(N/A: Agradecimientos a Patricia Bustos que me comenta cada vez que actualizo y nunca me abandona :'D y me dio una loca idea… Tenía pensado hacer algo similar, pero lo pondré mucha tragedia así que si ustedes son muy sensibles, quizás les llegue en lo más hondo del alma u_u Naaa no es cierto XD Quizá sí? Bueno depende de ustedes!)

Capítulo 8: Muerta en vida.

Min Sun sintió una leve caricia en su cabello. Trató de abrir los ojos, pero el ardor se lo impidió, había estado llorando demasiado. Soltó un gemido ahogado.

— ¿Estás bien, Min Sun?

Se dio cuenta de que estaba descansando su cabeza en el regazo de Jan Di. Recordó lo sucedido hace unas horas y sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.

—… Jan Di…— Comenzó a llorar. —… ¿Por qué?

Jan Di no dijo nada, no podía evitar sentirse inútil, a pesar de que Min Sun, aun siendo una niña, le había prometido protegerla.

"— ¿Estás así por los exámenes de ayer?

Jan Di la miró irradiando miedo con su mirada. Min Sun solo la miró con tristeza.

Mi hermano te protegerá a ti y a tu hijo.

La mayor la miró sorprendida y con las mejillas coloradas.

—… ¿Cómo sabes eso?

No soy un hombre.Sonrió con arrogancia, algo muy similar con su hermano. Tus mareos, tus desmayos, tus cambios de humor tan drásticos… No hay que ser adivina para notarlo… No quieres que lo sepa, ¿verdad?

Jan Di negó con la cabeza. No. No podía decírselo. Si lo hacía… Solo provocaría más preocupaciones, todos corrían peligro y como ella era alguien incógnito, podría cuidarse ella misma con su hijo.

Jan Di. La aludida miró a la menor. Aun sabiéndolo o no, mi hermano está muy preocupado por ti. Dile cuando estés lista, o cuando sepamos algo de mi padre. Yo... Trataré de protegerte. No permitiré que te hagan daño y al niño que esperas. Te lo prometo."

Sintió sus ojos humedecerse por el recuerdo… Cuando supiese algo de su padre… Derramó silenciosas lágrimas mientras escuchaba a Min Sun sollozar levemente, abrazándose a sí misma.

Ninguna se inmutó al escuchar la puerta abrirse y ver a Joon Pyo entrar con una seria expresión. Sus ojos se veían sombríos, carentes de felicidad. Avanzó lentamente hacia las dos jóvenes más importantes de su vida y se sentó en el borde de la cama.

— ¿Te encuentras bien, Jan Di? — La joven lo miró con los ojos llenos de lágrimas.

— ¿Por qué me preguntas eso a mí? — Su voz se quebró. — ¿No ves a Min Sun que está peor que nosotros?

Joon Pyo no dijo nada, solo dirigió su mirada a su hermana que lloraba en silencio evitando sus ojos. La situación era pesada y tensa.

—… Estoy bien. — Ambos mayores miraron a Min Sun reincorporarse débilmente y soltar un suspiro aun con lágrimas en los ojos. — Yo puedo con esto. He llevado todo esto por 15 años… Algo tan insignificante…— Su voz se ahogó. — No es nada.

Se levantó rápidamente para salir de la habitación, dejando a la pareja en silencio.

— ¿Por qué no vas tras ella, Goo Joon Pyo? — Le regañó. — Está sufriendo. ¡¿Por qué las dejas sola?!

— ¡En este tipo de situación no hay nada que hacer! — Le devolvió el grito con la vista fija en el suelo. — No puedo hacer… nada. Lo único que puedo hacer es observar que sea calmada y sanada nuevamente por Akashiya. — Jan Di se sintió culpable de haberlo tratado de esa manera. Él tenía razón. —… No puedo recuperar 15 años en un lapso tan corto de tiempo.

— Lo siento. — Murmuró levemente. Trató de buscar la mirada de su "prometido", pero este solo la evadió.

