Una serie de eventos desafortunados

Por Geeky-DMHG-Fan

Evento desafortunado número siete:

La Villa Vil, Primera parte

Dos meses más tarde:

Era ya mitad de Diciembre, y si Hermione hubiera olvidado que Navidad se acercaba, la decoración festiva del Callejón Diagon se lo habría recordado. Hadas revoloteaban en los tejados de las tiendas, bajando de vez en cuando para entretener a los peatones. El aire y las calles estaban llenas de burbujas que no explotaban de color escarlata, verdes, doradas y plateadas, que los niños (y algún caprichoso adulto) pateaban mientras pasaban. En las puertas colgaban carámbanos de plata y los escaparates estaban iluminados con velas eternas. Era como una escena sacada de una tarjeta de Navidad.

Pero por supuesto que Hermione no había olvidado que su festividad favorita se acercaba, a pesar de que se sentía más como una primavera tardía que como un invierno. El Callejón Diagon había sido encantado para estar en unos agradables setenta y dos grados, y la nieve que sacudía de su saco se sentía seca y cálida. Se quedó parada a las afueras del recién abierto Salón de Helados Florean Fortescue, golpeando la punta de su pie al ritmo de un villancico Navideño mientras esperaba a que Malfoy apareciera para comprar sus regalos. Levantando la cabeza, sacó la lengua para recibir un copo de nieve.

"¿Divirtiéndote?"

Hermione cerró la boca y sonrió. "¡Mis vacaciones de dos semanas comenzaron hoy y casi es Navidad! ¿Cómo no podría estar divirtiéndome?"

Malfoy abrió la puerta para ella y la condujo hasta estar dentro de la tienda. Se encontraron con un mar de sonidos. Personas hablaban, reían y comían sus dulces. Pero claro, cuando la vieron a ella y a Malfoy, las brujas y hechiceros bajaron la voz, con la intención de que el tema de conversación no fuese escuchado. Como si ella no pudiera adivinar que era lo que hablaban.

En los tres meses desde de que aquel primer artículo los había declarado pareja, Hermione había aparecido en el Diario El Profeta más veces que en los años después de la guerra. Considerando que ella había sido parte del Trío Dorado, eso era decir mucho. Algo muy estúpido en su opinión. Porque la gente se interesaba más en su inexistente relación que en sus logros después de la guerra era algo que no podía entender. Por mucho que Hermione se había acostumbrado a historias escandalosas, aún las seguía encontrando ridículas.

Mientras esperaban en la cola, Malfoy se volvió hacia ella. "¿Algún plan para las vacaciones?"

"No, me quedaré en casa y me relajaré esta vez. Tengo tantas películas con las que necesito ponerme al día. Tendrás que venir y verlas conmigo."

"Eso será un problema, porque he resuelto no ver más de tus películas muggles otra vez."

"Te vi sonriendo durante Orgullo y Prejuicio." Hermione le dio un empujoncito en el hombro, sonriendo. "No trates de negarlo."

"No lo niego. Sonreí. Al final. Porque había terminado."

Ella sabía que mentía, pero no importaba. Navidad se acercaba. Tenía otras cosas que discutir con él de todos modos. "De hecho si tengo algo planeado."

"¿Si?"

"En la noche de víspera de Navidad iré con mi familia para el festival de Nueve Lecciones y Villancicos del King's College. Es como una tradición Granger que teníamos antes de que me fuera a Hogwarts. Con la guerra terminada y las cosas ya calmadas, esperamos comenzarla otra vez." Hermione se volvió, mirando el menú sobre sus cabezas a pesar de que ya sabía lo que iba a ordenar. Nunca cambiaba. "Deberías venir."

Malfoy no respondió, y Hermione lo vio de reojo. Una de sus manos se encontraba en su cuello, rozándolo. Estaba incómodo, aunque ella ya había lidiado con eso. Al final siempre cedía.

Lo miró, arqueando las cejas en expectación. "¿En cualquier momento? Casi nos toca ordenar."

