El internet sigue fallando terriblemente y no me permitió ayer publicar, pero aquí les dejo el primer capítulo de esta actualización doble. Espero poder publicar el segundo antes de quedarme sin señal nuevamente.


CAPÍTULO 9:

"Todo Esto Es Nuevo"


.

Blaine despertó con una sensación de alegría inigualable, cuando se iba a mover se dio cuenta de que unos brazos lo rodeaban y sonrió al instante. Abrió los ojos y contempló a Kurt todavía durmiendo.

No era la primera vez que ellos compartían una cama, pero era la primera vez que habían dormido abrazados, y saber que la razón de aquello era que su mejor amigo lo amaba hacía que su corazón latiese a toda prisa.

Empezó a repartir besos muy suaves por todo el hermoso rostro que tanto le fascinaba hasta que sintió que aquellos brazos que lo rodeaban lo apretaron.

- Lo siento, no quise despertarte.

- Es un hermoso despertar. Ven aquí – dirigió una mano hacia su rostro.

- ¡Oh! Pero el aliento de la mañana.

- No me importa, sólo ven – juntó sus labios en un dulce y largo beso – te amo – dijo al separarse.

- También te amo Kurt – los dos se miraron fijamente a los ojos – Te amo – le susurró en el oído y escondió su rostro en el cuello del castaño.

- ¿Qué tanto?

- Mucho. Con todo mi corazón.

Kurt le acarició el rostro y él movió la cabeza para encontrar que le estaba sonriendo tan ampliamente que su corazón latió aceleradamente y le devolvió la sonrisa de inmediato.

- Eres divino Blaine, me encanta tu ternura, es una de las cosas que más amo de ti.

Ambos estaban sobre sus costados mirándose de frente, con sus cuerpos tan cerca, los corazones acelerados y la alegría rebosando.

El ojiazul se acercó hasta unir su boca con la de Blaine y empezó a degustar el sabor de sus labios e inundarse con el mar de sensaciones que le producía. Fue profundizando poco a poco hasta perderse totalmente en aquella ambrosía.

Luego de una larga sesión de besos, estaban tomados de la mano con sus dedos entrelazados.

- Todavía no creo que esto esté pasando. Lo soñé tantas veces, pero nunca estuve seguro de si pudiese suceder.

- ¿Por qué?

- Primero por lo de los años. Tu primer novio era de tu edad y el segundo era mayor – suspiró – y como soy menor que tú y me sueles decir bebé – hizo una pequeña mueca.

- No me importa lo de la edad Blaine, y cuando te digo bebé es sólo una expresión de cariño, no es por pensar que eres un bebé realmente, pero si no te gusta, no te volveré a decir así.

- Mmm, creo que sí me gusta.

Kurt lo tomó por la barbilla y lo besó durante un largo tiempo – te amó bebé.

El ojimiel sonrió – definitivamente me gusta.

- Y a mí me gusta ver cuando sonríes de esa forma – le besó la frente – ¿Cuál es la segunda?

- ¿La segunda qué?

- Cuando empezaste a decirme las razones, enumeraste primero la edad, entonces tiene que haber más.

- ¡Oh! Sí, es verdad – se mordió el labio – Bueno, es que los chicos con los que has salido han sido muy atractivos… y yo…

- No te atrevas a decir que no eres atractivo, porque eso no es cierto, siempre te digo lo guapo y sexy que eres, además tu cuerpo se está desarrollando de una forma increíble. Todo tú eres magnífico.

- ¿Realmente crees que soy atractivo? Yo sé que me decías cumplidos, pero eran como amigos.

- ¿Estás bromeando? Eres tan hermoso de pies a cabeza, atractivo es poco decir. Blaine, eres maravilloso en todos los sentidos y me gustas, me encantas, me fascinas.

Su voz y sus ojos evidenciaban la convicción en sus palabras y el ojimiel sonrió avergonzado, soltando un pequeño suspiro – Kurt, tú eres hermoso y perfecto.

- ¿Confías en mí?

- Sabes que sí.

- Bien, entonces confía cuando te digo que eres realmente precioso y sublime – le besó las mejillas – y no voy a dejar de demostrártelo todos los días – le susurró en la oreja y volvió a besarlo.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

El día había transcurrido entre tomar el sol junto a la piscina, mientras tenían sus manos entrelazadas y se besaban por momentos. Preparar la comida y besarse, ver una película acurrucados y juntar sus labios, escuchar música y degustar con sus bocas el sabor del otro.

Besos, besos y más besos de toda clase es lo que más ocurrió. Ahora que sabían cómo era besar al otro, se había convertido en su actividad favorita y no dejaban de hacerlo en cada oportunidad.

Blaine estaba sentado en la cama, con la espalda apoyada en la cabecera y las piernas extendidas. Kurt tenía la cabeza sobre las piernas del ojimiel y leía un libro en voz alta. Leer era una de las actividades que compartían y siempre se turnaban para hacerlo para los dos.

El moreno le acariciaba el cabello mientras lo escuchaba atento y sonreía.

Al terminar el capítulo, el ojiazul cerró el libro y miró hacia arriba, encontrándose con los hermosos ojos que lo contemplaban y los dos sonrieron.

- Kurt – se inclinó hacia abajo y le besó los labios por unos segundos para luego enderezare – ¿quieres ser mi novio?

- Blaine – dijo dulcemente.

- No hemos establecido nuestra situación, sólo que nos amamos – hizo una pequeña pausa – Quiero que seas mi novio, ¿aceptas?

El castaño se sentó de inmediato y colocó sus manos suavemente detrás del cuello del ojimiel – claro que quiero ser tu novio – lo atrajo hacia él y unió sus labios. Luego de varios minutos empezó a profundizar el beso y Blaine se aferró a sus bíceps mientras se perdía en el momento.

