Holaaaaa!! Miren que buena que estoy, les pongo un cap. casi seguido del otro Veo que algunas están leyendo el fic de Saga de mi amiga Core Blooddrinker, pero a mí me lo manda en exclusiva primero!!!!! Mwahahaha!!!!!! "Dos hombres vestidos de blanco la llevan y le ponen camisa de fuerza"
Shadir: Algo así, pero se va a armar fea ahora Gracias por tu review!!
Misao CG: 'Rhiannon suspira resignada'
Mikael : "¡Pues no me gusta que me toquen! ¡Y quizás tu no muerdas, pero YO sí!" 'Dice el valiente... detrás de Sharon'
Rhiannon: "¡La muerdes y no comes en un mes!" 'Sharon asiente, Mikael le echa una mirada enfadada'
Mikael: "Oh, vaya, gracias por apoyarme"
Sharon: "No sé por que te haces el malo, si te gusta que te rasquen la oreja cuando duermes" 'Mikael rojo como tomate'
Mikael: "¡No es cierto!"
Rhiannon: Gracias por tu review!! 'Se lleva a los dos contrincantes fuera de la habitación y cierra la puerta con llave'
Swan-chan: No, gracias, no le prepares nada, que él solito se los busque 'esconde conejo en armario de la habitación de hermana menor'
Mikael: "¿Un conejo? Es mío, así que dámelo!" 'trata de abrir puerta'
Rhiannon: "¡Que no! Mary-chan se va a enfadar!" 'Mira a su amiga que no sabe aún'
Mikael: "¡Quiero mi almuerzo!"
Rhiannon: 'saca una goma de borrar' "¡Sigues molestando y te borro del mapa!" 'Mikael refunfuña y se sienta tranquilo... por ahora'
Bueno, le daré el conejo de mascota a mi amiga que te lo va a agradecer mucho, ya que el último desapareció misteriosamente 'mira a Mikael con sospecha'
Gracias por tu review!!
Abby: Je, gracias, no importa, me conformo con que me digas si te gusta o no el cap Si algo no te gusta, dímelo ¿sí?
¿Osito de felpa de Mikael? o0 Bueno, veré que puedo hacer
Hora: ¡Ja! No te digo, ya lo averiguarás, pero no te preocupes, nunca rompo las parejas originales
Capítulo 09: Decisión
Cybelle estaba muy enfadada, más que con Mikael, por Mikael ¡Qué derecho tenían los humanos de esclavizar a uno de los suyos! Especialmente a su hombre. Esto no quedaría así, pobre del mortal que fuera su dueño ahora...
Ningún hecho extraño volvió a pasar en dos días, Sharon ya estaba mucho mejor, hasta podía levantarse por un rato, pero sus heridas aún no habían cerrado. Todos eran muy atentos con ella, la verdad que Saori tenía suerte de tener personas tan buenas a su servicio.
Sharon caminó un poco por el recinto, llegando hasta la biblioteca, le gustaba el lugar, además podría ser que Mikael estuviera allí, ya que no había aparecido desde la vez que había visto a Daidaros por primera vez. Eso le extrañaba mucho. Encogiendose de hombros, se sentó en uno de los amplios sillones, tomando previamente un libro de uno de los estantes. Ella sabía que su guardían había tenido el increible gesto de poner la barrera él mismo, ya que ella no podía levantarse hace dos días, eso le daba una especie de seguridad, ningún otro demonio podría entrar a tratar de matarla por ahora.
Kai se acercó a la biblioteca para ver si encontraba a Sharon allí, ya que no estaba en su habitación.
"Sharon, no deberías estar por ahí caminando, tus heridas no han cerrado" Dijo Kai, Sharon le sonrió y cerró sobre su regazo el libro que había empezado a leer.
"Ya estoy aburrida de estar en cama, para colmo Mikael está desaparecido y estoy comenzando a preocuparme" Dijo Sharon, un poco apesadumbrada. Kai movió de un lado a otro la cabeza y se sentó en el otro sillón.
"No deberías preocuparte por él, ya sabes que le gusta desaparecer por el tiempo que él quiera" Dijo la rubia muchacha, notando que Sharon de verdad se preocupaba por Mikael... aunque ese desgraciado vampiro no se lo mereciera.
"Lo sé, pero de todas formas trataré de invocarlo, sé que a él no le gusta, una vez lo interrumpí en plena batalla y estuvo una semana sin dirigirme la palabra" Dijo Sharon, mirando la tapa del libro, distraídamente. Kai notó una cierta tristeza en la voz de la joven, era obvio que ella le quería mucho.
