Kakashi estaba de pie en medio de la nada, todo estaba en blanco, la única diferencia en el lugar era su presencia. Miraba hacia el piso con desinterés esperando que algo aconteciera… Nada... aquel lugar era la nada. En aquel inmenso vacío blanco escucho pequeños pasos, miro hacia al frente y vio una pequeña silueta que se aproximaba y se mostraba. Era el joven Iruka de doce años, venia sonriendo con una mochila a espaldas. Kakashi permaneció parado en el vacío viendo a la figura aproximarse.

-¡Hola Kakashi-san! Valla, eres muy alto.- el niño en frente de él hablaba con una dulce sonrisa.

-No creo que estoy soñando contigo, Iruka.- ladeo la cabeza.- y aun más de esta forma.- el niño tiro la mochila en el piso.

-Disculpa por haber aparecido en tus sueños Kakashi-san.- Se aproximo al mayor y lo abrazo, apoyando la cabeza en el estomago de este.

-No tienes la culpa tú, últimamente pienso mucho en ti.- Tomo al chico por el cuello, esto coloco los pequeños brazos en el cuello del mayor y paso sus piernas a la altura del estomago de Kakashi para apoyarse mejor. Kakashi comenzó a caminar en medio de la blanca nada.- Te recuerdo así de pequeño.

-¿No era lindo Kakashi-san? – sonrío animadamente.

-Si, eras.- Sonrío por debajo de la mascara y continuo caminando.- Sabes, si un día decido tener un hijo… ¡Voy a adoptar uno igual a ti!

-Valla.- El pequeño descanso la cabeza en el hombro del mayor.- Pero ¿tendrás celos de tu hijo así como tienes de mí?

-Te crees un experto, ¿no es así Iruka? – continuo caminando en silencio.

-¿Me prefieres como era antes, así de pequeño, o me prefieres como estoy ahora, un adulto? – Pregunto curioso.

-Para mi no hay diferencia.- Paso la mano gentilmente por la espalda del chico.- Si fuera tú, pararía de hacer preguntas sin sentido.

-¡Y si yo fuera tú confesaría lo que estoy sintiendo! – El joven Iruka hablo muy próximo al rostro del mayor.

Kakashi paro, no por causa de lo que él otro dijera. Paro por que no comprendía algo, curiosidad talvez. Bajo la mascara y junto al chico para un beso. No sentía nada, aquello era un sueño… No sentía nada, ningún gusto. Paro el beso, el sueño era de él y él podía hacer lo que quisiese en el. Entonces si era un sueño aprovecharía de todo. Tendió rápidamente al chico en el piso, se acomodo entre las piernas de este y desabotono su pantalón.

-¡KAKASHI-SENSEI! – escucho a alguien gritar y golpear la puerta con fuerza.

Kakashi abrió los ojos enojado, tomo la almohada y cubrió su rostro con furia. En la mejor parte del sueño alguien aparecía para arruinarlo.- KAKASHI-SENSEI.- continuaban llamándolo en la puerta.

Se levanto perezosamente, verifico que la mascara estuviera en su lugar. Controlo todas sus emociones, omitiendo todo. Como siempre hacia. Abrió la puerta sonriendo por debajo de la mascara.

-¿Si? – al abrir la puerta vio que era su exalumna, Sakura.

-Buen día Kakashi-sensei. ¿Incomodo?

"Como crees." Pensó sarcásticamente. Pero simplemente balanceo la cabeza aun sonriendo.

-Que bueno. Vengo a darle un recado de Tsunade-sama, ella quiere verlo inmediatamente.

-Si, compareceré.- Fue todo lo que respondió y cerró la puerta en la cara de la pelirrosa.

Iba a ser un largo día.

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-Gracias por venir Kakashi.- Tsunade agradeció, su voz estaba un poco diferente.- Necesito que cumplas una misión para mi.- Parecía estar un poco mareada.- Hay alguien cambiando información secreta con otra villa, necesito que vigiles a la persona de la que estoy sospechando.

-Y ¿Quién es esa persona? – pregunto demostrando interés y reparando en el estado en que estaba Tsunade.

"De seguro ya esta borracha."

-¡Inokuma Kaito! -¡Aquel nombre! Sus ojos brillaron un poco más.

