No todos los personajes me pertenecen.

La historia es mía y es alternativa.

Recomendación: Escuchar ''Turning Tables'' de Adele.


Otra vez, esa oleada familiar. Esa misma que sintió antes de cruzar la puerta de aquél cuarto en la mansión de George. Sus manos se aferraban al marco de la ventana al ver cómo él sin dejar de verla, le daba la espalda para irse con su enorme presencia. Estaba invitándola a ir. Sin titubear, se volteó bruscamente para salir del cuarto y por ende, de su pequeña casa, mientras corría por la calle se ponía su abrigo. Aún traía el pelo un poco húmedo pero no le importó, lo dejó suelto también. Corrió hasta llegar a la esquina donde él había estado y se detuvo para ver si podía observarlo desde esa distancia, cómo no vio nada, empezó a caminar con el corazón en la mano hacia la dirección que él había tomado. Estaba oscuro. Como él.

-Sin duda, eres una niña muy valiente, Adabelle…- La rubia se detuvo al escuchar esa voz. Sin alguna emoción en su rostro, sólo se detuvo.

-Salir a altas horas de la noche tras alguien que no sabes quién es…- Siguió escuchando esa voz, cada vez más ronca, cada vez más grave… y cada vez más cerca. Sabía a qué se refería.

-¿Por qué has estado siguiéndome?- Preguntó la ojiazul de repente. Hubo un silencio. Entonces ella se volteó sabiendo que se encontraría con él frente a frente. Se le fue el aliento cuando sólo lo vio sonreír profundamente de lado.

-Tú eres la que me ha buscado…- Contestó con parsimonia y su sonrisa. Adabelle lo pudo observar realmente.

La luz de la luna daba directo a su espalda, por lo que se veía oscuro. Pero veía claramente, cómo su capa y sus cabellos volaban hacia delante de él, acariciándolo. Su cabeza estaba ligeramente inclinada hacia un lado cómo analizándola con aquellas luces rojas, que parecía fuego vivo.

-¿Quién eres?- Preguntó de nuevo Adabelle con relativa calma, casi sin abrir sus labios.

-Me temo que ya nos han presentado...- Contestó el azabache casi con burla.- Pero permíteme presentarme de nuevo- Dijo mientras inclinaba levemente su torso con su mano en su amplio pecho. Cómo un caballero.- Mi nombre es… Alucard, es todo un placer- Se terminó de presentar con su sonrisa burlona.

-No pregunté tu nombre, te pregunté quién eres- Aclaró Adabelle proyectando más su voz pero sin perder la calma. Alucard abrió un poco sus ojos sorprendido, sin dejar su sonrisa y volvió a su postura normal.

-Es una pregunta bastante grande…- Contestó jugando con ella.

-No eres humano- Afirmó ella esperando que él dijera algo sobre eso.

-No recuerdo que me preguntaras lo que soy…- Se burló el comenzando a caminar hacia ella. Adabelle bajó un poco la cabeza sin dejar de observarlo con cuestión.

-¿Qué es lo que eres?- Pregunto la rubia para dejar de dar rodeos. Y Alucard se detuvo en medio de su camino.

Y lo siguiente que dijo, lo dejó caer sobre los sentidos de Adabelle como un eco.

-Soy parte de ti…-

Y todo se tornó negro.


Era madrugada ya, George iba llegando a su mansión después de lo ocurrido con Adabelle, dejó caer un suspiro pesado y dejó su abrigo en el perchero de la entrada. Iba a dirigirse a su cuarto cuando vio a su padre caminar con paso rápido a su oficina tronándole los dedos e indicándole que lo acompañara. Rodó los ojos fuertemente. Sabía que iba a darle un gran sermón y definitivamente no estaba para tal cosa. Pero sólo lo siguió con paso pesado. Al llegar, Burton se encontraba dándole la vuelta al escritorio para quedarse detrás de él parado, cabreado, caminando hacia su gran ventanal.

