Irasue se sintió fastidiada al encontrarse sola en aquel enorme palacio, así que decidió salir un rato. Llegó hasta un pequeño claro en el bosque, todo se encontraba tan silencioso y quieto que respiró profundo sintiéndose tranquila; lamentablemente esa tranquilidad no duró mucho, ya que sintió como alguien se posicionaba atrás de ella y le lanzaba una docena de cuchillas venenosas que ella esquivó con una agilidad impresionante, la youkai se dio la vuelta para encarar a su atacante.
—Atacando por la espalda como siempre, maldito cobarde— le retó furiosa.
—¿Sabes algo Irasue?; Ahora que tu hijo Sesshoumaru es mayor, tú te has convertido en la ente más vulnerable de todos aquellos a los que mi hermano protege y estima— se burló Touga lo cual enfureció de sobremanera a su cuñada.
—Una sola garra que pongas sobre mí, y te haré pedazos— se defendió Irasue sin doblegarse.
Touga sonrío de manera sádica y se abalanzó sobre Irasue con la intensión de atacarla, pero ella hábilmente lo esquivó pero entonces Touga utilizó la espada que llevaba en la cintura y clavó la larga estola de la Youkai en un árbol, Irasue intentó liberarse pero le fue imposible.
La miró de manera fija, ella no lucía ni un poco intimidada pero mucho más molesta, dirigió su mirada hacia la elegante peineta que decoraba el platinado cabello de la mujer y sonrío con complacencia.
—Si me padre me hubiese elegido a mí como su heredero, ¿Te habrías quedado conmigo Irasue?
Irasue endureció su mirada llena de furia —Así te hubiese elegido algún ridículo ser divino…seguiría sintiendo la misma repugnancia hacia ti— se defendió segura de cada una de sus palabras.
Touga soltó una sádica carcajada mientras quitaba la espada de la estola de Irasue, antes de que esta pudiera reaccionar sujetó con violencia su mentón obligándola a encararlo.
—Yo me voy a encargar de eliminar a todo aquel a quien mi hermano aprecie— aseguró el youkai mostrando las garras de su mano libre, las cuales se iban inyectando de veneno poco a poco, Irasue permaneció inmóvil sin cambiar su sobrio semblante ni por un momento —. Y los eliminaré uno a uno…
Cuando Touga dejó ir sus garras contra Irasue, una mano le detuvo con fuerza, era Inu no Taisho quien lo miraba furioso. Touga intentó atacar con su mano libre pero su hermano lo empujó con fuerza para alejarlo de su esposa, el desterrado estrelló contra un par de arboles que se partieron a la mitad debido a la fuerza.
Irasue se dejó caer sobre sus muslos y alzó su mirada hasta su marido quien la protegía teniéndola a sus espaldas, dirigió su mirada hacia su derecha y observó de pie a su único hijo quien la miró fugazmente, entonces reaccionó y se puso inmediatamente de pie, colocándose a la izquierda de Inu no Taisho.
A Touga le causó gracia mirar a sus tres parientes secundándose, se puso de pie lentamente alejando los trozos de madera dura que habían caído sobre él —Parece que ahora la familia está completa— se burló.
Inu no Taisho endureció su mirada —Tú no deberías estar aquí— dijo firmemente.
—Por lo que tengo entendido, nuestro padre murió hace varios años, creo que es hora de exigir un indulto— comentó Touga de manera descarada.
—No lo mereces— respondió el hermano mayor sin titubear.
—Tanto tú como yo sabemos que las guerras de los fastidiosos humanos están por tomar gran fuerza, se hará un caos del cual los youkais inferiores se querrán aprovechar— comentó mientras se daba un paso hacia enfrente su hermano se puso a la defensiva colocándose frente a su esposa para protegerla —.Necesitas ayuda para mantenerlos al margen, no podrás tú solo…
—Para eso está mi hijo, Sesshoumaru, no quiero ni necesito tu ayuda.
