Dear Readers:¡Feliz día de las madres! a las que sean mamás muchas felicidades.
¡De nueva cuenta muchas gracias por sus reviews! me han subido mucho el ánimo ahora que ya me gradué de la prepa =( fueron los tres mejores años de mi que ustedes esten muy bien, y que pronto salgan de vacaciones. Les va a gustar se los juro.
Y bueno, lo prometido es deuda y aqui les dejo el noveno capítulo Confesiones de un arruina-bodas. Siento que ya esta cerca el final del fanfict, espero que les guste.
También quiero dedicar este capítulo a varias personas bajo sus respectivos pseudónmos:
* A los flautos, mi fuente de inspiración más grande y mi apoyo incondicional. ¡Los adoroo como no tienen idea! son los mejores amigos del mundo. Soy su fan número uno.
*A mis socias de The Wualá Coffee Company, porque éste ultimo semestre me han apoyado y juntas hemos vivido muchas aventuras preparatorianas. Aunque la escuela se haya terminado, hay un fanfict enorme con páginas en blanco sobre las que tenemos que seguir escribiendo muchachas,la vida sigue. las quiero.
*A Kiki, que seguro no leerá esto nunca, pero que le deseo mil felicidades por su cumple donde quiera que este.
Sin más, me despido. Happy Mother's Day.
9.- Confesiones de un arruina-bodas.
Renéesme's POV
Los humanos suelen decir que el chocolate cura las heridas del corazón. Una asquerosa mezcla de cocoa con leche llena de excesivos carbohidratos.
Humanos… ¿Qué pueden saber ellos? ¿Qué se puede llegar a vivir en menos de cien años? ¿Cómo es que, irónicamente, el tiempo cura todas sus heridas, una por una, hasta dejar sus corazones sanos y vivos? ¡Cuántas veces no había querido ser totalmente humana!
Pero era imposible. Imposible.
Esperaba realmente que el pequeño bebé de Leah Clearwater estuviera en excelentes condiciones. Me hubiera gustado mucho conocerlo, aunque secretamente esperaba que se pareciese a su padre, en todos los sentidos. Lástima que había amanecido muy pronto y tuvimos que irnos del hospital.
El sol había empezado a salir desde muy temprano y había brillado todo el día, aunque fuera casi invierno y traviesas nubes de nieve se estuvieran formando en el horizonte, escondiendo los últimos rayos de sol que quedaban esa tarde.
¿Nevaría pronto? Para bien de nuestra sanidad, deseaba que fuera así. Generalmente nevaba después de mi cumpleaños…
Toda mi familia se encontraba amontonada en la casa, sentados en el sillón, memorizando la repetición del juego de los Marineros. Era tan aburrido, que incluso tío Emmett estaba de mal humor.
"Carajo, que daría por una tormenta de nieve ahora mismo" se quejó tío Emmett pasando un brazo alrededor de tía Rosalie, que leía entretenidamente una edición pasada de la revista Cosmopolitan.
Ella, tío Emmett, tío Jasper, tía Alice, papá (que leía un libro también) y mis abuelos estaban todos sentados en los sillones contemplando el televisor sin ningún ánimo. Todos se habían reunido de nuevo después de la gran noche de antro de tía Alice.
"Oh, y que lo digas" suspiró tía Alice recostándose sobre el regazo de tío Jasper "Pero ten paciencia, veo blanco por todas partes en un par de días"
"¡No tengo un par de días!" exclamó tío Emmett "La vida es muy corta"
Papá y tía Rosalie pusieron los ojos en blanco, los demás soltaron una amable carcajada.
Yo, mientras tanto, trataba de interpretar Danza Húngara en el piano de cola de la sala. Estaba tan distraída dentro de mis propias cavilaciones, que tío Emmett trataba de persuadirme para que dejara de tocar. Generalmente no era tan mala, de hecho era casi tan buena como papá. Él me había enseñado a tocar el piano desde que era una niña pequeña.
"Algo suena bastante mal, Ness" dijo finalmente, ofuscado por la paciencia agotada.
Lo miré molesta.
"Los bemoles, Ness, son los bemoles" dijo papá como quien no quiere la cosa, absorto en La Ciudadela.
"Edward, has leído ese libro cientos de veces" se quejó tía Alice.
"No veo porqué puede molestarte" respondió papá.
Tía Alice suspiró. La abuela Esme también suspiró.
"Por cierto Nessie, ¿tienes alguna idea de cómo vas a festejar tu cumpleaños?" intervino tía Rose animadamente sin despegar la vista de su revista.
Oh! Claro, como había tenido tanto tiempo para pensar en mi cumpleaños. En prácticamente dos días las decenas del conteo de mi vida cambiarían a dos…"Err… no" confesé
"No todos los días se cumplen veinte años"
"No, supongo que no" dije finalmente sin mucho ánimo.
Tía Rose no pareció muy convencida, pero mi falta de entusiasmo acabó con su efusividad.