Al inclinar un poco más la cabeza hacia abajo lo notó. En los ojos de Joon Pyo había lágrimas, de arrepentimiento y frustración. Sintió un nudo en la garganta.

—… Ven aquí. — Susurró en un tono de consuelo, abrazándolo.

Este solo se dejó abrazar. Agradecía que Jan Di estuviese tan "rara", siendo tan cariñosa con él. Lo necesitaba, estaba tan destrozado que si no fuese por ella, quizá hubiese tirado todo por la borda y no hubiera podido levantarse de nuevo… Jan Di era esa luz que él estuvo buscando por tantos años.

—… Eres maravillosa. — Susurró ahora él acunándola en sus brazos.

Jan Di no dijo nada. Sabía muy bien que él la amaba y ella a él. Pero… Sus preocupaciones aumentarían el solo saber de su embarazo. Recargó su cabeza en su pecho.

—… Recuerda que ahora estamos juntos en esto. El que me quieras no significa que me dejes de lado en esta situación tan peligrosa por protegerme.

—… Yo lo sé. Eres tan terca como una mula. — Ambos sonrieron con tristeza. — Siempre estás… Ahí para mí… Desde que fuiste por mi aquella noche a la Torre Namsan…

— No siempre he estado contigo, no exageres. — Murmuró con un deje de tristeza.

—… Bueno, por lo menos muchas veces. — Se rio.

Jan Di sonrió y se aferró a él con más fuerza. Tenía… un mal presentimiento.

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— Señorita Min Sun, ¿se encuentra bien?

Min Sun miró al señor Jung. Muchas sirvientas le habían preguntado si se encontraba bien y ella apenas contestaba con un leve asentimiento.

—… Estoy bien. — Susurró con la voz seca.

— Lo lamento. — Min Sun sonrió muy a su pesar. Por lo menos… Estaba rodeada de gente que podía confiar.

— Gracias…— Murmuró volviendo a sentir un nudo en la garganta. Había estado llorando por horas, ¿por qué las ganas siguen allí, presentes en su corazón? — ¿Dónde está Haruto?

— El joven Haruto se encuentra en su habitación. Me pidió que no lo molestaran.

— No le molestará mi presencia. — Aseguró. — Con permiso.

Avanzó a grandes zancadas. La mansión era demasiado grande, pero ella tenía una gran memoria, así que no le veía problema. Abrió la puerta y se encontró al chico tirado en el suelo.

— ¡Dije que no vinieran a molestarme!— Gritó. Se paró bruscamente para encarar a quien fuese la persona que había irrumpido en su soledad, pero al hacerlo, se quedó helado.

—… Haruto. — Susurró, sintiendo nuevamente sus ojos húmedos.

—… Min… Min Sun…— Su voz se quebró.

Hacía frío en Corea, pero al parecer a Haruto no le importó. Utilizaba una playera gris y unos jeans y zapatillas, ambos negros. Min Sun llevaba una blusa de mangas cortas, blanca. Llevaba unos pantalones grises y sus zapatillas eran blancas.

Ambos pares de ojos estaban cubiertos de lágrimas.

—… Estoy… Harta de que me sigas evadiendo. — Susurró sintiendo que las lágrimas abandonaban sus ojos, rodando por sus mejillas teñidas de rojo.

—… Yo… No puedo.

— ¿Solo porque me amas? Haruto… Yo te necesito…— Sollozó. — Te necesito a mi lado…-

— Espera…— Le interrumpió. — No… No quiero oírlo. — Retrocedió rápidamente cubriéndose los oídos.

— ¡Haruto, yo…!

— ¡NO QUIERO OÍRLO!— Negó frenéticamente la cabeza con los ojos cerrados.

— ¡Escúchame! — Lo agarró de los brazos, apartando sus manos de sus oídos.

— ¡VETE! ¡NO QUIERO OÍRLO!

— ¡TE AMO AKASHIYA HARUTO! — Gritó llorando con más fuerza.