—Tu hijo— comentó con énfasis mientras daba otro paso hacia enfrente —;Él y tu esposa no son más que un estorbo no sólo para mí, también para ti— Sesshoumaru le miró furioso e Irasue le maldijo por lo bajo, satisfecho por haber logrado enfurecerlos sacó unas cuchillas venenosas sin que sus parientes se percataran —,Permíteme… ¡quitarlos de tu camino! — exclamó lanzando las cuchillas a gran velocidad, Sesshoumaru le esquivó de inmediato, Inu no Taisho se alejó procurando alejar a Irasue también, pero a ella le alcanzaron varias de las cuchillas en el brazo izquierdo.
Inu no Taisho percibió el olor a la sangre de Irasue y furioso se abalanzó, a gran velocidad, sobre su hermano hiriéndole con sus garras el hombro derecho, Touga gritó de dolor intentando contraatacar pero Inu no Taisho respondió tomándolo por el cuello.
— ¡No voy a dejar que sigas lastimando a mi familia!— gritó Inu no Taisho mientras sus ojos se tornaban color rojo
Touga le miró de manera cruel sacando una nueva cuchilla venenosa de manera sigilosa para no ser visto —Créeme hermano— musitó mientras encajaba la cuchilla en el brazo de su hermano para logrando que lo soltara —, no he comenzado siquiera— dicho esto dio unos pasos hacia atrás, conjuró uno de sus trucos aprendidos durante el exilio y se desvaneció en el viento desapareciendo con su olor
Inu no Taisho miró con furia su brazo sangrando por la herida causada por aquella cuchilla, la sacó de su carne de un solo tirón, sintiendo un profundo ardor al hacerlo, pero aún así no musitó ni el más pequeño quejido, entonces escuchó unos pasos tranquilos acercándose a él
—Padre— dijo Sesshoumaru de manera firme permaneciendo a las espaldas de su progenitor
—Quiero que lo busques, y haz lo que creas necesario— contestó Inu no Taisho sin molestarse en mirar a su hijo
Sesshoumaru no respondió, tomó su forma demoniaca y partió en la misma dirección en la que el viento había llevado los restos de su tío.
Miró a su hijo alejarse en el cielo y cerró los ojos para intentar tranquilizar su enojo, respiró profundo y giró sobre sus talones para ver a Irasue. Ella se encontraba debajo de un árbol maldiciendo a viva voz mientras se concentraba sacar las cuchillas de su brazo, a pesar de estar herida ella no dejaba el orgullo atrás, él sonrió de manera fugaz y se acercó a su esposa.
— ¡Maldita sea! — jadeó la youkai cuando sacó la cuchilla de su brazo, mirando como la sangre brotaba con más fluidez, gruño con desgana, aún le faltaban por retirar dos más
—Déjame ayudarte— le propuso llevado su mano hasta su brazo, tomó con firmeza la cuchilla verdosa y de un tirón la desencajó de la carne de la youkai, ella se quejó lo más bajo que su orgullo le permitió —Disculpa, Irasue— se excusó mientras sujetaba la última cuchilla.
—No importa— contestó la youkai fingiendo entereza.
—Trataré de ser más cuidadoso.
—Bien…
Con todo el cuidado posible, Inu no Taisho retiró la última cuchilla del brazo de su esposa y la arrojó lejos
—Mierda…— gruñó Irasue
—Iremos a casa, antes de que el veneno nos cause efecto— impuso Inu no Taisho
— ¿Iremos? — Preguntó Irasue con su común ironía —. ¿Seguro que no desaparecerás sin aviso, como lo hiciste anoche? — cuestionó haciendo notar sus celos.
Inu no Taisho arqueó una ceja y sujetó la mano de su esposa —Iremos a casa— reiteró Inu no Taisho con firmeza, Irasue decidió aceptar en silencio, optando ambos por regresar a pie
El medio día continuaba su transcurso habitual en la cálida cabaña en medio del profundo bosque, una dulce muchacha se encontraba sentada en el pórtico sintiéndose aburrida
—¿Desea almorzar, señorita Izayoi? —Preguntó una joven hanyou acercándose a la princesa
—No tengo hambre Ryuko, pero gracias…— contestó Izayoi sin mucho ánimo
—Si necesita algo sólo tiene que decírmelo— reiteró Ryuko con una reverencia
Izayoi le sonrió con un poco de desgana, dirigió su mirada hacia el fresco río que corría sin detenerse —Ryuko…— llamó a la hanyou sin apartar su mirada del río
—Dígame—respondió propiamente mientras se arrodillaba para quedar a la altura de la princesa
—¿Conoces a Inu no Taisho desde hace mucho tiempo?