Decidí suspender mi fiasco-concierto y cerré el piano. No había dormido casi nada ese día; de hecho, tenía casi una semana sin dormir como Dios manda. La abuela Esme me había aconsejado tomar una buena siesta, y como estaba a punto de anochecer decidí retirarme definitivamente escaleras arriba.
"Tu ganas, tío Em" dije "Nos vemos mañana"
"Que descanses, Ness" respondió él "¡Ha sido un día duro! Con hospitales y bares y bebés…uff, espero que tengan planeado hacerlo más seguido, al parecer fue muy divertido ¿no?"
Puse los ojos en blanco, tío Emmett no podría nunca establecer una clara diferencia entre divertido y al borde de la muerte "Bye, tío"
"Buenas noches, Nessie" me desearon todos casi al unísono.
"Que tengas dulces sueños, princesa" sonrió papá cariñosamente.
Le respondí el gesto con una sonrisa; el haberme reconciliado con él había sido una de las cosas positivas del día. Tal vez si dejara de nadar en las cosas negativas (que hasta el momento rebasaban por más de la mitad a las positivas) dejaría de sentirme tan mal como me sentía esa tarde.
Pero era demasiado difícil, incluso para mí. El alcohol aún rondaba por mis venas y el cansancio no me dejaba levantar bien los párpados. Esperaba poder dormirme y olvidar todo lo que había sucedido en mi vida durante todo el mes… o tal vez solamente las cosas que me recordaran a Jake, el dolor más fuerte de todos.
Pero tendría que borrar toda mi vida.
Me levante y subí pesadamente las escaleras. Vaya que había sido un día pesado. Había accedido a salir de antro con tía Alice la noche anterior planeando supuestamente olvidar a Jake, para encontrármelo a primera hora de la mañana en un hospital.
Irónico.
Parecía que entre más determinada a olvidar a Jake que estuviera, más difícil era hacerlo. El verlo en carne y hueso esa madrugada no me había hecho nada bien.
Pero tenía que soportarlo. Tenía que soportar perderlo, y asimilar que era feliz con alguien más; lo más importante era precisamente que estuviera contento. Eso debía bastarme para vivir en paz. Me sentía terrible por haberlo emboscado con todas esas preguntas que al final terminaron en una discusión que no debió de haber sucedido. Me hubiera gustado mucho despedirme de él, memorizar su rostro por última vez, su sonrisa, su voz… Después de ser tonta, se puede ser imbécil, y después de eso, se puede ser Renéesme Cullen.
Sentí mis ojos vidriosos de nuevo. Era la última lágrima que derramaría por Jake Black. La última.
Estaba llegando a mi habitación cuando oí ruidos en el ático. El ático era un cuarto en el último piso donde guardábamos cosas que casi no utilizábamos, como vajillas, el árbol de navidad (uhh pronto lo pondríamos) estéreos, focos, mesas, alfombras, manteles y otra cantidad de recuerdos y cosas absurdas que la abuela Esme no podía tirar.
Me asomé por el pasillo y vi que la escalera para subir estaba estirada. Seguramente mamá estaba ahí arriba. Así que subí con cuidado por la pequeña escalera desplegable.
El polvoroso ático era del mismo tamaño que mi habitación, tenía estantes en tres paredes y la cuarta estaba llena de marcos con pinturas y portarretratos. Unos eran muy antiguos y otros mucho más modernos. Era la pared familiar.
Arrecholado en una esquina, estaba recargado un espejo de cuerpo completo, cuarteado ligeramente, enmarcado por finas y garigoleadas molduras de madera.
Por el reflejo del cristal podía ver el pensativo y triste rostro de mamá, contemplándose a sí misma en el espejo. Sostenía con ambas manos un largo, blanco y frondoso vestido sobre su ropa, como si estuviera probándoselo.
"¿Mamá?"
Mamá se giró sobresaltada.
"¡Nessie! No te oí subir"
Fruncí el ceño. Debía de estar muy ocupada para ni siquiera haberlo notado.
"¿Qué es eso?" pregunté señalando la abundante tela blanca.
"Oh" dijo extendiendo la prenda, un poco avergonzada "Esto…eh… es el vestido que usé en mi boda"
Sonreí. Era ese hermoso vestido blanco, de chantú moderno con encajes que le daban el aspecto de ser una mezcla de épocas. La cola era larga y bordada, parecía incluso tener perlitas incrustadas. Soñaba con ese vestido desde toda mi vida, cuando era niña soñaba con poder crecer lo suficiente para que me quedara. Sabía que estaba guardado por ahí, pero no sabía bien dónde.
Me acerqué hasta el espejo, junto a mamá "Adoro este vestido" dije acariciando la fina tela "¿Puedes creer que nunca lo había visto de verdad?"
Mamá sonrió "Pues no, no lo he sacado en veinte años" y volvió a mirarse en el espejo.
"Es hermoso" dije contemplando el reflejo también.