-¿Qué pasa, hombre?- Le preguntó George fastidiado a su padre mientras se rascaba la nuca tratando de encontrar paciencia. Sólo lo escuchó suspirar fuertemente para voltearse hacia él.

-Escúchame bien lo que te voy a decir, George…- Empezó Burton tratando de controlar su ira en ese momento, así que el ojiazul prefirió sentarse enfrente del escritorio de su padre cruzando sus grandes brazos en su pecho.

-Te he soportado mucho más de lo que merezco, muchacho. Tu soberbia, tu rebeldía, tus arranques en contra mía, todo. He soportado que te largues sin mi consentimiento a cualquier lugar que se te pega la regalada gana, conociendo a gente mugrosa y de clase inferior-

A esto George sólo había rodado sus ojos con hastío mientras veía como su padre sólo se movía de un lado a otro tirando sus brazos a todos lados, hasta que vio que se recargaba en su escritorio para inclinarse hacia él.

-Pero enamorarte y gastar todo tu tiempo en una muchacha de tercera clase, esto ya es inaudito, George. Puedo soportar que andes hablando con ellos, pero no que te relaciones de esa manera, es inconcebible- Gritó Burton ya casi perdiendo el control.

George sólo empezó a mover rápidamente la pierna izquierda para darse paciencia, mientras lo seguía observando con sus brazos cruzados.

-Así que… he decidido que te irás de Londres- Soltó Burton con pesar volteando a ver su ventanal. George paró cualquier movimiento que estaba haciendo.

-¿Qué?- Preguntó por lo bajo.

-Te irás de Londres, dirigirás parte de la organización Catwright en Sapporo- Le contestó Burton sin titubear.

-¿En Sapporo? ¿Vas a obligarme ir a Japón?- Comenzó a cuestionar confundido George levantándose lentamente de la silla. Burton sólo suspiro mirando al suelo.

-No me queda de otra, hijo- Le contestó con pesar en su voz ronca.- Necesitamos un líder capacitado en Sapporo y claramente tu comportamiento ya no puedo manejarlo- Burton se volteó para rodear el escritorio y colocarse enfrente de su hijo. George sólo lo observaba con su rostro confundido y molesto.

-Creo que es hora de que empieces tu vida sólo, sé que aún eres muy joven y jamás hubiese permitido que esto pasara, pero tú siempre has sido tan independiente y tan astuto, que toda esta vida de órdenes te estorba, es hora de que tú hagas todo a tu voluntad y confío ciegamente que tú sabrás dirigir la organización desde Japón con gran éxito- Lo alentó Burton poniendo sus manos en los hombros de George.

Todo empezó a dar vueltas en la cabeza de George en ese momento, pensó prácticamente en toda su vida en Londres y después recordó a Adabelle. Aunque él no se fuera, probablemente ya no la iba a volver a ver.

-¿Cuánto tiempo estaré allá?- Preguntó George a su padre con mirada pesada.

-Tal vez unos 6 años…- Contestó con honestidad Burton.

-Es algo de tiempo…- Se dijo más a si mismo George que a su padre mientras se volteaba pasando sus manos por sus cabellos.

-Perdóname, George- Se disculpó Burton al ver a su hijo resignado- Pero tú más que nadie debe saber que lo hago por tu bien…-

George sólo se talló el rostro con sus manos y respiró profundamente. Lo único que iba a poderle era que ya no estaría en su hogar, ni tendría ya la más mínima oportunidad de ver a Adabelle. Suspiró con esto último. Espero un momento antes de voltearse a su padre.

-¿Cuándo me iré?-


Abrió sus ojos con gran dificultad. Estaban muy pesados y había mucha luz. Movió su cabeza hacia los lados lentamente para tratar de despertar y se incorporó sintiendo un poco de dolor de cabeza.