—La familia de mi padre ha estado al servicio de su clan desde hace muchos años atrás, le conozco desde que era una niña; cuando ordenó que me fuera a vivir al palacio bajo el cuidado de mi abuela.
—¿Qué sucedió con tus padres? — preguntó intrigada la princesa
—Mi padre sigue al servicio de Inu no Taisho, mi madre murió a manos de los aldeanos del lugar donde vivíamos, siempre nos maltrataban por ser yo la hija de un demonio…— respondió con tristeza en sus palabras
—Es una verdadera tristeza que ustedes los hanyou sean maltratados, siento mucho lo que le sucedió a tu madre— le consoló Izayoi tomando con comprensión la mano de su sirvienta
Ryuko sonrió —No se preocupe por eso señorita Izayoi, así es la vida de un hanyou, debemos aprender a ser fuertes o no sobreviviremos.
La princesa hizo una mueca de desaprobación
—No me parece justo…
Le consoló la hanyou con una ligera sonrisa que la princesa correspondió
—Ryuko, una cosa más…
—¿Sí?
—Tú…¿Tú conoces a la mujer de Taisho-sama?— tartamudeó algo insegura
La joven hanyou resopló de manera profunda —Vaya que sí— contestó en tono irónico —Estuve al servicio de ella.
Izayoi tragó saliva de manera lenta —¿Cómo es ella?
—Pues, es una mujer bastante orgullosa, yo creo que algo engreída debido a su nivel de sangre pura, pero más que nada es bastante celosa con su esposo.
—¿Odia a los humanos? — preguntó intrigada
Ryuko negó con un movimiento de cabeza —Simplemente le son indiferentes, si es que ha llegado a matarlos, no lo dudo, pero no es algo que le importe hacer.
Izayoi suspiró pesadamente y redirigió su mirada hacia el bosque, sintiéndose muy intranquila —Yo no debería seguir aquí, lo mejor sería que regrese a mi casa.
—Lo lamento pero deberá de convencer a Taisho-sama de eso, pero le advierto que él es bastante terco.
—¿Lo conoces muy bien cierto?
—Él…él ha sido muy atento conmigo y con mi familia, los años que he permanecido a su lado me han hecho conocerlo muy bien— contestó la hanyou sonrojándose levemente
Izayoi la miró directamente a los ojos intentando leerlos esto hizo sentir a la hanyou más nerviosa
—La razón por la que ya no estás al servicio de la esposa de Taisho-sama es porque estás enamorada de él— aseveró la princesa sintiéndose segura de su afirmación —Y me imagino que ella se dio cuenta.
Ryuko se sintió más nerviosa por lo que se colocó, inmediatamente, de pie.
—Dis…disculpe señorita Izayoi, avisaré que tengan listo el almuerzo para usted…— cambió el tema mientras caminaba rápidamente hacia la puerta de la habitación
—Espera…Ryuko…— le detuvo Izayoi a lo que Ryuko tuvo que obedecer, frenando en seco pero sin dirigir su mirada hacia la princesa —Si dije algo que te molesto, discúlpame por favor…no era mi intención.
—No se preocupe señorita…yo…debo avisar que le preparen el almuerzo— respondió Ryuko saliendo de la habitación dejando a la princesa sola.
En el palacio de verano, perteneciente al padre de Izayoi, la tensión se podía prácticamente respirar, nadie hablaba con ningún foráneo que se acercaba por temor a que los guardias, por ordenes de Takemaru, les reprimieran, a muchos inclusive no se les abría la puerta siquiera. En el gran comedor donde todos los sirvientes se reunían se escuchaban murmullos todos con referencia a un tema: la desaparición de la princesa.