— No… No es cierto…

— Lo es… Haruto, por favor…-

— ¡No te merezco! — Se apartó de ella. — Por más que yo también te amo, por más que desee estar contigo, no lo merezco. Te decepcioné, muchas veces, has llorado y sangrado por mi culpa. No podemos… ¡NO!

Ambos lloraban. Haruto mantenía los ojos fuertemente cerrados, a pesar de que sus lágrimas escapaban de vez en cuando. En cambio, Min Sun mostraba abiertamente su dolor.

—… Haruto. — Sollozó.

Min Sun se paró de puntitas y rodeó sus brazos en su cuello, envolviéndolo en un abrazo. Haruto trató de apartarla, pero Min Sun se aferraba a él como si la vida le dependiera de ello, aunque en parte era cierto. El azabache no sabía qué hacer, estaba mal, pero se sentía tan vivo en sus brazos.

Qué importaba eso. Tiró todo por la borda y correspondió desesperadamente su abrazo.

Las siguientes semanas eran iguales. Jan Di trataba de sanar un poco el dolor de Joon Pyo, pero pocas veces daba resultado, causándole un gran remordimiento. Haruto había comenzado a consentir a Min Sun, abrazándola y nunca soltar su mano, ya que hace tiempo no estaban tan unidos como lo estaban ahora. La joven se sentía agradecida con él, pero su corazón seguía destrozado, lograba sonreír, pero apenas…

Joon Pyo y Min Sun no se hablaban. Se dirigían unas cortas miradas de comprensión muchas veces al día, pero desde la noticia de la muerte del padre de la joven, ninguno volvió a hablarse. A veces Joon Pyo iba a vigilar la habitación del menor, ya que tenía pesadillas y comenzaba a sudar. Él cuidaba de ella sin que lo supiese, pero Haruto sí. Una noche lo descubrió tratando de bajar la fiebre de la joven. Jan Di y Haruto estaban al borde del colapso, los hermanos, incluyendo a Joon Hui, estaban despedazados. La mayor se había encerrado en su oficina y pocas veces salía de allí. A veces, los tres hermanos pedían estar a solas entre ellos. Ninguno decía nada, solo estaban en compañía…

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Jan Di se encaminaba a su casa, ya que pocas veces había ido después de volver. Abrió la puerta, pero las luces estaban apagadas.

— ¿Mamá, papá?... ¿Kang San?

Fue a la sala de estar y vio una nota en la mesa. "En recompensa de que Joon Pyo te haya sacado del país, ¡nos dio un viaje de relajación completamente gratis! Nos veremos dentro de 3 semanas".

Típico de Joon Pyo, siempre tratando de compensar a la gente, aunque fuese de la manera más inesperada, pero estaba bien. No tenía ganas de hablar con su familia respecto a… Su estado. Llevó sus manos hacia su vientre y lo acarició con cuidado.

—… No permitiré que te pase nada.

Fue a su habitación y abrió su antiguo diario. Tanto tiempo sin escribir ni relatar todo lo que ha pasado con ella y Joon Pyo, pero más sobre todo… del Grupo Shin Hwa… Se estremeció. Tenía miedo, pero no por ella, sino por los hijos de esa mujer, que estaban despedazados.

"A la primera, la forzaron al matrimonio, quitando su felicidad; al segundo… Goo Joon Pyo… Nunca lo criaron abiertamente, sintiéndose completamente solo, donde solo pudo encontrar un poco de cuidado en el señor Jung y en sus amigos… Alguien que nunca había experimentado el amor de una familia… Junto con la tercera hija…

Y la tercera…

La menos esperada, la tercera hija que nació de un error. De una falta del boto matrimonial… De algo cruel… Min Sun. Abandonada, poco querida, maltratada, siempre luchando por el bien de los demás cuando ella es la que más sufría día a día. Ha peleado por 15 años con tal de sobrevivir y realizar venganza… Algo que yo no puedo culpar, ha sido maltratada por sus compañeros de clases gran parte de su vida. La única persona que la había ayudado a levantarse tantas veces había sido Akashiya Haruto… Un chico con un misterioso corazón. Se ve que es bastante celoso con ella… Pero ya no sé… Todas estas cosas… Solo haciendo sufrir a las personas que amo…