Fue acomodando al ojimiel hasta dejarlo totalmente acostado y se colocó encima de él, sus labios jamás se separaron ni tampoco dejaron de mirarse. El beso fue adquiriendo toda una gama de sabores y tonalidades, volviéndose por momentos dulce hasta que empezaba a convertirse en apasionado, se tornaba suave y después acelerado, produciendo olas intensas de calor entre ellos.

Kurt comenzó a acariciar lentamente por los costados a Blaine mientras besaba su cuello y ondulaba su cuerpo sobre él, haciéndolo temblar ante aquellas sensaciones que eran totalmente nuevas – eres tan hermoso y te amo tanto – le susurró al moreno mientras besaba sus labios antes de regresar al cuello.

Todo lo que el ojimiel estaba sintiendo era tan fuerte que empujó ligeramente al castaño para apartarlo y éste lo miró con incertidumbre.

- Lo lamento Kurt, es que – su respiración era muy agitada y su voz entrecortada – lo que pasa es… – no quería ser visto como un niño sin experiencia, cuando era evidente que el ojiazul la tenía, pero esa era la verdad, Kurt era su primer todo, nunca había palpado tal escala de emociones, las sensaciones eran nuevas, la forma en la que su cuerpo estaba respondiendo también lo era. Y estaba feliz de vivir esa nueva etapa junto al chico al que amaba, pero se sentía algo torpe, además de que no sabía cómo controlar ese calor que lo quemaba y lo tenía tan agitado.

- ¿Qué ocurre bebé?

"Bebé, no quiero que me veas de esa forma" Nada, sólo necesitaba un poco de aire.

- ¿Seguro? Recuerda que jamás nos mentimos.

- Te amo y estoy nervioso por eso – pasó sus dedos tímidamente por el costado de Kurt y subió hasta su pecho.

- Bien – dijo con una sonrisa traviesa – volviendo a besarlo, haciendo que sus lenguas se encuentren produciendo un dulce gemido. Juntó nuevamente sus pechos y lo llevó hacia atrás tornando el beso en uno más fuerte e intenso.

El ojimiel suspiraba ante lo increíble que se sentían los besos y se aferró a la espalda del castaño hasta que éste volvió a instalarse en su cuello y acariciarlo. Un sentimiento de angustia e inexperiencia lo invadió al punto de estar totalmente indefenso y vulnerable – Kurt…

- Blaine… – respondió entre un jadeo – he esperado durante tanto tiempo por este momento – Sus labios se deslizaron hasta la clavícula del chico menor rozándola suavemente con los dientes.

- Por favor… Kurt… detente… ¡Kurt!

- ¿Qué ocurre? Dime por favor.

- Vamos muy rápido.

- ¿Muy rápido? Sólo nos estamos besando.

- Lo siento, es que nunca había sentido estas cosas y no sé cómo…

- Oh Blaine soy yo quien lo lamenta. No quise asustarte – se quitó de encima – Claro que esto es nuevo para ti y ayer procuré ser cuidadoso, pero hoy sólo me dejé llevar y no estuvo bien.

- Mira, entiendo cómo va lo del sexo, pero creo que es muy pronto y…

- Blaine no. No te estaba llevando hacia ese lado. Sólo eran besos y pequeñas caricias, pero no iba a ir más allá. También creo que sería muy apresurado dar ese paso.

- ¡Oh! Entonces así es como son las cosas con los novios, esa clase de besos y… Me siento tan tonto. Quién sabe lo que estarás pensando de mí.

- Lo único que pienso de ti es que eres maravilloso y en verdad lamento haberte hecho sentir incómodo.

- Me estoy comportando como un niño asustadizo y odio eso. Quiero demostrarte que soy grande y maduro, sin embargo actúo de otra forma.

- No tienes nada que demostrarme y mucho menos tienes que forzarte a nada. Eres hermoso y perfecto tal como eres. Te amo, me encantas y es eso justamente lo que me llevó a perderme mientras te besaba.

- Yo…

- Sólo dime. Recuerda que seguimos siendo mejores amigos y podemos hablar de todo.

- Lo que estoy sintiendo, ¿es normal?

- ¿Qué sientes?

- Es como una corriente eléctrica muy fuerte recorriéndome, mis manos tiemblan, el corazón me late demasiado rápido. Hay muchas sensaciones en diferentes partes de mi cuerpo – se sonrojó por completo.

- Todo eso es normal. No hay nada malo en ello.

- Pero es muy fuerte.

- Eso es estar excitado. ¡Oh Dios! Ayer recién diste tu primer beso, claro que no estabas listo para esto. Lo lamento tanto en verdad. Debió ser mortificante para ti.

- No lo fue, me gustó aunque no voy a negar que me asustó un poco. También me asustó no saber qué hacer exactamente.

- Lo que hacías era perfecto. Pero vamos a ir más despacio hasta que te acostumbres y te sientas a gusto, enton…

- ¡No! Quiero que actúes como lo harías con cualquier novio. Deja de verme como a un niño.

- Tú deja de decir que te veo como a un niño – acunó su rostro con ambas manos – porque si te viera de esa forma, no podría haberte besado como lo hice ni me hubiera perdido por completo – lo besó suavemente hasta que Blaine lo rodeó con sus brazos y le acarició la espalda.

- Cariño, ya llegamos – dijo la mujer de forma alegre – te trajimos… – los padres del chico de cabello rizado observaron la escena al entrar a la habitación – ¡Blaine! ¡Kurt! ¿Qué están haciendo?

Los dos adolescentes saltaron asustados, pues habían estado tan concentrados que no habían escuchado nada.

- Queremos una explicación en este momento – expresó el Sr. Anderson.