Disclaimer: Fairy Tail y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima-sensei.
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One In A Million
Capítulo Nueve: Atrapados
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El ataque de las mujeres buitres hacia el grupo del momento causó que Juvia se transformara y fuera a reclamar lo que supuestamente era suyo. Corrió en tacones hacia donde se encontraban empujando una tras otra alejando a toda posible mujer que quisiera algo con Gray aquella noche. Tras de ella, las muchachas se veían incómodas, arrepentidas de haber invitado a la fanática que no podía controlar sus emociones. Peor que eso, los muchachos se percataron de la presencia del grupo de chicas. Lucy contuvo la respiración, aunque casi el uno por ciento de felicidad la estaba atacando se ponía muy nerviosa cuando Natsu la analizaba sin escrúpulos. El cantante le sonrió desde su lugar para luego acercársele en compañía de sus amigos.
―¿Están de fiesta, chicas? ―dijo como modo de saludo.
―Digamos que tenemos una reunión fuera de oficina. ―respondió Erza algo inocente. No acostumbraba a esos tipos de eventos.
―¿Podemos unirnos a ustedes? ―preguntó Jellal.
Las chicas se miraron.
―¡Claro que sí! ―exclamaron Levy, Juvia y Erza, esta última como si no le importara.
―¡No! ―en cambio y al mismo tiempo, Lucy fue la única que se negó. Quedando un tanto expuesta. ―Di-digo, de seguro ustedes se aburrirán con nosotras…―lo único que pudo hacer es mirar a Natsu como si buscara su aprobación. Moría de ganas por saber si él deseaba pasar la noche con ella o simplemente irse a buscar otra cosa.
Aunque ese limitado tiempo le sirvió para analizar mejor todo; quizá no era tan buena idea el estar medio-pegados en ese club de artistas. Había algo de prensa y figuras que podían hablar más tarde en revistas del espectáculo. Eso no era beneficioso para nadie de los que se encontraba ahí. Se miraron como si quisieran comunicarse con sus pupilas, atravesar sus pensamientos o leer sus labios. Se podría decir que por suerte, ambos analizaron la misma situación.
―Chicos, vamos a otro lado. ―sin dar explicaciones, Natsu se giró al lado contrario y empezó a caminar haciéndose el que no le agradaba la idea de pasar la noche con las chicas. Sin duda esto hirió un poco al ego de Heartfilia, pero suponía que lo hacía por el bien de su sexo-relación ante las cámaras, así que lo dejó pasar.
―¡No! ―Juvia vio irse a Gray con sufrimiento, moría de dolor al imaginárselo con otra mujer. Entre Erza y Levy tuvieron que sujetarla para que no fuera tras él.
―Por dios mujer, ¿cómo no te haces respetar? ―la regañó Erza―, ni que fuera el único hombre de este mundo.
―Para mí es el único…―respondió apenada y rendida, por el momento quiso guardar energías para más rato. No pensaba irse de ahí sin al menos haber bailado una canción con el amor de su vida.
Tras varias canciones pasadas por el DJ, el grupo femenino se colocó en la barra para descansar de tanto baile. Creían que tendrían una larga noche de conversación pero el hecho de que pusieran otra canción lo suficientemente pegajosa les hacía dudar de su futuro.
Levy fue la primera que insistió en ir a la pista, obligando a Erza y Juvia a acompañarles ya que al parecer alguien tenía otros planes para Lucy. En tanto ella se mantenía con la vista fija en su copa margarita alguien cubrió sus ojos tras su espalda.
―Adivina quién es.
Su voz era suave pero masculina a la vez. La había escuchado un montón de veces en las radios icónicas de Fiore. No cabía duda. ―Hibiki Lates ―se quitó las manos del muchacho con delicadeza de su rostro para girarse hacia él. ―Tiempo sin verte, ¿cómo te ha tratado la vida?
―Ahora me ha bendecido. ―murmuró mirándola como si fuera un filete. Lucy solo soltó una risa nerviosa, ya no tenía la típica excusa de que estaba casada con Bora, pues todo el mundo sabía de su reciente divorcio. Así que no le quedaba otra opción que ser amable aunque indiscretamente y como siempre, debía rechazarlo.
Hibiki era un chico guapo, ella lo admitía. Pero lo guapo lo tenía de mujeriego y ese tipo de personas no le agradaban para nada. Aunque si pensaba en Natsu se llegaba a contradecir un poco, puesto que él era igual o peor.
Bebió un trago de tequila margarita, frío y directo por su garganta para apaciguar el calor que sentía. Frente a ella, Natsu Dragneel se frotaba con una aparecida en la pista de baile. Su sangre hervía y sus dientes tronaban. Quería ir hasta allá y lanzarle todo lo que tenía su copa encima para que se le bajara la calentura, pero no tenía más remedio que ser una espectadora. Observó a quien tenía a su lado y no se le ocurrió nada mejor que usarlo de señuelo. Lo jaló del brazo sin preguntar y lo arrastró a pasos de donde estaba el cantante de rock. Por ningún momento pensó si estaba bien o mal el usar a Lates para su conveniencia, el tipo se lo agradecería de todas formas o si no, buscaría luego a alguien más con quien divertirse.