Malfoy dejó caer su brazo, frunciéndo el ceño. "Si, ya me di cuenta, gracias. Desafortunadamente, voy a tener que negarme. Sabes cómo me siento sobre esos llamados viajes muggles."

" que es un hecho que te gusta ir a algunos lugares muggles. Te prometo que este será uno de esos lugares. La música es tan hermosa, que incluso un snob como tú la consideraría mágica."

"Tus habilidades diplomáticas son horribles."

"¿Es eso un sí?"

"Tus padres no van a querer que un extraño se les una."

"Eres un extraño solo porque te niegas a venir conmigo cuando voy de visita. Y a ellos no les importará, porque eres mi amigo. Ahora deja de dar excusas y di que vendrás."

"Amigo, sí. Familia, no. Es una tradición familiar. Solo sería un intruso."

"Ya pregunté y ellos dijeron que estaría bien que te nos unieras. Ron y Harry también vendrán."

Malfoy se echó a reír. "¿Y ese es tu incentivo? ¿Weasley y Potter? Está decidió entonces. No iré."

Ya era su turno de ordenar. Hermione pidió su usual tinita de mermelada de fresa, mientras Malfoy pidió dos porciones del especial de navidad, pimienta incorporada. Después de pagar (de manera separada, como Hermione siempre insistía), caminaron hasta una mesa vacía.

Todavía ofendida con Malfoy por rechazar su invitación, Hermione dijo con un poco de malicia, "Asumo que tendrás algún plan también. ¿Tus padres darán otro baile de Navidad?"

Malfoy hizo una pausa, con la lengua a mitad de camino. Después de retractarse, respondió igual de cortante, "No se puede tener un baile si nadie va a ir, así que para responder tu pregunta, no, mis padres no harán un baile."

Oh.

Ella no había pensado en eso. A pesar de que el rating de aprobación de los Malfoy había subido (si es que el Diario El Profeta podía ser confiable), las personas todavía estarían recelosas de ser amigables con ellos. Una cosa era mostrar apoyo en una encuesta anónima, y otra cosa era dejarlos entrar en el círculo social otra vez. Hermione no sabía si Malfoy estaba molesto por eso, pero por si acaso trataría de ser optimista, como había sido ella la que había traído el tema.

Con una voz llena de esperanza, dijo, "Estoy segura de que eso no es verdad. Algunas familias sangre pura de seguro irían. Como los Parkinson y los Goyle."

Malfoy estaba otra vez a punto de comer su helado. Pausando otra vez, dijo, "Otra razón para no hacer un baile. ¿Ahora puedo comer mi helado antes de que se derrita?"

"Bien."

"Gracias."

Y mientras lo miraba comer, Hermione se hundió algo enfurruñada en su silla. No podía leer su mente, pero si que conocía la suya. Estaba enojada con Malfoy por ser tan malhumorado, pero más que todo estaba molesta consigo misma por traer a colación un tema que debía ser delicado. Siguieron comiendo en silencio.

Ya que había sido su culpa, se suponía que debía hacerlo sentir mejor. Ya había terminado con su tinita y como el también estaba a punto de terminar, dijo, "Vamos a Sortilegios Weasley. Ron me estaba hablando de sus nuevos productos, y suenan graciosísimos. Tal vez te deje probar uno en mí."

Malfoy frunció la nariz. "Paso."

¿Por qué era siempre tan difícil de complacer? Hermione alzó las manos en exasperación. "¿Es porque Ron estará ahí? Sinceramente, no puedo entender porque te desagrada. Si juegas Quidditch con él algunas veces."

"Para jugar Quidditch no es necesario que te gusten las personas con las que participas." Malfoy sonrió de manera arrogante. "De hecho, algunas veces es mejor que no te gusten."

Bueno, al menos parecía estar de mejor humor. Poniéndose de pie, Hermione arrastró a Malfoy hasta levantarlo. "Acompáñame a la Tienda de mascotas. Me puedes ayudar a escoger un nuevo amiguito para Crookshanks."

"¿Y cómo esta esa adorable bola de pelo?" preguntó Malfoy, abriendo la puerta de la tienda de helados.