-Estoy segura de que él es el transmisor de la información.

-¿Esta segura?

"¡Como no lo golpee!"

-Presentimiento.- Hablo al fin. Realmente iba a ser un largo día.

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-¿Ella esta bien señora Genkai? – Iruka pregunto al ver una silla tirada en el piso. Y K estaba a su lado.

-No te preocupes, ella esta haciendo eso para llamar la atención, solo por que esta esperando bebes.

-Cachorros.- Intento corregir educadamente.

-Bebes.- La señora vieja río.- ¡Hola K! ¿No vas a hablar conmigo? – El perro la miro en silencio.- Orgulloso, un día vas a hablar conmigo. Entonces tomaremos té juntos.

-Esta bien… - Iruka con una gota en la cabeza se levanto de la sala de la casa de la vieja señora.- Me tengo que ir, ¡Vamos K!

-¡Cuida bien de Iruka K!

Al salir de la casa Iruka volteo hacia el perro serio y sonrío. Él gustaba de la forma de ser de la vieja.

-Entonces K, ¿Qué haremos ahora? – Espero la respuesta del perro, que nunca le daría.- No tenemos ni idea. Parece que va a llover de nuevo hoy.- El perro volteo hacia arriba y vio a Iruka encararlo.- Eres una animal experto, si un día te vas voy a sentir tu ausencia.- Se quedaron mirando.

-¿Iruka-sensei? – Iruka escucho aquella voz tras de si. Por más extraño que pareciera él sonrío.

-¡Kakashi-sensei! Que bueno es verte.- El enmascarado se aproximo, Iruka no movió la mirada- Este es K, ¡el amigo del que tanto te hable! – Kakashi miro al perro y sonrío.

-Un bello animal de porte elegante.- Hablo viendo sonreír aun más a Iruka.

-¡Le gustaste K! – El perro ladro. Fue entonces que él miro serio a Kakashi.- Este… Debes creer que soy raro por estar platicando con un animal que no habla, ¿cierto?

-Nunca.- él otro se alivio.- ¿Puedo hacerte una propuesta? – él otro balanceo la cabeza con extrema curiosidad.- Más tarde podemos ir a tomar saque.

-Es que soy un poco flaco para la bebida.- Hablo con la cabeza baja, mirando al suelo con vergüenza. El perro lo miraba con la lengua de fuera y moviendo el rabo. Parecía estar apoyando la idea.- Esta bien voy.

-Que bueno Iruka-sensei.- Coloco las manos sobre el hombro del otro, Iruka percibió que había algo mal en Kakashi, le estaban temblando las manos.- Nos vemos al rato.- entonces este se retiro.

Iruka comenzó a andar en silencio pensando en diversos asuntos, el perro a su lado estaba extrañamente cabizbajo. El tiempo que demostraba que en breve iría a llover estaba cada vez más frío.

-Kakashi-sensei estaba extraño.- Hablo, pero luego se callo cuando vio a K correr a gran velocidad.- Espera ahí, no te me escaparas.- Corrió tras el animal. Cuando lo vio girar en una calle giro también, pero la calle estaba vacía. Él miro para todos los lados y comenzó a correr nuevamente, K no podía huir así.

Mientras tanto Kakashi estaba recargado en la pared de un callejón, el ojo que poseía el sharingan estaba descubierto. Él hizo eso para ver mejor sus manos, que estaban temblando.

-¿Qué esta pasando conmigo?

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Después de unas horas de buscarlo sin éxito, y después de descansar, Iruka salio al fin. Estaba parado en medio de la villa mirando al cielo, que estaba nublado. Tenia la certeza de que en cualquier momento llovería, probablemente fue una locura de su parte el aceptar tomar saque. Escucho un ladrido alegre a su lado, bajo la cabeza viendo a K a su lado. Acaricio la cabeza del animal.

-Perezoso, saliste corriendo abandonándome. Al parecer voy a tener que encontrara a tu dueño. ¿Dónde estuviste?

Iruka volvió a mirar el cielo con interés. Entonces le surgió la idea de visitar a sus padres otro día, a cusa de un gruñido el salio de sus pensamientos. K gruñía y mostraba las garras para Kaito, que se aproximaba a Iruka con las manos en los bolsillos. Kaito miraba al perro con desden.