El solo pensar de que ellos puedan herirlo a él, a Min Sun, a Akashiya, a Ga Eul o al resto de los F4… No podría continuar. Sigo… Creyendo que Kang Hee Soo… Sigue siendo la persona más miserable que he conocido en mi vida…"

Cayeron unas pequeñas gotas en la hoja recién escrita en su diario. Estaba tan triste por esa familia… Aunque Joon Pyo se casase con ella, no cambiaría el dolor que había llevado tantos años. Se secó rápidamente las lágrimas.

— No puedo… No puedo ni quiero llorar. — Respiró agitadamente controlando soltar un sollozo. — Estoy sensible por el embarazo, pero… Tengo que evitar llorar, es malo… Es malo para nuestro niño… No puedo…— Se abrazó protectoramente el vientre cerrando los ojos con fuerza.

En ese mismo momento, Min Sun estaba ocultando los resultados del examen que se había hecho Jan Di. Si no quería decírselo a Joon Pyo, era su decisión, ella no tenía el derecho de intervenir.

— Nos enteramos de que tu padre está muerto.

Se volteó sorprendida al ver a los amigos de Joon Pyo y a Ga Eul tomada de la mano de Yi Jeong.

—… ¿Qué hacen aquí?

— Vinimos a ver como se encuentran. — Contestó Ji Hoo. — Geum Jan Di y Akashiya nos contó su situación… Lo lamento.

El resto hizo un asentimiento. Min Sun seguía sorprendida, no estaba acostumbrada a que se… preocuparan por ella.

—… Se los agradezco.

— Trata de animarte. — Ga Eul sonrió y se acercó a ella. — Tienes los ojos rojos y ojeras. Todo saldrá bien.

Sonrió. Ga Eul la abrazó y comenzaron a platicar un rato, hasta que el teléfono de Min Sun sonó.

— Disculpen. — Se levantó de su asiento y salió a los solitarios pasillos de la mansión. — ¿Diga?

¿Min Sun?

— ¿Geum Jan Di? ¿Dónde estás? ¿Por qué no desapareciste esta mañana? Mi hermano está preocupado…

—… Yo… Quiero decírselo.

— ¿Estás segura? ¿Lista?

Muy segura. Le prometí que confiaría en él y que lo protegería. Y si… No logro hacerlo por el poco valor… ¿Podrás decírselo tú?

—… Claro… Por cierto…-

Fue interrumpida al escuchar al otro lado de la línea un sonido que al parecer Jan Di no escuchó. Alguien… Había alguien…

—… Jan Di… ¿Estás sola?

— Sí, mis padres están de viaje. ¿Por…? ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

Min Sun sintió algo morir en su pecho al oír ese grito. Se alejó de todas las habitaciones donde había gente para que nadie supiese lo que ocurría.

— ¡¿Jan Di?! ¡GEUM JAN DI! ¡CONTÉSTAME! ¡OYE!

Su corazón palpitaba a mil por hora. Escuchó forcejeos, quejidos y algo quebrarse. No, Jan Di no podría estar…

— ¡Geum Jan Di!

Se formó un nudo en su garganta. Alguien había agarrado el teléfono de su amiga. Reunió todo el coraje y logró hablar.

— Tengo una idea de saber quiénes o quién eres, bastardo…— Sus ojos se llenaron de lágrimas. — Si le hiciste algo a Jan Di… Si ella está…-

— No le haré nada, querida Goo.

La voz de una mujer. ¿Quién? Disimuladamente caminó a su habitación a pasos lentos para que esa mujer no la escuchara. Activó silenciosamente el altavoz en el momento en el que activó una grabadora.

—… Más te vale. ¿Quién eres?

— Deberías saberlo. Pero… Yo no hice nada, él sí. Cúlpalo a él.

Un silencio se hizo en la línea. Creyó que habían colgado, pero luego escuchó una áspera voz que le congeló la sangre.