Hermione soltó un bufido mientras pasaba. El odio de Malfoy hacia su gato/kneazle híbrido era bien conocido. Considerando que Crookshanks lo trataba de manera abominable cada vez que iba a su apartamento, ella casi ni lo culpaba. Casi. Malfoy podría haber tratado de comportarse de manera más amigable.

"No has pasado por el apartamento últimamente. Te extraña," dijo Hermione, riéndose.

"Más bien extraña sacar trozos de mi pierna con sus garras."

"Eso también."

"Bueno, voy a pasar para atormentarlo un poco. Las cosas han estado algo difíciles en el trabajo últimamente. Hemos estado negociando con los fabricantes de las Ranas de Chocolate."

"¿Y cómo va eso?" preguntó Hermione, con curiosidad.

Malfoy sonrió, viéndose muy satisfecho consigo mismo. "Llegamos a un acuerdo hoy. Feliz Navidad para mí."

"Felicitaciones. Tal vez deberías conseguirte una mascota también. Escuché que vendían Cangrejos de Fuego."

"Por muy tentador que parezca, me conformaré con un Whisky de Fuego." Malfoy abrió la puerta de la tienda de mascotas. "Después de ti."

Hermione se detuvo a la entrada de la tienda, un arcoíris de colores y ruidos asaltando sus sentidos. Sapos croando, los caparazones de los cangrejos de fuego brillando, cuervos graznando, y mucho mas. Era el sueño de cualquier amante de mascotas y Hermione estaba radiante. Solo el codazo de Malfoy en su espalda la sacó de su ensueño.

Caminando junto a ella, se acercó a la sección más cercana a la derecha: las ratas. "Yo digo que te compres una de estas," dijo Malfoy.

Agarrando su mano, ella lo arrastró hasta la parte de atrás. "Vamos a ver los gatos. Incluso te dejaré opinar."

"Lo acabo de hacer. Cómprale una rata."

"Le voy a comprar a Crookshanks un amigo, no una comida."

Ahora en parte de atrás, Hermione se inclinó sobre la bandeja de vidrio que contenían los gatitos, todos maullando por atención. Mirando a todas esas cositas adorables colocadas en tan pequeño espacio, el estómago de Hermione dio un tirón. "Son todos tan lindos. No creo que pueda escoger."

"Esto no es séptimo año de pociones. Solo elige uno." Malfoy apuntó a uno en la esquina. "Ahí."

Como había cuatro gatos retozando en la esquina que él había señalado, Hermione no tenía ni idea a cual se refería.

Malfoy se inclinó aún más sobre la caja de vidrio. "Ese-"

Antes de que pudiera terminar de hablar, un gatito blanco con una media luna verde en la frente le saltó a Malfoy en los hombros, acariciando su cuello.

Malfoy se congeló. "Quítamelo. AHORA," dijo, urgentemente.

"Aww, creo que acabas de encontrar un nuevo amigo." Hermione siguió riendo mientras el gatito procedía a lamerle la oreja.

"Hermione. ¡Hermione! Esto no es gracioso. ¡Quítamelo!"

"Es solo un gatito ¡Deja de ser un gatito tan…asustado!" Hermione se echó a reír una vez más, pero cuando las manos de Malfoy de dirigieron a la peluda criatura, ella finalmente intervino.

"Ven aquí, pequeñito," lo arrulló, sacando al amiguito de Malfoy de sus hombros.

Hermione acarició al gatito, que ronroneaba contento en sus brazos. "Creo que me llevaré este. Será divertido adivinar que odias más: ser odiado o amado por mis gatos."

Dirigiéndose al mostrador, señalaba varias cosas en el camino para que Malfoy las tomara. Cuando ya habían llegado al mostrador, sus brazos estaban llenos de cosas para mascotas y (sorpresa, sorpresa) el se estaba quejando, pero Hermione no lo escuchaba. Después de pagar y hablar con el dueño de la tienda de sus nuevas adquisiciones, ella encogió todo, a excepción de su nuevo gato y se lo metió en su túnica. El gatito se quedó en sus brazos. Saliendo de la tienda, ellos siguieron caminando por el Callejón, mirando algunas tiendas nuevas y discutiendo los posibles nombres para su gato.

