Errores que cuestan caro.

Por Mel-Gothic de Cáncer.

Capitulo IX.

Al límite.

Transcurrió el tiempo, faltaban casi tres semanas para el regreso de Saori del Olimpo, Shun continuaba con su trabajo en la Fundación Graude y June dentro del claustro de las amazonas en el Santuario. Shaina había estado de visita en la mansión Kido, al igual que Marín y June esperaba ansiosa la respuesta de Athena a modificar la ley de la máscara, pero quedándose con ellas en el claustro se sentía prisionera y aburrida, además las sospechas de la amazona de Águila sobre la situación que había detonado la depresión de June fueron suficientes para motivar a la amazona de Ofiocus a ir hasta Japón para investigar, eso sí con la mayor cautela para no revelar la condición de salud en la que se encontraba la amazona de Camaleón delante de Shun.

Pero por más que investigó por todos lados, no encontró ninguna pista de lo que podía haberle sucedido a June, fastidiada por ello iba a regresar al Santuario con las manos vacías hasta que recordó el incidente en que Seiya halló a la joven inconsciente en uno de los jardines de la mansión, tras hacer algunas preguntas a los empleados, y de buscar en el lugar algo que pudiera ser de utilidad para averiguar lo que pasó se percató que habían cámaras de vigilancia por todas partes. Con mucho sigilo entró en la sala de seguridad de la mansión y buscó grabaciones de la fecha en que había ocurrido el hecho, al revisar los videos una y otra vez descubrió que el lugar donde había sido encontrada June era un punto ciego, ninguna de las cámaras lograba cubrir esa zona, pero tras una revisión mas exhaustiva logró dar con una sombra en el pavimento, una sombra que le era familiar, pero necesitaba salir de dudas y esa persona de seguro no querría cooperar por ello decidió regresar al Santuario con un plan para que June confesara que había sido atacada.

- ¿Shaina? Pensé que tardarías más en regresar- dijo sorprendida Marín al verla llegar al claustro.

- Ese lugar es un fastidio, demasiado normal- dijo la aludida quitándose la máscara y mirando en todas direcciones- ¿Dónde está la mocosa?

- Está en su cama, desde hace unos días no ha querido levantarse ¿Averiguaste algo?- preguntó preocupada Marín.

- Oye, June sal de ahí tengo algo que decirte, lo sé todo así que no vale la pena que lo sigas escondiendo- dijo Shaina a viva voz entrando en la habitación da la joven. Esta abrió los ojos ya que aunque estaba almorzando se había quedado dormida.

- ¿Shaina?- preguntó algo aturdida intentando ponerse de pie, pero la amazona de Ofiocus no le dio tiempo de decir nada más.

- Estuve en la mansión Kido, imagino que Marín ya te lo dijo así que iré al grano porque detesto andar con rodeos- Shaina miró a June con seriedad y comenzó a hablar nuevamente mientras la joven no entendía su actitud- Revisé las grabaciones de las cámaras de seguridad de la mansión, ese día que Seiya te encontró inconsciente en uno de los jardines de la mansión no fue porque te dio una crisis nerviosa como dijo esa doctora de la Fundación, alguien te atacó, te hizo daño sicológico y lo estas encubriendo.

- ¿De dónde sacaste eso? Es mentira…- intentó defenderse June.

- ¿Qué estás diciendo?- preguntó Marín sorprendida ante las palabras de Shaina.

- Aún no he terminado, sé la razón por la que lo estás protegiendo, pero Shun se decepcionará de los dos cuando se entere que su propio hermano fue quién te atacó, parte de tu depresión es por los efectos de la ilusión del Ave Fénix, tengo pruebas de eso- la amazona de Ofiocus mintió sobre las pruebas pero había que presionar a June para que dijera la verdad, ella sospechaba de Ikki por la silueta del video pero sin alguien que se lo confirmara sólo sería una mera suposición.

- ¿June es eso cierto?- Marín incrédula miró a la joven buscando una respuesta a lo que acababa de escuchar.

- ¡Sí, es cierto! ¡Pero por favor no digan nada, menos a Shun!- June estalló en llanto, jamás pensó que descubrirían ese secreto. Esas palabras fueron suficientes para que Shaina confirmara lo que ya sospechaba.

- Eso es una falta muy grave, Athena tiene prohibido que sus santos peleen entre sí en tiempos de paz- dijo Marín poniéndose de pie- debo informar a Hyoga, esto no puede quedar así.

- No, por favor ya les dije que no quiero que nadie se entere de esto, Athena regresará pronto si muero o vivo me alejaré del santuario de todas maneras- suplicó June pero Shaina la ignoró por completo.

- Las faltas son imperdonables en especial si son contra una amazona, iré a hablar con Hyoga ahora mismo- la amazona de Ofiocus se disponía a salir de la habitación pero June sacando fuerzas de sí misma trató de detenerla cogiéndola por la espalda.

- ¡No, no quiero que Shun vuelva a sufrir por mi culpa!-

- Suéltala June- intentó intervenir Marín pero era demasiado tarde, en un intento por liberarse Shaina empujó a la joven y esta cayó golpeándose fuertemente contra el borde de la cama.

- ¡June!- Marín corrió hacia ella y al intentar levantarla se dio cuenta que se había lastimado en la cabeza- Hay que avisar al Santuario, tenemos que curarla.