"Recuerdo que Alice lo arregló, originalmente no era así… ella le puso los encajes, también la cola y el velo…creo que deben de estar por ahí en algún lado" dijo observando a su alrededor, había muchas cajas "Estaba tratando de guardar el álbum de fotos que le regalamos a tu abuela en su boda y entonces lo vi…y… no sé"
"¿Quisiste verlo para ver si no tenía polillas?" sugerí sarcásticamente. Era obvio que mamá estaba dando excusas por su comportamiento. Aunque tratara de ocultarlo, mamá también estaba muy triste por todo lo que había sucedido entre Jake y yo; y sabía en el fondo que ella, más que nadie, quería que yo me casara. Traté de no mostrar tristeza por el bien de mamá.
Ella suspiró "Nessie, yo…"
"Lo sé" la corté antes de que dijera más cosas y retener las lágrimas se me fuera a hacer imposible "No tienes que jugar a la valiente todo el tiempo, ma; sé que también ha sido duro para ti y para papá, por eso es bueno que ya terminó" Agachó la mirada. "Deberías hablar con papá, no fue su culpa. No fue culpa de nadie"
Mamá aún parecía muy triste "Siento mucho no haberte dicho que fui a hablar con Jake" Me puse rígida, pero no dije nada "Tu padre había sugerido lo de la conversión, en el último de los casos, así que traté de que Jake lo supiera… debía de haber alguna posibilidad, Nessie"
La miré con una comprensiva y sincera sonrisa. Yo sabía que todas sus intenciones habían sido buenas, pero tenía que entender que todo entre Jake y yo se había terminado. Supongo que había guardado todas las esperanzas, incluso más que yo.
"Sólo quiero se seas feliz" dijo al fin, acercándose para abrazarme "Tu padre y yo tenemos la culpa de muchas cosas, no somos humanos, pero nos equivocamos igual"
"Ma…" dije estrechándola, más lagrimas cayendo de mis ojos "Claro que no, no puedo pagarles todo lo que han hecho por mí"
"Lamento que tengas que consolarme" rió cuando se separó de mí.
"Oh, mamá" suspiré tratando de secarme las lágrimas "Si yo fuera la mitad de valiente que tu eres…"
"Nessie, por favor…"
"No, ¡es de verdad!" exclamé "Hoy, por ejemplo, te hubieras visto salvar a Leah y a su hijo, con tanta sangre y tan poco tiempo…mamá, eres increíble "
Mamá sonrió negando con la cabeza "Era lo menos que podía hacer… tal vez nadie lo recuerde, pero Leah me ayudó a mi cuando estaba en la misma situación, cuando estaba embarazada, justo antes de que nacieras… todos los quileutes nos ayudaron con esas tonterías del tratado, cuando vinieron los Vulturis y mientras eras pequeña…"
Me secó las lagrimas de los ojos y acarició mi cabello, como si fuera una muñeca "Fueron tiempos muy difíciles, Ness, para todos. Pero sobre todas las cosas, lo que más deseaba en el mundo era que nacieras y que vivieras, y sobre todo vivir para verte crecer, no importaba cual fuera el precio… por eso no puedo quedarme con los brazos si estas triste o si te falta algo, ni tampoco puedo ignorar a todas esas personas que de alguna u otra manera ayudaron a que vivieras"
Estaba segura de que mamá estaría llorando de ser posible, aquella expresión lastimosa y esa arruga entre sus cejas la dejaban en evidencia "Ma..."
"Te quiero tanto" dijo al final, acariciando mi rostro con su fresca y suave mano.
"Y yo a ti, ma" respondí abrazándola fuertemente "Será mejor que me vaya a dormir, ha sido un día muy largo"
"Claro" contestó dándome un suave beso en la frente "Buenas noches, cariño"
"Buenas, ma"
Me despedí y bajé las escaleras, un poco más abatida que cuando las subí, mientras escuchaba a mamá guardar el vestido en una gran caja.
Era muy egoísta de mi parte no considerar lo duro que era para mis padres y para toda mi familia lidiar con mis problemas. Siempre pensaba sólo en mí, en lugar de pensar que también a mis padres les afectaba verme tan mal. Decidí que era mejor proponerme parecer feliz desde ese momento en adelante por el bien de papá y mamá, que se habían distanciado por varias disputas desde lo de Jake.
Suspiré cansadamente mientras me ponía mi pijama y me metía a la cama, con la esperanza de que cuando despertara, todo mi sufrimiento se iba a esfumar, y que al amanecer, despertara siendo otra…
Pero no fue así.
A los pocos minutos, escuché un repiqueteo en la ventana, como pajaritos o piedras golpeando el vidrio. Al principio no hice mucho caso, pero el ruido no cesó y comencé a cansarme. ¿Y ahora qué?
Me levanté pesadamente para examinar la ventana. No había ningún pajarillo por ahí. La noche era oscura y el cristal estaba un tanto empañado. Seguramente la temperatura por fin había comenzado a descender lo suficiente como para que nevara… el cielo, infinitamente oscuro, tenía un deje de algodón púrpura que avisaba copos de nieve pronto…
¡Pum! Otro golpe. ¿Qué demonios? La ventana había sido golpeada por una piedra pequeña, aunque de tamaño suficiente para armar una vibración escandalosa sobre el vidrio.