Un pequeño grupo de soldados, Kanon entre ellos, se dirigieron hacia el comedor para almorzar, cuando llegaron los mormullos callaron en un instante, al observar que Takemaru no venía con ellos se volvió a respirar con tranquilidad y continuaron hablando.
—Todos están muertos del miedo— comentó uno de los soldados con algo de tristeza
—No los culpo, Hideki, Takemaru nos ha amenazado a todos aquí— respondió Kanon, buscando con la mirada un sitio para sentarse.
Una joven de cabellos castaños miró a Kanon y sonrió, se puso de pie y corrió hasta él para abrazarlo —Que bueno que coincidimos en el horario del almuerzo, Kanon-kun— dijo la joven sonriente abrazando de manera posesiva.
—Eriko— la nombró Kanon mientras se alejaba un paso de ella, la chica quiso renegar pero decidió no hacerlo, lo tomó de la mano un poco molesta y lo encaminó hacia su mesa, los compañeros de Kanon le siguieron; se sentaron y casi de inmediato las cocineras les sirvieron un plato con estofado de verduras.
Kanon alzó su vista y miró a Hikari a lo lejos con un plato en sus manos, intentó llamarle para que sentara con ellos pero entonces la joven salió de la habitación, Hideki miró a su amigo seguir a Hikari con la vista así que intentó sacarle de su ensimismamiento.
—Olvídalo amigo, pienso que esa niña debe ser muda— dijo con una sonrisa burlona
—¿Por qué lo dices? — preguntó Eriko al darse cuenta
—Bueno, no habla con nadie desde que llegó aquí con la princesa— contestó Hideki
—Deberíamos entenderla, de todos aquí ella es la que más se encuentra vigilada por Takemaru— la defendió Kanon a lo que Eriko respondió con una mirada furiosa.
—Pues yo pienso que si ella dijera de una buena vez en donde rayos está la princesa, todos aquí podríamos estar tranquilos, me parece injusto que todos carguemos con la culpa de esa muda tonta— contestó Eriko groseramente
—¡Eriko! — le regañó Kanon
—¡Es la verdad!, yo en lo personal no tolero este encierro y en cuanto averigüe algo sobre la princesa se lo diré al señor Takemaru, y lo que pase con esa tonta no será mi problema…
Kanon se sintió furioso y se puso de pie en silencio, caminó hasta la salida del comedor escuchando a Eriko preguntándole hacia donde iba, pero decidió ignorarle. Corrió por los pasillos que había recorrido por la noche, suponiendo que Hikari se dirigía a su habitación, hasta que logró alcanzarla en el mismo pasillo donde la conoció.
—¡Espera!, Hikari…— le nombró mientras tocaba su hombro para detenerla, la joven paró su camino y se dio la vuelta para encararlo
—Buenos días…Kanon-kun…— le saludó tratando de no tartamudear
—Hikari, ¿Por qué no comes en el gran salón junto a todos los demás?
—No me siento cómoda haciendo eso… todos ustedes aquí se conocen desde siempre, cuando yo viví aquí era una niña y no recuerdo mucho a nadie.
Kanon sonrió enternecido —Otra razón es porque Takemaru-sama te tiene bajo amenaza, ¿verdad? —
—N…no…
—¿Sucede algo? — Se escuchó una tercera voz, ambos dirigieron su mirada hacia el pasillo y miraron a Takemaru de pie frente a ellos —Hikari, ¿Este soldado te está molestando? — preguntó el samurái mirando a Kanon con desinterés
—No…Takemaru-sama— murmuró la joven agachando la cabeza
—¿Cuál es tu nombre, soldado? — preguntó Takemaru arqueando una ceja
—Murata no Kanon, Takemaru-sama— contestó firmemente
Takemaru siguió mirándole con desinterés —Retírate— ordenó secamente
—Quisiera acompañar a la joven a su habitación, señor.
—No es necesario, yo lo haré, ahora retírate— volvió a ordenar Takemaru, a lo que Kanon sólo hizo una reverencia en señal de respeto y caminó de regreso al comedor.
El samurái observó el plato con estofado que la joven mantenía en sus manos, se colocó a su lado y la abrazó por la espalda —Anda, vamos antes de que tu estofado se enfríe— le propuso de una manera que hizo que a Hikari le dieran escalofríos, ella sólo se limitó a asentir con la cabeza y caminaron hasta la habitación.
