Buen día, señoritas...

En primer lugar hablaré un poco de mis manías. Tengo esa manía de usar anglicismos del tipo, bowl, mug, bra y demás, lo cual no quiere decir que ustedes tengan que estar familiarizadas con ellos, así que me disculpo, de ahora en más intentaré poner aclaraciones sobre cada una de estas palabras, aunque eso no viene al caso en este capítulo, porque estoy segura que palabras como Facebook o Whatsapp no son precisamente desconocidas. También está esa otra manía de hacer referencias a la cultura japonesa como si todo el mundo tuviera que entenderlo, hago extensivo mi compromiso con las aclaraciones.

Ahora, hablaré un poco del capítulo. Igual de largo que el anterior, no es ni un poco divertido, pero sí muy esclarecedor para todas ustedes, saldrán de casi todas sus dudas, sobre el pasado y la relación de Natsuki y Shizuru, pero aún quedarán incógnitas, la mayoría compartidas con Shizuru. Es un capítulo pesado, quizás alguien lo encuentre tedioso, aunque yo espero que no, pero un monólogo puede perfectamente serlo.

Espero que les guste, y hoy, que estoy más susceptible, diré que aprecio mucho los comentarios que recibo y me gustaría que continuaran dejándome su opinión, gracias.


Capítulo 9 – Ámsterdam

Me revolví de nueva cuenta entre mis cobijas, pero seguía sin encontrar una posición del todo cómoda. Calculaba que eran sobre las nueve, pero quería, si era posible dormir hasta mediodía o mejor aún, hasta que se me acabara la vida entera.

Me di por vencida. Ya no podía retrasar ni un poco más la hora de levantarme, así que me giré sobre mí misma y dejé la mirada fija sobre el techo. Las cosas se habían vuelto tan inaguantables que incluso empezaba a extrañar a Hinagiku-san, que era lo más cercano a compañía que podía tener.

Rebusqué entre mis sábanas el celular dispuesta a enviarle un mensaje, pero finalmente me contuve, segura que no era la mejor decisión. Hinagiku-san podía ser una buena amiga, pero a veces, su insistencia en hablar conmigo todo el tiempo me hacía sentir acosada, así que ahora que finalmente había logrado deshacerme de ella tras decirle que no la perdonaba por su desplante, no podía echarme para atrás.

Debía confesar que apreciaba a Hinagiku Tomoe. Había estado conmigo cuando lo había necesitado, por medio de Whatsapp, pero había estado, y realmente me había hecho ilusión que ella pensara en venir desde París hasta acá solo para compartir algo de tiempo conmigo, a pesar de no conocernos, pero al igual que Natsuki, y al igual que yo misma, no había sido capaz de cumplir sus promesas.

Ése era mi problema con ella, no podía abrirle mi corazón, ni lograr que me gustara porque me veía reflejada en ella, veía todos y cada uno de mis errores y defectos, y de hecho, no me aprobaba, yo precisamente, era la mayor de mis críticos.

Yo podía pensar que la palabra 'Stalker' la definía a ella y seguro que Natsuki pensaba lo mismo de mí. De nuevo, mis pensamientos derivaron en Natsuki, en Japón, en Reito. Creo que empezaba a odiar a Reito y a mí misma también.

Quizás debería dejar de lado mi obsesión con volver a Japón, en particular por el hecho de que parecía que en realidad no se iba a dar. Reito me había prometido un trabajo allá desde hacía poco más de nueve meses, y ahora que en realidad lo necesitaba por todos los problemas que tenía la economía europea, parecía que al hombre se lo había tragado la tierra. Pero yo sabía que él estaba allá, muy feliz en Tokio, copado de trabajo, mientras yo me devanaba los sesos por la depresión al no sentirme útil.

Y tanto tiempo libre, me dejaba, cómo no, tiempo para pensar en Natsuki, en todos los errores que había cometido en nuestra relación, y en el hecho que ahora seguramente ella era muy feliz con Wong-san.