-¿Qué demonios pasó?- Se preguntó susurrando mientras observaba que estaba en su cuarto y Pip no se encontraba en su cama.

Se levantó y caminó hacia la cocina pensando que se encontraría con el padre de Pip o él mismo. No había nadie. Lo cual la extrañó cuando se fijó en la hora, eran las 11:00 a.m. Normalmente estaban en casa a esa hora. Bostezó y se dirigió de nuevo a su cuarto, cuando entró se dio cuenta que tenía su ventana abierta, así que con un poco de flojera fue con la intención de cerrarla. Cuando tomo las dos puertitas, miró la esquina con el faro grande y todo le volvió como película.

-''Soy parte de ti…''-

Soltó la ventana y se sentó en la cama de Pip, tomando su cabeza con sus manos. Sintió ganas de vomitar. ¿Qué había pasado anoche? Todo parecía como si hubiese sido un sueño, pero ella estaba segura de que no era así. ¿Por qué le diría eso? ¿A qué se refería con tal confesión? Necesitaba volver a verlo, volver a hablar con él y su único medio era George. De pronto se acordó todo lo que pasó con George. Se desanimó un poco, había sido ayer y ya sentía extrañarlo.

Adabelle escuchó como la puerta de la casa se abría y escuchaba las voces de Pip y su padre platicar mientras cerraban la puerta. Así que se levantó y se dirigió a la cocina para saludarlos.

-Por fin despertarse, Adabelle- La saludó el papá de Pip mientras colocaba bolsas de mandado en la pequeña barra de la cocina y ella sólo le sonrió asintiendo. Volteó a ver a Pip y sólo observó como él la miraba y se dirigía al cuarto. Adabelle sólo bufó sabiendo que significaba eso, así que lo siguió al cuarto mientras cerraba la puerta por detrás.

-¿En dónde rayos estabas anoche, eh?- Empezó a cuestionarla Pip, mientras se sentaba en la cama de ella con los brazos cruzados.

-Estaba con un amigo- Contestó tranquila Adabelle mientras se sentaba en la cama de Pip.

-Ah sí, este amiguito que siempre vez y nunca me dices quién es- Se quejó el francés, pero Adabelle lo veía bastante cómico.

-El mismo- Le respondió aun así.

-¿Cómo dices que se llama?- Le preguntó Pip ya más curioso. Adabelle pensó que no tendría nada de malo que supiera su nombre, pues quién sabe si lo volvería a ver. Suspiró mientras cruzaba sus brazos.

-Se llama George- Contestó mientras lo miraba para esperar otra pregunta. Pero observó como frunció el ceño confundido.

-¿George?- Repitió el francés. A lo que Adabelle se extrañó.

-Sí, George- Le aseguró la rubia esperando a que Pip hablara de nuevo pero veía su cara de confusión.- ¿Pasa algo?- Preguntó la ojiazul al verlo así.

-Bueno, es que, fui esta mañana a la tienda y me encontré a mi padre en el camino, dijo que venía de la casa de su jefe y tenía que ir al aeropuerto en unos minutos a acompañar a su hijo George, porque se iba de Londres- Empezó a platicar Pip tratando de juntar todo.

''Dios, no…'' pensó Adabelle mientras le dio un vuelco en el estómago.

-¿Cómo dices que se llama la organización donde trabaja tu padre?- Preguntó rápidamente Adabelle levantándose de la cama.

-Ehh… no estoy seguro, pero el jefe de mi padre se llama Burton Catwright- Contestó Pip confundido por la actitud de Adabelle.

-¿La organización Catwright?- Preguntó fuertemente Adabelle, tratando de obviar.

-¡Sí, esa!- Le respondió Pip, a lo que Adabelle rodó los ojos mientras salía del cuarto.


-Es una lástima que tengas que irte, George…- Escuchó el joven ojiazul una voz grave con fingida lástima y algo de burla mientras guardaba ropa en su maleta. A lo que sonrió con complicidad.