"No entiendo que tiene de malo Gitten*. Rima con kitten, y como apodos puedes usar gitty, gitsy, e incluso git. Es el nombre perfecto," dijo Malfoy.

"No lo voy a llamar Gitten. Ni siquiera es una verdadera palabra," dijo Hermione, mientras tocaba su nariz con la del gato no llamado Gitten.

"¿Y Crookshanks si lo es? Me gustaría verte eligiendo uno mejor."

Hermione pensó por un segundo mientras veía los ojos verdes del felino. En un flash, la respuesta le llegó. "¡Widdershins!

"¿Qué tipo de nombre es ese?"

"Uno perfecto. Significa ir en sentido opuesto a las agujas del reloj o moverse en una dirección opuesta a la habitual. Uso el segundo significado, ya que debe ser un widdershins por irse primero contigo que conmigo. Y como apodo, usaré widdy kitty."

Estaban a punto de entrar a Flourish y Botts cuando una tienda en frente llamó su atención. El cartel "Libros de Segunda Mano de Bagshot" cerniéndose sobre ella en todo su esplendor hogareño. Hermione tenía que entrar.

Abriéndose paso entre la multitud, abrió la puerta, provocando un ligero tintineo de campanas. Unos pocos magos y brujas se paseaban por ahí, pero nadie levantó la mirada de sus libros.

Cuando Malfoy se le unió un segundo más tarde, empujó a Widdershins en sus brazos. "Sostenlo mientras reviso. No estoy segura de que pueda entrar con él."

Antes de que pudiera protestar, Hermione se marchó. Si había algo que ella amaba más que un libro, era uno viejo. Hermione pasaba sus dedos por los lomos de los libros mientras se dirigía a la parte trasera, sorprendida por todos los años de conocimientos que se concentraban en el lugar. Después de unos minutos revisando algunos títulos, escogió un tomo de criaturas mágicas y míticas de Grecia.

Caminando por el pasillo, leyó sobre Sirenas y Esfinges, pero la distrajo una conmoción en la entrada de la tienda. Corriendo, le preocupó que su nueva mascota hubiera hecho algo malo.

"¿Tu? ¿Qué haces aquí? ¿No leíste el letrero? No se permiten Mortífagos."

Hermione miró hacia donde la bruja, y probablemente la dueña estaba señalando. No había letrero.

Sus ojos se fijaron en Malfoy, esperando para ver su reacción. Él solo se quedó ahí, con los ojos entornados y Widdershins en sus brazos, que le gruñía y siseaba a la mujer.

"Ahora te doy cinco segun-"

Métanse con sus amigos. Ya le mostraría a esa grosera.

Colocando el libro a un lado, Hermione dio un paso al frente, con la barbilla alzada. Y con el tono más frío que pudo, dijo, "Disculpe, ¿Cuál parece ser el problema?"

De pie frente a frente, Hermione examinó a su oponente. Era una mujer alta. No tan alta como Malfoy, pero le llevaba a Hermione unos cinco centímetros de estatura y unos cincuenta kilos de peso. Sus cabellos plateados estaban recogidos en un moño severo, y unos anteojos de marco negro rodeaban sus ojos azul pálido.

Por un segundo, la mujer se quedó viendo a Hermione, con la boca abierta y la papada temblando. Por más que tratara de detenerlo, los insultos seguían fluyendo en la cabeza de Hermione, volviéndose más y más desagradables con cada segundo. Ella sabía que si liberaba su ira, haría algo estúpido. Comomedida de precaución, le arrebató a Widdershins a Malfoy, llenando sus brazos con el gatito para así no alcanzar su varita.

"¿Pasa algo malo?" preguntó otra vez, su voz todavía dura y tensa. "Señora…"

La señora cerró la boca. Parecía que iba a dejar las cosas así, pero luego volvió a hablar, "No le diré mi nombre a alguien como ustedes. Y no pasa nada, a excepción de este Mortífago en mi tienda. Le estaba informando que se tenía que ir. Pero ya que estoy en eso, hay otra cosa que me gustaría decir. Vergüenza te debería dar Hermione Granger." Mirando con desagrado a Malfoy, se burló, "Él es una desgracia para los brujos. De todas las personas, tú deberías saber mejor que nadie, deberías saber lo terrible que es este hombre. Y aún así aquí estás, retozando con esta escoria. Bueno, no en mi tienda."