— Jejeje… Te encontré. Te encontré, preciosa.

Joong Shik. Ese hombre de la OSGSH que había intentado violarla… ¡¿Era un espía del Grupo Shin Hwa?!

— No toques a Jan Di. — Se maldijo a sí misma. Su voz sonó entrecortada por el miedo.

— ¿Por qué? Es una chica linda.

— ¡NO LA TOQUES! ¡ELLA ESTÁ…!— Se interrumpió. No, no podía decir que estaba embarazada.

— No le haré nada a la mujer de tu hermano, Goo Min Sun. — Arrastró lujuriosamente cada sílaba del nombre de la joven. — A quien quiero es a ti.

—… ¡Tú…!

— Abandona a Goo Joon Pyo y a Goo Joon Hui… A todos y vuelve a Forks… si quieres, trae a Akashiya contigo. Creo que le gustará ver al hombre que mató a su padre.

—… Tú…— Odio. El odio hizo hervir nuevamente la sangre de Min Sun. Él fue el culpable de la muerte del padre de Haruto. ¡Él había sido! — ¡ERES UN MALDITO BASTARDO! — Escuchó una ronca carcajada.

— Ven y mátame si quieres, perrita. Ven con tu dueño.

Dicho esto, se escuchó un tipo de quiebre de señal. Habían roto el teléfono de Jan Di. Min Sun respiraba agitadamente apretando los puños con los ojos llenos de lágrimas.

— Vámonos.

Se volteó rápidamente al ver a Haruto apoyado en la puerta de su habitación. Los ojos de él irradiaban la ira que ella sentía en esos momentos. Ella solo asintió.

— ¿Se llevaron a Jan Di?

Otro asentimiento.

— ¿Se lo dirás? ¿A Goo Joon Pyo?

Min Sun negó con la cabeza.

— No quieren que vaya con ellos. Tengo… Que protegerlos. Y dejar que se olviden de mí. Sinceramente, quizás se lo diga de una forma diferente, pero no logrará encontrarnos.

— ¿Cuándo nos vamos? — Su voz ronca destilaba lo impaciente que estaba por ir a buscar al hombre que mató a su padre y despedazarlo miembro por miembro.

—… Esta noche. Pero necesito decirle otra cosa a mi hermano, junto con lo que está pasando.

Haruto se volteó rápidamente y abrió la puerta, dejando ver al señor Jung y a Joon Hui. Sus rostros demostraban… Que habían escuchado todo.

—… Si no quieren que haya más víctimas… No se lo digan a nadie. — Miró a Joon Hui, quien expresaba terror. — Hermana… Por favor…

— ¿Qué necesitan, señorita Min Sun? — Preguntó visiblemente preocupado el hombre.

—… Un helicóptero. Necesitamos irnos esta noche.

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Joon Pyo se miraba distraídamente en el espejo. Había cambiado mucho, tanto física como psicológicamente. Su cabello ya no era tan rizado como antes, más bien era desordenado, y utilizaba ropas casuales, pero siempre de luto. Tenía unas visibles ojeras al igual que su hermana. Estaba preocupado por ella y por Jan Di, que no las había visto en todo el día. Y odiaba admitir lo otro, pero también estaba preocupado por el hijo de Akashiya. Lo había comenzado a considerar como a un amigo, bastante insoportable. Sonrió con tristeza. Marcó el teléfono de Jan Di.

El número al que usted está llamando, no se encuentra disponible. Por favor, intente más tarde.

¿Min Sun?

Goo Min Sun, no puedo contestar ahora. Estoy muy ocupada. Deja tu mensaje después de la señal. — Un pequeño pitido se escuchó tras oír aquello.

—… Min Sun yo… Lo lamento. Todos estos días he actuado como un imbécil. Sé que debí darte apoyo por la muerte de tu padre Dawson… Pero me sentía tan… Culpable, tan inútil… Yo sé que sanas más rápido con Akashiya, por eso te dejé estar con él estos días…— Inhaló y exhaló. — Es estúpido, pero comencé a tenerle cariño a ese mocoso. Min Sun, quiero hablar contigo. Cuando puedas, lo harás, supongo… Sé que lo expreso a través de acciones, pero… Te lo diré. Te quiero, hermana.