-¿Nunca te separas de ese animal Iruka? – se paro muy cerca de Iruka, este respiraba pesadamente y miraba a los lados.

-Él es…- respiro profundo.-… Él es mi amigo Kaito-san. Iruka por impulso aseguro la correa de K, para evitar cualquier accidente.

-Odio a los perros. Prefiero a los gatos.- se aproximo a Iruka para susurrarle al oído.- Córrelo ahora.- mando, y por impulso Iruka obedeció.

-Me tengo que ir…

-No tienes.- Tomo a Iruka por la cintura, no le importo si el perro gruñía. Estaba preparado para matar al animal si fuese necesario.- No admito disculpas para huir de mi.- Tomo el cabello de este para mirarlo, Iruka era fácilmente manipulado cuando estaba en aquella situación.- Bésame.- Exigió. Iruka cerro los ojos pesadamente, su estomago se contrajo, cosas venían a su cabeza. A él no le gustaba aquella nostalgia.

-¡Iruka-sensei! – Al escuchar aquella voz a lo lejos Iruka empujo a Kaito, que se quedo pasmado por la súbita reacción del sensei. Kakashi llego en medio de los dos parando alegremente la frente de Iruka.- ¡Que bueno que viniste!

La suerte de Kakashi fue que había mandado un clon transformado en perro para aseguarse que Iruka estaba por ahí. K no iba a atacar, no por hoy, entonces el mejor momento de aparecerse seria aquel, para no dejar a Kaito, el bastardo, aprovecharse del pobre Iruka. Kakashi lo abrazo animadamente.

-¡Me hiciste feliz! – hablo bajo solo para que Iruka lo escuchase y despertase de aquel transe. Iruka miro a K, este había parado de gruñir.

-El gran Hatake Kakashi, el ninja que copia.- La voz de Kaito sonaba como veneno, ojos cerrados con calma.

-Inokuma Kaito, el jonin que regreso después de años.- El albino se retiro de Iruka y se quedo con las manos en los bolsillos. Estaba tranquilo. El joven sensei miraba hacia uno y otro y miraba al perro. Parecía haber un clima tenso en el aire.

-¿A que debemos tu increíble presencia? – Ojos dorados de pupilas negras se abrían lentamente, así eran los ojos de Kaito. Ojos de los que Iruka tenía miedo. Ojos felinos.

-¡Iruka-sensei y yo vamos a ir a tomar saque! – Paso su brazo por el hombro del otro, que se puso extremadamente rojo.

-¿Hay una tercera silla en ese pequeña fiesta entre amigos? – Pregunto entrecerrando los ojos, parecía que estaban compitiendo por algo y si tenían él no iba a perder.

-La tercera silla ya fue ocupada por el amiguito de aquí.- Apunto al perro que encaraba a Kaito atentamente.- Quien sabe la próxima.

-Si… - dio las cosas.- Quien sabe.- Se retiro del lugar.

Kakashi se retiro de Iruka por un momento dio algunos pasos al frente, coloco una mano en la quijada y analizo a Kaito. Iruka miraba al suelo perdido, respiro profundo e intento olvidar el mundo externo, sintió que K lamia su mano para animarlo.

-Kakashi-sensei, yo…

-¿Vamos Iruka-sensei? – Corto él otro.

-Vamos.- Sonrío.

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Aquello descendía rasgando su garganta, tomo todo de un trago. Estaba decidido en tomar solo aquel vaso, era débil con la bebida entonces podría pasarla mal. Hizo una cara al tomar todo y sus mejillas se pusieron rojas con el calor de la bebida.

-¿Inokuma es tu amigo? –Kakashi pregunto.

-Yo creo que si…- Iruka se sentía un poco mareado, y eso que solo fue un vaso. Pero él cambio de asunto.- ¿No vas a tomar tu saque?

¡Tus ojos están tan vacíos cuando miras a Inokuma! – Kakashi hablo al mismo tiempo en que analizaba los gestos del otro. En respuesta Iruka suspiro, tomo la botella de saque de encima de la mesa y lleno otro vaso, tomando toda otra vez de un solo trago. El albino sabía que esa acción de Iruka era para intentar olvidar algo.