"Bueno, si no le gusta, es su culpa por desaparecer" Dijo Kai y se levantó para marcharse, cerrando la puerta tras de sí. Sharon suspiró, se arriesgaría a llamarlo, al menos era mejor tenerlo cerca y enfadado que lejos y metido en problemas.
o
Mikael había estado los dos últimos días siguiendole el rastro a Barak, pero el sujeto era más astuto de lo que parecía y daba la impresión de haberse esfumado en el aire. Además, Mikael sabía que Cybelle andaba por ahí, aunque no se atrevía a provocar problemas... por ahora.
Cybelle, muy por el contrario, ya tenía casi segura la identidad del humano que retenía a Mikael, pensaba convertirlo en sushi antes de volver a ver a su compañero, sabía que eso le haría feliz. La barrera puesta alrededor del santuario principal tenía un pequeño defecto que la astuta diabla había utilizado en su contra. Los humanos podían pasarla fácilmente, no así los demonios. Nada más fácil que hechizar a uno de los inútiles guardias para que quitara momentaneamente uno de los sellos.
"Muy bien, después le diré que lo ponga de nuevo, ya casi te tengo" Murmuraba Cybelle, corriendo a una gran velocidad hacia el lugar donde olía al humano. Cuando se acercó más, su sorpresa fue grande al notar que era una mujer y no un hombre como ella había pensado. Sonrió macabramente, la haría sufrir.
Entró sigilosamente al recinto principal, podía olerla en un lugar donde había libros, el olor al papel era muy fuerte. Llegó pronto a la puerta y estubo a un tris de pasar, pero una mano le tiró con fuerza de su cola de caballo.
"Oye, tú, no puedes molestar a Sharon" Dijo la joven, Cybelle la miró con rencor, que humana impertinente.
La joven en custión, viendo que la otra extraña tenía intenciones de atacarla, alistó su Bo. Cybelle le mostró unos afilados colmillos y saltó hacia Ling Shu. La amazona la esquivó con rapidez y la golpeó en la nuca con su arma, un golpe destinado a dejar fuera de combate a una persona normal, pero Cybelle no lo era, aunque el golpe le dolió.
"¡Maldita humana! ¡Me las pagarás!" Exclamó Cybelle, golpeando con una terrible fuerza a Ling Shu, que salió despedida y dio contra la pared, quedando medio inconciente. La otra sonrió horriblemente y se disponía a destrozarle el cuello con sus garras.
"¡Scarlet Needle!" Escuchó Cybelle antes de recibir un horrendo golpe de agujas, ese humano debía ser un caballero para poder inflingirle semejante ataque. Milo corrió hacia Ling Shu, la tomó en sus brazos y entró a la biblioteca. Sabía que eso no detendría al demonio, pero al menos quería sacar a su chica del medio.
Cybelle, del otro lado de la puerta, estaba furiosa, no podía traspasar las cosas como Mikael, pero si derribarlas, eso fue lo que hizo con la enorme y pesada puerta. Del otro lado se encontró con el santo, que tenía en brazos a la chica china y a otra muchacha.
La demonio notó enseguida el enorme poder que tenía esa hermosa chica de cabellos negros y ojos esmeralda. Ella era la persona que andaba buscando, le enfadó aún más el hecho de que fuera tan hermosa, Mikael debía estar estupidizado por ella. Cybelle le gruñó y se preparó para atacarla. Milo había dejado a Ling Shu en un sofá y se había puesto delante de Sharon, después de todo ella también era Atena.
"Milo, ponte detrás de mí, no quiero que ella te lastime" Le dijo Sharon, Milo le miró de reojo ¿cómo podía pedirle algo así?
"No lo haré, yo puedo protegerla, usted aún está herida" Dijo Milo, sin miras de obedecer. Sharon suspiró y de todas formas se puso delante de él.
"No me hagas tener un cargo de conciencia extra" Le contestó ella, Cybelle había alistado sus garras para atacar, pero una cadena le detuvo el brazo.
"¡Salgan de aquí!" Exclamó Daidaros, Cybelle le miró con odio y se lanzó hacia él. El santo la esquivó por poco. Milo aprovechó y la volvió a golpear. Cybelle fue a parar al otro lado de la habitación, voltenado muchos libros en el camino. Sharon se había acercado a Ling Shu, tenía un par de sellos a la mano, pero necesitaba debilitarla antes un poco. Daidaros y Milo estaban haciendo un buen trabajo al respecto.
Cybelle sacudió la cabeza para despejarla. Le habían pegado fuerte esta vez, tenía que matar a esa tal Atena antes de nada y escapar. Así que, se levantó como pudo y cuando iba a salir disparada en contra de Sharon, un par de brazos salieron de la pared y la retuvieron.