Colgó y soltó un suspiro. Escuchó a alguien abrir la puerta de su habitación y se volteó para encarar a Joon Hui.

—… ¿Sucede algo malo?

Ella, con los ojos llenos de lágrimas, le entregó un sobre. Joon Pyo frunció el ceño y la recibió. Retiró con cuidado el papel del sobre. Lo desdobló y comenzó a leer.

"Goo Joon Pyo:

¿Puedo preguntarte algo? Si yo no hubiese nacido… ¿Estas injusticias las hubieses heredado? Ojalá que no… ¿Sabes? Todo este tiempo que estuve contigo me enfadé, lloré, me reí, sonreí. Con… Una familia. Con un hermano…Ustedes… son mi única familia. Te agradezco que me hayas enseñado a sonreír con Jan Di… Y a propósito… Eres un idiota. Tú siempre preocupándote por Jan Di, pero ni siquiera sabes de su estado… Bueno, pero todos los hombres son unos imbéciles…

Goo Joon Pyo. Me iré. Por favor… Si de verdad me quieres como yo te quiero a ti, hermano… No me busques. Esto es algo que le prometí a Jan Di y que me prometí yo misma. Debo afrontar lo que me aterra, incluso si pierdo mi vida… Incluso Haruto se encariñó contigo. Es increíble que hayan personas como tú, tus amigos… Jan Di… Ojalá seas muy feliz, pero sé que ahora no podrás… Verás… Yo… Me iré porque… No quiero más. No más personas que amo sean heridas. Jan Di desapareció… Por esa razón… No te preocupes. Te prometo que ella estará bien junto con el hijo que está esperando…

Goo Min Sun.

PD: Y sí. No estás leyendo mal. Jan Di está embarazada… Tendrá un hijo… que es tuyo y que ojalá no pase por esto.

—… Geum Jan Di…— Murmuró.

—… ¿Qué dice sobre Jan Di? — La verdad es que ella sabía sobre el secuestro, pero… No sabía sobre…

— Geum Jan Di… Está embarazada… Tendrá un hijo… Mi hijo…— En sus ojos había lágrimas, aunque las contuvo y se colocó de pie. — ¿Cuándo te entregó esto?

—… Hace unos momentos…-

Ambos se vieron interrumpidos al escuchar… Un helicóptero. Joon Pyo salió corriendo a la entrada, sin darse cuenta que era seguido por su hermana y sus amigos que estaban allí. Salieron y miraron el cielo nublado, donde iba un helicóptero que se alejaba en segundos…

—… Min Sun…— Murmuró y cerró los ojos con fuerza, sintiendo un agudo dolor en el pecho por esas tres personas que… Ya no estaban. — ¡ERES UNA ESTÚPIDA! — Gritó a todo pulmón hacia el cielo.

El helicóptero se alejó mientras Min Sun miraba distraídamente su antiguo departamento con Haruto. Este último tenía llevaba las maletas. Abrió la puerta y se encontró con un lugar sucio, demacrado. Como siempre lo fue… Como si todo lo maravilloso que vivieron con esas personas… Fue solo un sueño.

— ¿Un mensaje?

Min Sun asintió. Tenía un mensaje de texto de Joong Shik y un mensaje de voz en su buzón de Joon Pyo. No, no podía. Si lo oía, quizás se arrepentiría y le pediría ayuda. Tenía que proteger a todos. Abrió un maletín negro y sacó un par de revolver.

— Vámonos. Joon Shik me dijo que está cerca del acantilado.