―Jamás creí que aceptarías bailar conmigo, me siento halagado. ―Hibiki sonreía como un chiquillo, babeando por cómo las luces del antro destacaban la exuberante figura de Heartfilia. Se veía hermosa ante los ojos de cualquiera y él la quería, en su cama. Sabía que era difícil, porque ha luchado constantemente para ello tras los años que lleva en Fairy Tail Records. Estaba empezando a creer que su objetivo podía cumplirse.
Ella ignoró sus palabras y solo se meneaba, porque era un gran método para llamar la atención del resto. Los pasos de baile eran sus mejores aliados, se desenredaba en la pista con tal facilidad que pareciera que lo había ensayado todo el día anterior. Hibiki no se quedaba atrás, no por nada su grupo se destacaba por sus famosas coreografías. Se complementaron en la canción, acechándose con la mirada.
Todos clavaron sus ojos en ellos, una gran bomba se había desatado en el club. La diva de Fiore permanecía demasiado cerca del más codiciado del país, era un notición para todas las revistas y programas de espectáculos.
Natsu observaba desde su lugar, porque no importaba en qué estuviera, aquel cabello dorado siempre llamaría su atención. La mujer que no lo soltaba también fijo su atención en la pareja estrella, molesta.
Lucy apoyaba sus brazos sobre los hombros de Hibiki, riéndose con demasiada espontaneidad; tenía que admitir que todo eso lo incomodaba.
La canción acabó y regresaron a la barra para refrescarse. El encierro del lugar y la cantidad de calorías quemadas los tenían agotados. Pidieron dos margaritas más y esperaron ahí sentados. Durante el proceso, Lucy no dejaba de girar su cabeza hacia atrás, buscando al mechas rosas por todo el club con la mirada. No tuvo éxito.
Se echó gran parte de la copa a su garganta, con coraje. Moría de ansiedad por saber a dónde se había metido, ¿y si se fue con otra mujer?, detestaba sentirse tan preocupada.
―¿Te das cuenta que somos algo así como la pareja perfecta? ―en unos segundos Hibiki le susurraba en su oreja tan cerca que la asustó.
―¿Tú crees? ―respondió, nuevamente buscando a Dragneel desde su lugar. Escuchaba de fondo como el cantante le decía un montón de halagos y cosas que en su cabeza servirían para que ella cayera en sus redes, pero la música lo hacía casi inútil.
No permanecía concentrada en sus palabras, solo quería saber dónde se había metido Natsu.
Y cuando vio que se acercó Levy, Erza, Juvia en compañía de los chicos de Paradise City su corazón se estrujó.
―¿Y Natsu? ―preguntó sin pensar.
Gajeel puso una cara risueña. Eso lo decía todo.
Gruñó por lo bajo e ignorando a todo lo que la rodeaba caminó rápido hacia los baños de hombres. Ni tenía idea porqué se le ocurrió que podía estar ahí, pero fue firme y con ganas de asesinarlo ahí mismo. Dejó al grupo atrás y entró por los pasillos que para su suerte, estaban despejados. Al mismo tiempo, era sospechoso.
Dos cuartos más allá, un gorila de casi dos metros cuidaba una puerta misteriosa con cara de pocos amigos.
Sin temer, ella se puso en frente. ―¿A quién ocultas?
Él no respondió y Lucy sabía exactamente lo que debía hacer. Metió la mano en su bolso y sacó una considerable cantidad de dinero, sí, de vez en cuando era bueno usar el poder.
―Si me dejas entrar esto es tuyo. ―le mostró el fajo de billetes.
Sin alegar, el hombre gigante recibió su premio retirándose desinteresado por lo que podría ocurrir después. Lucy esperó a que desapareciera por el corredor para abrir la puerta con temor. Cuando lo hizo, encontró a Natsu sentado en un sofá rojo y sobre él, la pegajosa mujer sujetando su cara, besándolo con pasión.
Lucy entró con furia, la había acumulado desde la barra de tragos. Se colocó a un costado de la asquerosa escena, tomó a la mujer pulpo del brazo con todas sus fuerzas y la sacó del cuarto. ―¡Largo! ―gritó en cuanto la arrastraba.
La víctima solo manifestó dolor, estaba tan alcoholizada que ni las palabras le salían. Quedó afuera del cuarto en condiciones desconocidas. Y tras eliminar el objetivo, Lucy puso el seguro a la manilla.
―Oye, ¿no dijimos que esto era sin compromiso? ―Natsu estaba bromeando y eso empeoraba el humor de la rubia. ¿Estaba jugando o poniéndola a prueba?
Pero ella era más inteligente.
Se acomodó a horcajadas, lentamente su vestido se fue subiendo en lo que sus piernas se abrían. Su mirada era determinante y se leía a kilómetros, no quería compartir al chico. ―Eres un idiota ―enrabiada le quitó su camisa y lo tomó por su rostro sin delicadeza. ―¿Quién te dijo que puedes follarte a alguien a centímetros de mí? ―esa autoridad con aires de sadismo no podían excitar más al vocalista de Paradise City.