Recordé la última foto que había visto de ella; en mi antigua fase de stalker había entrado a su perfil de Facebook y me había topado con una tácita declaración de amor, una foto de las dos, juntas, puesta como foto de perfil, disponible para que todo el mundo la viera. ¡Ni siquiera lo podía creer!, ¿Natsuki? Natsuki odiaba las muestras de afecto en público, Natsuki no gustaba de compartir su vida con los demás, mucho menos por medio de las redes sociales, Natsuki debía estar perdidamente enamorada, concluí.

Esa también era una excelente razón para dejar de lado la idea de volver a Japón, ¿realmente podría controlar el deseo de correr a los brazos de Natsuki, aun cuando ella era feliz con alguien más? Odiaría la idea de entrometerme en una relación y robarles su felicidad, y odiaría aún más la idea de ser rechazada por Natsuki, en persona. De alguna forma, me había acostumbrado a que ella me dijera que no por la distancia, porque ella odiaba el hecho de que no estuviéramos juntas, pero en persona, ¿podría resistirlo?

Quizás estaba siendo demasiado exagerada. En primer lugar, yo viviría en Tokio, y ella, ella amaba demasiado Fuuka como para dejarlo. Las posibilidades de encontrarnos eran de lo más remotas y yo estaba segura que podría contenerme después de todo este tiempo, solo tenía que traer a mi mente aquella foto, y todo lo que implicaba, eso me mantendría al margen.

Dejando de lado a Wong-san, Fuuka también sería siempre un impedimento para nuestra relación. No me gustaba Fuuka en lo más mínimo, era una ciudad pequeña, donde todos se conocían, incluso, todavía estaba muy llena de prejuicios, y a decir verdad, yo me consideraba más bien una mujer de metrópoli y no deseaba siquiera pisar Fuuka, no, yo no regresaría, ni por Natsuki. A pesar de eso, en el pasado le había prometido a Natsuki vivir allá, con ella, si aceptaba volver conmigo; le había prometido el mundo entero, cielo y estrellas, y le habría cumplido, pero nada había funcionado, y debía aceptar que eso había sido muy perjudicial para mi ego; y ahora las cosas habían cambiado, yo había cambiado, no pensaba ceder, y si ninguna de las dos cedía no había forma de estar juntas.

El 90% de mis decisiones en cuanto a nuestra relación habían sido malas, pero lo peor de todo es que no era capaz de arrepentirme de ello. Natsuki y yo habíamos empezado nuestra relación por Messenger, cuando yo ya estaba aquí y ella empezaba sus estudios en la Universidad de Fuuka; en una noche de insomnio le había confesado que me gustaba y después de eso todo había ido vertiginosamente rápido, quizás era porque yo estaba enamorada de ella desde que nos conocimos en la escuela, pero las cosas se profundizaron más de lo que hubiera pensado y pronto me vi ahogada de amor por ella. Regresé a Japón, a Fuuka, en unas vacaciones, cuando teníamos poco más de dos meses juntas, y todo fue perfecto, más que eso incluso, hasta la hora de la despedida, ella me dejó, dijo que no soportaba que me fuera, que le abandonara, que estuviera tan lejos, que era mejor dejarlo hasta allí.

Me enojé tantísimo, ¿cómo podía ella pretender dejarlo hasta ahí después de lo que había pasado en estos últimos días? Quizás ella podía, pero para mí ya no había vuelta atrás. Después de una gran discusión me fui para el aeropuerto intentando contener las lágrimas en mis ojos y regresé a Holanda, pero en cuanto puse un pie fuera del avión, la desesperación me invadió y le rogué, una y otra vez, que reconsiderara las cosas y fue así, como caímos en una extraña relación sin nombre, que se extendió por años, una relación tormentosa en la que de hecho, yo era la más culpable, pero incluso, cuando yo decidía que ya no podíamos más, ella hacía añicos mi poca voluntad. Era una especie de círculo vicioso, yo la necesitaba como el aire para respirar, y ella, de vez en cuando, parecía compartir el sentimiento, pero solo de vez en cuando.

