Capítulo 9

Merlin se sentó en el césped, la oscuridad había consumido el cielo, y tenía la daga en sus manos ahora. Era la misma daga que Arthur le había regalado a Morgana por su cumpleaños, la que Merlin había visto en la Cueva de Cristal y había intentado impedir que le diera. Pasó los dedos por las rojas joyas de rubí, ausentemente.

Miró hacia el lugar donde estaba Morgana, atada a un árbol, él había hecho eso, la había atado ahí, y era lo único que tenía que hacer; sentarse ahí y vigilarla, asegurarse de que no escapara.

Arthur había ido en busca de leña, o algo, lo había murmurado muy rápido antes de marcharse, Merlin no había podido escuchar bien lo que dijo. Y ahora, Merlin no podía evitar sentirse completamente inútil y desesperado. Estaba confuso, muy confuso, tan completa y totalmente confuso que su cerebro parecía derretirse.

¿Arthur lo sabía? ¿O sólo había mentido? Merlin no sabía que pensar y deseaba hacerlo, porque si Arthur lo sabía entonces podría haber aun una oportunidad para ellos, pero si realmente no lo sabía… ¿cuántas eran las posibilidades de que pudieran volver a como estaban? Incluso si Arthur le perdonaba por mentirle y traicionarle, ya no podría volver a confiar en Merlin.

Merlin suspiró y pasó una mano preocupada por su pelo. Le demostraría a Arthur que podía confiar en él de nuevo, porque si no era en Merlin, ¿en quién confiaría Arthur? Después de todo, todo lo que Merlin quería era que Arthur estuviera a salvo y feliz, aunque eso significara que no podía ser feliz con Merlin, aunque significara que su romance acabara y se casara con Gwen. Aún así, Arthur podía confiar en él… se aseguraría de que lo supiera, si tenía que demostrárselo un millón de veces, lo haría.

Arthur al fin volvió, y tiró los pedazos de madera al suelo, antes de acercarse y sentarse al lado de Merlin. Podría haber estado pensando en positivo, pero ahora, sintió el miedo apoderarse de él.

Arthur le miró y él solo pudo estallar, "¿Lo sabías?" preguntó, su voz un poco tomada. "O… ¿simplemente lo dijiste por ella?"

"No," se encogió Arthur. "Lo sabía."

Arthur estaba siendo escueto con él y Merlin no podía con ello, necesitaba respuestas, ¿Cómo lo supo? ¿Cuándo lo descubrió?

"¿Cuándo lo descubriste?"

"Hace unos años…" contestó Arthur y Merlin frunció el ceño, muchas preguntas rodando en su mente. "Y ahí estabas tú, pensando que era un estúpido, ¿Eh?"

"Nunca he pensando eso…"

"Seguro," comentó Arthur y entonces se rió de la desolada cara de Merlin. Pero no era una risa molesta, era la normal, la forma en la que Arthur se reía cada día y Merlin estaba confundido, aún más, cuando Arthur se acercó a él y sonrió. "No lo descubrí todo de golpe, empezó con tu padre. Cuando me contó que había vivido en Ealdor con una mujer llamada Hunith, se me ocurrió, habías estado actuando tan extraño antes de que lo encontráramos, sabía que no solo estabas preocupado por Camelot, y cuando murió… te vi, sabes que te vi."

Merlin asintió, instándole a continuar, porque eso realmente no explicaba nada. Así que sabía que Balinor era su padre, de acuerdo, eso era algo.

"Cuando te dije que ningún hombre merecía tus lágrimas, nunca hablé de él," continuó Arthur. "Estaba seguro de que moriría a causa del dragón y no quería que lloraras por mí." Le sonrió Arthur, con tristeza. "Pensé que eras un estúpido por venir conmigo, no tenía sentido que ambos muriéramos, pero entonces hiciste que el dragón se fuera… y sí, sé que lo enviaste lejos, te he visto hablar con él suficientes veces ahora. Lo supe entonces, que eras un Señor del Dragón. Si lo habías estado ocultando todo el tiempo y aliándote con el dragón, no lo sabía, pero ¿por qué harías todo ese camino y verías a tu padre morir sólo por esconder tu secreto? Así que hablé con Gaius, me dijo que los poderes del Señor del Dragón pasaban al hijo una vez el padre moría, así que no me habías estado mintiendo… o eso pensé."

Arthur se estiró, acercando a Merlin, pasando los dedos gentilmente por su espina dorsal. Merlin le miró, esperando oír más. "Continúa."

"Fue durante ese año," retomó Arthur, como se le había pedido, más apagado ahora. "El año en el que buscábamos a Morgana cuando descubrí que eras un mago, Gaius había dicho que sólo porque alguien fuera un Señor del Dragón no significaba que tuviera el don de la magia también, que era como magia pero diferente. Acababa de ser herido por un bandido y me estaba desmayando, pensé que estaba muerto, el hombre estaba apunto de dar el golpe final y entonces fue lanzado hacia atrás por alguna fuerza invisible y tú estabas ahí, murmurando palabras que no entendía, empecé a sentir la herida curarse pero me desmayé de todos modos." Arthur soltó un lastimero suspiro entonces y acercó aún más a Merlin. "Estaba enfadado contigo, Merlin, muy enfadado, durante mucho tiempo; hubieron muchas veces en las que casi se lo conté a mi padre. Estaba siendo un idiota, me tomó tiempo, pero empecé a entrar en razón, empecé a pensar sobre todas las cosas extrañas que me habían pasado desde que te conocía, todas las veces que podría haber muerto…"

"Siempre te protegeré," le dijo Merlin, en un suspiro, acostando la cabeza en el hombro del rey, sin importarle que tuviera la armadura. Arthur hizo un sonido de conformidad y Merlin sintió sus labios cálidos en la frente. "¿Por qué nunca me dijiste que lo sabías?"