―¿Me vas a castigar? ―preguntó demasiado entusiasmado, sí, estaba que ardía por conocer sus métodos.
Lucy mordió sus labios con fuerza para desquitar su arrebato, fue lo suficientemente fuerte para que Natsu apretara sus dientes. La imagen de la chica sobre él no le causaba nada de gracia. Debía quitársela de la cabeza.
―Ouch, es la mejor mordida de labio que me han dado… ―sintió como una leve herida se le formó.
Para curarlo, succionó su labio inferior para luego introducir su lengua a su boca como si deseara husmear todo. Natsu la pegó más a él para sentir en todo su esplendor, la humedad que provenía de ella. Estaba expuesta a causa del vestido.
Se movió sobre él para sentir el montículo de sus pantalones con más fuerza. Con un simple roce ya estaba gozando demasiado. ―¿Te has puesto así por mí? ―las pupilas de Natsu estaban dilatadas, moría por saber si él era la razón del diluvio que recorría las piernas de la rubia.
Lucy asintió, ruborizada. El que Natsu la observara como un depredador la intimidaba a más no poder. Sus ojos verdes se centraban y se ponían más claros de lo que ya eran. Esos ojos la querían a ella.
Las manos masculinas recorrieron sus largas piernas subiendo aún más el vestido en cuanto llegaron a los muslos dejando a la vista el formado trasero de Heartfilia, lo acarició con autoridad y con desesperación le movió su ropa interior para sentir su intimidad. Comprobó su humedad con sus dedos, introduciéndolos con delicadeza acariciando los labios inferiores de Lucy de arriba hacia abajo. ―Córrete para mí. ―le suplicó aumentando la velocidad de sus dedos. Ella respondió gemido tras gemido, sintiendo el calor bajo su vientre.
Cuando uno de los dedos de Natsu rozó su clítoris ella contrajo toda su espalda, denotando que no le quedaba mucho tiempo. Él sonrió con malicia y efectuó ese movimiento de forma constante, pasó su yema en círculos sobre el pequeño botón que le causaba cosquillas explosivas a la cantante. ―Demonios, Natsu…―logró decir, tratando de evitar que todo el antro se enterara que estaba a punto de tener un mega orgasmo.
Logrando que viera las estrellas, le indicó que cambiara de posición. Se sentó sobre él pero esta vez dándole la espalda mientras Natsu la penetraba desde su lugar.
Persistieron así un tiempo, él masajeaba sus pechos para que el goce fuera mayor. Estaba en la cima, no podía sentir más placer, Lucy lo complacía de todas las maneras posibles. Jamás habrían creído que iban a acabar así, encerrados en un cuarto para VIP haciendo el amor. Claramente sus planes en un principio eran diferentes. Dejaron ir lo que tenían a la vez y se besaron. Tras tomar conciencia de lo ocurrido, ella se levantó y empezó a vestirse con rapidez como si fuera hora de partir.
―¿Por qué la prisa? ―le preguntó mientras se abrochaba sus pantalones.
―El resto nos debe estar buscando, no podemos levantar sospechas.
Natsu carcajeó. ―La chica que echaste de la sala de seguro ya fue con el chisme a todo el mundo.
―Mierda, no pensé en eso. ―se palmeó la frente.
―Está bien, estabas celosa y no analizaste la situación…
―¿Celosa? ―lo interrumpió.
―Y no solo eso ―apuntó a su labio herido―, furiosa ―sonrió―, ¿quién hace este tipo de cosas si no está molesto?
Le irritaba, no, odiaba que Dragneel tuviera la razón cuando se refería a sus propios sentimientos. Como si lograra entrar en su cabeza a momentos. No quería estar expuesta ni quedar como la chica que ya había caído en el amor sin pensar en las consecuencias. Y no podía ser peor cuando el cantante tomaba la situación con humor sin ocultar esos deseos de molestarla.
Ella terminó de arreglarse para quitar todas las pruebas del crimen posibles frente al enorme espejo que los rodeaba en el salón VIP. Ya era hora de buscar a sus amigas. ―Nos vemos otro día. ―se fue con un sabor amargo en la boca.
Natsu exhaló un montón de sensaciones. Se iba a volver loco si esa mujer seguía sorprendiéndolo de esa manera. Ya no sabía cuánto tiempo más podría seguir jugando el papel del chico que no le importaban los sentimientos.
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Arrepentida días después por el sexo impulsivo en el antro, Lucy trataba de evitar el más posible contacto con el chico que le daba dolores de cabeza. Había sido demasiado evidente aquella noche, sus celos traspasaban el enorme muro de inexpresión en su rostro. Fue pillada con manos en la masa y eso nadie lo podía negar. Se las daba de atolondrada todos los días, tropezando, chocando con cosas u otras acciones que le hacían dudar si la suerte estaba de su lado. Era imposible dejar de pensar que la chica que corrió del baño ya había puesto la noticia en todos los periódicos, estaba muriendo de nervios.