Intenté todo, seducirla, llenarle de promesas, incluso algunas veces de falsas promesas, manipularla para que se quedara conmigo, pero la determinación de Natsuki era de una firmeza admirable, incluso eso admiraba de ella. Aunque claro, yo no era ciega, y si bien yo tenía un sinfín de defectos, Natsuki no se quedaba atrás, igual de obstinada a mí, a veces rozaba en la terquedad, por decir lo menos, e intentaba chantajearme la mayoría de las veces para obtener lo que quería, y eso fue lo único que no le di, nunca volví a Japón después que ella me dejara, hasta ahora.

Nuestra relación tormentosa siempre terminaba y reiniciaba una y otra vez, como un ciclo, peleábamos siempre por tonterías, que tenían el trasfondo de su rechazo y la distancia que nos separaba, pero la última vez se había sentido diferente, ella con determinación, había dicho que finalmente pensaba hacerlo definitivo y le creí. Habíamos hablado un par de veces luego de eso, pero no en la misma confianza de siempre, no con ese aire de pareja, aunque no lo fuéramos, y cuando Wong-san apareció en escena decidí cortar los vínculos del todo. ¿Había sido lo más conveniente? Quizás se lo hubiese dejado servido en bandeja de plata a la que se suponía era mi rival, pero la poca dignidad que me quedaba decía que era lo mejor, para mí. No era capaz de someterme a una prueba de esas, dándolo todo para ver quién ganaba el corazón de Natsuki, no con mi orgullo magullado mientras la otra tenía todas las de ganar, no cuando a mí parecer, Natsuki ya había elegido.

Quizás debía intentarlo con Hinagiku-san, quizás así me perdonaba a mí misma, y lograba, finalmente, después de todos estos años, superar a Natsuki. Pero había algo más que me inquietaba sobre ella, siempre tenía la sensación de que mentía, no literalmente, sino con respecto a sus intenciones, ése al menos no era uno de mis defectos. Siempre me parecía que había algo detrás de las acciones de Tomoe, como si no fuera capaz de aceptar abiertamente lo que pretendía, y eso me ponía los nervios de punta, así que en su momento la enfrenté, ¿por qué insistía tanto en hablar conmigo todo el tiempo? ¿Qué quería de mí? Primero dijo que no tenía segundas intenciones, luego que solo quería ser mi amiga, y cuando señalé su evidente flirteo conmigo, dijo que estaba un poco confundida y que no lo sabía. Ni una sola vez le creí. Si hubiera jugado limpio quizás lo hubiera intentado, ya me sentía lo suficientemente culpable de tratarla tan fríamente como Natsuki lo hacía conmigo cuando quería alejarme, quizás incluso peor, pero eso no era suficiente. Descarté la idea de hablarle por segunda vez en el día, la verdad es que no me tentaba la idea de verme atrapada en una relación con alguien por quien no sentía más que aprecio, porque aunque ella no lo aceptara, sabía que podría atraerla a mi cama en cuanto lo deseara, el único problema es que no quería.

Me levanté. Lo que necesitaba era un buen café, y alejar de mis pensamientos a todas esas personas, o cada una a su modo, terminarían por volverme loca.


Aclaraciones:

Stalker: Es un anglicismo empleado para referirse a las personas que acosan a otras.


Bueno, hasta aquí.

Gracias por leer, y como lo he dicho arriba, realmente apreció cada uno de sus reviews, así que no se contengan.

Hemos vuelto al pasado, y nos quedaremos aquí, así que el siguiente capítulo, Tokio, del cual les estoy adelantando el título, será sobre como Natsuki se mete en el apartamento de Shizuru, sin que ella lo pueda impedir. Los demás capítulos que les he planteado en el capítulo anterior, también se darán, a su tiempo, este y el próximo, son totalmente necesarios para que la relación entre Natsuki y Shizuru pueda avanzar en el presente.

Saludos y un abrazo.