Abrí la ventana de un jalón. Si era algún chistoso niño que sólo quería molestar estaba en graves aprietos…alguien tenía que decirle que no era bueno tratar de enojar a los vampiros…
"¡Hey, allá abajo, iuuujuuu!" grité hacia la calle desierta "Quien quiera que seas, estás en graves aprietos, porque quiero dormir; y si no dejas de aventar piedras te juro que bajo y te chupo…"
"¿Nessie?"
Oh mi Dios.
"…la…sangre"
Casi me caigo de la ventana. No. No era ningún chiquillo molesto. Ni tampoco un vendedor ambulante, ni tampoco un vecino ni nadie por el estilo.
"¿Jake?"
"Hola" respondió Jacob Black con un bonche de piedritas en la mano, mirando hacia arriba, con el cuello casi torcido.
¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿Por qué a mí?
"¿Qué haces aquí?" pregunté aún sin recuperar el aliento. La mariposas en el estómago aún no se recuperaban de la sorpresa y de seguro se preguntaban Oh, ¿es que este imbécil no nos va a dejar en paz nunca? Yo también me lo estaba preguntando. ¿Cómo iba a superarlo si se aparecía constantemente en mi camino? Jacob Black no tenía vergüenza.
"¡Shhh, baja la voz!" dijo en tratando de susurrar y gritar a la vez "Están todos en la sala" e hizo unas señales raras hacia la ventana que daba a la sala de estar de mi casa desde el exterior.
"¿Pero qué…?"Me callé de inmediato. Sí, tal vez era mejor para todos que bajáramos la voz. Quise imaginar a papá enterándose de que Jake estaba bajo mi ventana, pero fue tan malo que decidí espantar el pensamiento.
"Necesito hablar contigo" dijo viendo de reojo las ventanas del piso de abajo (donde estaba la sala), escondido detrás de un montón de hojas de la enredadera que crecía bajo mi ventana y que adornaba el frente de la casa.
"Ve al jardín, bajaré por la ventana del cuarto de mis padres"
"Ness, es de verdad, es mejor que no nos vean"
"Mmm…¿Tienes una capa de invisibilidad?"
Puso los ojos en blanco "Muy graciosa, Nessie. Tengo una idea mejor" dijo bajando la voz aún mas "Baja rápido e iremos a un lugar más seguro"
¿Por qué tenía que hacerle caso? Definitivamente era mejor que nadie se enterara, para bien de todos… literalmente. La parte madura y serena de mi misma (agobiada por el hecho de tener a Jake bajo mi ventana) me decía que tenía que bajar y avisarles a mis padres que Jake estaba ahí y que saldría a hablar con él… y enfrentar la furia de papá y disputas familiares. Y la otra, muerta de felicidad de verlo, pretendía esquivar todas las trivialidades que el hecho representara e huir con él.
Cerré los ojos y salté por la ventana junto a él.
Hacía bastante frió ahora que lo notaba. No había pensado en eso al tirarme del segundo piso sin nada más que mis pantalones de pijama y una blusa roída. Caí limpiamente.
"Espero que tengas una buena explicación para esto, Romeo"
"¡Shhhh!"
Tomó mi mano fuertemente y me obligó a correr lejos de casa, unas tres cuadras a gran velocidad, hasta donde estaba estacionada su moto. Soltó mi mano para pasarme el casco protector.
"Whoa, ¡espera!" exclamé enfadada "Jake, ¿Qué pretendes con todo esto?"
"Tenemos que salir de aquí antes de que el perfume deje de funcionar"
"¿Perfume? ¿Qué perfume?"
Ahora que lo mencionaba, el aire alrededor de él olía raro, era un perfume algo desagradable, nada que ver con su propio aroma.
"Me puse un aceite de bacalao" dijo rápidamente, yo arrugué la nariz "Era para que no pudieran olerme al llegar, apuesto a que no me oliste"
"Ehh, pues no…"
"Intenté en tu teléfono celular, pero lo tienes apagado"
"Oh…" dije poniéndome el casco protector sin darme cuenta "lo siento"
"Naa… ahora vámonos antes de que noten tu ausencia"
"¿Qué?"
"Ness, confía en mí, será rápido"
Lo miré con el ceño fruncido, sin moverme de mi lugar y con las manos en la cadera "¿Estás tratando de raptarme?"
"Ness, por favor, ¿podemos pelearnos en otro lugar?" preguntó con urgencia.
"¡Jake, estoy en pijamas! ¡El único lugar adecuado para estar en pijamas es mi habitación!"
"Nessie, por favor"
Tal vez él se había imaginado tan claro como yo el desenlace de nuestra historia si papá se enteraba de que Jake andaba por ahí… "¿Por qué debería ir?"