Esa mañana entró a su salón de Fairy Tail con gran pesar, solo quería echarse sobre el sillón y dormir una siesta. Pero sus planes fueron abruptamente interrumpidos. En lo que abre la puerta, Loke la esperaba sobre lo que sería su cama momentánea.
―Debemos hablar.
―Ah sí. Déjame llamar a Levy para preguntarle si viene hoy o…
―Necesitamos ir ahora mismo a la oficina de Makarov, acompáñame. ―por el tono de su voz, se podría decir que no se trataba de una buena noticia.
Sin más remedio ella lo acompañó hacia la gran sala del fundador con sus pensamientos en júpiter. Moría de vergüenza en tan solo pensar cómo la miraría Dragneel al encontrársela.
Ya adentro se acomodaron en unas sillas, Erza hizo lo mismo con su expresión de siempre y finalmente, el anciano tomó su lugar.
―Que gusto que estén aquí. Necesito hablar urgente con ustedes dos. ―saca de su cajón una revista con la portada de Bora indicando de qué se trataría su reunión.
Loke y Lucy se miran, asustados.
―Bora está moviendo todas las piezas posibles para hundir nuestra compañía ―observó a Erza―, muéstrales.
La pelirroja les entrega una revista sacada a luz esta misma mañana con la portada "¿Lu Heart de fiesta con Paradise City?", la edición ilustraba una foto de ella, sus amigas y los chicos dentro del antro. Lucy casi se ahoga con el café.
―¿Qué tiene que ver él en todo esto? ―pregunta Loke.
―Probablemente nada con eso, pero con esto sí. ―saca un control remoto y enciende la enorme pantalla tras de ellos. Un reportaje de un programa farandulero muestra una nueva sección titulada "El pasado de Lu Heart", donde hablan de sus orígenes y cosas que solamente Bora podría divulgar.
La mujer de cabellera dorada se levantó exaltada de su asiento con ganas de lanzar la taza hacia la televisión.
―¡Maldito traidor! ―grita mientras Loke la sujeta para calmarla.
―Esa cucaracha no ha perdido el tiempo. ―murmuró Erza observando la pantalla con rencor.
―No podemos quedarnos de brazos cruzados, tenemos que usar todo lo que él está haciendo y ponerlo a tú favor ―apunta a la rubia, decidido―. Tienes que afrontar todo lo que él pueda decir de ti.
Loke mantuvo a Lucy en sus brazos, conteniéndola como siempre lo hacía. Él más que nadie conocía su pasado y lo mucho que le duele recordarlo. Era frustrante su lucha por dejarlo atrás y ver que con facilidad el resto lo sacaba a la luz. Se podían ver fotos de ella a sus dieciséis años vestida con poca ropa sirviendo tragos en una barra, como si se tratara de un pasado oscuro. El hombre de gafas le acarició su cabello con delicadeza, él la iba a proteger de lo que sea. Fue su propósito desde que decidió ser quién la volvería una estrella.
Lucy permanecía apoyada en el pecho de su representante, pensando cómo podría hacer que el resto olvidara lo ocurrido.
―Nadie olvidará esto ―Makarov se levantó de su asiento presidencial con un semblante serio―. Todo el mundo comenzará a hablar de ti, Lucy. Tendrás que ser fuerte y responder todas las acusaciones que Bora te haga. Por eso, tendremos que trabajar en conjunto para que tu carrera sea lo suficientemente poderosa y que unos rumores no la destrocen. He pensado que es hora de que trabajes en colaboraciones con otros artistas. ¿Qué te parece?
―No sé en qué puede ayudar eso, además no acostumbro a colaborar con otros. Siempre he sido solo yo sobre escenarios y videos. Jamás he requerido de nadie para resaltar. ―su ataque de ego aparecía.
De cierta forma la mujer estaba en lo cierto, Lu Heart era ese tipo de cantantes que brillaba con luz propia.
―Ayudará. Sobre todo cuando estás en boca de todos, tienes que resaltar por tu talento y no por tus problemas. Así todo lo que Bora publique será opacado por tus ventas. A nadie le tiene que importar de dónde vienes ―se escuchaba tan honesto que emocionaba―. Créeme, he visto crecer a grandes artistas que tienen pasados peores que el tuyo y hoy en día son leyendas y nadie ensucia su carrera por deslices del pasado.
―Escucha a Makarov, quizás sea buena idea. ―le aconsejó Loke quien aún no la soltaba.
Luego de tantas insistencias y buenas ideas, la rubia sentó cabeza. Su desesperación la superaba y quería que Bora se diera cuenta que no podía con ella. Era hora de luchar y enserio. ―Está bien, díganme qué hacer. ―que tales palabras vinieran de ella hizo que incluso Erza tuviera la piel erizada. Se estaba entregando en su mayor esplendor por el bien de su carrera y esperaba buenos resultados.
Los planes eran claros. Tenía que colaborar con artistas del momento y componer temas que dieran más que hablar que sus chismes. El anciano declaró una larga lista de cantantes ordenándolos por prioridad y nivel de compatibilidad con el estilo de música que Lucy hacía.