-Impresión tuya Kakashi-sensei.- Hablo mirando para el vaso vacío, dos vasos y estaba más mareado aun.

-¿Tienes algo Iruka-sensei? – Si el otro estaba tonto aprovecharía para sacar información.

-Yo creo que no.- Se descubrió sobre la mesa empujando la botella más cerca de si.

-¿Crees? – Vio al otro erguir la columna, ladear la cabeza confuso.

-¡No! Quiero decir si… si ya.- Su cabeza estaba confusa, tenia que olvidar todo, tomo la botella y bebió directo de ella.

-¿Ustedes ya tuvieron algo? - Pregunto mientras quitaba la botella de las manos de Iruka, pero se sorprendió con la reacción del otro de intentar bajar su mascara, tomo la mano de este.

-¿Por qué no te quitas esa maldita mascara? – Iruka estaba rojo, tonto y parecía borracho, Kakashi soltó su mano.- Por favor, para de hacer preguntas.- Pego la cabeza en la mesa.- No consigo procesar bien la información

-¿Estas bien Iruka-sensei? - Esta vez estaba preocupado por la situación del otro, paso la mano por la cintura de este intentando ampararlo. El joven sensei miro hacia un lado, pero buscaba a K y se preocupo por el.

-¡K! ¿Todavía estas por aquí? – Iruka tirado abrazaba al perrito con alegría. Kakashi que al inicio se asusto con la actitud del otro sonreía ahora abiertamente al ver la escena.

-Lo quieres mucho, ¿no es cierto? – Se levanto y se agacho hasta quedar de frente a Iruka, que sonrío abiertamente, con su cara roja apretando un poco el abrazo con el animal.

-¡Claro! – Sonrío – Él no me pregunta por mi pasado o por las cosas que hago, siempre esta a mi lado sin recordar esa historia de jerarquías. A pesar de ser destructor es un buen amigo. Voy a encontar al dueño de él.

-¿Por qué?

-Voy a pedirle a K para mi.- La voz estaba mas calmada, pero continuaba tonto.

"Que pena que K no existe en realidad." Kakashi extendió la mano para ayudarlo a levantarse, pero tuvo como respuesta una negación brusca.

-Quiero quedarme un poco más Kakashi-sensei.- Pero su pedido no fue atendido, Kakashi lo tomo y apoyo. Sujetándolo firme.

Y llovía nuevamente. Las gotas parecían pequeños diamantes que caían y adornaban aquel cielo en la noche. Iruka miraba al perro sin motivo alguno, permanecía apoyado en Kakashi. Andaban por la noche sin percibir un ser escondido en las sombras, ojos dorados analizaban la escena con falsa calma. Miraban y seguían cada movimiento que los dos objetos de su observación hacían. Él decidió irse, pero no desistiría tan fácil.

-Dicen que la lluvia sirve para lavar nuestra alma Kakashi-sensei…- Se recargo más en el mayor sin notar su acción – ¿Alguna vez necesitaste lavar tu alma?

-Varias veces lo necesite.- Hablo serio, a pesar de la lluvia era bueno sentir al otro cerca.-Eres muy débil con la bebida.

-¿Si? – No sabía que más decir, simplemente sabía que estaba cerca de su casa.

-Debes alejarte de Kaito.- Kakashi fue tan directo en el asunto que más parecía estar dando una orden.- Él no es confiable.

-¿Y hoy en día que es? – La respuesta sorprendió al albino. Iruka continuaba andando y sin animo pasaba la mano sobre los pelos mojados del perro, aquello le dificultaba mucho a Kakashi sostenerlo.- No me puedo alejar, él es como un imán. Él puede tener sus defectos, pero yo también tengo defectos.

-¿Y cuales son? – Sujeto más fuerte la cintura del otro.

-Soy un débil, nunca hago nada grandioso.- Sonrío triste.- Yo apenas soy un chunin emocional demás, que se apega demasiado a las cosas. Soy un alguien que no sabe nada de su vida, pero la verdad quiero olvidar algunas cosas.- Miro al único ojo visible de Kakashi.- ¿Crees que soy una basura Kakashi-sensei?