Jake lanzó un suspiro cansado. "Tenemos que ir a otro lugar, porque si te pones histérica, llamarás más la atención y tus padres se darán cuenta y van a matarme y …"
"¡Oh, claro, ahora yo soy la histérica ¿no?!" me quejé quitándome el casco.
"¿Ves?"
"¿Ver qué, Jacob? ¡Tú fuiste quien empezó todo esto!"
"¡¿Qué?!¡Claro que no!"
"¡Claro que sí! Además, no creo que debas estar aquí, ¿No está tu novia esperándote en Nueva York?"
"¿Todo esto es porque estas celosa?"
"¿Celosa, yo? Por favor…"
"Así es Ness, estas celosa de que yo también puede superar el haber roto nuestra relación y estar con otra persona, no sólo tú"
"Eres un…"
"Deberías estar con Nahuel en este momento ¿Ó que pasó, se fue de nuevo a Sudamérica? ¿Te dejó aquí triste y sola?"
"Oh, ya veo, sientes envidia de Nahuel y por esto te fuiste a Nueva York a revolcarte con cualquier chica ¿no?"
"¡No me levantes falsos! ¿Cómo voy a sentir envidia del estúpido de Nahuel?"
"¡Tal vez porque lo prefiero mil veces antes que a ti! ¡Eres un cretino!" grité, empezando a meter en la conversación mentiras grandotas. No prefería a Nahuel sobre una lata de atún en aceite ni por un millón de dólares, pero comencé a sentir el impulso de reclamarle todo lo que su ausencia me había hecho sufrir.
"¿Cretino, dices?" dijo acercándose a mí, lo que me hizo retroceder unos cuantos pasos. "¿Cretino?"
"¡Así es! ¿Cómo llamas a alguien que se enfurece y se larga sin dar una explicación alguna? Tú empezaste todo esto Jake, tú me diste a escoger entre mi familia o tú, te fuiste ese día, rompiste la relación…!"
"¡Yo no rompí la relación!¡ Me fui porque tu padre me obligó a irme y sí, estaba furioso con él y contigo porque siempre te doblegas a lo que él quiere, eres como Bella! ¿Por qué no luchaste por nosotros?"
"¿Cómo se supone que iba a saber si querías si quiera regresar o no? ¡Te fuiste sin decir nada! no regresaste, ni llamaste, ni nada…además papá tenía razón, Jake…"
"¡Regresé!¡Regresé por ti! Regresé porque parte de mi también sabía que Edward tenía razón, regresé a pedirte que me perdonaras, que iba a pedirle que me convirtiera cuando cediera mi poder para poder estar contigo y te encontré besándote con Nahuel!"
"¡¡Y te fuiste!!¿Cómo pudiste creer que Nahuel y yo teníamos algo? ¡Traté de explicártelo, te llamé hasta el cansancio, Y TU FUISTE A FOLLAR A NUEVA YORK! ¡Sabes de sobra desde cuando he rechazado sus atenciones!"
"¡¿QUÉ?! ¿Cómo iba a saber si habías considerado nuestra relación por terminada? ¿No sería Nahuel el primero en la lista de los que seguían?"
"¡¿Lista de los que seguían?!"
"Así es, no intentes jugar a la inocente y decirme que yo era el único hombre de tu vida cuando todos los hombres sobre la faz de la tierra querrían tener algo contigo"
"¿Te das cuenta que me estas insultando?...No debí de haberte escuchado" dije cerrando los ojos y volteándome para regresar a casa. La adrenalina y la rabia causando estragos en mí. Creo que hubiera podido drenar la sangre de quinientas cabezas de ganado en este momento de puro coraje.
"¡Si, vete! ¿Cómo exiges que te escuchen si tú no quieres escuchar? Eres una caprichosa"
"¡¿Disculpa?!" exclamé volviéndome para encararlo " Nessie, Nessie, baja rápido tienes que escucharme" dije imitándolo , acercándome a él y pinchándolo con el dedo sobre el pecho, con las traicioneras lágrimas asomándose sobre la comisura de mis ojos "Claro que te escucho, y me hace daño escucharte, odio escucharte, odio pensarte, oído recordarte, odio todo acerca de ti"
"No, claro que no" dijo aprisionando la mano con al que estaba pinchándolo en una de las suyas "No me odias"
"Claro que sí ¿hay cosas que no puedes saber, sabes?" dije tratando de soltar mi mano inútilmente y correr antes de que me viera llorar, ambos estábamos aplicando demasiada fuerza el uno sobre el otro, incluso tenía miedo de que entrara en fase en cualquier momento, parecía realmente molesto.
"No, te conozco demasiado bien" dijo con una voz más serena, pero igual de seria sin soltarme, asiéndome hacia él por la muñeca de manera que quedamos cara a cara, un poquito más cerca que una conversación normal. Obviamente eso me hizo sentir bastante nerviosa.
"Cállate" dije tratando de rebatir algo que en el fondo sabía que era verdad.