Lejos de ahí, en el castillo youkai, la pareja de perro-demonios estaban siendo atendidos de sus heridas por sus sirvientes, Irasue había resultado un poco más afectada por aquel veneno por lo que fue enviada a su habitación a descansar, mientras que su esposo se encontraba a su lado mirándola reposar.
—¿En qué tanto piensas Taisho? — preguntó la mujer mirando con curiosidad a su esposo, él sonrió con algo de desgana.
—En que no debí dejarlos solos tanto tiempo— le contestó como un reproche hacia sí mismo.
—Supongo que no esperabas que Touga apareciera.
—Nadie lo hacía Irasue, nadie.
—¿Estabas en algún asunto involucrado con la humana?
—Negártelo sería una mentira, querida Irasue— contestó Inu no Taisho sin titubear, lo que causó un fuerte enojo en Irasue.
—Te estás tomando muchos problemas por una tonta humana, ¿Por qué?
—Su padre es un importante terrateniente humano, protegerla a ella es esencial para que se mantenga la paz en nuestros territorios, Irasue.
—No es sólo eso, yo no soy estúpida.
Inu no Taisho suspiró pesadamente mientras se ponía de pie, continuar hablando con Irasue sobre el asunto sólo sería ocasionarle más inconvenientes, lo sabía.
—Descansa, y mantente tranquila porque no iré a ninguna parte, no hasta que mejores y tienes mi palabra— murmuró tranquilamente al tiempo que se disponía a salir de la habitación.
—¡Nos vas a condenar al carajo! — gritó la mujer leventandose levemente en la cama sintiendo un ligero dolor, no le importó —. ¡Todo por una estúpida humana!
Inu no Taisho prefirió ignorar el reproche de su mujer y se alejó tranquilamente por el pasillo. Esperaría a que Sesshoumaru regresara al palacio para que él se encargara de cuidar a Irasue. No podía dejar mucho tiempo sola a Izayoi, un fuerte escalofrío recorrió su espalda, si Touga había regresado lo más seguro es que buscara refugio en la cabaña que fue su hogar durante el duro entrenamiento; la cabaña donde ahora vivía Izayoi.
—Mierda...
La joven de cabellos azabaches terminó de lavar su cabello y ahora lo peinaba cuidadosamente con una peineta de porcelana que le fue obsequiada junto con los baúles y demás muebles que, por encargo de Inu no Taisho, habían llegado por la mañana. Suspiró sintiéndose aburrida y dirigió su mirada hacia su izquierda, la joven hanyou encargarla de cuidarla permanecía dormida y eso le hizo sonreír tiernamente; esa chica había sufrido tanto y lucía tan inquebrantable…
Escuchó como algo —o alguien— aterrizaba con poca delicadeza en la parte frontal de la casa, un solo youkai apareció en su mente haciendo que su sonrisa se tornara más sincera y notoria. Se puso de pie y se apresuró a la entrada.
—Taisho-sama…— dijo la joven cambiando inmediatamente su semblante feliz por uno completamente confundido, un hombre parecido en aspecto a Inu no Taisho se encontraba de pie frente a, la ahora, su casa. Las únicas diferencias notables eran la armadura de aquel joven, su cabello largo y suelto, y el notorio detalle de que uno de sus ojos no tenía pupila con una enorme cicatriz en medio de éste.
—Acaso eres…¿una humana? — preguntó el hombre arqueando una ceja, la joven princesa sintió su sangre congelarse, entonces lo recordó…"Esta cabaña fue mía y de mi hermano…un traidor de los Inu-Youkai"
"Puedo confiar en Ryuko, sé que ella te mantendrá a salvo de Touga, si es que llega a aparecer cerca de ti, aún así no me pienso permitir abandonarte a tu suerte. Sesshoumaru e Irasue me necesitan, pero sé que ellos pueden arreglárselas para sobrevivir, incluso para eliminar a Touga por su propia cuenta. Tú no, tu caso es diferente, eres una humana que necesita ser protegida, protegida por mí…"