Hermione dio un paso hacia adelante, pero la mano de Malfoy detuvo cualquier otro movimiento.

"Vámonos, Hermione. Ella no vale la pena."

Hermione ni siquiera lo vio, lo único que podía hacer era mirar a la bruja que tenía enfrente, que justamente tenía una etiqueta con su nombre. Uriel. Bueno, esta Uriel Bagshot iba a escuchar.

"¿Quién se cree que es para hablarnos así? Usted ni siquiera lo conoce, y aún así no tiene problemas en sacar sus propias conclusiones, las cuales son ignorantes e injustas. A diferencia de usted, yo lo conozco. Y usted no está ni para mirarle las botas, hipócrita," escupió.

"Hermione," dijo Malfoy, en voz baja y en tono de advertencia. Sus dedos apretaron su codo, pero ella se apartó.

Burlándose de lo antes dicho por la bruja, Hermione continuó, "Y ya que estoy en eso, hay otra cosa que me gustaría decir. No necesito su permiso ni aprobación para hacer algo. Si quiero salir con él, lo haré, y no hay nada que usted o los demás puedan hacer al respecto. Así que preocúpese de sus propios asuntos, vieja bruja metiche." Temblando de ira, finalmente dio la vuelta y agarró la mano de Malfoy, entrelazando los dedos de forma deliberada mientras le sonreía maliciosamente a una sorprendida Uriel. "Ven, Draco, vamos a casa."

Y con eso, ella se apareció a su apartamento.

Tan pronto como aparecieron en la cocina, ella soltó la mano de Malfoy y colocó a Widdershins en el suelo. El gatito se fue hacia Malfoy, que se había instalado en una de las sillas frente a la mesa. Ahora Widdershins ronroneaba y se frotaba contra las piernas de Malfoy, pero Hermione estaba muy molesta como para darse cuenta. Caminando, retorciéndose las manos, comenzó a hablar en voz alta y chillona, "¡Puedes creer el nervio de esa, esa, esa…Ohh! No hay un insulto que pueda utilizar en una conversación civilizada."

Todavía molesta, se fue a la cocina, abriendo y cerrando gabinetes en busca de quien sabe que. "Voy a escribir una carta al Ministerio. O tal vez me reúna con Kinsgley. Sí, creo que eso es lo que voy a hacer. Ella no puede echarte por estar simplemente en la entrada sosteniendo un gato."

Malfoy todavía no había dicho nada, y ella todavía no se había dado cuenta.

"O tal vez comenzaré una protesta. Les diré a todos mis amigos que dejen de comprar ahí y que compren sus libros en otra parte. O mejor, por qué no compras la tienda a escondidas, y te aseguras de que no pueda entrar. Colocaremos un letrero. No se permiten Arpías Dentonas." Hermione se echó a reír ante la idea. "De hecho me gusta esa, ¿Qué te parece?"

Ahora que estaba lista para su opinión, se dio cuenta que no había respondido. Se volteó hacia Malfoy, solo para verlo contemplando a Widdershins. El gatito se estaba pelando con Crookshans, que había entrado en algún momento mientras Hermione despotricaba, dándole en su aplastada cara con sus patitas.

"Bueno, ¿no vas a decir nada?" preguntó Hermione.

Finalmente, él la miró, era la imagen de la serenidad. "No, y tú tampoco vas a hacerlo."

Hermione farfulló. "¿A qué te refieres? Por supuesto que voy a decir algo. Esa bruja no tenía el derecho de decirte esas cosas."

"No fue nada."

"No, claro que fue algo. Ella debió de disculparse por las cosas que dijo."

"Te puedo decir que no lo va a hacer. Como dije, no fue nada. He escuchado cosas peores."

"¿De verdad? ¿Cuándo? ¿Dónde?"