"Te conozco desde antes de que nacieras; fui el primero en conocer todos tus gustos, fui el primero en observar todos tus cambios…"
Lo miré a los ojos furiosa y tomé aire para responderle pero me cortó antes.
"Y tú te callas, porque sabes que es verdad. Sé cosas estúpidas como que odias la comida humana, que tu color favorito es el rojo, que quieres casarte en el vestido de novia de tu madre, que te encanta cuando nieva y que detestas estar sola. Pero también sé cosas importantes, como que te sientes extraña porque nadie es como tú, porque no eres una humana normal, ni un vampiro normal; que amas a tu familia por sobre todas las cosas y que darías todo para protegerlos; que eres sumamente inteligente, pero también algo cabezota y medio histérica; que eres hostil cuando te pones nerviosa; que eres bellísima, en todos los sentidos, pero siempre piensas primero en la belleza de los demás; que piensas que todo es tu culpa, cuando eres tú precisamente la solución de todos los problemas; que eres tenaz, que eres generosa, que eres amable, que eres justa, que eres lo único en este mundo que me mantiene vivo, que sin ti no soy nada y que daría todo, todo, por poder estar contigo por siempre"
Touché.
Hubo una gran pausa. Ambos nos mirábamos a los ojos, con la respiración agitada de tanto gritar. Estábamos muy cerca, su mano me sujetaba ahora por el codo, y hubiera intentado safarme de no ser porque no podía moverme de donde estaba, totalmente paralizada. Traté de decir algo, pero no encontré nada que decir, ni voz para decirlo.
Estaba totalmente hipnotizada por sus ojos, que habían cambiado de furiosos a dulces mientras las palabras habían salido de sus labios. La rabia había desaparecido de su rostro, pero la intensidad aún no. La fuerza de su mirada era intimidante, no me alcanzaba la vista para enfocar todo su rostro, arrugado por la tensión.
Me di cuenta después de unos segundos que había dejado de respirar, y no sabía cuánto tiempo llevaba sin hacerlo. A cada segundo su rostro me parecía más cerca, cada vez más cerca, y no estaba segura de que eso estuviera bien o mal. El viento frió jugaba con su cabello castaño y la bronceada piel de sus mejillas se había pintado de un tenue carmesí en los pómulos, su cálido aliento se colaba por entre sus labios húmedos y entreabiertos golpeando suavemente mi piel.
Pestañeé un par de veces, para desenfocar mis ojos de los suyos y poder concentrarme en contraatacar a lo que había dicho; pero una traviesa lágrima cruzó mi rostro. Era exactamente un limpio touché. No había nada más que decir.
La mano de Jake que sujetaba mi codo viajaba hacia arriba cautelosamente, acariciando mi piel a su paso, llegó a mi hombro desnudo, después a mi cuello y después a mi mentón, donde se quedó ahí sujetando mi rostro inmóvil. Secó mi lágrima con su pulgar.
Acercó su rostro hacia el mío lentamente cruzando las fronteras del último pedazo de aire que nos separaba. El extraño olor del aceite desvaneciéndose en el aire, de manera que sólo podía registrar el concentrado perfume de su piel…
"No hagas nada de lo que puedas arrepentirte después" advertí.
Ahogó una risita y se mordió el labio inferior "Voy a arrepentirme si no lo hago"
Y bueno, sólo las mariposas de mi estómago son testigos de lo mucho que me costó no perder la razón en el momento en que sus labios tocaron los míos con el más suave y delicado de los roces, pidiéndole tiempo al tiempo. Su mano acariciaba mi mejilla, ardiendo en contacto con su piel mientras la boca se me llenaba del dulce sabor de sus labios. ¿Cómo pude vivir tanto tiempo sin eso?
No importaba nada en ese momento, ni siquiera estaba segura de dónde estaba, ni donde estaba cada parte de mi cuerpo. Había perdido toda noción del tiempo, mientras mi boca se acostumbraba de nuevo a sus ardientes besos.
Uno de sus brazos me tomó por la cintura para asirme hacia él, profundizando el contacto; rodeé su cuello con mis brazos al mismo tiempo que sus manos acariciaban suavemente mi espalda, provocando que exquisitos escalofríos viajaran por mi espina dorsal.
Todo el aire amontonado en mis pulmones luchó por salir en un suspiro, pero me negué a romper el beso. En lugar de eso aferré mis manos a su nuca; no quería dejarlo ir, no ahora, no ahora que por fin estaba ahí, rodeándome con sus brazos, acariciando mi piel y besando mis labios incluso mejor de cómo recordaba que era.
El aire empezaba a faltarnos, por lo que nos separamos un poco, su frente contra la mía, con los ojos aún cerrados.
"Nessie…" susurró él contra mis labios, antes de besarlos de nuevo una y otra vez.