―Creo que si grabas una canción con Hibiki Lates las radios explotarán… ―propuso Makarov con estrellas en los ojos.
―No me parece mala idea, algo movido y lleno de complicidad. ―Loke se pone a pensar en un concepto para el video. Aunque su imaginación nunca tenía límites y el imaginarse a Heartfilia con poca ropa bailando sacaba baba de su boca.
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El estudio está listo, la canción escrita y la melodía preparada. Tardaron menos de lo esperado. Lucy junto a Hibiki se preparaban para grabar su nueva canción que pondría a la disquera en lo más alto. Desde el otro lado del vidrio Loke supervisaba que todo saliera perfecto, el conocido representante se iba a encargar de que fuera un éxito.
Tema explícito, perfecto para atraer la atención mediática posible. Una letra que incita a rumores.
Ambos graban la canción de la manera más profesional posible, al acabar, se sonríen el uno al otro con satisfacción.
―¡Futuro éxito! ―exclama Loke al entrar a la salita―, ahora cuando el video salga al aire todos desearán oxígeno extra.
―Lo estoy esperando…―Hibiki sonríe con malicia, le encantaba la idea de estar cerca de Lu Heart. Todo el mundo lo sabía.
Finalizada la sesión, Lucy se despide del equipo para luego ir a su departamento.
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Estaba exhausta y lo único que pedía era un baño de espuma para relajar sus músculos. Romeo estaba en la escuela así que tendría su hogar para ella sola. Sube en el ascensor mientras busca las llaves, pero jamás creyó que al abrirse las puertas metálicas se encontraría con…
―¿El nuevo romance de Lu Heart? ―Natsu Dragneel le muestra la portada del periódico farandulero, en la cual salía una foto de ella junto a Hibiki entrando al estudio. En su cara se dibuja una mueca dudosa, como si esperara una respuesta. Lucy sale del elevador e intenta avanzar pero él se lo impide. ―No me digas que te gusta esa nenita de voz afinada. ―por su tono ella notó que se estaba burlando, aunque su insistencia de saber qué ocurría realmente era muy notoria.
―¿Has venido hasta aquí solo por un rumor? ―decide entrar en el juego de celos.
―He venido aquí porque muero por hacer esto. ―toma a Lucy por la cintura, la levanta y la pone contra la pared para besarla con desenfreno. La rubia lo toma por el rostro correspondiéndole y enreda sus piernas entre las caderas de Natsu.
―Aquí no…―exasperada logra detenerlo, recordando que se encuentran en pleno pasillo de los departamentos. El chasquea la lengua manifestando su molestia pero finalmente entra en razón y la acompaña.
Ya fuera de exposición, se desnudan como si estuvieran contra el tiempo y caen sobre el sofá.
―Hueles bien. ―Natsu entrelaza sus dedos con los cabellos de la rubia, drogándose con su aroma. Pasaron días y extrañaba la vainilla que desprendía de ella. Gracias a Lucy comenzó a amar ese olor.
Ella no responde, sus dientes crujen debido a la desesperación por ser poseída. El imparable balanceo de Natsu sobre su intimidad no le permitía razonar.
―Hazlo…
―¿Qué cosa? ―pregunta, juguetón.
―Hazme el amor, Dragneel.
Tales palabras lo pusieron como roca. Pero no solo eso, su corazón latía tan rápido que por unos instantes creyó que le daría un ataque. La situación lo ponía molesto y excitado a la vez, esa mujer lo iba a volver loco, lo sabía y la idea no le caía tan mal después de todo. Tenía la necesidad de sentirse así.
Sonrió como un niño de quince años al que le correspondían una declaración de amor y la toma de las caderas con fuerza para entrar en ella. Se mantuvo al control en todo momento mientras que ella cierra sus ojos y se aferra a su espalda recibiendo sus embestidas con placer.
―Ah…Natsu. ―al diablo con el baño de espuma, no había mejor tratamiento que este.
Estuvieron en la misma posición, intercambiando gemidos y arqueando sus cuerpos para estimularse mutuamente.
―Te extrañé. ―balbucea él entre gruñidos, sujetándola con fuerza. Su declaración dejaba más que atónica a Heartfilia.
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Al acabar, él se quedó encima de ella un rato.
―¿Romeo está en la escuela? ―acaricia su cabello, concentrado en la perfecta nariz de la mujer.
―Sí, de lo contrario jamás haría algo como esto.
―Tienes razón. ―sonríe.
―Démonos un baño antes de que llegue.
La sugerencia de Lucy hizo que el miembro de Natsu se volviera a manifestar.
Se acomodaron sobre la tina llena de espuma, él tras de ella sosteniéndola por la cintura. Permitieron que el calor del agua relajara sus musculaturas cansadas en silencio. Dejándose llevar, pensando en lo que acababan de hacer y que llevaban haciendo días atrás. ¿A dónde los conducirían sus acciones?
―¿Por qué has venido? ―abraza sus piernas bajo el agua, el acomoda su mandíbula sobre los delicados hombros de la joven.