-No.-Paro para mirar mejor a Iruka.- ¡Yo también tengo defectos! Mi pasado esta manchado de sangre, eso es otra historia. Pero soy posesivo con lo que me agrada, digamos que celoso.

Silencio. Parados en aquella lluvia enfrente de la casa de Iruka, estaban juntos demás. Se miraban intentando descubrir los secretos uno del otro. La visión de Iruka estaba un poco turba, él sabia que en cualquier momento vomitaría, pero no le importaba pues había algo en la mirada de Kakashi y aquella situación lo intrigaba. El albino sabía que aquella escena le recordaba otra.

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La villa estaba vacía, no exactamente vacía. El enmascarado estaba parado en medio de la lluvia mirando sus manos temblar. Siempre temblaban así cuando pensaba en el chico Iruka, solo que no entendía aquella reacción… vio al chico pocas veces, ni lo conocía bien y estaba con las manos temblorosas como un idiota. Él se sentía bien debajo de la lluvia, ella se llevaba toda la suciedad de sus misiones. La sangre de aquellos a los que tenia que matar.

-¿Gahgashi-san?- escucho una voz suave hablar, pero era una voz sofocada. Aquello parecía ser su nombre dicho de una forma extraña.

Quito la atención de sus manos y miro hacia al frente, dejo que sus brazos cayeran al lado de su cuerpo derrotado. Enfrente estaba el chico que no quería ver, el culpable de que se sintiera así. El chico tenia ropas de frió, con una mano sostenía un paraguas y con la otro sostenía un pirulí, uno de aquellos redondos e coloridos.

-Golha.- Eso pretendía ser un hola, pero aquel pirulí le impedía a Iruka hablar.

-¡Quítate eso de la boca!- Ordeno. Él otro retiro lentamente el pirulí y sonrío.

-¡Si continuas en la lluvia te vas a resfriar Kakashi-san! – Mal termino de hablar y sus ojos estaban extremadamente abiertos por la aproximación del enmascarado, estaba bajo el paraguas junto a él. Estaban muy próximos, lo que hizo que sus mejillas se pusieran totalmente rojas.

-¿Ya? ¡Estoy fuera de la lluvia! – Kakashi hablaba irónico. Sus cuerpos estaban muy próximos.

-No nada.- Bajo la mirada y coloco de nuevo el pirulí en la boca.- Plaara tli…- hablo, Kakashi retiro el pirulí de la boca de este.- ¡Para ti! - Repitió y le dio algo.

Era la foto que Iruka había tomado de ellos dos. Ahora él podía verse, en la foto Iruka esta con el cabello suelto, por que Kakashi lo había soltado, y estaba siendo abrazado por detrás por el enmascarado.

-Mi papa comento sobre esa foto.- Kakashi permanecía callado mirando la foto mientras él otro hablaba.- Él dice que ese abrazo parece un poco posesivo.

-¿Qué más? - hablo mirando a los ojos a Iruka, que enrojeció más.

-Nada.- Hablo bajo, pero luego sonrío largamente.- ¡Guarda esta foto como recuerdo!

-Talvez.- Fue todo lo que dijo antes de guardar la foto, después pensaría que haría con ella.

Se quedaron viendo, escuchaban el ruido de la lluvia golpear el paraguas. Iruka mantenía el pirulí abajo, para evitar hablar con el en la boca. Kakashi apenas pensaba en aquella travesura que el otro le hiciera la última vez que se vieron. Lenta y delicadamente Kakashi cubrió los ojos de Iruka con una mano, el chico de cabello castaño se asusto con ese acto, él no veía nada y no entendía el por que de esa acción, se paralizo al sentir un calor en sus labios, sentía piel con piel. Y luego vino el frío. Un pequeño sello, que lo asusto y le agrado al mismo tiempo. Kakashi fue osado esa vez por hacer eso sin mascara y mas osado aun por haber cubierto sus ojos para que no lo viese.

Luego la mano salio sobre sus ojos, dando libertad a la visión. Pero su corazón se sintió decepcionado al ver a Kakashi con mascara. Lo que había hecho Iruka antes era una travesura por no haberse quitado la mascara, pero lo que Kakashi hizo era una tortura.