No quería decir nada ni mover nada que pudiera terminar con la perfección de ese momento. Sentí por primera vez en mucho tiempo que todo estaba en orden, me sentía completa y sumamente feliz. No importaba nada, nada, ni Nahuel, ni Nueva York, ni mis padres, ni la muerte…sólo que estaba ahí abrazándome y suspirando mi nombre suavemente. Era mágico…
Repentinamente algo fresco roció mi piel, era como gotitas de agua ligera acariciándome.
"¿Nessie?, ¿me escuchas?"
"¿Mphmm?"
"¡Nessie!"
"¿Qué quieres ahora, por Dios?" contesté enfadada de que hubiera terminado con el mágico momento.
"Mira hacia arriba" respondió Jake sonriendo, sin soltarme.
Al mirar hacia arriba, vi que el algodón púrpura cubría el cielo completamente y pequeños copos de nueve caían lentamente, haciendo que el horizonte hacia el norte se viera totalmente blanco. Lo que había rociado mi piel eran copos helados y suaves, pero la verdad, yo no tenía nada de frío.
Todo era tan hermoso cuando nevaba…Diablos, él tenía razón, me encanta la nieve. ¿Cómo demonios lo sabía?
"Nieve" dije levantando mi cara hacia arriba con los ojos cerrados de manera que los copos cayeran sobre mí. "¡Por fin está nevando!"
Tenía ganas de reír y saltar. En un puñado de segundos, mi vida parecía estar emergiendo de un bache enorme, incluso tenía que esforzarme para recordar todo lo que me acongojaba hasta ese día. Todo era más fácil estando entre sus brazos, tenía miedo de soltarlo y perderlo todo otra vez.
Abrí los ojos. Jake me estaba mirando con una sonrisa burlona en los labios.
"¿Qué?" pregunté molesta "¿Quieres seguir riñendo?"
"¿De qué quieres seguir riñendo?" preguntó muy tranquilo y aparentemente divertido.
"Tú fuiste quien vino aquí a reñir" Yo en cambio estaba medio nerviosa. No sabía bien que decir entonces…cuidé no tocar su rostro para que no viera nada de lo que cruzaba por mi mente en ese momento.
"Ya no tengo nada por lo que pelearme contigo, yo gané"
"¿Ganaste? ¿Qué es exactamente lo que ganaste? ¿Viniste a ver como sucumbía en tus redes? ¿Uh? ¿Eso es todo?" pregunté un poco avergonzada, bajando la vista.
¡Dios!, era tan patética. Era como si tuviera en la palma de su mano el poder de manejarme como quisiera. Estaba ahí, abandonada en sus brazos, sin saber que decir o hacer, totalmente a su merced.
Jake lanzó una carcajada.
"¿Qué es tan gracioso, Jacob?"
Dejó de reírse, sin quitar su sonrisa juguetona y me tomó por la barbilla, levantando mi rostro para que pudiera verlo "Gané porque tengo razón"
"¿En qué?"
"No puedes negar que te encanta la nieve, ¿o sí?" Negué con la cabeza "No, ni tampoco puedes negar que estas de buscapleitos por que estas nerviosa, ¿verdad?, y te afanas en pensar que caíste en mis redes, cuando fui yo quien cayó en las tuyas. Prefieres donarle a los demás toda la importancia" Traté de evitar una sonrisa. Y miré hacia otro lado, un poco apenada "Pero da igual, no vine a decirte eso"
"¿Ah no?"
"Nop" dijo él negando con la cabeza y metiendo su mano en uno de sus bolsillos. Los blancos copos de nieve se derretían al tocarlo, y parecían estarlo rociando delicadamente. Sacó su mano y la abrió.
Mi corazón dio un vuelco de emoción, abrí la boca para exclamar algo, pero no pude.
Ahí, en sus manos, estaba el anillo que rudamente le había regresado el día que papá lo había corrido de la casa, el día que todo ese lío había comenzado. Era el mismo, dorado y con un pequeño y brillante diamante incrustado. Brillaba incluso bajo la luz de los faroles, despidiendo miles de arcoíris.
"Jake…" gemí emocionada.
"Sé que esto es estúpido, pero yo soy estúpido así que va con mi personalidad. ¿Qué puedo decir? Soy un arruina-bodas"
Me reí entre dientes, y ahora ¿por qué tenía lágrimas en los ojos?...algo funcionaba mal conmigo.
"El problema es que estuve a punto de arruinar mi propia boda con la chica mas asombrosa sobre el planeta, y no me importaría suplicarle una segunda oportunidad"
"Tal vez sea difícil convencerla, tu sabes, fue muy duro para ella" dije como quien no quiere la cosa, tratando de ocultar mi emoción. Creo que incluso empecé a temblar "Además, tiene muchos pretendientes haciendo una fila enorme para casarse con ella" repliqué con algo de rencor en la voz.
"Sí lo sé" respondió Jake aún en su papel "Y también sé que ella es inmortal y que piensa que va a aceptar casarse con un pobre hombre que morirá en un par de años"
Ahí iba, la cosa más importante de todas…su mortalidad. Pero no me importaba, era el momento perfecto para decirle que me valía un rábano, y que estaba dispuesta a vivir con él lo que tuviera que vivir. "Jake, no me importa la muerte. Aún así sean cinco minutos… prefiero eso a nada, te lo juro, todo este tiempo me di cuenta que he malgastado todo este tiempo y que…
"Nessie, no voy a morir"
"tengo que ser valiente y …¿QUÉ?"