―Ya te lo dije. ―refunfuña avergonzado, recordando la idiotez que soltó mientras hacían el amor.
"Te extrañé", resonaba en la mente de Lucy. Sonríe aprovechando que él no ve su expresión.
―Yo también…―murmura despacio.
―¿Qué cosa? ―el interés de Natsu despierta.
―Ya te lo dije.
Lucy ríe por dentro, orgullosa de su improvisación. De seguro el chico debe estar enfurecido.
―En serio, te gusta fastidiarme. ―toma con sus manos los rubios cabellos de Heartfilia dejándolos acomodados sobre su espalda, peinándola con sus dedos.
Ella suspira de goce, aquel gesto toma repercusión en todo su cuerpo. ¿Quién lo pensaría?, tomando un baño con su enemigo mortal, con quien juró comenzar una guerra interminable. Compartiendo espacio personal dentro de una complicidad única. Amándose sin justificación, acostándose como si el cuerpo se lo pidiera o quizás el corazón. Dejó que la espuma rodeara sus hombros y sopló para despejar la vista a sus rodillas, enserio Natsu Dragneel estaba a sus espaldas. Mira hacia atrás intentando encontrarse con esos labios y los sorprende. Él los recibe con su lengua, interactuando lo más que podía durante esa oportunidad. Lucy termina volteándose por completo, quedando encima de Dragneel.
Se besan a ojos abiertos, separándose en lapsos como si leyeran sus mentes en silencio. Natsu toma la mejilla de Lucy y la acaricia con cuidado, maldiciendo a todo el mundo, había caído.
Se había enamorado de Lucy Heartfilia.
No existía otra posibilidad. Verla con otros hombres lo ponía de pésimo humor, quería estar a su alrededor todo el tiempo. Odiaba sentirse así, él no era esa clase de chicos, ¿chocolates y corazones?, claro que no. Se desconocía.
Pero al mismo tiempo cada vez que la tocaba todos sus miedos se iban y quería más. ¿Pero cómo lograría enfrentar algo como eso?, jamás se había enamorado antes y por eso sabía que lo que estaba sintiendo no era simplemente pasional.
―¿Qué sucede? ―incómoda por el largo rato en que Dragneel la examinaba, ella decidió preguntar. Le inquietaba que no dijera nada.
Muerde su encía, evitando decir lo que realmente pensaba. No, era muy pronto para dar declaraciones de amor.
―Nada…―baja sus manos hasta las deseadas caderas de la rubia y la sujeta con propiedad―…solo me gusta estar contigo.
Cierta decepción rodea la curiosidad de Lucy, sin dejar de lado que sus palabras la estremecieron, quizá se había hecho demasiadas expectativas de las cosas que él le podría decir en ese momento.
―Si te gusta estar conmigo, ¿no crees que sería bueno no verte con otras chicas? ―sus celos salen a flote, recordando la noche en el antro en que Natsu le metía la lengua hasta la garganta a otra desconocida. Cada vez sus intenciones se hacían más obvias, lo quería solo para ella.
El rubor en la cara de Lucy no se hizo tardar, aún más cuando presencia la descolocada expresión que hace él.
―Yo no soy el que está en las portadas involucrado en rumores de futuros romances.
―Pero no tienes problemas de besarte con otras frente a mí ―se sienta sobre él―. Peor aún, también lo haces cuando yo no estoy. Eso me molesta.
―Oh, la reina está enojada…―dice con voz de galán.
Asimilando el largo rato que llevaban en el agua, en que se arrugarían sus manos y en que pronto Romeo llegaría, ella se levanta rápido de la tina y se comienza a secar con una toalla blanca, al mismo tiempo, le deja otra a Natsu al borde de la bañera. ―Solo quiero decir que me está dando asco la idea de que cada vez que te beso pienso en cuántas chicas has besado u otras cosas. ―su tono se desvirtúa―. ¡Salte ya!
Entretenido por cómo reacciona Lucy ante los celos, le obedece y sale de la bañera para secarse.
―Así que te doy asco.
―Tu no, tus amantes.
―No tengo amantes, Lucy.
―Bueno, las putas de turno, que se yo. ―se coloca una bata y cepilla su cabello para desenredarlo frente al espejo sin dejar de hablar.
Natsu rompe en carcajadas. ―Sabes que tú no eres nada de eso.
―Por supuesto que lo sé. Debido a eso, ya me estoy hartando de este jueguito. ―deja el cepillo con brusquedad sobre el lavamanos.
―¿Qué esperas?, soy un rockero, Lucy ―sacude su cabeza para recuperar su típico peinado―, voy de fiestas, bebo hasta morir y fumo como un desesperado. Salgo con diferentes chicas, eso es lo que quiere el público. Que Natsu Dragneel no sea de nadie.
Enrabiada, gira hacia él y le lanza una toalla mojada sobre la cara. ―Entonces hazle caso a tu público y lárgate de aquí. Porque Lucy Heartfilia ―imita la voz de él―es una diva, una dama y ella no se mete con chicos malos, menos alcohólicos y rompe-guitarras.