-Debe ser muy duro para ti, Alucard- Le siguió el juego el ojiazul mientras subía otra maleta en su cama.

Alucard sólo sonrió con malicia sabiendo que George no le veía.


-Así que el joven dirigirá la organización desde Sapporo…- Terminó de contar el padre de Pip a Adabelle quién estaba tratando de sostenerse en la mesa.

-¿En cuánto tiempo se va?- Preguntó Adabelle tratando de ocultar su nervio.

-En unos minutos iré al aeropuerto a escoltarlo, no sabía que conocías al muchacho de mi jefe- Comentó despreocupado el señor mientras terminaba de acomodar el mandado en el refrigerador.

-Ya hace tiempo, Señor…- Contestó la rubia casi sin voz sin poder evitar recordar cómo lo conoció.

-Deberías ir conmigo, de seguro le gustará que vayas a despedirte- Invitó el padre de Pip amablemente.

Adabelle se quedó en silencio un rato pero después asintió.


George llegó al aeropuerto bajando de su limosina seguido por su padre, camino hacia la entrada colocándose su abrigo y se encontró con el Capitán esperándolo dentro, a lado de él estaba un muchacho que aseguraba ya haber visto antes.

-Joven- Saludó el capitán, a lo que George sólo asintió caminando mientras se acomodaba las muñecas de su abrigo.- Le presento a mi hijo, Pip Bernandotte-

-Creo que ya nos habíamos visto- Dijo en forma de saludo George mientras le daba la mano al joven francés, quién estaba un poco sorprendido. Pues era el muchacho que se habían encontrado en su barrio y que Seras se dirigió a él como su amo, ahora todo tenía sentido. George estaba ahí por Adabelle.

-Así es, mucho gusto…- Le dio la mano Pip también.

-Hijo, ya va a ser hora, es mejor que abordes de una vez para que no pierdas tu vuelo, recuerda llamar a quién te dije- Le recordó Burton mientras le daba una tarjeta con un número.

-Sí, ya lo sé… bueno, me voy- Dijo George mientras tomaba sus maletas para irse a abordar. Pero antes de esto, Burton lo abrazó en forma de despedida.

-Cuídate mucho, George, mantente en contacto conmigo- Lo despidió dándole palmadas en la espalda.

-Estaré bien, lo sabes- Se separaron y le dio la mano de nuevo a Pip y al Capitán como forma de despedida. Tomó sus maletas y se dirigió a la fila.

Al llegar, la fila avanzaba rápido, por lo que sólo dio su boleto para que lo sellaran y continuara caminando hacia adelante. En esto, por su vista periférica vio una cabellera rubia que lo hizo voltear y detenerse al mismo tiempo. Y estaba ella ahí.

Sólo lo observaba irse. George notó que no tenía intención de decir algo, así que tampoco dijo nada y la observó también. En ese momento los dos sin saber, recordaron como se habían conocido, cómo habían llegado a ser amigos, incluso más de lo que querían admitir. Como era posible que la vida te daba algo tan grande en un momento y te dejaba solo en cualquier otro. Como era posible que la vida fuera tan irónica y rápida. Adabelle un día despertó y no sabía quién era. George un día llegó a su casa y ya jamás volvería a ella. Pero ahí estaban los dos, sabiendo que era hora de despedirse, sin saber que sería la última vez que se verían frente a frente.

George con sus ojos ya llenos de nostalgia, le sonrió en forma de adiós.

Adabelle sólo dejó una lágrima caer.

Pero él ya se había ido.


Era hora de que George se me fuera, tan triste. Pero ya sabemos que él no es el protagonista, aunque pareciera.

Bueno, aquí está. Por favor, espero sus tomatazos o lo que sea, pero déjenme reviews para saber que están conmigo! Díganme que piensan para mejorar, que les gustaría, que no les gusta, etc.

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