"Quería que tú me lo contaras, pensé que después de que me convirtiera en rey, lo harías," explicó Arthur. "Pero no lo hiciste. Y cuando empezamos nuestro romance, estaba seguro de que me lo contarías, no queriendo ningún secreto entre nosotros…"

"Quería hacerlo, sólo… no sabía como."

"Aunque lo supuse, me sentía dolido," admitió. "Pensé que a lo mejor era porque no lo sentías tan fuerte como yo, parecía que sí, pero entonces creí que eran mis propias esperanzas que nublaban mi juicio, es por eso por lo que dije que deberíamos mantener nuestra relación en secreto, no quería parecer un tonto delante de todo Camelot."

"Creía que lo habías dicho porque no estábamos seguros de hacia donde iba esto." Dijo Merlin, sentándose un poco, para mirar a Arthur apropiadamente.

"No sabía si tú estabas seguro, yo he estado muy seguro sobre lo que siento por ti, se lo habría gritado a los cuatro vientos, si tan solo me hubieras contado tu maldito secreto," Arthur le sonrió y lo acercó de nuevo. "Pero supongo que ya está todo en el aire, ¿no?"

Merlin sonrió ligeramente, acomodándose sobre él. "Supongo que si… por fin."

"¿Y cómo se siente…?" preguntó, sonriendo, deslizando los dedos bajo el dobladillo de la camisa de Merlin. Merlin jadeó al sentir sus dedos fríos en la piel. "¿Qué no haya secretos entre nosotros?"

La sonrisa de Merlin creció. "Se siente… bien."

"¿Sólo bien?"

Los labios de Arthur estaban sobre los suyos antes de que pudiera responder, cálidos y suaves y Merlin se derritió, como siempre hacía cuando Arthur le besaba de esa forma. Aún no lo había sopesado, no le había llegado completamente, que Arthur lo supiera, que lo hubiera hecho desde hacia tiempo y no estaba enfadado, no se estaba rindiendo con ellos. Pero ahora le estaba llegando, como un repentino cubo de agua por la cabeza y se estaba riendo contra los labios de Arthur antes de empujarle, tumbándole de espaldas, y colocarse en horcajadas sobre él.

Cambió el ritmo del beso a algo más necesitado y sucio, lamiendo y mordiendo el labio inferior de Arthur para que abriera la boca. Y así lo hizo, con un gemido que hizo a Merlin detenerse un segundo para disfrutarlo, antes de continuar. Arthur, aun tenía una mano en la espina de Merlin, y la otra en su cuello, mientras besaba a Merlin con la misma obscena necesidad de Merlin.

Pero fue Arthur, el maldito idiota, quien los separó, riendo un poco. "Merlin…" dijo, lentamente, recuperando el aliento. "Mi hermana está justo ahí…"

"Oh," Merlin se sonrojó, separándose de Arthur, y deslizándose un poco más lejos. "Lo había olvidado."

Eso provocó otra carcajada a Arthur, y lo acercó una vez más. "Terminaremos esto mañana, cuando volvamos a Camelot, puedes estar seguro de ello."

Merlin se quedó al lado de Arthur y puso la cabeza en su hombro de nuevo, ignorando la armadura y lo que fuera que se le clavaba en la nuca, merecía la pena. La sonrisa aún seguía atascada en sus labios permanentemente; sabía que estaba, no iba a desaparecer en un tiempo.

"Ve a dormir," le dijo Arthur, pasando las manos, arriba y debajo de los brazos y costados de Merlin. "Yo la vigilaré."

"No," suspiró Merlin. "Quiero quedarme despierto contigo."

Simplemente se quedaron ahí sentados, sin hablar, porque no había necesidad de ello, viendo el fuego que Merlin había encendido antes, empezar a extinguirse. Casi no había luz y Merlin no quería levantarse o dejar ir a Arthur el tiempo suficiente para que alguno de los dos lo avivara, así que cabezonamente lo ignoró. Eligiendo en su lugar, pasar la nariz por el cuello de Arthur.

"Haz magia para mi," escuchó a Arthur decir, y esa estúpida sonrisa se reforzó aún más. "Quiero verte hacerlo, en vez de girarme y fingir que no te vi."

Sin una palabra contra la idea, Merlin alzó una mano y las llamas crecieron, más grandes de como habían estado antes cuando Merlin lo había comenzado. Arthur hizo un ruido, que sonó como Hummm y besó la frente de Merlin de nuevo, con labios suaves y la verdad, con honestidad, Merlin nunca había sido más feliz en toda su vida.

Olvidándose de Morgana, y del hecho de que seguramente había escuchado y visto todo, Merlin podría felizmente sentarse ahí para siempre, envuelto por los brazos del rey de Camelot.