Cuando Natsu se dio cuenta que la había cagado era demasiado tarde, Lucy caminó hacia la salida de su casa exigiéndole que se vistiera rápido y se marchara. Sí que hablaba de más, le hizo caso y sin ganas de joder más la situación se fue.
Se apoya sobre la puerta, echando maldiciones al cabeza rosa. Era un estúpido, no quería saber nada más de él. Pensar que había llegado a creer que él cedería.
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Había sido una semana más que difícil para Lucy, imposible. A donde iba llegaban los periodistas a preguntarle sobre su revelado pasado oscuro. Sumado a eso, la decepción de Dragneel que la tenía de pésimo humor. Durante esos días hizo de todo para evitarle, no quería seguir topándose con él mientras sus últimas palabras en el baño llegaban a ella. Ahora tenía que concentrarse en grabar el video junto a Lates y potenciar el nuevo single lo más posible.
En cuanto llega al estudio se encuentra con un completo equipo de bailarinas, coreógrafos, vestuario, maquillaje y demás; entre ellos, Hibiki, Levy y Loke que eran fundamentales para que todo resultara. Hace su aparición y la llevan hacia los vestidores mientras McGarden le explica el concepto del video. Tras acabar se reúne con Hibiki que llevaba puesto un traje de noche, típico de su estilo color azul petróleo.
Ella trae puesto un body del mismo color de cubre sus brazos con detalles en pedrería que lo hacen más resplandeciente. Tacones altos, cola de caballo y labios rojos, suficiente para que cualquier chico cayera a sus pies.
―Lu-Lucy…―Loke no puede ocultar lo mucho que le gusta lo que ven sus ojos―…no tengo palabras.
―Me siento afortunado. ―Lates camina hacia el set de grabación con una sonrisa de oreja a oreja, en verdad lo era.
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Se escucha: Love Sex Magic – Ciara & Justin Timberlake.
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Dentro un juego de coloridas luces mientras el rojo logra destacar más, Lucy yace en el suelo de un escenario mientras Hibiki la observa con interés en una silla común frente a ella durante el primer verso que le corresponde a la diva de fiore. Durante el comienzo, Lucy realiza la coreografía asignada moviendo sus labios para ir acorde con la canción. Sus movimientos son lentos y sensuales.
Lates se relame los labios y canta su parte sin quitarle la vista de encima. Unas bailarinas llegan al escenario y apoyan a la rubia con el baile, luces lineales caen sobre ellas cuando se menean a la par. Todo el concepto del video parece denotar el tema de provocar al espectador.
Durante el interludio se juntan ambos cantantes, la química artística que hay entre ellos es fantástica y a todos los que presencian la escena se les pone la piel de gallina. Él se recuesta en el suelo para que Lucy se siente sobre él, rozan sus labios durante un segundo.
Lucy se levanta y él la sigue tomándola por la cintura. Interpretan a dos amantes tentados a un posible y quizás imposible encuentro sexual.
El director da la señal final, tomando en cuenta sus repeticiones, errores y todo lo demás, estuvieron un día entero grabando. El equipo aplaude eufórico, sería un éxito seguro. Los bailarines se retiran a los camarines quedando solo los protagonistas del video y sus respectivos apoyos.
―La próxima semana se lanzará el video. ―comenta Loke, aun tratando de desviar la mirada del atuendo de Lucy, pero le es imposible.
―¿Qué hay de las presentaciones en vivo? ―pregunta Lates―, me encantaría repetir ese baile con Lu Heart.
Lucy se sonroja por el comentario.
―Desconozco esa información, pero es lo más probable que realicen al menos una presentación para promocionar el sencillo ―se golpea la cabeza despacio―. Qué tonto soy, olvidé mencionarles que esta canción pertenecerá al soundtrack de la nueva película de las Sombras de Trey.
―¿Sombras de Trey? ―exclaman Lucy y Hibiki al mismo tiempo.
―¡Genial!, soy fanática de sus libros. ―confiesa Levy, dándose cuenta que se acaba de exponer como una fanática de la literatura erótica.
Tras el incómodo y breve silencio, el set comienza a desocuparse hasta quedar completamente vacío. Era turno de los editores para acabar con el video.
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Una semana después el video se filtró en varios canales de televisión tanto como en internet. La unión de los dos artistas había causado una euforia para los fanáticos del pop. El nuevo tema de la película que estaba por estrenar prometía, lo decían los locutores de radio y los periodistas.
Miércoles en la noche, los chicos de Paradise City se reúnen en la casa de Gray Fullbuster para celebrar lo bien que les ha ido en su debut, aunque era tan solo una excusa absurda ya que la fiesta era parte de ellos. El guitarrista invitó a un montón de chicas, conocidas y modelos que querían involucrarse con los músicos. Nada podía salir bien de una fiesta como esa.
―Gajeel, prende la televisión. Quizás ya salió nuestra entrevista. ―le pide Gray refiriéndose a una reciente invitación a un programa juvenil.
El hombre de los piercings accede, sin dejar de refunfuñar. ―No sé por qué estoy aquí. ―enciende la televisión y observa a su alrededor, tenía a tres chicas acechándolo, dispuestas a darlo todo. Él ya no quería nada de eso.