De tan nervioso que había estado dejo caer el pirulí al suelo ensuciándose de aquella agua inmunda que corría. Sus labios temblaban, intentaba tomar aire. Nunca, en ningún momento, había sido besado, si aquello se calificaba como un beso. Nunca se había sentido así, no sentía el suelo, olvido hasta su dulce caído.

-¿Por… por que hiciste eso? – Estaba tan nerviosos que tartamudeo, se sentía un tomate de tan rojo.

-¡Venganza! - Una simple palabra. Pero Kakashi percibía que la situación no era tan simple. No mostró el rostro, pero hizo aquello… aquello que le hizo sentir un leve sabor dulce que le daban ganas de querer más. La lluvia empeoraba, soplaba mucho, y como Iruka estaba en estado de shock no sostenía bien el paraguas, el objeto se quebró y voló.

A Kakashi no le importaba eso, ya estaba mojado. Pero al ver que el pequeño chico se encogía a causa de la fuerza de la lluvia tomo la mano de este y salio corriendo buscando un refugio, el único lugar que encontró adecuado para no mojarse más con la lluvia fue el frente de una casa. Kakashi se mantenía agachado e Iruka de pie recargado a la pared.

-¡Maldición! Deje caer mi pirulí en el suelo.- Iruka hablo mimoso, con el rostro contorsionado a causa de un pequeño berrinche. Kakashi se rió, fue la primera vez que vio a Kakashi sonreír, y parecía muy espontáneo.- ¿Por qué te estas riendo?

-¡Eres muy niño! – se levanto, continuaba riéndose. Él se sentía bien. La lluvia lavo su alma.

-¡Ya te dije que no soy un niño! Tengo doce años, ¿recuerdas? – Iruka se sintió insultado.

-¡Eres un niño! Andas por ahí corriendo atrás de mariposas y comiendo pirulitos.- sonreía, no sabia porque se estaba siendo dispuesto.- Dio para sentir el dulce sabor de tus labios.- Coloco las manos en los bolsillos.

-¿Cómo puedes saber el sabor por los labios? Por lo que se el sabor esta en el interior de la boca.- Estaba completamente rojo con el asunto de la platica. Kakashi estaba normal, parecía que el asunto era natural. Él sonreía por debajo de la mascara, sus ojos se tornaban un poco maliciosos. Iruka podría decir que Kakashi estaba comenzando a transformarse en un esplendido pervertido.

-Es verdad.- Él enmascarado respondió atrapando a Iruka contra la pared.

Iruka sintió nuevamente las manos que cubrían sus ojos. ¡Maldición! Él sabía lo que ocurriría después y le gustaba. Y nuevamente sintió los labios sobre los suyos, pero fue diferente. Sintió los labios más pesados y sintió algo que le hizo estremecerse más, sintió el toque de una lengua invadir el interior de su boca. No sabia que hacer, temblaba y se sentía excitado. No podía ver, pero podía sentir… sentía la lengua del otro tocar la suya, comenzó a moverla imitando al otro. Le gustaba aquella sensación nueva, de aquel gusto, le gustaba la forma en que su corazón latía. Gusto de Kakashi.

Al poco tiempo sus labios se separaban terminando aquel contacto con un leve beso, aun con los ojos cerrados y extremadamente colorado, Iruka intentaba recuperar el aire. Jadeaba demasiado. Se estremeció aun más al sentir la respiración del enmascarado cerca de su oreja.

-¡Dulce! – Susurro antes de desaparecer.

Iruka abrió los ojos encontrándose en una completa soledad. Al frente estaba la lluvia, que no disminuía, y nada más. Se sintió usado, Kakashi lo besó y tomó su corazón para después huir. Al final consiguió lo que quería, lo había besado y no importaba nada más. Era lo que pensaba. ¿Seria que Kakashi lo había usado como diversión? ¿Cómo pasatiempo? Iruka se sintió desechable.

Se agacho y empezó a hipar, comenzaba a llorar. Él se apegaba tanto a las personas que cuando se iban se sentía triste y abandonado. ¡Carajo! Kakashi lo beso y se marcho, no quería nada más.

-¿Por qué estas llorando? – Al escuchar esa voz miro hacia arriba, vio a Kakashi con su mirar triste y con la mascara puesta en su lugar, sosteniendo un pirulí aun cerrado.- Sabia que era tu primer beso, pero no sabia que ibas a asustarte tanto hasta el punto de llorar.- Tomo la mano de Iruka ayudándolo a levantarse.