"No importa."

"Claro que importa. Es una cosa que no les gustes por tu pasado, pero culparte por cosas que no has hecho es algo horrible e injusto."

Malfoy puso los ojos en blanco. "Bienvenida a la vida real, Hermione. Mientras más rápido lo aceptes, más rápido lo superarás."

"Bueno, no lo acepto. Y tú tampoco deberías de hacerlo."

Malfoy se levantó de la silla y comenzó a caminar hacia ella. "Por mas conmovedora que sea tu cruzada por mí, no deberías haber hecho eso."

"¿Por qué no?"

"Bueno, primero tu cabello es un desastre." Él lo tocó con pereza. "Está esponjado y lanzando chispas."

"¡No lo toques!" Hermione golpeó su mano y trató de alisar su cabello. "Hace eso algunas veces. Ya se irá."

Malfoy esbozó una sonrisa torcida. "Deberías haber visto la manera en que los ojos de la bruja se abrieron cuando interviniste. Seguro pensó que la ibas a derribar con un rayo."

"Si hubiera tenido ese poder, lo habría hecho."

"Mi querida, imprudente e ingenua Hermione. No puedes ir peleando todas la injusticias del mundo. Lo que me lleva al segundo punto. El Diario El Profeta estará sobre ti mañana."

"No me importa. No hice nada malo."

"Llamaste a esa señora una vieja, hipócrita y entrometida."

Hermione bufó, indignada. "Bueno, es que lo es."

Malfoy meneó la cabeza, a pesar de que no se veía contento. "Está bien que mi reputación sufra. Me lo he ganado. Pero la tuya no."

"Si todavía fueras un Mortífago, hubiera estado ahí con ella, sacándote yo misma. Pero no lo eres, y es injusto que te traten como uno. La guerra terminó hace casi dos años. Se lo que se siente ser insultado por cosas de las cuales no tienes control, y no me voy a sentar y ver cómo le pasa a otra persona. Si mi reputación tiene que sufrir por eso, que así sea."

"Pero olvidas que si tuve control de mis actos. Nadie me obligó a ser un Mortífago."

"Bueno, sí, pero también tratabas de proteger a tus padres. Y ya no eres un Mortífago."

Él la estudió por un segundo, antes de que una pequeña sonrisa arrogante curvara sus labios. "El daño a tu reputación no me hace bien. Ellos pensarán que te he corrompido. Se supone que me estás influenciando para bien."

"¿Eso es todo lo que te importa? ¿Reputaciones?" Alzó la mano para golpearle el brazo, pero él la agarró. Por un segundo, su rostro estaba serio otra vez, pero luego se iluminó con una sonrisa. Era contagiosa.

"Son solo palabras, Hermione. Al menos no estaba tratando de golpearme."

"Nunca son solo palabras. Y tú lo sabes." Hermione dejó caer su mano y suspiró. Nunca podía permanecer enojada con él. Era algo molesto.

Malfoy se encogió de hombros. "Permíteme repetir. Son solo palabras de Bagshot. Las de ella no importan mucho."

Hermione caminó hacia una de las sillas y se hundió en esta. Ahora que estaba en casa, lejos de la situación, se dio cuenta de que probablemente había actuado de manera exagerada. La bruja Uriel se merecía todo lo que le había dicho, pero Malfoy tenía razón. Las palabras y la opinión de Bagshot ni se comparaban con una montaña de frijoles. Hermione no debería de haber dejado que la bruja la molestara.

"Tal vez si exageré un poco. ¿De verdad crees que aparecerá en los periódicos de mañana?" preguntó ella.

Él no contesto, simplemente alzó una ceja, dándole su típica mirada de 'estás loca'.

"Supongo que tendré que añadirla a la colección," dijo Hermione con una sonrisa débil, señalando a su refrigerador. Estaba cubierto con recortes de ella y Malfoy sacados del Diario El Profeta y Corazón de Bruja. Incluso les habían colocado un ridículo apodo a su relación: Dramione.