Gajeel mira a Jellal, no parece importarle en lo absoluto el estar rodeado de chicas. Tampoco parece divertirse a diferencia de Natsu quien no pierde oportunidad de follarse a una mujer. El vocalista permanece sentado en un sillón con una chica sentada en sus piernas, eso era sexo seguro. No le extrañaba que las dos que lo rondaban por atrás se unieran y terminaran en un cuarteto. Así era la vida de los rockeros.
―No me digas que te has enamorado…―Gray observa al baterista, asqueado.
―¡Eso es asunto mío! ―le grita Gajeel, defendiéndose.
Natsu aprieta los dientes como si el mensaje fuera para él, no quería pensar en ello. Desde el último encuentro con Lucy no han vuelto a cruzar palabra alguna, el chico había dado por acabado todo y la idea no le gustaba para nada. Sin embargo, ahí estaba, con tres chicas que no se irían sin al menos obtener algo de él. Pensaba en las tonterías que le dijo a la rubia cuando estaban en el baño, no podían ser más ciertas, él era un jodido y maldito rockero que solo vivía del sexo, el alcohol y otras cosas.
―Juega con nosotras, guapo. ―la mujer que permanece en sus piernas pasa la mano por el torso del cantante queriendo llamar su atención, aunque eso no dura mucho.
―¡Miren! ―exclama una de las mujeres―, es el nuevo video de Lu Heart con Hibiki Lates. Me encantan ellos dos, la canción es lo máximo. ―dice maravillada observando la televisión.
Natsu fija la vista en el video y el mal humor recorre sus venas.
―¡Hacen una gran pareja!, deberían salir juntos. ―comenta otra de ellas.
El chico de mechas rosas tritura los brazos del sillón con sus dedos mientras ve como Lucy se mueve encima de Lates, él la acaricia con propiedad, sus hombros, su espalda, su trasero…¡Le tocó el trasero! ¡Lo va a matar!
―¡Qué mujer! ―agrega Gray cuando la pantalla enfoca a Lucy en todo su esplendor. Jellal y Gajeel asienten desde su lugar.
Natsu distingue el roce de labios y como ella se sonroja cuando Hibiki recorre sus piernas con las manos hasta llegar a la cúspide que separa el tórax con sus pechos. Tanta complicidad entre ellos que estuvo a punto de tomar la televisión con sus manos y lanzar la contra la pared para que se destruyera. Estaba furioso, iba a matar a alguien. Quería asesinar a Hibiki Lates, arrancar su cabeza y hacerla rodar por todo Fairy Tail Records.
Lo peor de todo es que el video aun no acababa cuando Dragneel se levanta como un animal del sillón. ―¡Muévete! ―le grita a la mujer cuando esta ya casi estaba en el piso.
―¿Qué te pasa? ―Gray intenta calmarlo pero solo recibe un empujón por parte del vocalista. ―¿Te volviste loco?
―¡Se van todos a la mierda! ―grita―, me voy. ―dice más calmado dando un portazo.
―Sí, se volvió loco. ―Gajeel se queda mirando atónito.
―Ese idiota, ¿quién lo entiende? ―Fullbuster sacude su chaqueta y decide seguir con la fiesta, conocía al cantante como la palma de su mano y sabía que esos arrebatos le daban a ratos y luego regresaba a la normalidad. Así que no le daría más importancia.
―Quizás le molestó el video. ―Jellal era el único que se había dado cuenta de lo que pasaba realmente, como de costumbre.
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En el asiento trasero de su limusina, Natsu le exige a su chofer que conduzca a toda velocidad. Enciende un cigarrillo e inhala el humo con rabia, consumiendo casi todo el tabaco. Nadie lo iba a convencer de que lo que estaba a punto de hacer era una locura, porque ya no podía más con lo que estaba sintiendo.
Su ira aumenta más cuando en la radio del vehículo empieza a sonar la maldita canción de la rubia con la nenita de voz afinada.
―¡Cambia eso! ―le exige al chofer quien de inmediato accede.
―Lo siento señor. ―responde asustado mientras busca otra radio para sintonizar.
―Mierda…―inclina su tronco dejando su cabeza a centímetros de las rodillas, sostiene su cráneo con sus manos temblorosas. Había llegado a su máximo límite, se encontraba perdido en el eterno y delirante laberinto al que todos le llamaban amor.
Y no sabía si buscar la salida o quedarse ahí por siempre.
Continuará…
¡Hola a todos! :3
Estoy de vuelta, ya había continuado Eat Me! y Un Reinicio A Mi vida, me faltaba este. Lamento mucho la tardanza, pero la inspiración está en otro planeta XD.
Quiero agradecer a Genelou, Michelle, SweetDreamer, Giu, Funny Angy, Kionu Ritew, Titania-chan y a Guest por dejar un bello review. Prometo que en el próximo episodio responderé sus reviews como corresponde o por PM. Me siento muy contenta con su apoyo :)
Sin más que reportar por el momento, me despido.
Saludos a todos,
Kaya.