-Yo…- no sabia que decir. Kakashi no lo había abandonado, y encima de todo pensaba que lloraba de nervios.

-¡Cálmate! – Intento calamar al menor.- No te quería asustar, solo quiero tu bien.- Iruka se puso rojo.- Fui a comprar esto para ti, ya que el otro lo dejaste caer.- Entrego el pirulí.

-¡Gracias Kakashi-san! – sonrío francamente.

-¡Eres un dulce Iruka!- Sonrío por debajo de la mascara, era la milésima vez que veía a Iruka sonrojarse.- Nos vemos.- Desapareció rápidamente.

Ahora no se sentía solo, aunque Kakashi no estuviera ahí. La lluvia era una excelente amiga, ana excelente guardadora de secretos. Sonrío para la nada.

-También eres un dulce Kakashi-kun.

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-NO- grito al empujar a Kakashi lejos de él. Cerró los ojos y cubrió su boca con la mano. La lluvia continuaba cayendo.

-Iruka-sensei…- aquel recuerdo vino en un momento inoportuno, Kakashi necesitaba platicar con Iruka sobre esos recuerdos, saber que él también recordaba.-… necesitamos.- Se callo al ver a Iruka vomitar.

Él ya no estaba bien desde el comienzo y el recuerdo vino en un momento inoportuno. Él sabia que no se le daba bien el beber, entonces ¿Por qué bebió? Ah si, para olvidar. Solo que a cambio de olvidar algo aparecía otro. Él rogaba que no fueran recuerdos. Deseaba mucho que aquello fuera su imaginación. Tenía miedo de que Kakashi recordara aquello. Él no estaba bien, estaba mareado y con un sabor desagradable de vomito en la boca.

-Deja que te ayude.- Kakashi intento acercarse, pero Iruka caminaba hacia atrás llegando más cerca de su casa.

-No. Quiero saber donde esta K.- Volteaba para todos lados con una visión borrosa, y la lluvia no ayudaba a esclarecer. K no estaba por ahí.

-Él se fue.- Mintió. Gastaba chacra mantener un clon y aun más transformado, por eso hizo desaparecer al perro, para después deshacerlo.

-Él siempre se va cuando más lo necesito.- Iruka hablo para si mismo, Kakashi escucho.

-Yo te ayudo Iruka-sensei.- Intentando acercarse nuevamente y nuevamente él otro dio pasos hacia tras, llego un momento en que Iruka cayo sentado en la pequeña escalera que daba acceso a la puerta de su casa.- ¡Puedes confiar en mi!

-Difícil.- Cubrió su rostro con sus manos, él estaba completamente ebrio.- ¿como puedo confiar en alguien que se esconde debajo de una mascara?- por estar borracho hablaba sin pensar.

Silencio. Iruka solo escucho el silencio, continuo con el rostro tapado. Él tenia la certeza de que con lo que había dicho Kakashi se habría marchado. Lentamente retiro las manos de su rostro y miro hacia al frente, Kakashi aun estaba ahí, pero diferente. El sharingan estaba descubierto.

Iruka se sintió perdido en aquel ojo pigmentado de rojo sangre, y Kakashi lo miraba serio, con una mirada hipnótica, una mirada que le hacia caer en admiración. La cicatriz sobre aquel ojo era interesante y hermosa. Pero no le dio tiempo de analizar directo, Kakashi levanto una mano y con dos de sus dedos jalo la mascara, revelando su rostro.

El corazón de Iruka latía frenéticamente. ¿Como Kakashi podía revelar su rostro por causa de su comentario? El rostro de él era armonioso y bello, llamaría la atención de cualquier persona. Era extraño verlo sonreír, su sonrisa era bonita.

-¿Ahora puedes confiar en mi? – Pregunto y recibió un balance de cabeza positivo. Iruka lo miraba con la boca levemente abierta de espanto y curiosidad genuina.- ¡Vas a ser el único que no lo voy a hacer olvidar!

-¿Mmm? – no entendió lo que él otro dijo.

-Toda persona que ve mi rostro hago que lo olvide. Es una habilidad que tengo.