Volvieron a sus ropas negras. Min Sun se colocó unos pantalones cortos hasta las rodillas y una playera con unas zapatillas negras. Haruto se colocó una camisa gris y unos jeans y zapatillas negros. Sacó de un escondite que nunca olvidó su motocicleta y dejó que Haruto manejara. Ella estaba muy distraída para hacerlo…

Al llegar, el lugar era sombrío. No había nadie, al parecer. Se escuchaban ligeros movimientos de los árboles por el viento y las olas chocar con las rocas. Miraron el borde del acantilado. Siempre había sido la mejor salida…

Dolor. Sintió dolor y fuego en su brazo derecho. Un disparo. Haruto apuntó, pero no logró ver nada. Otro disparo. Haruto soltó un jadeo, pero no se inmutó. Escuchó de esa dirección los disparos y sin vacilar, apretó tres veces el gatillo.

— Vaya, de verdad viniste sola.

Ambos miraron con ira el rostro de Joong Shik, deformado por una mueca similar a una sonrisa.

— Hola, Akashiya. ¿Viniste a ver que me voy a domar esta zorra?

— ¡Ni se te ocurra tocarla! — Logró levantar la voz. Pero la bala que había dado a uno de sus pulmones. Dolía. Dolía, y mucho. Joong Shik chasqueó la lengua. Hizo un asentimiento con los cuatro hombres que lo acompañaban y dos agarraron a Haruto y los otros a Min Sun.

— Haré lo que sea… Con tal de que me devuelvas a Jan Di.

—… Lo que sea. Lo que yo quiero. — Se acercó a ella, esta apartó la mirada de él. Joong Shik se rio y lamió su mejilla.

— ¡NO ME TOQUES! — Se apartó bruscamente, pero recibió un rodillazo por uno de los hombres.

— ¡Min Sun! — Trató de zafarse, pero uno de los hombres le apuntó el arma en la cabeza. — ¡DEMONIOS!

Joong Shik, retiró la playera de la joven, quien quedó solo con el sujetador negro. Esta se estremeció más con el roce del hombre que del frío. No quería que le hicieran esto… Pero si era con tal de salvar a Jan Di…

— ¡YA BASTA!

Haruto se zafó de ambos hombres y golpeó a los otros que agarraban a Min Sun, logrando apartar también a Joong Shik. La abrazó, tratando de bridarle calor con su cuerpo, a pesar de que sintió una punzada en el sector de aquel disparo.

—… Haruto. Suéltame, esto es por Jan Di…

— ¡NO PUEDO PERMITIR QUE SEAS UNA MUERTA EN VIDA!

— Tú lo pediste, niño.

Otro disparo. Min Sun sintió que el cuerpo que le daba calor se ponía más pesado. Haruto jadeó. Un hombre lo agarró del cuello de la camisa y lo empujó, alejándolo de Min Sun.

— ¡HARUTO! — Sus ojos se llenaron de lágrimas. Haruto… Haruto estaba sangrando demasiado. Tenía ya dos balas en su interior. — ¡Ya basta!

Lo golpearon, patearon, escupieron en sus ojos y aun así… Él no se rindió. Trató de ayudarlo, pero Joong Shik la golpeó en la cabeza con el revólver, haciéndola caer en el suelo. Notó que comenzaba a quitar sus pantalones, cortos, quedando semidesnuda.

— ¡NO! ¡SUÉLTAME! ¡DÉJAME EN PAZ!... ¡HARUTO! — Suplicó por ayuda el sentir que el hombre mordía su delicada piel, dejándole unas cuantas heridas y unas marcas.

Entonces algo la hizo renunciar… A todo, a su vida, a su felicidad… Todo. Al ver lo que sucedía mientras… abusaban de ella. Haruto estuvo en el borde del acantilado y… Lo balearon de nuevo. El cuerpo de su mejor amigo se dejaba caer… Lentamente. El chico le dirigió una última mirada a Min Sun, quien sentía que su vida se acababa de terminar allí…

Haruto cayó.

— ¡HARUTOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! — Gritó de dolor mientras las lágrimas mojaban su rostro por el dolor al sentir que su virginidad era arrebatada.

Ya era demasiado tarde… Ese maldito bastardo… Había conseguido violarla.

Continuará…