La colección había comenzado un Viernes en la noche, cuando Hermione había regresado del trabajo de mal humor. Malfoy se había acercado y había sacado el periódico de ese día, y con su cinismo y sarcasmo característico, leyó el artículo, añadiendo comentarios sarcásticos mientras lo hacía. Al final, Hermione estaba llorando de la risa.

Cada vez que necesitaba algo para levantarle el ánimo o una risita decente, ella iba hacia el refrigerador y leía los artículos con su rostro y su voz en la mente. O algunas veces, lo llamaba y hacía que los leyera para un efecto completo.

El Deshonrado Príncipe Sangre Pura y la Princesa de Potter Hacen Magia Juntos

Estaba acompañado por:

Conoce a la familia: Dramione Almuerza en las Tres Escobas con la futura Suegra

Travesura Realizada: Visitas Dramione disfrazadas como trabajo

Trols o Amor a Diez Metros: Dramione en Ascensor por más de Tres Horas

Mala Sangre Enterrada: Potter y Weasley se Hacen Amigos del Chico de Granger

Pareja Quidditch: Amor Dramione en el Campo de Juego

Y había muchos más.

Cada titular estaba ridículamente fuera de contexto y por lo tanto muy graciosos. Leyéndolos otra vez, ella casi tenía ganas de ver los periódicos de mañana.

Su buen humor regresó lo suficiente, Hermione se volvió hacia Malfoy. "Tengo una idea."

Malfoy retrocedió un paso. "Debería irme."

"Por supuesto que no. Nuestras compras navideñas fueron interrumpidas, y todavía tengo regalos que comprar. Tu vienes conmigo."

"¿A dónde?"

Ignorando su pregunta, Hermione lo contempló, evaluándolo. "Necesitas ropa más cálida." Convocando dos bufandas de su armario, le colocó una alrededor de su cuello y la ató con fuerza.

Malfoy miró el trozo de tela con disgusto, y abrió la boca, listo para dar a conocer su descontento. Pero ella ya estaba moviendo su varita, transfigurando su túnica en un jean y un sweater negro. Complementaba la bufanda de Gryffindor muy bien. No era de preguntarse porque Malfoy estaba sin palabras.

"Deberías usar escarlata y dorado más seguido. Te queda bien," dijo ella, con una sonrisa irónica. Luego se acomodó su propia bufanda, transfiguró su propia ropa, y comenzó a tirar de él hasta la chimenea. La tarea era algo difícil con él arrastrando los pies.

"¿A dónde vamos?" preguntó nuevamente.

"Vamos de compras." Era verdad, pero estaba omitiendo algunos detalles.

Antes de que pudiera ir muy lejos, lanzó un puñado de polvos flu y gritó la dirección. Al ver que él estaba tratando de huir, agarró uno de los extremos de la bufanda y lo arrastró con ella hasta la chimenea.

Después de una pequeña escaramuza, se las arregló para empujar a Malfoy fuera de la chimenea al llegar a su destino. Podía notar que estaba molesto, pero sabía que no iba a decir ni una palabra. No en frente de ellos.

Hermione se volvió, sonriéndoles alegremente a las personas cuya casa acababan de invadir. La pareja había estado sentada frente al sofá, leyendo, pero se pusieron de pie tan pronto ella y Malfoy aparecieron.

"Hermione," dijo la mujer, "¿Qué está pasando?"

"Mamá, Papá, me gustaría que conocieran a mi amigo Draco Malfoy."

*Juego de palabras. Verán, Gitten suena mucho a Kitten (como se menciona en la historia); que significa gatito, de ahí que Draco diga que es una opción de nombre. Cuando dice "que incluso puede usar 'git' como sobrenombre" se refiere a que git significa imbécil, tonto y adjetivos similares.


N/T: ¡Bien! Pude actualizar más rápido :) Los títulos de los capítulos son tomados de la serie de Lemony S. "Una serie de eventos desafortunados". En el capítulo original, la autora Geeky-DMHG-Fan pide que el que quiera, de sus teorías sobre la relación de Draco/Hermione, ¿Qué les parece? Como siempre, las gracias a mi beta Lola P. Malfoy por revisar el capi :) ¡Besitos!