Shaina impresionada por la reacción de la amazona de Camaleón, decidió ir a buscar a Hyoga pero June intentó una vez más detenerla.

- Te lo suplico…no le digas a Hyoga lo de Ikki…ya no quiero lastimar a Shun…- un par de lágrimas resbalaron por sus mejillas antes de desmayarse.

Shaina, a pesar de ir en contra de lo que pensaba, no le mencionó nada del ataque de Ikki a Hyoga, este último alarmado por la situación de la amazona de Camaleón decidió ir a visitarla al claustro para evaluar si se encontraba en condiciones de viajar a la clínica de la Fundación Graude a Japón, pero Marín intervino explicando que la joven quería permanecer en el Santuario. Hyoga aceptó siempre y cuando no la dejaran sola ni un solo minuto, pero si algo grave llegaba a suceder no dudaría en enviarla a Tokyo.

Nada mejoró en los siguientes días, June ya no deseaba comer, hablaba muy poco y lloraba mucho, la soledad la estaba destruyendo, pero ella había decidido morir incluso aunque se eliminara la ley de la máscara. Marín observaba todo aquello con impotencia, pero por respeto a su voluntad se había prometido a sí misma no revelar lo que había sucedido con Ikki. La situación de Shaina era muy similar, su intención aunque no se notara era ayudar a June, pensaba en encarar a Ikki pero no era el momento adecuado, Hyoga por su cuenta tratando de cumplir con su papel de líder del Santuario trataba de velar porque la joven estuviera bien hasta que Athena regresara.

- Ser el Patriarca no es nada fácil- pensaba en la soledad de su habitación- No comprendo qué sucedió entre Shun y esa amazona para que las cosas estén de esta manera, nadie quiere decirme nada pero tal vez si hay una oportunidad de que conversen y puedan arreglar algún malentendido las cosas cambiarán por el bien de ambos.

Decidido, Hyoga llamó a la mansión Kido sin considerar que en ese momento era de noche y todos estaban dormidos después de un largo y agotador día de trabajo. Tras esperar unos minutos la voz de un somnoliento Ikki contestó la llamada.

- ¿Quién demonios molesta a estas horas?-

- ¿Ikki? Soy Hyoga, lo siento no llamaría si no se tratara de algo sumamente importante ¿Shun está despierto?- preguntó.

- No y no lo despertaré sólo porque a ti se te ocurre, si tienes algo que decir llámalo de día a su oficina- contestó Ikki de mala gana.

- Escucha se trata de algo muy importante es sobre su amiga June, algo malo está pasando con ella no sé qué es exactamente pero tiene una depresión severa y está muy mal en el claustro, Marín y Shaina la han estado cuidando pero creo que si Shun viene a visitarla quizás se sienta mejor, después de todo son grandes amigos de infancia, Ikki ¿Le dirás a Shun que venga al Santuario apenas pueda?-

Tras escuchar la breve historia de Hyoga, Ikki quedó pensativo, no esperaba que June se pusiera así tras su ataque, jamás fue su intensión dañarla de esa manera sólo deseaba que se alejara de Shun para que él no sufriera más por culpa de nadie. Siempre lo había considerado de esa manera, era la razón por la cual el también se mantenía distante de su hermano, temía volver a querer a alguien y dañarlo o que le fuera arrebatado como su amada Esmeralda, conocía de sobra ese tipo de dolor y quería evitar a toda costa que Shun pasara por algo así.

- ¿Ikki estás ahí?- escuchó la voz de Hyoga tras el auricular.

- Si, aquí estoy, no te preocupes le diré tu mensaje en cuanto despierte-

Hyoga algo más tranquilo se despidió y regresó a su trabajo como Patriarca temporal del Santuario. Ikki por su cuenta iba caminando en dirección a su habitación pero encontró a Shun en pijama de pie junto a la escalera.

- ¿Quién llama a estas horas?- preguntó con curiosidad- ¿Era Hyoga desde el Santuario? ¿June está bien?

Ikki iba a responder con la verdad pero al ver el rostro de aflicción de su hermano no se sintió capaz de decir el mensaje de Hyoga. Deseaba protegerlo del dolor y el sufrimiento, no quería que Shun volviera a tener una preocupación nunca más.

- No, era un lunático ebrio preguntando incoherencias, vamos hay que ir a dormir- dijo con algo de remordimiento por el daño hecho a la amazona de Camaleón.

- Para decir incoherencias estuviste bastante tiempo escuchándolas- le hizo notar Shun con algo de incredulidad.

- Tengo mucho sueño, estaba quedándome dormido junto al teléfono- explicó Ikki de mala gana.

Shun lo observó con tristeza, tenía el presentimiento de que algo andaba mal por eso Ikki lo evitaba constantemente, pero ya estaba acostumbrado a que la vida de ambos fuera así, distante, no negaba que su hermano lo amaba tanto como él, pero a veces extrañaba su niñez cuando había más afecto en torno a ellos. Subió las escaleras con calma hasta llegar a su habitación y miró las estrellas desde el balcón.

- Si tan sólo tuviera noticias de ti June, deseo saber si estás bien en ese claustro, debería visitarte pero siento que aún no tengo el valor para hacerlo, no tengo claro lo que siento por ti y quiero que estés tranquila hasta que Saori regrese-

Continuará…