"¡Sueltame, Mika! ¡La mataré de todas formas!" Gritó Cybelle, retorciendose en vano, Mikael salió por completo de la pared y la sostuvo en el aire.
"Te dije que regresaras, Cybelle, porqué no me escuchaste. Si le pones un dedo encima a esa chica tendré graves problemas, y TU no serás la causante de eso" Le dijo con frialdad, Cybelle se quedó quieta; no podía creer que Mikael le estuviera hablando así. Ese no era el demonio que ella conocía... esa estúpida humana le había cambiado.
"Pero, Mika... ¡Ella te arruinó la vida!" Dijo Cybelle, Mikael la puso en el suelo y la miró seriamente.
"Vete, no quiero que te vuelvas a acercar a Sharon ni a mí" Le dijo, y se acercó a su ama. Cybelle estaba en shock ¿Él prefería a esa muchacha antes que a ella? No podía creerlo. No quería creerlo. Daidaros y Milo la miraron con recelo, aún podía intentar algo. Cybelle cerró sus puños y salió corriendo de la biblioteca... o lo que quedaba de ella.
Mikael suspiró, esperaba no haber herido demasiado sus sentimientos. Sharon suspiró aliviada, Mikael siempre estaba en el momento justo. Miró a su guardián y le sonrió, como de costumbre, Mikael ni la miró a los ojos. Milo se acercó a Ling Shu, que se estaba despertando.
"¿Te sientes bien, cariño?" Le preguntó dulcemente a su chica, Ling Shu asintió, pasándole los brazos por el cuello, Milo la cargó en sus brazos y, saludando con una inclinación de cabeza a Sharon, se retiró. Daidaros hizo lo mismo y siguió a Milo.
Sharon se acercó a Mikael, se puso delante de él, así no podría esquivarla. Mikael le miró y vio que ella le sonreía deslumbrantemente, luego, sin que él se lo esperara, le pasó los brazos por su cintura y le abrazó. Mikael estaba sorprendido, Sharon estaba muy cariñosa con él últimamente... no que le incomodara mucho.
"Estaba preocupada por ti. Desapareciste sin dejar rastro por dos días. No te vuelvas a ir tanto tiempo" Le dijo ella en contra de su pecho. Mikael se pasó la mano por el cabello y suspiró.
"No era mi intención desaparecer por tanto tiempo, es sólo que Barak es una rata escurridiza y le perdí el rastro, para colmo Cybelle está tras tuyo también"
"¿Quién era esa chica?" Le preguntó Sharon.
"Alguien de mi pasado, a diferencia de Barak, ella es de esta época, por eso se sorprendió de verme esclavizado. Le dije que regresara al otro mundo, pero como ves, no me hizo caso. Y no lo hará hasta que te mate" Explicó él, Sharon no estaba muy convencida sobre la relación de esa chica con Mikael, pero había algo que sí sabía, no le gustaba.
"Será mejor que mañana vayamos por el otro libro, ya quiero regresar a casa" Dijo ella y se encaminó hacia la puerta, ahora derribada. Mikael la siguió enseguida, por lo que podía ver, tendría que pasar todo el tiempo con ella, ya que Cybelle era demasiado astuta como para cejar en su idea de matarla.
Aioria estaba con Mu revisando algunos lugares para que nada raro se le escapara a la vista, Vera y Lei Li los encontraron después de estar buscándolos por una hora entera.
"Aquí estaban, los estuvimos buscando" Dijo Vera.
"¿Pasa algo?" Preguntó Mu.
"Sharon fue atacada hace un par de horas por una mujer, era un demonio como Mikael. Ling Shu trató de detenerla pero casi la mata a ella también, Milo y Daidaros la tenían a los golpes hasta que llegó Mikael, no sabemos como pudo entrar y llegar tan lejos" Explicó Lei Li, Mu y Aioria se miraron extrañados.
Vera se acercó a su novio y lo tomó por el brazo, Aioria le sonrió y soltándose de ella le pasó el brazo por los hombros, Lei Li y Mu decidieron que sería mejor si regresaban, así que todos emprendieron la marcha. Vera estaba pensativa, inconcientemente se tocó la gargantilla que cubría las marcas que tenía en el cuello, pero Aioria sí se dio cuenta y frunció el ceño.
"¿Por qué tienes puesto eso en el cuello? Me gusta más cuando no llevas nada" Le preguntó el león, ella se sorprendió un poco y trató de inventar algo rápido.
"Err, bueno, es que simplemente me gusta" Dijo, Aioria no estaba muy convencido, pero por ahora la dejó salirse con la suya.