Jake sonrió "No voy a morir"
Me quedé sin aliento, abrí mucho los ojos "Jacob Black, no juegues conmigo"
Jake se rió. "Oh vamos, ¿estaría jugando contigo ahora?" Me quedé mirándolo sin decir nada. "Bueno, tendrás que darle las gracias el pequeño Chad, el hijo de Leah. Nació siendo lobo alpha, lo que quiere decir, que no tengo que ceder mi poder, por que el tiene el suyo propio"
"¿Qué?¿Dos lobos alpa?" repetí confundida "Pensé que era imposible"
"Si yo también, todos siguen discutiendo la probable causa de esta extraña mutación del poder alpha, pero es un hecho. El niño es un aplha…Leah tiene la teoría de que él nació alpha por que yo ya no puedo seguir con el cargo "
"Eso es ridículo, claro que puedes."
"A lo que me refiero es… que me estoy haciendo grande y necesito mi poder y mi inmortalidad para…otras cosas que no son proteger a la tribu"
"Oh" sentí que me sonrojaba.
"Así es…" continuó Jake "Al parecer, es un regalo del poder de la tribu, por mis excelentes servicios todos estos años (se rió de su propio chiste) y de no haber sucumbido ante la tentación de no ceder el poder…supongo que la tribu no soportó la idea de mi conversión en vampiro y esas cosas feas…"
Fruncí el ceño. "Jake, yo soy un vampiro"
"Naaa, no del todo"
"Wow…entonces…supongo que…no vas a morir…nunca" dije despacio, tratando de asimilar semejante noticia, era como tener pulmones toda la vida y de repente tener que acostumbrarse a vivir con branquias.
"No" dijo alegremente.
"No puedo creerlo" dije sinceramente, el corazón latiéndome fuertemente lleno de júbilo. "No puedo creerlo...Jake…esto es…"
Me llevé una mano a la frente. Jake se rió divertidamente, los copos de nieve derretidos lo habían empapado por completo ahora, de sus pestañas y su cabello caían gotitas de agua, nieve derretida.
"Ahora nos falta un problema por solucionar" dijo solemnemente.
"¿Y ahora qué?" pregunté cansada de tantas sorpresas. Mientras Jake seguía mirando mi cara de incredulidad divertido hasta las pestañas.
Entonces se hinco frente a mí, al mismo tiempo que me llevaba emocionada una mano a la boca y él prosiguió.
"Nada de lo que ha pasado en estos meses ha cambiado lo que siento por ti; sólo me ha permitido darme cuenta que no puedo vivir sin estar contigo. Te amo más que a mi propia vida, Nessie… ¿Querrías casarte conmigo?"
Cerré los ojos frustrada. No saben cómo se siente alcanzar la felicidad absoluta. Es increíble. Es como estar flotando en el aire, sin gravedad, como si todo a tu alrededor fuera algo efímero y sin chiste; como si dentro de ti sólo hubiera espacio para tu corazón hinchado de dicha.
La primera vez que había aceptado su propuesta sabía que iba a ser difícil, pero ahora, sólo lo veía a él a mi lado, juntos para siempre.
"Creo que ya te había respondido eso hace mucho tiempo" ¿Qué si quería casarme con él? Por favor… La voz se me quebró dos veces al responder "Por supuesto que sí"
Jake se rió mientras se levantaba "Bien…sólo quería estar seguro de qu.."
No sabía muy bien que iba a decir, pero seguramente eran puras sandeces.
En cuanto estuvo de pie, eché mis brazos a su cuello y lo besé con entusiasmo y arrojo. De verdad no puedo explicar con palabras lo feliz que me sentía. El corazón me iba a explotar dentro de las costillas, sentía el pecho inflado y enorme. Las lágrimas de felicidad empezaron a caer por mis mejillas.
Jake no iba a morir, ni tampoco estaba con sus novias en Nueva York, ni había traicionado a su tribu, ni nada…estaba ahí. Ahí conmigo, empapados bajo la nieve blanca de invierno, estrechándome entre sus brazos para nunca dejarme ir. Era el mejor momento de mi vida.
Trató de separarse de mí para hablar, pero lo sujeté con fuerza y volví a besarlo.
"¿Nessie?"
"¿Mmmph?"
"¿Quieres ir a ver cómo se ve Harbor Island con nieve?"
"Mmm" dije pensativa, imaginando la reacción de mis padres en cuanto se dieran cuenta de que no estaba en la cama, y no había dejado ni una sola nota de dónde estaba y que la nieve había borrado mi rastro… "¡Claro! ¿Por qué no?"
Read&Review! A seguir : capítulo 10 Un final feliz. ¡Alerta constante!