Iruka estaba callado. Entonces él seria el único que sabría como era el rostro de Kakashi. Se levanto mirando el suelo avergonzado.

-Gracias por la ayuda Kakashi-sensei, pero ya puedes irte. Estoy bien.

-¿Estas seguro?

-¡Lo estoy!

Nada más podía ser hecho o hablado, e Iruka continuaba con la cabeza baja.

-Hasta luego Iruka-sensei.- Desapareció con una tremenda velocidad.

Iruka entro a su casa arrastrándose y con mucha dificultad. Su cabeza giraba y estaba confusa. Cerro la puerta, dio algunos pasos y cayo en el piso de tan mareado. Ya ahí abajo miro la ventana, gotas de lluvia caían en ella y luces rápidas entraban, estaba relampagueando. Lluvia… Iruka sonrío colocando sus dedos sobre sus labios.

-¿Desde cuando son así de amiguitos? – Escucho una voz en una esquina de la casa, ojos dorados lo miraban de la cabeza a los pies.

-¿Kaito-san? ¿Com…como fue que entraste aquí? – Iruka estaba un poco asustado, no conseguía levantarse del piso por estar débil.

-¡Eso no importa! – Se aproximo. Los ojos felinos daban miedo.- No respondiste a mi pregunta.

-Yo…yo…- miro para el suelo, el tenia miedo de lo que podía ocurrir.- Por favor, vete.- Pidió, prácticamente imploro.

-Claro que no. Tengo que saciar nostalgias, fueron muchos años sin verte.- Se sentó encima de Iruka, haciéndole golpear la espalda violentamente en el suelo.

-Por favor, no quiero.- Se sentía sin fuerzas, débil y sin vida. Kaito tenía ese poder de dejarlo así.

-¡Caray! Valla, hasta parece que nunca has hecho esto antes.- Sujeto a Iruka con más fuerza y lo mordió, quería herirlo y hacerlo llorar.

Iruka luchaba intentando soltarse, no lo conseguía por estar débil a causa de la bebida y por que él otro era más fuerte. No quería sentir nuevamente, todo lo que quería olvidar, pero aquello le hacia recordar. Sus ojos se quedaron vacíos y llenos de lagrimas, él miraba la ventana que estaba para si cabeza abajo, sus ojos no eran más aquellos castaños vivos, eran un gris muerto. Intento inútilmente de salir.

-Estate quieto y obedéceme.- Era lo que escuchaba.- Me perteneces.

Entonces él era eso, un objeto para ser poseído sin piedad. Tuvo ganas de vomitar, no por haber ingerido bebidas, pero si por sentir asco del sujeto que lo estaba hiriendo. Continuaba mirando la ventana intentando huir de la realidad, pero él sujeto lo rasgaba en medio sin compasión, lo invadía sin recelo y por encima gemía mientras él lloraba quieto. Él solo quería no sentirse solo…

-K… - fallo al hablar, él otro lo penetro con más fuerza, sintió salir sangre de si.- ¿Donde estas K?

-Aquel pulguiento no esta aquí. Estamos solos tú, yo y la lluvia…

¡Lluvia! Era lo que veía por la ventana, prefería pensar en la lluvia que saber que tenia alguien violándolo, prefería pensar en una pequeña mariposa amarilla, que sentirse rasgado, prefería pensar en un listón azul que saber que tenia sangre saliendo de su entrada, prefería pensar en un pirulí dado de regalo que sentir aquel inmenso dolor y finalmente prefería pensar en un dulce beso dado en medio de la lluvia a saber que su corazón estaba siendo destruido.

CONTINUARA…

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*Nota de la autora: Hola queridos lectores, aquí esta un capitulo más para ustedes. Un capitulo en el que yo llore al escribir, espero que les haya gustado y dejen reviews por favor.

*Aniagreen autora brasileña de este fic "melhor amigo do homem"

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Hola ya se, lo siento, se que me tarde mucho en traducir este cap. Pero es que tuve algunos problemillas, pero intentare apurarme con el próximo. Así que ya saben dejen rws para que me apure, además de que este capitulo a mi parecer es uno de los mejores y en partes feliz y demasiado triste en otras, por no decir que es el más largo hasta ahora.

Gracias por todo.