras la incomodaron, además estaban demasiado cerca y solo el contacto de sus manos la intranquilizaban, algo estaba emergiendo de su garganta, tal como le había sucedido anteriormente, y su cognición comenzó a gritarle que tenía que salir de ahí.
– Suéltame…
– Éramos muy buenos amigos – dijo ignorando su orden – y debido a las circunstancia tenía que alejarme de ti, no por eso soy un cobarde yo…
Emma no quería seguir escuchando, comenzaba a sentirse afectada, su corazón se estaba comprimiendo por las nostalgias de sus palabras y latía rápidamente, no debió decir nada, simplemente debió irse o quizás no debió haber venido.
– ¡Suéltame! – comenzó a empujarlo con sus fuerzas pero Tom la pego más hacia él, Emma se removió más e intentó golpearlo en su pecho y gritar que la soltara.
– Cálmate Emma, escúchame…
Un estremecimiento comenzó a crecer entre ellos de forma urgida y ansiosa. Tom lo percibió al igual que Emma y sus miradas se enlazaron haciendo un riña indebida de afición, fue demasiado para ella. Noto la contemplación ávida de él, conocía ese tipo de mirada y siguió inquietándose aún más, percibió la intensión, sabía lo que Tom quería hacer – No… Tom no lo hagas… – titubeó Emma. Pero su petición no fue escuchada, porque comenzó a besarla.
Emma se petrificó al sentir sus labios, pero nuevamente comenzó a empujarlo, pero él la apretó más. Ella siguió intentando pero Tom la besaba de forma desesperada, trataba de saborearla pero ella aún se lo impedían, aunque Emma comenzó a experimentar un extraño mareo y además sentía que no podía contener más aquel sentimiento que había emergido de su garganta, estaba que explotaba si seguía cohibiéndolo y neciamente fue inevitable para ella no poder corresponderle.
La tensión y el estrés que estuvieron contendiendo, además confusiones que habían destilado como líquido tórrido hizo que cometieran otra vez aquello que los afligían, aquello donde comenzó todo, pero sin estar presente el alcohol.
Estaban saciando el gusto del sentir sus labios, conmoviendo sus lamentos. Un anhelo oculto que les había trasmitido angustia y que ignoraban en sus ratos de ansiedades.
Aquel sentimiento inestable era simplemente…
Deseo…
Continuará...
¿Le gustó?
Tom y Emma no pudieron resistirse a ese sentimiento, muchas cosas sucederán. Esperen el próximo capítulo para ver que seguirá...
nos leemos, besos.
Espero sus review.
